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Ceremonia de Boda


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"Marcha nupcial, Dimensión espiritual estabilizadora y protectora, Lluvias providenciales del cielo y el Departamento de Justicia Celestial"

Celebrada 15 de mayo de 2010

 

(Enseñanzas y observaciones sencillas quizás, también útiles como puntos de partida para estudios sobre el matrimonio.)

 

Queridos hermanos y estimados amigos, nos hemos congregado en esta hermosa mañana, 15 de mayo del año 2010, con el sublime propósito de unir en santo matrimonio al Sr. y a la Srta.

-¿Quién entrega la novia? [Favor de tomar asiento las damas.]

Nuestro muy amado (nombre del novio), hijo de nuestros muy apreciados hermanos (nombres de los padres); hermano de (nombres). Nuestra muy querida (nombre de la novia), del lejano pueblo de (nombre del pueblo o lugar), acompañada hoy por sus padres y otros familiares. Tengo entendido que los dos quisieran concluir ya su noviazgo y casarse de una vez. ¿Así es? Procedamos, pues, a pasar alrededor de ambos, una y otra vez, los múltiples y variados “Lazos matrimoniales”, ajustándoselos y apretándoselos debidamente, de manera tal que no se suelten jamás. ¿Están de acuerdo con esta acción?

(Nombre de la novia), respetuosamente, ¿este servidor desearía saber si encuentra “realmente emocionante” la “Marcha nupcial” que usted acaba de ejecutar?     Pues, yo también, y parece que todos los presentes, ya que se ponen de pie, sumamente atentos a todo movimiento y expresión.  La marcha de la hermosa novia, en su bellísimo atuendo, conducida por su orgulloso padre, seguida por sus preciosas damas, al compás de la música tradicional del compositor Félix Mendelssohn. Caminando despacio, como una reina, aires de solemnidad, alegría y grata expectación flotando en derredor de su persona. ¿Puede decirnos cuántos pasos tomó usted desde el balcón hasta pararse aquí?      No me sorprende que no sepa. Aproximadamente cuarenta. Qué los años de su vida matrimonial con Noel sean al menos el doble de esa cantidad, no apartándose nunca de usted los nobles, fuertes y bonitos sentimientos experimentados durante su propia y exclusiva “Marcha nupcial”.

(Nombre del novio), ¡una pena que usted no presenciara la marcha! Aquí estaba conmigo, escuchando la música pero no viendo el conmovedor espectáculo. Esperando ansiosamente la llegada y entrada de su adorada. Corazón palpitante en anticipación de este momento, desbordante de amor e ilusiones electrizantes, me imagino. Una vez comiencen su jornada matrimonial, que siempre experimente usted, (nombre del novio), estas mismas tiernas y profundas emociones al aguardar la llegada de su esposa al hogar, o su reunión con ella en cualquier lugar acordado.

¡Cuán elegantes lucen los dos en estos momentos! De la manera que se han preparado ambos con esmero para este evento, así se cuide cada uno de su apariencia física a través de los años, y todavía más de su belleza interna, la de un espíritu afable y apacible, el cual no solo es de grande estima delante de Dios sino también es indispensable para la felicidad conyugal. ¿Se comprometen mutuamente a ser afables, pacientes y comprensivos el uno con el otro? ¿Mansos, dulces y agradables en el trato? ¿Suaves en la conversación, siempre procurando vivir en paz? ¿(Nombre de la novia)? ¿(Nombre del novio)?

Habiendo los dos tan sabiamente escogido para sus nupcias este lugar dedicado al servicio de Dios, humildemente quisiera recomendarles continuar frecuentándolo regularmente, así proveyendo para su hogar la “Dimensión espiritual estabilizadora y protectora” crucial para una vida balanceada. ¿Les parece bien este consejo?

En breves momentos, desfilarán entre familiares y amigos que los quieren muchísimo, y miembros de la iglesia que también los amamos en Cristo. Qué prefieran los dos esta misma clase de compañía todos los días de su vida, y no la de personas que perjudiquen su relación única y sagrada de “esposo y esposa”. 

Mayo es un buen tiempo para casarse, pienso. Mes de refrescantes lluvias. (Nombres de los novios), invocamos al Creador de los buenos tiempos y las buenas cosechas “Lluvias de bendiciones celestiales” para el nuevo hogar que están formando. Qué allá en el campo de (nombre del lugar) donde residirán, refresquen oportunamente sus vidas estas “Lluvias providenciales del cielo”, dando gracias ustedes y glorificando al Señor por ellas.

En el tiempo que este servidor ha tenido el privilegio de conocerles, nunca he visto en ustedes ni asomo de “agitación, ira o desesperación”. Ambos proyectan, sinceramente se lo digo, templanza, tranquilidad, autodominio, buen humor y no poca madurez, atributos sumamente admirables en cualquier persona, y más aún en adultos jóvenes. Además, no ha pasado por desapercibido su sentido de responsabilidad y compromiso, pues yo personalmente he notado, por ejemplo, que después de las faenas del día, acuden a las clases bíblicas los miércoles, aunque cansados y con hambre, pero cumplen. Pues bien, razono que si aplican continuamente a su matrimonio cualidades tan excelentes, seguramente ha de permanecer y fructificar excepcionalmente su hogar, pase lo que pase en el mundo fluctuante e incierto en derredor suyo.

(Nombre del novio), usted trabaja en el “Departamento de Justica”, en (nombre del lugar), ¿correcto? ¿Reconoce usted que existen un “Departamento de Justica Celestial” y una “Corte Suprema Máxima del Universo”, cuyos “Jueces Supremos” son, precisamente, “Dios y Cristo”, asistidos por los ángeles y los santos glorificados?     Pienso que los esposos estamos sujetos a las leyes que impone aquella “Corte Celestial”. ¿Qué opina usted?     ¿Promete usted siempre tratar justamente a (nombre de la novia)? ¿Con respeto, delicadeza y honor?        Y usted, querida (nombre de la novia), ¿promete no llevar a (nombre del novio) a los tribunales por delitos menores tales como “descuidarse del patio de la casa”, “entrar a la casa con zapatos sucios”, “no ayudarle a mapear”, “dejar la ropa tirada dondequiera” o “roncar fuertemente”? ¿Promete tratar justamente a (nombre del novio)? ¿Con respeto, deferencia, misericordia y bondad?

Pues bien, habiendo respondido ambos satisfactoriamente a estas preguntas y planteamientos, el próximo paso es el de los “Votos matrimoniales”.

 

Los votos matrimoniales

El Espíritu Santo instruye: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesios 5:22-24). Srta., ¿acepta usted esta enseñanza divina, estando dispuesta a ponerla por obra en su matrimonio?

El apóstol Pablo añade: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). Y dice en Colosenses 3:19: “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas”. Sr., ¿acepta usted estas directrices asentadas por Dios, estando dispuesto a seguirlas en su matrimonio?

(Nombres de los novios), favor de cogerse de las manos y de mirarse a los ojos.

¿Tienen los dos el firme propósito de vivir maritalmente conforme al mandamiento de Dios, y solemnemente prometen amarse el uno al otro y apoyarse mutuamente tanto en lo moral como en lo material, bien que estén enfermos o con salud, ya sea que estén pobres o ricos en términos de bienes materiales, y prometen dedicar sus afectos conyugales el uno al otro exclusivamente todo el tiempo que Dios les conceda la vida para vivir como esposo y esposa respectivamente? (Nombre del novio)____________ (Nombre de la novia)_____________

El intercambio de anillos

Con los anillos, se sellan las promesas y el pacto del matrimonio. El oro del anillo es lustroso, valiosísimo y duradero. Incomparablemente más bello es el genuino y puro amor matrimonial, de veinticuatro quilates, muchísimo más valioso y aún más resistente. Observamos, además, que de la manera que el círculo del anillo no tiene fin, tampoco termina el verdadero amor entre esposo y esposa.

(Nombre del novio), favor de entregar a (nombre de la novia) el anillo matrimonial que trae usted para ella, mirándola fijamente y repitiendo:

“Al entregarte este anillo, yo te doy testimonio de mi amor sincero, y contraigo matrimonio contigo. Te hago partícipe de todos mis bienes materiales y me comprometo a serte leal y fiel, y a amarte hasta la muerte.”

(Nombre de la novia), favor de entregar a (nombre del novio) el anillo matrimonial que tiene usted para él, mirándolo atentamente y repitiendo:

“Al entregarte este anillo, yo te doy testimonio de mi amor sincero, y contraigo matrimonio contigo. Te hago partícipe de todos mis bienes materiales y me comprometo a serte leal y fiel, y a amarte hasta la muerte.”

Ahora bien, Sr. y Srta., al haber los dos declarado que se aman y tienen fe el uno en el otro, haciéndose mutuas promesas de ser esposo y esposa respectivamente, también dándose sus manos e intercambiando anillos, este servidor, por la autoridad y el privilegio que me concede Dios, y también las leyes del (nombre del país), además, como ministro que soy del evangelio del Señor, los declaro “Esposo y Esposa” en la presencia de Dios y de las personas aquí presentes, quienes sirven como representantes de la sociedad en que vivimos y como testigos de este solemne y trascendental acto, y cordialmente anhelo que Dios los haga felices.

             “A los que Dios ha unido, ningún hombre los separe.”

 

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