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-Nueve páginas

-Observación del autor. Más importante aún que el estudio de "Apocalipsis" es el de la "sana doctrina" fundamental revelada en su totalidad por el Espíritu Santo (Juan 16:13). "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16). "Cualquier que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo" (2 Juan 9). Una anomalía curiosa y preocupante de nuestra época es el afán que manifiestan muchos creyentes, incluso predicadores, evangelistas y pastores, por "Apocalipsis" y otros textos proféticos, sin haber aprendido ellos siquiera "los rudimentos de la doctrina de Cristo" (Hebreos 6:1), por ejemplo, que el bautismo bíblico es por inmersión y "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38; 8:34-40). "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre... Y entonces los declararé: Nunca os conocí..." (Mateo 7:22-23). ¿Y por qué "nunca"? Obviamente, porque jamás llegaron a creer y bautizarse como ordena Cristo en la Gran Comisión, diciendo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo..." (Marcos 16:15-16). Estimado estudioso de las Sagradas Escrituras, respetuosamente le animamos a escudriñar no solo "Apocalipsis" sino a estudiar detenidamente las "Doctrinas fundamentales del evangelio"

APOCALIPSIS

Capítulo Tres de
 “Análisis de las profecías y visiones”

"Los siete sellos"

Sección II

“Los cuatro caballos”

-Presentación gráfica disponible. Los cuatro caballos presentados.

“Los cuatro caballos”
Pat Marvenko Smith. Derechos reservados. www.revelationillustrated.com

Parte 1

Se abre el Primer Sello. Sale un caballo blanco.

 

-Presentación gráfica disponible. Introducción al Caballo Blanco del Primer Sello.

 

“El caballo blanco.”
Joe Maniscalco. Derechos reservados.

http://www.bíblical-illustrations.com

 

-Presentación gráfica disponible. “Sale un caballo blanco. Estudio y aplicaciones."

I.  La revelación profética del Primer Sello. "Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer" (Apocalipsis 6:2).

A.   "Un caballo blanco."

1.  El caballo, animal admirado universalmente por su tamaño, fuerza, belleza, nobleza, coraje y rapidez, es símbolo común de militancia.

2.  Según la escena como en vivo que toma lugar ante los ojos de Juan, el jinete que montaba el caballo "salió venciendo, y para vencer". "Venciendo... vencer" ciertamente son verbos de acción que proyectan militancia, confrontaciones violentas, batallas, guerra.

3.  Este "caballo blanco" aparece nuevamente en la visión de Apocalipsis 19:11-21, donde se describe la batalla final entre las fuerzas del Bien y del Mal.

4.  El color "blanco" es símbolo de pureza, santidad, verdad y victoria.

a)  El "gran trono" de Dios es "blanco" (Apocalipsis 20:11).

b)  Las vestiduras dadas a los mártires son "blancas" (Apocalipsis 6:11).

c)  La piedrecita con el nombre nuevo es "blanca" (Apocalipsis 2:17).

d)  Los redimidos "están vestidos de ropas blancas" (Apocalipsis 7:13).

e)  "Los ejércitos celestiales" están "vestidos de lino finísimo, blanco y limpio" (Apocalipsis 19:14).

f)  "Los ejércitos celestiales" montan "caballos blancos" (Apocalipsis 19:14).

g)  En la Biblia, el color "blanco" nunca es símbolo de la maldad.
 

B.   "El que lo montaba." ¿Quién es el que montaba el caballo blanco? ¡Es Cristo! Analicemos las evidencias.

1.  El "caballo" de este jinete es "blanco", color que simboliza pureza y victoria. Cristo es santo y además victorioso sobre Satanás, el pecado y la muerte. "Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia" (Salmo 45:4), texto profético aplicado al Señor, según el contexto de Hebreos 1:8-9. ¿Se percata usted de la simbología fuerte en el Salmo 45:4 asociada con el "caballo"? El "caballo" de Cristo se llama "Palabra de Verdad", se llama "Humildad", se llama "Justicia". "Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia."

2.  El jinete "tenía un arco". Valiéndose del arco, el jinete lanza "saetas agudas" que penetran "en el corazón" de sus enemigos (Salmo 45:5).

a)  Saeta. (Del lat. sagitta). f. Arma arrojadiza compuesta de un asta delgada con una punta afilada en uno de sus extremos y en el opuesto algunas plumas cortas que sirven para que mantenga la dirección al ser disparada” (Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003. © 1993-2002 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos).

b)  Las "saetas agudas" que dispara Cristo son las verdades del Nuevo Testamento, las que juzgarán a todo pecador no arrepentido "en el día postrero" (Juan 12:44-50); son las advertencias para quienes no le siguen, incluso las profecías apocalípticas.

c)  ¿Quién tiene en su haber el arco y lanza "saetas agudas"? Sin duda, Cristo mismo.

3.  Al jinete "le fue dada una corona".

a)  La "corona" que tiene el jinete no se la arrebató a nadie sino que "le fue dada".

b)  Dios el Padre dio a su Hijo Cristo una "corona". La profecía del Salmo 45:6-7 al respecto queda confirmado su cumplimiento mediante la aplicación que se hace en Hebreos 1:8-9.

c)  El Cristo victorioso de Apocalipsis 19:12 luce "en su cabeza muchas diademas" y su nombre es "Rey de reyes y Señor de señores" (Apocalipsis 19:16).

4.  El jinete "salió venciendo, y para vencer".

a)  ¿Quién es el que vence? Cristo, por supuesto. “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

b)  Los seguidores de Cristo vencemos en su nombre y por medio de las armas espirituales que él nos provee (Romanos 8:37; Apocalipsis 3:21; 5:5; 2 Corintios 10:3-6; Efesios 6:10-20).

c)  ¿Por qué la redundancia de los verbos "venciendo, y para vencer"?

(1)  Quizá para indicar que el jinete es persistente e invencible en su misión de derrocar a sus enemigos. Vence, y sigue venciendo.
(2)  Acaso indique la frase "para vencer" que el propósito del Señor es siempre vencer, o sea, arrebatar a todas las almas para su Reino, pero que no lo logra en todo ser humano, ni en toda época o todo lugar de la tierra. “Quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9). Desea conquistar a todos para su Reino eterno, pero la mayoría resiste hasta la muerte.

C.  Varias conclusiones sobre la interpretación del Primer Sello, y además algunas aplicaciones para la iglesia y el mundo inconverso.

1.  Todos los detalles de la escena que observa Juan indican fuertemente que el jinete que monta el caballo blanco es Cristo.

2.  Montando su “caballo blanco”, Cristo sale agresivamente para dar batalla. No es pasivo, ni mucho menos cobarde. Guerrea, pero no carnalmente sino espiritualmente contra “principados… potestades… los gobernadores de las tinieblas de este siglo… huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

3.  Sus armas son espirituales. Él conquista para su Reino a las almas arrepentidas, consignando a las rebeldes al castigo eterno. Su espíritu militante se descubre en declaraciones tales como la siguiente: "No he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra" (Mateo 10:34-35).

4.  Mediante la revelación de este sello recibida a fines del Siglo I, se proyectó para el resto del tiempo de la Era Cristiana la intensa guerra del Cordero contra las fuerzas malévolas, y su glorioso triunfo final sobre Satanás, con todos los seres humanos rebeldes al servicio del mal.

5.  ¿Qué tiempo cubre la profecía del Primer Sello?

a)  Entendemos que su cumplimiento se realiza a lo largo de casi toda la Era Cristiana. Durante los siglos de todo esta Era, el jinete del "caballo blanco" sigue batallando en defensa de la Verdad y la Santidad, peleando ferozmente en contra de la mentira, el engaño y la maldad en todas sus manifestaciones malignas.

b)  Pero, quizá con más exactitud se aplique esta profecía al tiempo cuando los diez cuernos pelean “contra el Cordero” y el Cordero contra ellos, venciéndolos. “Y el Cordero los vencerá porque él es Señor de señores y Rey de reyes” (Apocalipsis 17:14). Este conflicto sucede en preparación para el inicio del Milenio, tiempo cuando los poderes seculares-políticos, sujetados por Dios a su propósito, legislan libertad religiosa, garantizando protección y derechos para la iglesia del Señor, como también para casi toda iglesia o religión.

(1)  Respalda esta interpretación el hecho de que los “cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos” se encuentran en el cielo, preparándose para reinar, cuando se trae el “libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos”, y sabemos que ellos representan a los redimidos “para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:8-10), siendo, en particular, los mártires que resucitan en la primera resurrección (Apocalipsis 20:4-6). En la línea del tiempo, ¿cuándo ocurre la presentación del libro sellado con siete sellos? Después de la primera resurrección. ¿Por qué esta deducción? Porque los mártires, representados, recalcamos, por los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos, se hallan ya en el cielo, tomando parte en las alabanzas tributadas al Cordero por ser tenido por “digno” él de abrir el libro y desatar los sellos. Encontrarse en el cielo presupone su resurrección.

(2)  Estar los mártires ya en el cielo y preparándose para reinar acaso indique que el cumplimiento de las profecías reveladas a través de los sellos fuese efectuado particularmente en un tiempo futuro a la primera resurrección. Lo cierto es que el Cordero vence a los diez cuernos. “Salió venciendo, y para vencer.” Conquistados los cuernos en el tiempo de la Reforma, caen las barreras contra la predicación del evangelio puro, eventualmente saliendo muchos “soldados espirituales” a vencer almas en el nombre del Señor con armas espirituales de auténtica hechura divina (2 Corintios 10:3-6).

c)  En el tiempo presente, el jinete valiente, montando su "caballo blanco", corre sin trabas por casi toda la tierra, favorecido por muchos gobiernos seculares que le proporcionan libertad y protección a través de leyes que garantizan derechos religiosos, como además personales. ¿Por cuánto tiempo más podrá correr libremente, encontrando pocos impedimentos o peligros?

6.  ¿Qué significa esta visión para la iglesia? ¿Por qué presentar a la iglesia una visión del Cristo militante y victorioso?

a)  Para poder la iglesia actual comprender el valor de esta profecía, es necesario trasladarnos al tiempo cuando Apocalipsis fue revelado, es decir, a fines del Siglo I. El poderoso Imperio Romano se oponía a la iglesia, persiguiéndola en ocasiones, por ejemplo, durante los reinados de Nerón y Domiciano. Por otro lado, pese a la destrucción del templo judío, la ciudad de Jerusalén y la provincia de Judea en los años del 67 al 70 del Siglo I, aún había millones de judíos, con fuertes concentraciones (colonias) en ciudades tales como Alejandría (Egipto), Antioquia de Siria, Babilonia y Cesarea, opuesta la inmensa mayoría de ellos a la iglesia. Numéricamente, la iglesia en su totalidad constituía una muy pequeña parte de la población. ¿Qué futuro se vislumbraba para ella frente a fuerzas opositoras tan grandes y feroces? Mediante el Primer Sello, Dios le dice: “Cristo mi Hijo, coronado y armado, aún cabalga, montado sobre su caballo blanco, y seguirá cabalgando, venciendo, y para vencer”. Entonces, pensamos que para los cristianos de aquel tiempo, el sentido de la profecía era que Cristo continuaría su lucha en la tierra, a través de la iglesia, hasta vencer, de una vez para siempre, a todos los enemigos de Dios y la humanidad.

b)  Efectivamente, esta revelación servía, como sirve aún, para confirmar la promesa dada por Cristo a sus seguidores: "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20). Su efecto en la iglesia de todos los tiempos es el de levantar ánimos, infundir valor y confirmar esperanzas. La visión del jinete del "caballo blanco" que sale "venciendo, y para vencer", todo cristiano fiel la tiene grabada en su mente y espíritu, sintiéndose animado y fortalecido para seguir luchando contra todo enemigo del alma y a favor de la salvación eterna.

c)  En cumplimiento de la revelación profética del Primer Sello, hoy día la iglesia verdadera sigue militante.

(1)  En la actualidad, nosotros los cristianos verdaderos somos los soldados del poderoso guerrero del "caballo blanco". Él es nuestro general y nosotros su ejército espiritual en la tierra.
(2)  En la gran batalla espiritual que estamos lidiando, cada uno de nosotros debe estar dispuesto a sufrir "penalidades como buen soldado de Jesucristo", soportando paciente y valerosamente el calor, peligro y fatiga de la batalla espiritual (2 Timoteo 2:3-4).
(3)  Ya que el jinete del "caballo blanco" es invencible, ¡nuestra victoria es segura! Por lo tanto, no debemos desmayar. ¡La corona es nuestra! ¡No permitamos que nos la quiten! Tampoco dejemos que se pierda por negligencia o vagancia nuestra.

7.  ¿Qué significado trae esta revelación profética para los inconversos?

a)  Que un solo guerrero saldrá totalmente victorioso de las fieras luchas espirituales libradas en esta tierra y entre las huestes celestiales, a saber, Cristo, el valiente e invencible jinete del "caballo blanco".

b)  Que resistir al jinete del “caballo blanco” es necio en extremo, pues todo aquel que resista, tarde o temprano, será derrotado y lanzado en el lago de fuego y azufre, juntamente con el rey de los rebeldes, "el ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión" (Apocalipsis 9:11).

c)  Que es más sabio ponerse del lado de este poderoso “Guerrero” que monta el "caballo blanco", sometiéndose a su mando. Este “General Cristo” trata con gran compasión a sus soldados fieles. Terminadas todas las batallas, coronará a cada uno con la diadema de la vida eterna, haciéndole pasar a disfrutar de las riquezas incontables de la "tierra nueva".

 

 

Dos lectores discrepan de nuestra interpretación
del Caballo Blanco y su Jinete

Analizamos sus interpretaciones.

Aclaración. Como ya indicáramos, en este “Análisis” que estamos realizando de Apocalipsis, no pretendemos examinar toda interpretación alterna. Hacemos esta excepción con el propósito de realzar unos errores de interpretación que engendran muchísimos más errores, mediante los que se proyectan para la tierra y sus habitantes escenarios no presentados en la Biblia, por ejemplo, sobre la “tribulación”, el “rapto” y el “Milenio”.

Lector en desacuerdo con nuestra interpretación sobre el Caballo Blanco y su Jinete. Presenta la suya. (Su comunicación copiada electrónicamente)

     "¡ERRASTE! EL PRIMER CABALLO TIENE UN ARCO. ¿Y VISTE SUS FLECHAS?

     ¿SABES POR QUÉ NO TIENE FLECHAS? PORQUE TOMARÁ AL MUNDO PACÍFICAMENTE POR MEDIO DE ALIANZAS HUMANAS. TU PRIMER JINETE ES CRISTO?????? ESTE QUE SALE VENCIENDO Y PARA VENCER ES EL ANTICRISTO. ¡TE FALTA LEER TODO EL LIBRO DE DANIEL!!!!! LEE EL LIBRO Y TE DARÁS CUENTA QUE TE ERRASTE. CRISTO VIENE EN EL CAPÍTULO 19, NO EN EL 6.

     ESTOS SON LOS SELLOS DE LA PRIMERA PARTE DE LA TRIBULACIÓN. CRISTO ESTÁ EN EL CIELO (JUAN 14:1; 1 TESALONICENSES 4:16-18). MIRA EL LIBRO DE APOCALIPSIS, Y TE DARÁS CUENTA QUE DESPUÉS DEL CAPÍTULO 4, ¿DÓNDE VES TU A LA IGLESIA?, HASTA EL CAPÍTULO 19, QUE VUELVE CON CRISTO. ¡SUERTE! PERO, ¡ESTUDIA MÁS A FONDO LAS ESCRITURAS!!!!"

Analizamos la interpretación del lector.

     1. ¿Cómo sabe usted que el jinete del caballo blanco no tenga flechas? "Arco" implica "flechas". ¿Para qué sirve un arco sin flechas? Sería un instrumento de guerra totalmente inútil. ¿Que el "arco sin flechas", como lo interpreta usted, signifique que el jinete "tomará al mundo pacíficamente por medio de alianzas humanas"? Si este jinete tomará al mundo pacíficamente, ¿con qué razón darle un instrumento de guerra que no sirva? Más lógico sería darle un libro, un pergamino, una paloma, una bandera blanca o cualquier objeto que simbolizara "paz". El arco implica flechas y es símbolo de conflicto, de guerra.

     2. Sigo pensando que el jinete de Apocalipsis 6:2 es Cristo. "Salió venciendo, y para vencer" no significa que viniera Cristo personalmente a la tierra para guerrear contra la maldad. Lo hace por medio de su iglesia, la cual, sí, está en la tierra. Cristo está a la diestra de Jehová durante toda la Era Cristiana. Sin embargo, mediante su Palabra infalible y la obra del Espíritu Santo, está con su iglesia en la tierra como Rey de su Reino espiritual. "He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20). ¿Cómo? No en persona, ni encarnado de nuevo, ni sobre un trono literal, sino mediante su Palabra y sus manifestaciones providenciales. Al ascender a la diestra de Jehová, Cristo recibe cetro y corona (Hechos 2:32-35; Hebreos 1:5-14; 2:6-7) y reina, no literalmente en la tierra, sino desde su trono en el cielo, y "preciso es que el reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte" (1 Corintios 15:25-26). La muerte aún asecha a la humanidad. Por lo tanto, Cristo sigue reinando, pues ha de reinar hasta vencer al postrer enemigo que es la muerte.

     3. ¿Que los sellos sean "la primera parte de la tribulación"? Encuentro muy errada la teología pentecostal sobre la "tribulación", teología que también abraza la mayoría de las iglesias evangélicas. Bíblicamente, la iglesia sufre tribulación casi desde su establecimiento hasta el inicio del Milenio. "Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe en la tribulación, en el reino..." (Apocalipsis 1:9). Esta afirmación del apóstol Juan desmiente tres doctrinas populares del todo erróneas, a saber: (1) que la tribulación no comience hasta después del Milenio, (2) que la iglesia esté exenta a los estragos de la tribulación y (3) que el reino de Dios no existiera en la tierra desde Pentecostés en adelante hasta 1914 (doctrina de los Testigos de Jehová) o hasta el Milenio (doctrina pentecostal). "Copartícipe en la tribulación, y en el reino." ¡Claro!, pues, a fines del primer siglo de la Era Cristiana, el apóstol Juan se encontraba desterrado "en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo", sufriendo las consecuencias de una de las persecuciones levantadas por el Imperio Romano contra la iglesia, como también contra los judíos. ¿De dónde salen los mártires de la iglesia presentados en Apocalipsis 6:9-11? "Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero" (Apocalipsis 7:14). ¡Salen de "la gran tribulación"! De las fieras persecuciones desatadas por el Imperio Romano, luego por la segunda bestia, la que es el cristianismo apóstata de la Iglesia Romana. ¿De qué tiempo? Desde el comienzo de las persecuciones en el Siglo I hasta el tiempo cuando los diez cuernos despojan a la madre iglesia apóstata de sus riquezas y poder, o sea, hasta la Reforma, cuando se legisla libertad de culto en los países nacientes europeos representados por los diez cuernos.

     4. ¿Que la iglesia no aparezca en Apocalipsis desde el capítulo cuatro hasta el diecinueve? ¡No es cierto! (1) La encuentro en el 6:2. Cristo hace guerra mediante su iglesia. (2) La encuentro, por inferencia, en el 9:4. Las langostas persiguen "a los hombres que no tuviesen el sello de Dios". Se deduce que algunos, sí, tenían el sello. Los que tienen el sello de Dios son los cristianos, o sea, la iglesia. (3) La encuentro en el 11:1. El "templo de Dios" durante la Era Cristiana es la iglesia. (4) La encuentro en el 11:3-7. Cristo y el Espíritu Santo dan testimonio en la tierra mediante la iglesia verdadera. (5) La encuentro en el 12:17. El "resto de la descendencia" de la mujer vestida del sol son "los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo", o sea, definitivamente, se trata de la iglesia. (6) La encuentro en el 14:6, ya que la iglesia es la entidad que recibe la encomienda de predicar "el evangelio eterno... a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo", no haciéndolo personalmente ningún ángel. (7) La encuentro en el 18:4. El "pueblo" que sale, a través de los siglos de la Era Cristiana, de Babilonia la grande constituye la iglesia.

     A propósito, me desea "suerte" en los estudios, pero me pregunto: ¿qué papel juega la "suerte" en el estudio de las Sagradas Escrituras? Saltar de texto a texto en el empeño de encontrar respaldo bíblico para interpretaciones preconcebidas es el tipo de "suerte" que produce las fábulas pentecostales sobre el "rapto", un reino literal milenial en la tierra, con trono en Jerusalén, después de la Segunda Venida de Cristo, una supuesta "Tercera Venida de Cristo", un anticristo que no aparece hasta el tiempo del fin, etcétera.

     De cierto, el "anticristo" existía ya en el Siglo I de la Era Cristiana. ¿No leen los pentecostales 1 Juan 2:18? "Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo."  "Ahora", es decir, en el Siglo I, en el tiempo cuando escribió el apóstol Juan.


 Lector opina que el caballo blanco es "falso", con un "falso jinete, el anticristo".

     "Hermanos, con todo respeto, quiero hacer un comentario con respecto al capítulo 6:1-2 del libro de Apocalipsis. Creo que no se puede afirmar que el jinete que monta el caballo blanco es Jesucristo, porque, para comenzar, no trae corona (se le dio una corona). Significa que se le permitirá ejercer autoridad. Jesús dijo "toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" desde antes y por la eternidad. Pero les sugiero poner atención al jinete del caballo blanco que aparece en Apocalipsis 19:11. Dice: "Y el que lo montaba se llamaba FIEL Y VERDADERO". Significa que si este es fiel y verdadero, el otro jinete del primer sello es un impostor. Jesús dijo: "Yo he venido en nombre de mi padre y no me recibís, si otro viniera en su propio nombre a ese recibiréis". Por lo tanto, el falso jinete y el falso caballo blanco no son nada más ni nada menos que "EL ANTICRISTO". Este es un breve comentario y me gustaría poder discutirlo con más detalles en otro correo. Muchas gracias."

Evaluamos la interpretación.

     Interesante interpretación la que usted da a Apocalipsis 6:1-2.

     A mi entender, Cristo no tiene autoridad y corona "desde antes y por la eternidad" (palabras suyas). Más bien, recibe autoridad y corona cuando, al resucitar y ascender, es exaltado a la diestra de Jehová (Hechos 2:32-35). Cristo dijo: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" (Mateo 28:18). ¿Quién se la dio? Su Padre, el Dios Todopoderoso. ¿Cuándo? No, ciertamente, desde la eternidad sino cuando Cristo venció a Satanás y fue exaltado para ser Rey del Reino espiritual. Cristo reina -tiene potestad, cetro y corona como Rey- desde el establecimiento del Reino en el día de Pentecostés hasta el momento cuando "haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia". Entonces, entregará "el reino al Dios y Padre". "También el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos" (1 Corintios 15:24-28). ¿Se da cuenta usted? Al entregar el Reino al Padre, Cristo mismo se sujeta al Padre. Se deduce que la expresión "le fue dada una corona" es lenguaje perfectamente aplicable a Cristo, ya que, en realidad, el Padre le dio corona cuando ascendió para reinar hasta vencer al "postrer enemigo", la muerte (Hebreos 1:1-9).

     El jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19:11 se llama "fiel y verdadero". Concluir que, por consiguiente, el jinete de Apocalipsis 6:2 ha de ser, obligatoriamente, un "impostor", "un falso jinete", no me parece lógico, pues semejante conclusión no es, de modo alguno, una inferencia necesaria. Durante toda la Era Cristiana, Cristo sale "venciendo, y para vencer", actuando mediante su iglesia, interviniendo providencialmente, estando siempre con su pueblo (Mateo 28:20). Llegado el tiempo del fin, merece ser presentado como "fiel y verdadero", ya que lo ha sido durante todo su reinado.

     ¿Qué el jinete de Apocalipsis 6:2 sea el anticristo? Pregunto: ¿cuándo entra en el escenario del mundo el anticristo? ¿No es cierto que los pentecostales y muchos evangélicos pautan su entrada para después del tiempo presente? Sin embargo, ¡el apóstol Juan testifica que ya se había presentado en el Siglo I de la Era Cristiana! "Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo" (1 Juan 2:18).

     Limitar todos los sellos apocalípticos y la acción del anticristo al tiempo de la "tribulación", la que, según los pentecostales, aún no comienza, no armoniza con la historia de la Era Cristiana ni con textos bíblicos relevantes. Las condiciones que describen los sellos se han presentado una y otra vez a través de la historia de la Era Cristiana. La acción del anticristo comenzó en el Siglo I. "Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad", escribió el apóstol Pablo a mediados del primer siglo (2 Tesalonicenses 2:7).