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Cursos de capacitación ministerial.

Una lista, con enlaces, de los disponibles en este sitio de Internet.

Sesión 1 de Iniciándose y perfeccionándose en los ministerios espirituales del Reino de Dios

 

 

Iniciándose…

                …y perfeccionándose…

                                      …en los ministerios espirituales…

               …del Reino de Dios

 

 

Andando sobre una cuerda floja encima de un laberinto grande y complicado, a este varón le hace falta buen sentido de balance, control y mucha disciplina para no caer. Asimismo, el ministro espiritual en el Reino de Dios. Iustración para el curso Inciándose y perfeccionándose en los ministerios espirituales, en editoriallapaz.

 

Andando sobre una cuerda floja encima de un laberinto grande y complicado,
a este varón le hace falta buen sentido de balance, control y mucha disciplina
para no caer.

Analógicamente, el ministro espiritual en el Reino de Dios necesita de los mismos
tres poderes para mantenerse vertical en la ejecución de sus obras, sin caer
en los laberintos engañosos y peligrosos elaborados por el diablo
y sus secuaces.

 

Sesión 2

EXCELENCIA de CARÁCTER y PERSONALIDAD

El CENTRO de ADENTRO donde se hallan los
más santificados
y entregados de la congregación

Las cinco "A's"

Actitudes, Atributos y Acciones Αcordes
con la Αltura de ministerios espirituales.

 

¿Puede haber EXCELENCIA de ministerios y obras SIN EXCELENCIA de CARÁCTER y PERSONALIDAD? ¿Qué dicen, amados
hermanos y hermanas?

Tal vez te sorprenda mi opinión personal, pues, respondo: "Quizás, hasta cierta medida". ¿Por qué?

 

 

Porque veo que algunos ministros religiosos de las regiones protestantes, evangélicas, carismáticas y papales tienen tanto carisma, son tan astutos y tienen tanta labia que son capaces de efectuar obras bastante extensas y productivas, según sus criterios, aun mientras tengan una amante por allá, en Honduras, o por acá, en Orlando, estén viendo pornografía en horas tardías de la noche o estén apropiándose ilegalmente de los fondos de la iglesia.

Con todo, normalmente resulta dificilísimo encubrir por mucho tiempo semejantes defectos graves de carácter, corazón, alma y espíritu; de desenvolvimiento social-sexual-familiar-ministerial. El apóstol Pablo advierte:

"Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren después. Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas." 1 Timoteo 5:24-25. O sea, algunos logran encubrir sus pecados por un tiempo, mas, sin embargo, los mismos "no pueden permanecer" ocultos para siempre.

De ahí, el sabio consejo para todo evangelista: "No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro". 1 Timoteo 5:22. No lo hagas, a no ser que el candidato o solicitante de ministerio esté encubriendo pecados. Verifique bien su expediente moral-espiritual. No te apresures. Mejor la cautela que la prisa.

Si encargo al hermano Fulano un ministerio, sabiendo que él está violando alguna norma moral-espiritual-doctrinal de Cristo, me hago partícipe en pecados ajenos. Además, también culpable yo mismo de infringir la directriz que dice: "No impongas con ligereza las manos a ninguno".

Estos textos y consejos constituyen, efectivamente, una advertencia seria para el candidato o solicitante de ministerios. A saber: si tú sabes que estás infringiendo una, o más de una, de las leyes de Cristo, ¡seas sensato! No te presentes como candidato para ministerios en la iglesia. Ni aceptes si los encargados, desconocedores de tu pecado, o pecados, te invitan a desempeñar cualquier ministerio. ¿Cómo te atreverías?

Según mis experiencias, sé a ciencia cierta que algunos en pecado sí se atreven a aceptar ministerios, aun el de predicar a tiempo completo con sueldo.

¿Puede haber excelencia de carácter, y, por ende, excelencia de ministerios y obras, sin andar en santidad? ¿Qué dicen?

"SANTO" es uno de los veintisiete requisitos para ser anciano (obispo, pastor) de una congregación.

En realidad, todo cristiano consagrado a la vida espiritual ha de tener la santidad como atributo sobresaliente, claramente manifiesto tanto a mundanos como a cristianos.

"Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir", apunta el apóstol Pedro. (1 Pedro 1:15). Y, por extensión, ¡en todo ministerio!

Querido hermano, ¿aspiras a desempeñar algún ministerio en la congregación? ¿Que te pongan a leer textos bíblicos ante los congregados? ¿Que te inviten a enseñar clases bíblicas? ¿Oficiar la Mesa del Señor, dirigir los cánticos, dirigir oraciones, aun a predicar de vez en cuando?

Querida hermana, ¿te ilusionas con ser maestra de niños? ¿O quizás ser maestra de otras damas cristianas?

Antes de dar a conocer tu deseo, antes de decir que sí a cualquier invitación de ejecutar algún ministerio, te ruego con amor por tu alma y preocupación por la iglesia, considerar objetiva y honestamente el grado de santidad que hayas logrado en tu caráctery que ilumine tu espíritu.

¿Conversas sin usar expresiones soeces? ¿Sin maldecir, chismear o difamar?

¿Te entretienes sanamente? ¿O acaso con lo asqueroso, obsceno, pornográfico?

¿Te vistes con pudor y modestia?

¿Frecuentas solo lugares saludables para tu cuerpo y espíritu?

¿Te deleitas en la compañía de gentes mundanas, carnales, chabacanas, rebajándote al nivel de ellas al encontrarte entre ellas?

"En cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros", aconseja el apóstol Pablo.

¿Prefieres tú, por mucho, la compañía de la gente sana y santa que componen el Centro de adentro de congregaciones leales al Señor?

 

Gran número de figuritas humanas en cinco círculos alrededor de un grupo en el Centro de adentro representa a las distintas clases de feligreses en una iglesia con sus líderes en el centro, diapositiva para el tema Iniciándose y perfeccionándose en los ministerios espirituales del Reino de Dios, en editoriallapaz.

 

Tengo a bien, tomar el concepto de "CENTRO de ADENTRO de la congregación" y moverlo a primera plana en esta Segunda Sesión.

¿Estás tú en ese "Centro de adentro" de los más santificados y entregados de tu congregación?

Si tienes que admitir, honestamente, que estás ubicado en los círculos más distantes del Centro de adentro, ¿con qué sentido común o lógica racional pretenderías tomar la enorme responsabilidad de ejecutar siquiera el ministerio menos exigente de la lista que presentamos al principio de la Primera Sesión?

¿Te juntas de vez en cuando con elementos alborotosos, mal hablados, netamente sensuales, burlones, aun blasfemos, disfrutando sus jergas callejeras y chistes de doble sentido?

¿Asistes esporádicamente a las reuniones de la congregación?

¿Faltas por cualquier bobería?

¿Sueles llegar tan tarde que pierdes gran parte del culto?

De verte obligado por la honestidad a decir que sí a cualquiera de estas preguntas, me incumbe, como evangelista que te ama en Cristo, orando que no te enfades conmigo, traer a tu atención que semejante conducta te coloca, decididamente, en aquellos círculos más distantes del centro de la congregación, y posiblemente, aun fuera de ellos, en el mundo de lo carnal y material.

Allá, no cualificas para administrar ni el más humilde y menos exigente de los ministerios espirituales.

Tus deseos o ilusiones de "ministrar en la iglesia" son muy loables, pero ¡no bastan!

Tienes que respaldarlos con las cinco "A's" a saber: Actitudes, Atributos y Acciones Αcordes con la Αltura de ministerios espirituales.

Supongamos que yo, en mi rol de evangelista y teniendo conocimiento de tu posición lejos del Centro de adentro, te llamara y te encargara ministerios. Porque me caes bien. Porque tú eres tan amable, buena gente. Porque sé que no vas a decir que no.

En tal caso, ¿estaría yo actuando sabia, madura y espiritualmente?

Ya que yo mismo soy el sujeto de la pregunta, ¡voy a responder yo mismo!

Mi conocimiento de las directrices del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento sobre ministerios y ministros en el Reino de Dios, más el sentido común y mi conciencia, me indican que NO. Que no estaría actuando bien.

"¡Ah! Pero, mire, hermano, vamos a poner al hermano Fulano a dirigir los cánticos, pues canta bien, o a oficiar la Mesa del Señor, porque él tiene ganas de participar. Y participando, a lo mejor crezca espiritualmente, sea más fiel, más consecuente, más confiable."

A lo cual respondería este servidor: quizás, un "quizás" muy débil, casi inaudible. Porque mis experiencias y observaciones a través de muchos años me enseñan que tal no suele ser, de modo alguno, el resultado del "experimento".

Pues, realmente, de un "experimento" se trata, y no de un procedimiento para el cual hubiese precedente, recomendación o mandamiento en las leyes de Cristo que regulan los ministerios espirituales en su iglesia.

Por estas razones, personalmente, no me solidarizo con la postulación que he escuchado en labios de no pocos miembros, aun ministros, de la iglesia. La que dice: "Vamos a darle tarea al hermano Mengano, esperanzados en que esto le motive a congregarse más a menudo y que sea más responsable".

Por sano y generoso que suene este consejo, parece no armonizar en nada con las directrices y ejemplos para el nombramiento de diáconos, ancianos y evangelistas.

Por ejemplo, con la que ha de aplicarse a candidatos para el diaconado. Dice: "Y éstos también sean sometidos a prueba PRIMERO, y ENTONCES ejerzan el diaconado, si son irreprensibles". 1 Timoteo 3:10. "PRIMERO, y ENTONCES." Primero sometido a prueba; entonces ejercer el ministerio. Esta es la norma bíblica para conferir a cualquier candidato algún ministerio espiritual.

Además, la participación de cualquier miembro medio infiel, medio comprometido, medio irresponsable, medio inactivo, y siguen multiplicándose los "medios" y las "mitades"; mitad santo, mitad informado… digo, la participación de los tales en ministerios espirituales suele despertar sentimientos de indignación y resentimiento, tanto en las visitas conocedores de las circunstancias como, también, en los miembros débiles, al igual que en miembros maduros dotados de mucho conocimiento e inteligencia espirituales.

"¡Mengano! ¿Por qué lo ponen a ministrar? Su testimonio, empañado… su ejemplo, flojo, pésame, raquítico. Me siento un poco incómodo, hasta ofendido y molesto con su presencia ante la congregación."

A resumida cuenta, si aspiras a ministrar en la congregación, es imprescindible que demuestres un grado alto de santidad en tu diario andar. Y que te encuentres en el CENTRO de ADENTRO de tu congregación.

Cumplidor y responsable aun en medio de circunstancias difíciles de tu vida secular.

Respaldando consecuentemente tu compromiso de ser "cristiano de verdad".

Positivo y confiado en el apoyo del Señor, como, además, en el de tus compañeros de fe y ministerio.

¿Todavía no llegas al Centro? Animate a dar los pasos necesarios.

¿Estabas una vez en el Centro, pero ya no? Ya tú sabes cómo remediar tu situación espiritual.

 


 

Sesión 1 de Iniciándose y perfeccionándose en los ministerios espirituales del Reino de Dios

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