Escena 10 de la Sexta Trompeta de Apocalipsis

Los Dos Testigos muertos
por tres días y medio

 

 Sus cadáveres expuestos en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma, Egipto y Jerusalén.

Ateos, humanistas, hedonistas e innaturales de distintas orientaciones se felicitan, se regocijan, se alegran y se envían regalos unos a otros, porque los Dos Profetas los habían atormentado.

VI. Los Dos Testigos muertos por tres días y medio (Apocalipsis 11:8-10). 

"Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.

Y los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.

Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra."

A. "…sus cadáveres…"

1. Es decir, los cadáveres de los ministros fieles de Dios que sufran martirio.

En el contexto de la profecía, estos siervos eran la voz y la presencia de Cristo y el Espíritu Santo en la tierra.

Por lo tanto, cuando los incrédulos contemplan sus cadáveres es como si contemplaran las formas muertas, inertes y vencidas de Cristo y el Espíritu Santo.

Sin embargo, Cristo y el Espíritu Santo permanecen vivos y poderosos en el cielo.

Muy atentos a la maliciosa persecución de sus representantes en el planeta Tierra y plenamente informados de quiénes son sus necios enemigos carnales, de las agendas diabólicas de estos y las intenciones violentas de sus corazones entenebrecidos, no tardarán en vengar la sangre de los martirizados a consecuencia del testimonio que proclamaron y las profecías que enunciaron denodadamente durante los “mil doscientos sesenta días”, como también la sangre de todos los demás mártires de todos los tiempos. (Apocalipsis 6:9-11)

2. ¿Se trata de verdaderos "cadáveres”, o sea, de cuerpos físicos muertos? No hay por qué descartar esta posibilidad. Por cierto, es notorio que entre los hombres más desalmados no faltan quienes exponen los cadáveres de sus víctimas a la vista de todos, ¡más aún cuando se trata de enemigos que los atormentaban!

Al hallar los filisteos el cuerpo del rey Saúl“le cortaron la cabeza… pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán (1 Samuel 31). ¡A la vista de todo aquel que pasara por allí!

3. Por otro lado, cabría interpretar simbólica o metafóricamente la palabra "cadáveres".  Entender, por ejemplo, que los cadáveres físicos de los mártires quedaran sí sepultados, pero que las imágenes, visualizaciones o recuerdos de sus personas permanecieran presentes y vivos en las mentes de los incrédulos que les hubiesen dado muerte.

Sin embargo, esta interpretación de “cadáveres” la encontramos demasiada forzada. Como que no hiciera concordancia con el realismo palpado en los demás eventos de esta Escena.

Las gentes de las naciones engañadas son seres humanos de verdad, y su arremetimiento contra los dos testigos es real.

Los Dos Testigos realmente existen, y sus representantes en la tierra son cristianos vivos de verdad que habitan cuerpos físicos de verdad. El martirio de algunos es un hecho real; también su resurrección, y, además, su ascensión.

En escenarios de tanto realismo, ¿con qué razón interpretar “cadáveres” de forma metafórica?

B. "… estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.”

1. Interesantemente, el Espíritu Santo mismo nos da una clave para descifrar el significado de “la grande ciudad”, a saber, la frase "…en sentido espiritual…”.

Lo contrario de “en sentido espiritual” sería “en sentido terrenal, material o literal”.

Consiguientemente, se deduce que no deberíamos interpretar “la grande ciudad” en sentido rigorosamente material-terrenal sino, específicamente, “en sentido espiritual.

En este “sentido espiritual”“…la grande ciudad se llama Sodoma y Egipto”.

 Ahora bien, “Egipto” es nombre de un país, y no de una ciudad. Así que, razonamos que “la grande ciudad” representa, para el tiempo cuando son muertos los dos testigos, toda ciudad moralmente corrupta sobre toda la faz de la tierra, como también todos los países idolátricos, de la manera que lo era en grado sumo el antiguo Egipto.

Entonces, se trataría de ciudades y países que, impulsados por poblaciones mayormente ateas, humanistas y hedonistas, acorralen al pueblo electo de Dios, limitando o imposibilitando el cumplimiento de la Gran Comisión.

a) "Sodoma" es símbolo infame de la más depravada inmoralidad.

b) El “Egipto" de los faraones simboliza culturas sumidas en idolatría, y, además, es prototipo de países que repriman, exploten o esclavicen al pueblo de Dios.

Los conocedores de historia bíblica saben que Egipto esclavizó al pueblo de Israel por más de cuatro siglos, durante la etapa entre 2,000 y 1,500 años antes de Cristo.

c) La ciudad "donde nuestro Señor fue crucificado" es, desde luego, Jerusalén, la terrenal.

Bien que Jerusalén, la terrenal, sea figura de la “nueva Jerusalén” (Apocalipsis 21:2), de “Jerusalén la celestial” (Hebreos 12:22), no es menos cierto que simboliza, particularmente para el tiempo del ministerio terrenal de Cristo y sus apóstoles:

Centros religiosos fundados en tradiciones humanas (Mateo 15:7-9).

Organizaciones religiosas aliadas con lo secular (los saduceos y los herodianos. Mateo 22:16).

Jerarquías religiosas plagadas de hipocresía, ostentación y orgullo material (los escribas).

Y sectas religiosas (los escribas). ardientes con fanatismos destructivos (Mateo 23), incluso oposición obstinada a Dios, Cristo, el Espíritu Santo, la Palabra inspirada y la iglesia, pese a que tuvieran un concepto contrario de sí mismos.

 d) Lastimosamente, las ciudades grandes del mundo suelen ser focos de toda suerte de corrupción moral y semilleros fértiles donde germine y crezca rápidamente la rebeldía espiritual.

Se detecta aun en las menos grandes una fuerte inclinación de imitar lo más malo de las grandes, de querer ser como ellas, de ilusionarse con ofrecer las mismas atracciones carnales.

Pues bien, para el tiempo de los “mil doscientos sesenta años”, cuando profetizan los Dos Testigos y son muertos por su testimonio, se visualizan grandes ciudades, y ciudades de todo tamaño, todavía más entregadas a lo satánico que Sodoma, Jerusalén y las ciudades de Egipto.

e) Tratándose de los países, o naciones, del "poco de tiempo", todos caerán bajo el engaño de Satanás, según proyecciones proféticas apocalípticas. Llenos del "humo del pozo del abismo", se opondrán a Dios y su pueblo verdadero, tomando, al unirse y creerse invencibles, el paso audaz de rodear “el campamento de los santos” y matar en la tierra a los representantes de los Dos Testigos.

2. Para el año 2020 de la presente Era, alrededor del globo terráqueo, ¡aproximadamente una tercera parte de la raza humana está viviendo en urbes grandes, medianas y pequeñas! Los expertos en asuntos poblacionales vaticinan el continuo incremento de este porcentaje.

3. Reflexionando sobre estos hechos y “la grande ciudad” de Apocalipsis 11:8, nos parece razonable anticipar que los ministros fieles del Señor dedicados a profetizar y dar testimonio durante los "mil doscientos sesenta días" confronten, precisamente en las ciudades corruptas del “poco de tiempo”, la más feroz oposición a su mensaje, pues en tales ciudades acostumbran aglomerarse, aun en el presente, las personas más carentes de fe en Dios y liberadas de todo freno moral. Además, los elementos humanos más depravados, crueles y criminales.

Incrédulos de estas categorías son los que matarán a algunos de los portavoces y defensores de Dios, exponiendo sus cadáveres en las "plazas", es decir, en los lugares céntricos de las ciudades de la tierra. Así lo visualizamos.

C. "Y los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados" (Apocalipsis 11:9).

1. La cláusula "los pueblos, tribus, lenguas y naciones" la tenemos como paralela, en términos de alcance territorial, con la cláusula "los reyes de la tierra en todo el mundo", en Apocalipsis 16:14.

Lógicamente, la obra de los Dos Testigos es efectuada en todo el globo terráqueo. Así que, dondequiera que estén dando su testimonio los representantes terrenales de los Dos Testigos, en la hora crítica cuando la bestia haga guerra contra ellos, ¡algunos serán muertos!

Y en ciudades o lugares donde caigan muertos los valerosos representantes de los Dos Testigos, algunos cadáveres serán expuestos en puntos frecuentados por el público.

Por cierto, los parámetros y circunstancias asociados con los Dos Testigos indican que Armagedón será global.

No son limitados solo a las tierras ocupadas por los israelitas durante el tiempo del siglo I, ni tampoco solo a los territorios del antiguo Imperio Romano.

En realidad, estos parámetros y circunstancias ni siquiera tienen que ver con el siglo I sino con el “poco de tiempo” que precede el fin de todo lo material. 

Recalcamos una y otra vez que el “poco de tiempo”, el cual abarca los “mil doscientos sesenta días”, transpira después del tiempo del Imperio Romano, la Edad Media, la Reforma y el Milenio, precediendo de inmediato la Segunda Venida de Cristo “como ladrón en la noche”.

2. "…tres días y medio..." 

Comparados los "tres días y medio" con los "mil doscientos sesenta días", concluimos que se trata de un tiempo de muy corta duración“Tres días y medio”, nada más.

Dada esta circunstancia, se deduce que la derrota sufrida por los Dos Testigos y sus representantes terrenales a manos de sus enemigos acérrimos, sumamente molestos estos y hartos en grado sumo del “testimonio” en su contra, dure muy poco tiempo.

Al poco rato, se levantan “sobre sus pies” los representantes terrenales de los Dos Testigos, escuchan la voz “Subid acá” y enseguida suben “al cielo en una nube”, viéndolos, aterrorizados, sus enemigos.

3. "…no permitirán que sean sepultados."

a) Habiendo sido atormentados por las profecías y el testimonio de los ministros fieles del Señor, los incrédulos, no satisfechos con vencerlos y matarlos, aumentan aún más sus enormes pecados, cometiendo el sacrilegio de no sepultar los cadáveres de los mártires.

b) Por medio de este acto impúdico y bárbaro, los incrédulos manifiestan la profundidad de su ira contra el Dios Creador, los ministros fieles de él en la tierra y su pueblo santo en general.

Se levantan, en palabras del rey David, "contra Jehová y contra su ungido, diciendo; Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas" (Salmo 2:1-4).

Tan fiera y cruel es su ira que para ellos ¡ya no hay esperanza alguna de arrepentimiento! Ya no hay remedio. Solo les espera la muerte física y condenación eterna, castigos severos que vendrán repentinamente sobre ellos al manifestarse el “Fiel y Verdadero”, el “Rey de reyes y Señor de señores”, montado en su “caballo blanco” y acompañado por “los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio”, los que le seguirán “en caballos blancos” (Apocalipsis 19:11-21).

D. "Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra" (Apocalipsis 11:10).

1. "…los moradores de la tierra…", o sea, los incrédulos y depravados que dominan la tierra durante los "cuarenta y dos meses".

2. "…se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros..."

a) Quienes triunfan sobre algún enemigo fuerte y odiado suelen regocijarse, alegrarse, felicitarse, jactarse, celebrar banquetes, emborracharse, bailar, aun durante días o semanas corridas, y también darse regalos los unos a los otros, incluso regalos de gran valor material.

Por ejemplo: dinero, joyas, perfumes, bebidas costosas, drogas, coches, viviendas, terrenos, viajes, vestimentas lujosas, comidas carísimas, fiestas extravagantes, puestos, títulos, placas de reconocimiento, etcétera.

Como cuando una tribu, pueblo, nación o conjunto de naciones vencen a sus enemigos aborrecidos.

b) Obviamente, los incrédulos que predominarán en la tierra durante los "cuarenta y dos meses" llegan a aborrecer, con toda su alma soberbia y corrupta, a los fieles representantes terrenales de Jesucristo y el Espíritu Santo.

Día tras día, escuchan las profecías y el testimonio que ellos traen contra las naciones engañadas, pero en lugar de arrepentirse, ¡solo se encolerizan más!

Verdaderamente, ¡se sienten atormentados en mente, corazón y alma!

Al no poder matarlos enseguida, pues Jesucristo y el Espíritu de Dios los guardan providencialmente, atesoran en sus corazones endurecidos cada vez más rencor, odio e ira.

Logrando, por fin, matarlos, se regocijan sobremanera por haberse librado de los odiados atormentadores, los que censuraban todos sus actos viles, todas sus palabras vanas, su ateísmo, su blasfemia, sus filosofías huecas, sus estilos de vida deshonrosos e innaturales, sus crímenes e idolatrías, profetizando el inminente fin de todo lo material y el castigo eterno para los rebeldes.

 


 

La próxima Escena 11. Los Dos Testigos son resucitados y suben al cielo, viéndolos sus enemigos homicidas aterrorizados.

Contenido completo del Capítulo Cuatro

Apocalipsis: análisis de las profecías y visiones. Solo el TEXTO del comentario.

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