Text, website  Description automatically generated with medium confidence

Capítulo Cinco de este Comentario

La “mujer vestida del sol”

   Parte 1

La “mujer vestida del sol” representa al pueblo terrenal de Israel, 
es decir, a Israel "según la carne".

La mujer vestida del sol, parada sobre la luna, con el gran dragón escarlata de frente, pintura que ilustra el tema de Apocalipsis 12.

 Esta pintura tipo mural fue realizada por Joe Maniscalco.

Derechos reservados. http://biblical-illustrations.com 

 A la izquierda. "Una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona
de doce estrellas."
 
Apocalipsis 12:1-5. Estando la mujer para dar a luz, aparece un “gran dragón escarlata”,
con siete cabezas y diez cuernos, parándose frente a ella “a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese”.
¿Quién es la mujer y quién su hijo? ¿Qué simboliza el “gran dragón escarlata”, sus siete cabezas y diez cuernos?

Centro. El hijo fue crucificado y sepultado. Resucitando el tercer día, “fue arrebatado para Dios
y para su reino”
.
 Apocalipsis 12:5. En la pintura, el cordero sin mancha sobre la cruz representa
al Señor Jesucristo glorificado, conforme al simbolismo de Apocalipsis 5:6-10.

A la derecha. "Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante
de la serpiente al desierto."
 
Apocalipsis 12:14. Detrás de ella el “gran dragón escarlata” y
el “agua como un río” que él echó “tras la mujer… para que fuese arrastrada por el río”.
 

Capítulo 12 del libro de Apocalipsis

 1 “Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. 3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. 5 Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días. 7 Después hubo una gran batalla en el cielo:Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.  9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al Pintura de la mujer vestida del sol con el gran dragón escarlata de frente, ilustración para el comentario sobre Apocalipsis en editoriallapaz.mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. 10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía:Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. 12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. !!Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. 13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. 14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. 15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. 16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. 17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.” 

La “mujer vestida del sol”, con el “gran dragón escarlata” 
parado frente a ella.

Pintura por Pat Marvenko Smith. Derechos reservados. www.revelationillustrated.com

 

I. La identidad de la "mujer vestida del sol"“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.” Apocalipsis 12:1. 

“…en el cielo…” El cielo es donde toma lugar esta grandiosa visión, y una mujer insólita se materializa en el centro del escenario, diciéndose de ella que es “una gran señal. ¿“Señal” de quién, qué cosa o cosas? Pregunta intrigante cuya respuesta correcta se divulga mediante todo lo que se revela sobre ella en Apocalipsis 12. Habiendo este servidor contemplado largamente los múltiples aspectos de la visión, con todo su conmovedor desenvolvimiento, tengo a bien expresar en la partida “A” de esta sección “I” mi conclusión sobre la identidad de la “mujer vestida del sol”, presentando razones convincentes, al menos para mí. Luego, examinamos cuidadosamente otras dos identidades postuladas para ella, las que me parecen equivocadas. 

A. La “mujer vestida del sol” representa al pueblo terrenal de Israel, es decir, a Israel "según la carne". Romanos 9:6. Discernimos tres evidencias principales que sostienen esta conclusión. 

1. Primera evidencia. “Y ella dio a luz un hijo varón.” Apocalipsis 12:5. El "hijo varón" que nace de esta mujer es Jesucristo. Se sabe que el “hijo varón” es el Señor Jesús por las dos afirmaciones hechas sobre su persona. 

a) "...regirá con vara de hierro a todas las naciones" (Apocalipsis 12:5), potestad conferida solo y exclusivamente a Jesucristo por su Padre Dios en el cielo. Apocalipsis 2:26-27; 19:15

b) "...fue arrebatado para Dios y para su trono." Apocalipsis 12:5

(1) Cuarenta días después de su resurrección y solo diez días antes de Pentecostés, del año 30 EC (Era Común. Edad Cristiana), Cristo "fue alzado, y le recibió una nube". Fue "tomado" de entre los apóstoles. Hechos 1:6-11

(2) Fue "exaltado por la diestra de Dios", (Hechos 2:33), recibiendo "trono" y "cetro".Hebreos 1:8

c) Quien lea casualmente lo que se dice en Apocalipsis 12:2-5 sobre la “mujer” de esta visión y el nacimiento de su “hijo varón”, probablemente pensara de inmediato en la mujer israelita llamada María, la que estaba desposada a José, hijo de Jacob, del linaje de David (Mateo 1:1-17), cuando “se halló que había concebido del Espíritu Santo”. Mateo 1:18-25.

Mas, sin embargo, en la partida “B” de esta sección “I” apuntamos fuertísimas razones para no identificar a la “mujer vestida del sol” como María, la madre terrenal de Jesús. Decidimos no presentarlas en esta sección debido a lo extenso de las evidencias. Asumiendo por el momento que tengamos razón, procedemos a plantear que la nación de Israel terrenal es representada, efectivamente, en la persona y el cuerpo de aquella mujer llamada María, por quien el Padre “introduce al Primogénito en el mundo”. Hebreos 1:6.

Físicamente, Jesús nace de la mujer judía María, por cierto “muy favorecida” ella y “bendita… entre las mujeres”. Lucas 1:2. Pero, naciendo de ella, también nace de todo un pueblo que ansiaba colectivamente la aparición de su Mesías prometido. A continuación, presentamos algunas evidencias al respecto. 

El anciano Simeón bendice al niño Jesús diciento: Luz para revelación a los gentiles y gloria de su pueblo Israel.(1) Cuando el niño Jesús es llevado a Jerusalén y presentado “conforme a la ley de Moisés”, la que decía: “Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor”, el anciano Simeón, hombre que también “esperaba la consolación de Israel”, “tomó en sus brazos” al niño Jesús, diciendo de él: “Luz para revelación a los gentiles, y gloria de su pueblo Israel”. Lucas 1:21-32. Qué conste: “gloria” no tan solo de su madre terrenal María, sino “…de su pueblo Israel.

(2) Entre las profecías de Isaías sobre el nacimiento del Mesías se halla la siguiente expresión: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado”Isaías 9:6. NOS es nacido NOS es dado.” ¡Nacido del pueblo de Israel! ¡Dado al pueblo de Israel! Así que, en términos de raza y nacionalidad, Jesús de Nazaret nació israelita; nació del pueblo terrenal de Israel, o sea, de “Israel según la carne”. En virtud de lo cual él pertenece a todo aquel pueblo, identificándose con todo el pueblo, y no con una sola ciudadana, la mujer María en cuyo vientre fue concebido por el Espíritu Santo.

(3) Lo que se dice de la “mujer vestida del sol” en Apocalipsis 12:2 no rinde insostenible el concepto según el que “Cristo nace del pueblo de Israel”, representado en la visión por la “mujer vestida del sol”. El versículo lee: 

“Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento”.

Contrario a la argumentación de teólogos católicos romanos, esta condición de la “mujer vestida del sol” no nos obliga a identificarla como la María terrenal mediante la cual se encarnó el Hijo de Dios. Porque el lenguaje de mujer “encinta… con dolores de parto…” claramente se presta para usos metafóricos. Veamos. 

(a) En Miqueas 4:10, se utiliza una terminología retórica muy parecida en referencia al pueblo terrenal de Israel: "Duélete y gime, hija de Sión, como mujer que está de parto; porque ahora saldrás de la ciudad y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia". La “hija de Sión” es el pueblo de Israel, destinado a pasar setenta años de cautiverio en Babilonia. Escuchando las profecías sobre su castigo inminente y contemplando su pronto cumplimiento, Israel debía ser “como mujer que está de parto”, doliéndose y gimiendo.

Líderes del pueblo judío en el siglo I claman al gobernador romano Pilato, ilustración para el tema La mujer vestida del sol del comentario sobre Apocalipsis por Homero Shappley.

Varones judíos claman ante el gobernador romano Pilato.

(b) No existe razón de peso para descartar de plano semejante uso retórico de las expresiones en Apocalipsis 12:2. Consideremos. El Mesías vendría al mundo mediante el pueblo terrenal de Israel. Cuando llegó "el cumplimiento del tiempo” para su encarnación (Gálatas 4:4), de la manera que llega el tiempo de alumbramiento a la mujer encinta, Israel actuaba justamente como una mujer al punto de dar a luz. "Clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento." Anhelaba ver a su Mesías, a su Libertador. Sufría bajo el dominio del Imperio Romano. Ansiaba la aparición del Mesías. Sufría casi todo el pueblo de Israel grandes dolores de mente y espíritu en espera del alumbramiento de su Mesías. Gemía, daba vueltas, gritaba, oraba, deseando ardientemente la aparición del Mesías. 

Cuadro que resalta el hecho de ser los cristianos verdaderos el resto de la descendencia de la mujer vestida del sol de Apocalipsis 12.2. Segunda evidencia. Podemos conocer quién es la "mujer vestida del sol" por medio de identificar al "resto de la descendencia" de ella. ¿Quiénes son el “resto de la descendencia” de ella? resto” implica “en adición a los ya conocidos”. Estos ya conocidos eran los hijos terrenales de la “mujer”, a saber, los israelitas “según la carne”, el pueblo nacional de Israel. El “resto de la descendencia” no sería los ya conocidos sino otros a identificarse. Según la explicación dada en el mismo Capítulo 12 de Apocalipsis, se trata de "los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" (Apocalipsis 12:17), o sea, definitivamente, se trata de los cristianos verdaderos. 

a) Los cristianos genuinos guardan "los mandamientos de Dios" dados en el Nuevo Testamento, constituyendo estos mandamientos la nueva "ley de Cristo" (1 Corintios 9:21), “doctrina de Cristo”. Hebreos 6:1. “Si me amáis, guardad mis mandamientos”, dice el Señor Jesucristo en Juan 14:1.

Estos “mandamientos” de Cristo difieren notablemente de los mandamientos dados a través de Moisés en el monte de Sinaí. Por ejemplo, el mandamiento de bautizarse (sumergirse en agua) “para perdón de los pecados”. Marcos 16:15-16; Hechos 2:38; 22:16. O el mandamiento de comer la carne de Jesucristo, representada en la “cena del Señor” por el pan sin levadura, y tomar su sangre, simbolizada por el “fruto de la vid”. Juan 6:47-59; Mateo 26:17-29; 1 Corintios 11:17-31. Estos dos mandamientos corresponden exclusivamente al “nuevo pacto” de Cristo.

b) Los cristianos que obedecen “los mandamientos de Dios” también "tienen el testimonio de Jesucristo", testimonio que pronuncia el Señor a través del Espíritu Santo, y este, mediante la Palabra inspirada del Nuevo Testamento. 1 Juan 5:6-8; Romanos 8:16

c) Además, el Espíritu Santo enseña con diáfana claridad que los cristianos verdaderos (la iglesia fiel a Dios, excluyéndose toda iglesia apóstata) son la descendencia espiritual de Israel. 

(1) "Porque no todos los que descienden de Israel son israelitas". Romanos 9:6. “…descienden de Israel…” ¿Se da cuenta usted, estimado lector/lectora, del enfoque particular sobre “descender, descendencia”?

¿Quiénes son los descendientes de Israel que no sean israelitas, es decir, que no lo sean según la carne (por herencia racial o nacional)? La respuesta se halla en Gálatas 3:7. "Los que son de la fe, éstos son los hijos de Abraham." “…hijos…”, o sea, descendencia.

Esta expresión “Los que son de la fe…” identifica, incuestionablemente, a los que nacen del evangelio puro de Jesús, y no a los judíos que guardan la ley de Moisés, como tampoco a judaizantes dentro de la iglesia. Así pues, “…los hijos de Abraham” durante la Era Común son los que guardan “la fe”, y esta “fe” es sinónima del evangelio del Señor. “De manera que la ley [la mosaica] ha sido nuestro ayo [guía] para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe [el evangelio; el Nuevo Testamento], ya no estamos bajo ayo”. Gálatas 3:24-25. O sea, los cristianos de verdad ya no estamos bajo la ley de Moisés.

Doctrina fundamental que, a estas alturas, no la entiende un porcentaje alto de las personas que profesan seguir a Cristo, tratándose en particular de las que tienen un sacerdocio parecido al levítico de la ley mosaica, diezman y adoran según estatutos de referida ley.

Cuadro con el texto que resalta el hecho de ser los cristianos auténticos el nuevo Israel de Dios, tema de La mujer vestida del sol, en el comentario sobre Apocalipsis por Homero Shappley.(2) Y otra vez: "No los que son hijos según la carne [israelitas en la tierra] son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes"Romanos 9:8. De nuevo, notamos el enfoque especial sobre “descendientes”.

¿Quiénes son estos “hijos según la promesa”? Respuesta: son los cristianos guiados por el Nuevo Testamento de Cristo. Los “revestidos” de Cristo. “Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”. Gálatas 3:27. Solo y exclusivamente los cristianos que “guardan los mandamientos de Dios”, y no los creyentes apóstatas, entre quienes figuran judaizantes, agnósticos, seguidores de evangelios diferentes, de tradiciones y doctrinas de hombres. Estos “hijos según la promesa” son los verdaderos y únicos “descendientes” de la “mujer vestida del sol”“Descienden de Israel” (Romanos 9:6), y por consiguiente, la “mujer vestida del sol” es, en definitiva, el pueblo terrenal de Israel. Esta deducción la encontramos del todo lógica, irrebatible, ineluctable, incontestable.

(3) Tres textos bíblicos adicionales refuerzan estas enseñanzas. 

(i) Gálatas 6:16. “Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.” Metafóricamente, los cristianos auténticos son el "Israel de Dios". Son el nuevo pueblo electo de Dios. Pueblo espiritual, y no terrenal.

(ii) Romanos 2:28-29. "No es judío el que lo es exteriormente... sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu."

(iii) Gálatas 3:29. “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” 

(4) Constatado, pues, ampliamente, que los cristianos fieles al Señor en doctrina y práctica son “el resto de la descendencia” de la “mujer vestida del sol”, y que “descienden de Israel”, siendo del “linaje de Abraham”, queda plenamente establecida la identidad de aquella “mujer” que “apareció en el cielo”. Definitivamente, ella simboliza al pueblo terrenal de Israel. 

Dado este hecho, con sobrada razón podemos, y aun debemos, aplicar metafóricamente las expresiones “Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento” al pueblo terrenal de Israel. Además, ya que los cristianos legítimos “descienden de Israel”, se puede afirmar categóricamente que no descienden de la mujer judía María. Correlativamente, ni una palabra del Nuevo Testamento de Cristo intima siquiera que esta María tuviera alguna “descendencia espiritual”, tema expandido en la partida “B, 2”. 

3. Tercera evidencia. La apariencia de la "mujer vestida del sol" es una clave importante para identificarla acertadamente. 

Hermosa pintura de la mujer vestida del sol parada sobre la luna, con una corona de doce estrellas, para el comentario sobre Apocalipsis 12 por Homero Shappley.a) Ella aparece delante de nosotros, en el escenario que vio el apóstol Juan, "vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas"Apocalipsis 12:1

(1) Al visualizar y contemplar esta hermosa representación figurativa, tengamos presente que el sol alumbra de día, y de noche, la luna.

(2) “…vestida del sol…” Es decir, vestida de luz fulgurante. De luz dorada. Su elegante atavío celestial resplandece, alumbrando a todos y a toda cosa en derredor suyo, despejando sombras y tinieblas.

(3) Indicativas las primeras dos evidencias ya presentadas de que la “mujer vestida del sol” simboliza al pueblo terrenal de Israel, ¿es razonable representar a dicho pueblo como “vestido del sol, coronado de doce estrellas y parado sobre la luna”? Positivo.

Tal representación luce muy correcta, ajustándose admirablemente al rol de aquel pueblo entre las naciones conforme al plan divino. Fíjese atentamente. El Israel terrenal, pueblo escogido y dirigido por Jehová Dios durante la Era Mosaica, brillaba entre los demás pueblos existentes a principios del siglo I. Pueblos tales como los romanos, griegos, cretenses, cartagineses, españoles, egipcios, persas, árabes, galos, medos, elamitas, escitas, alemanes, mongoles, etcétera. Pueblos existentes cuando “vino el cumplimiento del tiempo” y nació Jesús “de mujer… bajo la ley”. Gálatas 4:4. Esto fue así pese a que aquel pueblo electo manchara, a menudo y de varias maneras, su vestidura única, pues muchos israelitas se volvían, en ocasiones, inmorales, infieles, hipócritas, legalistas, fanáticos por tradiciones de su propia invención, duros de cerviz, pendencieros y aun idolátricos. 

(a) Israel brillaba como el sol cuando enaltecía el nombre de Jehová, acatando su voluntad y rindiéndole loor como a “único Dios verdadero”. Juan 17:3. Su luz brillaba mucho por ser Israel un pueblo monoteísta que adoraba al Dios vivo, entretanto que los pueblos politeístas en derredor suyo tributaban culto a infinidad de diosas y dioses falsos confeccionados en mentes e imaginaciones humanas. Por ejemplo, a Júpiter, Mercurio, Diana, Venus, Roma, Atena, Re, Zeus, Rea, Poseidón, y en algunos casos, a emperadores o reyes, aun a demonios.

Esta pintura de judíos reunidos en una sinagoga del siglo I resalta cómo Israel era solo y luz para los pueblos de aquel tiempo, tema de La mujer vestida del sol de Apocalipsis 12.(b) Israel brillaba cuando enseñaba la ley, tal cual dada por Jehová Dios en el monte de Sinaí mediante Moisés, en sus hogares, en pórticos o patios de su imponente templo en Jerusalén, en sus escuelas, en numerosas sinagogas establecidas no solo en Palestina sino a lo ancho y largo del Imperio Romano.

Una representación artística de una sinagoga judía del siglo I. Solo varones en el salón principal. Damas en un balcón aparte.

Entretanto, los demás pueblos inculcaban filosofías antiguas de concepción humana (de Sófocles, Sócrates, Platón, Aristóteles, Pirrón, Zenón, etcétera), teologías paganas, oráculos atribuidos a diosas o dioses, misterios inventados por los sacerdotes de aquellos dioses, y supersticiones o fábulas de origen puramente humano.

(c) La conversión de muchos gentiles al judaísmo demuestra la potencia no pequeña de la luz moral y espiritual que emanaba de Israel. El término aplicado a ellos en el Nuevo Testamento es “prosélitos”. Este vocablo identifica a gentiles enteramente convertidos a la religión de Israel.

Había “prosélitos” morando en Jerusalén cuando los apóstoles proclamaron el evangelio en el día de Pentecostés. Hechos 2:5-10. En Antioquía de Pisidia, muchos... prosélitos piadosos siguieron a Pablo”. Hechos 13:43. Entre los que obedecieron al evangelio en Tesalónica se encontraban “de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas”. Hechos 17:4.

See the source imageO sea, ¡gran número de prosélitos obedeció al evangelio! Repetimos: los “prosélitos” eran gentiles convertidos al judaísmo. Cornelio, “centurión de la compañía llamada la Italiana”, era gentil“Piadoso y temeroso de Dios con toda su casa… hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre”.Hechos 10

(d) En algunas épocas de su historia, cuando Israel seguía bien de cerca a Dios, aquel pueblo escogido brillaba como el sol a medio día. Aun en sus noches más oscuras, cuando la mayoría de sus líderes y ciudadanos se volvía infiel y obstinada en su rebeldía contra Dios y la ley dada en Sinaí, emanaba alguna luz de Israel, aunque fuera siquiera como la luz tenue de la luna. 

b) En cuanto a la “corona de doce estrellas", es del común saber que el pueblo terrenal de Israel traza su origen a doce patriarcas, hijos de Jacob, también llamado Israel, y que aquel pueblo se componía de doce tribus. Pues entonces, las “doce estrellas” de la corona simbolizan, muy apropiadamente, a los doce patriarcas, o bien a las doce tribus. 

 


 

Próximo. Parte 2. La “mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies”. Ella no es María, la madre terrenal de Jesús.

Contenido completo del Capítulo Cinco

Apocalipsis: análisis de las profecías y visiones. Solo el TEXTO del comentario.

El contenido completo del comentario. Textos y diapositivas.

 

 

  

¿Le gusta esta página? Por favor, ayúdenos a difundir la información por medio de compartirla automáticamente con sus amistades de Facebook, Google+, LinkedIn, y Twitter pulsando en los botones arriba colocados.

Derechos reservados. Permiso concedido para hacer una copia, o múltiples copias pero ninguna para la venta.