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Índice del contenido completo del Capítulo Tres del Análisis

Examen sobre el Preámbulo celestial

El Primer Sello: sale un caballo blanco.

APOCALIPSIS

Análisis de las profecías y visiones

Capítulo Tres de este Análisis

Los Siete Sellos

 

Los siete sellos de Apocalipsis. Capítulo Tres del comentario ilustrado Apocalipsis: análisis de las profecías y visiones.

Al abrirse cada uno de los Siete Sellos se escenifican distintos eventos y circunstancias profetizados por Dios para la Era Cristiana y la consumación de sus designios para el universo material y la humanidad. Estas miniaturas de los sellos contienen objetos, imágenes y colores que representan lo profetizado.

Este estudio en PDF

Sección I

Preámbulo celestial a la abertura de los Siete Sellos

Apocalipsis, los Capítulos 4 y 5

 

“El trono establecido en el cielo”
Pintura por Ted Larson    
Derechos reservados 2002-2004. Permiso de uso obtenido. Favor de no copiar.

 

Esta "Sección I" se compone de tres partes.

-Parte 1"El trono establecido en el cielo." La trascendental importancia del “libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos”.

-Parte 2 “Los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos” identificados. Dicen: “Reinaremos sobre la tierra”.

-Parte 3.  La forma del "libro" y de los "sellos".

Escenas espectaculares y conmovedoras en preparación para la abertura de los Siete Sellos ve el apóstol Juan, conforme a las visiones reveladas en los Capítulos 4 y 5 de Apocalipsis. En esta ocasión, no nos asignamos la tarea de explorar y comentar todo aspecto de estas grandiosas escenas celestiales, más bien limitándonos a reunir datos sobre: (1) el “trono establecido en el cielo”, (2) el Ser que está sentado sobre el trono, (3) los hechos que resaltan la importancia del “libro… sellado con siete sellos”, y (4) sobre el único Ser encontrado digno de abrir el libro y desatar sus sellos. Luego, nos concentramos detenidamente en los “cuatro seres vivientes” y los “veinticuatro ancianos” con la meta de identificarlos acertadamente y comprender sus actividades, incluso el significado de “reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10). Contra el trasfondo de estas escenas el Cordero abre, uno por uno, los Siete Sellos.

Parte 1

A.  El “trono establecido en el cielo” (Apocalipsis 4:2).

1.  “En el cielo, y no en la tierra.

2.  “Había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda” (Apocalipsis 4:3).

3.  “Del trono salían relámpagos y truenos y voces” (Apocalipsis 4:5).

4.  “Delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios” (Apocalipsis 4:5).

5.  “Delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal” (Apocalipsis 4:6).

B.  “Y en el trono, uno sentado...” (Apocalipsis 4:2).

1.  Su “aspecto… era semejante a piedra de jaspe y de cornalina” (Apocalipsis 4:3).

2.  Este “vive por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 4:9-10; 5:14).

3.  A este los veinticuatro ancianos lo llaman “Señor”, diciendo: “Digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas” (Apocalipsis 4:11).

4.  Este tiene “en la mano derecha… un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos” (Apocalipsis 5:1). He aquí, la primera mención en Apocalipsis de los “siete sellos”.

5.  El Ser que ocupa el “trono establecido en el cielo” es Jehová Dios, el Padre, el Todopoderoso, el Creador de “todas las cosas”, “el único Dios verdadero” (Juan 17:3).

 

Los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes de Apocalipsis 4 y 5 adoran a Dios sentado sobre el 'trono establecido en el cielo'.

Los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes de Apocalipsis 4 y 5 adoran a Dios sentado sobre el “trono establecido en el cielo”.

 

C.  La trascendental importancia del “libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos” la realzan los siguientes hechos:

1.  Quien lo sostiene “en la mano derecha” es Jehová Dios mismo, y no el Espíritu Santo, un arcángel, uno de los cuatro seres vivientes o uno de los veinticuatro ancianos.

2.  Es sellado “con siete sellos”, y no con uno, tres, cinco o seis.

3.  Quien abra el libro y desate sus sellos ha de ser “digno” en grado sumo (Apocalipsis 5:2).

4.  Tan “digno” ha de ser que, inicialmente, no se encuentra ninguno en el cielo o en la tierra que cualifique (Apocalipsis 5:3-4).

5.  Aparece un solo Ser que cualifica para abrir el libro y desatar sus sellos, a saber, “el León de la tribu de Judá, la raíz de David… el Cordero que fue inmolado” (Apocalipsis 5:5-14). Este es Jesucristo, el que ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos” (Apocalipsis 5:5). Es “digno” en virtud de haber “vencido” a Satanás, la muerte, el Hades (Apocalipsis 1:18), principados y potestades, “triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15). “Digno eres” también “porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes(Apocalipsis 5:9-10). Por estas razones Jesucristo, resucitado y glorificado, “es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Apocalipsis 5:12), y por ende, sin reserva alguna, es “digno… de tomar el libro y de abrir sus sellos”. Siendo, pues, tan “digno”, él “vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono” (Apocalipsis 5:7).

En las visiones celestiales previas a la abertura de los Siete Sellos, desempeñan roles cautivantes “cuatro seres vivientes” y “veinticuatro ancianos”. Luego, estos seres aparecen una y otra vez en los distintos escenarios de Apocalipsis. Por ejemplo, los “cuatro seres vivientes” se presentan, uno tras otro, cuando el Cordero abre los primeros cuatro Sellos. También, “uno de los ancianos” identifica para el apóstol Juan la “gran multitud… en la presencia del Cordero” (Apocalipsis 7:13-17). Además, “uno de los cuatro seres vivientes” da “a los siete ángeles siete copas de oro…” (Apocalipsis 15:7). En adición, tanto los “cuatro seres vivientes” como los “veinticuatro ancianos” están presentes para “las bodas del Cordero” (Apocalipsis 19:4-8). ¿Quiénes son? ¿Cuándo y en qué sentido reinan “sobre la tierra”? Escrutemos cuidadosamente los textos bíblicos donde se contestan estas preguntas intrigantes.

 

 

“Los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos alrededor del trono en el cielo sobre el mar de cristal”
Derechos reservados. Pat Marvenko Smith. No copiar. Permiso de uso conseguido.
www.revelationillustrated.com    

Imágenes para la Parte 1

-Preámbulo 1.  El "trono establecido en el cielo" y la identificación del Ser que lo ocupa, teniendo este Ser en su mano derecha el "libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos". Apocalipsis, los Capítulos 4 y 5.

-Preámbulo 2Hechos que realzan la trascendental importancia del "libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos".

Parte 2

“Los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos” identificados. Dicen: “Reinaremos sobre la tierra”.

 (Apocalipsis 5:10)

Textos analizados: Apocalipsis 1:6; 4:1-11; 5:1-14; 7:9-17; 15:1-8 y 19:4. 

¿Quiénes pronuncian las palabras: “Nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”?

Conforme a Apocalipsis 5:8-10, quienes hacen esta afirmación insólita son “los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos”. “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero… y cantaban un cántico nuevo, diciendo… nos has hecho… reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

¿Quiénes son los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos? ¡Son seres humanos redimidos y glorificados!

Se identifican a sí mismos, a lo menos en parte, al postrarse ante el Cordero, diciéndole, en “nuevo cántico” que le tributan: “Porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9). O sea, son seres humanos redimidos. “Nos has redimido… de todo linaje y lengua y pueblo y nación.” No son ángeles; tampoco alguna nueva creación de seres celestiales. Los linajes, lenguas, pueblos y naciones aludidos –judíos y gentiles- pertenecen a la tierra, y no a las regiones celestiales. Ahora bien, la “sangre” del Cordero redime a los seres humanos en la tierra que le obedecen. Por lo tanto, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos representan a seres humanos redimidos.     

Además, claramente son identificados en Apocalipsis 4:4-11 y 7:9-17.

1.  Los veinticuatro ancianos están “vestidos de ropas blancas(Apocalipsis 4:4). Analizando y comparando textos parecidos, observamos que también están “vestidos de ropas blancaslos “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” que componen la “gran multitud” (Apocalipsis 7:9). El “lino fino, limpio y resplandeciente… es las acciones justas de los santos(Apocalipsis 19:8). Los “ejércitos celestiales” que acompañan a Cristo en su Segunda Venida están “vestidos de lino finísimo, blanco y limpio(Apocalipsis 19:14). Se deduce que las “ropas blancas”, como además, el “lino finísimo, blanco y limpio”, son prendas incomparables dadas a seres humanos redimidos y glorificados. El que lucen los veinticuatro ancianos este mismo tipo de prenda constituye evidencia circunstancial muy fuerte, a la verdad  prácticamente contundente, al efecto de que pertenecen al mismo género, o sea, a la raza humana.

2.  De la manera que los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos son “de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9), asimismo la “gran multitud” proviene “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” (Apocalipsis 7:9). Todos provienen de la tierra. No tienen su origen en el cielo sino en el planeta Tierra.

3.  ¿Quiénes integran la “gran multitud” que estaba “delante del trono y en la presencia del Cordero” (Apocalipsis 7:9)? Precisamente, esta misma pregunta se la hace uno de los veinticuatro ancianos al apóstol Juan. Tengamos presente que los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes ya se identificaron a sí mismos como habiendo sido redimidos en la tierra “para Dios”. “Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?El apóstol Juan responde: “Señor, tú lo sabes”. Y el anciano replica: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero(Apocalipsis 7:13-14). El “anciano” los conoce, identificándolos para el apóstol Juan. Según su explicación, la “gran multitud” la integran cristianos que estaban en la tierra, pero ya no, pues murieron en Cristo, saliendo “de la gran tribulación”. La sangre de Cristo los redimió, y ahora están a salvo eternamente al haber perseverado hasta el fin. No es de sorprenderse que el anciano los reconozca, pues él, juntamente con los restantes veintitrés ancianos, también se cuentan entre los que han sido redimidos por Cristo.

-¿Qué “gran tribulación” es esta? Al referirse el anciano a “la gran tribulación”, sin duda, el apóstol Juan no tenía necesidad alguna de pedir una explicación detallada, pues ya él mismo padecía, en carne viva, “tribulación”. “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la TRIBULACIÓN, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo(Apocalipsis 1:9). “Copartícipe” implica, ciertamente, que también las iglesias de Asia padecían “tribulación”.Y no tan solo las de la provincia romana de Asia, sino se nos informa que los tesalonicenses, de la provincia de Macedonia, recibieron “la palabra en medio de GRAN TRIBULACIÓN, con gozo del Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:6). Al igual que el apóstol Juan, el apóstol Pablo también sufrió “tribulación”. “Bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación, escribió a la iglesia en Filipos (Filipenses 4:14). Así pues, ha de ser muy evidente para el estudioso imparcial que “la gran tribulación” para la iglesia comenzó en el Siglo I, y duró, primero bajo el acoso de los judíos y romanos, luego bajo el de la iglesia apóstata y los gobiernos por ella engañados, hasta la victoria de Cristo sobre los “diez cuernos”. A la luz de los textos citados y los hechos históricos, ¿con qué razón o lógica se proyectaría “la gran tribulación” para el futuro después del presente tiempo (segunda década del Siglo XXI)? Quienes lo hacen obvian claros datos bíblicos e históricos. Durante el “poco de tiempo” la iglesia sufrirá, de nuevo, mucha “tribulación” (Apocalipsis 6:11; 11:3-10; 20:7-10), pero no perdamos de vista que la iglesia ya ha sufrido grandes y terribles tribulaciones, dando su vida por la fe no pocos cristianos.

Conclusión: los cuatro seres vivientes, los veinticuatro ancianos y la gran multitud, todos pertenecen a los redimidos que salen “de la gran tribulación”, triunfando en Cristo “hasta la muerte”.

¿Dónde se encuentran los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos cuando pronuncian las palabras “reinaremos sobre la tierra”?
Respuesta: en el cielo, en la presencia de Dios y del Cordero.

 “He aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí… dijo: Sube acá… y he aquí, un trono establecido en el cielo… Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos… y junto al trono, y alrededor del trono cuatro seres vivientes… Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono cuatro seres vivientes…” (Apocalipsis 4:1-6). “Los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono(Apocalipsis 4:10). “Oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos(Apocalipsis 5:11).

1.  Tanto los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos, como además la gran multitud, están “alrededor del trono” (Apocalipsis 4:4), sobre un piso sumamente extraordinario, pues es “como un mar de vidrio semejante al cristal” (Apocalipsis 4:6). Están “delante del trono y en la presencia del Cordero” (Apocalipsis 7:9). Encontrarse en el mismo lugar celestial no prueba que todos integren la misma especie de seres, pero no deja de ser un hecho que los coloca a todos allá, y no acá en la tierra.

2.  Se unen a ellos “todos los ángeles”. “Oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones(Apocalipsis 5:11). “Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes” (Apocalipsis 7:11). Los ángeles no están en la tierra; pues, tampoco los cuatro seres vivientes o los veinticuatro ancianos, ya que todos se encuentran en el mismo lugar.

¡Veinticuatro TRONOS en el cielo!

Estando en el cielo, ¿dónde se sientan los veinticuatro ancianos? “Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos…” (Apocalipsis 4:4) Se sientan, pues, ¡en “TRONOS”! ¿Dónde están los “tronos”? ¡En el CIELO, “alrededor del trono” de Dios! Reiteramos una y otra vez: ¡no están en el planeta Tierra sino en el CIELO!

¡Veinticuatro CORONAS!

¿Qué tienen en sus cabezas los veinticuatro ancianos ? “CORONAS” ¡Tienen CORONAS EN SUS CABEZAS! (Apocalipsis 4:4,10) ¿Y dónde están, con sus coronas en sus cabezas? ¡En el CIELO, sobre TRONOS, alrededor del trono de Dios! Tienen coronas y tronos.

-¿Cuándo reciben coronas y tronos? En las visiones del apóstol Juan, al tomar el Cordero el “libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos” (Apocalipsis 5:1-7), “los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postran delante” de él “diciendo… nos has hecho… reyes y sacerdotes(Apocalipsis 5:8-10). ¿Cuándo fueron hechos “reyes y sacerdotes”? ¿Cuándo fueron coronados, recibiendo tronos?

-El apóstol Juan, saludando “a las siete iglesias que están en Asia” (Apocalipsis 1:4), ensalza al Señor, diciendo: “nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre” (Apocalipsis 1:5-6). “Nos hizo”; tiempo pasado, obra ya realizada. El apóstol Pedro afirma lo mismo al escribir que la iglesia en la tierra es “real sacerdocio” (1 Pedro 2:9). “Real”; de “realeza”. Es decir, no solo sacerdotes sino también de la realeza, de la realeza espiritual. En su vida terrenal, el cristiano verdadero es “sacerdote” de Dios “para ofrecer sacrificios espirituales” (1 Pedro 2:5), y además, es “rey”. Así que, de la manera que los “sacrificios” son “espirituales”, también es “espiritual” su poder de “rey”. En la tierra, el cristiano fiel es “rey” sobre su propia vida, conciencia, mente, alma y espíritu, ejerciendo dominio en las dimensiones sociales, morales y espirituales de su vida. El rango de “rey” implica “vestimentas reales, cetro, corona”. Desde luego, en este contexto la terminología es metafórica, pues se trata de condiciones y circunstancias esencialmente espirituales. Además, mientras esté el cristiano en cuerpo de carne y sangre, si reincide en el pecado, ¡ya no es “rey” o “sacerdote” para Dios!

-En cambio, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos vencieron hasta el fin, muriendo “en el Señor”. Por consiguiente, ¡son hechos “reyes y sacerdotes” en el cielo, recibiendo coronas y tronos reales en el CIELO! “La segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6). Subrayamos: “serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán...”, o sea, también serán reyes. “…serán…” es verbo de tiempo futuro. ¿Cuándo “serán” reyes? Se sobreentiende que al resucitar en la primera resurrección. Estando en la tierra, eran reyes y sacerdotes espirituales hasta morir en Cristo. Luego, son resucitados, recibiendo nuevos cuerpos transformados (Apocalipsis 20:4-6; 1 Corintios 15:35-58), llegando así a ser reyes y sacerdotes en el cielo. ¿Cuándo son coronados, recibiendo tronos? Lógicamente, al resucitar en la primera resurrección y entrar a la presencia de Dios y del Cordero en el cielo.

-Se da por sentado que no reciben tronos y coronas antes de la primera resurrección, pues antes de resucitar son espíritus sin cuerpo, “desnudos”, como explica Pablo, habiendo salido de su “morada terrestre”, pero no habiendo sido aún “revestidos de aquella habitación celestial” (2 Corintios 5:1-10), o sea, del cuerpo resucitado y transformado. Los espíritus de los justos que mueren “en el Señor” van primero al Paraíso (“el seno de Abraham”) en el Hades (Lucas 16:19-31; 23:43), de donde salen luego, uniéndose al nuevo cuerpo resucitado y transformado en la resurrección.

¡Preparados para reinar!

      Al recibir coronas y tronos, cuentan con la autoridad necesaria para reinar. Apocalipsis 4:4 representa a los veinticuatro ancianos sentados sobre veinticuatro tronos, con sus coronas en sus cabezas. Están preparados para reinar. ¿Iniciarían su reinado milenario sin antes haber sido constituidos “reyes y sacerdotes”, recibiendo tronos y coronas? ¡Negativo! Debidamente reconocidos y comisionados, proclaman: “Reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10). Están en el cielo cuando lo proclaman en la última línea de su “nuevo cántico” en honor al Cordero.

-No cantan: “Volveremos al planeta Tierra y reinaremos, literalmente, sobre la tierra por mil años exactos”.

-No cantan: “Reinaremos mil años en la tierra después de la Segunda Venida de Cristo”.

-No cantan: “Trasladaremos nuestros tronos a la tierra para reinar allá sobre las naciones por mil años”.

-Cantan: “Reinaremos sobre la tierra”. ¿Cuándo? Durante los mil años programados por Dios para antes del “poco de tiempo” y la Segunda Venida de su Hijo. ¿Tienen que retornar a la tierra para reinar? ¡De modo alguno! ¿Reinan Dios y Cristo sobre la iglesia y las naciones desde sus tronos en el cielo? Pues, ¡otro tanto pueden hacer los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos!

-Aclaración: reinan mil años desde el cielo, juntamente con Cristo, pero no “con vara de hierro”, pues la “vara de hierro” no es para el Milenio, tiempo pacífico para la iglesia cuando las naciones aseguran libertad religiosa, sino que la “vara de hierro” es para el tiempo de la Segunda Venida de Cristo cuando el “Rey de reyes y Señor de señores”, apoyado por sus “ejércitos celestiales”, quebrantará y desmenuzará a las gentes incorregibles (Apocalipsis 19:11-21; Apocalipsis 2:26-28; Salmo 2:7-9). La exposición detallada sobre este tema se encuentra en el Capítulo Once de este Análisis.

Las escenas tan emocionantes que describen los Capítulos 4, 5 y 7 de Apocalipsis colocan, definitivamente, a los santos redimidos de Cristo en la presencia de Dios. No están en la tierra. Ya triunfaron sobre la carne, muriendo en Cristo. Librados de sus cuerpos físicos y, por ende, de “la gran tribulación”, se encuentran en el cielo. No volverán al planeta Tierra para tomar, de nuevo, sus cuerpos de carne y sangre.

Notas adicionales sobre la identidad de los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos. ¿Representan a los mártires resucitados?

Las evidencias indican que los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes simbolizan, en el lenguaje metafórico de las revelaciones apocalípticas, a los santos redimidos que fueron muertos a causa del evangelio, es decir, representan a los MÁRTIRES. Tengamos presente que aquellos seres son, tal cual se identifican a sí mismos, de entre los seres humanos redimidos.

-Son ellos, los veinticuatro ancianos en particular, los que tienen tronos y coronas. Observamos que los cuatro seres vivientes también están “junto al trono, y alrededor del trono” (Apocalipsis 4:6). Tanto estos como aquellos son quienes pronuncian las palabras reinaremos sobre la tierra”. Referente a “reinar”, Apocalipsis 20:4 nos enseña que los mártires “vivieron y reinaron con Cristo mil años”. En el mismo versículo el apóstol Juan dice: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar”. “…tronos…” implica reinar. Las semejanzas de estos textos nos llevan a pensar que los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos representen a cristianos martirizados que resucitan en la primera resurrección. Dos silogismos nos ayudan a realzar estas enseñanzas.

1.  Primer silogismo.

a)  Los veinticuatro ancianos reciben tronos y coronas en el cielo, reinando desde allá.

b)  Los mártires son resucitados, suben a la presencia de Dios y reinan mil años.

c)  Deducción: los veinticuatro ancianos representan a los mártires.

2.  Segundo silogismo.

a)  Los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos son “reyes y sacerdotes” (Apocalipsis 5:10).

b)  Los mártires son “sacerdotes” y “reinarán” (Apocalipsis 20:6).

c)  Deducción: los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos representan a los mártires.

Apocalipsis 15:1-8 corrobora y amplía.

La escena y las acciones del drama celestial que se realiza ante nuestros ojos en Apocalipsis 15:1-8 armonizan, maravillosamente, con lo que ya presenciamos, corroborando nuestra interpretación.

1.  Vemos “un mar de vidrio”,tal como en Apocalipsis 4:6, añadiéndose el detalle: “...mezclado con fuego” (Apocalipsis 15:2).

2.  Los seres que se presentan son “los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio”(Apocalipsis 15:2). O sea, ¡son los mismos “que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”! (Apocalipsis 7:14). Exactamente, los mismos, y ¡en el mismo lugar! Están en el cielo, en la presencia de Dios, “sobre el mar de vidrio”, con los ángeles, ¡participando desde allá en los juicios y el reinado del Cordero! Fíjese, estimado lector: “Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos. Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder” (Apocalipsis 15:7-8). Estas “siete copas de la ira de Dios” (Apocalipsis 16:1) son “las siete plagas postreras” (Apocalipsis 15:1). “Postreras”, o sea, ¡últimas! Son las últimas “porque en ellas se” consuma “la ira de Dios” (Apocalipsis 15:1). Ya está para consumarse “el misterio de Dios” (Apocalipsis 10:7), y allí en el cielo todavía se encuentran los cuatro seres vivientes, juntamente con los demás “que habían alcanzado victoria” (Apocalipsis 15:2). ¡No han bajado, de nuevo, al planeta Tierra! ¡No volvieron a resucitar en la tierra para reinar, en cuerpos de carne y sangre, mil años literales! Qué conste: ¡siguen en el cielo!

El concepto que tenían los “Padres de la iglesia” de los mártires

     Al respecto, el historiador Edward Gibbon escribió lo siguiente: “No es fácil extraer ideas claras de las declamaciones vagas, aunque elocuentes, de los Padres, o determinar el grado de gloria inmortal o felicidad que, confiadamente, prometieron a los que fueran tan afortunados como para derramar su sangre por la causa de religión. Con diligencia encomiable, inculcaron que el fuego del martirio suplía todo defecto y expiaba todo pecado; que, mientras las almas de cristianos ordinarios se veían obligadas a pasar por una lenta y dolorosa purificación, los sufridores triunfantes entraban de inmediato al disfrute de felicidad eterna, donde, en compañía de los patriarcas, los apóstoles y los profetas, reinarían con Cristo, desempeñando el papel de asesores en el juicio universal de la humanidad(El decaimiento y fin del Imperio Romano, por Edward Gibbon. Tomo 1, Página 219).

Apocalipsis 19:4
Lamentable error de traducción en la Reina Valera de 1960.

“Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!” (Reina Valera, 1960)

-Esta versión (traducción) de Apocalipsis 19:4 coloca a los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes “en tierra”. Pero, la frase “en tierra” ¡no aparece en el griego original! El vocablo griego para “tierra” en Apocalipsis 20:11 es “gh” (“ga”), y la variación en Apocalipsis 21:1 es “ghn” (“gan”). Reiteramos: ¡este vocablo griego no se halla en Apocalipsis 19:4! La Nueva Versión Internacional de la Sociedad Bíblica Internacional traduce Apocalipsis 19:4 como sigue: “Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y dijeron: ¡Amén, Aleluya!” No se inserta “en tierra”, y con toda razón, pues no hay tal frase en el original. Consultamos a la versión “King James” en inglés, comprobando, efectivamente, que el equivalente de “en tierra” (“on the earth”) no figura en la traducción. (El inglés lee: “And the four and twenty elders and the four beasts fell down and worshipped God that sat on the throne, saying, A-men; Alleluia”.)

-Al analizar el contexto de Apocalipsis 19:4, desde Apocalipsis 19:1 hasta Apocalipsis 19:10, observamos que “en tierra” no armoniza con la escena de esta visión particular. Tal como en Apocalipsis 5:11 y Apocalipsis 7:9-17, asimismo en Apocalipsis 19:1-8, la gran multitud se encuentra “en el cielo”, donde también están los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes, conforme a Apocalipsis 4:4-10 y Apocalipsis 5:1-10. En los tres textos aquellos seres redimidos y glorificados adoran a Dios en su trono. No se postran en el planeta Tierra para adorar a Dios sentado en su trono en el cielo sino que se postran en su presencia allá en el cielo. Apocalipsis 19:4 se traduce correctamente “se postraron y adoraron a Dios”, entendiéndose por todas las circunstancias y el contexto de las palabras que se postraron en el cielo en presencia de Dios, y no en el planeta Tierra.

“Los cuatro seres vivientes”: sus rasgos peculiares interpretados

Al intentar visualizarlos literalmente, de acuerdo con los rasgos destacados en Apocalipsis 4:6-8, toman forma en nuestra mente imágenes de criaturas sumamente extrañas, aun espantosas o monstruosas. Pero, ya sabemos que no se trata de alguna especie rarísima de seres fantásticos que solo exista en el cielo sino de ¡seres humanos redimidos que fueron muertos por el evangelio, luego resucitaron y subieron a la presencia del Cordero donde reciben honores y privilegios extraordinarios! Informados de su verdadera identidad, razonamos que aquellos “rasgos extraños” han de interpretarse simbólicamente. ¿Qué le parece la siguiente explicación breve?

1.  “Llenos de ojos delante y detrás.” “Y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos” (4:6, 8). Referente al "ojo", el Señor Jesucristo observa: La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz… no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso” (Lucas 11:34-36). Partiendo de esta elocuente enseñanza, diríase que "muchos ojos buenos" significarían muchísima luz divina para la mente y el alma, esplendorosa luminosidad en todo el ser, y por ende, cero tinieblas. Esta misma condición es la de los santos resucitados. Al respecto, el apóstol Pablo escribe: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Efesios 1:17-18). Así que, el que posee muchos ojos tendría, se asume, casi perfecto entendimiento de los misterios de Dios, de “las riquezas de su gloria”. ¿Qué significa la frase "delante y detrás”? Quizá que contemplen, con amplio entendimiento, tanto el futuro como el pasado. ¿Y cómo entender el detalle “alrededor y por dentro”? Opinamos: que miren, capten y entiendan todo lo que está pasando en derredor suyo. Que contemplen su propio ser interior, entendiendo su naturaleza y discerniendo sus pensamientos, intenciones, criterio, poder, etcétera. ¿No es esta la verdadera condición admirable de los santos resucitados?

2.  “El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando(Apocalipsis 4:7). Es decir, cada uno de los cuatro representa distintos atributos de los cristianos que permanecen fieles hasta la muerte, resistiendo, soportando, luchando, triunfando, aun sacrificando la vida misma, de ser necesario, sobre el altar del martirio. O los cuatro representen acaso cuatro categorías de cristianos victoriosos hasta el fin, cada categoría manifestando en grado sumo el atributo que más lo identifica, sin carecer de otros esenciales para vencer. Por ejemplo: (a) la destreza, fuerza y valor del león, (b) la humildad, docilidad y paciencia del becerro, (c) la inteligencia, raciocino y sabiduría de hombre maduro, (d) la visión aguda, resistencia y majestad del águila en pleno vuelo.

3.  “Tenían cada uno seis alas.” Alas –el mecanismo o modo de traslación celestial. No dos, ni cuatro ¡sino seis! A lo mejor, ¡largas y blancas! Para servir con presteza a Dios. Como prendas elegantes que adornan su nuevo cuerpo espiritual e inmortal. ¡Ah! Y para ser “iguales a los ángeles”. Porque los redimidos glorificado serán "iguales a los ángeles". “Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección” (Lucas 20:36). He aquí en estas palabras de Cristo el significado también de “vivientes”: “…no pueden ya más morir…” “La segunda muerte no tiene potestad sobre” ellos. ¡Son “seres vivientes”! Vivirán eternamente; no morirán.

4.  Estos “cuatro seres vivientes” están “junto al trono, y alrededor de Dios”(Apocalipsis 4:6). O sea, aparecen solo “cuatro”; más sin embargo, la expresión “junto… y alrededor” da la impresión de “muchos”. Por consiguiente, postulamos que los cuatro representen a muchos seres humanos redimidos, resucitados y glorificados que están “junto… y alrededor” del gran trono de Dios en el cielo.

Estos “cuatro seres vivientes” de Apocalipsis,
¿son los mismos “cuatro seres vivientes” de Ezequiel 1:4-28?

A.  Nombrarse “cuatro seres vivientes” en ambos libros no significa, necesariamente, que los cuatro de Apocalipsis sean la reaparición en visiones espirituales de los mismos cuatro de Ezequiel.

B.  Escudriñando y comparando, descubrimos algunas diferencias notables entre los cuatro de Ezequiel y los cuatro de Apocalipsis.

1.  Los cuatro de Ezequiel tienen, cada uno, cuatro alas (Ezequiel 1:6 y 11). Por otro lado, los de Apocalipsis tienen, cada uno, seis alas (Apocalipsis 4:8).

2.  Los cuatro de Ezequiel tienen, cada uno, cuatro caras (Ezequiel 1:6 y 10), mientras los de Apocalipsis tienen, cada uno, una sola apariencia, y por inferencia, una sola cara (Apocalipsis 4:7).

3.  Respecto a los de Ezequiel, dos de las cuatro alas que tenía cada ser cubrían su cuerpo (Ezequiel 1:11) y “debajo de sus alas… tenían manos de hombre(Ezequiel 1:8). En cambio, “los cuatro seres vivientes” de Apocalipsis “tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos(Apocalipsis 4:8), no mencionándose “manos de hombre”.

4.  La descripción de los cuatro de Ezequiel es mucho más amplia que la de los cuatro de Apocalipsis, añadiéndose al cuadro de Ezequiel “las ruedas”, cuya apariencia y obra “eran como rueda en medio de rueda”, y que andaban “junto” a los cuatro seres (Ezequiel 1:14-21).

5.  Los cuatro de Apocalipsis se identifican, juntamente con los veinticuatro ancianos, como redimidos “para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9-10). Para los de Ezequiel no se hace ninguna identificación ni remotamente parecida.

C.  Conclusión: los “cuatro seres vivientes” de Apocalipsis son, en definitiva, distintos a los “cuatro seres vivientes” de Ezequiel.

Imágenes para la Parte 2

-Preámbulo 3.  Los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se identifican a sí mismos. Afirman haber sido redimidos "de todo linaje y lengua y pueblo y nación". ¡Son seres humanos redimidos y glorificados!

-Preámbulo 4.  Pista clave para identificar a los veinticuatro ancianos: están "vestidos de ropas blancas". También los que componen la "gran multitud" y los "ejércitos celestiales". Identidad de la "gran multitud".

-Preámbulo 5.  Los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes dicen: "Reinaremos sobre la tierra". ¿Dónde se encuentran al pronunciar estas palabras? En el cielo. La "puerta abierta en el cielo". Veinticuatro tronos y veinticuatro coronas: ¿cuándo los reciben? ¿Cuándo y cómo reinan "sobre la tierra"?

-Preámbulo 6.  Los "cuatro seres vivientes": interpretación de sus rasgos peculiares. "Llenos de ojos delante y detrás." Cada uno tiene seis alas. Uno es "semejante a un león", otro "a un becerro", otro tiene cara de hombre y el cuarto es "semejante a un águila volando".

 

“El Cordero sostiene en sus manos el libro sellado con Siete Sellos”
Pintura por Ted Larson 
Derechos reservados 2002-2004. Permiso de uso obtenido. Favor de no copiar.


Parte 3

La forma del “libro” y de los “sellos”

“El libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.” (Apocalipsis 5:1).

1.  Libro. Rollo; documento escrito en pergamino o papiro y luego enrollado” (Diccionario bíblico conciso Holman, Broadman & Holman Publishers, Nashville, Tennessee 37234. Página 411). “Pergamino y vitela, superficies para escribir realizadas con pieles de animales, especialmente preparadas y sin curtir, por lo general de ovejas, terneros o cabras. El pergamino se ha venido utilizando desde alrededor del 1500 a.C. Su nombre deriva de la ciudad griega de Pérgamo, donde se producía un material especial de gran calidad. (Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation)

2.  Sellos. ¿Qué forma y función tenían estos “sellos”?

-"Sello. Signáculo o anillo que contenía una marca distintiva que representaba al individuo que lo poseía; los sellos más antiguos datan de antes del 3000 a.C. Variaban en forma y tamaño: algunos eran redondos y se llevaban alrededor del cuello; otros eran anillos para el dedo. La marca se hacía estampando el sello sobre arcilla blanda. Tamar le pidió a Judá su sello como garantía de un pacto que él hizo (Génesis 38:18). José recibió el anillo del faraón cuando fue colocado al frente del país (Génesis 41:42); esto simbolizaba el derecho de José de actuar con la autoridad del monarca. Jezabel usó el sello de Acab para firmar cartas pidiendo que Nabot fuese juzgado y apedreado a muerte (1 Reyes 21:8)” (Diccionario bíblico conciso Holman, Broadman & Holman Publishers, Nashville, Tennessee 37234. Página 616).

-“Sortija u objeto cilíndrico que llevaba el nombre de su propietario, o un diseño, y a veces ambos, grabados en el metal o en la piedra preciosa. Los sellos rectangulares y ovalados desplazaron totalmente a los cilíndricos en Palestina a partir de la edad de hierro. Las cartas y otros documentos se formalizaban mediante un sello" (Nuevo diccionario bíblico ilustrado, Página 1078). De acuerdo con esta información, se considera probable que los siete sellos fueran de forma rectangular u ovalada.

-En aquellos tiempos, se utilizaron múltiples sellos para validar los documentos de gran importancia. Ya que trae siete sellos el libro que Juan vio, su contenido ha de calificarse de importancia extraordinaria.

 

Sello antiguo

Los sellos se utilizaron durante miles de años para cerrar acuerdos, registrar transacciones y validar documentos. Los sellos, una de las formas más antiguas de impresión, consistían en una piedra con un dibujo tallado o en relieve, que se oprimía sobre barro húmedo o cera para crear una marca característica y reproducible. Este sello con un toro procede de la India y es representativo de la época comprendida entre 2300 a.C. y 1750 a.C. (Dorling Kindersley Microsoft ® Encarta ® Biblioteca de Consulta 2003. © 1993-2002 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.) 

 

“Ven y mira…” Audiovisual, el modo principal de comunicar las visiones y profecías de Apocalipsis 

 

Los cuatro caballos que salen cuando se abren los primeros cuatro Sellos de Apocalipsis ejemplifican el espectacular modo audiovisual empleado en Apocalipsis para transmitir las fantásticas visiones y profecías.

Los cuatro caballos que salen cuando se abren los primeros cuatro Sellos de Apocalipsis ejemplifican el espectacular modo audiovisual empleado en Apocalipsis para transmitir las fantásticas visiones y profecías. "Ven y mira..."

"Ven y mira." El modo impresionante e inolvidable de comunicar las visiones y profecías de Apocalipsis.

 

1.  Al Cristo abrir sucesivamente los sellos, no lee en voz alta el texto del libro. Tampoco lo lee el ser viviente que dice “ven y mira”.

2.  El libro está “escrito por dentro y por fuera" (Apocalipsis 5:1), a manera de pergamino, pero al apóstol Juan no le es revelado en ningún momento el texto como tal.

3.  ¿Qué mensajes divulga este misterioso e intrigante pergamino escrito en ambos lados?

a)  Su contenido se da a conocer por medio de las escenas que Juan ve, y no a través de proclamaciones o explicaciones detalladas por escrito. El medio de comunicación es audiovisual. El ser viviente no dice “ven y leesino “ven y mira. Al desatar Cristo cada sello, saltan a la visión de Juan escenas como en vivo, donde intervienen seres cuyas características, acciones o palabras tienen, cada una, significado en el plan global del Todopoderoso para su creación, bien sea la terrenal o la espiritual. Impresionante e impactante manera de impartir revelaciones, ¿no le parece? La tecnología moderna nos asombra con presentaciones audiovisuales espectaculares. Pues bien, hace diecinueve siglos, Dios se valió de escenografías audiovisuales extraordinarias para proyectar sus profecías reveladoras acerca de “las cosas que deben suceder pronto”.

b)  Veremos que los mensajes divulgados son profecías que cubren mucho tiempo, aun hasta el fin del mundo, presentando a grandes rasgos acontecimientos, circunstancias y desenlaces que afectan a multitudes de seres humanos, comenzando con la generación viva a fines del Siglo I de la Era Cristiana cuando al anciano apóstol Juan se le enseñó el contenido de cada Sello. Para apreciar correcto y plenamente estos Sellos, no se olvide de colocarse allá en el Siglo I, mirando desde aquel punto en la línea del tiempo hacia el futuro.

En el Capítulo Dos de este “Análisis” comprobamos que siete grandes textos apocalípticos, fácilmente discernibles por su contenido y sus parámetros proféticos, anuncian y describen el fin del universo, la consumación del plan de Dios para la humanidad y el fin del tiempo. El primero de los siete es Apocalipsis 6:12-17, el del Sexto Sello. En este Capítulo Tres del “Análisis”, estudiamos los Cinco Sellos que se anteponen al Sexto en la línea del tiempo y revelaciones adicionales del Sexto Sello, como también el Séptimo que lo sigue.

-Preámbulo 7. La forma del "libro" y de los "sellos".

-Preámbulo 7. La forma del "libro" y de los "sellos".

Desglose del contenido completo de Análisis de las profecías y visiones

Índice del contenido completo del Capítulo Tres del Análisis

Examen sobre el Preámbulo celestial

El Primer Sello: sale un caballo blanco.

 

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