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Entretenimiento, pasatiempos y deportes. ¿En cuáles puede participar el cristiano? Lista de temas relevantes en esta Web, con enlaces.

 

 

“¿Está permitido jugar fútbol

para un cristiano?” 

 

Esta fotografía del equip de futbol de Paraguay ilustra el tema ¿Está permitido jugar fútbol para un cristiano?

 

“Hola. Somos de Paraguay y estamos ante una duda aparentemente tonta. Por eso pedimos las debidas disculpas si le parece absurda nuestra pregunta que surgió con algunos evangelizadores y salió la siguiente interrogante: ¿está permitido jugar fútbol para un cristiano? Eso es todo lo que queremos saber. Por favor, si podrían respondernos.”

 

Meditaciones al respecto

Estimados de Paraguay, saludos cordiales en el Señor.

No me parece “absurda” su pregunta, de modo alguno. Al contrario, no solo interesante sino muy práctica y relevante para los tantos y tantos millones y millones largos que disfrutan del fútbol y otros deportes.

Mi parecer personal es que al cristiano le está permitido jugar fútbol, siempre y cuando

1. No se obsesione con el juego, descuidando la vida espiritual.

2. Dé prioridad a la obra del Señor, y no al deporte.

3. No falte a las reuniones y actividades de la iglesia, prefiriendo estar en el campo de jugar.

4. Haga resaltar sus atributos de cristiano tanto en los juegos como entre los jugadores.

a) Que sea todo un verdadero caballero todo el tiempo.

b) Que practique el dominio propio, no airándose, maldiciendo, peleando, tomando bebidas embriagantes o coqueteando con mujeres fatuas.

c) Que no haga trampas.

d) Que no haga apuestas.

e) En fin, que sea buen ejemplo para los demás jugadores.

5. Que no prefiera la amistad y el compañerismo de los jugadores a la amistad y el compañerismo de los cristianos en la comunidad de la iglesia, según el dictamen del Espíritu Santo que dice: “…prefiriéndonos los unos a los otros” (Romanos 12:10).

Interesantemente, el apóstol Pablo alude, en varios escritos suyos, a los juegos y deportes de su época, haciendo aplicaciones espirituales.

1. “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que luchade todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:24-27).

2. “Y también el que lucha como atletano es coronado si no lucha legítimamente” (2 Timoteo 2:5).

Aplicado a la vida espiritual, entiendo que el punto importantísimo es que el cristiano no será coronado de inmortalidad si no lucha conforme a las reglas del Nuevo Testamento.

El fútbol, ¿hay reglas para jugarlo correctamente? Pues, hay reglas para la lucha cristiana.

¿Dónde encontrarlas? En el manual de la lucha cristiana, a saber, la Biblia, en particular, el Nuevo Testamento.

Tome note: el Antiguo Testamento era el manual de lucha espiritual para los israelitas en la época cuando ellos constituían el pueblo electo de Dios en la Tierra por medio del cual vendría el Mesías Jesucristo.

Las reglas para los cristianos son marcadamente diferentes, apuntadas estas detalladamente en el Nuevo Testamento.

Querido amigo, en su iglesia, ¿se “lucha legítimamente”?

¿Acaso se luche conforme a reglas arbitrarias y particulares establecidas por autoridades locales, y solo para la iglesia o concilio local?

Las reglas para el fútbol, ¿son las mismas en todo el mundo? 

Al jugar los equipos de Paraguay en Argentina, Chile, Brasil, España, Italia o Alemania, ¿rigen las mismas reglas? ¡Desde luego que sí!

Igualmente, en el ámbito espiritual, hay un solo manual universal para toda carrera o lucha cristiana, aplicable en todo lugar. Ese manual es el Nuevo Testamento.

Hago hincapié en este punto tan fundamental y fácil de entender porque muchos cristianos corren y luchan como si Dios no hubiera asentado reglas.

No faltan quienes desprecien abiertamente las reglas divinas, aun mofándose de “la doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1), diciendo que la doctrina no importa, que solo importa correr o luchar y que cada uno lo haga como mejor le parezca.

¿Así se juega el fútbol? ¿Juega cada atleta a su antojo, conforme a sus propias reglas, desechando al manual como irrelevante?

Los falsos profetas de Israel corrían, pero, fíjese, Jehová dice que “la carrera de ellos fue mala, y su valentía no es recta” (Jeremías 23:10).

Las referencias del apóstol Pablo a los juegos de su época no significan, pienso, que aquel varón frecuentara los coliseos, grandes, medianas o pequeñas, que había a través del Imperio Romano, o que fuera aficionado de los deportes, ni mucho menos fanático.

La vida de no pocos ciudadanos y habitantes del Imperio Romano giraba en torno a los juegos en los coliseos, siendo sumamente violentos, sangrientos y crueles muchos de los deportes populares de aquel tiempo. A esto la historia testifica ampliamente.

No así la vida del cristiano. El “reino de Dios” y la carrera o lucha espiritual ocupan la atención, el tiempo y las energías del cristiano maduro. Seguramente, no disfrutaría de juegos sangrientos y crueles. Aun los juegos sanos serían para él una diversión momentánea y pasajera. El tiempo lo habría de aprovechar sabiamente, apartando un espacio no excesivamente grande ni siquiera para sanas diversiones.

A la verdad, al madurar más y más el cristiano, aun las diversiones sanas le llaman cada vez menos la atención. Así observo. En cambio, le llena y satisface, cada vez más y más, la carrera o lucha espiritual.

Trofeos o coronas materiales, ¿qué valor permanente tienen? Son corruptibles.

Lo verdaderamente importante es vivir la vida en Cristo de tal manera como para decir juntamente con Pablo: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:7-8).

Pues bien, a la luz de estos textos bíblicos y consideraciones, victoria en Cristo le desea este atleta espiritual, Homero Shappley de Álamo.

 

Esta gráfica de una maya y balón del equipo de Paraguay ilustra el tema ¿Está permitido al cristiano jugar futbol?

 

PD  Para poder participar legítimamente en cualquier deporte, es preciso matricularse de acuerdo con las reglas. ¿Correcto? Llenar requisitos básicos y ser aprobado por el organizador o capitán del equipo. ¿Cierto? Comprometerse a jugar según todas las reglas de conducta personal y ejecuciones en el campo. ¿Tengo razón?

Pues bien, estos parámetros se aplican de igual manera a la carrera o pelea espiritual.

Los pasos básicos para matricularse en la organización mundial de cristianos auténticos son:

1. Ser llamado a matricularse. El llamamiento del Capitán Jesucristo se hace por medio de su evangelio del Reino espiritual. “…os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 2:14; Romanos 10:17).

2. Creer en la autenticidad del evangelio y en la autoridad de su Autor Cristo.

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, reclama él (Mateo 28:18).

Y establece como reglas fundamentales de matricula lo siguiente: “El que creyere y fuere bautizado será salvo” (Marcos 16:15-16). De manera que “todo aquel que en él creyere, no será avergonzado” (Romanos 10:11).

3. Es preciso reconocer públicamente su autoridad por medio de confesar fe en su nombre.

“…cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32-33). “…con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10).

4. Además, se requiere que el candidato se deshaga de cualquier peso que entorpezca su participación: vicios, malas costumbres, excesos debilitantes, malas actitudes, etcétera. Este procedimiento se llama: arrepentirse.

“…teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe..."

Por cierto, lenguaje de deportes adaptado a la carrera espiritual.

5. También, purificarse para ser admitido al equipo. Esto se realiza mediante zambullirse (sumergirse) en agua para lavar “los pecados”(Hechos 22:16). Acto llamado “BAUTISMO”.

Acto que realizó Saulo de Tarso (Pablo) en obediencia al mandato: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16).

Acto que también se llama “el lavamiento de la regeneración” (Tito 3:5).

Acto sinónimo de “nacer de agua”, sin el cual nadie puede ver el Reino de Dios (Juan 3:3-7), o sea, no puede ser recibido en la gran organización mundial de cristianos que corren y pelean para ser coronados de vida eterna.

Este Acto del bautismo es indispensable “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38).

Curiosa y lamentablemente, muchos corren en el nombre de Cristo, ¡sin haber llenado siquiera los requisitos más básicos para matricularse!

¿Se ha matriculado correctamente usted? ¿O acaso esté corriendo y peleando a su manera, sin importarle asuntos de matrícula legal y reglas de participación?

 


 

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