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El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento: ¿cuál está en vigor durante la Era Cristiana?

Simbología del tabernáculo-templo de Israel mediante imágenes en PDF

 

El Tabernáculo terrenal versus el Tabernáculo espiritual

Tipos y antitipos

Sombras-figuras-símbolos de lo que había de venir y sus contrapartes en ámbitos espirituales de la Era Cristiana

Por Juan Colón

 
En esta proyección gráfica del tabernáculo de Israel, levantado en terrenos desérticos, durante las peregrinaciones de aquel pueblo entre el monte de Sinaí y la Tierra prometida, el altar de holocaustos se ve en primera plana. Luego, la fuente de purificación, un tanto a la izquierda y más cerca del tabernáculo. Entonces, el propio tabernáculo, compuesto del Lugar Santo y el Lugar Santísimo, cubiertos de tres pieles distintas.

En esta proyección gráfica del tabernáculo de Israel, levantado en terrenos desérticos durante las peregrinaciones de aquel pueblo entre el monte de Sinaí y la Tierra prometida, el altar de holocaustos se ve en primera plana. Luego, la fuente de purificación, entre el altar y el tabernáculo. Entonces, el propio tabernáculo, compuesto del Lugar Santo y el Lugar Santísimo, cubiertos de tres pieles distintas. Una verja de cortinas separa el atrio del tabernáculo de los campamentos adyacentes de los israelitas. Todo esto era “sombra de los bienes venideros”.

El maestro o predicador diestro encuentra mucho material en este curso para estudios bíblicos o sermones.

 

PDF de este estudio

 

Parte 1

I. Introducción

 

Uno de los estudios más provechosos al que puede dedicarse el creyente lo constituye la tipología bíblica. Los tipos son sombras, representaciones de la realidad. En Hebreos 10:1 leemos: "…teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas".  Los tipos en ciertos casos, aparecen asociados con los sucesos relacionados con el pueblo de Dios. En otros casos, sin embargo, ciertas instituciones presentan tipos de algo mucho mayor y de más amplio significado. Igualmente, algunos objetos sirven de tipo o sombra de lo que es real, permanente y de valor eterno.

El propósito de este curso es escudriñar a la luz de Las Escrituras algunos elementos esenciales de "La Ley Mosaica", y también del "Evangelio de Cristo", para buscar la verdadera relación existente entre estas dos formas de Dios hacer pacto con su pueblo. Queremos estudiar algunos aspectos de la ley mosaica buscando su verdadero significado o aplicación espiritual para esta época cristiana; buscar aquellas cosas estipuladas por Dios en el Antiguo Pacto, pero que son mero SÍMBOLO, TIPO, FIGURA o SOMBRA de las cosas "celestiales" para darle su propia aplicación.

En la Biblia se describe el tabernáculo con varias acepciones, siendo una de ellas la de "tienda" que se podía armar y desarmar. Su función principal era la de servir como lugar de encuentro entre Dios y Su pueblo. El tabernáculo es también llamado en Números 9:15, "la tienda del testimonio". Era en ese recinto, relativamente simple, que Dios se encontraba con Su pueblo. Este lugar era santo, consagrado al culto a Dios.

El tabernáculo levantado por Moisés en el desierto, según el modelo que le fue mostrado en el monte Sinaí por Dios mismo, es el más elocuente de todas las figuras rituales del Antiguo Pacto. Como una prefiguración de las cosas del Nuevo Testamento presenta como antitipos de la nueva alianza no solo a Cristo y al cristiano, sino también a la iglesia en los lugares celestiales, ya que "no entró Cristo en el santuario hecho de mano… sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios", según Hebreos 9:24.

En este presente estudio haremos abundantes referen­cias en cuanto a las cosas relacionadas con el tabernáculo, a su magnífico y variado mobiliario, a los materiales empleados en su construcción, todo con el sincero deseo de profundizar en el conocimiento de las cosas celestiales. Todas estas riquezas tipológicas constituyen prácticas y preciosas lecciones acerca de cómo vivir hoy la vida cristiana, para que nuestra sed espiritual aumente y gocemos de toda bendición espiritual en los lugares celes­tiales.

Sabemos que existe hoy día, grandes conflictos en el mundo religioso con relación a la aplicación de la ley mosaica al Evangelio de Cristo. Muchos errores son enseñados en nuestro tiempo como consecuencia de la gran confusión impe­rante. Se han hilvanado una serie de enseñanzas erróneas acerca del santuario celestial que amerita un estudio profundo del tema.

 

II. Algunas definiciones

El tipo o modelo bíblico es una representación ordenada anterior, mediante la cual personas, eventos e instituciones del Antiguo Testamento prefiguran a personas, eventos e instituciones del Nuevo Testamento. Son figuras, o lecciones, mediante las cuales Dios ha enseñado a su pueblo su plan redentor y sus elevados propósitos para la vida cristiana. Son una muestra de las cosas venideras y no la verdadera imagen de las cosas (Colosenses 2:17; Hebreos 8:5; 10:1). Todo el sistema mosaico, por ejemplo, fue como un jardín de infancia en el que el pueblo de Dios fue educado en las cosas divinas y enseñado a ver así la realidad de las cosas futuras.

La Biblia utiliza diversas palabras para los tipos, tales como: señal (Juan 20:25), figura(Hechos 7:43; Romanos 5:14; 1 Corintios 10:11), forma (Romanos 6:17), parábola, alegoría (Hebreos 9:9), modelo (Hechos 7:44; Hebreos 8:5), sombra (Colosenses 2:14;  Hebreos 8:5) y ejemplo (Filipenses 3:17; 1 Timoteo 4:12; 1 Pedro 5:3).

Algunos de los nombres para los antitipos son: figura del verdadero (1 Pedro 3: 21),  imagen misma (Hebreos 9:23), verdadero (Hebreos 9:24), y espíritu (2 Corintios 3:6).

El tipo es el objeto de una lección, de la revelación temporal de una persona, de un acontecimiento, o de una institución venidera. El antitipo es el cumplimiento de lo que había sido predicho. Son necesarios uno o más puntos de afinidad entre el tipo y el antitipo (Colosenses 2:14-17; Hebreos 10:1). El tipo es siempre terrenal, mientras que el antitipo puede ser celestial o terrenal y celestial. La autoridad de los tipos y su aplicación provienen de la Biblia.

a)  Éxodo 25-30, 35-40

b)  Levítico 8-9

c)  1 Reyes 5-8

d)  2 Reyes 24-25

e)  1 Crónicas 17 y 22

f)   1 Crónicas 1-9

g)  Esdras

h)  Nehemías

i)   Esther

j)   Hageo

k)  Hebreos 8-9

 

El tabernáculo de Moisés

 

El tabernáculo terrenal. No se puede hablar del tabernáculo terrenal sin antes hablar de sucesos que preceden a ese acontecimiento. El pueblo de Israel estaba cautivo en Egipto por cerca de 400 años. Dios se acordó de ellos y los libró de la mano de Faraón, usando a Moisés como líder; ya libres del yugo de la esclavitud, comenzó el camino que les llevaría a la tierra prometida. Pero había que darle a aquel pueblo una ley para que fuera regido por ella.

Las leyes, mandamientos y preceptos que hubiesen imperado hasta ese momento (Génesis 26:5), cesarían. Ahora comenzaban con una nueva administración, la ley no aparecía como medio de vida, sino como el medio por el cual Israel se podía constituir en un tesoro especial de Dios, un reino de sacerdotes y gente santa, distinguiéndose así de las demás naciones. Más aun así, la ley no fue impuesta hasta tanto no fue divinamente propuesta y voluntariamente aceptada por Israel. La ley tenía como fin enseñar al pueblo la santidad de Dios, su propio estado pecaminoso y, mediante su austeridad y severidad, ser el "AYO" que guiara al pueblo a Cristo, a quien señalaba en detalle para que pudieran ser salvados por la fe (Gálatas 3:24).

Tres meses habían transcurrido (Éxodo 19:1), cuando Dios decidió hablar con el pueblo israelí en el monte Sinaí, con todo el pueblo al pie del monte, todo el monte humeando y estremeciéndose por un gran estruendo como de bocinas, y relámpagos. ¿Por qué se necesitaba de un taber­náculo para que Dios se manifestase a su pueblo? (Deuteronomio 5:22-33) El pueblo de Dios, sus escogidos, tuvieron temor de morir, y no desearon que Dios hablara directo con ellos sino que Moisés fuera el "mediador". Por esa razón es que Moisés se convierte en el "mediador de ese primer pacto". Iban a cruzar un desierto y Dios había ideado una forma de comunicarse con el pueblo.

Antes de mencionarse el tabernáculo, Dios dio a Moisés las "dos tablas de piedra" que él mismo había escrito (Deuteronomio 5:22 y 9:9-10). Pero esas tablas no son las que el pueblo de Israel guardó en el arca del testimonio, pues Moisés, lleno de ira y enojo por el pecado del pueblo, arrojó las tablas al suelo y estas se quebraron.

(Deuteronomio 9:17) Falsamente, los Adventistas del 7mo. Día enseñan que las tablas de los diez mandamientos que fueron guardadas por los israelitas en el arca del testimonio fueron escritas por el dedo de Dios. Claramente la Biblia enseña otra cosa. Ahora bien, a pesar de que estas tablas eran las "del pacto", los diez mandamientos no eran toda la ley. Según Éxodo 24:1-8, aun antes de darles las tablas de piedra, Dios le dictó a Moisés el "libro del pacto" y en el verso 12, habla de "las tablas de piedra, y la ley, y mandamientos” que Dios escribió para la enseñanza de ellos.

De la lectura de los capítulos 21-24 del libro de Éxodo se recogen las ordenanzas sociales que Dios le dio a su pueblo:

1. Derechos personales (Éxodo 21:1-36).

-Eran leyes en relación con la esclavitud, (1-11); sobre los agravios cometidos a terceros, (12-27); sobre las lesiones que resultasen del descuido o la negligencia (28-36).

2.  Derechos sobre la propiedad(Éxodo 22:1-15).

-Se dieron leyes en relación con el robo, (1-6); y la honestidad, (7-17)

3. Requisitos de integridad personal (Éxodo 22:16 - 23:19).

-Eran leyes que indicaban la conducta correcta, (22:16-31); la administración de la justicia común, (23:1-9); y la observancia de las épocas festivas, (10-19).

4. Promesa y perspectiva (Éxodo 23:20-23).

-Se aseguraba la presencia divina con Israel, (20-23); se predice un futuro bienaventurado condicionado a que el pueblo permanezca leal al Señor, (24-33).

Estos mandamientos del "libro del pacto", tenían como propósito servir de instructor social y religioso para Israel. Del capítulo 24:1-18, nuevamente se destaca la aceptación voluntaria de la ley por parte de Israel. El pacto es ratificado.

Ahora bien, ese libro del pacto fue rociado con sangre, la sangre del pacto que Dios hizo con el pueblo judío. Esto lo confirma la Palabra de Dios en Hebreos 9:18-22, en otras palabras, la ley mosaica no se componía sólo de los diez manda­mientos sino de una serie o conjunto de leyes, ordenanzas y estatutos dados por Dios para regir todos los aspectos de la vida del pueblo judío.

[Tipología]

En el Nuevo Testamento podemos encontrar un hermoso antitipo con el libro del pacto judío:

1.  Existen derechos o privilegios personales:

a)  Juan 1:12. Dios nos da la potestad de ser hijos, al ser aceptados mediante la adopción.

b)  Hechos 2:38. Dios nos da el perdón de los pecados y el DON del ESPÍRITU SANTO.

c)  Efesios 1:3-10. Dios nos da el derecho a ocupar un lugar especial (celestial) donde recibimos "toda bendición espiritual", además de la redención.

d)  Hebreos 10:16-22. Dios nos recibe directamente en SU SANTO TRONO, en el mismo "lugar santísimo", por el sacrificio expiatorio de Jesucristo. Este punto lo estaremos escudriñando más  adelante y con toda la profundidad que este pasaje bíblico merece.

2.  Existen derechos sobre la propiedad:

a)  Juan 14:2-3. Nuestra propiedad está en los cielos a donde nuestro Señor Jesucristo fue a preparar "moradas celestiales" para los que le obedecen.

b)  Mateo 6:19-21. Durante el discurso del Sermón del Monte, Cristo nos exhorta a hacer nuestros tesoros donde verdaderamente podremos disfrutar de ellos, en el cielo donde está "la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios".

c)  Efesios 2:19-22. Ahora somos herederos y miembros de la familia de Dios, "conciudadanos con los santos".

3.  Existen requisitos de integridad personal:

a)  Hebreos 10:23-31. Dios, Rey de reyes y Señor de señores, requiere una total dedicación de nosotros sus hijos, para que hagamos solo Su voluntad, es decir, que nos sometamos a sus mandatos.

b)  Romanos 12:1-3. Dios requiere más. No podemos tratar de conformarlo dándole lo que nos sobra sino que Él desea que le ofrezcamos todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo en una forma que a Él le agrade. Ese es el culto que le ofrecemos con la razón.

c)  Romanos 12:9-21. ¿Es esa la forma de cristia­nismo que estamos viviendo? Es parte de nuestra responsa­bilidad como hijos de Dios.

4.  Existen también promesas y perspectivas:

a)  1 Pedro 1:3-5. La promesa de recibir una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible en los cielos; alcanzar la salvación de nuestras almas el día del juicio final.

b)  2 Pedro 1:10-11. Esta promesa tiene una relación estrecha con la forma en que nos conducimos en esta vida. Tenemos  la bendición de recibir parte de sus promesas ahora y las vemos y las disfrutamos, pero también quedan otras promesas que son futuras y son para los que logren perseverar hasta el fin, siendo firmes y constantes. Es por esa razón que tenemos que mantenernos fieles a Sus mandamientos.

c)  Apocalipsis 21:6-7. Se vuelve a hacer mención de bendiciones ahora y también de bendiciones futuras. Me llama la atención de manera muy especial este verso 7: "El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo".

Los mandamientos de nuestro "nuevo libro del pacto" tienen el propósito de servir como guías a nuestras vidas en lo moral, social y religioso. También se desprende de este Nuevo Pacto, que al igual que en el Antiguo Pacto, la acepta­ción de someterse a la voluntad perfecta de Dios voluntaria­mente, Dios lo deja al libre albedrío de los seres humanos. Dios ya hizo su parte, enviar a Su Hijo unigénito a morir en la cruz por nuestros pecados; ya Cristo hizo su parte, murió en la cruz por la humanidad. Ahora la bola está en la cancha de los seres humanos: nos toca a nosotros ratificar la parte del pacto que nos corresponde dentro del plan de salvación.

El paralelismo del libro del pacto judío y el Nuevo Pacto es tal que ambos fueron rociados con sangre. Cristo nuestro Cordero Pascual derramó Su sangre preciosa por la humanidad, y de esa manera selló este nuevo pacto entre Dios y los hombres.

Moisés estudia las instrucciones de Jehová sobre la construcción del tabernáculo. “Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte”, dijo Jehová a Moisés, según Éxodo 26:30.

Moisés estudia las instrucciones de Jehová sobre la construcción del tabernáculo. “Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte”, dijo Jehová a Moisés, según Éxodo 26:30. Tan importante es esta directriz que Esteban la incluye en si disertación ante el concilio de los judíos (Hechos 7:44).

EL TABERNÁCULO TERRENAL: SU CONSTRUCCIÓN.

La construcción del tabernáculo terrenal fue por voluntad divina y no de los hombres, según Éxodo 25:8-9. Moisés tenía que erigirlo de acuerdo al modelo que Dios le mostraría. No sólo el tabernáculo sino todo el mobiliario y los utensilios que contenía fueron dados en detalle por Dios. Hechos 7:44 lo confirma. Moisés solo tenía que someterse a la voluntad de Dios.

Hebreos 8:4-5. Ese tabernáculo, al igual que el templo judío que le sustituyó, eran solo tipo, figura y sombra del tabernáculo celestial "del tiempo presente" al igual que los muebles y utensilios. Esto lo estaremos estudiando detalla­damente en el transcurso del curso. Todas las especificaciones fueron dadas a Moisés. Los materiales para la construcción del tabernáculo fueron provistos mediante ofrendas del pueblo que incluía: tres metales preciosos, tejidos de colores, pieles de animales, lana, aceite y piedras preciosas.

El tabernáculo, como también el templo que más tarde construyó Salomón, fue el centro de la vida nacional judaica. Era una representación de valor inmensurable, de ciertas ideas que Dios quiso grabar en la mente de los seres humanos, y un anuncio previo de muchas enseñanzas de la fe cristiana.

Romanos 15:4 afirma: "…las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza". El tabernáculo construido por Moisés en el desierto ha dejado profundas lecciones para la iglesia, tanto por la rica tipología de su mobiliario como por el significado espiritual de todo el conjunto.

LAS OFRENDAS

Una de las lecciones más importantes que tiene para nosotros el estudio del tabernáculo es lo relacionado con las ofrendas del pueblo como respuesta a la orden divina dada por medio de Moisés (Éxodo 25:2-7; Éxodo 35:29). Las ofrendas voluntarias fueron tan abundantes que los artífices interrum­pieron su trabajo para decirle a Moisés: "El pueblo trae más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que haga. Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni su mujer haga más para la ofrenda del Lugar Santo. Así se le impidió al pueblo ofrecer más; pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba" (Éxodo 36:5-7).

[Tipología]

¡Qué lección más preciosa! Como cada uno dio voluntaria y generosamente de lo que poseía. El costo estimado de la construcción en dólares americanos fue de $l,250,000. Cuando cada creyente entiende que la obra es parte esencial de la comunión con Dios y da generosamente, la iglesia no necesita de "otros medios" para obtener sus fondos ni pasa necesidades ni se ve precisada a limitar sus actividades en el campo de la evangelización. Sin dudas, que escucharon la voz de Dios. Tampoco dudo que Satanás fuera lo suficientemente astuto como para insinuarles que aquella obra exigiría gastos extraordi­narios; que el costo de la vida se elevaría; que fuera prudente economizar o guardar cuidadosamente lo que poseían. Pero los hijos de de aquel tiempo tenían sus ojos puestos en el Señor y la voluntad de Dios era de suprema importancia para ellos.

COMPOSICIÓN DEL TABERNÁCULO

El tabernáculo se componía de una figura rectangular de aproximadamente 14.3 metros  (45' 6") de largo, 4.7 metros (15' 3") de ancho y 4.7 metros (15' 3") de alto; hecha  de tablas verticales de madera de acacia y recu­biertas de oro puro. La distribución del material era: veinte tablas al lado norte, veinte tablas al lado sur, seis tablas al lado oeste, con dos esquineros de 4.7 metros (15' 3") de largo por .69 metros (27") de ancho. Cada tabla tenía a un extremo dos espigas que eran asentadas en dos bases de plata. Las tablas se unían mediante cinco barras que atravesaban una serie de anillos fijados sobre las tablas.

LAS TABLAS VERTICALES DEL TABERNÁCULO

Su origen. Las tablas procedían del bosque.

[Tipología]

Cada tabla representa a un cristiano. Nosotros como creyentes, hemos sido cortados, talados a los pies de Cristo por el arrepentimiento y el bautismo, cuando escuchamos el evangelio y le obedecemos. Como espada, este evangelio nos echó a tierra, y después de talados, fuimos traídos a la casa de Dios. Vinimos a esta de la misma manera en que caímos, pero en la casa de Dios fuimos labrados, conforme a Efesios 2:1-3: "Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensa­mientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás".

Su desbaste. Felizmente al ser traídos a la casa de Dios en estado bruto, pasamos por el proceso de ser acepillados. Para hacer ese tipo de trabajo el escultor o el carpintero utiliza las herramientas adecuadas para quitar la corteza de la madera. Así sucede también con el ser humano cuando viene a los pies del Señor. Es necesario que sea desbastado o trabajado por las afiladas cuchillas del diestro carpintero de Nazaret (Colosenses 2:11; 3:8-9).

-La nueva vida es como un bloque de piedra que debe ser tallado por el escultor. Dios hace lo mismo con nuestras vidas. Nos saca del bosque del pecado, nos trae a su casa, usando la herramienta de la Palabra, que es "más cortante que una espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12), para efectuar el desbaste de innumerables impurezas, tales como palabras torpes, malos hábitos o vicios, transformándonos en hombres y mujeres perfectos (Efesios 2:20-22).

El revestimiento. Note que las tablas tenían que ser cubiertas de oro puro (Éxodo 26:29). El oro habla de realeza, de gloria.

[Tipología]

En Apocalipsis 1:6 afirma la Biblia que Dios nos hizo reyes y sacerdotes, y en otros pasajes también. Aquí el creyente, después de haber sido despojado de todas las arrugas del pecado, es glorificado con el oro de la gloria de Dios, hecho participante de la realeza de Cristo y constituido rey y sacerdote.

Sus basas. Las tablas estaban colocadas sobre basas de plata.

[Tipología]

-Toda nuestra fortaleza, toda nuestra apariencia real, descansa sobre basas de plata como un símbolo de redención.

-Todas las tablas tienen que mantenerse unidas para formar la casa de Dios. Pero aquí hay un aspecto muy significante relacio­nado con las tablas y su unión perfecta. Aunque al momento de ser cortadas y traídas al campamento eran muy diferentes entre sí, después de ser trabajadas quedan todas iguales; la aplicación espiritual es que ante los ojos de Dios no hay unos mejores que otros (Colosenses 3:11; Romanos 2:11).

Las barras. Las barras o travesaños eran de madera de acacia y también estaban revestidas de oro y eran para mantener las tablas firmes y unidas (Éxodo 26:26-28).

[Tipología]

Esas barras señalan a la unión espiritual entre Dios y los creyentes descrita en Juan 17:22-23. Las barras por estar en grupos de cinco, señalan sin lugar a dudas a los cinco ministerios descritos en Efesios 4:11-13. Estos ministerios son los que definen a la iglesia del Señor

LAS CORTINAS

Sobre la madera, había diez cortinas de 13.12 metros (42' 8") de largo por 1.85 metros (6') de ancho cada una. Eran hechas de lino fino y estaban unidas como una sola cortina de 18.76 metros (61') de este a oeste y 13.12 metros (42' 8") de norte a sur. La parte sobrante cubría el extremo oeste que era la parte posterior.

[Tipología]

Las cortinas eran de cuatro colores, tal vez, indicando diversos aspectos de la obra personal de Cristo.

1. PÚRPURA. Se relaciona este color con la realeza. Cristo, El Mesías prometido, vino como un rey conforme a la profecía de Zacarías 9:9; "He aquí tu rey".

2. CARMESÍ. Este color se relaciona con la sangre. Cristo, nuestro Cordero Pascual, se ofreció a sí mismo como un sacrificio de sangre por la humanidad.

3. BLANCO. Este color se relaciona con la perfección. Cristo fue el Cordero "puro y sin mancha", perfecto.

4. AZUL. Este color se relaciona con el trono de Dios en el cielo; también con lo celestial. Cristo, luego de su sacrificio, fue al cielo y abrió los lugares celestiales a su pueblo.

Las cortinas tenían diseños de querubines y se extendían sobre el rectángulo formado por tas tablas doradas formando así el tabernáculo.

 

Tres cubiertas de pieles se colocaban encima del armazón del tabernáculo: de pelo de cabras, de piel de carnero teñida de rojo y de pieles de tejones.

Tres cubiertas de pieles se colocaban encima del armazón del tabernáculo: de pelo de cabras, de piel de carnero teñida de rojo y de pieles de tejones.

LA TIENDA

Esta era la cubierta del tabernáculo (Éxodo 26:7-14). Cubría el recinto una carpa, o tienda, de pelo de cabras. Once cortinas, cada una de 14.05 metros  (45' 8"; 30 codos) de largo y 1.85 metros (6'; 4 codos) de ancho, unidas con broches de oro para formar una sola pieza de 20.61 metros (67') de este a oeste y 14.05 metros (45' 8") de norte a sur. Sobre esta cubierta había otra de piel de carnero teñida de rojo y encima de todo, otra cubierta de pieles de tejones. Probablemente esta tienda triple sería sostenida por un caballete con costados inclinados. El taberná­culo como tal parece haber tenido el techo plano.

 
Una verja de columnas y cortinas encerraba el atrio del tabernáculo.

Una verja de columnas y cortinas encerraba el atrio del tabernáculo.

EL ATRIO

El tabernáculo estaba cercado con una verja de 46.77 metros (152') de largo y 23.4 metros (76') de ancho. Tenía la entrada por el este. Esta cerca era también de cortinas de lino retorcido de 2.33 metros (7' 7") de alto y colgadas a unas columnas de 2.33 metros (7' 7") entre sí, con molduras y ganchos de plata, asentadas sobre bases de bronce. La puerta al extremo este era de 9.38 metros (30' 6") de ancho, en lino azul, púrpura y escarlata. Era la única entrada y salida al recinto.

Era el patio interior del tabernáculo. Allí se encontraban dos muebles muy importantes:

 
 
El bronce del altar de holocaustos simboliza juicio.

El bronce del altar de holocaustos simboliza juicio.

 

1. EL ALTAR DE HOLOCAUSTO: Era el altar más grande usado para el sacrificio de animales. Era  de 2.33 metros (7' 7") de costado a costado y de 1.39 metros (4' 6") de alto. Era de tablas de acacia recu­biertas de bronce.

[Tipología]

El bronce es símbolo de juicio.

Este altar estaba casi a la entrada del atrio. Según Levítico 6:9-13, el fuego de este altar no podía ser apagado sino que el sacerdote tenía la encomienda de poner leña sobre él cada mañana. El fuego fue encendido milagrosamente cuando de Dios bajó fuego del cielo y consumió al primer holocausto ofrecido según Levítico 9:24.

 
 

Los sacerdotes levíticos debían purificarse en la fuente antes de entrar en el Lugar Santo.

2. LA FUENTE: Era un gran envase de bronce diseñado para poder contener agua con el propósito de que los sacerdotes pudieran lavarse tanto las manos como los píes antes de ministrar en el altar o en el tabernáculo. (Durante el estudio de este tabernáculo estaremos aplicando algunos tipos y sombras del Tabernáculo a nuestra era cristiana, pero el grueso de esas figuras retóricas las aplicaremos cuando entremos a la sección del TABERNÁCULO ESPIRITUAL).

 
 
Jehová Dios dispuso que se colocaran tres muebles en el Lugar Santo: a la derecha, la mesa de los panes sin levadura; a la izquierda, el candelero, con sus siete lámparas; y al fondo, frente a la entrada para el Lugar Santísimo, el altar de incienso.

Jehová Dios dispuso que se colocaran tres muebles en el Lugar Santo: a la derecha, la mesa de los panes sin levadura; a la izquierda, el candelero, con sus siete lámparas; y al fondo, frente a la entrada para el Lugar Santísimo, el altar de incienso.

EL LUGAR SANTO

Este recinto medía 9.23 metros (30') de largo x 4.62 metros (15') de ancho. Era una de las dos partes en que se dividía el tabernáculo, la más grande por cierto. A este lugar solo podían entrar los miembros de la tribu de Leví que fueran asignados al sacerdocio, no sin antes haberse lavado las manos y los pies. La entrada a este lugar era a través de un velo o cortina, según Éxodo 26:36-37.

En este recinto se encontraban los siguientes utensilios:

1.  El candelero, o candelabro. Pieza hecha de oro macizo. Se componía de una columna central y tres brazos a cada lado. Su costo estimado al día de hoy: $35,000. Tenía su lugar al lado sur del Lugar Santo. Se calcula que medía alrededor de 1.49 metros (4' 10") de alto y 1.05 metros (3' 5") en su parte más ancha (la parte superior). En total tenía siete brazos: uno central, diseñado con cuatro copas de flor de almendro, manzanas y flores; los restantes seis tenían tres copas en forma de flor de almendro, una manzana y una flor en cada brazo.

-De este candelero, no solo se tiene la descripción dada en Éxodo 26:31-40, sino que en la ciudad de Roma existe un grabado que data del siglo primero de nuestra era, en el famoso ARCO DE TITO, que posiblemente sea una reproducción fiel y exacta del original. Este arco conmemora la victoria alcanzada por el ejército romano y su general Tito, sobre los judíos, en la batalla del año 70 d. C. y donde fue destruido el "Templo de Herodes". Este asunto lo estudiaremos más a fondo cuando entremos de lleno en la profecía de Cristo concerniente a la destrucción del templo judío (Mateo 24).

2. La mesa del pan de la proposición. Esta era una mesa construida de madera de acacia y recubierta de oro. Sus medidas eran de aproximadamente .95 metros (3' 1/2") de largo, .46 metros (1' 6") de ancho y .62 metros (2') de alto. En ella se exponían perpetuamente doce panes sin levadura que debían de ser removidos y reemplazados cada día de reposo. Tenía también utensilios de oro tales como platos, cucharas, cubiertas y tazones. El pan que se removía servía de alimento a los sacerdotes. La mesa debía ser colocada al lado norte del Lugar Santo y frente al candelero. En el "Arco de Tito" también aparece la mesa de la proposición siendo llevada a Roma, junto al candelero y a las trompetas sagradas.

3.  El altar de incienso. Este fue construido de madera de acacia y luego recubierto de oro. Medía .97 metros (3' 2") de alto y .46 metros (1' 6") de costado a costado, o sea, cuadrado. Tenía una especie de cuernos integrados al altar y una cornisa de oro, con anillos debajo de la cornisa para facilitar su transportación. Para esto había también dos varas de acacia recubiertas de oro. Su ubica­ción en el tabernáculo era frente al VELO que separaba el LUGAR SANTO del LUGAR SANTÍSIMO. En este altar Aarón, el sumo sacerdote, tenía que quemar incienso sobre él cada mañana al alistar las lámparas y cada anochecer al encender las lámparas. No se podía ofrecer sobre este altar incienso extraño, ni holo­causto, ni ofrenda, ni libación. Ese fue el pecado de los hijos de Aarón, que ofrecieron "fuego extraño" (Levítico 10:1-2), o sea, una adoración no sincera de acuerdo a lo establecido por Dios. Sin lugar a dudas, se refiere a fuego preparado de modo contrario al divinamente indicado y [tipología] tipifica cualquier entusiasmo religioso generado por medios puramente carnales y no de acuerdo a la mente de Dios.

4.  El velo. Esta pieza construida de lino torcido, azul, púrpura y carmesí con diseños de ángeles bordados, separaba, es decir, servía de "pared" entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Había cuatro pilares o columnas que sostenían la estructura del cortinado, que eran de madera de acacia y estaban revestidas de oro, y las basas de plata, según Éxodo 26:31-33. El velo se suspendía de esta estructura por medio de unos corchetes de oro. De este punto en adelante, solo el sumo sacerdote podía pasar a ofrecer sacrificios por él y por el pueblo, una sola vez al año.

 
 
En esta representación gráfica, vemos, dentro del Lugar Santísimo del tabernáculo, el arca del testimonio, con el propiciatorio y dos querubines encima.

En esta representación gráfica, vemos, dentro del Lugar Santísimo del tabernáculo, el arca del testimonio, con el propiciatorio y dos querubines encima. 

EL LUGAR SANTÍSIMO

Este era el recinto donde se manifestaría Dios de ahora en adelante. Medía aproximadamente 4.61 metros (15') cuadrados. En este lugar se encontraban "el arca" y "el propiciatorio".

1.  El arca: Conocida como "el arca del testimonio" o "el arca del pacto". Era una especie de cofre construido de madera de acacia y recubierta de oro. Medía 1.13 metros (3' 7 1/2") de largo por .72 metros (2' 4") de ancho y .72 metros (2' 4") de alto. En la parte de afuera tenía cuatro anillos de oro en cada esquina, por las que se pasaban unas varas de madera de acacia recubiertas de oro  para facilitar su transpor­tación. Las varas jamás podían ser quitadas del arca. En ella se guardó "el testimonio de Dios", según Éxodo 25:16. ¿Qué cosas constituyó el testimonio de Dios?

a)  Las dos tablas de la ley

b)  Una vasija con el maná recogido en el desierto

c)  La vara de Aarón que reverdeció

2.  El propiciatorio: Plancha de fino oro macizo que servía de cubierta al arca del testimonio (Éxodo 25:17-21). En la parte superior, a cada extremo había una figura de un querubín con sus alas extendidas y mirando cada uno hacia el arca, de frente uno contra el otro. Tanto la plancha como los querubines eran de una sola pieza. Las alas de los querubines "cubrían" el propiciatorio, de modo que entre los dos querubines y la parte superior del propiciatorio formaban un espacio de donde Dios le hablaría a Moisés todo lo concerniente a Su pueblo. El sumo sacerdote tenía que rociar la sangre del sacrificio sobre el propiciatorio una vez al año para que Dios perdonara todos los pecados del pueblo (Levítico 16:14).

-El arca y el propiciatorio formaban entre sí una sola pieza de manera que se convirtió en el lugar de privilegio donde Dios escogió manifestar Su presencia en medio de Su pueblo (Éxodo 25:21-22), y en cierto sentido también en la sede del trono de Dios.

 

Parte 2 de: El Tabernáculo terrenal versus el Tabernáculo espiritual

El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento: ¿cuál está en vigor durante la Era Cristiana?

Simbología del tabernáculo-templo de Israel mediante imágenes en PDF

 

  

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