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"La justicia,
el dominiopropio
y eljuicio venidero"
La justicia.
Estimado lector,¿sufre usted injusticias en su vida? ¿De qué clase? ¿Con quéfrecuencia? ¿Juzga y trata a los demás con rigurosa justicia? ¿O es injustoen ocasiones, arbitrario y parcial en la aplicación de la justicia?¿Clasificaría usted la injusticia entre los males más grandes y comunesde la humanidad?
-¿Es justo que multitudes disfruten de lo malo en esta vida, corrompan, malgasten, pisoteen, destruyan, e idolatren al hombre o a los dioses falsos, denegándole al Dios verdadero respeto y honra, sin jamás verse obligados a responder o pagar?
¿Quién puedecorregir o castigar TANTA injusticia? ¡Solo Dios! Y lo hará a sudebido tiempo, porque él es el JUSTO (1 Juan 2:29), no tolerandopara siempre la injusticia. De cierto, ha declarado que los injustos estánreservados "para ser castigados en el día del juicio" (2Pedro 2:9). Quiere que se arrepientan, que repudien toda injusticia, quecomiencen a vivir "justa y piadosamente" (Tito 2:12). Deno hacerlo, asegura que sufrirán "retribución... porquees justo delante de Dios pagar con tribulación" a losinjustos "en demostración del justo juicio de Dios" (2Tesalonicenses 1:5-10; Apocalipsis 16:7). Pero, "los ojos del Señorestán sobre los JUSTOS" (1 Pedro 3:12), quienes, al serfieles hasta el fin, son "hechos perfectos" en elParaíso de Dios (Hebreos 12:23). Amigo, ¿es usted justo o injusto?
El dominiopropio.
Respetado lector,¿lo ejerce usted? ¿Tiene dominio propio? ¿Se domina a sí mismo, o le dominanotros? ¿Se domina, o le dominan sus apetitos, pasiones y metas materiales?
¿Le agrada lapersona falta de dominio propio? ¡Cuán peligroso es tal ser! Como unautomóvil en movimiento, sin chofer, chocando, rompiendo, arrollando. Hacedaño a sí mismo y a toda vida que toque, porque no gobierna su propio ser. Nodomina sus pensamientos, tampoco sus sentimientos, su lengua, sus miradas, susmanos o sus pies. O lo hace a medias. Usted identifica pronto este tipo depersona, ¿no? Habla demás. Dice barbaridades. Maldice. Blasfema. Chismea. Seembriaga. Come demás. Se endroga. Adultera. Es promiscua. No controla suspasiones sexuales. Se obsesiona con el dinero, el trabajo, la fama, las modas.Es víctima de arranques y arrebatos vergonzosos. No domina la ira; tampoco elcelo o la envidia. Indisciplinada, errática, impredecible, dada a excesos.Manipulada por otros. ¿Aprueba usted? Pues, tampoco el Creador. Para él, talespersonas son pecadores, a quienes llama al arrepentimiento (Gálatas 5:19-21). "Oslo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino deDios."
Dios es sumamentedisciplinado; su universo y su Palabra lo confirman. Creados a su imagen, losseres humanos debemos imitar su autodisciplina. De no hacerlo, él nosrechazará eternamente como indignos de participar en su creaciónordenada, limpia y gloriosa. Amigo, si está viviendo usted desordenadamente,abusando de su cuerpo, lastimando a otros, ¿no le parece que es hora dearrepentirse, corregirse y adquirir el admirable don del dominio propio? Si, deveras, cree en Dios, "añadid a vuestra fe... dominiopropio" (2 Pedro 1:5-7). A los que le seguimos "no nos hadado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominiopropio" (2 Timoteo 1:7). "Golpeo mi cuerpo, y lo pongo enservidumbre, no sea que... yo mismo venga a ser eliminado," escribe elapóstol Pablo (1 Corintios 9:27). ¿No quiere usted ser "eliminado"en el "juicio venidero"? ¡Domínese! ¿Le parece imposible? Nolo será si, entregándose en serio, glorifica "a Dios en vuestro cuerpoy en vuestro espíritu, los cuales son de Dios"(1 Corintios 6:20).
El juiciovenidero.
¿A quién legusta ser llevado a juicio? ¿Llamado a testificar? ¿Ser acusado y juzgado enun tribunal? Muchos injustos, indisciplinados, rebeldes y destructores lo evitanen esta vida, pero se acerca prontamente su día en la Corte Celestial ante elJuez Supremo, quien cita a todo ser humano a comparecer y dar cuenta de sí (2Corintios 5:10). "Dios... ha establecido un día en el cual juzgará almundo con justicia." Por lo tanto, manda "a todos los hombresen todo lugar que se arrepientan" (Hechos 17:30-31). "Elespiritual" dice Amén, y se prepara. Pero, "el hombrenatural" (1 Corintios 2:14-15) hace caso omiso, o se mofa. ¿Quéhará usted? ¿Piensa pagar una fianza o alcanzar clemencia? No se haga deilusiones. El Juez se lo ha advertido ya: solo habrá dos sentencias, a saber,el cielo o el infierno. Para los que no se prepararon, no habrá suspensiones,ni perdón.
Justicia,dominio propio, juicio, amor, misericordia.
¿Por qué dejarhasta lo último el amor y la misericordia? Porque ni el uno ni el otro semanifiesta en todo su poder y esplendor donde reina la injusticia, falta eldominio propio o no se prepara para el juicio venidero. ¿Quiere experimentar elverdadero amor, bien sea humano o divino, y beneficiarse de la misericordia deDios? Ser justo, gobernarse y vivir para el día del "justo juicio deDios": estas son las condiciones. Al tener el apóstol Pablo laoportunidad de exponer el mensaje de Cristo ante el gobernador romano Félix,disertó "acerca de la justicia, del dominio propio y del juiciovenidero" (Hechos 24:25). Escuchando estos tres temas, "Félixse espantó," pero no obedeció. ¿Se inquieta usted? ¿Se espanta?¿Obedecerá para que conozca a plenitud el amor, goce de misericordia y seapronunciado salvo en el juicio venidero? Si está dispuesto, los próximos pasosson: arrepentirse, sumergirse en las aguas bautismales, buscar a la iglesia deCristo y perseverar, adquirir y perfeccionar las virtudes divinas (Hechos 2:37-47; 2 Pedro 1:3-11). Estamos orando que nos contacte para brindarle nuestroapoyo.
Escribe HomeroShappley de Álamo.
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