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Ceremonia nupcial

Tema

“El matrimonio es como un viaje largo”



     Damas y caballeros, nos hemos dado cita en la tarde de este sábado, 13 de mayo del año 2006, y en este lugar de San Juan, Puerto Rico, con el sublime propósito de unir en santo matrimonio a la Srta. Adaliz y al Sr. Ramón Luís.

     ¿Quién entrega la novia?

     Srta. Dali y Sr. Ramón Luís, nosotros los convidados a su boda nos sentimos muy honrados por su invitación de presenciar y compartir tan importante y emocionante evento en la vida de los dos.

     ¡Qué bella pareja hacen! Impresionantes en sus finos trajes. A mi parecer, físicamente, se complementan admirablemente. Ramón Luís, varón alto, de sonora voz masculina y porte noble. La Srta. Dali, no bajita sino casi del alto de su amado, de encantadora sonrisa y suaves gracias femeninas. Sr. Novio, esta mujer, ¿le gusta muchísimo? ___ ¿La encuentra bonita? ____ ¿No se olvidará de decírselo cada día, por más casos urgentes tenga usted pendiente? ____ Srta. Novia, este hombre, ¿le gusta sobremanera? ____ ¿Se lo dirá todos los días, por muy atareada o cansada se encuentre usted? ____ Amados, sencillas y sinceras expresiones de mutuo amor y aprecio dichas a menudo, ¡cuánto endulzan al matrimonio!, confirmándolo y sosteniéndolo aun en el día nublado o lluvioso cuando la pareja confronta inevitables pruebas, algunas livianas, otras durísimas.

     Mi apreciación personal es que los dos también se complementan intelectualmente, pues cada uno ha calificado para ejercer su profesión escogida. Esta misma inteligencia sobresaliente se supone que la apliquen a todo aspecto vital de su matrimonio, lo cual, realizándose con cariño y tacto, ha de redundar en mayor felicidad y éxito. Abastecer y agudizar al intelecto para competir en negocios o profesiones no pocos seres humanos lo hacen, pero utilizar poderes cerebrales para competir o ganar en el matrimonio no lo hace el cónyuge sabio. Citando al erudito apóstol Pablo, “el conocimiento envanece, pero el amor edifica”. Queridos novios, este amor que edifica entiendo que no se halla en gruesos tomos legales, como tampoco en ecuaciones matemáticas o libros de contabilidad, sino en mentes y corazones blandos, pacíficos y armonizados de parejas maduras que se aman, y saben amar, no afectando su amor puro circunstancias meramente materiales. ¿Concuerdan los dos? _____ Al respecto, el mismo elocuente apóstol a los gentiles dice: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Nuestro anhelo ferviente para los dos es que el amor que los une lo adornen con todos estos atributos hermosísimos.

     Reflexionando sobre sus logros hasta este momento precioso de sus vidas, observo que los dos se complementan hasta profesionalmente. El Licenciado en Leyes Ramón Luis contrae nupcias con la contable Adaliz. Confieso que, en un instante, cruzó fugazmente por mi mente la visión de una combinación profesional potencialmente capaz de manipulaciones no convenientes, pero se desvaneció en un santiamén, pues la verticalidad y rectitud de los dos, ¿quién las cuestiona? Así pues, procederemos con esta ceremonia.

     Dos profesiones ya siendo ejercitadas significan dos entradas, ¿correcto? ____ La administración económica de su nuevo hogar, ¿será efectuada con fondos combinados o mediante cuentas individuales? ____  Quizás mi pregunta la encuentren una intromisión osada en asuntos muy personales. En realidad, obedece a un hecho ampliamente testificado en las cortes: riñas sobre dinero y bienes materiales son la causa principal de peleas maritales y divorcios. “¡Mi dinero! ¡Tú dinero!” implica “separación”, y separación no es lo que procuramos en esta lustrosa ocasión sino plena “unión” –la más perfecta unión posible de dos excelentes personas, con todos sus dotes y posesiones.

     Respetado Sr. Ramón Luís, mi esposa Rita y este servidor conocemos a la Srta. Dali desde el día de su nacimiento, sintiendo para ella, como igualmente para sus dos hermanas, Lili y Yanitza, y los padres de las tres, Nilsa y Ángelo, un afecto realmente especial. Ahora bien, me consta que a esta dama joven le fascina viajar lejos, habiendo recorrido ya a Italia, Chile y Argentina. Con su permiso, quisiera plantear a ella una pregunta como de abogado, es decir, formulada para tal vez descubrir actitudes o intenciones relevantes al matrimonio. Querida Dali, he aquí la pregunta. “¿Ya has escogido tú sola, por tu cuenta, tu próximo destino?” Perú, Japón, Suiza o el país que sea. ¡No tengas cuidado!, mi querida Dali, pues ahora te explico que la pregunta se hace solo retóricamente, y con el ánimo único de representar al matrimonio ideal como un “viaje largo”, el que realizan el esposo y la esposa juntos, siempre juntos, aunque dándose un poquito de espacio de cuando en cuando, fijando entre los dos metas y destinos, tomando entre los dos decisiones importantes, disfrutando mutuamente su compañía durante la travesía, compartiendo experiencias de toda suerte, tanto buenas como malas, y apoyándose el uno en el otro cuando los rigores del viaje se vuelven pesados, situación que ocurre con cada vez más frecuencia en las etapas postreras de la aventura. ¿Están los dos resolutamente decididos a viajar juntos desde hoy en adelante y hasta el fin de sus días? _____

     Siendo así, con toda sinceridad, sus familiares, amigos y este servidor les deseamos “¡Feliz viaje! Muchos, muchos días soleados, llenos de gozo, satisfacción, bienestar y, sobre todo, amor inagotable e invencible, el que en su desarrollo y florecimiento trascienda confines materiales, abarcando también dimensiones espirituales, pues ‘Dios es amor’, amor en su esencia original y más elevado”.

     Procedamos a los votos matrimoniales.

Los votos matrimoniales

     El Espíritu Santo instruye: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la  mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesios 5:22-24). Srta. Adaliz, ¿acepta usted esta enseñanza divina, estando dispuesta a ponerla por obra en su matrimonio? ______

     El apóstol Pablo añade: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por Ella” (Efesios 5:25), apuntando además el práctico consejo: “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas”. Sr. Ramón Luís, estas directrices asentadas por Dios, dando fe nuestra sociedad de su mérito intrínsico, ¿las acepta usted, estando dispuesto a seguirlas en su matrimonio? _______

     Srta. Adaliz y Sr. Ramón Luís, favor de tomarse de ambas manos y de mirarse a los ojos, concentrando las facultades de mente y espíritu en los términos de gran peso y fuerte compromiso expresados en la siguiente mutua promesa:

-¿Tienen los dos el firme propósito de vivir maritalmente conforme al mandamiento de Dios, y solemnemente prometen amarse el uno al otro, además apoyarse mutuamente, tanto en lo moral como en lo material, bien sea que gocen de salud o estén enfermos, ya sea que vivan cómodamente o pasen necesidad, y se comprometen a dedicar sus afectos conyugales el uno al otro, exclusivamente, todo el tiempo que el Soberano Dios les conceda la vida para vivir como esposo y esposa respectivamente?

-Dali, ¿así se lo promete a Ramón Luís?

-Sr. Ramos Aponte, ¿es esta la promesa que hace usted a Dali?

 

Intercambio de anillos

     En nuestra cultura, acostumbramos sellar las promesas y el pacto del matrimonio mediante el intercambio de anillos. El oro del anillo es bello, duradero y de considerable valor. Estos atributos simbolizan la belleza, durabilidad y alto valor del matrimonio ideal. Además, atribuimos a la forma del anillo cierta simbología, observando que de la manera que el círculo no tiene fin, pues tampoco el verdadero amor entre esposo y esposa.

-Sr. Ramón Luís Ramos Aponte, favor de entregar a Adaliz el anillo matrimonial que ha seleccionado usted para ella, mirándola y repitiendo:

-“Amada Dali, al entregarte este anillo, yo te doy testimonio de mi amor sincero, y contraigo matrimonio contigo. Te hago partícipe de todos mis bienes materiales y me comprometo a serte leal y fiel, y a amarte hasta la muerte.”

-Srta. Adaliz, favor de entregar al Sr. Ramón Luís el anillo matrimonial que ha escogido usted para él, mirándolo y repitiendo:

-“Amado Ramón Luís, al entregarte este anillo, yo te doy testimonio de mi amor sincero, y contraigo matrimonio contigo. Te hago partícipe de todos mis bienes materiales y me comprometo a serte leal y fiel, y a amarte hasta la muerte.”

Formalización social y espiritual de la unión.

     Sr. Ramón Luís y Srta. Adaliz, habiendo los dos declarado que se aman con gran amor sincero y afirmando tener fe el uno en el otro, haciéndose también mutuas promesas de ser esposo y esposa respectivamente,  y sellando su pacto al intercambiar anillos matrimoniales, este servidor, por la autoridad y el privilegio que me concede el Todopoderoso en mi oficio de ministro suyo, los declaro esposo y esposa en la presencia del Ser Supremo del universo y de las personas aquí presentes, quienes son representantes de la sociedad en que vivimos y testigos de este solemne y trascendental acto, y cordialmente anhelo que el Señor de los cielos y de la tierra los haga felices.

            “A los que Dios ha unido, ningún hombre los separe.”

 

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