
“No descuide su posesión valiosa”
Por John Waddey
Este artículo fue
publicado en la revista
“
Christianity
:
Then
and
Now
”
(“El cristianismo: ayer y hoy”) en la edición del 1 de julio
de 2007. Página 3.
Posiblemente haya sabido usted de alguna persona que heredara algún objeto valioso, o que haya encontrado uno en una venta de artículos realizada por una familia particular, o que haya comprado uno en una tienda de reventa, pero sin darse cuenta de su valor. Ignorando su valor, quizá lo haya descuidado o estropeado, así sufriendo pérdida. Esto mismo es lo que ocurre comúnmente en el caso de muchas personas cuando de su Biblia se trata. Tal vez las siguientes citas le ayuden (al lector. HSA) a apreciar cómo algunos personajes notables, cuyas vidas también eran llenas y atareadas, percibieron la Palabra de Dios.
Thomas H. Huxley , renombrado científico y agnóstico, escribió (refiriéndose a la Biblia. HSA) : “Aún permanece en esta antigua literatura un vasto residuo de hermosura moral grandiosa. Y considere este gran hecho histórico, a saber, que durante tres siglos este libro ha entretejido en la vida todo lo mejor y más noble de la historia inglesa… ¿Sería posible que los jóvenes, mediante el estudio de cualquier otro libro, pudieran ser humanizados a tal grado y llevados a comprender que cada figura en aquella vasta procesión de la historia, tal cual todos y cada uno de ellos los jóvenes, llena siquiera un espacio pasajero en el intervalo entre dos eternidades, ganando o las bendiciones o las maldiciones de todos los tiempos…” (“ The Contemporary Review , Diciembre, 1871).
(Nota del traductor. ¿No ha pasado más o menos lo mismo en los lugares de habla hispana donde la Biblia ha llegado a las masas? Las directrices morales y demás enseñanzas espirituales de este Libro se entretejen en la vida de toda persona que las recibe con beneplácito, implementándolas en su diario vivir. Y los jóvenes del mundo hispano que las hacen suyas definitivamente se humanizan más, también comprendiendo, aunque sea vagamente, la brevedad de esta existencia, y por ende, la importancia de vivirla en armonía con el Creador.)
James A. Foude , crítico del cristianismo, escribió: “La Biblia, conocida cabalmente, es toda una literatura en sí misma –el más raro y más rico de todos los departamentos del pensar y de la imaginación que jamás hayan existido” .
Frederic Harrison escribió: “La Biblia en inglés es la escuela verdadera de la literatura inglesa. Posee toda cualidad de nuestro lenguaje en su forma más elevada. El libro que engendró la prosa inglesa aún sigue siendo el ejemplo supremo de ella” .
(Nota del traductor. La Biblia en español, ¿no ha tenido un impacto parecido en la literatura española? HSA)
El Señor Barón Macaulay escribió: “La Biblia en inglés –un libro tal que si se perdiese todo lo demás en nuestro lenguaje, por sí sola mostraría toda la extensión de su poder y belleza” .
(Nota del traductor. ¿No puede afirmarse lo mismo en lo concerniente a la Biblia en español, en sus distintas versiones? HSA)
Charles Dickens (Famosísimo escritor inglés. HSA) escribió a su hijo : “Puse un Nuevo Testamento entre sus libros… porque es el mejor libro que jamás ha habido, o que habrá, en el mundo, y porque enseña las mejores lecciones posibles para guiar a cualquier criatura humana cuya intención es ser vertical y fiel” .
En su Historia de la moral europea , (el autor) Lecky apuntó que quienes creen en la Biblia, viviendo conforme a ella, han “llenado al globo terráqueo con incontables instituciones dedicadas a brindar misericordia, cosa absolutamente desconocida en el mundo pagano” .
No descuide su regalo más preciado. Léalo como leería cualquier otro libro. Léalo regular y sistemáticamente. Léalo, creyendo que contiene el mensaje de Dios para usted personalmente. Léalo, confiando en su autenticidad y veracidad. Léalo con el deseo de entender la voluntad de Dios para su vida, teniendo el propósito de obedecerla. Haciéndolo, no se le ocurrirá jamás que haya perdido su tiempo o sufrido daño alguno.
Escribe John Waddey .
Traduce Homero S. de Álamo.
Derechos reservados. Permiso concedido para hacer una copia, o múltiples copias pero ninguna para la venta.