Los dos testigos

También llamados

Los dos profetas

Escena 5 

La identidad de los Dos Testigos

 


 

 Algunos dicen que "los dos testigos" son Moisés y Elías.

Abundantes evidencias hacen insostenible semejante tesis.

Apocalipsis 11:3-14

3 “Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. 4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. 5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. 6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. 7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. 9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. 10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. 11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. 12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. 13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo. 14 El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.”

 

En esta pintura, dos olivos y los dos candeleros literales están en pie delante del Dios de la tierra, ilustración para La identidad de los Dos Testigos, también llamados los Dos Profetas.

 

Dos olivos y dos candeleros

“Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros
que están en pie delante del Dios de la tierra.” 

Apocalipsis 11:4

 

I. La identidad de los "dos testigos", también llamados los “dos profetas” en Apocalipsis 11:10. "Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio" (Apocalipsis 11:3). “…porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra” (Apocalipsis 11:10).

A. Todas las descripciones y los eventos que arrojan luz sobre la identidad de los "dos testigos-dos profetas” –su obra, poder, muerte y resurrección- nos convencen que ellos son Jesucristo y el Espíritu Santo.

1. Jesucristo cualifica para ser uno de los “dos testigos”. Considere, estimado lector, respetada lectora, las evidencias.

a) En Apocalipsis 1:5, Jesucristo es identificado textualmente como "el testigo fiel".

En Apocalipsis 3:14, él se identifica a sí mismo como "el testigo fiel y verdadero".

La función de “testigo” es, huelga decir, dar “testimonio”.

Pues, durante su ministerio terrenal, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí” (Juan 8:18).

Dirigiéndose a Pilato, Jesús de Nazaret le dice: “Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad” (Juan 18:37).

Al respecto, el ángel a quien el apóstol Juan pretendía adorar apuntó: “…el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía (Apocalipsis 19:10).

b) Durante la Era Cristiana, Jesucristo está sentado sobre su trono a la diestra de su Padre en el cielo, y “…preciso es que reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies…” (1 Corintios 15:25).

Allá donde reina, él, en su calidad de “Verbo”, da testimonio

“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo” (1 Juan 5:7).

También sigue dando testimonio en la tierra, haciéndolo por medio de los cristianos que son “buenos administradores (evangelistas, predicadores, maestros, maestras, obispos y diáconos plenamente leales) de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 3:10), ya que todos estos se ocupan, efectivamente, en la encomienda espiritual de dar "testimonio" tanto al mundo como a la iglesia acerca de la obra redentora de Dios.

Por ejemplo, el apóstol Pablo exhorta al evangelista Timoteo: “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor…” (2 Timoteo 1:8).

Algunos cristianos fueron “…decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios (Apocalipsis 20:4).

En Pérgamo, Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros…”, anota Cristo en su carta a la iglesia de aquella ciudad de la provincia romana de Asia (Apocalipsis 2:13).

2. El Espíritu Santo cualifica para ser uno de los “dos testigos”. A continuación, algunas evidencias.

a) "Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno" (1 Juan 5:6-8).

b) Si bien el Espíritu Santo da “testimonio en el cielo”, también lo da en la tierra. “Y tres son los que dan testimonio en la tierrael Espíritu, el agua (del bautismo) y la sangre (vertida en la cruz); y estos tres concuerdan” (1 Juan 5:8). 

“El Espíritu es la verdad”, escribe el apóstol Juan (1 Juan 5:6), “tu palabra es verdad”, afirma Cristo en su oración al Padre (Juan 17:17). Por tanto, tomando en cuenta que la palabra del Señor permanece para siempre y que “esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada” (1 Pedro 1:25), podemos asegurar confiadamente que el Espíritu Santo siempre da testimonio en la tierra mediante la verdad divina indestructible, imperecedera.

De hecho, habiendo cumplido a cabalidad en el siglo I su tarea asignada de revelar a los apóstoles “toda la verdad” (Juan 16:13), el Espíritu Santo, al igual que Cristo, sigue testificando hasta el sol de hoy mediante las personas que aceptan y siguen fielmente la Palabra divina que él trajo, haciéndolo especialmente por medio de “ministros competentes” del Nuevo Testamento (2 Corintios 3:6).

Por la misma palabra inspirada, y no por “sueños, visiones, sentimientos, ángeles o lenguas jerigonzas”, “el Espíritu da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).

3. Al proseguir con el análisis de Apocalipsis 11:3-14, encontraremos datos adicionales que confirman esta identificación de los “dos testigos-dos profetas”.

B. "Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra" (Apocalipsis 11:4).

Así que, dos metáforas intrigantes constituyen pistas para dar con la identidad correcta de los “dos testigos”, a saber: estos testigos “son los dos olivos, y los dos candeleros.

1. "…los dos olivos…".

a) El olivo, árbol que puede vivir hasta más de dos mil años, simboliza perfectamente a Cristo, la iglesia, el Espíritu Santo y la Palabra inspirada, los cuales permanecen siglo tras siglo durante la Era Cristiana, hasta el fin del tiempo.

Olivo, árbol muy longevo que se cultiva para obtener principalmente sus frutos, las aceitunas u olivas, desde hace tres mil años. El olivo silvestre, denominado acebuche, se extiende por los países ribereños del Mediterráneo. De su fruto, la oliva o aceituna, se extrae el aceite de oliva de tan alta calidad culinaria.” (Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993--2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.)

b) El profeta Zacarías también vio, en las visiones que le fueron dadas, "dos olivos". 

“Volvió el ángel que hablaba conmigo… Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro… Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda”.

Zacarías pregunta al ángel: “¿Qué significan estos dos olivos…?” Y el ángel le dice: "Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra" (Zacarías 4:1-14).

Tomando “los dos ungidos” como pista para dar con la identidad de los “dos testigos”, descubrimos que cualifican perfectamente Jesucristo y el Espíritu Santo como “dos ungidos” delante de Dios.

(1) Cristo es el "ungido de Dios" (Lucas 2:26; 4:18; Hebreos 1:9).

(2) También Dios "ungió" al Espíritu Santo para que este, a su vez, sea la "unción" para los cristianos (1 Juan 2:20-27). “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros… la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera…”.

El Espíritu de Dios es quien nos enseña “todas las cosas”, o sea, “toda la verdad” (Juan 16:13), y, por consiguiente, él es aquella “unción” que “enseña todas las cosas”.

(3) Además, en sentido espiritual, todo "buen ministro de Jesucristo" (1 Timoteo 4:6) es "ungido", es decir, apartado o elegido (Hechos 13:1-3) para los ministerios del Reino, los cuales incluyen proclamar las profecías y dar "testimonio" de Jesucristo.

2. Los “dos testigos” son "los dos candeleros".

a)  De nuevo, las similitudes entre algunas visiones de Zacarías y la visión apocalíptica de los “dos testigos” arrojan luz sobre la identidad de estos. El profeta ve "un candelabro todo en oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro". 

Zacarías pregunta al ángel: "¿Qué es esto, señor mío?" Respondiendo el ángel, dice: "¿No sabes qué es esto?... Esta es palabra de Jehová... que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos…" (Zacarías 4:2-6).

(1) ¡Enigma resuelto! El "candelabro", con sus “siete lámparas encima”, simboliza la "palabra de Jehová". Luz divina emana de las siete lámparas, la luz de la “palabra de Jehová”

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).

Durante la presente Era Cristiana, la palabra de Cristo y del Espíritu Santo (Juan 16:13-15) es luz para la iglesia y el mundo entero. “Tu palabra es verdad" (Juan 17:17). Jesucristo personifica esta “palabra”, siendo el “Verbo” (Juan 1:1) por medio del que Dios divulga a los humanos su voluntad, y, como tal, Jesús también personifica la luz divina emanante de la “palabra de Dios” (Colosenses 1:25).

Al respecto, el Señor afirma enfáticamente: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas…” (Juan 8:12). 

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre” (Juan 1:9), “vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz…” (Juan 3:19).

(2) No es menos cierto que por conducto del Espíritu Santo se hace llegar la luz de la palabra divina a la raza humana. Tanto se identifica el Espíritu con “la verdad” que de él se dice: "…el Espíritu es la verdad" (1 Juan 5:6), personificando el Espíritu Santo la verdad. Y “la verdad” es la “palabra de Dios”, y esta “palabra” es luz tanto para gentiles como para judíos, y el portador de esta luz celestial es el Espíritu mismo.

(3) Guiados por estas similitudes y realidades, nos parece del todo razonable plantear que "los dos candeleros" de Apocalipsis 11:4 representan apropiadamente a Cristo y al Espíritu Santo.

b) Aun las palabras que oyó Zacarías, "No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu", son aplicables también durante toda la Era Cristiana, incluso durante el "poco de tiempo" cuando las naciones engañadas intentarán acabar con “la palabra de Dios” y la iglesia verdadera. Porque los cristianos triunfamos sobre todos nuestros enemigos por medio de “la palabra de Dios”, poderosa y eficaz, entregada a nosotros por el Espíritu Santo, y no "con ejército, ni con fuerza" materiales o carnales. 

“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad… y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Y tomad… la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios…” (Efesios 6:14-17).

c) "…los dos candeleros… están en pie delante del Dios de la tierra."

(1) “…en pie...” O sea, están parados. No acostados en el suelo, o tumbados. “…están en pie delante del Dios de la tierra”, y esto significa que están en el cielo.

Efectivamente, Cristo y el Espíritu Santo, representados por “los dos candeleros”“están en pie delante del Dios de la tierra”

“Estaba en pie un Cordero como inmolado”, siendo Cristo mismo aquel Cordero.

Los “siete cuernos, y siete ojos” que tiene el Cordero “son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra” (Apocalipsis 5:6). Percibimos a estos “siete espíritus” como la personificación de los atributos y obras principales del Espíritu Santo, y, como tal, representan a él.

Pues entonces, Jesucristo y el Espíritu Santo están en el cielo, mas, sin embargo, esto no imposibilita que se manifiesten en la tierra, y, de hecho, lo hacen mediante la iglesia, con sus ministros fieles al frente, y mediante la palabra inspirada del “nuevo pacto”. No han sido apagados; no han sido derribados. Siguen alumbrando con su luz celestial.

(2) “Los dos candeleros” siguen "en pie" aun durante los años difíciles del "poco de tiempo", hasta el momento cuando acaban su testimonio (Apocalipsis 11:7). No se libran de la “gran tribulación” de aquel tiempo futuro hasta casi, casi terminado el mismo.

C. Los “dos testigos” son “dos profetas". Habiendo dado muerte a los “dos testigos”, los “moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra” (Apocalipsis 11:10).

Desde luego, tanto el Espíritu Santo como Jesucristo son profetas, pues los dos nos han revelado toda profecía inspirada.

Anticipando la encarnación del Hijo de Dios y su obra a favor de la raza humana, Jehová dice a Moisés: Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare” (Deuteronomio 18:18).

Jesucristo es aquel “profeta” prometido. Cónsono con este hecho es lo que dice el ángel al apóstol Juan: “El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía (Apocalipsis 19:10).

 


 

Próxima Escena 6 de la Sexta Trompeta de Apocalipsis.

Los Dos Testigos profetizan mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

 

Contenido completo del Capítulo Cuatro

Apocalipsis: análisis de las profecías y visiones. Solo el TEXTO del comentario.

Apocalipsis: análisis de las profecías y visiones. El contenido completo del comentario. Textos y diapositivas.

 

DANIEL. Lista de estudios y diapositivas en esta Web.

 

 

Twittear Seguir a @editoriallapaz   

¿Le gusta esta página? Por favor, ayúdenos a difundir la información por medio de compartirla automáticamente con sus amistades de Facebook, Google+, LinkedIn, y Twitter pulsando en los botones arriba colocados.

Derechos reservados. Permiso concedido para hacer una copia, o múltiples copias pero ninguna para la venta.