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"¿Lo que más aman los latinoamericanos?"


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    Querida alma que busca de Dios, ¿quiere usted seleccionar, por favor, de la lista siguiente las tres cosas que ama usted más que todas las demás en el mundo, apuntándolas, según su importancia para usted, en los espacios indicados? Ande, ¡hágalo! Y, sea rigurosamente honesto para consigo mismo.

-Su cónyuge, o novio (a)                                                        -Sus hijos 

-Las fiestas                                                                             -Su trabajo

-Los deportes                                                                         -La Iglesia Católica Romana

-Comer                                                                                   -La Verdad

-Apostar                                                                                 -Beber con los amigos 

-El Reino de los Testigos de Jehová                                      -La Iglesia Mormona

-Ver televisión y videos                                                         -Su casa

-Pasear o salir  de vacaciones                                              -La Iglesia Pentecostal

-Dormir                                                                                  -Hacer el amor

-Su propio "yo"                                                                      -La paz

-El dinero                                                                              -La música sensual

-Leer                                                                                     -La naturaleza

-Sus padres                                                                           -Las drogas

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     De haber usted apuntado "La Verdad" en el espacio número uno, si la ama, de veras, con toda sinceridad, más que cualquier otra cosa, si la procura tenazmente, si la abraza con gozo al encontrarla, asentándola en el trono de su corazón, entonces se deduce que es usted una persona excepcionalmente sabia, inteligente y madura. Usted coloca "La Verdad" sobre sentimientos, emociones, placeres, objetos y aun sobre los seres humanos más allegados a usted. Se deduce que odia la mentira. Abomina el engaño. Desprecia las fábulas. ¡Pocos seres humanos llegan a este nivel de madurez! Así, pertenecería usted a una minoría infinitesimal de los cientos de millones de seres humanos que habitan los países de habla hispana -a los "Latinoamericanos Amantes de la Verdad".

    En tal caso, usted no sería de los "Latinoamericanos Hedonistas". Estos aman, más que cualquier otra cosa, las sensaciones físicas -modas provocativas, desnudez, pornografía, sexo, fiestas alborotosas, bebidas embriagantes, estupefacientes, todo lo chabacano y sucio de la televisión, el cine, la música, el teatro, las relaciones interpersonales. Ellos son la inmensa mayoría. No les interesa la Verdad. Aún más, ¡la temen! Hasta la odian, burlándose de ella. De ellos sale la cruel plaga de delincuentes y criminales que azota infinidad de comunidades, sembrando el caos social y moral en nuestro mundo. Lo que más necesitan es un encontronazo con la Verdad para que comprendan cuán pequeños, miserables, dañinos y peligrosos son y que su triste destino será el Infierno Eterno, a menos que se arrepientan. ¡Que tengan tal encuentro muy pronto! ¡Que la Verdad los quebrante y transforme!

    La Verdad lastima sólo a aquellos que no la aman o no la tienen. Para que la Verdad haga su obra en los tales, es necesario declarársela con claridad.

     Nuestros pueblos latinos son célebres por ser hospitalarios, amigables, alegres, fiesteros y tradicionalistas. Su vida suele girar en torno a sentimientos, emociones, ilusiones y tradiciones. Lamentablemente, nuestros pueblos no son célebres por amar, sobre todo, la pura Verdad, el conocimiento profundo y amplio, la razón correcta con todos sus argumentos o la lógica sana e imparcial con todas las conclusiones irrefutables que de ella fluyen. Gran parte del pueblo es indiferente a la Verdad. Aun cuando la aprende, no la sigue. Este mal aflige no solo a nosotros sino a todo los pueblos de la tierra..

Usted ama la Verdad. Pero, ¿la posee?

     ¿Dónde se puede encontrar la poderosa Verdad? Muchos la buscan...

-en la evolución...

-en el misticismo...

-en los escritos filosóficos...

-en la ciencia...

-en las religiones orientales...

-en la meditación trascendental...

-en las estrellas...

- dentro de sí mismos..

     - Incontables multitudes aseguran haberla  encontrado en alguna que otra iglesia.

     ¿Cuál iglesia la tendría? ¿Acaso la tendrían todas? ¿O, una sola? ¿O quizás ninguna?

     En el Siglo I de esta Era Cristiana, vivió en tierra Palestina un varón que se atrevió a proclamar: "Yo soy... la verdad" (El evangelio según el apóstol Juan, 14:6). Su nombre era Jesús. Pocas horas antes de morir por su fe, este Jesús dijo al gobernador Pilato: "Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz." A lo cual respondió Pilato con la misma pregunta que inquieta a toda persona pensante: "¿Qué es la verdad?"

     Este mismo maestro Jesús identificó la fuente de la Verdad. En cierta ocasión oró a su Padre Dios, diciendo: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad" (Juan 17:17). Así que, la "palabra" de Dios es la fuente de Verdad. Anteriormente Jesús había resaltado en gran poder de esta Verdad divina, diciendo: "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). Luego de su muerte, resurrección y ascensión a la gloria, sus apóstoles y otros seguidores inspirados por Dios escribieron la "verdad" que trajo el Hijo de Dios en libros y epístolas, los que componen la porción de la Biblia que se conoce como el Nuevo Testamento.

     Apelan a la Biblia infinidad de iglesias y movimientos religiosos distintos, muy diferentes en doctrina y práctica, y esto tiende a confundir muchísimo a muchas personas que sienten aunque sea siquiera un poco de amor por la Verdad. ¿Quién entiende correctamente la Verdad expuesta en la Biblia? ¿Católicos, pentecostales, evangélicos, mormones, protestantes, testigos de Jehová, adventistas del séptimo día?

     ¿Es lógico que la Verdad divina, suprema y universal sea tan elástica o relativa que todas las iglesias o sectas del cristianismo, por diferentes y contradictorias que sean, tengan el apoyo de ella? Estimado lector, si usted conoce y aprecia la ciencia exacta de la lógica, seguramente comprende que la "Verdad", por naturaleza propia innata, no puede contradecirse. Pese a ideas populares al contrario, la "verdad pura" no puede ser relativa o elástica. Por lo tanto, no todas las religiones y sectas que difieren marcadamente en doctrina y práctica, contradiciéndose abiertamente entre sí, pueden tener la Verdad de la Biblia. ¿No le dice la "razón" que este tiene que ser así, aunque tal vez su corazón quisiera creer lo contrario?

     ¿Puede usted mismo, o cualquier otra persona de mente normal, discernir la Verdad en la Biblia? ¡Seguro que sí! Por lo menos, las verdades básicas llamadas "los rudimentos de la doctrina de Cristo"  en el libro de Hebreos 6:1. Fíjese: usted abrió este estudio utilizando sofisticados medios electrónicos de comunicación. Ese mismo poder intelectual le capacita para buscar, encontrar, entender y seguir "la verdad" que hace "libre". Vagancia mental, subterfugios, lógica irracional, y temor de enfrentarse a realidades que descubran la desnudez del alma -estas figuran entre actitudes y autoengaños que impiden a no pocas personas intelectualmente bien capacitadas, aun brillantes, echar mano de la Verdad suprema que liberta y pone a salvo. La causa primordial de este fracaso con repercusiones eternas es la falta de amor por la Verdad. Simplemente, no se aman la Verdad sobre todas las demás cosas de esta vida. No es cuestión de capacidad intelectual sino de interés y de honestidad espiritual. ¿Tenemos razón, o no?

     La Verdad de la Biblia, ¿quién la tiene? ¿Cuál iglesia, si alguna? Toda la Verdad necesaria para el entendimiento correcto de esta vida, y de la venidera. ¿Basta tener una porción, nada más, de la Verdad? ¿Cuánta quiere usted? ¿Está satisfecho con una parte, nada más?

     La Verdad de la Biblia, ¿quién la tiene? Amado lector, le invitamos a hacer una breve recorrida de algunos lugares donde los habitantes aseguran confiadamente tener la Verdad que a usted le haría falta para librarse de la "diosa seductora del hedonismo", como también de los "dioses de la ignorancia espiritual y del error". No dudo de que sienta inquietud al contemplar semejante aventura, pero usted mismo sabrá, pienso, en su corazón que es necesario.

    Visitemos primero a los pentecostales, ya que son una gran fuerza religiosa pujante en actualidad. ¿Acaso poseen las iglesias pentecostales (avivadas) o carismáticas la verdad de Dios? Sus pastores y feligreses afirman, categóricamente, que sí. Pero, nuestro deber es analizar inteligente y objetivamente, y al escuchar y observar a los pentecostales en sus cultos y actividades, pronto comprendemos que lo que más siguen y ofrecen es el puro existencialismo, filosofía que exalta los "sentimientos" y las "experiencias" por encima de la Verdad. Preguntamos: De no poder contar con panderetas, guitarras, baterías y "corritos calientes", ¿qué les pasaría a los pentecostales? Quizás se desinflaran tal cual un globo que pierde repentinamente su aire caliente. A lo mejor se menguaran sus congregaciones, a la larga desapareciendo. ¡Qué tremenda cantidad de profecías pronuncian, hasta sobre pequeñeces y tonterías! ¡Qué mucha gritería, lenguas jerigonzas, danzas, combos, espectáculos y frenesí de todo tipo observamos entre ellos! Cada vez más abrazan el aberrante "evangelio de prosperidad y salud". Abundan pastores y pastoras diestros en la manipulación psicológica de las masas, bien sea en sus "templos", "carpas", o por televisión y radio. Sus "experiencias síquicas, sentimientos y emociones místicas", no siendo gobernadas y ordenadas armoniosamente por la Verdad de la Biblia, giran errática, aun locamente, causando en ellos desatinos, llevándolos al fanatismo ciego y abriendo paso a los escándalos sexuales y la crasa mercadería que suelen mancharlos. Ha de ser evidente al buscador informado y sincero que los "latinoamericanos pentecostales o carismáticos" lamentablemente no poseen la pura Verdad de Dios. Una parte, pues sí; quizás una pequeña parte, pero está en tela de juicio que sea suficiente. Dios sabe. Afirman amar la Verdad de las Sagradas Escrituras, pero las evidencias enseñan que aman más el misticismo, el bullicio, "testimonios", "lenguas angelicales", "señales" y "visiones", las que evaluamos como "mentirosas" al compararlas con las auténticas de la Biblia (Ezequiel 13; Jeremías 23:9-40; 2 Tesalonicenses 2:9).  Amigo o hermano que nos acompaña en esta gira, según mi apreciación, la Verdad suprema e inefable de Dios no se halla en la religión pentecostal. ¿Qué opina usted?

      Estimado lector, de encontrar usted duras nuestras observaciones, le rogamos leer los textos bíblicos citados. Comparado con los señalamientos, las advertencias y las censuras de Dios, ¡nuestro lenguaje es suave! Dios es la Verdad. Ama la Verdad sobre todo. No tolera a quienes la cambien o desprecien.

     ¿Dónde se puede encontrar la brillante Verdad de Dios? ¿En los "Salones del Reino" de los Testigos de Jehová? Clausurada su enorme imprenta y despojados los "amos" en Brooklyn del poder dictatorial que ejercen sobre los pobres "esclavos fieles" que andan por las calles tal cual unos robots programados, sin duda la "Teocracia" terrenal de los Testigos se desplomaría enseguida. Amigo que anda con nosotros en esta recorrida en busca de la Verdad, considere la siguiente verdad bíblica, basada en 2 Corintios 4:16-18

-Todo lo visible es temporal. 

-Esta tierra es visible. 

-Por lo tanto, esta tierra es temporal.

-Temporal significa limitado por el tiempo y no eterno. 

-Por lo tanto, esta tierra no existirá eternamente.


Argumento sólido; lógica racional; conclusión irrefutable.

A pesar de este argumento del todo irrefutable, los testigos de Jehová siguen alimentando a los pueblos con la falsa esperanza de un eterno "Paraíso Terrenal", siendo incapaces, al parecer, de entender las verdades más elementales de la Biblia.  ¿Tienen los "latinoamericanos testigos de Jehová" la Verdad? Seguramente, usted es capaz de juzgar correctamente, con tal de aplicar racionalmente el texto bíblico citado.

     ¿Dónde se puede encontrar la pura Verdad? ¿Acaso en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días? Para el escrutinio de esta poderosa "Iglesia Mormona", conviene saber al menos las siguientes verdades bíblicas:

-Al que añade a las profecías de las Sagradas Escrituras "Dios le quitará su parte del libro de la vida" (Apocalipsis 22:18-19).

-La Verdad de Dios (el evangelio) para la Era Cristiana fue revelada en su totalidad por el Espíritu Santo durante la vida de los apóstoles (Judas 3; Juan 16:13). Dijo Jesucristo: "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad..."

-No debemos ir más allá de la palabra de Verdad que contiene el Nuevo Testamento de la Biblia (1 Corintios 4:6).  "Para que... aprendáis a no pensar más de lo que está escrito..."

-No debemos seguir "fábulas artificiosas"  2 Pedro 2:16).

Pero, ¿qué hacen los mormones?

-Añaden el Libro de Mormón a la Biblia. ¡Añaden todo un libro!

-Añaden a la Biblia un libro compuesto, precisamente, de "fábulas artificiosas".

-Piensan y van mucho más allá de la Palabra inspirada encontrada solo en el Nuevo Testamento.

Por lo tanto, los mormones hacen exactamente lo que Dios condena en su libro, la Biblia.

Hechos verídicos; deducción ineludible.

¿Tienen los "latinoamericanos mormones" la Verdad? Juzgue usted. Al parecer del que escribe, ¡solo tienen al falso profeta José Smith, polígamo. Vidente tramposo. Hombre de sedición, pues organizó su propio ejército y se postuló para la presidencia de los Estados Unidos de América. Encarcelado, fue ahorcado en medio de un motín. ¡Que "profeta"! ¡Que fundador de iglesia! 

     ¿Dónde se encuentra la gloriosa Verdad? ¿En la antigua Iglesia Católica Romana? Pues, consabido es que ella reclama para sí misma el patrimonio exclusivo de la verdad. Dice que ninguna otra iglesia es poseedora de ella. Sin embargo, ante ella y su imponente jerarquía no deberíamos temblar o acobardamos en nuestra búsqueda de la Verdad. Más bien, deberíamos saber y aplicar las siguientes verdades bíblicas:

-Cristo mismo afirma que las "tradiciones de los hombres" invalidan el "mandamiento de Dios" (Mateo 15:6).

-El Espíritu Santo claramente advierte que las "tradiciones de los hombres" engañan ( Colosenses 2:8 ).

-Pero, la Iglesia Católica Romana está fundada precisamente sobre tradiciones culturales y religiosas desarrolladas en el seno del paganismo antiguo, como también en el sacerdocio levítico del Antiguo Testamento, sacerdocio que fue "cambiado", juntamente con la "ley" dada en el monte de Sinaí mediante Moisés. La historia sostiene amplia e irrefutablemente este hecho.

Por consiguiente, la Iglesia Católica Romana invalida el "mandamiento de Dios" por sus tradiciones humanas engañosas.

Enseñanzas claras. Datos comprobables, al alcance de todo aquel que quisiera tenerlos. Conclusión válida.

    Privado de sus innumerables "tradiciones" veneradas, esta gigantesca entidad religiosa, con toda su jerarquía imperiosa y riqueza incontable, ¡se colapsaría!  Aferrados a sus tradiciones, ¿pueden los "latinoamericanos católicos" contar con la sencilla y perfecta Verdad del Nuevo Testamento? Desde la cuna hasta el sepulcro, su vida espiritual es dictada por tradiciones importadas del paganismo antiguo. La historia no miente. La evidencia es contundente. Sólo "la verdad os hará libres" (uan 8:32) de las "tradiciones de los hombres."

   ¿Dónde se encuentra la poderosa Verdad, única y eterna? Solo en la Biblia, específicamente en el Nuevo Testamento, ya que el Antiguo Testamento, con sus diezmos y sábados, fue abrogado en la cruz (Colosenses 2:14-1 ; 2 Corintios 3:6-17). De ahí, que tampoco los Adventistas del Séptimo Día tienen la Verdad. "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad" (Juan 17:17). Proclama esta Verdad solo la iglesia de Cristo fundada en el día de Pentecostés, portavoz del único Mensaje divino que realmente transforma mentes y salva almas (Romanos 1:16; 12:2; Santiago 1:18), conforme al plan de Dios y no conforme a los "evangelios" sociales o psicológicos inventados por hombres. Si usted ama la Verdad sobre todas las cosas, la buscará hasta encontrarla en la iglesia que Jesucristo estableció, en una congregación que se rige por el Nuevo Testamento. Luego, obedecerá la Verdad, permaneciendo en ella todos sus días, hasta el último.

     Los latinoamericanos que no tienen la Verdad no están preparados para la muerte, el fin del mundo, la Segunda Venida de Cristo, la resurrección o el juicio final. Quienes "no reciben el amor de la verdad para salvación" reciben "un poder engañoso para que crean la mentira". Serán "condenados todos los que no creyeron a la verdad" (2 Tesalonicenses 2:10-12). La Verdad es dura, ofensiva e insoportable solo para quienes no la aman. En cambian, los que la aman, amando con igual intensidad su salvación, saldrán de organizaciones religiosas que no la tienen (Apocalipsis 18:4). Arrepentidos, procurarán el único bautismo bíblico, el cual es por inmersión, "en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo" y "para perdón de pecados" (Mateo 28:18-20; Hechos 2:36-47; 8:26-40; Romanos 6:3-6). Añadidos por Cristo a su iglesia (Hechos 2:47), adorarán "en Espíritu y en verdad " (Juan 4:24 ), siguiendo fielmente a Jesús quien dijo: "Yo soy el camino, y la verdad , y la vida" (Juan 14:6), y al Espíritu Santo de quien se dice que él "es la verdad " (1 Juan 5:6), porque nos ha guiado, a través de los apóstoles, a "toda la verdad" (Juan 16:14 ) la cual tenemos en el Nuevo Testamento..

     Sólo "el amor de la verdad" y el sincero deseo para que toda persona se salve eternamente nos impulsan a publicar este mensaje. Contrario a la falsa doctrina del "rapto", ya estamos en el Milenio, un tiempo cuando los gobiernos garantizan libertad de culto, no persiguiendo a la iglesia verdadera (Apocalipsis 20:1-10). Todos los "latinoamericanos amantes de la Verdad" deberíamos aprovechar al máximo este tiempo oportuno para anunciar denodadamente toda la Verdad de Dios. Deberíamos unirnos para nuestra mutua edificación en "un solo cuerpo" con "una sola fe" (Efesios 4:1-6). ¡Le esperamos!

     Si es usted realmente "Amante de la Verdad" y desea conocer más y más de ella, le ofrecemos, completamente gratis y sin compromiso, folletos, cursos bíblicos por correspondencia y mensajes grabados. Puede contactarnos con toda confianza.

  

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