Ceremonia nupcial.
Tema
“Aeronave Matrimonial;
Vuelo Matrimonial”
Sr. _____________, ¿le gustan los aviones, y volar? _______ ¿Qué dice, (novia) ______________? __________ ¿Qué tal les parece un nuevo Learjet Ejecutivo, que hace quinientas millas por hora, para frecuentes viajes entre _________________ y ______________? _____ ¡ Bendiiiiiito ! Sus familias sentimos no disponer de los cinco millones de dólares para comprarles tan extraordinario obsequio ! Pero, no se decepcionen, pues están para abordar su propia aeronave aún más valiosa y vislumbrante: me refiero a la nuevecita “Nave Matrimonial (primer apellido del novio, guión, primer apellido de la novia) _____________________________________________ ” .
Usted, (nombre del novio) ______________, será el “piloto” . ¿Acepta? ____ Y usted, (nombre de la novia) ________________, será “ co -pilota” . ¿Acepta? ______ Al firmar los documentos legales de rigor recibirán la licencia requerida para pilotear la “Nave”. Recomendamos como “Instructor, Navegador y Técnico de Vuelo” al Señor Jesucristo , “Piloto por excelencia”, registrándose en su expediente más millaje que para cualquier otro, pues voló (a) desde la Ciudad Celestial a Belén, de Judea, (b) del Calvario, en las afueras de Jerusalén, al idílico Paraíso, en el Hades, (c) del Paraíso, de regreso, a Jerusalén y, (d) en vuelo espacial siempre ascendente, desde Betania , de nuevo, a la Ciudad Celestial. Ya saben cómo comunicarse rápido con él, tan cerca él como una petición sincera.
Pues bien, piloto y co -pilota, no discutirán ni pelearán por los controles , ¿no?, escuchando cada uno, con atención, paciencia y respeto, las sugerencias, los consejos y las correcciones del otro, cooperando al máximo, ¿sí? Como para todo vuelo, asimismo para el “Vuelo Matrimonial” es crítico el despegue y cobrar altitud . Entonces, desde ahora, ¡manos sobre los controles, “piloto automático” desactivado, orientación y trayectoria verificadas!, ¿de acuerdo? Mente y espíritu despejados, libres de distracciones o contaminaciones. Vista clara, concentrado todo poder intelectual, toda destreza social, toda gracia espiritual en la tarea , tan emocionante como exigente, de lograr que se despegue suavemente su nave y que se remonte airosamente por los cielos, mirándola con admiración los observadores y leyendo su identificación soberbia y única: “Nave Matrimonial (primer apellido del novio, guión, primer apellido de la novia) ___________________________________________”.
Una vez en pleno vuelo, al familiarizarse mejor con su “Nave”, también entendiéndose mejor el uno al otro, confiados y cómodos, será aún más placentera su experiencia de llevar adelante su lustrosa “Nave”. El “piloto automático” sabios serán si lo utilizan poco, y muy juiciosamente, ya que encendido y olvidado tiende la “Nave” a perder altitud hasta estrellarse en las “Llanuras Desoladas del Descuido” . A propósito, según las instrucciones de vuelo, deben tomar toda medida y precaución para ni siquiera aproximarse a las dos áridas islas montañosas llamadas “Separación” y “Divorcio” , pues se indica que en su cercanía siempre giran vertiginosamente torbellinos peligrosos que azotan fuertemente a cualquier “Nave Matrimonial”. Las instrucciones señalan la “Infidelidad conyugal” como única justificación para un aterrizaje forzoso en ellas, con el propósito de abandonar el vuelo. ¿Seguirán estas instrucciones para un exitoso “Vuelo Matrimonial”? _______
Las “condiciones del tiempo” para su vuelo, pues, asombrosamente, ustedes mismos las determinarán para casi todo su viaje juntos como esposo y esposa, ya que sus propias actitudes, intercambios, acciones y reacciones crean, bien que sea turbulencia , hasta con lluvias, rayos y truenos, o atmósfera estable con pocas anomalías. Pero, suelen ocurrir, durante todo “Vuelo Matrimonial”, eventos fuera de nuestro dominio : conmociones políticas y económicas, desastres naturales, aflicciones inesperadas. Al sacudir tales fuerzas ajenas su bella “Nave”, ¡que tengan sus cinturones de seguridad bien abrochados, se aferren el uno al otro más que nunca e invoquen al “Navegador y Técnico Maestro de Vuelos” su socorro oportuno, piloteando con gran fe y coraje su “Nave”, conservándola intacta y operante hasta el final del viaje.
Desde once mil metros de altura ¡ que chiquititos e insignificantes se ven los carros, casas, complejos deportivos, centros comerciales y edificios allá abajo, ¿verdad? Objetos y obras materiales que llenan nuestros ojos cuando caminamos entre ellos, ocupando demasiado tiempo, opacando valores espirituales y engendrando infinidad de afanes, los cuales suelen perjudicar almas, matrimonios y hogares. La perspectiva desde arriba es la más correcta y saludable: tenerlos como de relativamente poco valor e importancia. Su amor, respeto, dignidad, verticalidad, honestidad y santidad , como pareja y como individuos, valen muchísimo más para su felicidad actual, futura y eterna que todas las posesiones terrenales.
Pues, ¡que vuelen alto , por encima de lo ordinario y mundanal, que vuelen seguro , que vuelen contentos y alegres , que disfruten su vuelo, que vuelen muy lejos , y todavía más lejos hasta transformarse su viaje en vuelo espiritual y perderse entre las estrellas en vuelo celestial hacia el perfecto Paraíso! Este es el deseo ferviente de su servidor, sus familias, toda la congregación y sus amigos, quienes, a una voz, decimos “¡Amén!”
Sin licencia, no tienen derecho de pilotear. Así pues, procedamos a los votos matrimoniales.
(Escrito por Homero Shappley de Álamo)