Capítulo Seis del Análisis

 

  Espantoso drama de dos
grandes bestias apocalípticas

 Capítulo 13 de Apocalipsis

La Primera Bestia de Apocalipsis 13

 


  Acto 1

Escena 1

Sube del mar la primera bestia,
terrible criatura con siete cabezas,
diez cuernos y un nombre blasfemo.

 

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Apocalipsis 13:1-2

“Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. 2 Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.” 

I. La primera bestia

“Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo” (Apocalipsis 13:1). 

Contándonos la historia de sus visiones divinas, el apóstol Juan dice, en Apocalipsis 13:1, que se paró “sobre la arena del mar”.

Quizás lo hiciera literalmente, parándose en una playa de Patmos, la isla donde vivía cuando recibió las profecías y visiones recopiladas en su libro Apocalipsis.

Parado en aquella playa y mirando mar adentro, tal vez hacia la ciudad de Roma, al occidente, o quizás hacia el oriente, en la dirección de Éfeso o de Jerusalén, se abre el telón de un nuevo drama profético, el cual identificamos como el Espantoso drama de dos grandes bestias apocalípticas.

Iniciándose la Escena 1 del Acto 1, el escenario visto es el del mar mismo, del cual sube de repente una terrible criatura fantasmagórica, una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos “un nombre blasfemo. 

A. Esta primera bestia de Apocalipsis 13 sube del mar

“Vi subir del mar una bestia” (Apocalipsis 13:1). 

1. En las visiones que Daniel recibió en Babilonia durante el primer año del rey Belsasar, suben también del mar no una sola bestia sino “cuatro bestias grandes”

“Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar (Daniel 7:2-3).   

 

David ve subir del mar a cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra. La primera era como león, la segunda, semejante a un oso, la tercera, semejante a un leopardo, la cuarta, espantosa y terrible en gran manera fuerte.
Daniel ve subir del mar a cuatro bestias
Pintura por Joe Maniscalco. Derechos reservados.
 http://biblical-illustrations.com 

 “Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar. La primera era como león, y tenía alas de águila.” 

La segunda era “semejante a un oso.

La tercera, “semejante a un leopardo.

Y la cuarta bestia era “espantosa y terrible en gran manera fuerte…
muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos”:
 

Daniel 7:1-7 

 

2. ¿Qué simboliza el mar, o “el gran mar, en estas visiones?

Probablemente, lo mismo que las “muchas aguas” mentadas en Apocalipsis 17:1. 

“Ven acá”, dice el ángel al apóstol Juan, “y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas.

Luego, explica el ángel, en Apocalipsis 17:15: 

“Las aguas que has visto… son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

Pese a que “mar”, o “gran mar”, en las visiones de Juan y Daniel sean una alusión al Mar Grande, llamado también el Mediterráneo, el lenguaje de las visiones es metafórico, y, por consiguiente, no se trata de un mar material sino de lo que simboliza “mar”.

Dado que “mar” y “muchas aguas” pueden tomarse como sinónimos, nos parece lógico concluir que “mar” en las dos visiones también simbolice pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

De todos modos, veremos que las bestias no suben de un mar material aquí en la tierra sino de multitudes de gentes en distintos lugares, y que tanto las bestias como “la gran ramera” se sientan sobre ellas.

See the source image3. Tampoco serían materiales los “cuatro vientos del cielo”que combatían en el gran mar” sino que se trata más bien de figuras retóricas, las que representan, a nuestro entender, tormentas, convulsiones o luchas ideológicas-políticas-sociales-religiosas-económicas, las que surgen comúnmente entre las gentes de distintas naciones, razas y lenguas; entre reyes, emperadores, príncipes, ejércitos, sacerdocios, jerarquías eclesiásticas, etcétera. 

“…combatían en el gran mar” significa que estos “vientos” agitan fuertemente a las muchedumbres supersticiosas, mal informadas, ignorantes e inconstantes, como si fueran ellas tal cual ondas del mar llevadas para allá o para acá. Santiago 1:6-8; 2 Pedro 2:17; Judas 1:12-13

En medio de las “muchas aguas” turbulentas, se crean y salen, a veces, “bestias” realmente atemorizantes. 

“Vi subir del mar una bestia.”

“Cuatro bestias grandes… subían del mar.” 

Ya pronto veremos el significado de “bestia” y “bestias”. 

B. La primera bestia “…tenía siete cabezas (Apocalipsis 13:1; 17:3). 

1. La identidad de las “siete cabezas”.

Encontramos un indicio importante para la identificación acertada de las “siete cabezas” en Apocalipsis 17:9, donde se nos informa que “las siete cabezas son siete montes. Esta es la primera explicación dada por Dios a través del ángel que habla con el apóstol Juan. 

a) No pocos comentaristas sostienen que los “siete montes” son las siete colinas sobre las que se edificó la ciudad de Roma. Sin embargo, discrepamos, respetuosamente, por las siguientes razones: 

(1) Primera razón. Una de las “siete cabezas”, sinónimas con “siete montes”, fue “herida de muerte”

“Vi una de sus cabezas como herida de muerte…”  (Apocalipsis 13:3). 

Ahora bien, si los “siete montes” fuesen las siete colinas físicas sobre las que fue edificada la ciudad de Roma, habría que aplicar “fue herida” a una de ellas.

¿“Herida” una colina material? ¿“Herido” un monte de tierra o piedra? 

¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?

Aventino¿Herida solo una de las siete colinas, pero no las restantes seis? ¿Cuál de las siete?

Estas preguntas enfocan algunas problemáticas que se crean al postular que los “siete montes” sean las siete colinas geográficas donde la ciudad de Roma fue construida.

El distrito de Aventino, nombre de una de las siete colinas legendarias de Roma. 

 

(2) Segunda razón. ¿Existe alguna diferencia entre “montes” y “colinas”? De cierto, los dos vocablos no son precisamente sinónimos, pues, “monte” identifica una masa más alta y de más volumen que “colina”. 

Monte(Del lat. mons, montis). m. Gran elevación de terreno”.

Colina(Del lat. collīna, t. f. de collīnus, del collado). f. Elevación natural de terreno, menor que una montaña.”

Ambas definiciones del Diccionario de la Real Academia Española, en Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

Pese a que “mons” (monte) se aplique a algunas de las siete colinas de Roma en ciertos escritos de la antigüedad, se trata más bien de elevaciones comparativamente bajitas de terreno, las que tienen en la actualidad hasta 50 metros de altura, nada más.

El Capitolinus mons mide 460 metros de largo, 180 de ancho y 39 de alto. 

Topographical Dictionary of Ancient Rome, por Samuel Ball Platner. Londres. Oxford University Press. Disponible en el Internet

“La mayoría de las colinas son cerros formados por corrientes de agua que fluyen desde el terreno más alto al río Tíber.” 

Las siete colinas de Roma www.sight.seindal.dk.

Las dos fotografías incluidas con este escrito confirman que se trata de “colinas” o “cerros”, y no de “montes”.

Izquierda. La Colina Caelius, una de las siete colinas de Roma.

¿Qué sea un verdadero “monte”? No parece serlo, de modo alguno.

Bien que no sea determinante para la interpretación correcta de “siete montes” esta distinción entre “monte” y “colina”, no carece completamente de significancia y peso, según nuestra apreciación.

La ciudad de Roma fue edificada sobre siete colinas y no sobre siete montes o montañas.

See the source imageLos nombres en latín de las siete colinas son: Palatinus, Capitolinus, Quirinalis, Viminalis, Esuilinus, Caelius y Aventinus

Una visualización artística de las siete colinas de la antigua Roma.

b) En el lenguaje profético de la Biblia, “monte” puede significar “reino”, como, por ejemplo, en Isaías 2:1-4. 

“Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.” 

“…el monte de la casa de Jehová” es el Reino de Dios. 

“…cabeza de los montes” significa que el Reino de Dios sería superior a cualquier reino terrenal, verdad enseñada también en Daniel 2:44-45, donde se revela proféticamente que el Reino de Dios desmenuzaría y consumiría a los reinos terrenales, permaneciendo “para siempre”.

Así que, “monte” “montes” en Isaías 2:1-4 claramente significan “reinos”.

El contexto de Apocalipsis 17:9 indica que asimismo deberíamos interpretar el vocablo “montes”. O sea, como “reinos”.

Esta interpretación concuerda con la segunda explicación dada por Dios mismo, la que presentamos a continuación. 

 


 

 

 

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