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El caballo blanco del priser sello de Apocalipsis, con su jinete coronado que porta un arco.

APOCALIPSIS

Análisis de las profecías y visiones

Capítulo Tres de este Análisis

Los Siete Sellos

Sección II

Los cuatro caballos

Los cuatro caballos
Pintura por Pat Marvenko Smith. Derechos reservados. www.revelationillustrated.com

Parte 1

PDF de este estudio

Se abre el Primer Sello. Sale un caballo blanco.

El caballo blanco
Pintura por Joe Maniscalco. Derechos reservados.http://www.bíblical-illustrations.com

 

El Primer Sello de Apocalipsis 6. Introducción

"He aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo y para vencer."

 

I.  La revelación profética del Primer Sello. "Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer" (Apocalipsis 6:2).

 

El caballo blanco del primer sello de Apocalipsis sobre el mar de cristal en el cielo, pintura por Ted Larson.

Ted Larson pinta el “caballo blanco” y su jinete, sobre el “mar de cristal” en el cielo, cerca del “altar de oro”. Emplea figuras, objetos, dimensiones y colores terrenales para representar ámbitos y seres en la dimensión celestial. Derechos reservados. theoson@earthlink.net

A.  "Un caballo blanco..."

1.  El caballo, animal admirado universalmente por su tamaño, fuerza, belleza, nobleza, coraje y rapidez, es símbolo común de militancia.

2.  Según la escena que toma lugar, como en vivo, ante los ojos asombrados del apóstol Juan, el jinete que montaba el caballo "salió venciendo, y para vencer""Venciendo... vencer" son, ciertamente, verbos de acción que proyectan militancia, confrontaciones violentas, batallas, guerra.

3.  Este "caballo blanco" aparece nuevamente en la visión de Apocalipsis 19:11-21, donde se describe la batalla final entre las fuerzas del Bien y del Mal.

4.  El color "blanco" es símbolo de pureza, santidad, verdad y victoria.

a)  El "gran trono" de Dios es "blanco" (Apocalipsis 20:11).

b)  Las vestiduras dadas a los mártires son "blancas" (Apocalipsis 6:11).

c)  La piedrecita con el nombre nuevo es "blanca" (Apocalipsis 2:17).

d)  Los redimidos "están vestidos de ropas blancas" (Apocalipsis 7:13).

e)  "Los ejércitos celestiales" están "vestidos de lino finísimo, blanco y limpio" (Apocalipsis 19:14).

f)  "Los ejércitos celestiales" montan "caballos blancos" (Apocalipsis 19:14).

g)  En la Biblia, el color "blanco" nunca es, hasta dónde sepamos, símbolo de Satanás, ángeles caídos, vestimentas manchadas o de cualquier elemento asociado con el reino de las tinieblas.

B.  "El que lo montaba..." ¿Quién es el que montaba el caballo blanco? ¡Ningún otro sino el Cristo triunfante! Analicemos las evidencias.

1.  El "caballo" de este jinete es "blanco", color que simboliza, reiteramos, pureza y victoria. Pues, Cristo es santo, y además, victorioso sobre Satanás, el pecado y la muerte. "Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia" (Salmo 45:4), texto profético aplicado al Señor, según el contexto de Hebreos 1:8-9. ¿Se percata usted de la simbología fuerte en el Salmo 45:4 asociada con el "caballo"? El "caballo" de Cristo se llama "Palabra de Verdad"; se llama "Humildad"; se llama "Justicia". Así que, Cristo "…cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia".

2.  El apóstol Juan ve en la visión tipo cinematográfica que el jinete "tenía un arco". ¿Qué hace el jinete con el “arco”? ¿Para qué sirve un arco sin saetas? Por cierto, poseer un arco implica tener también saetas. Valiéndose de su arco, el jinete lanza "saetas agudas" que penetran "en el corazón" de sus enemigos, como dice el Salmo 45:5.

-Saeta. (Del lat. sagitta). f. Arma arrojadiza compuesta de un asta delgada con una punta afilada en uno de sus extremos y en el opuesto algunas plumas cortas que sirven para que mantenga la dirección al ser disparada” (Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003. © 1993-2002 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos).

b)  Siguiendo el lenguaje retórico del texto, diríase que las "saetas agudas" que dispara Cristo son las verdades del Nuevo Testamento, las que juzgarán a todo pecador no arrepentido "en el día postrero" (Juan 12:44-50); son las advertencias, incluso las de las profecías apocalípticas, disparadas a las almas que no le siguen.

c)  ¿Quién tiene en su haber el arco y lanza "saetas agudas"? Sin duda, Cristo mismo.

3.  Al jinete "le fue dada una corona".

a)  En primer lugar, notamos que la "corona" que posee el jinete no se la arrebató él a nadie sino que "le fue dada".

b)  Por cierto, Dios el Padre dio a su Hijo Cristo una "corona". En el Salmo 45:6-7 se pronunció una profecía sobre esto mismo, siendo confirmado su pleno cumplimiento mediante la aplicación de la profecía a Cristo que hace el autor de Hebreos en Hebreos 1:8. “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino.”

c)  Corroborando, el Ser que viene sobre “una nube blanca” para segar “la mies de la tierra” viste una “corona de oro”“Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda” (Apocalipsis 14:14).

d)  También vemos que el Cristo victorioso de Apocalipsis 19:12 luce "en su cabeza muchas diademas" y su nombre es "Rey de reyes y Señor de señores" (Apocalipsis 19:16).

4.  El jinete "salió venciendo, y para vencer".

a)  ¿Quién es el que vence? Cristo, por supuesto. “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”, afirma el Señor (Juan 16:33).

b)  “…despojando a los principados y las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15).

c)  En cuanto a nosotros los seguidores de Cristo, ¡podemos vencer porque él ya venció! Vencemos en su nombre y por medio de las armas espirituales que él nos provee (Romanos 8:37; Apocalipsis 3:21; 5:5; 2 Corintios 10:3-6; Efesios 6:10-20).

d)  ¿Por qué la redundancia de los verbos "venciendo, y para vencer"?

(1)  Quizá para indicar que el jinete es persistente e invencible en su misión de derrocar a sus enemigos. Vence, y sigue venciendo.

(2)  Acaso indique la frase "para vencer" que el propósito del Señor es siempre vencer, o sea, arrebatar a todas las almas para su Reino, pero que no lo logra en todo ser humano, ni en toda época o todo lugar de la tierra. “Quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9). Desea conquistar a todos para su Reino eterno, pero la mayoría resiste hasta la muerte.

II.  Varias conclusiones sobre el significado del Primer Sello, y además, algunas aplicaciones para la iglesia y las multitudes del presente que no creen en profecías, nada saben de Apocalipsis, no hacen caso a Dios o le sirven tibiamente.

A.  Todos los detalles de la escena que observa Juan indican fuertemente que el jinete que monta el caballo blanco es Cristo.

B.  Montando su “caballo blanco”, Cristo sale agresivamente para dar batalla. No es pasivo, ni mucho menos cobarde. Guerrea, pero no carnalmente sino espiritualmente contra “principados… potestades… los gobernadores de las tinieblas de este siglo… huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

C.  Sus armas son espirituales. Él conquista para su Reino a las almas arrepentidas, consignando a las almas rebeldes al castigo eterno. Su espíritu militante se descubre en declaraciones tales como la siguiente: "No he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra" (Mateo 10:34-35).

D.  Mediante la revelación de este Primer Sello, recibida a fines del Siglo I, se proyectó para el resto del tiempo de la Era Cristiana la intensa guerra del Cordero contra las fuerzas malévolas, y su glorioso triunfo final sobre Satanás, juntamente con todos los seres humanos rebeldes al servicio del Mal.

E.  ¿Qué tiempo cubre la profecía del Primer Sello?

1.  Entendemos que su cumplimiento se realiza a lo largo de casi toda la Era Cristiana. Durante los siglos de todo esta Era, el jinete del "caballo blanco" sigue batallando en defensa de la Verdad y la Santidad, peleando ferozmente en contra de la mentira, el engaño y la maldad en todas sus manifestaciones malignas.

2.  Pero, quizá con más exactitud se aplique esta profecía al tiempo cuando los diez cuernos pelean “contra el Cordero” y el Cordero contra ellos, venciéndolos. “Y el Cordero los vencerá porque él es Señor de señores y Rey de reyes” (Apocalipsis 17:14). Este conflicto sucede en preparación para el inicio del Milenio, tiempo cuando los poderes seculares-políticos, sujetados por Dios a su propósito, legislan libertad religiosa, garantizando protección y derechos para la iglesia del Señor, como también para casi toda iglesia o religión.

a)  Respalda esta interpretación el hecho de que los “cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos” se encuentran en el cielo, preparándose para reinar, cuando se trae el “libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos”, y sabemos que ellos representan a los redimidos “para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:8-10), siendo ellos, en particular, los mártires que resucitan en la primera resurrección (Apocalipsis 20:4-6). En la línea del tiempo, ¿cuándo ocurre la presentación del libro sellado con siete sellos? Respuesta: después de la primera resurrección. ¿Por qué formulamos esta deducción? Porque los mártires, representados, volvemos a indicar, por los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos, se hallan ya en el cielo, tomando parte en las alabanzas tributadas al Cordero por ser este tenido por “digno” de abrir el libro y desatar los sellos. Ahora bien, encontrarse, en el cielo presupone su resurrección.

b)  Estar los mártires ya en el cielo y preparándose para reinar acaso indique que el cumplimiento de las profecías reveladas a través de los sellos fuese efectuado particularmente en un tiempo futuro a la “primera resurrección”. Lo cierto es que el Cordero vence a los “diez cuernos”“Salió venciendo, y para vencer.” Conquistados los “diez cuernos” en el tiempo de la Reforma, caen las barreras contra la predicación del evangelio puro, eventualmente saliendo muchos “soldados espirituales” a vencer a muchas almas, en el nombre del Señor y con armas espirituales de auténtica hechura divina (2 Corintios 10:3-6).

3.  En el tiempo presente (primera mitad del Siglo XXI), el jinete valiente, montando su "caballo blanco", corre sin trabas por casi toda la tierra, favorecido por muchos gobiernos seculares que le proporcionan libertad y protección a través de leyes que garantizan derechos religiosos, como además, personales. ¿Por cuánto tiempo más podrá correr libremente, encontrando pocos impedimentos o peligros?

F.  ¿Qué significa esta visión para la iglesia? ¿Por qué presentar a la iglesia una visión del Cristo militante y victorioso?

1.  Para poder la iglesia de hoy día comprender el valor de esta profecía, es necesario trasladarnos al tiempo cuando Apocalipsis fue revelado, es decir, a fines del Siglo I. En aquel tiempo, el poderoso Imperio Romano se oponía a la iglesia, persiguiéndola en ocasiones, por ejemplo, durante los reinados de Nerón y Domiciano. Por otro lado, pese a la destrucción del templo judío, la ciudad de Jerusalén y la provincia de Judea en los años del 67 al 70 del Siglo I, aún había millones de judíos, con fuertes concentraciones (colonias) en ciudades tales como Alejandría (Egipto), Antioquia de Siria, Babilonia y Cesarea, opuesta la inmensa mayoría de ellos a la iglesia. Numéricamente, la iglesia, en su totalidad, constituía una muy pequeña parte de la población global. ¿Qué futuro se vislumbraba para ella frente a fuerzas opositoras tan grandes y feroces? Pues, mediante el Primer Sello, Dios le dice, parafraseando: “Cristo mi Hijo, coronado y armado, aún cabalga, montado sobre su caballo blanco, y seguirá cabalgando, venciendo, y para vencer”. Entonces, pensamos que para los cristianos de aquel tiempo, el sentido de la profecía era que Cristo continuaría su lucha en la tierra, a través de la iglesia, hasta vencer, de una vez para siempre, a todos los enemigos de Dios y la humanidad.

2.  Efectivamente, esta revelación servía, como sirve aún, para confirmar la promesa dada por Cristo a sus seguidores"He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20). Su efecto en la iglesia de todos los tiempos es el de levantar ánimos, infundir valor y confirmar esperanzas. La visión del jinete del "caballo blanco" que sale "venciendo, y para vencer", todo cristiano fiel la tiene grabada en su mente y espíritu, sintiéndose animado y fortalecido para seguir luchando contra todo enemigo del alma y a favor de la salvación eterna.

3.  En cumplimiento de la revelación profética del Primer Sello, hoy día la iglesia verdadera sigue militante.

a)  En la actualidad, nosotros los cristianos verdaderos somos los soldados del poderoso guerrero del "caballo blanco". Él es nuestro general y nosotros su ejército espiritual en la tierra.

b)  En la gran batalla espiritual que estamos lidiando, cada uno de nosotros debe estar dispuesto a sufrir "penalidades como buen soldado de Jesucristo", soportando paciente y valerosamente el calor, peligro y fatiga de la batalla espiritual (2 Timoteo 2:3-4).

c)  Ya que el jinete del "caballo blanco" es invencible, ¡nuestra victoria es segura! Por lo tanto, no debemos desmayar. ¡La corona es nuestra! ¡No permitamos, pues, que nos la quiten! Tampoco dejemos que se pierda por negligencia o vagancia nuestra.

G.  ¿Qué significancia trae esta revelación profética para las personas que aún no se hayan entregado del todo a Dios? Pues, diríase que todas y cada uno de ellas debería meditar seriamente sobre las siguientes tres enseñanzas claramente impartidas por el Primer Sello:

1.  Que un solo guerrero saldrá totalmente victorioso de las fieras luchas espirituales liberadas en esta tierra entre el Bien y el Mal, a saber, Cristo, el valiente e invencible jinete del "caballo blanco".

2.  Que resistir al jinete del “caballo blanco” ha de catalogarse, en términos espirituales, como necio en extremo, pues todo aquel que resista a él será derrotado, tarde o temprano, y lanzado en “el lago de fuego y azufre”, juntamente con el rey de los rebeldes, "el ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión" (Apocalipsis 9:11).

3.  Que muchísimo más sabio sería ponerse del lado de este poderoso “Guerrero” que monta el "caballo blanco", sometiéndose a su mando. Este “General Cristo” trata con gran compasión a sus soldados fieles. Terminadas todas las batallas, coronará a cada uno con la diadema de la vida eterna, abriéndole paso para que pase a disfrutar de las riquezas incontables de la "tierra nueva con cielos nuevos".

 

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Primer Sello. Aplicación.

Sale un "caballo blanco". Cristo es el jinete del caballo blanco. Sale "venciendo y para vencer". "Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia."

 

-Observación del autor. Más importante aún que el estudio de Apocalipsis es el de la "sana doctrina" fundamental revelada en su totalidad por el Espíritu Santo (Juan 16:13). "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16). "Cualquier que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo" (2 Juan 9). Una anomalía curiosa y preocupante de nuestra época es el afán que manifiestan muchos creyentes, incluso predicadores, evangelistas y pastores, por Apocalipsis y otros textos proféticos, sin haber aprendido ellos siquiera "los rudimentos de la doctrina de Cristo" (Hebreos 6:1), por ejemplo, que el bautismo bíblico es por inmersión y "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38; 8:34-40). "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre... Y entonces los declararé: Nunca os conocí..." (Mateo 7:22-23). ¿Y por qué "nunca"? Obviamente, porque jamás llegaron a creer y bautizarse como ordena Cristo en la Gran Comisión, diciendo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo..." (Marcos 16:15-16). Estimado estudioso de las Sagradas Escrituras, respetuosamente le animamos a escudriñar no solo Apocalipsis sino a estudiar detenidamente las "Doctrinas fundamentales del evangelio".

Proceder al estudio sobre el "caballo bermejo", del Segundo Sello.

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Índice del contenido completo del Capítulo Tres del Análisis

 

-Observaciones del autor. Más importante aún que el estudio de Apocalipsis es el de la "sana doctrina" fundamental revelada en su totalidad por el Espíritu Santo (Juan 16:13). "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16). "Cualquier que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo" (2 Juan 9). Una anomalía curiosa y preocupante de nuestra época es el afán que manifiestan muchos creyentes, incluso predicadores, evangelistas y pastores, por Apocalipsis y otros textos proféticos, sin haber aprendido ellos siquiera "los rudimentos de la doctrina de Cristo" (Hebreos 6:1), por ejemplo, que el bautismo bíblico es por inmersión y "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38; 8:34-40). "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre... Y entonces los declararé: Nunca os conocí..." (Mateo 7:22-23). ¿Y por qué "nunca"? Obviamente, porque jamás llegaron a creer y bautizarse como ordena Cristo en la Gran Comisión, diciendo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo..." (Marcos 16:15-16). Estimado estudioso de las Sagradas Escrituras, respetuosamente le animamos a escudriñar no solo Apocalipsis sino a estudiar detenidamente las "Doctrinas fundamentales del evangelio".

 

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