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APOCALIPSIS

Capítulo Tres de
 “Análisis de las profecías y visiones”

"Los siete sellos"

Sección V

El Séptimo Sello

 

VII.  El Séptimo Sello (Apocalipsis 8:1). "Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora."

A.  El "silencio en el cielo como por media hora".

1.  El Cordero abre el Séptimo Sello, pero el apóstol Juan no oye ningún sonido. No se escuchan voces, cánticos, diálogos, instrucciones de ninguna clase. Tampoco truenos o estruendos. Todo es callado. Reina el "silencio".

2.  "Silencio en el cielo." Ningún anciano o ángel explica al apóstol Juan la razón de este fenómeno. Reflexionando sobre todo lo revelado en el largo panorama de eventos, personajes y condiciones escenificados mediante los seis sellos anteriores, pensamos discernir varias razones de peso.

a)  Acaba de terminarse la "gran batalla", obteniendo Cristo una victoria aplastante y eterna sobre los enemigos de Dios que se unieron contra él y su pueblo electo durante el “poco de tiempo”.

b)  Todos los enemigos de Dios, tanto en el cielo como en la tierra, han sido vencidos de una vez para siempre. ¡Todos! Y fueron muchos, entre ellos poderosos guerreros de la maldad encabezados por Lucifer.

c)  Se ha consumado el gran "misterio de Dios" (Apocalipsis 10:7), el cual fue implementado pacientemente durante decenas de siglos en el planeta Tierra, como también en regiones espirituales, por ejemplo, el Hades y aun en “el cielo de Dios”.

d)  Ha llegado el momento para reflexionar sobre la gran guerra entre las fuerzas del mal y las fuerzas del bien, la que ha sido larga, dura y costosa, comenzando en el cielo con la rebeldía de Lucifer y los ángeles que se abanderizaron con él, y terminando con su castigo final, siendo sentenciados al mismo castigo los seres humanos que prefirieron el mal sobre el bien, a Satanás sobre Dios.

e)  Después de tantísima lucha a través de largas épocas y en todo rincón de la tierra, como además, aun en lugares celestiales, es tiempo para descansar "media hora" antes de iniciar cualquier otra obra.

f)  Porque, consumado el "misterio de Dios", no habrá más visiones o revelaciones al respecto en las visiones transmitidas por el medio audiovisual de los sellos.

g)  Durante por lo menos una porción del tiempo requerido para ejecutar el "misterio de Dios", los cuatro seres vivientes no cesan "día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir" (Apocalipsis 4:8), los veinticuatro ancianos "adoran al que vive por los siglos" (Apocalipsis 4:10), los "escogidos" claman por justicia y se escuchan "grandes voces en el cielo" (Apocalipsis 11:15) cuando está llegando el fin. Pero, cuando la bestia, el falso profeta, la gran ramera y el diablo son "lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre" (Apocalipsis 19:20; 20:10), cuando estalla todo el universo material en llamas, desapareciéndose para siempre (2 Pedro 3:10-12; Hebreos 1:10-12), cuando ocurren todos los eventos espantosos revelados al abrirse el Sexto Sello, entonces, ¡todos los seres en el cielo se callan! ¡No pronuncia palabra alguna ni siquiera el arcángel más poderoso! ¡El silencio se impone! Un silencio más elocuente que cualquier proclamación, discurso, declamación, acción o manifestación. Impregnado del más hondo significado. Cargado de gran solemnidad y reverencia augusta.

(1)  Quizá este "silencio" evidencie intenso asombro y reverencia absoluta hacia el Ser Supremo sentado sobre el "trono blanco" quien acaba de demostrar el alcance de su poder absoluto y autoridad suprema al imponer decisivamente su voluntad, haciendo que se doble “toda rodilla” ante él, y que “toda lengua” confiese a Dios (Romanos 14:11; Apocalipsis 11:13). Todos los seres creados se callan, anonadados.
(2)  ¿No es cierto que aun entre los moradores de la tierra se dan situaciones cuando el silencio es más elocuente que el mejor orador? Consumada la obra de Dios por medio de actos tan gloriosos como terribles, ¿quién se atreve a hablar? No existen palabras adecuadas para la ocasión. ¡Mejor callarse todo ser!

3.  Después del "silencio como por media hora", se lleva a cabo el Juicio de las naciones.

4.  Después del Juicio de las naciones se celebran las "bodas del Cordero" cuando todos los salvos, juntamente con "todos los ángeles,... los ancianos y... los cuatro seres vivientes" (Apocalipsis 7:11-12), clamarán "a gran voz" y alabarán a Dios (Apocalipsis 7:9-17; 19:1-8).

5.  En el contexto de Apocalipsis, esta "media hora" se entiende como un espacio relativo de tiempo. Comparada con los "mil doscientos sesenta días" (Apocalipsis 11:3) o los "mil años" (Apocalipsis 20:2), la "media hora" se proyecta como un tiempo bastante corto.

B.  Nuestra convicción es que el "silencio en el cielo como por media hora" es la única revelación del Séptimo Sello.

1.  "Los siete ángeles que tenían las siete trompetas" (Apocalipsis 8:2-6) no figuran en el Séptimo Sello. Recalcamos: ¡NO FIGURAN EN EL SÉPTIMO SELLO! Las "siete trompetas" no pertenecen al Séptimo Sello.

2.  Hecho el "silencio en el cielo", se cierra la serie de revelaciones de los Siete Sellos que nos llevan desde el tiempo cuando las visiones de Apocalipsis fueron dadas hasta el fin del mundo, incluso hasta el tiempo "como de media hora" que precede el Juicio de las naciones.

3.  Por medio de la oración "Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas" (Apocalipsis 8:2) se introduce una nueva serie de visiones.

4.  En la "línea del tiempo" según Apocalipsis, los siete ángeles no tocan las Siete Trompetas después del "silencio como de media hora".

a)  Comprobaremos que las revelaciones de las Trompetas del uno al seis se cumplen en el planeta Tierra.

b)  Pero la tierra y los cielos desaparecen durante el tiempo del Sexto Sello.

c)  Por lo tanto, las Trompetas del uno al seis se tocan ANTES del tiempo que cubre el Sexto Sello y ANTES del "silencio como de media hora" del Séptimo Sello. Este punto es clave y determinante para la colocación correcta de las profecías de las Siete Trompetas en la línea del tiempo.

d)d)  Conclusión:

(1)  Los Siete Sellos y las Siete Trompetas no son consecutivos, o sea, en la línea del tiempo, las profecías de las Siete Trompetas no siguen, respecto a su cumplimiento, las profecías de los Siete Sellos. Veremos que tampoco son exactamente paralelas las dos series de profecías.
(2)  Las dos series de profecías no representan catorce situaciones o eventos consecutivos.
(3)  Las Siete Trompetas no son una continuación de los Siete Sellos. Lo expresamos de distintas maneras, haciendo hincapié en este punto, porque este entendimiento es sumamente importante para la interpretación correcta de las profecías reveladas mediante las Siete Trompetas.

(4)  Según esta conclusión, más sentido hubiese tenido haber comenzado el Capítulo 8 de Apocalipsis con las palabras del actual Versículo Dos. Desde luego, las divisiones en “capítulos y versículos”, como también los “títulos” intercalados en el texto inspirado, son obra de hombres falibles, y no del Espíritu Santo. La expresión “Y vi” aparece frecuentemente en Apocalipsis. Ella no establece necesariamente secuencia en la línea del tiempo sino que es la forma común de introducir una nueva visión.