Suscríbase para recibir notificaciones de nuevos artículos.

 

Enseñanzas básicas del evangelio de Cristo. Prioridad a lo fundamental para salvación.

El bautismo. Muchos estudios, intercambios e imágenes (diapositivas) en esta Web.

Sermones en esta Web. Más de 110. Texto completo, audio, video, diapositivas.

 Tremendos eventos que este servidor está esperando, conforme a las revelaciones de Cristo y el Espíritu Santo 

Esta gráfica de elegantes formas, de matices grisáceas-azules-blancas contra el espacio celestial, simboliza las regiones celestiales en las que se introduce el alma después de la muerte del cuerpo físico, ilustración para Tremendos eventos que este servidor está esperando, en editoriallapaz.

I.  Introducción.

A.  Salutación.

1.  Me considero sumamente dichoso al tener el privilegio de pertenecer a esta congregación de almas tan maravillosas, redimidas en la sangre del Cordero, y que ostentan muchos atributos admirables de Dios.

2.  Recientemente, partieron para las regiones espirituales tres miembros de nuestra familia de la fe –Rosalía, Arnaldo y Alfredo. Su salida de este planeta me ha llevado a reflexionar aún más profundamente sobre el más allá. Tengo a bien compartir con los presentes mi visión y esperanza personal, suplicando su indulgencia por las referencias a mi propia persona o espíritu.

B.  Tema. “Tremendos eventos que este servidor está esperando, conforme a las revelaciones de Cristo y el Espíritu Santo”.

1.  ¿Qué eventos está esperando usted? ¿Cuán precisas o bien detalladas son su propia visión y esperanza?

2.  El cristiano que alberga continuamente en su corazón y alma la esperanza viva que Dios da “se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Juan 3:3). Y manteniéndose puro, verá cumplido en sí mismo lo que espera ansiosamente.

II.  Hebreos 9:27“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos…”. Quisiera expresar la afirmación de este texto de manera muy personal, animando a cada oyente a hacer otro tanto. Está establecido para mí que mi cuerpo físico muera, abandonándolo mi espíritu, y después de esto el juicio sobre mi vida. Estos acontecimientos figuran entre los “tremendos eventos futuros” que aguardo. Orientado por este pasaje inspirado, estoy esperando que tan pronto entre este servidor, ya como ser netamente espiritual, en la esfera más allá de lo terrenal se tome enseguida una determinación sobre el paradero que me corresponda, de acuerdo con mi vida y obras. O sea, sobre el lugar donde me quedare en espera de la resurrección.

A.  ¿Quién toma tan importante determinación? Ningún ángel o corte de ángeles, sino Cristo, el único capacitado.

B.  ¿Qué criterio sigue Cristo para decidir mi destino? Los atributos de mi espíritu, mis obras, obediencia a sus mandamientos y fidelidad en el cumplimiento de su voluntad.

C.  ¿Quiere decir que me celebre juicio tan pronto salga del cuerpo físico muerto? Entiendo que sí. “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.” Así pues, después de la muerte, ¡el juicio! El juicio individual para mí personalmente. De no someterme a este juicio preliminar individual, ¿cómo determinar adónde enviarme, que si bien al Paraíso o al lugar de castigo?

D.  “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10). “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Romanos 14:12). “…cada uno.” Cada alma, individual y personalmente, “dará a Dios cuenta de sí”. Me lo aplico a mí mismo, muy personalmente. Yo, este servidor, tendré que dar cuenta a Dios de mis obras, sean buenas o sean malas. Estoy esperando tener que hacerlo. Me proyecto parado “ante el tribunal de Cristo”. ¿Cuándo? Tan pronto salga de este cuerpo y sea llevado a su presencia para que él decida adónde enviarme, que si al Paraíso o a la prisión de tinieblas, ambos lugares en el Hades.

1.  NO ESPERO ir directamente al Hades sin que se tome decisión alguna sobre mi vida en la tierra y el estado de mi espíritu en el momento de morir mi cuerpo físico.

2.  NO ESPERO pasar tiempo en el Paraíso, para luego del tiempo vivido allí, ser llevado ante Cristo donde dé cuenta de mis obras en la tierra.

3.  NO ESPERO disfrutar del Paraíso, para luego de tan maravillosa experiencia ser sacado y sentenciado a castigo mediante algún juicio subsiguiente a la estadía en el Paraíso.

4.  ESPERO sí ser sometido a un juicio preliminar individual tan pronto salga de este cuerpo terrenal. “…cada uno.” Yo solo. Solito ante la Autoridad Celestial que pronunciará sobre mi destino eterno. No estaré ahí como integrante de una masa de millones o billones de almas, sino yo solo “ante el tribunal de Cristo” para dar cuenta y escuchar la decisión.

E.  Al Cristo determinar enviarme al Paraíso, lo cual es mi ilusión ferviente, ¿será irrevocable su decisión? O sea, ¿no se arrepentirá más adelante, sacándome del Paraíso y consignándome al lugar de castigo? Bueno, me parece que Jesucristo no sea juez terrenal para que se equivoque en sus determinaciones. Ciertamente, será irrevocable su juicio inicial, juicio que será confirmado y declarado inmutable en el Gran Día del Juicio Final.

III.  “Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham” (Lucas 16:22). Cristo dice al ladrón arrepentido: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Suponiendo que Cristo tenga misericordia de mí, decidiendo enviarme al Paraíso, ¡estoy esperando que los ángeles me lleven! ¡Qué tremenda experiencia será la de ser llevado por los ángeles de Dios al Paraíso! ¿Le fascinan los ángeles? ¿Quiere conocerlos? Si obedece al evangelio de Cristo, vive en Cristo y muere en él, al entrar en el mundo espiritual de Dios ¡pronto los verá!, antes siquiera de llegar al glorioso lugar llamado “Paraíso”.

IV.  “Os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel” (Hebreos 12:22-24). A todo esto se acerca toda persona que se convierte a Cristo. Resaltamos la frase “a los espíritus de los justos hechos perfectos”. Al morir el cuerpo físico del justo, su espíritu vuelve a Dios (Eclesiastés 12:7), quien lo perfecciona. Para que mi estadía en el Paraíso sea perfectamente placentera, es necesario que sea perfeccionado mi espíritu. Además, a ese lugar perfecto solo se admite el espíritu perfeccionado. Por estas razones, mi convicción personal es que Dios perfeccionará a mi espírituEstoy esperándolo, ¡grandioso acontecimiento que resultará en mi total purificación!

A.  Jamás en esta vida se logra la perfección absoluta de mi espíritu. Iré delante de Cristo como “espíritu imperfecto”. Él me perfeccionará.

B.  Es inconcebible que more este servidor en el Paraíso, lugar perfecto de Dios, como espíritu imperfecto, cargado a lo mejor de recuerdos tristes de una vivencia imperfecta en la tierra.

C.  Al perfeccionarme Dios, todos los sinsabores, conflictos y pecados de mi vida terrenal serán borrados totalmente de mi ser. No me afligirán más. No tendré memoria de ellos. ¡Qué maravilla!

V.   El mendigo Lázaro recibió “males” durante su vida terrenal, pero en el Paraíso, sinónimo de “seno de Abraham”, él es “consolado” (Lucas 16:25).“Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” (Apocalipsis 14:13). Enseñado por estos dos textos…

A.  Estoy esperando ser consolado en el Paraíso. Este consuelo pienso que me lo brinden los demás seres humanos tenidos por dignos de morar en tan bendito lugar, quizá también los ángeles de Dios y aun Cristo mismo.

B.  Además, estoy anticipando disfrutar de un buen descanso en aquel lugar idílico. Descansa quien ha trabajado. De no haber trabajado, ¿con qué razón desear descansar? Al esforzarnos mucho en la obra del Señor, con razón contemplamos con gozo el tiempo cuando ya no tengamos que someternos a los rigores que impone el cumplir con todo deber espiritual en el Reino de Dios.

C.  Mi propia visión del Paraíso es la de un lugar más lindo que cualquiera en la tierra, donde se recrea a sus anchas el espíritu que aprecia y ama todo lo bello, bueno y perfecto de Dios. Aunque el Paraíso que Dios ha preparado para “los espíritus de los justos hechos perfectos” no sea un lugar material, pienso que el huerto del Edén antes de la caída lo prefigurara. O sea, se trata de un lugar libre de estrés, arduos trabajos, agotamiento, envejecimiento o decadencia. De un lugar perfecto para mi espíritu. De pura felicidad.

1.  No voy allá al Paraíso para “dormir” hasta la resurrección. Las almas en el Paraíso no están en un estado de coma hasta la resurrección. No están inconscientes. Conversan. Son consoladas. Disfrutan. Descansan. Definitivamente, el Paraíso no es como un tipo de limbo.

2.  Algunos creyentes enseñan que el espíritu que sale del cuerpo físico muerto “duerme hasta el día de la resurrección”. Fundamentan su creencia en textos tales como los siguientes:

a)  Lázaro duerme (Juan 11:11).

b)  La niña no está muerta sino duerme (Mateo 9:24).

c)  1 Tesalonicenses 4:13-15“Los que durmieron en Cristo.”

¿Qué es lo que duerme: el cuerpo físico o el espíritu? La respuesta se encuentra en Daniel 12:2“Duermen en el polvo de la tierra.” ¡El cuerpo duerme “en el polvo de la tierra”! No así el espíritu, el cual vuelve a Dios, no como “espíritu dormido” o “espíritu en coma”, sino como espíritu hecho perfecto capacitado para disfrutar los placeres del Paraíso.

VI.  En el Paraíso, estaré esperando la Segunda Venida de Cristo y la resurrección de mi cuerpo. No la resurrección de este mismo cuerpo animal, sino la del nuevo cuerpo espiritual, poderoso, glorioso e inmortal (1 Corintios 15:42-44). Cuando salga de la tumba el nuevo cuerpo espiritual e inmortal, lo tomaré como mi nueva “habitación celestial” (2 Corintios 5:1-2 ), acompañando a Jesucristo en su regreso (1 Tesalonicenses 4:13-18). Estaré presente para el Gran Juicio de las Naciones al llegar el fin del tiempo, pero mi propio destino eterno no estará en tela de juicio, pues estaré presente en mi nuevo cuerpo glorificado, recibiendo la codiciada corona de justicia e inmortalidad (2 Timoteo 4:6Apocalipsis 2:10). Estos son algunos de los “Tremendos eventos que este servidor está esperando, conforme a las revelaciones de Cristo y el Espíritu Santo”.

VIII.  Invitación.

A. ¿Qué visión y esperanza alberga usted en su corazón y alma?

B.  Solo los que aman y obedecen a Dios pueden tener y gozar las que acabo de presentar.

C.  ¿Cree usted que los eventos identificados tendrán lugar? Tan pronto salga usted de su cuerpo mortal, ¿qué determinación tomará Cristo referente al lugar al cual asignarle? ¿Le enviaré al Paraíso, o acaso a las prisiones de las tinieblas de afuera? Si no ha obedecido usted al evangelio de Cristo, ¿qué le impide hacerlo en este preciso momento? ¿Cree que Jesús es el Hijo de Dios? Entonces, los próximos pasos son: arrepentirse de todo pecado, confesar el nombre del Señor y bautizarse (zambullirse en las aguas) “para perdón de los pecados” (Marcos 16:15-16Hechos 2:38Romanos 10:10).

D.  Tenga presente que Dios perfecciona al espíritu del justo que muere en el Señor. No así al espíritu del injusto, del desobediente, del impenitente, el cual sufrirá el tormento de su condición imperfecta por toda la eternidad. ¿Es esto lo que quiere usted? Seguramente que no. Pues, muy encarecidamente le rogamos tomar los pasos necesarios para evitar tan amargo destino. Usted mismo decide su destino. ¿Cuál será? ¿El Paraíso, o el lugar de condenación?

 

 

Enseñanzas básicas del evangelio de Cristo. Prioridad a lo fundamental para salvación.

El bautismo. Muchos estudios, intercambios e imágenes (diapositivas) en esta Web.

Sermones en esta Web. Más de 110. Texto completo, audio, video, diapositivas.

 

  

¿Le gusta esta página? Por favor, ayúdenos a difundir la información por medio de compartirla automáticamente con sus amistades de Facebook, Google+, LinkedIn, y Twitter pulsando en los botones arriba colocados.

Derechos reservados. Permiso concedido para hacer una copia, o múltiples copias pero ninguna para la venta.