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¿Por qué me dice: “Yo soy católico”?
Historia y dogmas de la Iglesia Católica Romana
Eddie Rogers López informa sobre el “castigo penal” que aplica la Iglesia Católica Romana al clérigo que abusa sexualmente de menores.
En resumen, que el "castigo penal" que la Iglesia Católica le aplica a un clérigo que, por ejemplo, haya corrompido sexualmente a un menor (can. 1395.2) se limita a la práctica de alguna amonestación, obra de religión o penitencia (cann . 1312, 1339), realizadas siempre en privado (can. 1340) para que permanezca en secreto la comisión del delito. En todo caso, nunca puede emprenderse un "procedimiento penal" sin antes haber intentado "disuadir" al delincuente para que cambie de comportamiento (can. 1341, 1347), es decir, que la Iglesia siempre perdona y "olvida" de oficio el primer delito —en este caso la primera relación sexual con un menor— y, en la práctica, también perdona y encubre todos los siguientes. La burla a las víctimas y a la Administración de Justicia es obvia.
La burla del derecho canónico
Nota: un estudio posterior y mucho más amplio y detallado sobre el encubrimiento de los delitos sexuales del clero a que obliga el Libro VI del Código de Derecho Canónico ha sido publicado en el libro Pederastia en la Iglesia católica.
La voluntad encubridora de los prelados en cuanto a los delitos sexuales cometidos por los sacerdotes católicos no sólo es evidente por la propia fuerza probatoria de los hechos, sino que, por esperpéntico y terrible que parezca, resulta ajustada al proceder que establece el Código de Derecho Canónico por el que se gobierna la Iglesia católica actual. Lo que el Derecho
Canónico vigente entiende por "ley penal" está regulado en su Libro VI, De las sanciones de la Iglesia , cánones 1311 a 1399. Los textos de los cánones que se relacionan a continuación son harto explícitos:
Canon 1312: # 1. Las sanciones penales en la Iglesia son: 1º penas medicinales o censuras, que se indican en los cann . 1331-1333; 2º penas expiatorias, de las que trata el can. 1336. # 3. Se emplean además remedios penales y penitencias: aquellos, sobre todo, para prevenir los delitos; éstas más bien para aplicarlas en lugar de una pena, o para aumentarla.
Canon 1339: # 1. Puede el Ordinario, personalmente o por medio de otro, amonestar a aquel que se encuentra en ocasión próxima de delinquir o sobre el que, después de realizada una investigación, recae grave sospecha de que ha cometido delito. # 3. Debe quedar siempre constancia de la amonestación y de la reprensión, al menos por algún documento que se conserve en el archivo secreto de la curia.
Canon 1340: # 1. La penitencia, que puede imponerse en el fuero externo, consiste en tener que hacer una obra de religión, de piedad o de caridad. # 2. Nunca se imponga una penitencia pública por una trasgresión oculta.
Canon 1341: Cuide el Ordinario de promover el procedimiento judicial o administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando haya visto que la corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda del reo.
Canon 1347: # 1. No puede imponerse validamente una censura, si antes no se ha amonestado al menos una vez al reo para que cese en su contumacia, dándole un tiempo prudencial para la enmienda.
Canon 1395: # 1. El clérigo concubinario, exceptuando el caso del que se trata en el can. 1394, y el clérigo que con escándalo permanece en otro pecado externo contra el sexto mandamiento del Decálogo, deben ser castigados con suspensión; si persiste el delito después de la amonestación, se pueden añadir gradualmente otras penas, hasta la expulsión del estado clerical. # 2. El clérigo que cometa de otro modo un delito contra el sexto mandamiento del Decálogo, cuando este delito haya sido cometido con violencia o amenazas, o públicamente o con un menor que no haya cumplido dieciséis años de edad, debe ser castigado con penas justas, sin excluir la expulsión del estado clerical, cuando el caso lo requiera.
Canon 1362: # 1. La acción criminal se extingue por prescripción a los tres años, a no ser que se trate: 2º de la acción por los delitos de los que se trata en los cann . 1394, 1395, 1397 y 1398, la cual prescribe a los cinco años; # 2. El tiempo para la prescripción comienza a contar a partir del día en el que se cometió el delito, o, cuando se trata de un delito continuado o habitual, a partir del día en que cesó.
PUERTO
RICO SE CONVIERTE EN 'SANTUARIO'"
PARA CURAS ACUSADOS DE ACTOS LASCIVOS
Eddie Rogers-Lopez
Amigos de la prensa y medios de comunicación. Inmediatamente recordé que la iglesia daba "SANTUARIO" dentro de la iglesia y protegia tanto a los buenos como a los malos. Tambien vendian indulgencias..
Turismo debe de poner un anuncio en el periodico del Vaticano promoviendo nuestras montañas, nuestros Tribunales y el "Santuario" que se les ofrece a sacerdotes catolicos acusados de actos lascivos. ERL
Pederastia en la archidiócesis de Los Ángeles, California, EEUU
LOS PUBLICA EN INTERNET
La Iglesia Católica destapa más abusos sexuales cometidos por sacerdotes
EFE. 13.10.2005 - 07:42h
La Archidiócesis de Los Ángeles se confiesa abiertamente de sus pecados desde 1930 hasta el 2003 y a través de su página web . En ella se especifican todos los casos de abusos sexuales cometidos en California por sacerdotes católicos a menores.
En total, los documentos divulgados por primera vez el miércoles detallan los abusos cometidos durante los últimos 75 años por 245 miembros del clérigo de la diócesis más importante de todo Estados Unidos, con cinco millones de católicos a su cargo.
Las víctimas no se merecen menos
"Las víctimas no se merecen menos", asegura el cardenal Roger Mahony en la carta de presentación de estos reveladores documentos dentro del proceso de "reconciliación" de la Iglesia con todos los afectados.
Se trata de los mismos documentos que Mahony había mantenido fuera del alcance del público desde que el escándalo de los abusos sexuales contra menores en el seno de la Iglesia católica explotó en Boston en el 2002. Sin embargo, el contenido de estas 27 páginas es aún más duro de digerir que los escándalos conocidos en los últimos años, unos documentos llenos de eufemismos para evitar la palabra violación o abuso y que reflejan los esfuerzos de la Iglesia por negar lo obvio y ocultar lo probado a lo largo de siete décadas.
Está por ejemplo el caso del reverendo Michael Baker , quien en 1986 confesó voluntariamente al entonces arzobispo Mahony que había mantenido relaciones sexuales con dos menores. El caso nunca fue informado a la Policía y Baker recibió ayuda psicológica y fue trasladado a otras instancias hasta su expulsión del clero en el 2000.
Para entonces el número de víctimas de sus abusos había ascendido a un total de diez menores. Como reconoce el abogado Raymond Boucher, en representación de las 560 víctimas que han puesto en marcha una denuncia colectiva contra la archidiócesis de Los Ángeles, los documentos ofrecen más información que la que tuvieron nunca sus representados. "Pero palidece en comparación con la verdad", añadió a la prensa al conocer los documentos divulgados la medianoche del martes.
La divulgación de los documentos responde a un acto de buena voluntad de la Iglesia Católica
Según un portavoz de la Iglesia católica, la divulgación ahora de los documentos responde a un acto de buena voluntad para seguir adelante con las negociaciones con las víctimas.
A los ojos de Boucher, el momento llega demasiado tarde , "una maniobra de relaciones públicas" ante la preocupación de que la demanda colectiva le cueste a la archidiócesis de Los Angeles más de mil millones de dólares .
La cifra supera con creces el acuerdo monetario que puso fin a las demandas contra la diócesis, donde más de millar de sacerdotes fueron demandados por abuso sexual a lo largo de seis décadas
20minutos.es El primer periódico que no se vende.
OJEDA, NO TE HE OÍDO SOBRE
LOS CURAS QUE FUERON A TU PUEBLO A ABUSAR DE NIÑAS.
Eddie Rogers-Lopez [[email protected]]
SOTANAS SUCIAS / "las víctimas merecen compensación", dice la Iglesia
RD/Agencias
Viernes, 10 de junio 2005
Las acusaciones de abusos sexuales de sacerdotes católicos en Estados Unidos ha costado a la Iglesia más de 1.000 millones de dólares, según cálculos de los obispos y un estudio realizado por Associated Press. Además, la cifra aumentará, probablemente en decenas de millones de dólares, porque hay cientos de denuncias pendientes.
Las diócesis de todo Estados Unidos han gastado al menos 1.060 millones de dólares en compensaciones extrajudiciales a víctimas, veredictos, costes de juicio, abogados y otros gastos desde 1950, según el cálculo de AP.
Por lo menos 378 millones de dólares de esos costes corresponden a los últimos tres años, cuando estalló la crisis en la archidiócesis de Boston , que se extendió a todo el país.
El reverendo Thomas Doyle , que renunció a una carrera prometedora en la Iglesia para ayudar en la representación de las víctimas, advirtió a los obispos en 1985 que la cifra podría superar los 1.000 millones.
"Nadie nos creía", afirmó Doyle, abogado especialista en derecho canónico . "Recuerdo que un arzobispo me decía, 'Tom, tengo la sensación de que nadie jamás denunciará judicialmente a la Iglesia Católica'", agregó.
Preguntado sobre la cifra, un portavoz de la Conferencia Episcopal Católica de Estados Unidos , monseñor Francis Maniscalco, señaló que los jerarcas de la Iglesia creen que los pagos "deben ser justos para todos", y agregó que las víctimas merecen compensación, pero que la Iglesia debe tener dinero para servir a sus feligreses.
La archidiócesis de Boston , entre otras, han tenido que vender propiedades para pagar compensaciones multimillonarias. Tres diócesis --Portland, en Oregón, Tucson, en Arizona y Spokane, en Washington-- han pedido que se les declare en quiebra, y se espera que otras lo hagan próximamente.
AP calculó el coste sobre la base de anuncios de compensaciones efectuados por diócesis y de informes encargados por los obispos, entre ellos un estudio realizado por la Universidad John Jay de Derecho Criminal acerca de las denuncias entre 1950 y 2002. Grupos defensores de las víctimas creen que la Iglesia ha subestimado el coste total.
Periodista
Digital
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Martes, 18 de octubre 2005
Cuenta Sanjauna Martínez, corresponsal de la revista mexicana Proceso en California que el temor y la indignación cunden entre seminaristas y sacerdotes católicos estadounidenses por el intento de la jerarquía vaticana de segregar a los estudiantes que resulten culpables de homosexualidad.
Argumentos aparte, los sectores conservadores más radicales apoyan la medida, pero los curas gays advierten que atenta contra los derechos humanos e instituirá en la Iglesia católica la mentira y conductas insanas, como la represión y la hipocresía.
Miedo,
indignación y tristeza
entre
religiosos católicos ha generado el anuncio
de las próximas inspecciones vaticanas en
los 229 seminarios de Estados Unidos, que
buscan eliminar a los aspirantes a
sacerdotes que sean homosexuales.
La medida se incluye en un documento
aprobado por el
Papa Benedicto XVI
que prohíbe el sacerdocio a homosexuales, a
quien no viva en castidad y a quien haya
mantenido relaciones sexuales durante los
últimos tres años, según anunció la revista
italiana Panorama.
El documento vaticano, de 16 páginas y
firmado por
Joseph Ratzinger
cuando vacacionaba en Castelgandolfo, fue
redactado por Zenon Grocholewski, prefecto
de la Congregación para la Educación
Católica, y será publicado dentro de unas
semanas por el Vaticano.
La medida afecta a 4 mil 500 estudiantes del
país, pero
se aplicará en los
seminarios de todo el mundo
a fin
de establecer “un filtro” que impida
explícitamente la ordenación de “personas
con tendencias homosexuales, aunque
mantengan el celibato”.
“Soy sacerdote gay desde hace 40 años —dice
en entrevista un cura católico que prefiere
mantener el anonimato por miedo a
represalias—. Cuando salí del clóset hace
casi 30 años, la primera persona en saberlo
fue mi obispo.
La homosexualidad en
el clero es aceptada por la jerarquía
,
siempre y cuando seas discreto y vivas en la
mentira frente a la sociedad. El Vaticano no
está interesado en fomentar la honestidad
sexual. Simplemente ha iniciado una cacería
de brujas”.
La nueva norma se filtró a la prensa antes
del anuncio oficial del Papa Benedicto XVI,
quien considera la homosexualidad como un “desorden
objetivo” e impulsó estos
procedimientos durante el pontificado de
Juan Pablo II. La Congregación para la
Educación Católica está a cargo de la
aplicación escrupulosa del llamado “test
antigay” con la ayuda de profesionales en la
materia.
“Es un problema muy delicado, porque es
obvio que no puede depender del psicólogo o
del psiquiatra el ser admitido o no al
sacerdocio, pero la aportación de estos
profesionales a la hora de discernir la
vocación puede ser muy valiosa”, declaró el
polaco
Zenon Grocholewski,
quien designó al secretario Michael Miller
como encargado de “la revisión” de los
seminarios estadounidenses.
Robert Silva, presidente de la
Federación Nacional de Consejos de
Sacerdotes
de Estados Unidos que
agrupa a 30 mil curas, afirma en entrevista:
“Estamos en contra de la medida,
principalmente porque vulnera la intimidad
de las personas y es discriminatorio. Afecta
también a los sacerdotes gays activos. Es un
error considerar que un homosexual es menos
capaz que un heterosexual para ser
sacerdote. Lo primero que hay que recordar
es que gays, lesbianas o heterosexuales
tienen dignidad y gracia, y les debemos
reverencia como seres humanos”.
El procedimiento vaticano en contra de los
homosexuales en los
seminarios de
Estados Unidos
no es nuevo. Se
aplicó en los años cuarenta y sesenta. En
1990 fue emitido otro documento que invitaba
a los obispos a excluirlos del sacerdocio y
posteriormente, en medio de los escándalos
de pederastia cometida por sacerdotes
estadounidenses, la Santa Sede promovió en
2002 la aplicación de métodos de detección,
filtros y análisis para localizar gays
dentro del magisterio pastoral, algo que
podría afectar también a las religiosas.
Jeannine Gramick
,
presidenta de la Coalición Nacional de
Monjas Americanas que promueven la corriente
católica Nuevas Formas Ministeriales, señala
a Proceso: “Las
monjas lesbianas
también están preocupadas. El siguiente paso
está claro: los líderes religiosos de la
comunidad de mujeres van a aplicar los
mismos criterios que en los seminarios para
buscar conductas homosexuales. Preguntarle a
alguien su orientación sexual es una
violación a los derechos humanos”.
Algunos estudios calculan por encima de
50% la proporción de homosexuales
en los seminarios estadounidenses y la
estadística fluctúa entre 20% y 60% cuando
se refiere a sacerdotes. Especialistas como
el padre Donald B. Cozzens, exrector del
Saint Mary Seminary de Cleveland, Ohio, y
autor del exitoso libro The Changing Face of
the Priesthood (La cara cambiante del
sacerdocio) y del Sacred Silence: Denial and
the Crisis in the Church (Silencio sagrado:
Negación y crisis en la Iglesia), explica en
entrevista que el ministerio sacerdotal se
está convirtiendo en una profesión gay y que
48.5% de los sacerdotes son homosexuales.
“Es una de las nuevas caras del sacerdocio,
pero creo que emitir reportes en contra de
los seminaristas homosexuales se puede
convertir en una caza de brujas. Es un
error. La solución es que la Iglesia
católica regrese a la tradición ancestral y
acepte sacerdotes casados.
El celibato es un don de Dios y por tanto
debe ser opcional, porque no todos los que
se ordenan curas poseen esa gracia”.
La purga
Para
descubrir a los seminaristas
gays
se distribuye en los
seminarios un instructivo que sirve de guía
a los rectores, profesores o psicólogos que
aplicarán los “exámenes”. Éstos incluyen
preguntas como estas: ¿Existen evidencias de
homosexualidad en este seminario? ¿Los
docentes o los seminaristas se preocupan por
la vida moral de los que viven en esta
institución? ¿Existe un proceso claro para
expulsar a los miembros del cuerpo docente
del seminario que disienten de las
enseñanzas de la Iglesia o cuya conducta no
proporciona un buen ejemplo a los futuros
sacerdotes?
El sector católico conservador
estadounidense se ha pronunciado a favor del
procedimiento “depurador”
de la Santa Sede: “Es un peligro que se
acepten seminaristas gays, sobre todo para
las almas y para la gente alrededor de
ellos. Es un problema sobre tentación y
formación, no de discriminación. El Vaticano
tiene que mejorar la fidelidad de los
seminaristas y asegurarse de que ellos
practican realmente la castidad. Ser
sacerdote no es un derecho, es un
privilegio. Es la Iglesia quien decide cómo
quiere a sus sacerdotes y cómo abre o cierra
las puertas a cierto tipo de gente”, dice a
Proceso Mike Sullivan, portavoz de Católicos
Unidos por la Fe, una de las más importantes
asociaciones de fieles.
Para
Sullivan
, que dice
aceptar “todas las decisiones de la Santa
Sede como buen católico”, los homosexuales
padecen un “objetivo desorden”: “No es
homofobia, simplemente es un paso práctico
para eliminar algunos de los problemas que
hemos sufrido ante los escándalos sexuales
contra niños. Hay una relación directa entre
pedofilia y homosexualidad, así lo dicen los
estudios objetivos de National Review Board
que señalan que alrededor de 80% de estos
casos tienen que ver con la homosexualidad.
Si no hubiera sacerdotes homosexuales, sólo
20% de estos casos hubieran pasado, así que
con estos filtros vamos a eliminar la parte
más importante del problema”.
Algunos
sexólogos
refutan
esta tesis compartida por el Vaticano.
Explican que la homosexualidad y la
atracción hacia niños o niñas son problemas
diferentes: “El Vaticano está actuando
cruelmente y de manera homofóbica. Insiste
en acusar a los sacerdotes gays de los
abusos sexuales contra menores de edad, y
también se niega a aceptar la
responsabilidad de los obispos y otros
líderes religiosos católicos que han
encubierto a los sacerdotes pedófilos y sólo
los ha ido cambiando de una Iglesia a otra”,
afirma Debbie Weill, director de la
Asociación Nacional de Gays, Lesbianas,
Bisexuales y Transexuales Católicos.
Añade: “Nos decepciona este continuismo en
el enfoque que el Vaticano tiene sobre la
sexualidad humana, porque no entiende la
diferencia. ¿De qué manera van a identificar
a los seminaristas gays? Ni siquiera los que
cursan el noveno grado están seguros aún
sobre su orientación sexual. Esto no sólo
afecta a los gays, lesbianas o bisexuales,
es un problema que lesiona a la Iglesia en
general. Nos sentimos desesperados porque
sabemos con certeza el miedo que están
sufriendo en este momento muchos
seminaristas”.
Weill trabaja con los llamados “
Dignity
chapter
” (cabildos de Dignidad) que
intentan reconciliar la homosexualidad con
el catolicismo en todo el país: “Están
creando un clima molesto en toda la Iglesia.
Y están generando que la respuesta sea que
muchos seminaristas y sacerdotes piensen en
abandonar la Iglesia. Ratzinger fue el que
escribió que la homosexualidad es un
desorden objetivo. Obviamente el futuro de
los homosexuales católicos no parece bueno
con este Papa. Es algo muy triste”.
Salir del clóset
La
clandestinidad
en la que
tienen que vivir cientos de sacerdotes gays
preocupa a los colectivos religiosos que
defienden el celibato opcional. Los clérigos
tienen que llevar una doble vida, muchas
veces padeciendo culpabilidad, frustración,
depresión o incluso alcoholismo.
“Llevo sobrio desde hace 29 años, gracias a
mi salida del clóset”, confiesa emocionado
un cura que prefiere no revelar su nombre.
“He vivido como cura gay durante 30 años y
soy una persona feliz. Aquí todos saben que
soy homosexual. No podía vivir más en el
clóset”, enfatiza.
Cuenta que
desde niño sabía que era
gay, pero nunca aceptó que le
gustaran los hombres: “Cuando llegué a la
pubertad me di cuenta de lo que sentía, pero
no sabía cómo llamar a mi atracción por los
hombres. Acudí a la Iglesia y me dijeron que
necesitaba ayuda médica porque consideraba
que era un enfermo y un criminal”.
Luego se enlistó en la
Marina
y participó en la guerra: “Vivía en la
negación y jugué a ser heterosexual, pero es
como ponerte un zapato en el pie equivocado.
Esto de ser gay nunca se arregla, va en uno
mismo. Yo intentaba ser heterosexual, pero
sencillamente no era yo”.
Explica que al volver a su país sintió la
llamada al sacerdocio
y se
inscribió en el seminario, pero siguió
llevando una doble vida: “Allí la
recomendación era: ‘No preguntes, no digas
nada’, pero había gays...”.
Después fue ordenado sacerdote, pero lo
seguían atrayendo los hombres, aunque vivía
en castidad. Cuando cumplió 40 años
aceptó su homosexualidad
, luego de
asistir a un programa de renovación católica
promovido por “Dignity”: “Fue a una misa
donde había gays y lesbianas, y como 70
sacerdotes. Allí tuve la más intensa
experiencia espiritual de mi vida. Sentí
cómo Dios me abrazó y me aceptó. Y escuché
cómo Dios me decía: ‘No llames malo a lo que
yo he creado dentro de ti’. Me sentía
culpable, me odiaba a mí mismo por ser gay,
pero salí de esa iglesia como un hombre
cambiado. Dios abraza a los gays, no para
hacerlos heterosexuales, sino para darles
alegría y felicidad por ser gays. Él nos
acepta. Él hace árboles de manzanas y de
naranjas, y no quiere que las manzanas sean
naranjas”.
Señala que
nunca más se volvió a
sentir culpable
debido a su
orientación sexual. Siguió viviendo bajo las
normas del celibato, pero un día se enamoró
y formó una pareja durante ocho años, hasta
que su compañero murió.
Este sacerdote
vive abiertamente su
homosexualidad, pero comenta que
pronto se jubilará y que no quiere revelar
su identidad por miedo a que le quiten su
pensión, aunque aclara que las autoridades
eclesiales saben de su caso: “Mi obispo no
me creía cuando le dije que era gay. Me
dijo: ‘Tú no puedes ser gay’, y empezó a
hablar de los abusos sexuales contra niños.
Le dije: ‘Yo no soy un pedófilo’. No porque
tú eres heterosexual te van a gustar las
niñas, ni yo porque sea gay me van a gustar
los niños”.
Explica: “Por mi experiencia y la de otros
sacerdotes gays,
los mayores
homófobos en la Iglesia son los obispos gays
que no aceptan su propia homosexualidad”. En
su opinión, el Vaticano intentará imponer un
filtro en los seminarios, pero “a los
sacerdotes gays no nos pueden decir nada,
porque si ellos nos examinaran y nos
expulsaran, eso significaría que todo lo que
he hecho como sacerdote durante los últimos
40 años es inválido. Ellos están en un
dilema legal terrible (...) Lo que sí pueden
hacer es expulsar a los seminaristas”.
Pero desconfía del método que utiliza el
Vaticano: “Tú no puedes decirle a nadie que
eres gay si no te lo dices antes a ti mismo.
La primera persona que debe saber que eres
gay es tú mismo”.
Y añade: “La
caza de brujas
es contra los seminaristas, pero también es
un terrible insulto para los sacerdotes gays
que han estado trabajando con la Iglesia, es
un insulto a mi persona, porque mi
sexualidad es personal. Todos los seres
humanos somos seres sexuales. Los sacerdotes
no somos ángeles y nuestra sexualidad es una
parte íntima de nuestra personalidad. Son
absolutamente hipócritas, especialmente en
Roma, donde muchos de ellos son gays.
Incluso sé de cardenales que son
abiertamente homosexuales, pero ellos no lo
aceptan y tienen que vivir en la negación”.
Y cuenta una anécdota: “Un día estaba
hablando con el vicario general de una gran
diócesis en Estados Unidos. Yo sabía que él
era gay y le pregunté: ¿Alguna vez has
pensado en tu homosexualidad? Y me
respondió: ‘
Nunca me he permitido
analizar mis tentaciones’. Con este
panorama yo sólo espero que Benedicto XVI no
viva tantos años. El Espíritu Santo sigue
dirigiendo la Iglesia y a veces la gente
necesita sufrir para que ocurran cambios.
Tal vez este es el momento de que los
sacerdotes gays suframos la represión. Tal
vez eso purificará la Iglesia. ¿Sabes por
qué? Porque somos buenos sacerdotes,
dedicados a nuestro trabajo”.
En la década de los noventa, el sociólogo
James Wolf
encontró que la
mitad de los sacerdotes estadounidenses eran
y se declaraban homosexuales, según las
conclusiones recogidas en su libro Gay
Priest.
Por su parte,
Robert Silva
advierte que la Santa Sede tiene que
respetar la orientación sexual de cada
individuo: “En ese contexto, la pregunta que
se nos plantea es: ¿Por qué ser homosexual
representa un peligro para el sacerdocio? Si
el sacerdote homosexual dirige sus energías
sexuales hacia el amor de Dios o el amor a
la comunidad, con una conducta casta, es lo
mismo que hace cualquier cura heterosexual”.
Por tanto, duda de la efectividad del
llamado “
test antigay
”:
¿Cuál es el criterio? Lo que va a pasar
primeramente es que el sacerdote seguirá
viviendo la negación de su sexualidad o
simplemente tendrá que mentirse a sí mismo,
o lamentablemente seguirá viviendo inmaduro
sobre el desarrollo de su sexualidad. Cuando
el sacerdote vive en la negación o se siente
reprimido sexualmente, por lo común no sale
a la luz y entonces estaremos en la
clandestinidad, una condición peor”.
La hermana
Jeannine Gramick,
que fue suspendida en su ministerio por
Ratzinger debido a su defensa de los
homosexuales, añade: “Queremos estar seguros
que no se va a discriminar a nadie en los
seminarios por su orientación sexual, aunque
sabemos que con este Papa el futuro para los
seminaristas, sacerdotes y monjas gays es
desolador. Estas políticas
institucionalizarán la secrecía, la mentira
y la conducta insana”.
Periodista Digital
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LIBRO PEDERASTIA EN LA IGLESIA CATÓLICA.
CÓMPRENLO. ESTUDIEN EL TEMA
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compren el libro y estudien el tema, investiguen porque en puerto rico la prensa no realiza investigaciones como la investigacion del hipodromo - para eso hay tiempo y dinero pues hay unos terrenos que se pueden desarrollar por una de las compaÑias poderosas del pais - para proteger los derechos de los niÑos y niÑas abusados por el clero catolico no hay tiempo ni dinero.
parecen ser escribanos no personas con verticalidad que se atrevan a expresar.
En poco tiempo, cientos de sacerdotes han sido
condenados judicialmente por cometer delitos sexuales
contra menores y un buen número de obispos han cesado de
sus cargos al hacerse públicas sus conductas pederastas
.
La iglesia esconde y minimiza este tremendo problema,
pero no estamos ante algo puntual sino ante la
consecuencia de sus graves errores estructurales. En
pederastia en la iglesia católica
se analiza y
denuncia, con solidez y dureza, la realidad, causas y
efectos de la pederastia clerical, se cuantifica su
dimensión, y se muestra que la cúpula de la iglesia,
incluido el papa, mantiene una legislación canónica que
obliga a encubrir y perdonar los delitos del clero.
Pepe Rodríguez demuestra que encubrir esos delitos es
una práctica cotidiana en las diócesis católicas,
aportando un gran número de casos bien significativos,
con nombres y apellidos, de España, Francia, Italia,
Alemania, Austria, Polonia, Gran Bretaña , Irlanda,
Estados Unidos, México , Centroamérica , Costa rica,
Puerto rico, Colombia, Argentina, Chile, ... Australia:
y en su ´´ decálogo de los prelados para el
encubrimiento ´´ aflora las vergonzosas maniobras que
pestos realizan a fin de proteger al clero pederasta.
Pero, aunque el objetivo del libro es demostrar la
inmoralidad del gobierno de la iglesia ante este
problema, el autor no olvida lo fundamental, eso es , la
situación psicológica y social de las víctimas y sus
familiares, aportando las recomendaciones indispensables
para poder detectar y protegerse del clero agresor.
INDICE:
Agradecimientos
Prólogo del padre Alberto Athié Gallo: « Es necesario
revisar el significado de la autoridad eclesiástica en
relación a los delitos que puede cometer en materia de
derechos humanos»
Introducción: Demasiados casos, excesiva frecuencia y
desmedida impunidad
1. Radiografía del comportamiento sexual del clero
católico
2. Pederasta y abusadores sexuales del clero católico en
cifras
La dimensión de las agresiones sexuales a menores en la
iglesia católico
La gran mayoría de los sacerdotes que abusan sexualmente
de menores no son pedófilos
¿Existe relación entre celibato, homosexualidad y
pedofilia?
3. El corazón del problema: el Vaticano y el
Código
de Derecho Canónico
obligan a proteger, encubrir y
perdonar los delitos sexuales del clero
4. El encubrimiento de los abusos sexuales a menores
como práctica cotidiana en las diócesis católicas
Caso 1 (chile). Tomás González, el obispo que presumía
más cualidades en los curas pedófilas que en sus
víctimas
Caso 2 ( Estados Unidos). El cardenal Bernard Law, un
campeón entre los prelados encubridores de sacerdotes
pedófilos
Caso 3 (España). El cardenal Richard M.Carles Gordo y
otros obispos notables encubrieron una red clerical de
corrupción de menores y protegieron a sus protagonistas
Caso 4 (Francia). Pierre Pican , el primer prelado
condenado por encubrir los delitos sexuales de uno de
sus sacerdotes
Caso 5 (Irlanda) Brendan Comiskey, el obispo que dimitió
por haber sido « poco diligente» ante un cura pedófilo
5. El Vaticano encubre activamente los abusos sexuales
de su clero más preciado
Caso 6 (Austria) Los delitos sexuales del cardenal Hans
Hermann Gröer, un protegido de Juan Pablo II que gozo
del apoyo y encubrimiento del Vaticano
Caso 7 (México). El Vaticano protege a Marcial Maciel,
fundador de los Legionarios de Cristo y centro de
diversas denuncias por abusar sexualmente de menores
Caso 8 ( Polonia). Julius Paetz, un arzobispo
sexualmente voraz que el papa no pudo salvar.
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¿Por qué me dice: “Yo soy católico”?
Historia y dogmas de la Iglesia Católica Romana