Estudios para
los siervos del Señor que ministran en su iglesia. Formato: conferencia.
Serie:
“La
Unidad de la Iglesia”
Conferencia número 2
Parte 1
"Centinelas alertas que velan
por la unidad de la fe y de la iglesia"
I.
Introducción:
A.
Salutación.
B. Tema
de la Conferencia número 2 de esta serie: "Centinelas alertas que velan
por unidad de la fe y de la iglesia".
C. Los
centinelas de Israel.
1. Los
centinelas que velaban durante la reconstrucción de las murallas de
Jerusalén en el tiempo de Nehemías.
a) "Y dije a los nobles, y a los oficiales y al
resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros
estamos apartados en el muro, lejos unos de otros. En el lugar donde oyereis
el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará
por nosotros. También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado
permanezca dentro de Jerusalén, y de noche sirvan de centinela y de
día en la obra" (Nehemías 4:19-23).
(1) Nuestra obra –la de edificar el Reino de Dios-
¡también es grande y extensa!
(2) Nosotros los cristianos sinceramente leales al
Señor ¡tampoco somos muchos!
(3) Pero, tal cual en los tiempos de Nehemías,
¡nuestros enemigos son numerosos y fuertes!
(4) Por lo tanto, debemos poner centinelas que
suenen la trompeta al divisar peligros.
b)
"Porque el Señor me dijo así: Vé, pon centinela que haga saber lo que
vea" (Isaías 21:6).
2. Los que
velaban las viñas y los sembrados desde torres edificadas para tal propósito
(Mateo 21:33; Lucas 14:28).
a) Su
deber: velar que los animales o las aves no dañaran los sembrados, o que los
ladrones entraran para robar.
b)
Debemos poner centinelas para que los divisionistas no pisoteen el sembrado
espiritual de Dios, ni roben lo que le pertenece a él.
3. Los que
velaban por el bien espiritual de Israel.
"Puse también sobre
vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron
ellos: No escucharemos"
(Jeremías 6:17; Ezequiel 3:16-21; 33: 7-9).
a)
También Dios ha puesto atalayas en la iglesia.
b)
¡Libre el Señor las congregaciones del pecado de los israelitas quienes
rechazaron a sus atalayas!
D. Los
centinelas de la iglesia.
1. A la
iglesia en todo país le hace falta centinelas confiables y diestros que
sepan ejecutar eficazmente su oficio especializado de velar por la unidad de
la grey.
2.
¿Cuenta la iglesia en este país con centinelas que velen por la unidad? ¿Con
líderes verdaderamente "solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el
vínculo de la paz"?
a)
"Guardar" significa "defender o proteger; servir para que a una cosa
no le ocurra cualquier daño o no le llegue cualquier cosa perjudicial"
(Diccionario de uso del español, Tomo I, Página 1,432).
b) En el
contexto de estos estudios, la "cosa" que queremos defender y
proteger es la "Unidad".
No queremos que sufra
daño ni que le "llegue cualquier cosa perjudicial".
II. Deberes
y acciones del centinela que vela por la unidad.
A.
Se ubica en un punto estratégico que le proporcione una vista
panorámica desde donde pueda observar lo que está sucediendo aun en lugares
distantes.
1. Algún punto estratégico en el plano material, por
ejemplo, la cima de un monte alto o el mástil más alto de un gran barco de
velas. ¿Cuál es el lugar más estratégico de este país? ¿El punto desde donde
se pudiera examinar con binoculares o telescopio vastas expansiones?
2. En los extensos campos del Reino de Dios,
que efectivamente abarcan todo el planeta Tierra, el punto más estratégico
es el "Monte de la Verdad".
a) El diestro centinela del Reino de Dios conoce
bien este santo "Monte de la Verdad". Sube hasta su pináculo y,
debidamente orientado, estudia detenida y minuciosamente, con ojo claro y
mirada aguda como de águila, todo el panorama del mundo religioso.
b) Se vale de los "binoculares de la sagacidad
espiritual". Hace uso del potente "telescopio de la perspicacia
espiritual" cuyos lentes ópticos amplifican distantes horizontes y
penetran las tinieblas de Satanás, revelando los movimientos siniestros de
los que andan y obran en la noche oscura del pecado con el propósito de
hacer caer al Reino de justicia (1 Tesalonicenses 5:4-11).
c) Querido siervo del Altísimo ¿conoce usted
bien este sagrado "Monte de la Verdad"? ¿Ha recorrido sus laderas y
estudiado las muchas facetas de sus grandes promontorios donde están
cinceladas en piedra viva las verdades divinas para el pueblo de Dios?
(1) ¿Es usted capaz de escalarlo hasta llegar a
la cima?
(2) ¿Anda equipado con los binoculares de la
sagacidad y el telescopio de la perspicacia espiritual?
(3) ¿Ve usted con claridad? ¿Están
alumbrados "los ojos de vuestro entendimiento" (Efesios 1:15-23) para
que aprecie y evalúe lo que está sucediendo en derredor suyo?
(4) ¿O acaso padece de miopía espiritual
teniendo "la visión muy corta", siendo "ciego, habiendo
olvidado la purificación de sus antiguos pecados"? (2 Pedro 1:9).
Censurando duramente a los atalayas de Israel Jehová dijo: “Son
ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar"
(Isaías 56:10).
(5) ¿Sufre usted del astigmatismo del materialismo
que distorsiona la realidad acerca del propósito y la conducta del ser
humano en la tierra?
(6) ¿Tiene la visión espiritual empañada y borrosa por
la glaucoma del egoísmo? "Todos ellos siguen sus propios caminos,
cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado" (Isaías 56:11).
(7) Si padece usted de miopía espiritual, del
astigmatismo del materialismo, de la glaucoma del egoísmo o peor aún, de un
conjunto de estas enfermedades de los ojos espirituales, entonces
definitivamente, ¡usted no cualifica para centinela del Reino de Dios!
(8) Tampoco cualifica si es soñoliento, echado y amante
al dormir. El enemigo siembra la cizaña mientras duermen los hombres del
Reino (Mateo 13:24-25). Dios fulminó contra los atalayas de Israel que
"soñolientos, echados, aman el dormir" y que decían
"Venid...tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como
este, o mucho más excelente" (Isaías 56:10-12).
(a) ¡El Señor libre a su iglesia de centinelas
enfermos de la vista, soñolientes, borrachos o cobardes!
(b) ¡Qué ponga el Señor sobre su iglesia atalayas
valientes y fieles, informados e inteligentes, alertas y diligentes, que
avisen y preparen al pueblo a tiempo!
B. ¿Qué busca el
buen centinela que vela por la unidad de la iglesia al examinar los campos
del mundo religioso?
1. Él procura discernir movimientos, levantamientos e
incursiones o acercamientos de contenciosos y divisionistas de toda estirpe.
2. Él intenta divisar los lugares y las
instituciones de donde suelen salir perturbadores y contenciosos que
dividen a la iglesia. En realidad, es comparativamente fácil detectarlos ya
que se forman torbellinos o tempestades sobre ellos, y estos fenómenos en la
atmósfera espiritual se ven, o se hacen escuchar, aun desde lejos. El buen
centinela estudia paciente y exhaustivamente las circunstancias tanto en su
propio país como en otros países, circulando en su mapa las áreas peligrosas
o que considera de peligro potencial.
3. El centinela astuto busca a los creyentes de
carácter divisionista.
a) Busca a los de carácter obstinado o
controversial que se bautizan pero que no cambian de genio, no
obstante cambios hechos en otros aspectos de su vida. Son bautizados, pero
siguen siendo obstinados, contenciosos, controversiales, conflictivos
y pendencieros (busca pleitos) en su vida cotidiana, en sus
relaciones sociales dentro y fuera del hogar, en sus relaciones con
compañeros de estudio, de trabajo, etcétera. Este mismo espíritu conflictivo
no transformado lo traen a la iglesia donde causan grandes estragos.
b) Conviene a los administradores de las
congregaciones locales velar por este tipo de "convertido", identificarlo y
observar de cerca su conducta, pues tarde o temprano tiende a tomar algún
camino torcido que lo lleve a la "Casa Malvada de los Señores
Divisionistas". Así, porque…
-Usualmente insiste tercamente en hacer
prevalecer sus propias opiniones.
-Su inclinación es tomar posiciones
doctrinales y mantenerlas obstinada, fanática y neciamente, aun cuando es
abrumadora la evidencia en su contra (2 Timoteo 2:17-18).
-No acostumbra ser objetivo e imparcial
en sus deliberaciones y juicios sino prejuiciado, arbitrario y hasta
irracional.
-Es "condenado por su propio
juicio" (Tito 3:11), sabiendo en lo más profundo de su ser que su
carácter aún es defectuoso, que es inferior a hermanos más maduros y que
ellos también se dan cuenta. Pero, este conocimiento de sí mismo, lejos de
motivarlo a mejorar, solo lo pone más a la defensiva.
-Es contumaz por naturaleza (Tito
1:9-10), no habiendo corregido este defecto de carácter al bautizarse.
4. El centinela perspicaz
busca a "los indoctos e inconstantes" (2 Pedro 3:16-17), pues
comprende perfectamente que cristianos de esta categoría a menudo ponen en
peligro la unidad de iglesia.
a) "Indoctos."
Es decir, en el contexto espiritual, sin conocimiento, entendimiento,
sabiduría espiritual, experiencia o madurez.
-“Indocto,
ta. (Del lat. indoctus).
adj. Falto de instrucción, inculto.”
-“inculto,
ta. (Del lat. incultus). adj. Dicho de una persona, de un pueblo
o de una nación: De modales rústicos y groseros o de corta instrucción.
Dicho del estilo: Desaliñado y grosero.
-Ambas definiciones de
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b) "Inconstantes." O sea, siempre inquietos,
curiosos e inconformes. En algunos casos, son descomunalmente enérgicos y
agresivos. Creyentes hiperactivos, así pues porque van brincando de una
posición a otra, de una congregación o facción a otra, cambiando bruscamente
de parecer.
(1) Son como los atenienses del tiempo del apóstol
Pablo, los que "en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en
oír algo nuevo" (Hechos 17:21).
(2) Estos son los de "doble ánimo" (Santiago
1:8). Que siempre están "claudicando entre dos pensamientos"
(1 Reyes 18:21). Sin convicciones bien definidas. Llenos de dudas que
nunca acaban de resolver.
(3) "Siempre están aprendiendo, y nunca pueden
llegar al conocimiento de la verdad" (2 Timoteo 3:7).
-"Que
muda con demasiada facilidad y ligereza de pensamientos, aficiones,
opiniones o conducta.”
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derechos.
5. El centinela adiestrada adecuadamente para su
oficio busca a los que "aman los primeros asientos"
(Mateo 23:5-7). A los creyentes de la calaña de Diótrefes, tipo dictador que
quería "tener el primer lugar" entre los demás miembros de la
congregación (3 Juan 9-10). Teniendo hambre y sed de poder, cristianos de
esta categoría figuran entre los que más daño hacen a la unidad de la
iglesia.
6. Busca a los que "no sirven a nuestro Señor
Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas
engañan los corazones de los ingenuos" (Romanos 16:18). El
"asalariado" se arrima a cualquier grupo divisionista que le ofrezca sueldo.
7. Procura detectar a tiempo a cristianos
acomplejados que desquitan sus deficiencias o conflictos
emocionales en la iglesia. No faltan entre ellos quienes intentando
dominar a la congregación, recurriendo algunos a tácticas divisionistas
cuando no lo logran. El centinela inteligente presta especial atención a los
que evidencian tener complejo de inferioridad por la razón o
condición que sea –pobreza material, escasa preparación académica,
apariencia física, consideraciones de raza, rango social, familiares de mala
reputación, etcétera. Los cristianos de esta categoría necesitan
orientación, apoyo emocional y comprensión, pero, lastimosamente, no todos
reciben con beneplácito el acercamiento de siquiera el más sabio y maduro de
la congregación.
a) Cierto hermano bajito de estatura y flaquito hizo
la siguiente observación al autor de este estudio: "En toda actividad y
mítin, no importa su naturaleza, yo tengo que mandar porque así soy yo."
De hecho, ¡así era él! También en la iglesia. Problemático en grado sumo, y
divisionista. Después de haber causado mucho sufrimiento a muchos hermanos y
hermanas, a la postre, ¡volvió al mundo!
b) Zaqueo, el “jefe de los publicanos”
que “subió a un árbol sicómoro” para ver a Jesucristo, era hombre
"pequeño de estatura", pero de nobles sentimientos (Lucas
19:1-10). No así todos los seres humanos cuya fisiología no es del todo
normal, bien por causas hereditarias, enfermedades o accidentes. Ni siquiera
todos los cristianos afectados, entre ellos, algunos que alcanzan liderato.
Se supone que el cristiano haya podido superar la carne con sus debilidades
y defectos, pero no es siempre fácil lograrlo. Quien permite que su propia
condición física distorsione seriamente sus actitudes hacia los demás
cristianos, causando tropiezos o escándalos, no cualifica para ministrar en
la obra del Señor.
c) Al mismo apóstol Pablo le tildaron de
"presencia corporal débil" (2 Corintios 10:10), pero él se sobrepuso
a sus detractores pusilánimes, no deteniéndose en la grandiosa obra del
Reino que realizaba, porque él era un gigante espiritual, superior por mucho
en fuerza moral y mental a los que le criticaban.
d) Todo obrero del Reino de Dios debería tener
presente siempre que Jehová no mira el parecer, ni lo grande de la estatura
ni la hermosura del ser humano, sino "mira el corazón" (1
Samuel 16:7).
8. El centinela de
agudo discernimiento psicológico y espiritual está pendiente a las acciones
y conversación de miembros que sufren una frustración constante por
no lograr lo que desean en su hogar, trabajo, vida social, etcétera.
a) Ejemplo de tal miembro: cierto hermano, casado y
con hijos, que no lograba funcionar cabalmente como cabeza de su propio
hogar. En la congregación, exteriorizaba un espíritu de agresividad dañina,
ocasionalemente actuando unilateralmente y tratando de dominar. Impulsado
por este espíritu, intentó separar de la iglesia a algunos miembros un tanto
inconformes. Al tiempo, se alió con elementos divisionistas de otro país,
los que lo reconocieron como su representante. ¡Por fin podía mandar!
En su hogar no, pero sí en la congregación que lo recibió.
b) Cierto es que las frustraciones de la vida hacen al
hombre, no exento el hombre cristiano, sentirse molesto, airado y rebelde.
Pero el buen ministro domina estas emociones negativas. No cae en la trampa
psicológica de manipular a la iglesia de tal manera que se satisfagan
malamente sus ilusiones troncadas, sus derechos pisoteados, su hombría
despreciada.
9. Busca a los celosos o envidiosos
(Gálatas 4:17-18; Filipenses 2:3-4), pues sabe a ciencia cierta que estos
tienden a causar desasociego, aun controversias y división, en la iglesia
del Señor
a) "Todo trabajo y toda excelencia de obras
despierta la envidia del hombre contra su prójimo" (Eclesiastés
4:4).
b) ¡Cuán acertada esta observación de Salomón! Y
perfectamente aplicable también a ministerios y obras de la iglesia.
Excelencia en la predicación. En la enseñanza de clases bíblicas. En la
composición de comentarios, lecciones o estudios bíblicos. En la
administración de obras evangelísticas o benévolas. Ante esta
“excelencia”, aflora la envidia en corazones inmaduros, de poca
espiritualidad, buscando el envidioso cualquier defecto, por insignificante
que fuera, y citándolo para opacar el resplandor de aquella “excelencia” que
lo molesta, que lo pone ciego. “De acuerdo, el hermano fulano predicó un
mensaje impactante. Pero,… su voz la encuentro un poco irritante… sus gestos
eran bruscos… no citó algunos textos que yo hubiese traído… menguano predica
mejor…” Un espíritu envidioso es capaz aun de calumniar, y la calumnia
puede revolcar una congregación entera.
10. Busca a los iracundos, porque le consta que
"El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en
airarse apacigua la rencilla" (Proverbios 15:18). "El que provoca la
ira causará contiendas" (Proverbios 30:33).
11. Busca a los soberbios, ya que
"Ciertamente la soberbia concebirá contienda" (Proverbios 13:10).
"El altivo de ánimo suscita contiendas" (Proverbios 28:25).
12. Busca a los chismosos, pues estos encienden
fuegos en el seno de la congregación. Pero, "Sin leña se apaga el fuego,
y donde no hay chismoso, cesa la contienda" (Proverbios 26:20).
13. Busca a tipos carismáticos, es decir, a
miembros de excepcional carisma personal, pero que no se valen de él
sanamente para la gloria de Dios sino más bien para ensalzar a sus propias
personas.
a) Estos atraen o fascinan a otras personas con suma
facilidad. Persuaden. Polarizan. No le da trabajo lograr grupos de
simpatizantes o admiradores que los apoyen.
b) En la iglesia, el carisma de algunos miembros
estriba en su presencia corporal (facciones atractivas, de imponente
formación corporal, elegantes en su habitual vestir, caminar o gesticular).
El de otros, pues en su oratoria. Y de otros, en su ameno estilo
conversacional. De otros, en sus finos modales. Y de todavía otros, en su
porte solemne y deferente (respetuoso). Canalizado correctamente, el carisma
puede producir frutos espirituales buenos y abundantes. Utilizado para fines
egoístas, sus frutos resultan nocivos para la unidad del cuerpo de Cristo.
14. Busca a tipos lucidos y atrevidos.
Estos tienen hambre y sed de atención y reconocimiento, y esto es muy
peligroso para la unidad de la iglesia. No soportan permanecer sentados o
callados. En toda reunión o actividad tienen que pararse al frente y decir o
hacer algo, por superficial o tonto que sea. Para estos, cualquier
micrófono es un imán fuerte que resisten tomar para hablar o cantar.
15. Busca a los creyentes que salen de iglesias
sectarias para hacerse miembros de la iglesia del Señor, sin haberse
despojado de todas las doctrinas o costumbres sectarias que tenían. Una
cantidad alarmante de casos enseña que tales personas tienden a causar
serios problemas y aun divisiones en la iglesia.
16. Busca a los portadores de nuevas doctrinas
plenamente convencidos de tener la razón, de haber descubierto la
verdad, y que, además de su fiera convicción, respaldan su enseñanza con
un testimonio intachable. Precisamente, este tipo de divisionista puede
ser más peligroso que todos los demás por ser tan sincero, santo, vertical,
honesto, sacrificado.
C. Querido hermano, ¿qué concepto tiene usted de su
propia persona? En este preciso momento ¿qué evaluación hace de su propio
carácter? Le rogamos tener presente el hecho de que ¡como piensa el
hombre en su corazón así es él!
1. Esto quiere decir que si usted está pensando:
"Realmente, yo amo la unidad. Soy una persona pacífica y tranquila a quien
le agrada muchísimo llevarse bien con sus semejantes y se deleita en la
armonía, la entereza, la verticalidad y la paz", es muy probable que sea
promotor y defensor de la unidad de la fe y de la iglesia.
2. En cambio, si está usted pensando: "Yo soy algo
controversial", es muy probable que tenga usted carácter de
divisionista. El persistente vigía está buscándole y tarde o temprano le
descubrirá porque a usted le tracionará su propio carácter defectuoso. Si su
deseo primordial es que se salve eternamente su alma, más le vale cambiar su
carácter, por difícil y trabajoso que esto sea, para que ya no piense de sí
como “controversial” sino como pacífico, amante de la unidad de los
cristianos en todo el mundo.