APOCALIPSIS

Capítulo Uno de

 Análisis de las profecías y visiones

 

El trasfondo histórico de Apocalipsis

 

Parte 1

 

La naturaleza de Apocalipsis

El valor del libro
para todo aquel que lo lee

¿Quién escribió Apocalipsis y dónde?

 

 

Vista aérea de la isla de Patmos donde el apóstol Juan fue desterrado y donde recibió las profecías y visiones recopiladas en el libro de Apocalipsis.

La isla de Patmos

El apóstol Juan se encontraba desterrado en esta isla
cuando recibió las visiones audiovisuales de Apocalipsis.

 

La naturaleza de Apocalipsis

 

I. La naturaleza del libro.

A. Apocalipsis, el último libro del Nuevo Testamento, es un escrito de índole esencialmente profética, siendo esta obra el instrumento escogido por Dios para presentar revelaciones inspiradas en torno a numerosos eventos y circunstancias de la Era Cristiana, como, además, sobre la identidad, la naturaleza, las acciones y el destino de varias entidades espirituales o seculares-políticas.

Se hallan entre las profecías unas cuantas que describen gráficamente el espantoso desenlace final de la gran “Guerra Universal” entre dos poderosos contrincantes, a saber: Dios el Creador y Lucifer Satanás.

Esta misma “Guerra” es la que toma lugar también en la tierra entre las fuerzas del Bien y del Mal. Entre la iglesia verdadera fundada por Jesucristo y las organizaciones, tanto espirituales como seculares, que se oponen a ella y su mensaje de origen celestial.

 

 

Fotografía del monasterio de San Juan en la isla de Patmos donde el apóstol Juan fue desterrado y donde recibió las revelaciones de Apocalipsis.

 

El monasterio de San Juan, en Patmos. 

 

B. Los siguientes dos textos inspirados identifican el contenido principal de Apocalipsis.

1. Apocalipsis 1:1"La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto…"

a) “Revelación” es el término inspirado que fija con precisión el contenido del libro de Apocalipsis. ¿Qué contiene esta “revelación”? El mismo versículo nos proporciona la respuesta. Contiene la manifestación de “las cosas que deben suceder pronto”.

b) ¿Qué propósito motiva a Dios a dar, mediante Jesucristo, esta “revelación”? También se contesta esta pregunta en Apocalipsis 1:1.

Se nos dice que Dios desea "manifestar… las cosas que deben suceder".

Allá en el siglo I, estando aún vivo el apóstol Juan, Dios previo, desde su trono en el cielo, “las cosas” que, para aquel tiempo, pertenecían al futuro. No habían sucedido aún, pero acontecerían en el futuro después de la fecha en que Juan recibió “la revelación”

"…deben suceder", es decir, el Dios omnisciente, contemplando el espacio de tiempo desde el siglo I a través de los siglos subsiguientes de la Era Cristiana, discernía claramente “las cosas” que iban a pasar. Al menos las que él quería “manifestar” a la iglesia.

Ahora bien, tengamos presente que prever no es sinónimo de predestinar. Dios preveía que sucederían muchas cosas malas, como también cosas buenas, hecho que comprueba siquiera la lectura somera de Apocalipsis.

Mas, sin embargo, las malas se manifestarían, no porque la Deidad las programara o predestinara adrede, sino a consecuencia del pecado ya existente en el mundo desde la caída de Adán y Eva.

Sucederían a resultado del poder de Satanás en los seres humanos sometidos voluntariamente a él.

Ya que la “simiente corruptible” (1 Pedro 1:23-25) continuaría permaneciendo en la tierra también durante toda la Era Cristiana, se producirían, inevitablemente, cosas malas a lo largo de esta Era, pues “el árbol malo da frutos malos” (Mateo 7:15-10).

Además, algunas de “las cosas” previstas deberían suceder porque Dios mismo determinó intervenir providencialmente en ciertas situaciones humanas para que se ejecutara “lo que él quiso”(Apocalipsis 17:14-17).

2. Apocalipsis 1:3"Las palabras de esta profecía." Esta expresión también pone de relieve el contenido céntrico de Apocalipsis. Fundamentalmente, su contenido es de "profecía", en contra distinción a revelaciones básicamente hortatorias (de exhortación), consoladoras o doctrinales.

El valor de Apocalipsis

II. El valor de Apocalipsis para quien lo lee. Nos parece oportuno explicar en esta sección el origen de nuestro Análisis de las profecías y visiones, y la meta que perseguimos en su desarrollo.

A. Resaltamos el valor de Apocalipsis. Muchísimas personas que leen aunque sea solo una pequeña porción de Apocalipsis, opinan que el libro es demasiado difícil de entender, aun indescifrable en las partes de alto contenido metafórico. Pronto se desorientan en su estudio, desanimándose, al tropezar con tantas exóticas figuras retóricas. Se escuchan exclamaciones tales como: 

“¡Leer o estudiar ese libro es una pérdida de tiempo!”

“Cada comentarista interpreta el libro a su manera, presentando casi todos y cado uno explicaciones contradictorias.” 

Pues bien, a la verdad, el libro no es fácil. Sin embargo, desde el primer versículo se destaca su importancia y valor para el lector, o la lectora, y, por ende, se infiere que entenderlo no es totalmente imposible. Consideremos:

1. Apocalipsis 1:3. “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas…” ¿Se da cuenta? ¡Leer u oír “las palabras de esta profecía” trae bienaventuranzas! 

Pero, ¿cómo recibir bendiciones si casi todo el libro es, conforme a la apreciación de no pocos, un misterio envuelto en un enigma?

¿Cómo guardar “las cosas” de este libro si no son entendibles?

¿Con qué lógica manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto” (Apocalipsis 1:1) si estas “cosas” no son comprensibles?

2. Apocalipsis 22:7 y 9. “Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” 

Instructivamente, el ángel que mostraba al apóstol Juan “estas cosas” se identifica, diciendo: “Yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro” (Apocalipsis 22:9). Recalcamos: ¿cómo guardarlas los humanos, o siquiera los ángeles, si no se pueden entender?

3. Apocalipsis 22:16. Apocalipsis fue dado por Dios para “testimonio… en las iglesias” (Apocalipsis 22:16). Pero, si este “testimonio” no es entendible, ¿con qué lógica darlo “en las iglesias”?

4. Apocalipsis 19:10. “El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía” (Apocalipsis 19:10). Esto quiere decir, a nuestro entender, que “la profecía”, y, por inferencia, su real y fiel cumplimiento, figura notablemente en el “testimonio” que Jesús da “en las iglesias”, y también como orientación o aviso para toda persona no convertida a Dios.

Sin embargo, este “testimonio de Jesús” solo traería confusión, aun burla, de resultar totalmente incomprensible. Surtiría el mismo efecto que hablar “lengua extraña”, sin interpretarla, en presencia de quien no la entienda. “No dirán que estáis locos?”(1 Corintios 14:9-11, 27-28).

5. Conclusión. A la luz de estos textos, al autor de este Análisis le parece no solo razonable y beneficioso sino también absolutamente necesario escudriñar el libro de Apocalipsis asidua y pacientemente.

Aún más, se tiene como un deber impuesto implícitamente por Dios.

A esto se debe que este servidor viene esforzándose, hace tiempo, para cumplir con lo que percibe como “mi deber personal de entender, al grado máximo posible, las profecías y visiones del libro”.

Estimado amigo, respetada dama, le animamos a hacer otro tanto.

Personalmente, ya he podido comprobar que Apocalipsis es un enorme tesoro riquísimo y variado. Examinarlo poco a poco, explorando, visualizando, profundizando, aprendiendo, haciéndolo nuestro, redunda en bendiciones valiosísimas, siendo una de las más grandes la de certificar la veracidad del libro.

Y esto mismito se logra al presenciar nosotros el incuestionable cumplimiento de profecías proyectadas para el tiempo que vivimos, al igual que verificar el asombroso cumplimiento de profecías y visiones dadas, conforme a nuestra apreciación, para etapas anteriores de la Era Cristiana.

B. Para este Análisis de las profecías y visiones de Apocalipsis establecemos la meta siguiente: 

Presentar las interpretaciones que, a nuestro juicio, son las más lógicas por ser las que mejor armonizan entre sí, concuerdan con las demás Escrituras inspiradas y se ajustan a los eventos ya transcurridos durante la Era Cristiana, como, además, a los acontecimientos y las circunstancias significativas del tiempo presente (primera mitad del siglo XXI).

A pesar de haber desarrollado el autor de este Análisis fuertes convicciones sobre el significado y la aplicación de las profecías y visiones, jamás pretendo que sea aceptada mi interpretación como la definitiva o la única admisible.

Lejos de declarar mi análisis “finalizado de una vez para siempre”, sigo investigando materias relacionadas y comparando otras interpretaciones con la que yo ofrezco, humildemente.

A propósito, este Análisis no es una mera recopilación o comparación de interpretaciones ya publicadas, sino mayormente el resultado de estudios e investigaciones originales. 

En este Análisis, no pretendemos descubrir y refutar toda interpretación contraria a la nuestra. Hace ya muchos años, se me asignó la tarea de enseñar el libro de Apocalipsis a los alumnos de la Escuela de Estudios Bíblicos Avanzados de las Iglesias de Cristo en Puerto Rico. Esta obra resulta ser, pues, el fruto de intensos estudios efectuados durante largos años, acompañados por la ferviente oración de no defraudar ni instruir erróneamente al estudiantado.

Seguramente, cualquier estudioso perspicaz apreciaría la importancia de también estudiar, él mismo, ella misma, detenida y objetivamente todas las interpretaciones traídas ANTES de hacer cualquier evaluación. 

III. El trasfondo histórico del libro de Apocalipsis.

 

¿Quién es el autor de Apocalipsis?

 

A. ¿Quién es el autor?

1. Dios es el autor. “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio… y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan…” (Apocalipsis 1:1).

Cuatro seres desempeñaron distinto papeles para hacer llegar a la iglesia, y, por vía de la iglesia, a la humanidad, el libro de Apocalipsis, circunstancia que también contribuye a revestirlo de aún más importancia. Los cuatro seres son:

a) Dios es quien concibe el libro y compone su mensaje.

b) Jesucristo recibe de su Padre el mensaje, llamándose el libro, precisamente, “la revelación de Jesucristo”.

c) Un ángel recibe de Jesucristo “la revelación”.

d) El apóstol Juan recibe del ángel “la revelación”.

 

En la isla de Patmos, el anciano apóstol Juan, sentado en la ladera de una montaña, con un pergamino en la falda, contempla los cielos altos delante de él, mientras le revela Cristo, mediante un ángel de Dios, las profecías y visiones que componen el libro de Apocalipsis.

 

2. El propio apóstol Juan afirma haber recibido la revelación.

a) Apocalipsis 1:1. "La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan."

b) Apocalipsis 1:4. "Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono."

c) Apocalipsis 1:9. "Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo."

d) Apocalipsis 21:2. "Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido."

e) Apocalipsis 22:8. "Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas."

3. Los siguientes escritores del siglo II y de la primera parte del siglo III de la Era Cristiana atestiguan que el apóstol Juan recibió y escribió el libro de Apocalipsis: Justino Mártir, Ireneo, Clemente, Origen, Tertuliano e Hipólito.

 

El apóstol Juan escribe la “revelación de Jesucristo”.

Diapositiva

 

¿Dónde fue escrito Apocalipsis?

 

B. ¿Dónde fue escrito? "…en la isla llamada Patmos" (Apocalipsis 1:9).

1. La localización de Patmos, su tamaño y su topografía

"Unos 100 km. al suroeste de Éfeso, 16 km. de largo por 12 de ancho, rocosa y sin árboles. Se informa que Juan fue desterrado allí durante la persecución bajo Domiciano en el año 95 d. C., suelto y permitido su regreso bajo el emperador siguiente, Nerva, en el 96 d. C. y que vivió hasta el reinado de Trajano que comenzó en el 98 d. C." (Compendio manual de la Biblia, Henry Haley, 609).

2. La razón por la cual Juan se encontraba en la isla de Patmos:

a) "…por causa de la palabra de Dios…" (Apocalipsis 1:9).

b) "…y el testimonio de Jesucristo" (Apocalipsis 1:9).

 

 

 

La naturaleza del libro de Apocalipsis.

¿Dónde y cuándo fue escrito?

Diapositiva

 


 

Parte 2 del Capítulo Uno. ¿Cuándo fue escrito el libro de Apocalipsis?

LISTA del Contenido completo de Capítulo Uno del Análisis de las profecías y visiones de Apocalipsis

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Apocalipsis: análisis. Índice de solo los textos que componen el comentario

Apocalipsis: análisis. Lista del contenido completo del comentario, incluso las imágenes

 

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