La NORMALIDAD
engañosa

La NORMALIDAD desde el Paraíso
hasta el Gran Diluvio.

La Época de los longevos

Cubre aproximadamente 1,600 años.

 

 

En la Tierra, la normalidad  de los ámbitos desde salir Adán y Eva del Paraíso hasta el Gran Diluvio, 1,600 años, diapositiva 1 y texto amplio sobre la Normalidad engañosa, Parte 1.

 

 

En el Edén, antes de comer Eva y Adán del prohibido fruto “del árbol de la ciencia del bien y el mal”, los ámbitos climáticos y atmosféricos eran idílicos, imperando una perfecta normalidad invariable.

Perfecto el suministro de alimentos para el funcionamiento ideal del muy complejo cuerpo físico humano.

Encima de la masa principal de la atmósfera, la cual se extiende hasta más o menos once kilómetros (6.8 millas; 36,000 pies) arriba de la superficie, había, alrededor del globo terráqueo, un estrato espeso de vapor de agua pura, suspendido en el espacio, el cual crearía un efecto invernadero. Génesis 7:11

“El vapor de agua es el estado gaseoso de agua. El vapor de agua es transparente. Es un componente de la hidrosfera, abundante particularmente en la atmósfera de la tierra, donde constituye el más potente gas de los que causan el efecto invernadero.”

En la actualidad, el vapor de agua constituye el 1% de la atmósfera de la tierra a nivel de mar.

www.wikipedia.org/Water_vapor   www.wikipedia.org/Atmosphere_of_Earth

“El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.” Génesis 7:11-12

Implementando las maniobras para crear un Diluvio global, Dios retiró, se intuye, las fuerzas dinámicas que mantenían el estrato de agua en su posición crítica, abriéndose así “las cataratas de los cielos”.

O sea, verdaderas avalanchas de agua, y no meramente lluvias copiosas de tronadas fuertes.

El hecho de haber tan enorme cantidad de aguas arriba en “los cielos” sostiene la proyección de “estrato espeso de vapor de agua, encima de la masa de la atmósfera, que creara el efecto invernadero”.

 

Clima estable durante 1,600 años

 

No llovía durante los 1,600 años.

Un vapor regaba toda la faz de la tierra. Génesis 2:5-6.

Esto significa que había, durante aquella época antediluviana, cero tronadas, granizadas, huracanes, tornados, inundaciones, tormentas de nieve, tormentas de polvo o cualquier otro fenómeno climatológico destructor de la naturaleza.

A picture containing blue, sitting, dark, table  Description automatically generated“Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.” Génesis 2:4-6.

Habría muy poca contaminación ambiental en aquella época antes del Gran Diluvio.

Cero fábricas, plantas nucleares, rascacielos, etcétera, que usaran carbón, petróleo, gasolina o electricidad.

Cero automóviles, autobuses, camiones, barcos, aviones, cohetes para llevar cargas y humanos al espacio, etcétera, propulsados por petróleo, diésel o gasolina.

Cero pozos de petróleo o gases, refinerías de petróleo, plantas químicas, centrales eléctricas a carbón, maquinarias de construcción o mantenimiento, equipos pesados, máquinas usadas en la agricultura, equipos para el procesamiento de comestibles, equipos para mantener patios y parques, etcétera.

Cero lluvia ácida.

Cero plásticos, papel sanitario, cartón, botellas de vidrio, latas, etcétera.

Humo de fuegos para cocinar, pues, sí. Y, probablemente, de quemar predios en preparación para siembras al aumentarse sustancialmente la población. Pero, no lo suficiente, razonamos, como para contaminar seriamente la atmósfera.

Una dieta saludable de frutas, nueces, legumbres y carnes, sin aditivos nocivos, sin procesamiento mecanizado, haría posible vivir quizás no pocos humanos hasta más de novecientos años.

Methuselah Was the Oldest Man in the BibleAdán. 930 años.

Set. 912 años.

Jared. 962 años.

Matusalén. 969 años.

Noé. 950 años.

Sin embargo, la maldición pronunciada por el Dios Creador sobre la tierra misma, como, además, la falta de equipos mecanizados, hubiesen complicado grandemente la producción de comestibles suficientes para una población que aumentara exponencialmente.

Dios dijo a Adán: “Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Génesis 3:17-19

Subrayando:

“…con dolor comerás de ella todos los días…”

“Con el sudor de tu rostro…”

Espinos y cardos te producirá…”

Plantas espinosas entre las plantas buenas. Entre las siembras de toda clase: granos, vegetales y tubérculos.

Sin venenos para matarlas.

Sin máquinas y herramientas de metal para sembrar, podar, cosechar y procesar.

Sin fertilizantes comerciales.

Sin insecticidas.

Sin refrigeración para conservar.

¡Cuidado, gentes de la Época de los longevos, que no sufran escaseces, desnutrición y hambrunas, más las debilidades y enfermedades que acarrean semejantes condiciones!

Y la maldición pronunciada para Eva presagia consecuencias nefastas para su sexo y los hijos procreados.

Dios dice a la mujer Eva: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” Génesis 3:17

Subrayando:

Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos …”

Ibas a sufrir unos dolores no muy fuertes durante el embarazo y el parto, pero, ahora, tus dolores van a ser multiplicados en gran manera.

Mucho mal estar, aun fuertes dolores, durante los nueve meses de embarazo. Causados por un sinfín de condiciones y circunstancias.

Entre las consecuencias, la posible muerte tanto de la madre como de la criatura en su matriz.

Sin contar con medicamentos y procedimientos especializados que alivien o sanen.

Sin contar con personal médico adiestrado profesionalmente para responder eficazmente.

Sin contar con centros de cuidado urgente, clínicas u hospitales con equipos sofisticados.

Sin cuidados postnatales altamente avanzados. Ni siquiera mediocres.

Durante los 1,600 años después de la maldición, estos parámetros significarían, con toda probabilidad, una tasa bastante alta de muertes infantiles, como, además, de mujeres embarazadas, fallecidas en el acto de dar a luz, o poco después, debido a complicaciones.

Tres maldiciones divinas. Una para el hombre, otra sobre la mujer y todavía otra sobre el planeta Tierra.

¡De gran envergadura las tres! Impactantes, de verdad, a través de la época de 1,600 años entre la salida de Adán y Eva del Edén hasta el Gran Diluvio.

Posiblemente, empeoradas muchísimo más por:

Conflictos personales, comenzando con la matanza de Abel por su hermano Caín.

Escaramuzas entre distintos clanes de seres humanos.

Y, más adelante en la Época de los longevos, confrontaciones bélicas organizadas al ir multiplicándose y expandiéndose cada vez más los humanos sobre la faz de la tierra.

Escenarios apoyados fuertemente por la declaración:

“Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.” Génesis 6:11-12

Semejante corrupción y violencia en gran escala, sostenida durante largos siglos, puede que frene sustancialmente el crecimiento poblacional.

Consideraciones que nos llevan a pensar que la población global de la tierra en el día de iniciarse el Gran Diluvio no alcanzara, de modo alguno, los “nueve, doce, quince o veinte billones” que algunos escritores plantean.

 

¡GIGANTES en la TIERRA!

 

See the source image“Había gigantes en la tierra en aquellos días”. Génesis 6:4.

¿Nacidos de ángeles que tuvieran relaciones íntimas con mujeres en la tierra?

¡Negativo!

Más bien, de hombres y mujeres que heredaran genes muy robustos de padres, abuelos, bisabuelos y las cinco o seis generaciones antes de estos, remontándose hasta Adán, que vivió 930 años.

Contribuyendo al fuerte desarrollo físico de aquellas gentes los ámbitos y alimentos sanos que se supone hubiese.

Además, la ausencia de los contaminantes cancerígenos que nos aquejan hoy, más las tantas comidas chatarra.  

Resultando inconcebible el que Dios el Creador aprobara o tolerara que algunos de sus santos ángeles se encarnaran como varones humanos, con el propósito impensable de bajar del cielo al planeta Tierra para tener relaciones sexuales con las más bellas mujeres.

Creándose así, una nueva raza de seres gigantes, mitad ángel, mitad humano, en la tierra, los que también, a su vez, se dejaran seducir por las mujeres bellas. Cosas que sucedieron según aseguran algunos pastores, predicadores y maestros un tanto desquiciados y sensacionalistas.

Establecido aun para toda la creación física hecha por Dios que las uniones sexuales “contra naturaleza” el Creador las condena. Romanos 1:24-32

Y plenamente evidente en la propia naturaleza que los seres vivos se reproducen según su género, y no con géneros diferentes.

Siendo “los hijos de Dios” aludidos en Génesis 6:2 los varones humanos nacidos del linaje de Adán y Eva, y pertenecientes a “los hombres” que “comenzaron a invocar el nombre de Jehová”, según Génesis 4:26.

Confirmada su identidad por lo que dice Jehová en Génesis 6:3.

“No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne…”

Siendo el antecedente natural y lógico de “hombre” los “hijos de Dios” del versículo anterior, a saber: de Génesis 6:2.

Por lo tanto, son “carne” los “hijos de Dios”, y, por ende, ¡NO son ángeles!

 

Engañados gigantes y demás gentes

La NORMALIDAD que se mantenía siglo tras siglo ENGAÑÓ a aquellos gigantes y demás longevos, rechazando ellos la advertencia promulgada por Noé, durante aproximadamente 120 años, sobre un inminente DILUVIO GLOBAL

Hablemos con el patriarca Jared, ubicándolo en la línea del tiempo.

Adán. Vivió 930 años

Jared. Vivió 962 años.

Matusalén. Vivió 969 años. Abuelo de Noé.

Lamec. Vivió 777 años. Padre de Noé.

Noé. Vivió 950 años. Datos hallados en Génesis 5 y 9:29.

Matusalén murió el mismo año que comenzó el Gran Diluvio.

Lamec murió 5 años antes del comienzo del Gran Diluvio.

Noé, su hijo, iba advirtiendo el Diluvio durante los últimos 115 años de la vida de su padre, Lamec.

Jared murió a los 962 años de edad, 141 años antes del Diluvio y el fin de la Época de los longevos. 20 años, más o menos, antes de empezar Noé a advertir el Diluvio.

Teniendo Jared 950 años de edad, doce años antes de fallecer, le preguntamos:

“¿Cómo están las cosas?”

Dada la “NORMALIDAD” relativa que prevalecía en aquel año, quizás nos hubiese contestado como sigue, más o menos:

“Pues, ¡todo normal! Ya hace siglos. Yo mismo tengo nueve siglos y medio de haber nacido y todo sigue más o menos la misma rutina. Así que, no hay por qué preocuparse o alarmarse.”

¡Engañosa NORMALIDAD! Según criterios de seres humanos obsesionados por lo puramente sensual y material.

141 años más adelante, ¡comienza a llover a cántaros! No cesando por cuarenta días y cuarenta noches.

 

“Así será también la venida
del Hijo del Hombre”

“Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todosasí será también la venida del Hijo del Hombre.” Mateo 24:38-39

Amado amigo, amiga, ¿te dejarás ser víctima de
la engañosa NORMALIDAD de las cosas hoy?

¿O harás caso a las muchísimas advertencias de
Dios, Cristo y el Espíritu Santo sobre
el desenlace final para la humanidad,
todo el universo material
y el tiempo mismo?

 


 

 

 

El arco iris de Dios. Señal de su pacto con la humanidad y la tierra.

 

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