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Declaración sencilla de identidad y propósito 

A.  Administrador del sitio de Internet www.editoriallapaz.org: Homero Shappley de Álamo.

B.  ¿Quién es Homero Shappley de Álamo?

-Solo importa mi identidad espiritual. Me solidarizo con el sentimiento expresado por el apóstol Pablo: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así” (2 Corintios 5:16). Plenamente convencido de la gran sabiduría que esta norma encierra, decidí no poner en el “sitio” fotografías de mi persona, u otros datos de la misma índole.

-Para las visitas a www.editoriallapaz.org, mi identidad espiritual se revela mediante todo lo que escribo. Todo el material disponible en el “sitio”, con la excepción de los artículos cuyos autores son identificados, ha sido preparado por este servidor. Mi anhelo ferviente es que los recursos redunden en beneficio de cada visita. De producir buenos frutos, pues al Señor la gloria, ya que de él es el poder de la Verdad divina.

-Juntamente con mi esposa, pertenecemos a la Iglesia de Cristo, Alturas de Flamboyán, Bayamón, Puerto Rico. Por más de treinta y cinco años, los miembros de esta congregación conocen no solo mi identidad espiritual sino también mi persona corporal, incluso mi andar, me testimonio moral, mis obras en el reino de Dios, etcétera. Integro el liderato de la congregación.

-¿Qué son mis títulos? No ostento ninguno. Mi función en la iglesia del Señor es la de evangelista (2 Timoteo 4:5). Ser “evangelista” no es ser “el pastor”, o “el ministro”, de una iglesia local, sino dedicarse a la proclamación del evangelio puro, reuniendo a los convertidos en congregaciones y organizando estas conforme a las instrucciones de Tito 1:5-10 y 1 Timoteo 3:1-13, como también de acuerdo con el ejemplo de Hechos 14:23. Bernabé y Pablo “constituyeron ancianos en cada iglesia”. Una pluralidad, y no uno solo.

-Escudriñando en el Nuevo Testamento los procedimientos y las instrucciones de los apóstoles y evangelistas, veo que ninguno se sometía a “concilios”, “ministerios” o “juntas”, con oficiales no nombrados en la revelación de Dios para la iglesia. Así pues, no me debo, ni me vendo, a “concilio religioso” alguno. A todo evangelista sincero le suplico trabajar independientemente de “concilios, ministerios o imperios religiosos gobernados por oficiales con títulos pomposos” por la sencilla razón de que semejantes organizaciones Dios no las autoriza para su iglesia. Además, su audaz enseñoreo e incesantes mercaderías son causa de interminables tropiezas y escándalos, tanto para el pueblo que busca de Dios como para el que se opone a Dios.

-Habiendo sido llamado a ser “evangelista” por hermanos que seguían la instrucción del apóstol Pablo en 2 Timoteo 2:2, estoy esforzándome para ser “obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

-En el rol de “evangelista”, mi sagrado deber es cumplir la Gran Comisión. Por lo tanto, siempre predico no solo la fe sino también el arrepentimiento y el bautismo como requisitos para alcanzar el perdón de pecados. “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuera bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16). Cualquier “evangelista” que no predique este evangelio exactamente así, incluso el bautismo como esencial “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38), ¿qué esperanza puede albergar de ser “aprobado” (2 Timoteo 2:15)?

-¿Cuáles son mis “credenciales” de “evangelista”? “De mí mismo en nada me gloriaré”, escribe el apóstol Pablo (2 Corintios 12:5), y este es mi parecer. Sin embargo, para que no me tenga como “neófito”, o mero “teorizador” sin experiencias reales, anoto algunas de mis “credenciales”, dando honor a Cristo por haberme tenido digno de obtenerlas: más de veinte congregaciones en cuyo establecimiento y organización tuve el privilegio de hacer un rol clave; miles de conversiones atribuidas, por lo menos en parte, a los materiales preparados bajo nuestra iniciativa, incluso más de 23,770,000 folletos, libritos, libros, estudios bíblicos y cursos bíblicos impresos, más de 250,000 casetes, etcétera; programas radiales por muchos años; maestro en una escuela de capacitación para líderes espirituales durante más de quince años; predicador de numerosas campañas evangelísiticas; evangelismo por el Internet, habiendo más de 3,500 páginas de materiales en www.editoriallapaz.org, y recibiendo este “sitio” 2,106,783 de visitas durante los años del 2003 al 2006. Esto, con abundantes pruebas, algunas severas, tropiezos, torpezas, tentaciones, obras que rindieron poco o ningún fruto, oposición de espíritus contrarios, etcétera. Pero, sigo en pie, gracias a la fortaleza que encuentro en Dios y Cristo.

-No procuro promocionarme a mí mismo sino glorificar a Cristo, anunciando y enseñando su evangelio puro.

-No procuro “seguidores” para mí, o para el sitio de Internet donde ofrecemos materiales espirituales.

-Quien piensa aliarse o identificarse con este servidor con miras a recibir sostenimiento monetario, etcétera, saldrá decepcionado. Lo único que ofrecemos son los materiales desglosados en la “Forma para solicitar materiales”.

-No me interesa en nada formar un “imperio” en torno a mi persona. El único “imperio” que fomento es el “reino de Dios”.

-No tengo “iglesia propia”, ni estoy frente a “movimiento” alguno. Me identifico con las congregaciones, comúnmente llamadas “iglesias de Cristo”, las que se sujetan al Nuevo Testamento, y no al Antiguo, teniendo la gran mayoría de ellas el propósito de enseñar y practicar lo mismo que la iglesia del Siglo I, conforme al “modelo ideal” que se revela en los escritos inspirados de los cristianos llenos del Espíritu Santo.

-¿Encuentra usted bíblica la doctrina que sostenemos? ¿Desea “unirse” a nosotros? De poder servirle este servidor, con alegría le dirigiré a la congregación bíblica más cercana. 

-Estoy convencido de que existe “una iglesia verdadera”, en contraste con otras que no lo son, concepto que ofende, comprendo, a no pocos. Pero, razono que Cristo fundó una iglesia, y que ella ha de ser “verdadera”, pues la obra efectuada por Cristo mismo no puede ser “falsa”. Él, más nadie, sabe con certeza quiénes integran su iglesia verdadera. Con todo, los seres humanos podemos saber los rasgos esenciales de su iglesia verdadera, pues si no, ¿para qué sirven las leyes para la iglesia o las advertencias contra la apostasía halladas en el Nuevo Testamento?

-A causa del elemento humano, ninguna congregación es “perfecta” en el sentido absoluto de este concepto, y esto es así aunque se enseña con pureza la “doctrina de Cristo”, estribando la dificultad en aplicar perfectamente esta “sana doctrina” necesaria para salvación (1 Timoteo 4:16).

-No soy una “voz oficial” de estas congregaciones cuyo noble propósito es ser la continuación auténtica de la iglesia que Cristo fundó. Nuestra única “voz oficial” es la de los apóstoles, profetas, evangelistas y maestros que escribieron por inspiración el Nuevo Testamento.

C.  ¿Por qué el nombre “Editorial La Paz”? Este nombre solo identifica una obra evangelística de las iglesias de Cristo. No se trata de una “organización”. No hay oficiales. En definitiva, no se trata de una “casa publicitaria”. No vendemos nada. El costo de la producción de impresos, casetes, CD’s, etcétera, lo cubren algunas congregaciones. Los fondos los manejan los ancianos (obispos) de una iglesia local en particular. El costo de mantener el sitio de Internet disponible lo paga la iglesia en Bayamón, Puerto Rico.

-A estas alturas, me arrepiento de haber dado el nombre “Editorial La Paz” a lo que es nada más que una obra de la iglesia, pues quizá proyecte una imagen que no representa la realidad, siendo innecesario tal nombre para la realización de lo que estamos haciendo. Lamentablemente, dimos este nombre al sitio de Internet cuando comenzamos a desarrollarlo. Ya conociendo este nombre multitudes de visitas, se nos dificulta cambiar la identificación, pero tenemos la intención de lograrlo de alguna manera, como, además, el propósito de cambiar drásticamente, durante el presente año 2007, la apariencia y el funcionamiento del sitio.

-Tampoco estoy satisfecho con la identificación “Centro de Estudios y Recursos Espirituales”, la que quedará eliminada en la renovación del “sitio”.

D.  ¿Qué nos motiva a mantener disponible este sitio de Internet, mejorarlo y ampliar a menudo la cantidad de recursos? Sencillo. El amor a Dios, el amor a la Verdad de Dios y el amor al alma de todo ser humano. Quiero ser salvo eternamente. Quiero que usted también se salve eternamente. Quiero entender y comunicar la Verdad divina. Dios es mi Testigo. Al escudriñar distintos temas y textos de la Biblia, doctrinas y prácticas de las iglesias y de la religión en general, ofrezco a la visita el fruto de mis estudios. “Examinadlo todo; retened lo bueno” es el consejo del Espíritu Santo para todos y cada uno de nosotros (1 Tesalonicenses 5:21).

E.  Dos reglas principales condicionan el uso de los materiales disponibles en www.editoriallapaz.org, a saber: (1) no copiarlos con la intención de venderlos, y (2) no distorsionar lo enseñado con citas a medias o paráfrasis incorrecta. Al aprovecharlos para clases bíblicas, mensajes, conferencias, etcétera, que nos dé crédito, o no, me es inmaterial. Hasta sería preferible hacerlos suyos, sin mencionar necesariamente su procedencia, adaptándolos, mejorándolos o ampliándolos para el mayor beneficio de sus oyentes.

Para servirle en el amor del Señor,

Homero Shappley de Álamo