Los dos testigos

También llamados

Los dos profetas

Escena 6 

Los Dos Testigos profetizan por
mil doscientos sesenta días,
vestidos de cilicio

 

En esta pintura, los Dos Testigos se representan artísticamente en una nube celestial de la que salen relámpagos, mientras seres humanos en silueta miran hacia arriba, ilustración para el tema Los Dos Testigos profetizan vestidos de cilicio durante mil doscientos sesenta días.

 

 

II. “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio” (Apocalipsis 11:3).

A. ¿Por cuánto tiempo profetizan los dos testigos? “…por mil doscientos sesenta días...”

B. ¿Cuándo transcurren estos "mil doscientos sesenta días"?

Durante el periodo de comparativamente poca duración que precede de inmediato la voz de la Séptima Trompeta, la cual señala que el tiempo mismo no será más. Este período se llama el “poco de tiempo” (Apocalipsis 20:1-10).

1. Esta es la posición temporal que ocupan los "mil doscientos sesenta días" en la secuencia de profecías y visiones proclamadas por la Sexta Trompeta. Repasemos lo revelado para confirmarlo.

a) Desatados los cuatro ángeles que aguardaban “junto al gran río Éufrates… la hora, día, mes y año” programados para su intervención, matan “a la tercera parte de los hombres” mediante “tres plagas” (Apocalipsis 9:13-21).

b) Después, el “ángel fuerte” anuncia el fin del tiempo y la consumación del “misterio de Dios” para cuando comience a sonar la Séptima Trompeta. También entrega al apóstol Juan el “librito abierto” que es “dulce como la miel” en la boca, pero amarga el vientre. Apocalipsis 10:1-11.

c) Entonces, Juan recibe “una caña semejante a una vara de medir”, con instrucciones de tomar la medida del “templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él”, pero no del “patio que está fuera… porque ha sido entregado a los gentiles” quienes hollarían “la ciudad santa cuarenta y dos meses” (Apocalipsis 11:1-2).

d) La próxima Escena en la secuencia que componen el gran drama de la Sexta Trompeta es la de los “dos testigos”.

Por un lado, las “tres plagas”, el anuncio del fin del tiempo y la orden de medir al templo.

Por el otro, el levantamiento de los “dos testigos” (Apocalipsis 11:11-12), la señal de “un gran terremoto” (Apocalipsis 11:13) y el trompeteo del séptimo ángel (Apocalipsis 11:15-19).

Así, se fijan con bastante precisión parámetros temporales para los “mil doscientos sesenta días”.

Estos transcurren después de los primeros tres eventos señalados, pero antes de los segundos tres. Este hecho los ubica, necesaria e indiscutiblemente a nuestro parecer, en el “poco de tiempo”, etapa corta que sigue el Milenio pero que precede la Segunda Venida de Jesucristo “como ladrón en la noche”, y por supuesto, la cesación del tiempo mismo.

2. Veremos que respalda esta interpretación el análisis de las condiciones prevalecientes durante los "mil doscientos sesenta días", como, además, el escrutinio de los acontecimientos profetizados para referido período.

B. El tiempo de "mil doscientos sesenta días" es igual a "cuarenta y dos meses".

1. Los "gentiles... hollarán la santa ciudad cuarenta y dos meses" (Apocalipsis 11:2).

2. Los dos testigos profetizan por "mil doscientos sesenta días".

3. Nuestra convicción es que los dos tiempos transcurren simultáneamente, tratándose en ambos casos de una porción del “poco de tiempo” que precede de inmediato la voz de la Séptima Trompeta.

C. Los dos profetas (dos testigos) profetizan “vestidos de cilicio”

“Cilicio. Ropa de material áspero fabricado de pelo de cabra o de camello, usada como señal de duelo o angustia (Isaías 58:5; Jonás 3:8); ya sea una bolsa floja ubicada sobre los hombros o un taparrabos.” (Diccionario bíblico conciso Holman. Broadman and Holman Publishers. Nashville, Tennessee 37234. Página 121)

1. ¿Por qué profetizarían los dos testigos con angustia, profunda tristeza y quizás lamentaciones amargas? Discernimos las siguientes razones principales.

a) Porque durante los "mil doscientos sesenta días" que preceden la muerte de los dos testigos fieles, los "gentiles", o sea, gente, en su mayoría, incrédula, depravada y opuesta a Dios, dominan completamente a los gobiernos y las naciones de la tierra.

Ellos hollan la "ciudad santa" (la iglesia), efectivamente trabando la obra de Cristo y el Espíritu Santo. Esta penosa, difícil y amenazante situación hace que los dos testigos se vistan de "cilicio".

b) Además, habiendo entrada ya en la iglesia “la plenitud de los gentiles” (Romanos 11:25), pocas personas son las que se convierten al Señor durante el “poco de tiempo”, hasta por lo menos los últimos días del período cuando los ciento cuarenta cuatro mil judíos son sellados (Apocalipsis 7:1-8).

La cosecha de almas es parca, circunstancia que entristece sobremanera a cualquier predicador sensible.

2. Ubiquémonos con mucha exactitud en la línea del tiempo para poder apreciar de lleno este escenario conmovedor de la profecía.

a) Primero, durante el Milenio de paz y libertad para la iglesia, con regocijo los dos testigos dan su testimonio en la tierra mediante la Palabra y la iglesia verdadera, con sus evangelistas, obispos y demás maestros fieles.

En esta etapa, NO son perseguidos ni trabados en su obra.

Muchas, muchas almas confiesan a Jesucristo como Salvador, arrepintiéndose y bautizándose “para perdón de los pecados”, conforme al mandato del Espíritu Santo en Hechos 2:38 y la previa orden de Cristo en Marcos 16:16.

La cosecha es grande. Entra “la plenitud de los gentiles” en el reino de Dios.

b) Pero, entonces, llegada la época de los gobernantes engañados, de los "tres espíritus inmundos a manera de ranas", de las "langostas" que atormentan a los que no tienen el "sello de Dios", época sombría cuando desaparecen la paz y la libertad para la iglesia, ¡los dos testigos se visten de luto!

Figurativamente, los ministros fieles del Señor se visten de "cilicio" para continuar su obra aun en tiempos sumamente difíciles. 

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo” (2 Timoteo 4:1-2), exhortación que sigue vigente durante toda la Era Cristiana, hasta el momento cuando los dos testigos son muertos.

c) Durante la Edad del Oscurantismo (la Edad Media), la voz de los dos testigos es casi inaudible, callada por las crueles fuerzas religiosas apóstatas, las cuales, unidas por convenios diabólicos a los poderes seculares engañados, se arremeten con violencia contra los dos testigos.

Pocos son los ministros valientes del Señor que proclamen las profecías dadas para el tiempo de la gran "apostasía" (2 Tesalonicenses 2:1-12).

d) Haciendo contraste notable, durante los "mil doscientos sesenta días" de Apocalipsis 11:3, los incrédulos escucharán sí muy claramente el "testimonio" de los dos testigos (de la iglesia con sus “ministros competentes” llenos del Espíritu).

Por cierto, tanto y tanto que se sentirán atormentados por las profecías que anuncien persistentemente estos dos siervos "en pie delante de Dios" (Apocalipsis 11:10).

e) Afirmamos que la profecía sobre los “dos testigos” no sería aplicable, lógicamente, al tiempo largo de la Edad Media. Repasemos los hechos relevantes.

La Reforma y el Renacimiento ponen fin a la Edad Media, efectivamente librando a la iglesia verdadera, con sus administradores fieles, de la persecución de las bestias de Apocalipsis 13.

Una vez librados los “dos testigos” de sus feroces perseguidores, con gozo inician una magna obra de restauración y evangelización, la que continúa durante todo el Milenio. Respetado lector, ¿discierne usted acertadamente la secuencia?

(1) Primero, los “dos testigos” se encuentran duramente acosados durante la Edad Media, callados casi completamente, si bien no del todo, en grandes extensiones donde ejerce poderes autocráticos la jerarquía eclesiástica apóstata, confabulada con los poderes seculares políticos.

(2) Luego, librados de aquellas dolorosas trabas al quitarse las naciones, violentamente, el yugo de la iglesia apóstata (la “gran ramera”, con sus hijas rameras. Apocalipsis 17), no tolerando que ella siga con sus persecuciones malvadas, comienzan a predicar con júbilo, regocijándose por la preciosa libertad religiosa que los poderes seculares ofrecen y garantizan.

(3) Continúan así durante el tiempo de libertad y paz para la iglesia cuando las naciones no están engañadas, es decir, durante el Milenio.

(4) Luego, habiendo entrado “la plenitud de los gentiles” y cayendo de nuevo las naciones bajo el dominio de Satanás, continúan su obra, pero “vestidos de cilicio”, y esto lo hacen durante “mil doscientos sesenta días”.

(5) Por lo tanto, los “mil doscientos sesenta días” trascurren después del Milenio.

Definitivamente, no son concurrentes con la Edad Media.

Transcurren mucho tiempo después de finalizada la Edad Media. Aun después del tiempo de la Reforma y del Renacimiento.

 


 

Próxima Escena 7

Las obras de los Dos Testigos: profetizar y dar testimonio

 

Contenido completo del Capítulo Cuatro

Apocalipsis: análisis de las profecías y visiones. Solo el TEXTO del comentario.

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DANIEL. Lista de estudios y diapositivas en esta Web.

 

 

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