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“La cena del Señor”

 Orientaciones para el maestro

 El propósito y el uso de las “Guías para el desarrollo de clases”

 1.  Las preguntas, tareas o ejercicios de las “Guías” se confeccionaron con la meta de ayudar al alumno a estudiar los textos o temas bíblicos analíticamente, de manera que llegue, por su propio esfuerzo, a interpretaciones y conclusiones correctas. El entendimiento que el estudiante alcanza mediante sus propias investigaciones y razonamientos, redunda, pensamos, en más profunda y duradera convicción personal que explicaciones o información ya digeridas y embotelladas para él.

2.  Por lo tanto, se sugiere hacer copias de las “Guías” para cada miembro de la clase.

a)  El maestro exhorta a todos los miembros de su clase a escribir, cada uno, en su “Guía”, respuestas a las preguntas, realizar las “tareas”, etcétera.

b)  Cada estudiante se lleva su “Guía” con la encomienda de prepararse para la próxima clase.

c)  A cada estudiante le haría falta una carpeta de argollas, o cartapacio, en el que guardar las “Guías”. Si la congregación no cuenta con los fondos para tales recursos, le incumbiría al estudiante obtener, de ser posible, el suyo. A manera de ejemplo, la iglesia en Bayamón, Puerto Rico, provee para cada miembro una carpeta, tipo “Presentación”, personalizada.

3.  El maestro no solo cuenta con las “Guías” sino también con el “Texto para el maestro”, el cual constituye una fuente de respuestas, explicaciones, información pertinente, etcétera.

a)  El pedagogo diestro no se vale de su “Texto” para dictar respuestas, explicaciones, etcétera, a los estudiantes. Lo ideal sería que él mismo dominara la materia de tal manera que la hiciera suya, capacitándose al extremo de poder conducir su clase con soltura, espontaneidad y eficiencia pedagógica, resultando sus alumnos debidamente instruidos y edificados.

b)  Si, a primera instancia, los miembros de la clase no dan con la respuesta o explicación correcta, el buen maestro frasea de una manera distinta la pregunta, el planteamiento, la problemática, etcétera, dando pistas. Como última opción, él mismo provee la respuesta correcta.

c)  Disponiendo el maestro de su “Texto”, tiene ventaja notable sobre sus alumnos. Tendrá cuidado de no usar mal esta “ventaja”. Por ejemplo, de jamás aludirse despectivamente a la falta de entendimiento de algún alumno en particular o de la clase como un todo.

d)  El maestro eficaz no será esclavo ni de las “Guías” ni de los “Textos para el maestro”. Más bien, los emplea como “ayudas” en la instrucción.

4.  Una vez terminada cada lección para la cual “Guías” y “Textos” han sido preparados, se le puede entregar al alumno una copia del “Texto para el maestro”, animándole a leerlo, y guardarlo entre sus recursos espirituales.

 

 

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