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Ceremonia nupcial

"Todos los lazos del amor verdadero”

   
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            Queridos hermanos y hermanas, damas y caballeros, nos hemos dado cita en esta gloriosa mañana con el sublime propósito de unir en santo matrimonio a la Srta. ________________________________y al Sr.­­­­­­­­­­­­­_______________________________.

              ¿Quién entrega la novia?

            (Primer nombre de la novia)_______________ y (primer nombre del novio)___________________, ¡por fin ha llegado el momento tan esperado, el día feliz y deslumbrante de su boda! Magnífica y emocionante ocasión cuando unen formalmente sus vidas en los vínculos del sagrado matrimonio. Les felicitamos y gustosamente compartimos con los dos la alegría de tan maravilloso evento. Al tomar este paso importantísimo, están rodeados y respaldados por sus seres queridos: la familia ____________________   _____________________ , la familia ___________________ _________________________, su familia espiritual de la Iglesia de Cristo, demás familiares y amigos. ¡Que bendición para su boda es la presencia de tantas personas que les amamos y les apoyamos!, ¿están de acuerdo?

            Querida (novia) ________________, desde los días de tu niñez has amado y servido al Señor y su iglesia, granjeándote con tu espíritu “afable y apacible, que es de grande estima ante Dios” (1 Pedro 3:4), el sincero cariño y la franca admiración de cuantos te conocemos. Funges como maestra de los niños de esta congregación. Tú, noble _________________, bautizado en la congregación de __________________ ______________________, has comenzado temprano en la vida, tal cual el ilustre Timoteo, a predicar el dulce y poderoso evangelio de Jesús. Siendo cristianos fieles los dos, unidos los dos en espíritu al Señor y, por ende, unidos el uno al otro por los vínculos fuertes de la común fe, se acercan al altar divino para unirse también ante Dios en santo matrimonio. Sin duda, el Padre eterno los contempla en estos precisos momentos con sumo agrado, sonriente y feliz, al igual que nosotros, listo para dar su sello de aprobación a este acto y apuntar sus nombres en el registro celestial de los seres humanos que se casan conforme a su voluntad. De cierto, la boda de una mujer cristiana y de un varón cristiano es una ocasión de regocijo tanto en el cielo como en la tierra.

            (Nombre del novio)_______________, tú conoces las Sagradas Escrituras. Según Romanos 7:1-3, al casarte con (nombre de la señorita) _____________, ¿hasta cuándo debes permanecer como esposo a su lado? ______ ¿Te comprometes a hacerlo?

            (Nombre de la novia)_______________, al casarte con______________, ¿hasta cuándo debes permanecer como esposa a su lado? _____ ¿Estás plenamente decidida a hacerlo?

            “Hasta la muerte” puede significar 40, 50 o aun 60 años. Para que vivan juntos por tanto tiempo, es imprescindible que se amarren el uno al otro con “Todos los Lazos del Amor Verdadero” de tal modo que si dos o tres se parten a causa del estrés de la vida cotidiana, los demás aguanten y mantengan el matrimonio intacto. Les rogamos nos permitan enseñarles los distintos “Lazos del Amor Verdadero” con los cuales les amarraremos simbólicamente. Los miembros de la Clase de los Adultos Jóvenes de esta congregación traerán los “Lazos” amarrándoselos. (Nombre del novio)______________, favor de tomar con su mano izquierda la mano derecha de (nombre de la novia) ________________levantando y extendiendo sus manos unidas.

            (Formato para la celebración de esta ceremonia. Es preciso preparar de antemano las cintas con los nombres de los “Lazos”. El celebrante escoge y orienta a los miembros de la Clase de los Adultos Jóvenes que llevarán las cintas. Durante la ceremonia, los participantes se acercan uno por uno a la pareja, cada uno trayendo una cinta estampada con el nombre de uno de los “Lazos”, amarándosela a las manos extendidas de la pareja, mientras el celebrante pronuncia las palabras que describen o definen cada lazo. Para que resulte más emocionante la ceremonia, no se le informa a la pareja lo que se va a hacer.)

El primer “Lazo” se llama “Supremo Amor Espiritual”, porque si aman a Dios aun más que el uno al otro y lo obedecen, su matrimonio marchará majestuosamente a través de los campos del tiempo hasta su momento culminante en la Sima del Triunfo, sostenido en todo instante por el amor poderoso de Dios el cual penetra, enriquece y fortalece providencialmente toda unión cristiana. Este “Supremo Amor por lo Espiritual” los llevará a poner la Verdad y la Iglesia de Dios aun por encima de su propio matrimonio, paso que al realizarse a plenitud, paradójicamente, les asegurará gran éxito y la más profunda y completa felicidad en su matrimonio.


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            El segundo “Lazo”, parecido al primero, lo identificamos como “El Deseo Ardiente de Salvación y de Vida Eterna”, porque si este “Deseo” se impone en su mente y alma sobre todos los demás deseos materiales y temporales, y las demás esperanzas e ilusiones, tanto tú (novia) ____________ como tú (novio) ______________estarán fuertemente motivados a preservar la entereza de su matrimonio hasta la muerte, sabiendo que de ello depende el cumplimiento de esta meta para sus almas, de este   “Deseo” más grande y ferviente de su corazón.

            El tercer “Lazo” lleva como nombre la “Fidelidad”, porque su fidelidad emocional, mental, conyugal y espiritual el uno para con el otro es vital para la permanencia de su matrimonio. La “fidelidad de Dios” (Romanos 3:3) es inmutable. Asimismo debe ser la suya en todo lo concerniente a su matrimonio.

            El cuarto “Lazo” se llama “Resistencia y Persistencia”, porque el amor verdadero entre esposos cristianos “todo lo soporta” (1 Corintios 13:7). Sobrelleva los gustos, las opiniones y los criterios contrarios, las rencillas pequeñas y grandes, los agravios, el cansancio, el aburrimiento, el estrés creado por trabajos, hijos, padres, suegros y amigos y aun los defectos de carácter. Resiste toda prueba. Persiste y vence. Aguanta, sufre y lucha para corregir lo deficiente, mejorar y perfeccionar.

            Les atamos con el quinto “Lazo” llamado “Perdón”, porque el amor verdadero está muy presto a perdonar, sabio acto de humillación personal que hace factible la continua renovación del matrimonio. El verdadero amor “no guarda rencor”                  (1 Corintios 13:5) sino que perdona prontamente, sabiendo que el rencor corroe poco a poco las ligaduras matrimoniales hasta destruirlas. Cuando ocurre la ofensa o el enajenamiento, la pareja madura invoca y aplica enseguida el adagio popular “Borrón y cuenta nueva”. Renuevan su compromiso matrimonial.

            El sexto “Lazo” se llama “Pureza”, porque el amor verdadero “no hace nada indebido” (1 Corintios 13:5). Es moralmente responsable, irreprochable, sin mácula, sin pecado y santo. “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla” (Hebreos 13:4).

            (Novia) ____________ y (Novio) _______________, les amarramos con el séptimo “Lazo” matrimonial el cual se llama “Paciencia”, porque esta virtud divina es tan indispensable para un matrimonio feliz y perdurable como para alcanzar la vida eterna. “Tened también vosotros paciencia (el uno para con el otro en toda circunstancia de la vida) , y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Santiago 5:8). El amor verdadero “no se irrita” (1 Corintios 13:5) y es “tardo para airarse” (Santiago 1:19) porque es paciente.

            Desde luego, hay muchos otros lazos matrimoniales tales como la “Cortesía”, la “Comunicación libre y adecuada” entre la pareja, el “Mutuo Respeto”, la “Compasión” y el “Cumplimiento del Deber Conyugal”, pero el más importante de todos es el que mencionamos ahora: el AMOR SINCERO. Este amor lo describe el Espíritu Santo como el “vínculo perfecto”; recalcamos: el “vínculo perfecto”. Dice: “Y sobre todas estas cosas vestíos de AMOR, que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:14). Este “vínculo perfecto” y sumamente fuerte es aquel amor que “es sufrido, es benigno... no busca lo suyo... se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera” (1 Corintios 13:4-7). Que asimismo sea el amor suyo, día y noche, hasta el fin de sus días: Benigno, tranquilo, pacífico, desinteresado, sufrido, positivo, esperanzado y basado en la Verdad de Dios, la cual no es relativa sino concreta y permanente. Salomón escribió: “Cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (Eclesiastés 4:12). (Novia)____________ y (novio) _______________, les amarramos tres veces con este lazo del “amor que es el vínculo perfecto” para que siempre estén unidos en el más sólido, permanente y amoroso matrimonio posible.

            Estos “Lazos del Amor Matrimonial” que hemos utilizado para amarrarles son delicados, suaves y bellos. ¿Verdad que no lastiman? ¿Que lucen bien? Sin embargo, combinados y enlazados en sus corazones y vidas, tienen la fuerza de cables de acero. (Novio) ________________, favor de apartarse de (novia) _______________ unos pasos a la derecha. ¡No puede porque está amarrado a ella! (Novia) _______________, favor de alejarse de (novio) ______________unos pasos hacia la izquierda. ¡No puede porque está amarrada a él! Desde luego, estas dos personas no quieren alejarse el uno del otro sino unirse eternamente. Efectivamente, estos lazos amarran a esta hermosa pareja en sagrado matrimonio para toda la vida. Ya que tienen que permanecer unidos porque los hemos atado con estas ligaduras fuertes, procedamos de una vez a los votos matrimoniales.

   

Los votos matrimoniales.

              “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesios 5:22-24). Srta. _____________ _________________________, ¿acepta usted esta enseñanza divina, estando dispuesta a ponerla por obra en su matrimonio?

              “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas” (Colosenses 3:19). “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 Pedro 3:7). Sr. ____________ _____________ _____________ ¿acepta usted estas directrices asentadas por el Espíritu Santo, estando dispuesto a seguirlas en su matrimonio?

            (Novia) _______________ y (novio) ________________, favor de cogerse de las manos y de mirarse a los ojos.

            ¿Tienen los dos el firme propósito de vivir maritalmente conforme al mandamiento de Dios, y solemnemente prometen amarse el uno al otro y apoyarse mutuamente tanto en lo moral como en lo material, cuando estén enfermos o con salud, ya sea que estén pobres o ricos por los bienes materiales, y prometen dedicar sus afectos conyugales el uno al otro exclusivamente todo el tiempo que Dios les conceda la vida para vivir como esposo y esposa respectivamente?

El intercambio de los Anillos.

            Con los anillos, se sellan las promesas y el pacto del matrimonio. El oro es bello, duradero y de mucho valor. El amor matrimonial puro es mucho más bello que el oro, también es perdurable, siendo, además, de muchísimo más valor. El círculo del anillo no tiene fin. Tampoco el verdadero amor entre esposo y esposa.

            (Novio)_____________, favor de entregar su anillo matrimonial a (novia) ______________mirándola y repitiendo:

                        “Al entregarte este anillo, yo te doy testimonio de mi amor sincero, y contraigo matrimonio contigo. Te hago partícipe de todos mis bienes materiales y me comprometo a serte leal y fiel, y a amarte hasta la muerte.”

            (Novia)_______________, favor de entregar su anillo matrimonial a (novio) _________________ mirándolo y repitiendo:

            (Novio: nombre completo)__________________________________ y   (novia: nombre completo)___________________________________, como ustedes han declarado mutuamente que se aman y tienen fe el uno en el otro, y se han hecho mutuas promesas de ser esposo y esposa respectivamente, al haberse dado sus manos y anillos, yo, por la autoridad y el privilegio que me concede Dios, y también las leyes del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, y como ministro que soy del evangelio del Señor, los declaro esposo y esposa en la presencia de Dios y de las personas que están presentes y que sirven como representantes de la sociedad en que vivimos y como testigos de este solemne y trascendental acto, y cordialmente anhelo que Dios los haga felices.

            “A los que Dios ha unido, ningún hombre los separe.”

 

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