El trato de ancianos (pastores, obispos) a las minorías
en la congregación mixta multirracial-multinacional-multiétnica.

El trato de cristianos hispanos a los ancianos.

¿Tema demasiado delicado e inquietante para ti? ¿Tanto que lo desecharías
sin estudiarlo
? ¿Acaso carezcas de la valentía y el ánimo que tenían
Pablo
, Pedro, Juan, Timoteo y Tito ante problemáticas serias
en congregaciones y líderes espirituales de su época?

 


 

Los cristianos hispanos de la: North Boulevard Church of Christ, Murfreesboro,
Tennessee, donde se reúnen casi dos mil miembros e invitados cada domingo.

 

Estudio 2 del curso de capacitación...

Discriminaciones en las iglesias de Cristo

Patrones de organización congregacional

Papeles y trato de líderes

 

Supongamos que tú integres un grupo minoritario en una congregación mixta de la iglesia de Cristo que tiene siete ancianos (pastores, obispos) y nueve diáconos, un ministro de púlpito a sueldo, un ministro asistente a sueldo, una secretaria a sueldo y un ministro hispano a sueldo parcial o completo.

La porción mayoritaria de la iglesia es angloparlante, de culturas con raíces profundas en algunas naciones europeas.

Tu grupo es hispanoparlante, de cultura básicamente española, mezclada, tal vez, con elementos de una que otra cultura autóctona de México, Centro América, Sur América y/o África.

¿Qué trato esperas recibir de parte de los ancianos (pastores, obispos) anglosajones al frente de la congregación?

Antes de responder a la pregunta, un humilde consejo de parte de este servidor, por favor:

Que revises el contenido de tu propio bulto de prejuicios y discriminaciones contra gentes no del grupo tuyo. ¿Te parece lógico?

De posibles antipatías o resentimientos hacia ellas. De conceptos preconcebidos, tal vez hasta muy distorsionados, de ellas.

Además, de posibles complejos infantiles tuyos. Por ejemplo, el complejo de inferioridad, o bien el de superioridad. De ser persona desdichada o desventajada, víctima de accidentes de nacimiento y crianza. Complejos por tu apariencia física, condición económica, o deficiente preparación académica.

¿Cuán grande y gordo sería tu bulto de prejuicios y complejos? ¿Hasta qué medida discriminas tú mismo contra otras personas?

¿Eres cristiano de verdad? ¿Maduro, madura, en conocimiento, fe y práctica? Si respondes que sí, entonces, ¡ni siquiera estarás cargando tal bulto!

Al acercarse a ti cualquier anciano de la congregación, ¡te encuentra tranquilo, confiado, libre de prejuicios y complejos! Porque en el sentido más elevando e importante, ya tú no eres mexicano, centroamericana, suramericano, dominicano, puertorriqueño, dominicano o cubano. Aunque el anciano te mire reflexivamente como tal. Por encima de todo, tú eres cristiano, con ciudadanía en el Reino Espiritual Celestial de Dios y Cristo.

Eres igual a cualquier otro cristiano de la misma estatura moral-espiritual. Espiritualmente inteligente (Colosenses 1:9), humilde, respetuoso y cordial ante cualquier ser humano, ya anciano de una congregación, ya el pecador más empedernido (1 Pedro 3:15).

La revisión a tiempo del bulto de prejuicios y complejos propios se reviste de mucha importancia por un fenómeno palpable en quizás todo grupo minoritario, a saber:

Annual celebration recognizes and honors the LatinX community | Around the OEl minoritario suele ser tan culpable, o más, que el mayoritario cuando se trata de discriminación por razones raciales, étnicas, de nacionalidad, culturales, económicas, académicas, etcétera.

Aunque una porción abrumadora del grupo mayoritario desee la integración completa, confronta una fuerte resistencia discriminadora en el grupo minoritario.

Los cristianos maduros en grupos minoritarios se distancian de semejante resistencia, y esto abre paso a su integración completa con los cristianos maduros del grupo mayoritario.

Enseñar a los cristianos menos maduros sobre estos asuntos es deber de los maduros.

Volvemos a la pregunta: ¿Qué trato esperas recibir de parte de los ancianos (pastores, obispos) al frente de la congregación?

Ya comprendes que tu respuesta la determina tu grado de madurez espiritual. Mientras el inmaduro se queje y critique, el maduro hace observaciones inteligentes y objetivas, formulando conclusiones sabias.

Asumiendo que te encuentres entre los maduros, habiendo vaciado ya tu propio bulto de prejuicios y complejos de su contenido nocivo, analicemos posibles tratos de algunos ancianos, intentando entender el por qué de sus acciones o inacciones; de sus actitudes, ya positivas, ya negativas.

Mis aportaciones personales se fundamentan en los sesenta y tres años de vivencias, observaciones, estudios y análisis que el Señor me ha permitido acumular en mis funciones como evangelista a tiempo completo entre gentes de distintas razas, orígenes étnicos, culturas, lenguas, rangos sociales, preparación académica, etcétera. Incluso, el establecimiento de congregaciones donde antes no había y el nombramiento de ancianos y diáconos en algunas de ellas. Toda la gloria y honra para el amoroso Padre Dios y su Hijo, nuestro amado Redentor.

Le aseguro que abordo con mucha oración y no poca trepidación estos delicados temas de “discriminación en las iglesias y los ministerios de ancianos, evangelistas, predicadores, y otros cristianos que sirven a Dios de distintas maneras”. Haciéndolo, nunca con el ánimo de lastimar a espíritus sensibles y honestos, sino solo para arrojar alguna luz sobre situaciones preocupantes y procedimientos que tal vez no se ajusten del todo a directrices bíblicas. Siempre pidiendo a Dios más y todavía más entendimiento y sabiduría en lo concerniente a todos estos asuntos.

Procedamos con un caso hipotético.

Tú, en tu capacidad de cristiano hispano maduro, perteneces a una congregación que tiene siete ancianos, todos anglos.

Tú, con los demás hispanos, se reúnen aparte para cultos, clases bíblicas, obras evangelísticas y confraternidades. Porque, mientras cinco personas de tu grupo minoritario hablan el inglés con admirable soltura, el resto o lo hablan solo un poquito, o ni intentan hablarlo.

Tus observaciones: “Referente a la relación espiritual de estos siete ancianos a los hispanos que somos miembros de esta congregación, ellos son nuestros ancianos y nosotros, sus ovejas espirituales, de la mismita manera que son los ancianos de los angloparlantes y estos son sus ovejas, pues todos somos miembros de una sola congregación.

“Sin embargo, su trato de nosotros lo hallo casi del todo superficial. Me explico.

“Con raras excepciones, ellos ni siquiera saben nuestros nombres. Algunos de los nuestros no saben los nombres de los siete ancianos, ni pueden identificarlos de cara.

“Demás sería decir que no se presentan en nuestros cultos, clases bíblicas o confraternidades para compartir personalmente con nosotros y cerciorarse de que todo marche bien doctrinalmente, haciéndolo con la ayuda de algún traductor competente de confianza. Habiendo entre nosotros cinco hermanos capacitados para tal tarea.

“Tampoco nos visitan en nuestros hogares, ni acuden a los nuestros que se enfermen, sean operados, sufran accidentes, pierdan el empleo, pierdan a un ser querido, etcétera, para orar con ellos, brindándoles su apoyo moral y espiritual.

“A resumida cuenta, no existe, prácticamente, interacción alguna entre ellos y nosotros. ¿Por qué?

Mis aportaciones. Discierno varias razones, bastante delicadas todas, y, además, algunas no poco conflictivas, mas, todas, potencialmente, con soluciones positivas, a mi entender. A ver lo que pienses tú al auscultarlas.

1. Quizás los ancianos tengan, en términos generales, un concepto incompleto de su Función e Importancia en la congregación, en el papel de pastores con la mayor responsabilidad ante la Deidad por todas las ovejas, sin excepción, sin discriminación, que componen el redil espiritual (congregación) a su cargo.

“Incompleto”, posiblemente, por falta de la necesaria instrucción bíblica antes o poco después de su nombramiento. O sea, nombrados, mas, sin el conocimiento vital para el cumplimiento eficaz del ministerio de anciano.

Tú ves a esos siete ancianos, y siendo cristiano hispano maduro, sabes que ninguno de ellos es varón absolutamente perfecto.

Que ninguno posee, a perfección absoluta, todos los veintiséis requisitos.

Que cada uno tendrá lagunas en su conocimiento y entendimiento, aunque sean solo dos o tres y quizás de poca profundidad.

Que ninguno ejerce a perfección absoluta la autoridad y los deberes de anciano.

Lo sabes, y lo tomas en cuenta, al mirarlos, porque tú, pese a tu madurez espiritual, aún tienes lagunas en tu propio desarrollo y ejecutorias espirituales, ¿cierto? Como también yo, pues cada rato descubro otras en mi propia vida y ministerios.

Así que, teniendo tú y yo tales lagunas, podemos ser, debemos ser, muy comprensivos frente a cualquier varón cristiano constituido anciano de una congregación, evitando juzgarlo prematuramente.

A la vez, como tú y yo estamos en el deber de llenar nuestras lagunas tan pronto aparezcan, ¡IGUALMENTE el ANCIANO, las LAGUNAS suyas tan pronto se dé cuenta de cualquiera!

Seguir creciendo en su ministerio es el deber de todo anciano, evangelista, diácono, predicador, maestro y maestra de la Palabra inefable de Dios. No parar de crecer tan pronto quede nombrado, sino continuar aprendiendo, mejorando y ensanchando su entendimiento del ministerio, cual sea, como, además, la ejecución cada vez más efectiva de él.

Ahora bien, la “Laguna de Conceptos Incompletos sobre la Función e Importancia de Ancianos en una Congregación” se llena con prontitud, volviendo a leer y estudiar, una y otra vez, los textos relevantes del Nuevo Testamento. Sin preconcepciones que distorsionen. Tan sencillos y evidentes son los ejemplos, requisitos y deberes que no se requiere una cátedra especializada, impartida por algún Doctor de Teología, para entenderlos. Repasando un poco, los textos enseñan, a grandes rasgos:

Que los varones que deseen obispado y llenen los demás veinticinco requisitos, al ser nombrados, ocupan, en conjunto, la posición más alta en la organización congregacional local, después de Cristo como única cabeza de la iglesia universal. Para el varón cristiano, no hay otro puesto congregacional por encima de el de anciano.

Poseyendo los atributos, el conocimiento espiritual y las habilidades resaltadas en los veintiséis requisitos, los ancianos están plenamente equipados, cada uno en particular, para ejercer personalmente, mejor que cualquier otro, los deberes que atañen bíblica e inextricablemente a su puesto. Estos son, concisamente:

Alimentar espiritualmente a las ovejas, protegiéndolas contra lobos rapaces y falsos maestros. También, seleccionar a diáconos, maestros y maestras, con la participación de los fieles de la congregación, asegurando que todo aquel que ministre lo haga conforme a la “sana doctrina”. Hechos 20:17-38; 1 Pedro 5:1-7; Tito 1:5-10; 1 Timoteo 3:1-13.

Además, seleccionar y constituir a otros ancianos cuando haga falta. Siempre procurando, para cada candidato, la aprobación o desaprobación, por razones totalmente legítimas, de la feligresía fiel.

Todo, desde luego, sin hacer acepción alguna de personas. Sin dejar fuera a minorías. Ni violando preceptos inspirados sobre los roles distintos asignados a varones y mujeres. 1 Timoteo 2:9-15; 5:9-15; Tito 2:1-5.

See the source imageEn este cuadro bíblico no figuran “ministros principales” ni “ministros asistentes” sino solo y exclusivamente ancianos bíblicamente cualificados y constituidos. Hechos 14:23; Tito 1:5-10.

Para el cumplimiento cabal de estos deberes, es imprescindible que los ancianos conozcan, personalmente, a sus ovejas, como, además, que sus ovejas conozcan a ellos.

De nombre, los unos a los otros. Según el ejemplo del “Príncipe de los pastores” (1 Pedro 5:1-4), el propio Señor Jesucristo, quien dijo: “Yo soy el buen pastor; y CONOZCO MIS OVEJAS, y LAS MÍAS ME CONOCEN” (Juan 10:14).

¿No conocer los siete pastores de tu congregación los nombres de las ovejas hispanoparlantes? ¿Ni estas ovejas los nombres y las caras de los siete ancianos? ¡Inconcebible!

Pues, ¡qué se conozcan! Organizándose una reunión con tal fin. En un salón adecuado para el evento. Los ancianos parados al frente en el salón. Separados por unos dos metros.

Los hispanoparlantes formando una fila y pasando cada uno frente a los ancianos, uno por uno, diciendo y repitiendo su nombre. Cada anciano, pronuncia y repite su propio nombre para cada persona hispana.

Relajados y sonrientes todos. Con sinceros y amigables intercambios breves:

Sobre cuándo y cómo convertido al Señor, dónde vive y qué hace en la actualidad; sobre su lugar de origen, casado o no, la familia cercana y la extendida; platos, deportes y música favoritos; pasatiempos, etcétera.

Con la ayuda de traductores, aunque no lo hagan algunos a perfección.

Oraciones en ambos idiomas al principio y al final de la actividad. Entremeses después, donde sigue el compartir saludable.

Pese a que ninguno se acuerde de los nombres minutos después de oírlos, la hermosa experiencia siempre será recordada con alegría. Y poco a poco, mediante otras interacciones y plena comunión, los unos aprenden sí los nombres de los otros.

El bienestar, el compañerismo y el amor fraternal crecen a la par, lográndose una congregación cada vez más madura, más activa y libre de discriminaciones dañinas.

Una vez comprendan adecuadamente los ancianos su Función e Importancia en la congregación, aceptando que sus atributos, conocimiento y habilidades los equipan, mejor que a nadie, a ejercer poderosamente su Función fijada por Dios, es de esperarse que dejen de esquivar su responsabilidad, no delegando su función a neófitos ni a terceras de cualquier otra categoría.

Más bien, entrando ellos mismos en acción, entregados de lleno al cumplimiento de sus nobles deberes preciosos a favor de toda oveja, incluso, todas las ovejas de las minorías en su congregación.

 

Más sobre esto de “esquivar o delegar autoridad, funciones, deberes y responsabilidades” en el próximo artículo, con el favor de Dios.

 

This article in ENGLISH

Próximo tema:

Ancianos (pastores, obispos) que delegan
algunas de sus funciones
, deberes y
responsabilidades
a terceras

Funciones del liderazgo congregacional

¿Eres capacitado para abordarlas con inteligencia espiritual, respeto,
objetividad, y valentía, pese a que hacerlo requiera salir un
poco de la comodidad y conformidad del estatus quo?

 


Texto fácil de leer. Cinco fotografías y gráficas.

 


 

Estudio 1 de Discriminación en las iglesias de Cristo

Estudio 3. Ancianos que delegan sus funciones, deberes y responsabilidades a terceras

Estudio 4 de esta serie. Faltas en apóstoles, evangelistas, ancianos, diáconos, maestros, maestras y congregaciones. ¿Quién se atreve a tocarlas?

Los cristianos y las naciones
seculares-materiales-políticas
del mundo

 

https://www.youtube.com/watch?v=e44r54IXiGM&t=593s

TEXTO en Word

 

 

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