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-Once páginas. Dos fotografías y una pintura

“La cena del Señor”

Lección 14 (de 15)

  La reunión principal de esta congregación se lleva a cabo cada domingo a las 10:00 a. m. En toda reunión efectuada según este horario no falta la celebración de “la cena del Señor”. ¿Infringen alguna ley divina los
miembros que la celebran “por la mañana”, y no por la noche?

(Ambas fotografías por Javier Castrodad, Bayamón, Puerto Rico)

Curso para cristianos que administran la mesa del Señor

Adaptable para la instrucción de la membresía en general

Desglose de temas estudiados en la “Lección 14”

-14.  ¿Es necesario preparar la mesa del Señor cada vez que se reúna la congregación el primer día de la semana?

-“La cena del Señor,  ¿siempre de noche?

-Algunos aseguran que “la cena” debiera celebrarse de noche porque fue instituida de noche.

-El asunto de “la hora” fue determinante para la celebración correcta de la pascua judía. ¿Fue transferida esta ley de la pascua a “la cena del Señor”?

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar …” (1 Corintios 10:1-2). Según Éxodo 14, este “bautismo de Israel” ocurrió de noche. ¿Debemos, por consiguiente, siempre bautizar solo “de noche” porque Israel fue bautizado en horas de la noche?

(Pintura por Ted Larson. Derechos reservados. theoson@earthlink. Cielos oscuros. En tinieblas las montañas al fondo, en el lado oriental del Mar Rojo. Columna de fuego y nube. Estos detalles indican que Israel cruzó de noche el lecho seco del  Mar Rojo, representando correctamente el Sr. Larson la escena descrita gráficamente en
Éxodo 14.) Entre los dos muros de agua marcha la muchedumbre de Israel, quizás hasta un millón y medio de personas.

 

-En cuanto a “la cena del Señor”, el factor de la hora fue accidental. Corroboran esta conclusión otras circunstancias meramente accidentales relacionadas con la institución de “la cena del Señor”, tales como: el aposento alto, el tercer piso, cena literal para saciar el hambre y la sed, la hora cuando llega la noche, sentarse a una sola mesa, el himno después de “la cena”.

-Los cristianos defensores de “la cena del Señor siempre de noche” citan el ejemplo de la iglesia en Troas, observando que allá y en aquel entonces la congregación se reunió de noche para conmemorar la muerte de Cristo.

-Confrontamos otra problemática, a saber: ¿qué calendario o sistema de medir el tiempo seguían los cristianos en Troas? ¿El judío o el romano?

-En apoyo de “la cena del Señor siempre de noche” se arguye que el acto es representado como “cena”, y no como “santo desayuno” o “santo almuerzo".

-Evidencias de la historia antigua sobre la hora para la celebración de “la cena del Señor”.

-Los que respaldan la doctrina de “la cena del Señor siempre de noche” traen todavía otro argumento, diciendo: “Si el ejemplo bíblico no establece el precedente o patrón de celebrar ‘la cena del Señor’ siempre de noche, tampoco se podría apelar a ejemplos bíblicos para enseñar que se celebre el primer día de la semana”.

-Si Cristo fue crucificado el día viernes, entonces “la cena del Señor” fue instituida el jueves por la noche. ¿Significa esto que los cristianos debiéramos celebrarla el día jueves por la noche?

-Observación sobre el contenido de esta “Lección 14”: Efectivamente, esta lección es también un estudio sobre cómo distinguir entre, por un lado, circunstancias incidentales o accidentales que no constituyen leyes divinas y, por el otro, ejemplos o enseñanzas que revelan la voluntad de Dios para su pueblo.

Preguntas y respuestas

14.  ¿Es necesario preparar la mesa del Señor cada vez que se reúna la congregación el primer día de la semana? O sea, si la congregación se reúne por la mañana y también por la tarde o por la noche, ¿es necesario ofrecer “la cena” en cada reunión?

a)  Nuestra convicción es que sí, que es necesario, pues los feligreses impedidos a participar del culto celebrado por la mañana, tal vez puedan congregarse en la tarde o la noche, y viceversa. Por ejemplo, si el hermano Francisco está obligado a trabajar desde las 3:00 p.m. hasta la medianoche el primer día de la semana, ¿es concebible que sea  correcto, sabio o espiritual privarle de la bendición de participar de “la cena”, no brindándole la oportunidad de celebrarla en el culto efectuado por la mañana? Afirmamos que procederían arbitrariamente los administradores de cualquier congregación que determinaran tener más de un culto cada domingo, pero ofrecer “la cena” en uno solo.

b)  El primer día de la semana abarca veinticuatro horas, y no solo las horas de luz o las de oscuridad. Por lo tanto, “la cena del Señor” puede celebrarse a cualquier hora del día o de la noche. No obstante, algunos cristianos aseguran que es necesario celebrar “la cena” de noche y que no debiera celebrarse de día, añadiendo los más extremistas que celebrarla de día es pecar. A continuación, examinamos sus argumentos.

“La cena del Señor” , ¿siempre de noche?

c)  Afirman que “la cena” debiera celebrarse de noche porque fue instituida de noche.

(1)  De hecho, “la cena del Señor” fue instituida de noche. Pero, surge la siguiente pregunta: ¿Acaso escogiera Cristo las horas de la noche para instituir “la cena” con la intención deliberada y premeditada de asentar un precedente para la iglesia, el que estaría vigente en todo lugar durante toda la Era Cristiana? Personalmente, no encuentro en todo el Nuevo Testamento alguna explicación o mandamiento que sostuviera semejante postulado. Escrutando todos los textos sobre “la cena del Señor”, no hallamos ni una palabra sobre la supuesta necesidad de celebrarla “de noche”. Curioso de verdad de ser tan importante este particular. En cambio, Dios ordenó explícitamente a Israel a comer la pascua de noche por qué “de noche” libró al pueblo de los amos egipcios.

(2)  ¿Acaso recibiese Cristo órdenes de su Padre según las que debiera instituir, indefectiblemente, “la cena” “de noche”? ¿O se valió Cristo de la pascua judía, por la fuerte simbología que proyectaba esta fiesta solemne hacia “las cosas celestiales” del Nuevo Testamento (Hebreos 9:23), sin intención alguna de establecer “la noche” como único tiempo aceptable para comer “la cena del Señor”?

(a)  Cierto es que los israelitas debían celebrar “la pascua de Jehová” de noche. Fue mandato de Dios. “Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones” (Éxodo 12:42). ¿Guardar aquella “noche” quiénes? “Los hijos de Israel.” ¿Por cuánto tiempo? “En sus generaciones.” ¿Por qué la “noche”? Porque “en ella” Jehová sacó a Israel de Egipto. El relato en Éxodo 14 confirma que esto mismo es lo que sucedió. ¡Israel cruzó el Mar Rojo de noche! “Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. … Aconteció a la vigilia de la mañana que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios. … Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar” (Éxodo 14:21, 24, 27). “La vigilia de la mañana” comprende más o menos las horas entre las 3:00 a. m. y las 6:00 a. m., según nuestra medición de días y horas. ¿Cuándo fueron derribados “los egipcios en medio del mar” ? “Cuando amanecía”, dice el Versículo 27.

(b)  Aquellos acontecimientos estremecedores acaecieron de noche y algunos se revisten de cierta simbología para la Era Cristiana. Por ejemplo, aquel “Egipto idolátrico” simboliza “el reino de maldad”. La entrada de Israel “por en medio del mar”, con “muros” de agua en ambos lados (Éxodo 14:21-22), y la nube encima, simboliza el “bautismo” ordenado por Dios en el Nuevo Testamento (1 Corintios 10:1-11). Pero, su “bautismo de noche” en el Mar Rojo y la nube no significa que haya que efectuar “de noche” todo bautismo durante toda la Era Cristiana . Paralelamente, su celebración de “la pascua de Jehová” de noche no quiere decir que los cristianos tengamos que celebrar “la cena del Señor” de noche para que sea válida. Al fin y al cabo, Jesucristo libra al pecador de la esclavitud al pecado a cualquier hora del día o de la noche.

(c)  “Esta noche deben guardarla” era un mandamiento explícito e inconfundible para Israel en lo referente a “la pascua”. Pero, en todo el Nuevo Testamento tal mandamiento para los cristianos no se halla en lo concerniente a “la cena del Señor”. Nunca se vincula “la cena del Señor” con algún acontecimiento trascendental ocurrido “de noche”, como es el caso de “la pascua de Jehová” y la liberación de Israel en horas de la noche. Por lo tanto, el factor “noche” carece de significado o valor en lo referente a “la cena del Señor”. “La noche” no la hace más espiritual, sublime o relevante.

(3)  “Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles” (Lucas 22:14). ¿Fue el asunto de “la hora” absolutamente determinante para la validez de “la cena del Señor”? ¿O fue meramente accidental? Si fue determinante, tendríamos que verificar la hora exacta para cuando Cristo “se sentó a la mesa”, y luego imponer esa misma hora en todas las congregaciones en todo el mundo, tarea que se volvería muy complicada, si bien no imposible, por las veinticuatro zonas distintas de tiempo en vigor alrededor de nuestro planeta Tierra. “Cuando era la hora.” ¿Qué hora, precisamente, y según qué patrón de contar las horas? ¿El del pueblo de Israel, del Imperio Romano o del presente? Estas consideraciones nos llevan a deducir que una hora específica no es requisito para validar “la cena del Señor” .

(4)  Además de “la hora”, identificamos unas cuantas circunstancias adicionales, de índole puramente accidental, relacionadas con la institución de esta fiesta solemne para los cristianos. A continuación, cuatro ejemplos.

(a)  “La cena del Señor” fue instituida en un aposento alto (Lucas 22:10-12). ¿Deberíamos, pues, siempre celebrarla en un aposento alto? ¿Se desviste “la cena” de su significado, valor o sublimidad si la celebramos en algún lugar que no sea un aposento alto? ¿Pecamos si no la celebramos en un aposento alto? Si es necesario celebrarla en un aposento alto, ¡qué dilema es el de la inmensa mayoría de las congregaciones ya que no disponen de un aposento alto! La iglesia de Troas celebró la Cena en un “tercer piso” (Hechos 20:7-12). ¿Deberíamos, por tanto, imitar su ejemplo bajo pena de condenación si no lo hacemos así? Estas preguntas y planteamientos sirven para resaltar el hecho de que el asunto del “aposento alto” era pura circunstancia accidental. De seguro, el lugar donde se lleva a cabo “la cena del Señor” es de poca o ninguna importancia. Definitivamente, no es determinante. En centenares de miles de pueblitos y aldeas a través del mundo, ¡ni siquiera existen edificios o casas de dos o tres pisos! Se desprende que “la cena” los cristianos la podemos celebrar a la sombra de un árbol, a orillas de un río, lago o mar, en una casa de familia, en un barco, catacumba o cueva, en fin, en cualquier lugar donde las circunstancias obliguen.

(b)  Los judíos debían celebrar “la pascua de Jehová” cada año. En el día catorce del primer mes de su calendario, correspondiente más o menos al mes de abril de nuestro calendario, cada familia debía inmolar un cordero, asando la carne y comiéndosela, con “panes sin levadura” y “hierbas amargas” (Éxodo 12:1-28). Se alimentaban físicamente de su cena pascual. “La cena del Señor” fue instituida durante el transcurso de una cena pascual, en la que Cristo y sus apóstoles participaron, cumpliendo las órdenes del Antiguo Testamento al respecto. ¿Es, pues, necesario celebrar “la cena del Señor” en medio de una cena literal consumida para saciar el hambre y la sed? Interesantemente, algunos cristianos en Corinto cayeron en este mismo error. Fueron reprendidos severamente, escribiendo el apóstol Pablo: “Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo” (1 Corintios 11:20-22). Guiados por estas expresiones de Pablo, comprendemos que la cena literal de la pascua judía fue una circunstancia accidental en lo concerniente a “la cena del Señor” , y no un requisito para validarla. No comemos el pan de “la cena”, ni bebemos la copa, para apaciguar el hambre y la sed.

(c)  “El himno” cantado después de la cena pascual también pertenece a la categoría de acciones o circunstancias incidentales a la celebración de “la cena del Señor”, no siendo necesarias para validarla. Esto ya lo hemos comprobado.

(d)  Mateo 26:20 dice: Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce”. Jesucristo “se sentó a la mesa con los doce”. ¿Estaba el Señor asentando precedentes inviolables? ¿Quiere decir que tan pronto llegue la noche, todos los miembros de toda congregación en el mundo, debieran estar congregados ya para comer “la cena”, de inmediato, a la hora que llega la noche, ni antes ni después?

-A propósito, ¿cuándo llega la noche? ¿Al ponerse el sol, pero antes de oscurecerse completamente el cielo? ¿O cuándo ya no pueda verse ni el reflejo de la luz solar en los cielos? En el Ártico y el Antártico, pasan semanas sin que se ponga el sol. ¿Cómo celebrarían los habitantes de aquellos lugares “la cena del Señor” “siempre de noche” durante la época cuando no hay noche? ¡Qué dilema! Se cae de la mata que el factor de la hora no es determinante. En definitiva, no se trata de un precedente o patrón inviolable.

-Algunas congregaciones programan un solo culto para los domingos, fijando alguna hora de la tarde para su única reunión –las 2, las 3 o las 4 p. m., por ejemplo. Por razones de seguridad.  Porque algunos miembros vienen de lejos para congregarse.  Porque dependen del apoyo de predicadores o maestros de otras congregaciones, pudiendo estos prestar sus servicios solo durante las horas de la tarde. Celebran “la cena del Señor” por la tarde. No ha llegado la noche. Por lo tanto, ¿debemos denunciar a tales congregaciones como “apóstatas”, y tener a sus miembros como pecadores? Realmente inconcebible.

-Fíjese también en los detalles “se sentó a la mesa”. Dos detalles: (1) Cristo “se sentó” (2) “a la mesa”. ¿También deberíamos catalogar estos dos detalles como precedentes inviolables? O sea, ¿deben todos los miembros de toda congregación en el mundo sentarse para así comer digna y correctamente “la cena”, y no solo sentarse sino sentarse a una mesa? ¿Acercar sus sillas a una sola mesa? Así, porque dice “la mesa”. Una sola, y no dos mesas, tres o más. ¡Cuán larga mesa haría falta para una congregación de trescientos miembros! De no haber mesa o sillas, ¿pecarían los cristianos que comieran “la cena” de pie? Obviamente, se trata de detalles incidentales y no de parámetros imprescindibles sin los que quedara inválida “la cena del Señor”.

 

El ejemplo de la iglesia en Troas

(5)  Los cristianos defensores de “la cena del Señor siempre de noche” citan el ejemplo de la iglesia en Troas, observando que allá y en aquel entonces la congregación se reunió de noche para conmemorar la muerte de Cristo. “Había muchas lámparas en el aposento alto.” Pablo “alargó el discurso hasta la medianoche.” “Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba” (Hechos 20:7-12).

(a)  En el estudio de las Sagradas Escrituras, la atención a todo detalle es loable. Con todo, la exégesis inteligente requiere que distingamos entre detalles circunstanciales y los que revelan leyes de Dios, o por lo menos arrojan alguna luz sobre sus leyes. Comete un grave error quien eleva a “ley” algún detalle meramente incidental, complicando la obra de Dios y atando “cargas pesadas y difíciles de llevar” (Mateo 23:4). Pues bien, la congregación en Troas celebró “la cena del Señor” por la noche. Nos incumbe preguntar que si “de noche” figura en este ejemplo como requerimiento doctrinal o si fue mera circunstancia accidental. ¿Debemos inferir que el Espíritu Santo hubiese instruido a la iglesia en Troas a reunirse para “la cena” después del oscurecer, bajo pena de censura y condenación de no hacerlo?

-Planteamos que los argumentos ya presentados para sostener que “la noche” era una circunstancia accidental cuando Cristo instituyó “la cena” y no un precedente espiritual inviolable, también son aplicables al caso de la iglesia en Troas. Favor de revisarlos si no se acuerda de ellos en este instante. Reiteramos: “El primer día de la semana” abarca veinticuatro horas. La hora particular para la celebración de “la cena” la deciden los administradores de cada congregación. Ellos determinan la hora más propicia, analizando las circunstancias que afectan a la mayoría de los miembros. En Troas, se infiere que los dirigentes de la congregación determinaron reunirse de noche. ¿Por qué? Nuestra convicción es que no por haber recibido ellos algún mandamiento al respecto de parte del Espíritu Santo sino por razones que afloran cuando consideramos los siguientes hechos.

-Troas. “Ciudad marítima de Misia en la costa del mar Egeo en la parte noroeste del Asia Menor, 16 km al sur del lugar donde se supone estuvo la antigua Troya. Hallábase frente a la isla de Tenedos. La región circunvecina, incluyendo toda la costa al sur del Helesponto, se llamaba también Troas o Tróade. La ciudad era una colonia macedónica y romana que prometía mucho y era llamada la Alejandría Troyana. Gracias a su buen puerto, Julio César, César Augusto y especialmente Constantino pensaron seriamente establecer allí la capital del Imperio.” (Diccionario ilustrado en ilumina, www.caribebetania.com)

-Troas . Ciudad romana, mayormente de gentiles, y por ende, ciudad pagana. Ya que una porción alta de los habitantes del Imperio Romano eran esclavos se supone que también en Troas hubiese muchos de esta clase. Incuestionablemente, en aquella ciudad tanto amos como obreros y esclavos estuvieran trabajando durante las horas diurnas del primer día de la semana. ¿A qué hora, pues, podrían los cristianos reunirse? Lógicamente, ¡de noche! No dudamos de que estas circunstancias particulares de la iglesia en Troas fuesen determinantes en cuanto a la hora de reunirse, y no algún mandato del Espíritu Santo.

(b)  Confrontamos otra problemática, a saber: ¿qué calendario o sistema de medir el tiempo seguían los cristianos en Troas? ¿El judío o el romano? El día judío comenzaba con la puesta del sol. En cambio, el día romano comenzaba a la medianoche. Si seguían el sistema judío, el primer día de la semana comenzaba para ellos al ponerse el sol, habiendo finalizado el séptimo día. En tal caso, estaban congregados el sábado por la noche según el sistema romano, el que también seguimos hoy día. Recalcamos: el día judío se componía primero de la noche, la cual comenzaba con la puesta del sol, y luego de las horas diurnas que la seguían. Por consiguiente, las primeras horas de la noche del primer día de la semana según el sistema judío correspondían a las primeras horas de la noche del día sábado según el sistema romano. ¿Cuál calendario debemos seguir los cristianos del presente? ¿Es preciso iniciar cada día con la puesta del sol, como lo hacían los judíos, y reunirnos “para partir el pan” el sábado por la noche, según nuestra medición del día?

(c)  Observamos que había “muchas lámparas” alumbrando aquel aposento alto en Troas (Hechos 20:8). ¿Es, pues, necesario que utilicemos lámparas del mismo tipo, y no velas o bombillas eléctricas, para alumbrar el lugar donde celebramos “la cena del Señor” ? Quien respondiera que sí lo tendríamos por falto de buen juicio y sentido común.

(d)  ¿Con qué justificación invertimos energías y precioso tiempo en el análisis de todos estos asuntos? Lo hacemos porque nuestro deseo es no equivocarnos en la enseñanza impartida a los santos del Señor. Además, el deber de todo “buen ministro de Jesucristo” es velar que nadie cargue a las congregaciones con opiniones humanas, estorbando su obra, inquietándolas o aun dividiéndolas, y este servidor anhela ser “buen ministro de Jesucristo”. El Espíritu Santo advierte el peligro de guardar tiempos no legislados por Dios. “Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros” (Gálatas 4:9-11). ¿Decís que “la cena del Señor” ha de celebrarse siempre de noche? Entonces, guardáis las horas. ¿No es esto mismo lo que hacen quienes enseñan “la cena siempre de noche”? Esclavizan a “débiles y pobres rudimentos” en detrimento a la unidad y la libertad de los hijos de Dios.

 

“Santa Cena” y no “santo desayuno” o “santo almuerzo”

(5)  En apoyo de “la cena del Señor siempre de noche” se arguye que el acto es representado como“ cena”, y no como “santo desayuno” o “santo almuerzo”. ¿Cuánta importancia merece este argumento? Consideremos.

(a)  “La cena del Señor ” es un acto espiritual y no carnal; simbólico y no literal. Por lo tanto, quien interpreta carnal o literalmente el vocablo “cena” hace caso omiso a las normas de la exégesis correcta, no tomando en cuenta el contexto espiritual y simbólico.

(b)  Razonemos sanamente. Si es necesario celebrar “la cena” “de noche” porque 1 Corintios 11:20 dice que es “cena”, por la misma razón y lógica debemos colocar sobre la mesa del Señor suficiente comida y bebida para saciar el hambre y la sed porque se trata de una “cena”. ¿Para que sirve una “cena” si no para llenar el vientre? Así que, no bastan unos pedacitos de pan sin levadura y recipientes pequeñitos de jugo de la uva. Pero, desde luego, “la cena del Señor” no es una cena literal. Por consiguiente, no se requiere cantidad de comida y bebida para su celebración. Y por la misma razón no es preciso celebrarla de noche.

(c)  ¿Cómo se sabe que “la cena del Señor” no es una cena literal?

-Porque Lucas 22:20 explica que “la cena” fue insti­tuida “después que hubo cenado” Cristo. “Después que hubo cenado” claramente demuestra que esta nueva fiesta solemne instituida por Cristo para sus discípulos no era una cena común y corriente. Ya habían cenado literalmente Jesús y los apóstoles cuando el Señor instituye “la cena” espiritual en memoria de su cuerpo y sangre. “La cena del Señor” sería una “cena” simbólica, y por lo tanto, no regida por las circunstancias y los propósitos de una cena literal.

-Sabemos que “la cena del Señor” no es una cena literal justamente porque el apóstol Pablo censura a los cristianos en Corinto por hacer de “la cena” espiritual una cena literal. “¿No tenéis casas en que comáis y bebáis?” (1 Corintios 11:22). Podían conmemorar la muerte del Señor comiendo una porción pequeña de pan sin levadura y tomando solo un poquito del “fruto de la vid”. No era necesario “cenar” en sentido literal, comiendo y bebiendo para saciar el hambre y la sed. Igualmente, no era necesario reunirse “de noche” para comer “la cena del Señor”, pues el vocablo “cena”, en su contexto espiritual, había perdido su significado literal.

-Se sabe que “la cena del Señor” no es una cena literal porque ella se celebra solo “cada primer día de semana”. En cambio, la cena común y corriente se come todos los días de la semana.

(d)  El vocablo “cena” se usa simbólicamente no solo en 1 Corintios 11:20 sino también en otros pasajes bíblicos.

-Apocalipsis 3:20. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.” ¿Entra y cena Cristo solo “de noche” porque el texto dice “cenaré” ? ¡Inconcebible! En sentido figurado, Cristo cena a cualquier hora del día o la noche con todo aquel que le oye, abriéndole la puerta de su corazón. De igual manera, ¡podemos “cenar” con el Señor, mediante su “cena”, el primer día de cada semana, a cualquier hora del día o de la noche! Definitivamente, “la cena del Señor” es simbólica y no literal.

-Apocalipsis 19:9. “Y el ángel dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.” Pero, en la tierra nueva, donde los salvos cenaremos con Dios, “no habrá noche” (Apocalipsis 21:25). Pues, ¡qué maravilla! ¡No podremos “cenar” en el cielo, “pues allí no habrá noche” ! El sentido figurado de “cena” en este pasaje es totalmente evidente, y el mismo sentido del vocablo en la frase “cena del Señor” es igualmente evidente para el estudioso perceptivo y objetivo.

 

(6)  Evidencias de la historia antigua sobre la hora para la celebración de “la cena del Señor”.

 

Datos históricos

(a)  El administrador y escritor romano Plinio el Menor (murió en el 113 d. C.) escribe: “Los cristianos afirmaron, no obstante, que no tenían ninguna falta o error, sino la costumbre de reunirse un día fijado, antes del alba ...” (“Cartas” dirigidas a Trajano, Tomo 10, Capítulo 96). ¿Cuál fue el “día fijado”? Sin duda, el primer día de la semana, conforme a Hechos 20:7. ¿A qué hora se reunían? “Antes del alba.”

-¿Por qué se reunían “antes del alba”, es decir, muy temprano por la mañana, antes de aparecer el sol en el horizonte? Posiblemente, porque un número no pequeño de los cristianos fueran esclavos. Sujetos a servidumbre, se veían obligados a trabajar durante las horas diurnas y quizás parte de la noche. Entre los cristianos que no eran esclavos, los que eran jornaleros, dueños de negocios, agricultores u oficiales tampoco tendrían libre todo el primer día de la semana, pues se trata de la época antes de que el emperador romano Constantino se convirtiera al cristianismo, y el primer día de la semana era un día de trabajo cualquier. Al convertirse Constantino en creyente, pronunció “sagrado” el primer día de la semana, librando a los cristianos de la necesidad de trabajar los domingos.

(b)  Justino Mártir, griego convertido a Cristo, filósofo y apologista de la iglesia del Siglo II d. C., fallecido en el 165 d. C., escribió: “El día llamado domingo, todos los que viven en la ciudad, o en algún área rural, se congregan en un solo lugar”. Este escritor no dice que los cristianos de su época se congregaran cada domingo solamente por la noche. Referente a “la cena del Señor”, dice: “Habiendo dado gracias por los elementos, se hace una distribución a cada persona, y los diáconos los envían a los que se encuentran ausentes (Apología 1, Página 67). Este último detalle, “los diáconos los envían a los que se encuentran ausentes”, constituye, opinamos, una evidencia circunstancial para la celebración de “la cena” de día, y no de noche. Considere: en aquel tiempo antiguo, cuando no había automóviles, trenes, motociclos, bicicletas o siquiera patines, ¿hubiese sido factible o práctico enviar los elementos de “la cena” a los ausentes, aun a los que vivían “en algún área rural”, después de un culto que terminara a las ocho de la  noche, o todavía más tarde? ¿Cuántas personas de las clases pobres de aquel tiempo poseían aunque fuese siquiera un burrito?

(c)  Tertuliano, teólogo, moralista y defensor del cristianismo, fallecido en el 220 d. C., escribió: “El sacramento de la eucaristía lo tomamos en las congregaciones antes del amanecer (“Sobre la corona”, III, 3). Ya para el tiempo de Tertuliano, se utilizaba ese vocablo “sacramento” en referencia a “la cena del Señor”. No obstante esta terminología, en cuanto a la hora de celebrarla, el testimonio es inconfundible: fue “antes del amanecer”.

-¿Qué, pues? ¿Erraron gravemente aquellos cristianos al comer “la cena” “antes del amanecer”, “antes del alba” ? ¿Por la madrugada? ¿Antes de salir el sol? ¿No comprendían que es “Santa Cena” y no “santo desayuno”?

¡Tampoco el primer día de la semana!

(7)  Los que respaldan la doctrina de “la cena siempre de noche” traen todavía otro argumento, diciendo: “Si el ejemplo bíblico no establece el pre­cedente, o patrón, de celebrar la cena del Señor siempre de noche, tampoco se podría apelar a ejemplos bíblicos para enseñar que se celebre el primer día de la semana".

(a)  Al recibir los discípulos de Jesucristo la orden “Haced esto en memoria de mí”, en lo concerniente al “día” de hacerlo, existían, lógicamente, dos opciones: fijar la Deidad algún día para la celebración, o dejar el día a discreción de cada congregación. Paralelamente, en cuanto a la “hora” de celebrarla, había dos opciones: fijar la Deidad una hora exacta para celebrarla los cristianos en todo el mundo, o dejar la hora a discreción de cada congregación. Escrutados los ejemplos y textos bíblicos relevantes en el Nuevo Testamento, comprendemos que la Deidad no fijó una hora exacta para celebrar “la cena del Señor” los cristianos en todo el mundo. Además, ya descubrimos también situaciones o circunstancias que prácticamente imposibilitarían la celebración de “la cena” a una hora exacta en todo el globo terráqueo. Por el contrario, el Espíritu Santo fija sí el día en Hechos 20:7, a saber, “el primer día de la semana”. El jueves no, ni tampoco el sábado, sino “el primer día de la semana”.

(b)  Al reflexionar nosotros un poco más sobre el asunto de la “hora”, especulamos que el Espíritu Santo, de haber querido fijar una hora particular, hubiese seleccionado las tres de la tarde, la hora cuando expiró Cristo en la cruz, o quizás las seis de la madrugada, ya que la resurrección ocurrió al amanecer del primer día de la semana. En realidad, el Espíritu de Dios no establece ninguna hora específica para “la cena del Señor”, ni tampoco legisla su celebración “siempre de noche”.

(c)  ¿Quién escogió el primer día de la semana para la celebración de “la cena del Señor”? Todo el contexto del Nuevo Testamento en lo relacionado con el culto y la organización de la Iglesia de Cristo, obra en contra de la tesis según la que los cristianos del Siglo I decidieran por su cuenta el día para “la cena”. Numerosas declaraciones de Dios revelan su meta para los seguidores de su Hijo en todo el mundo: que sigan todos “una misma regla” (Filipenses 3:16), que sean “solícitos en guardar la unidad de la fe” (Efesios 4:13), que hablen “todos una misma cosa” (1 Corintios 1:10). Pero, ¿cómo hacer factible esta unidad de práctica y culto si Dios mismo no revela e impone “una misma regla” en todas y cada una de las congregaciones? Por consiguiente, no solo el ejemplo de la iglesia en Troas sino también el sentido común y la sana lógica dictan que el Espíritu Santo es quien enseñó a todas las congregaciones del Siglo I a celebrar “la cena” “el primer día de la semana”.

(d)  Al participar de la mesa del Señor “cada primer día de la semana”, ¿estamos guardando, efectivamente, un día en particular, teniéndolo como más sagrado que los demás días? Negativo. Definitivamente, el cristiano maduro no tiene el domingo como más sagrado que los demás días (Romanos 14:1-12). Para el cristiano maduro todos los días son iguales, pues todos son sagrados, siendo el tiempo mismo “sagrado”, un don de Dios que ninguno debiera despreciar o desperdiciar. Los cristianos debemos ser tan santos el lunes, como el domingo, como el viernes. Conmemorar la muerte de Cristo el domingo no significa que este día sea más sagrado que cualquier otro de la semana.

 

¿Celebrar “la cena del Señor” los jueves?

d)  Si Cristo fue crucificado el día viernes, entonces “la cena del Señor” fue instituida el jueves por la noche. ¿Significa este hecho que los cristianos debiéramos celebrarla el día jueves por la noche? El Espíritu Santo no formuló semejante conclusión, y esto lo sabemos porque instruyó a la congregación en Troas a celebrarla el primer día de la semana. “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan” (Hechos 20:7). Guiado por revelaciones del Espíritu Santo, el apóstol Pablo, tal cual los demás apóstoles, instituía la misma organización y culto en todas las iglesias por igual. Confirmación la tenemos en los siguientes textos bíblicos: “Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias(1 Corintios 4:17). Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones” (1 Corintios 14:33-34). “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en todas las iglesias de los santos(1 Corintios 16:1). En lo concerniente a “la cena del Señor”, instruidos tanto por estos pasajes como por los pasajes sobre “perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”, deducimos que el Espíritu Santo enseñaba a todas las iglesias a celebrarla “el primer día de la semana”. El por qué del “primer día de la semana” no se dilucida expresamente en ningún texto particular, pero las razones son evidentes:

-Cristo resucitó el primer día de la semana.

-El “poder” del Espíritu Santo se manifestó en los apóstoles el primer día de la semana (Hechos 1:7-8; 2:1-18), siempre cayendo Pentecostés en este día.

-Las condiciones para salvación según la Gran Comisión fueron publicadas en este día (Hechos 2:37-41).

-La iglesia fue establecida el primer día de la semana (Hechos 2:42-47).

En contraste, el jueves era el día de la traición y del arresto de Jesús.

 

 

-DESGLOSE del "Contenido completo" de estos estudios

  

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