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“Ceñid los lomos de vuestro entendimiento”


Noel, a la izquierda, al frente, hace el papel de "personificar al entendimiento". Wilfredo, amarra alrededor de Noel las palabras "Conocimiento", "Entendimiento" y "Verdad". Encima de estas palabras Wilfredo envolverá, una y otra vez, a "Entendimiento" con una larga y ancha tela doblada la que simboliza "Verdad", así ilustrando cómo se refuerzan "los lomos del entendimiento" con "toda la verdad" traída por los apóstoles (Juan 16:13) y revelada completamente en el Nuevo Testamento. "Ceñid los lomos con la verdad..." (Efesios 5:14).

I.  Introducción.

A.  Salutación. La paz y el amor del Señor abunden cada vez más en todos y cada uno de nosotros.

B.  El tema para esta ocasión se encuentra en 1 Pedro 1:13. “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento”. El versículo completo lee como sigue: “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.”

C.  Curiosa exhortación esta, la califico personalmente, por las metáforas insólitas. “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento.” Por cierto, este tema no es tan llamativo y hermoso como “Plenitud de vida”, mensaje conmovedor traído por el hermano Alfonso Estrella el domingo pasado. Pero, ¡no se me vaya nadie, por favor! Ni se me duerma mentalmente todavía, pues bien pudiera ponerse interesante y ojalá sea edificante.

II.  ¿Qué cosa es el “entendimiento”? ¿Cómo definirlo? ¿Quién “entiende” lo que es el “entendimiento”? Los diccionarios dicen que es:

A.  La “facultad humana que permite aprender, razonar y formarse una idea determinada de la realidad” (K Dictionaries Ltd. www.thefreedictionary.com).

B.  La capacidad de aprender, comprender, juzgar y tomar decisiones” (Diccionario Manual de la Lengua Española Vox).

C.  Añado que es uno de los frutos de la inteligencia, del intelecto, de la razón y pienso que también del espíritu del ser humano.

III.  ¿Puede haber en mí “entendimiento” si no tengo “conocimiento”?

A.  ¡Negativo! El “conocimiento correcto” es absolutamente necesario para lograr “entendimiento correcto”. Por otro lado, el “conocimiento parcial, o plagado de falsedades”, da por resultado un “entendimiento entenebrecido” (Efesios 4:18),  “corrompido” (1 Timoteo 6:5) o “embotado”, como dice 2 Corintios 3:14. “Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el  día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.” Tal fue la condición de los judíos después de entrar en vigor el Nuevo Testamento en Pentecostés del año 33 d. C., los que leían el Antiguo Pacto, o Testamento, dado en Sinaí, sin comprender que aquel “ministerio de muerte grabado con letras en piedras” caducó al morir Cristo en la cruz. Extrañamente, multitudes de gentiles del presente también tienen su entendimiento embotado, pues al leer muchas enseñanzas y prácticas del Antiguo Pacto, por ejemplo, la de diezmar o la de guardar el séptimo día, las tienen por aún vigentes. “Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará” (2 Corintios 3:6-17), y entonces tendrán el entendimiento alumbrado por la verdad.

B.  Así que, si quiero tener el “limpio entendimiento” del que escribe el apóstol Pedro en su segunda carta (2 Pedro 3:1), primero tengo que llenar mi mente del necesario “conocimiento limpio”.

IV.  ¿Cuánto “entendimiento” tengo yo? ¿Cuánto tiene usted?

A.  Supongamos que se pudiera pesar en una balanza la cuantía del “entendimiento” que cada uno de los presentes haya adquirido a través de los años, ¿pesaría onzas, libras, un quintal, varios quintales, acaso una tonelada? ¡Una tonelada de entendimiento! ¡Qué maravilla sería tener tanto!

B.  ¿En qué cosas, áreas, renglones, ciencias, materias, etcétera, se concentra mayormente el grueso del “entendimiento” de cada uno de nosotros? ¿En asuntos serios, de real importancia? ¿O acaso en meras superficialidades efímeras tenidas por “importantes” en el momento?

C.  ¿Cuánto “entendimiento” tiene cada uno de los presentes en todo lo relacionado a “Dios, la creación, la vida espiritual, el alma, la Biblia, la iglesia fundada por Cristo, el más allá de la muerte”? Tratándose solo de este grupo de temas, ¿ya poseemos nosotros “todas las riquezas de pleno entendimiento”? Dicho sea de paso que este “pleno entendimiento” es indispensable para alcanzar la hermosa y muy deseada “Plenitud de vida” sobre la que abundó el hermano Estrella en su excelente predicación.

1.  “Todas las riquezas de pleno entendimiento.” ¡Qué bella expresión! La misma se encuentra en Colosenses 2:2-3, y tengo a bien leer, para nuestra mutua edificación, este pasaje tan elocuente. “Para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”

a)  “Todas las riquezas de pleno entendimiento… todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” ¿Quién los ha hecho suyos? Puedo echarlos mano. Usted también. Dios quiere que todos los posean, pues “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4). Pero, amados, no serán míos, como tampoco suyos, sin invertir el trabajo mental, acompañado de ferviente oración, necesario para minarlos. El conocimiento y el entendimiento esenciales para el ejercicio de su profesión u oficio –perito electricista, plomero, maestra, programador, abogado, doctor, experto en artes gráficas, enfermera, contable, vendedor, empresario-  ¿acaso los obtuviera sin esforzarse, estudiar, trabajar, hasta sacrificarse un poco, o mucho? Pues, “todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” y “todas las riquezas de pleno entendimiento” no podemos tenerlos si no estamos dispuestos a leer, estudiar, pensar, analizar, razonar y orar, frecuente y objetivamente.

b)  Los tesoros y riquezas del conocimiento, el entendimiento y la sabiduría, ¿qué son? Menciono algunos rápidamente.

(1)  La luz fulgurante de la verdad divina, la cual alumbra “los ojos de vuestro entendimiento”, como dice Efesios 1:18.

(2)  Poder para vencer al enemigo del alma en todas sus nefastas manifestaciones y maquinaciones.

(3)  “Inteligencia espiritual” (Colosenses 1:9), para buenas decisiones y buenos consejos.

(4)  Paz mental.

(5)  Tranquilidad emocional.

(6)  Confianza delante de Dios y los hombres.

(7)  El placer o satisfacción de simplemente comprender, y no estar en duda, tinieblas o ignorancia.

2.  Conociendo este servidor bastante bien a todos ustedes, casi sin excepción, tanto a miembros de la iglesia como también a nuestros amados amigos aún no miembros, me consta que todos, quizás casi sin excepción, tienen mucho “conocimiento” del grupo de temas relacionados con Dios, el alma, la Biblia, etcétera. Además, mi percepción es que ustedes también “entienden” estos temas. ¿Quién de ustedes no conoce y entiende que el bautismo bíblico es por inmersión y “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38)? ¿Quién no conoce y entiende que comer dignamente la Cena del Señor cada primer día de la semana es vital para la salvación del alma? ¿Quién no sabe y entiende que el Antiguo Testamento, con sus diezmos, sacerdocio levítico, abluciones, incienso, sacrificios de animales, etcétera, fue abolido en la cruz de Calvario y que el Nuevo Testamento de Cristo ha de regir a la iglesia fundada por él? ¿Quién no sabe y entiende que sin la santidad “nadie verá a Dios” (Hebreos 12:14)?

a)  Pero, ¿también “entendemos” cabalmente que el “conocimiento” y el “entendimiento”, por preciosos y valiosos que sean, por sí solos no son suficientes para poner a salvo al alma eterna que reside en cada cuerpo humano? ¿Qué también se requieren “acciones” acordes con el “conocimiento” y el “entendimiento” correctos? Pienso que, probablemente, esto también lo entiendan tal vez todos los presentes. ¿De qué me vale llenar la cabeza de conocimiento y entendimiento –saber  la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis- si no actúo de acuerdo con lo aprendido y entendido? Procediendo así, sería como el que estudia año tras año, preparándose para algún oficio o profesión, adquiriendo todo un caudal de conocimientos y entendimiento, sin jamás llegar a practicar lo que estudió. ¡Qué mala inversión de tiempo y otros recursos! ¡Qué pérdida la suya!

b)  ¿Y “entendemos” plenamente que el mismo “entendimiento” que hemos adquirido a través de cientos, aun miles, de mensajes, clases bíblicos y estudios personales, puede ser lastimado, debilitarse, aflojarse, achicarse, hasta esfumarse? A este mismo posible desenlace, tan peligroso como real, se debe la singular exhortación del apóstol Pedro que dice: “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento”. Ceñidlos sí, “sed sobrios, y esperad por completo en la gracia” venidera, porque “vuestro entendimiento” es crucial para vuestra salvación, y porque el entendimiento mismo se expone a distintos peligros potencialmente fatales.

V.  Queridos hermanos y amigos, debido a la naturaleza algo abstracta de esta exhortación dada por el apóstol Pedro, me gustaría tratar de hacerla más viva y entendible para nosotros, ilustrándola, con la ayuda de los hermanos Noel y Wilfredo, quienes pasarán a ocupar esta tarima conmigo. “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento”, pero ¿qué quiere decir Pedro y cómo obedecer?

A.  Noel ha consentido en hacer el papel de “personificar al entendimiento”. Ya él no es Noel sino “Entendimiento”. Wilfredo hará el papel de “ceñir los lomos de Entendimiento”.

B.  Antes que nada, es preciso definir “lomos”. En el ser humano, el “lomo” es “la parte inferior y central de la espalda”. Noel, favor de pararse de espaldas a la congregación. Esta área lumbar de la espalda se identifica como “lomo”. Aquí, en ambos lados de la espina dorsal, se encuentran músculos necesarios para muchos movimientos del cuerpo: pararse, mantenerse en posición vertical, sentarse, agacharse, virarse laterlamente, caminar, levantar cosas, aun pesadas, bajar cosas.

1.  Lastimados severamente estos músculos del lomo, o deteriorados notablemente, la víctima de tal condición se ve limitada en sus movimientos o ejecutorias. Puede que sufra dolores aun agudos; que no pueda trabajar; que no pueda levantar nada pesado. ¿Cuántos de los presentes padecen de dolores de espalda?

2.  Pues bien, utilizando el lenguaje metafórico de Pedro, el “entendimiento” de la persona que tiene mucho “conocimiento”, ¡también tiene “lomos”! “Los lomos de vuestro entendimiento.” Y por inferencia, ¡también “músculos”, es decir, “fuerza, poder”! Al lastimarse o deteriorarse estos “lomos” del “entendimiento”, la persona afectada se queda débil, raquítica, floja, incapaz de resistir o soportar las cosas pesadas de la vida. Mas, teniéndolos saludables, fuertes y reforzados, puede levantar y sostener día tras día:

-Responsabilidades.

-Deberes.

-Compromisos.

-La moral.

-El ánimo.

-Hermanos o amigos caídos.

-Cristianos “de poco ánimo” o “débiles” (1 Tesalonicenses 5:19).

C.  Siendo nuestro querido hermano Noel la “personificación del pleno entendimiento”, a fin de aplicarle la exhortación del apóstol Pedro, es necesario “ceñir los lomos de su entendimiento”.

1.  Primero, nuestro amado hermano Wilfredo coloca alrededor de Noel esta cinta que dice “Conocimiento”, para resaltar el hecho de que no es posible el “pleno entendimiento” sin adquirir de antemano mucho “conocimiento”.

2.  Luego, Wilfredo le coloca esta que dice “Entendimiento”, del que Noel es la “personificación”.

3.  “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento.” ¿Qué quiere decir “ceñir”? “Apretar, ajustar o rodear la cintura u otra parte del cuerpo con una prenda de vestir u otra cosa”, dice el Diccionario Manual de la Lengua Española Vox.

4.  Está bien. Pero, ¿qué prenda o cosa sirve para “ceñir los lomos del entendimiento”, ya que se trata de lo intangible, de lo que no es un cuerpo físico? ¿Qué dicen ustedes? En esto nos ayuda, como de costumbre, el Espíritu Santo, instruyéndonos: “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad” (Efesios 6:14). ¿Con qué cosa? “Con la verdad.” Ahí, en las expresiones del apóstol Pablo, encontramos, de nuevo, la gran idea de “ceñir los lomos”, en el contexto de la batalla espiritual, también identificando Pablo precisamente la “prenda espiritual” a usarse para ceñir, a saber “la verdad”. “Toda la verdad” (Juan 14:13) revelada a los verdaderos y únicos apóstoles de Cristo en el Siglo I. Todas las verdades del Nuevo Testamento.

5.  Así que, Wilfredo, he aquí una tela larga la cual simboliza “toda la verdad” de Dios dada por el Espíritu Santo. ¿Quiere proceder a “ceñir” con ella a Noel, la “personificación del entendimiento”? Apretando. ¡Bien apretada! Rodeando con ella una y otra vez “los lomos del entendimiento”. Verdad sobre verdad. Muchas verdades. Todas las grandes verdades, tan fuertes como elegantes, esenciales para fortalecer “los lomos del entendimiento”. Ajustando. Apretando. Para reforzarlos y protegerlos. [Wilfredo, aquí tiene dos alfileres de seguridad para sujetar el final del cinturón de tela. ¡Cuidado de no pinchar a Noel con ellos!] Amados, pues, como el soldado romano del tiempo del apóstol Pablo ceñía sus lomos en preparación para el combate cuerpo a cuerpo, mano a mano, y de la manera que el obrero de actualidad ciñe la cintura con una faja gruesa y resistente en preparación para las tareas del día, asimismo todo ser humano sabio ciñe “los lomos de su limpio entendimiento” con el fuerte cinturón redoblado de “toda la verdad”. De día en día, renueva su “entendimiento”, haciendo caso al consejo divino que dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento(Romanos 12:2). Así, está preparado para estar “firme” y lidiar exitosamente contra “las asechanzas del diablo” (Efesios 6:10-20).

-Hermanos Noel y Wilfredo, agradecemos su bondadosa colaboración.

VI.  Asumiendo que tengamos, cada hombre, mujer y joven presente, mucho conocimiento y entendimiento en lo concerniente a Dios y su “buena voluntad… agradable y perfecta” para nosotros, dejemos que estos dos “señores” –el “Sr. Todo Conocimiento” y el “Sr. Pleno Entendimiento”, asistidos hábilmente por “Sabiduría de lo Alto”, “Sentido Común” y “Teniente Razón”- gobiernen nuestra vida diaria, como también nuestro “culto racional” (Romanos 12:1) al Creador y toda obra nuestra en su Reino Espiritual. Que sean ellos el “cuerpo de oficiales”, sujetos al gran “Almirante” Jesucristo, que manden en nuestra nave. Porque ellos saben lo que es correcto e indispensable para una travesía sana y exitosa por los mares de esta vida, imponiendo orden y haciendo cumplir deberes.

A.  No permitamos, se lo suplico, que tomen control de nuestra nave unos “marineros” agrupados como “Emociones” o “Sentimientos”. Por sanos o nobles que sean, no son del todo confiables, siendo, por naturaleza, muy subjetivos. Tienden a ser volubles, a  alborotarse, aun a sublevarse contra los “Señores Conocimiento, Entendimiento, Sentido Común, Razón y Sabiduría”. Más bien, deberían estar sujetos a estos, controlados por estos “Señores”, y no mandar o amotinarse.

B.  Me parece acertar al afirmar que una mayoría abrumadora de los seres humanos, al igual que una gran mayoría de las iglesias y religiones del mundo, son controlados más, mucho más, por “Emociones” y “Sentimientos”, “Gustos” y “Antojos”, “Ilusiones” y “Sueños”, “Supersticiones” y “Engaños” que por “Conocimiento” y “Entendimiento”, o “Razón” y “Sentido Común”. A esta misma circunstancia se debe, a mi humilde juicio, la increíble cantidad de inconstancia, confusión, desatinos, malas decisiones, maltrato, abusos, violencia y peor, tanto en las sociedades de la raza humana como en sus iglesias y religiones –males que tanto sufrimiento y desengaño siembran en nuestro planeta Tierra.

C.  Cristo y los apóstoles apelan más a nuestro “Entendimiento” y “Razón” que a nuestros “Sentimientos” y “Emociones”; más al “Intelecto” que al “Corazón”. Amados, el evangelio no es un “saco de mensajes mayormente emotivos, motivacionales, de terapia psíquica-emocional” sino un mensaje cuerdo, sobrio y cuidadosamente elaborado para convencer conforme a la ciencia de la sana lógica. Hablando de la obra que haría el Espíritu Santo, Jesús dijo: “Y cuando venga, convencerá al mundo de pecado, de justica y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Juan 16:7-11). “Convencerá al mundo.” ¿Ha sido convencido usted? ¿O está permitiendo que sus “Sentimientos” y “Emociones” dominen su “Intelecto”, su “Razón”?

D.  ¿Cuántos cristianos de los que vuelven “atrás de santo mandamiento que les fue dado”, revolcándose de nuevo en “las contaminaciones del mundo” (2 Pedro 2:20-22), dicen más o menos lo siguiente? “Yo que debo arrepentirme y comenzar de nuevo. Entiendo que voy mal. Pero…” Mientras “sé” y entiendo” son expresiones del “Entendimiento”, el vocablo “Pero” significa, certeramente, que “Sentimientos” y “Emociones” son realmente quienes mandan. Querido hermano, hermana, si usted “sabe”, “entiende”, que debería restaurarse, le ruego hacer caso al “Entendimiento”, no permitiendo que sentimientos, emociones, deseos personales o cualquier consideración secundaria le arrastren paulatinamente, o bien súbitamente, a la perdición eterna.

E.  ¿Y cuántas personas dicen más o menos lo siguiente? “Yo estoy convencido de que Dios existe. Entiendo que él me ama. Comprendo que debo creer, arrepentirme y bautizarme. Pero…” Y diciendo “pero…”, permite que “Sentimientos”, “Emociones”, “Deseos”, “Antojos” o cualquier otro factor secundario, aun dañino, pisoteen al “Intelecto”, a la “Razón”, al “Sentido Común”. Amado amigo, amiga, si usted “entiende” y “sabe” en su mente que esto mismo es lo que le está pasando, le ruego callar las voces detractoras, más bien escuchando y obedeciendo al “Entendimiento”, oportunidad y privilegio que se le extienden en este preciso momento. Pase a confesar fe en Cristo y enseguida bautizarse “para perdón de los pecados”.

 

 

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