Capítulo Seis del Análisis

 

 La Primera Bestia de Apocalipsis 13

  Su herida mortal fue sanada

Acto 1, Escena 2

Espantoso drama de dos grandes bestias apocalípticas

 


 

 Octubre de 312 d. C. Las fuerzas de Constantino el Grande, a la derecha,
persiguen a las de su contrincante, Majencio, que intentan escapar
a través del Puente Milvio sobre el Río Tíber, cerca de Roma.

Las guerras civiles por el trono de Roma: ¿herirían  
gravemente
al Imperio Romano?
 

La sexta cabeza-rey-reino de la primera “bestia” 

de Apocalipsis 13 recibió una “herida de muerte”

“pero su herida mortal fue sanada. 

 

PDF de este estudio

 

Apocalipsis 13:3-10 

“Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, 4 y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? 5 También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. 6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. 7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. 8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. 9 Si alguno tiene oído, oiga. 10 Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.”

 

[Se sigue el patrón de bosquejo iniciado en la Escena 1.]

 

G. “Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada (Apocalipsis 13:3).

Abre el telón, y comienza la Escena 2 del Acto 1 del Espantoso drama de dos grandes bestias apocalípticas.

Ahí en medio del escenario permanece aquella terrible bestia que subió del mar.

Juntamente con el apóstol Juan, estamos mirando cuando una de las siete cabezas de aquella bestia recibe una “herida de espada” (Apocalipsis 13:14) tan fuerte como para resultar “mortal”. Pero, sorprendentemente, ¡la cabeza herida se sana!

1. Una de las siete cabezas sufre una “herida mortal”.

Pero, según Apocalipsis 13:12, la propia bestia recibió la “herida mortal”.

Este versículo 12 dice: “La primera bestia, cuya herida mortal fue sanada”.

“Cabeza herida”; bestia herida. Por sostener la bestia las siete cabezas, sufre ella cualquier golpe asestado a cualquiera de las cabezas, de la manera que todo el cuerpo humano sufre cuando uno de sus miembros es herido o se enferma.

Este hecho confirma nuestra tesis según la que las “siete cabezas” son siete manifestaciones distintas en la tierra de aquella bestia malévola primordial. 

La bestia misma hace acto de presencia en la tierra en siete ocasiones distintas mediante siete reinos seculares-políticos distintos.

Fijemos bien: en una de sus manifestaciones, sufre una “herida mortal”.


Izquierda. Orgías en Roma. Muchos funcionarios y ciudadanos depravados. Muchísimos esclavos. ¿Culpables de herir de muerte al Imperio Romano? La sexta cabeza de la primera bestia de Apocalipsis 13 recibe una "herida de muerte", pero su "herida mortal" fue sanada. ¿Cuándo y cómo fue herida? ¿Por quiénes? ¿Cuándo y cómo fue sanada?

 

2. “…una de sus cabezas…” significa: uno de los siete reinos seculares idolátricos ya identificados en la Escena 1. La frase equivale a decir, efectivamente: “uno de los siete reyes”, pues los “siete reyes” también simbolizan siete reinos seculares.

3. “…como herida de muerte…” Tan profunda y severa era esta herida que hubiese causado la muerte bajo circunstancias normales.

4. “…pero su herida mortal fue sanada.” 

El reino representado por esta “cabeza” sufre una herida que penetra hasta sus órganos vitales, a consecuencia de la que agoniza y está para sucumbir, mas, sin embargo, asombrosamente, ¡se recupera! “…su herida mortal fue sanada.”

5. ¿Cuál de los grandes reinos seculares del mundo es representado por la cabeza “herida de muerte” que “fue sanada”? Todas las evidencias señalan hacia el Imperio Romano.

a) ¿Cuándo recibió el Imperio Romano una “herida mortal”?

Al escudriñar los caudalosos datos históricos sobre aquel reino, encontramos en el siglo III de la Era Cristiana eventos y circunstancias que dejaron gravemente herido al Imperio Romano.

b) ¿Quiénes asestaron esta “herida mortal” al Imperio Romano durante el siglo III de la presente Era? Entre los protagonistas, discernimos a:

(1) Numerosos pretendientes al trono de Roma.

Estos se enfrascaron en sangrientas guerras civiles, compitiendo despiadadamente por la corona del Imperio. Sus acciones bélicas debilitaron notablemente no solo a las instituciones gubernamentales sino también la capacidad del Imperio para defenderse contra el enemigo foráneo, destruyéndose o perdiéndose grandes cantidades de recursos de toda índole.

Izquierda. Bárbaros del norte de Europa invaden algunas áreas del Imperio Romano durante el siglo III y principios del siglo IV. ¿Asestaban al Imperio una “herida mortal”? ¿Figuran en el cumplimiento de la profecía sobre la sexta cabeza-rey-reino?

www.usa.edu  

 

(2) También los bárbaros que habitaban el norte de Europa, más allá del río Danubio, los que en aquel siglo se arremetían contra el Imperio, o lo infiltraban, adueñándose de cada vez más territorio: 

Francos, godos, alemanes, sajones, marcomanos, hérulos, lombardos, gépidos, visigodos, vándalos, etcétera.

 

La Crisis del Tercer Siglo que sufrió el Imperio Romano

La Crisis del Tercer Siglo, también conocido como la Anarquía Militar o la Crisis Imperial (235 – 284 d. C.), fue un período durante el que el Imperio Romano por poco se colapsa bajo las presiones de:

Las invasiones de los bárbaros, las migraciones dentro del territorio romano, las guerras civiles, rebeliones de los peones, inestabilidad política (la competición de usurpadores por el poder), la dependencia de Roma de mercenarios bárbaros, conocidos como foederati, y sus comandantes, los que trabajaban nominalmente por Roma pero que eran, cada vez más, independientes, plagas, devaluación de la moneda y depresión económica.

Ya para principios de 268 d. C., el Imperio Romano se había dividido en tres estados competidores entre sí, saber:

El Imperio Gálico (incorporando las provincias romanas de Galia, Britania y, brevemente, Hispania).

El Imperio Palmyrene (incorporando las provincias orientales de Siria-Palestina y Aegyptus.

Y, entre estos dos, el Imperio Romano propio, centrado en Italia.

Más Adelante, el emperador romano Aureliano (emperador de 270 – 275) reunificó Imperio.

La Crisis llegó a su fin cuando Diocleciano se hizo emperador, implementando las reformas de 284.

https://en.wikipedia.org/wiki/Crisis_of_the_Third_Century

 

(3) Colaboraron en el acto de asestar al Imperio Romano una “herida mortal” las masas de esclavos y pordioseros que había, especialmente, en la ciudad de Roma, pues estas multitudes inquietas y revoltosas no contribuían nada a las arcas nacionales. Al contrario, consumían mucho, agotando aún más los recursos del Imperio.

(4) Se hicieron cómplices del acto los muchos funcionarios y ciudadanos depravados, quienes saquearon, moral y espiritualmente, al Imperio mucho antes de que los bárbaros de otros contornos lo hicieran literalmente.

c) ¿Cómo y cuándo fue sanada la “herida mortal”?

(1) En primer lugar, nos llama la atención una hazaña importantísima lograda por el emperador romano Constantino el Grande, a saber: puso fin a las guerras civiles romanas, venciendo a su rival Majencio en el año 312 d. C., e imponiéndose como único emperador en el año 324.

 

Busto del emperador romano
Constantino el Grande,
“Salvador” del Imperio Romano 

www.wordpress.com

 

“Nacido con el nombre de Flavio Valerio Constantino, en Naissus (hoy, Niš, en la actual Serbia), hijo del prefecto del Pretorio (jefe militar de la Guardia Pretoriana) Constancio Cloro (más adelante en su carrera llegó a ser el emperador Constancio I) y de Elena (la que fue canonizada como Santa Elena).

“Luchó contra los sármatas y se unió a su padre en Britania, en el 306. Fue tan popular entre sus tropas que le proclamaron Augusto cuando Constancio murió ese mismo año.

“Sin embargo, durante las siguientes dos décadas tuvo que luchar contra sus rivales al trono, y no logró ser emperador único hasta el 324.

“En el 312, en la víspera de una batalla contra Majencio, su rival en la península Itálica e hijo de Maximiano, se dice que soñó cómo que se le apareciera Cristo y que este le dijera que grabara las dos primeras letras de su nombre (XP en griego) en los escudos de sus tropas.

“El día siguiente, la leyenda dice que vio una cruz superpuesta en el sol y las palabras ‘con esta señal serás el vencedor’ (en latín, in hoc signo vinces).


Después de vencer Constantino a Majencio en la batalla decisiva del Puente Milvio, fue erigido un arco de triunfo en el que se proclamó que Constantino había “salvado” al Imperio Romano.

(El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, Tomo I, Página 295. Por Edward Gibbon). 

Derrotó a Majencio en la batalla del Puente Milvio, cerca de Roma, en octubre de ese año (312). El Senado aclamó al vencedor como salvador del pueblo romano y le tituló Primus Augustus.

“Constantino consideró que el Dios cristiano le había proporcionado la victoria, por lo que abandonó sus anteriores creencias paganas.” 

(Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.)

Por cierto, lo salvó de la muerte inminente que hubiese sufrido inexorablemente el Imperio de haber continuado las guerras civiles y demás atropellos, hasta dejarlo postrado en el suelo. 

(2) Dados todos estos hechos, no titubeamos en afirmar, sin reservas, que la “herida mortal”, en sentido genérico, que sufrió el Imperio Romano, a manos de muchos enemigos dentro y fuera del estado, fue sanada al establecer el emperador Constantino el Grande una nueva capital para el Imperio en Bizancio, cerca de la antigua Troas (Tróada), consolidando las fuerzas militares romanas e infundiendo a la ciudadanía un nuevo espíritu de confianza y poder.

 

La “Nueva Roma”, llamada prontamente “Constantinopla”, fue establecida por Constantino el Grande como la nueva capital del Imperio Romano. Esta nueva capital fue inaugurada el 11 de mayo de 330 d. C.

Ya “para el año 337 d. C., tenía cincuenta mil habitantes; para el año 400, aproximadamente cien mil; y para el año 500, casi un millón.

La fundación de esta nueva capital, su rápido crecimiento y la consolidación del poderío del Imperio Romano en el Oriente, ¿acaso significaran que las profundas heridas recibidas por el Imperio en el Occidente fueran sanadas?

 

(3) La “Nueva Roma” fundada. Roma se salva y se sana, renaciendo.

En noviembre del año 324 d. C., Constantino el Grande, acompañado por sus consejeros, ingenieros y sacerdotes –sacerdotes, no del paganismo sino del cristianismo ya en plena apostasía- trazó los límites de la nueva capital para el Imperio Romano, llamándola la “Nueva Roma”.

El nombre es muy significante. “¡Nueva Roma!” Es decir, Roma renacidaRoma resucitada¡El Imperio Romano salvado y sanado! 

¡He aquí el cumplimiento, al pie de la letra, de lo que se profetizó en Apocalipsis 13:3!

Aun antes de fallecer Constantino, ya algunos romanos llamaban a la nueva capital “Constantinopla” en honor a su fundador, pero el nombre original era “Nueva Roma”.

Esta nueva capital del Imperio Romano fue inaugurada el 11 de mayo del año 330 d. C.

“En menos de dos siglos, Constantinopla llegó a ser la ciudad más rica, hermosa y civilizada del mundo, continuando así por diez siglos. Para el año 337 d. C., tenía cincuenta mil habitantes; para el año 400, aproximadamente cien mil; y para el año 500, casi un millón.

“Por espacio de mil años, aquí el Imperio Romano sobrevivía el diluvio de bárbaros que inundaba a Roma (en el oeste). Por ocho siglos después de Mahoma, resistió la ola musulmana que inundaba a Asia, África y España.”

Constantinopla iba“dominar al alma del oeste por mil años” 

(Citas e información tomadas de: La historia de la civilización, Tomo IV, La era de la fe, Páginas 3-5, por Will y Ariel Durant. Recipientes del Premio Pulitzer por su magna obra literaria.).

 

Izquierda. Modelo de la parte céntrica de Constantinopla, más o menos en el siglo XII.

 

(4) Así que, las evidencias para la sanación de la “herida mortal” asestada al Imperio Romano son realmente abrumadoras. Esta “herida mortal… fue sanada” durante la primera mitad del siglo IV d. C., cuando la nueva capital fue establecida, llamándose precisamente la “Nueva Roma”.

 

Poniendo de relieve la duración
del Imperio Romano

d) La práctica arraigada de algunos historiadores, comentaristas, predicadores y maestros, particularmente del hemisferio occidental, es fijar el fin del Imperio Romano para el siglo V después de Cristo. Específicamente, para el año 476.

Seguramente, se equivocan, pues evidencias históricas abundantes e inexpugnables demuestran que aquel Imperio continuaba existiendo durante más de un milenio después del siglo V.

Incuestionablemente, la fecha correcta para la caída del Imperio Romano es clave para el entendimiento correcto de varias profecías apocalípticas.

Escrutando cuidadosamente los datos relevantes, y fijándonos especialmente en la sanación de la “herida mortal”, reiteramos confiadamente, aun categóricamente, que el Imperio Romano, muy lejos de desplomarse y dejar de ser en el siglo V, fue puesto a salvo en el siglo IV por las medidas que tomó el emperador Constantino el Grande.

Las mismas hicieron posible que el Imperio Romano permaneciera vivo como “cabeza-rey-reino” durante largos siglos adicionales.

Este hecho nos sirve como llave indispensable para descifrar algunas profecías apocalípticas.

Afirmamos, específicamente, que…

(1) En el oriente, el Imperio Romano permaneció hasta el año 1453 d. C., año en el que los musulmanes conquistaron a Constantinopla.

(2) En el occidente, el Imperio Romano se mantuvo, oficialmente, hasta el año 1806 d. C., cuando Francisco II renunció el título de “Emperador del Sacro Imperio Romano”.

(3) Por lo tanto, resulta totalmente incorrecto decir que el Imperio Romano muriera para siempre en el año 476 d. C., falacia garrafal que ha dado por resultado no pocas interpretaciones erróneas de las profecías de Apocalipsis sobre:

Las dos bestias de Apocalipsis 13.

El séptimo rey y el octavo rey.

Los “diez cuernos”.

El “pequeño cuerno”.

Y la “gran ciudad-gran ramera”.

(a) El historiador Edward Gibbon respalda la conclusión que, respetuosamente, estamos presentando. Su magna obra El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, catalogada entre las creaciones literarias más destacadas del mundo, ¡no termina con los eventos del año 476 d. C. sino con los eventos del siglo XVI! 

¿Por qué abarca su historia del Imperio Romano hasta el siglo XVI? ¡Por la sencilla razón de que el Imperio Romano permaneció sobre la faz de la tierra hasta el siglo XVI d. C.!

Es más: continuó, aunque fuera casi sin territorios o poderes, aun hasta el año 1806 d. C.

Así pues, nos parece tener toda la razón al plantear que cualquier comentarista que intente interpretar las profecías apocalípticas sobre las dos bestias, los “siete reyes”, el octavo rey, los “diez cuernos” y el cuerno pequeño, no dará ni cerca del blanco si ignora esta verdad fundamental. Es decir, si ignora estas fechas correctas para el fin del Imperio Romano, primero en el oriente, luego en el occidente.

(b) Tratándose del Imperio Romano, la siguiente aclaración aparece en el libro The Levant –El Levante: historia y arqueología del Mediterráneo oriental, editor Olivier Binst. Konemann. Página 189. 

“Usualmente, los historiadores se refieren al imperio oriental, gobernado desde Constantinopla, donde el cristianismo se afianzó poco a poco, como el Imperio Bizantino. Sin embargo, no se debería pasar por alto que sus habitantes se consideraban romanos, bien vivieran en la Crimea, el sur de Egipto, cerca del Tigres o a orillas del Danubio. 

“La tendencia de los historiadores de occidente es fijar el fin de la antigüedad clásica y el principio de la Edad Media dentro del marco de los eventos, entre otros, del siglo V, cuando históricamente Roma dejó de ser la capital imperial, ya fuera por los saqueos y conquistas de Roma (en el 410, el 455 y el 472), ya por el destronamiento del último emperador occidental Romulus Augustus en el 476.

“Sin embargo, esta demarcación de eventos es irrelevante para el Mediterráneo oriental.” 

(The Levant –El Levante: historia y arqueología del Mediterráneo oriental, editor Olivier Binst. Konemann. Página 189)

¿Por qué “irrelevante”? Porque, recalcando, el Imperio Romano no terminó al tomar Odoacer el trono el Jerusalén en 476 d. C. Fue herido gravemente durante los siglos III y IV, mas, sin embargo, sanado de su “herida mortal”, siguió fuerte en el oriente por largos siglos.

(c) “Zar”, título tomado por los monarcas rusos, se deriva de “césar”

 “Para fines del siglo XV, Muscovy (Moscú) había absorbido la mayoría de las demás principalidades rusas. Al desmoronarse el Imperio Bizantino en el 1453, se quedó como el único estado ortodoxo de significancia. Iván III se casó con una princesa bizantina en el 1472, adoptando el título de zar (césar)” 

(Atlas histórico del mundo medieval. 600 – 1492 d. C. John Haywood. Barnes & Noble. New York. 3.12)

Efectivamente, el zar Iván III pretendía que la corona del Imperio Romano de Oriente pasara a él, así preservándose la continuidad del antiguo Imperio Romano.

“Después de proclamar su independencia del kan, Veliki Kniaz, Iván de Muscovy empezó a usar el título de zar regularmente en sus relaciones diplomáticas con el occidente. Desde más o menos 1480, se designa imperator (emperador) en sus comunicaciones en latín.” https://en.wikipedia.org/wiki/Tsar#Russia

Izquierda. Iván III Vasilyevich. También conocido Iván el Grande. El primer gobernante ruso que tomara el título de “zar”. “Al casarse con Sofía Paleologue [princesa del Imperio Romano de Oriente derrocado en 1453], tomó el águila de doble cabeza como el escudo de armas de Rusia y adoptó el concepto de Moscú como la Tercera Roma.”  https://en.wikipedia.org/wiki/Ivan_III_of_Russia

(d) “‘Imperio Bizantino’ es el término usado por historiadores modernos para describir la continuación del Imperio Romano de Oriente después de la accesión de Heraclo (610 – 641). Cuando Heraclo tomó el trono, el Imperio estaba al punto de ser derrotado por el vecino Imperio Persa-Sasaniano. Para salvarlo, Heraclo reformó el ejército y la administración, efectivamente creando un estado nuevo. El griego, siempre el idioma de la mayoría en el Imperio Oriental, reemplazó al latín como idioma oficial del gobierno. A esto se debe que los europeos occidentales medievales vieran al Imperio Bizantino como un estado helenista; sin embargo, los bizantinos seguían pensando de sí mismos como romanos, hasta la derrota final del Imperio por los turcos otomanos en 1453” 

(Atlas histórico del mundo medieval. 600 – 1492 d. C. John Haywood. Barnes & Noble. New York. 3.15).

(d) “‘Imperio Bizantino’ es el término usado por historiadores modernos para describir la continuación del Imperio Romano de Oriente después de la accesión de Heraclo (610 – 641). Cuando Heraclo tomó el trono, el Imperio estaba al punto de ser derrotado por el vecino Imperio Persa-Sasaniano. Para salvarlo, Heraclo reformó el ejército y la administración, efectivamente creando un estado nuevo. El griego, siempre el idioma de la mayoría en el Imperio Oriental, reemplazó al latín como idioma oficial del gobierno. A esto se debe que los europeos occidentales medievales vieran al Imperio Bizantino como un estado helenista; sin embargo, los bizantinos seguían pensando de sí mismos como romanos, hasta la derrota final del Imperio por los turcos otomanos en 1453” 

(Atlas histórico del mundo medieval. 600 – 1492 d. C. John Haywood. Barnes & Noble. New York. 3.15).

En estas dos citas tomadas del libro Atlas histórico del mundo medieval, subrayamos el que el autor John Haywood reconoce que “historiadores modernos” describen al Imperio Romano de Oriente como “Imperio Bizantino”, mas, sin embargo, los bizantinos seguían pensando de sí mismos como romanos, hasta la derrota final del Imperio por los turcos otomanos en 1453.

Irónicamente, John Haywood ejemplifica justamente a los historiadores y escritores modernos que promueven el mito de “Imperio Bizantino”, al escribir la cláusula Al desmoronarse el Imperio Bizantino en el 1453” e identificar a una princesa romana, a saber, Sofía Palaiologina, como “princesa bizantina”.  

¡Confusión en la mente de él!

¡Confusión y errores serios en la mente de todo aquel que presente el ficticio Imperio Bizantino como realidad histórica!

(e) Tan relevante como instructiva es la siguiente cita de El levantamiento y la caída de la antigua Roma

La caída del Imperio Romano en el occidente es irresistiblemente fascinante, despertando, en lo referente a sus causas, interminable controversia. De más significación es que el Imperio Romano, como concepto potente, no expiró en el año 476 d. C. 

“El Sacro Imperio Romano, creado cuando Carlomagno fue coronado por el Papa en Roma en el año 800 d. C., intentó, con algún éxito, reavivar el Imperio, y [el mismo] perduró por un milenio.

“Entonces, Napoleón fundó su imperio de corta vida, con todo y águilas, arcos triunfales y oportunidades concedidas a otras gentes que quisieran unirse al régimen.

“Sin embargo, al fin y al cabo, quizás el heredero más grande de Roma fuera espiritual más bien que militar. … La Iglesia Católica, con su jerarquía y ambiciones universales, es la heredera más obvia de la antigua Roma.”

(Anness Publishing House Ltd., Hermes House, 88-89 Blackfriars Road, Londres, Inglaterra. 2007. Página 9. www.hermeshouse.com.     www.annesspublishing.com )

(f) “El Imperio Bizantino: la Roma del oriente.

“Estrella oriental sobre la Edad de oscurantismo europea, la civilización bizantina, con su centro en Constantinopla, ardió brillantemente, preservando el patrimonio de Grecia y Roma, y esparciendo el cristianismo a través de un vasto reinado.” 

(National Geographic. Diciembre, 1983. El Imperio Bizantino. Página 722) 

“Aunque el griego fue declarado oficialmente la lengua del Imperio poco después del tiempo de Justino, la gente del oriente aún tenía a sí misma como romanos. (Llamaban latinos a los francos, bien que no los llamaran bárbaros.) Su emperador de los romanos era el heredero legítimo de Augusto César

Hasta 1453, su Imperio era el Imperio Romano. Pero, fue el antiguo mundo romano pagano cristianizado y virado al revés, o sea, el reino del cielo sobre la tierra.” 

(National Geographic. Diciembre, 1983. El Imperio Bizantino. Página 727)

Curiosa e injustificablemente, el autor de este escrito en la National Geographic pisa los talones del escritor John Hayward al llamar “civilización bizantina” a la que era, en realidad, la civilización que mantenía el Imperio Romano de Oriente.

Este error inexcusable lo comete pese a entender que la gente del oriente aún tenía a sí misma como romanos y que Hasta 1453, su Imperio era el Imperio Romano.

(g) Gonzalo Fernández Hernández, profesor de la Universidad de Zaragoza, escribe: 

“El Imperio Romano de Occidente se enfrenta a unos problemas entre 454 y 476 que desembocan en una reunificación del Imperio (...) 476 NO supone el fin de Imperio alguno (...) los soberanos bárbaros federados al Imperio Romano reconocen la soberanía nominal de un único emperador con sede en Constantinopla (...) en teoría esta situación perdura hasta la coronación imperial de Carlomagno...”

(www.wikipedia.org Artículo: Decadencia del Imperio Romano).

Subrayemos la oración: “476 NO supone el fin de Imperio alguno”. Así que, ni del Imperio Romano ni de cualquier otro imperio de aquel año.

(h) El nombre “Imperio Bizantino”“invención puramente moderna”

“El Imperio Bizantino, o Imperio Romano de Oriente, ERA el Imperio Romano durante la Edad Media, centrado en su capital Constantinopla y gobernado por Emperadores. Fue llamado ‘Imperio Romano’, como también ‘Romania’ (Griego  Ῥωμανία, Rhōmanía), tanto por sus habitantes como por sus vecinos. Siendo la distinción entre “Imperio Romano” e “Imperio Bizantino” una invención puramente moderna, no es posible fijar una fecha de separación, mas, sin embargo, un punto importante sería la transferencia por Constantino I, en 324, de la capital desde Nicomedia (en Anatolia) a Bizancio, a orillas del Bósforo, el cual, más adelante, sería llamado Constantinopla (alternativamente, ‘Nueva Roma’).” 

(Traducción de una porción del Artículo Byzantine Empire, de www.wikipedia.org.)

(i) El primer uso del nombre “Imperio Bizantino”.

“El primer uso del término Imperio Bizantino para identificar los años posteriores del Imperio Romano fue en 1557, cuando el historiador alemán Hieronymus Wolf publicó su obra Corpus Historiae Byantinae, una colección de fuentes históricas.”  https://en.wikipedia.org/wiki/Byzantine Empire

(j) El nombre “Bizantino” resulta en conceptos erróneos.

“Por si solo, el nombre Bizantino ilustra los conceptos erróneos a los que el imperio [romano] ha sido sometido, pues sus habitantes apenas hubiesen considerado apropiado el término para sí mismos o su estado. Lo suyo era, según su concepto, nada más ni nada menos que el Imperio Romano… Llamaron a sí mismos Romaioi, es decir, romanos.”

(Encyclopedia Britannica. Article: Byzantine Empire. Traducción del inglés.)

4) En el Capítulo Siete de este Análisis, comprobaremos que estos hechos sobre la cicatrización de la “herida mortal” asestada a Roma, y la duración del Imperio Romano después de sanado, tienen importancia vital para la interpretación correcta de los “diez cuernos”.

6. Aclaración. La cabeza que fue sanada era un reino fundamentalmente político-secular y no un reino esencialmente religioso o espiritual.

Por lo tanto, es de esperarse que la cabeza, después de sanada, se manifestara, fundamentalmente, como un poder político, y no religioso.

De hecho, asimismo sucedió. El Imperio Romano, herido “de muerte”, luego sanado, era, esencial y efectivamente, político-secular en naturaleza.

Esta naturaleza fundamental no cambió pese a que la religión cristiana, ya apartada en muchas doctrinas y prácticas del patrón original divino, estuviera inextricablemente unida al nuevo poder político-secular creado.

Se desprende de estas consideraciones que la cabeza sanada no sería la iglesia cristiana apóstata, o sea, que no es la Iglesia Católica Romana, ya que esta iglesia es un poder intrínsicamente religioso y no político, aunque no es menos cierto que se envuelve mucho en la política.

Expresando nuestra convicción con claridad, para énfasis: la cabeza sanada es el Imperio Romano.

La cabeza sanada no es la Iglesia Católica Romana, ni cualquier otra iglesia.

 

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Próximo tema: La autoridad, los poderes y las acciones de la Bestia Sanada.

 

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