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Guía para clases bíblicas sobre el tema de Ángeles

 

Ángeles y humanos

Un ángel anuncia el nacimiento del Mesías.

 

-¿Cuántos ángeles creó Dios?

-¿Se casan los ángeles?

-Al crear Dios a los millones de ángeles, ¿también los organizó?

-Una vez creados los millones de ángeles, ¿en qué lugar celestial vivían?

-¿Dotó Dios a los ángeles de libre albedrío?

-¿Quiénes son los “ángeles caídos”? ¿Qué gran transgresión cometieron los ángeles que pecaron?

-La mayoría de los seres humanos, ¿pisa los talones de los ángeles caídos?

-¿Qué castigo recibieron los ángeles que pecaron?

-¿Hay algún ángel que sea superior a Cristo?

-¿Acaso esté esperando usted que “me toque un ángel”, o que “me hable un ángel”, para convertirse a Cristo?

-¿Tiene cada persona su propio “ángel de la guarda”?

-¿Quiénes son los que tienen “sus ángeles en los cielos” que “ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”?  

-Estando el Señor en agonía, “le apareció un ángel del cielo para fortalecerle”. ¿Qué nos enseña este ejemplo?

-¿Qué forma toman los ángeles para servir a los fieles? Lot y los dos ángeles que le visitaron en Sodoma.

-“¡Vi a un ángel! ¡Se me presentó un ángel! ¡Un ángel me tocó!”

-¿En qué momento y circunstancias ve todo ser humano a los ángeles como Dios los ve, es decir, como “espíritus”, como seres espirituales?

-Lázaro y los ángeles. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles” al Paraíso.

-“Murió también el rico”, pero los ángeles ¿dónde se encuentran? ¿No hay ángeles que acompañen su alma a su destino?

 

Estimado lector, ¿cuenta usted con un ángel de la guarda personal que vele sus entradas y salidas, protegiéndole? Millones de personas creen solemnemente que los ángeles existen, asegurando que cada ser humano tiene el suyo propio. Por otra parte, no faltan quienes se mofan de esta creencia, consignando a los ángeles al panteón de seres míticos que existen, según alegan, solo en mentes supersticiosas. Los saduceos, secta judía, negaban la existencia de ángeles, mientras los fariseos la afirmaban (Hechos 23:8). ¿Qué cree usted? Lo cierto es que intrigan a casi todos los seres humanos, incluso a este servidor.

El que lee la Biblia atentamente se percata pronto de que los “ángeles” figuran en muchos escenarios, tanto terrenales como celestiales, a través de las distintas épocas que cubre la milenaria historia divina. Su primera intervención se registra en Génesis 3:24, donde se relata que Dios “puso al oriente del huerto de Edén querubines (ángeles)… . La última referencia en la Biblia se halla en el último capítulo de Apocalipsis. Al postrarse el apóstol Juan para adorar al ángel que le había mostrado las visiones, aquel ser le dice: “Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios” (Apocalipsis 22:8-11). En el presente estudio, nuestra meta es presentar concisamente alguna información clave revelada en las Sagradas Escrituras acerca de los ángeles.

A.  ¿Cuántos ángeles creó Dios? No unos pocos miles sino una gran multitud. El apóstol Juan escribe: “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones(Apocalipsis 5:11). Daniel corrobora esta estadística, diciendo: Millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él” (Daniel 7:10).

B.  ¿Se casan los ángeles? Negativo. “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo”, es decir, los seres humanos de los tiempos terrenales, “se casan, y se dan en casamiento; mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección(Lucas 20:34-36). Los que aman y obedecen al Señor hasta la muerte, serán “tenidos por dignos” de ser resucitados de entre los muertos, recibiendo cada uno nuevo cuerpo espiritual, y no carnal, poderoso, y no débil, glorioso, y no deshonroso, inmortal, y no mortal (1 Corintios 15:42-44 ). En estos nuevos cuerpos, “ni se casan, ni se dan en casamiento”, siendo hechos “iguales a los ángeles”. Por consiguiente, se deduce que los ángeles ni se casan, ni se dan en casamiento.

C.  Al crear Dios a los millones de ángeles, ¿también los organizó? Es evidente que sí, ya que se nombran “arcángeles”. Estos componen el rango de ángeles que dirigen o gobiernan a los demás ángeles, o sea, hacen el papel de “oficiales”. Hasta se nos revela el nombre de uno de los arcángeles: Miguel. “Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés…” (Judas 9). Este mismo “Miguel” está al frente de los ángeles de Dios en la “gran batalla en el cielo” . “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles” (Apocalipsis 12:7). “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero” (1 Tesalonicenses 4:16 ). La “voz de arcángel” es voz de autoridad y poder.

D.  Una vez creados los millones de ángeles, ¿en qué lugar celestial vivían? En un área asignada por Dios, su Creador. Tenían su “propia morada”. “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada …” (Judas 6). De la manera que “la tierra” es el lugar prefijado por Dios, nuestro Creador, para los seres humanos, asimismo él preparó un lugar determinado donde moraran los ángeles. “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación(Hechos 17:26). El orden y la organización en toda la creación de Dios, tanto la celestial como la terrenal, tanto la visible como la invisible (Colosenses 1:16), se manifiestan en toda obra suya realizada a plenitud.

E.  ¿Dotó Dios a los ángeles de libre albedrío? Las decisiones y acciones de los ángeles demuestran claramente que tenían esta facultad y el derecho de ejercerla. Algunos “abandonaron su propia morada” (Judas 6). Determinaron no seguir en ella. Decidieron no honrar la voluntad de su Creador. En cambio, otros eligieron seguir acatando la voluntad de su Creador. Los ángeles no eran robots; no eran autómatas. Eran seres pensantes y racionales, con voluntad propia.

F.  ¿Quiénes son los “ángeles caídos”? Son “el dragón y sus ángeles” (Apocalipsis 12:7). El dragón es Satanás. “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:7-9).

1.  Estos ángeles “pecaron” (2 Pedro 2:4 ). ¿Qué gran pecado cometieron? “Abandonaron su propia morada.” Se sublevaron contra Dios. Rompieron la organización establecida por su Creador. Introdujeron el caos en la creación, acto cargado de enorme peligro ya que el caos desenfrenado abre la puerta a la total desintegración. “No guardaron su dignidad” (Judas 6). Perdieron su dignidad. Su condición original fue tan privilegiada, y su pecado de tal magnitud, que Dios determinó no perdonarlos. “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron” (2 Pedro 2:4 ). Lo serio y grave de su pecado se resaltan en el siguiente trozo de Isaías 14:12-15. “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! … Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.”

-Aplicación para la actualidad. ¿No es cierto que la mayoría de los seres humanos pisa los talones de los ángeles caídos? Abandonan el lugar y el papel que el Creador les ha asignado en su creación. Esposos y esposas, padres, madres e hijos, invierten o intercambian roles establecidos por Dios. Varones y mujeres cambian el uso sexual natural determinado desde el principio, haciéndose homosexuales, travestidos, unisexo, etcétera. Rompen el orden y la organización establecidos por Dios. Crean caos. No guardan su dignidad. Imponen su propia voluntad, obviando a Dios. Irónicamente, no pocos humanos de esta mentalidad creen en los ángeles, aun reclamando no pocos tener su propio “ángel de la guarda”. Mas le vale a cada uno comparar sus propias actitudes y acciones con las de los ángeles que fueron arrojados al infierno, a no ser que sufran el mismo destino amargo en el día del juicio.

2.  ¿Qué castigo recibieron los ángeles que pecaron? “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio (2 Pedro 2:4). El “fuego eterno” fue “preparado para el diablo y sus ángeles(Mateo 25:41), y no para el ser humano. Sin embargo, todo hombre, mujer y joven que echa su suerte con el diablo, sufrirá el mismo castigo. “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”, palabras del Señor en Mateo 25:30. De allí, no le sacará ningún ángel. ¿Cree el “siervo inútil”, el “siervo malo”, en ángeles? No por ello será admitido al cielo, ni escapará de la condenación eterna.

G.  ¿Hay algún ángel que sea superior a Cristo? Negativo. ¡Ni siquiera el arcángel Miguel! Cristo es “hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos. … ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy? … Cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios . … ¿ A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Hebreos 1:1-14). Cristo es el “solo mediador entre Dios y los hombres” (1 Timoteo 2:5), el único Salvador. Ningún ángel es mediador o salvador.

-Aplicaciones para nosotros y nuestros tiempos. La fe sentimental en ángeles, tan popular en la actualidad, por si sola no salvará a nadie. La fe en Cristo, la que “obra por el amor” (Gálatas 5:6), la que actúa, obedeciendo, no siendo “muerta” (Santiago 2:14-26), es la que conduce a la salvación. La fe que salva “es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 16:17). La fe sincera e inteligente produce arrepentimiento, llevando al que la tiene a procurar enseguida el bautismo por inmersión “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38 ; Marcos 16:16; Romanos 6:1-7). ¿Perdón cuándo? No, de cierto, al ser “tocado por un ángel”, sino al creer, arrepentirse, confesar el nombre de Cristo y zambullirse en el agua para que sean lavados los pecados. “¿Por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.” Asimismo dijo el predicador inspirado Ananías al pecador Saulo, según Hechos 22:16.

-Estimado lector, ¿acaso está esperando usted que “me toque un ángel”, o que “me hable un ángel”, para convertirse a Cristo? ¿Ha prometido Dios enviarle un ángel que le “toque” en su espíritu, ablandando su corazón, conmoviéndole y haciendo que cambie sus actitudes y conducta? De albergar usted semejante fe o ilusión, nos corresponde informarle que no hay tal promesa en toda la Biblia. “Agradó a Dios salvar a los creyentes por… la predicación” del “evangelio”, el cual “es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (1 Corintios 1:20-23; Romanos 1:16). La Gran Comisión fue dada a hombres idóneos para llevarla a cabo, y no a los ángeles. Id, y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere, y fuere bautizado, será salvo; el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16). Este mensaje tan poderoso como preciso debe ser suficiente para motivarnos a la obediencia, ¿no le parece?

-En "El plan divino de salvación" se explican más ampliamente las condiciones bíblicas para ser salvo. En "Amigo, amiga, le invitamos a conocer a la iglesia que Cristo estableció" se identifica la iglesia bíblica a la que el Señor mismo añade a toda persona que ha de ser salva.

H.  ¿Tiene cada persona su propio “ángel de la guarda”? ¡Ojala! Pero, ¿toda persona, aun las malas? ¿El borracho, ladrón, drogadicto, adúltero, mentiroso, homicida? ¿Los mafiosos también? ¿Los supersticiosos e idólatras? ¿Y los falsos profetas y apóstoles? ¿En virtud de “creer en ángeles”? “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”, advierte Cristo (Mateo 18:10). Aquellos pecadores nombrados, y los demás seres humanos que no guardan “su dignidad”, ¿figuran entre “estos pequeños”? “Estos pequeños” son “estos pequeños que creen en mí” (Mateo 18:6). ¡Son las personas que creen en Cristo, humillándose y sometiéndose a su voluntad! No tan solo niños chiquitos inocentes (Mateo 18:1-5) sino adultos que se hacen “como niños”. “Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (18:3). ¡Estos sí tienen “sus ángeles en los cielos” que “ven siempre el rostro” del “Padre que está en los cielos” ! ¿Y qué implica este hecho para el creyente obediente, el cristiano de verdad? ¿Qué sus ángeles le libren de toda prueba material o espiritual? ¡De modo alguno! Pues, de ser así el sentido de las palabras de Cristo, ¡jamás sufriría ningún cristiano verdadero persecución o conflicto alguno! Semejante promesa no se encuentra en el evangelio puro. Todo lo contrario: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).  Entonces, ¿cómo explicar la afirmación del Señor? Las palabras de Cristo encierran una amenaza velada para quienquiera menospreciara a cualquiera que creyera en el Señor: “¡Cuidado! Sus ángeles están velando, e informando al Padre, siendo ellos instrumentos para vengar el maltrato de inocentes.” Esto mismo lo vemos hecho realidad en algunas visiones de Apocalipsis, donde los ángeles ejecutan castigos divinos sobre perseguidores y recalcitrantes de todo rango (Apocalipsis 16; 19:11-21.

1.  Pero, ¿no intervienen los ángeles para socorrer y fortalecer siquiera a cristianos fieles? De cierto, “todos” son “espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación (Hebreos 1:14). ¿A favor de quiénes? No de todos y cada uno de los seres humanos sino solo “de los que serán herederos de la salvación”. ¿Y quiénes son estos que heredan salvación eterna? Pues, ya lo hemos aprendido, ¿no? Son los que creen en Cristo, se arrepienten, se sumergen en agua “para perdón” (se bautizan conforme a las directrices del Espíritu Santo) y perseveran hasta el fin.

2.  ¿Quiere decir esto que cada cristiano fiel cuenta con un ángel que le proteja día y noche? “Proteger” y “servir” no son del todo sinónimos. Acercándose a la hora de ser crucificado, Jesús “comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera” (Mateo 26:37). En Getsemaní, se aparta de los discípulos y ora: “Padre, si quieres, pasa de mi esta copa. … Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. No se registra lo que aquel ángel dijera o hiciera, pero, en verdad, NO libró al Señor del arresto inminente, el juicio ante Pilato, los azotes, la corona de espinas o la cruel muerte de cruz. Aun en el huerto, a pesar de la presencia del ángel Cristo seguía “estando en agonía”, orando “más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre” (Lucas 22:39-46). Con todo, observamos, admirados, cómo el Señor se resigna, se repone y se arma de valor, entregándose como sacrifico para salvar al mundo. ¡Fue fortalecido! El ángel “sirve” a Cristo, pero no le “protege” de todo peligro, prueba o sufrimiento.

a)  En la hora de terrible crisis, el ángel ministra a favor del Señor. No todos los días, a toda hora o a todo siervo por igual, sino al siervo en una situación verdaderamente crítica. Asimismo ministran los ángeles, pensamos, a los cristianos fieles: no todos los días, las veinticuatro horas del día, sino en la hora de la grande crisis espiritual; no para evitarles toda tentación, conflicto o dolor sino para servir y fortalecer. Después de su largo ayuno en el desierto, seguido por fuertes tentaciones traídas por “el tentador” , “he aquí vinieron” donde Jesús “ángeles y le servían” (Mateo 4:11). Es evidente que ni siquiera al Hijo de Dios le acompañaban o atendían constantemente los ángeles.

b)  ¿Qué forma toman los ángeles para servir a los fieles? Dios “hace a sus ángeles espíritus”. “Son todos espíritus ministradores” (Hebreos 1:7, 14). Ahora bien, “un espíritu no tiene carne ni huesos”, explica Cristo (Lucas 24:39), y por ende, un espíritu (un ser espiritual) no es visible para el ojo humano. Por consiguiente, ningún ser humano ha visto jamás a un ángel en su esencia original espiritual, no obstante infinidad de “testimonios” de personas que aseguran: “¡Vi a un ángel! ¡Se me presentó un ángel! ¡Un ángel me tocó!” ¿Qué hombre o mujer ha visto a Dios, al Cristo glorificado, al Espíritu Santo, a Satanás, al diablo, a un demonio? Gran número afirma categóricamente haber visto a todos estos seres espirituales. Su problema es el mismo que trastornó a los discípulos del Señor cuando este “se puso en medio de ellos”: “espantados y aterrorizados, pensaban que veían espíritu” (Lucas 24:36-37). Su concepto de “espíritu” no es correcto. “Un espíritu no tiene carne ni huesos”, instruye el Señor. En su esencia espiritual, los ángeles no tienen carne ni huesos. Ningún ser humano los ha visto en su esencia espiritual. Entonces, siendo seres espirituales, ¿cómo se las arreglan para servir a los humanos?

(1)  “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos” (Génesis 19:1). Estos dos ángeles se identifican como “varones”; caminan, conversan y comen como hombres (Génesis 19:1-13). En su esencia verdadera, son seres espirituales. Para servir en la tierra, se incorporan en cuerpos humanos. Son dos, y no centenares o miles. Andan en misión bien definida y muy particular. Opinamos que este caso ejemplifica la clase de circunstancias en las que Dios suele emplear algunos ángeles suyos en la tierra: en tiempos y lugares críticos donde su intervención cambia derroteros y destinos de pueblos y naciones, haciendo posible el cumplimiento de los designios del Creador para toda su creación (Daniel 10 y 11; Apocalipsis 10:5-7).

(2)  “Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: … Jehová… me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén” (2 Crónicas 36:22-23). Por fe, aceptamos que, de igual manera, los ángeles enviados por Dios, en su papel de “ministros”, o “espíritus ministradores” (Hebreos 1:7, 14), pueden despertar el espíritu de quienes son enviados a servir, bien sea el de gobernantes (Daniel 10 y 11), o el del siervo fiel al Señor acosado duramente por algún mal intransigente, tenaz tentación o persistente prueba. ¿Quién dirá que no puedan asimismo despertar la mente de cristianos fuertes para que estos brinden el oportuno socorro al que está en crisis de vida o muerte? Estimada alma, ¿qué cree usted, y por qué lo cree? Los gálatas recibieron al apóstol Pablo “como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús” (Gálatas 4:14). Estando el siervo o la sierva fiel en grandes apuros, ya físicos o espirituales, al acudirse de repente una persona con el remedio, sin haber sido llamada o avisada, quizás haya mucha justificación para exclamar, como hacen algunos: “¡Usted es un ángel enviado por Dios!” ¿Quién quita que lo sea de verdad, o al menos el instrumento utilizado por un ángel para evitar el desastre?

I.  ¿En qué momento y circunstancias ve todo ser humano a los ángeles como Dios los ve, es decir, como “espíritus”, como seres espirituales? No, por cierto, durante esta existencia terrenal, sino al morir el cuerpo físico, saliendo el alma hacia su destino espiritual. “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas. … Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos” (Lucas 16:19-31).

1.  Lázaro representa a todo hombre, mujer o joven que vive conforme a los designios de Dios para cada ser humano en particular, bien sea pobre o acaudalado, bajito o alto, blanco o moreno. Al morir el justo “en Cristo” (Apocalipsis 14:13), habiendo conservado hasta el fin su dignidad, ¡ los ángeles le reciben cuando pasa, ya como ser puramente espiritual también, la frontera de lo material! Entonces, y no antes, los puede ver como son en su esencia, pues ¡ya él es como ellos, y será igual a ellos! Al instante de morir el cuerpo físico, traspasa el alma la cortina divisoria que separa la creación visible de la invisible, y los primeros seres que ve el justo ¡son ángeles! Por primera vez los ve en toda su hermosura y poder. Ahí están para llevarle al “seno de Abraham”, es decir, al “paraíso” (Lucas 23:43). ¡Maravilla de maravillas! Experiencia gloriosa que este servidor anhela tener. ¿Y usted, amada alma? ¿Guarda usted sin mancha su dignidad, siguiendo fielmente al Señor, para al fin morir en él, y tener enseguida esta experiencia inigualable?

2.  El rico representa a todo hombre, mujer o joven, irrespectivo de raza, posición o cantidad de bienes materiales, que vive a su antojo, obviando planes o propósitos divinos. “Murió también el rico”, pero los ángeles ¿dónde se encuentran? ¿No hay ángeles que acompañen su alma a su destino? Este detalle el Señor no lo cubre. Así que, especulamos un poco. Quizás no acuda ningún ángel, teniendo que ir solito el pecador al lugar de castigo, pues este sitio tenebroso es su triste destino. O, tal vez, esté esperándole uno, o más, de los ángeles que ejecutan las sentencias divinas sobre los pecadores. En tal caso, su primer contacto con estos “espíritus” al servicio de Dios no será ocasión de regocijo sino de espanto y terror. De todos modos, en el Hades verá ángeles, pero no los ángeles de Dios sino los ángeles de Satanás, pues estos ángeles caídos están guardados en aquellas “prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Judas 6). ¡Qué perspectiva más aterradora!, ¿no le parece a usted? Y peor aún: el ser humano que sale de esta vida sin haberse reconciliado para con su Creador, ¡pasará la eternidad en compañía de Satanás y sus ángeles caídos! Palabra del Señor, y no de este servidor o de hombre alguno: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41). Ni usted, ni yo, ni ningún ser humano está supuesto a escuchar esta dura sentencia, ya que el Señor no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (Pedro 3:9). Entonces, si este historial del rico le amedrenta, si estos escenarios de “ángeles caídos y castigo eterno” le hacen temblar de angustia, ¿por qué se detiene? Levántese, y bautícese, invocando el nombre del Señor, tal como exhorta Ananías a Pablo (Hechos 22:16). A propósito, Dios nos ha enviado a nosotros para este servicio a favor de usted, y gozosamente cumpliremos para que usted también sea heredero de la salvación eterna. Aguardamos nos contacte.

 

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