-Documentos principales de esta Web

-Doctrinas fundamentales del evangelio

-Guías para clases bíblicas  -Sermones

-Cursos y estudios para capacitación ministerial

-Lista de textos bíblicos estudiados en esta Web

-Página principal       

-Índice temático de todos los materiales

-www.alabanzas.info/index.html para himnos

-Herramienta de búsqueda

-Registrar su correo electrónico con nosotros
para recibir notificaciones de materiales nuevos.

 

-Más de 3,500 páginas tamaño carta de estudios, cursos y mensajes bíblicos en este sitio de Internet
sobre una gama amplia de textos y temas, catalogados en "Quince Salones" distintos.

-Nuevos materiales añadidos

-Apocalipsis. Desglose del contenido de "Análisis de las profecías y visiones".
Este comentario ocupa más de 600 páginas tamaño carta.

-Derechos reservados
-Doce páginas

-Observación del autor. Más importante aún que el estudio de "Apocalipsis" es el de la "sana doctrina" fundamental revelada en su totalidad por el Espíritu Santo (Juan 16:13). "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16). "Cualquier que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo" (2 Juan 9). Una anomalía curiosa y preocupante de nuestra época es el afán que manifiestan muchos creyentes, incluso predicadores, evangelistas y pastores, por "Apocalipsis" y otros textos proféticos, sin haber aprendido ellos siquiera "los rudimentos de la doctrina de Cristo" (Hebreos 6:1), por ejemplo, que el bautismo bíblico es por inmersión y "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38; 8:34-40). "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre... Y entonces los declararé: Nunca os conocí..." (Mateo 7:22-23). ¿Y por qué "nunca"? Obviamente, porque jamás llegaron a creer y bautizarse como ordena Cristo en la Gran Comisión, diciendo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo..." (Marcos 16:15-16). Estimado estudioso de las Sagradas Escrituras, respetuosamente le animamos a escudriñar no solo "Apocalipsis" sino a estudiar detenidamente las "Doctrinas fundamentales del evangelio"
 

APOCALIPSIS

Capítulo Seis
de
"Análisis de las profecías y visiones"

“Las dos bestias, la imagen de la bestia
y el número 666” 

Capítulo Trece del libro de Apocalipsis 

Pintura por Ted Larson. "666" es el número de la segunda bestia.
Derechos reservados

 

Parte 2

“La segunda bestia, la imagen de la bestia
y el número 666”

Apocalipsis 13:11-18 

 

I.  La segunda bestia.

A.  La segunda bestia sube “de la tierra.” “Después vi otra bestia que subía de la tierra” (Apocalipsis 13:11).

1.  La primera bestia sube “del mar”. En cambio, la segunda sube “de la tierra”.

2.  “De la tierra” significa “terrenal, material o carnal”. La segunda bestia no procede del cielo sino que sube de la “tierra”. No es celestial sino terrenal. Su naturaleza es “terrenal”, y por ende, corrupta. Las manchas y el olor de la tierra, de lo terrenal, dilatan el origen de la segunda bestia. Ya que es concebida en la tierra, nace en la tierra y sube “de la tierra”, no es de esperarse que diga o haga cosas buenas.

B.  La identidad de la segunda bestia. ¿Qué representa esta bestia? Metafóricamente, ella es la iglesia apóstata, o sea, el reino espiritual corrupto que nació y creció en los territorios del Imperio Romano sanado. Recalcamos: la segunda bestia es la iglesia apóstata.

1.  En el contexto de Apocalipsis, la segunda bestia no representa las religiones paganas del oriente (India, la China, Japón), África o el resto del mundo, sino la iglesia “cristiana” en plena apostasía. Esta conclusión descansa, en parte, en el versículo doce donde se explica que la segunda bestia “ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia”.

a)  “En presencia de ella” es una circunstancia de suma importancia para la identificación de la segunda bestia. Claramente  enseña:

(1)  Que las dos bestias son contemporáneas.
(2)  Que las dos bestias se manifiestan más o menos en la misma área geográfica del mundo.
b)  También observamos que las dos bestias sostienen una relación muy estrecha de mutuo apoyo. ¿Qué hace la segunda bestia a favor de la primera? Toma un paso agigantado que augura trágicas consecuencias para los amantes de la verdad de Dios, a saber, hace que “los moradores de la tierra adoren a la primera bestia”. Los coacciona. Persuade y obliga que lo hagan, amenazando y persiguiendo a los recalcitrantes.
c)  Conclusión: la segunda bestia no simboliza las agrupaciones de religiones paganas que existían más allá de las fronteras del Imperio Romano durante el tiempo de la Edad Medieval, sino al cristianismo corrupto, elevado a “religión del estado”, el que predominaba en el fuero religioso de los territorios donde ejercía su poder la primera bestia sanada.
2.  A continuación, apuntamos otras razones que nos llevan a identificar la segunda bestia como el cristianismo corrupto, o sea, la iglesia en plena apostasía.
a)  La segunda bestia  “tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón (Apocalipsis 13:11).
(1)  El “cordero” es, a diferencia del leopardo, el oso o el león, un animal manso, símbolo de personas mansas. “Manso2, sa. (Del lat. vulg. mansus, por lat. mansuētus). adj. De condición benigna y suave. 2. Dicho de un animal: Que no es bravo. 3. Dicho de una cosa insensible: Apacible, sosegada, tranquila. Aire manso. Corriente mansa. Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
(a)  Cristo mismo es representado como el “Cordero… inmolado” de Dios (Apocalipsis 5:6-8)).
(b)  Los discípulos que oyen la voz del Señor, y le siguen, sometiéndose, son sus “ovejas”, y él es su “buen pastor” (Juan 10:1-21).
(2)  ¿Qué representan los “dos cuernos”? “Dos”, y no uno, como tampoco diez. “Dos cuernos” tiene este “cordero”. Revisando la historia de aquellos tiempos, pronto discernimos dos entidades religiosas que corresponden asombrosamente a estos “dos cuernos”.
(a)  En la porción occidental del Imperio Romano, conocido también como el Imperio Latino, emerge con fuerza creciente la iglesia cristiana apóstata, la misma que más adelante tomaría el nombre “Iglesia Católica Romana”.
(b)  En el oriente, el arzobispo de Constantinopla se hace cada vez más poderoso, compitiendo con el de la antigua Roma. Eventualmente, se separan, formándose la Iglesia Ortodoxa Griega en los territorios del Imperio Bizantino (el Imperio Romano del oriente). A pesar de la división, comparten muchísimos rasgos fundamentales la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa Griega. ¡Son dos cuernos del mismo animal!
(3)  La segunda bestia exterioriza una anomalía contradictoria, engañosa y peligrosa: sus cuernos son semejantes a los de un cordero, pero la bestia “hablaba como dragón”? (Apocalipsis 13:11). ¿Qué significa esto?
(a)  Que lo de “cordero” ¡es puro disfraz!

(i)  Que esta segunda bestia aparenta ser mansa y humilde, sin embargo, su tono de voz y sus palabras descubren su verdadera identidad.

(ii)  Ella es como un lobo rapaz disfrazado de oveja (Mateo 7:15; Hechos 20:29).

(iii)  Esta bestia es como Satanás disfrazado de “ángel de luz” (2 Corintios 11:13-15).

(iv)  En realidad, ella es el “dragón”  vestido de “cordero”.

(v)  De seguro, la segunda bestia es el mismo Satanás vestido de “cristiano”.

(b)  Lo que habla es de Satanás y no de Dios.

(i)  La segunda bestia se identifica a sí misma ante el mundo como una criatura de Dios y afirma decir la verdad de Dios, pero la realidad es todo lo contrario de lo que dice sobre su identidad.

(ii)  Habla mentira, pues es el portavoz de Satanás quien es el padre de toda mentira.

(iii)  Enseña “doctrinas de demonios”, en cumplimiento de 1 Timoteo 4:1-5.

b)  La segunda bestia “hace grandes señales (Apocalipsis 13:13).

(1)  Entre sus señales figura la siguiente: “Hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres” (Apocalipsis 13:13). En el escrito Las pequeñas flores de San Francisco (Fioretti), se encuentra un ejemplo vivo de tal “señal” grande y engañoso. San Francisco de Assisi invita a Santa Clara, su compañera, y los compañeros de él, a una comida. Durante el evento, San Francisco empieza a hablar de Dios de manera persuasiva y maravillosa.  Fioretti escribe: “La gracia de Dios descendió sobre toda la compañía y, de repente, todos estaban extasiados en la contemplación de Dios. Entretanto que estaban tan extasiados, con sus ojos clavados en el cielo y sus manos levantadas, los ciudadanos de Assisi y Bettona (en Italia) y la gente de la cercanía de San María de los Ángeles, vieron a la iglesia, la tierra y el bosque envueltos en fuego. Los ciudadanos de Assisi corrieron al lugar para apagar el fuego, convencidos de que todo se perdiera en un holocausto. Al llegar, no encontraron cosa alguna en llamas” (La historia cristiana (Christian History), Edición 42, Tomo XII, No. 2, Pág. 13)
(2)  “Se le ha permitido hacer” estas señales “en presencia de la bestia” (Apocalipsis 13:14).
(a)  ¿Quién se lo permite? Pues, Dios mismo.
(b)  ¿Por qué se lo permite Dios?

(i)  Para que reciban “un poder engañoso” y “crean la mentira” los que no aman la verdad (2 Tesalonicenses 2:9-12; Romanos 1:24-28).

(ii)  Para poner a prueba a los santos (Deuteronomio 13:1-5).

(c)  “En presencia de la bestia” significa que la segunda bestia, es decir, la iglesia apóstata, hace prodigios en presencia de los gobernantes y de los ciudadanos que componen el Imperio Romano sanado.
(3)  Los prodigios que hace la segunda bestia son “mentirosos” (2 Tesalonicenses 2:9). Engañan solo “a los moradores de la tierra” que adoran a las dos bestias, no amando la verdad (Apocalipsis 13:14). Entre las “grandes señales” mentirosas que hace la segunda bestia figuran: apariciones de la “Virgen”, estatuas que lloran o sangran, sanidades, manos que sangran, manos con la señal de la cruz, etcétera.

C.  La segunda bestiaejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella” (Apocalipsis 13:12).

1.  La “autoridad” de la segunda bestia.

a)  Ya hemos aprendido que la “autoridad” que tiene la primera bestia es la que Satanás le otorga. ¡Es una “autoridad” satánica!

b)  La “autoridad” que ejerce la segunda bestia es “de la primera bestia”, es decir, es de la misma fuente o categoría. Por lo tanto, la “autoridad” que ejerce la segunda bestia también es “satánica”.

c)  Siendo la segunda bestia la iglesia apóstata, se deduce que la “autoridad” de esta “madre iglesia” en apostasía es satánica.

2.  “Toda la autoridad” significa que la autoridad de la segunda bestia sería tan abarcadora y absoluta como la de la primera bestia. Los abundantes datos históricos confirman el pleno cumplimiento de esta profecía, pues la autoridad de los prelados (gobernantes religiosos) de las dos ramas (los “dos cuernos”) de la gran iglesia apóstata se hacía sentir en todos los contornos del Imperio Romano sanado. Los Papas, con sus cardenales, arzobispos, obispos, etcétera, hasta el sacerdote o monje de rango más inferior en la jerarquía eclesiástica de la iglesia latina, reclamaban autoridad absoluta sobre las almas de todos los seres humanos.

a)  Durante el tiempo de Constantino, la Iglesia Católica fue administrada por mil ochocientos obispos: mil en las provincias orientales y ochocientos en las provincias occidentales. Todo obispo nombrado debía contar con la aprobación de la membresía (Gibbon, El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, Tomo I, 299-300).

b)  Los prelados eclesiásticos de Roma, Antioquía, Cartago, Alejandría y Constantinopla convocaban a los obispos en la primavera y el otoño de cada año. Mediante estos “sínodos” se imponía la disciplina eclesiástica en las ciento veinte provincias del Imperio Romano. Solo el emperador, en su capacidad de “cabeza” de la iglesia, podía convocar los sínodos denominados “grandes” o “extraordinarios” (Gibbon, El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, Tomo I, 304). Constantino, el primer emperador “cristiano”, “disputaba con los obispos y... predicaba sobre los temas más sublimes y complicados de la teología” (Gibbon, El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, Tomo I, 297). Según una máxima de la constitución romana que estaba en vigor mucho antes de la conversión de Constantino, el emperador tenía el derecho y el deber de supervisar y cuidar de la religión. Al convertirse Constantino y sus sucesores al cristianismo, continuaban reclamando este poder, aplicándoselo a la iglesia, efectivamente haciéndose “cabeza” de la iglesia (Gibbon, El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, Tomo I, 299).

c)  Los prelados de las ciudades principales del Imperio contaban con el poder de controlar, estrictamente, los mensajes predicados en todas las iglesias (Gibbon, El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, Tomo I, 303).

d)  En una ocasión, cuando Constantino aún reinaba, el presidente de la corte bizantino invocó la merced de la iglesia, reconociendo, efectivamente, la superioridad del prelado de la iglesia en Constantinopla sobre los oficiales seculares. “Tales principios y ejemplos prepararon, imperceptiblemente, (el ambiente) para el triunfo de los pontífices romanos, quienes han pisoteado el cuello de reyes” (Gibbon, El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, Tomo I, 303).

D.  La segunda bestia “hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia” (Apocalipsis 13:12).

1.  ¿Por qué quiere la “madre iglesia” apóstata (la segunda bestia) obligar a los moradores de la tierra a adorar a la primera bestia (el Imperio Romano sanado)? Discernimos cuatro razones:

a)  Primera razón: porque la “madre iglesia” latina (apóstata) de la Edad Oscura ocupa el lugar de “religión del estado”. Como tal, goza de la protección del estado, muchos favores e incalculables beneficios materiales, los que el estado le confiere.

(1)  El estado secular respalda a la iglesia apóstata; la iglesia apóstata reciproca gustosamente, respaldando al estado.
(2)  El estado secular obliga a los ciudadanos a someterse a la religión estatal (la iglesia apóstata); en cambio, la iglesia apóstata enseña y ordena a su feligresía a someterse al estado.
(3)  Mediante tal confabulación, las dos grandes entidades malévolas de la Edad Oscura (las dos bestias: el estado secular y la “madre iglesia” apóstata) hunden a las masas en la más profunda y abyecta ignorancia espiritual.
b)  Segunda razón: porque el Papa, juntamente con los demás oficiales corruptos de la iglesia apóstata, desea utilizar al estado secular (los poderes seculares) para ensanchar y enriquecer a la iglesia (apóstata), la cual él gobierna y explota para su propio beneficio y engrandecimiento personal.
c)  Tercera razón: porque a los líderes de la iglesia apóstata le hace falta una potencia militar que proteja los territorios eclesiásticos (“los estados papales”).
d)  Cuarta razón: porque los líderes de la iglesia apóstata pretenden hacer uso del “brazo secular” (los gobiernos seculares con sus cortes, policía y soldados) para combatir a los “herejes”.
2.  Esta profecía fue cumplida al pie de la letra durante la Edad Oscura cuando los nexos entre la iglesia apóstata y los gobiernos seculares fueron forjados tal cual unas cadenas muy fuertes.

a)  En ocasiones, el Papa ejercía dominio, tanto secular como espiritual, sobre los gobernantes.

b)  Sin embargo, hubo tiempos cuando los gobernantes ejercían  dominio sobre el Papa y la iglesia apóstata, manipulándolos y explotándoles para sus propósitos políticos.

c)  Como quiera que procedieran, las dos entidades estaban vinculados inextricablemente el uno con el otro en convenio diabólico.

E.  La segunda bestia manda “a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió” (Apocalipsis 13:14).

1.  ¿Quiénes harían esta “imagen” a la primera bestia? La respuesta bíblica: “los moradores de la tierra”. Durante la Edad Oscura, tan grande y completa es la autoridad de la segunda bestia (en particular, la jerarquía de la iglesia apóstata) sobre los ciudadanos del Imperio Romano sanado que ella puede ordenarlos a forjar la imagen, obligándolos a obedecer.

2.  ¿A quién se le haría la “imagen”? Se hace “a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió”, o sea, se hace al Imperio Romano.

3.  ¿Qué cosa simboliza la “imagen”? ¿Fue hecha esta imagen conforme a la orden de la segunda bestia? ¿Apareció la imagen en el escenario de los territorios ocupados por la primera bestia? Muchas evidencias históricas nos convencen que la imagen es el “Sacro Imperio Romano”.

a)  De hecho, las características sobresalientes del Sacro Imperio Romano la convertían en verdadera “imagen” de aquel Imperio Romano del tiempo antes de la conversión de Constantino. Consideremos las siguientes similitudes:

(1)  Ambos reinos llegaron a dominar a varias naciones, uniéndolas bajo un solo estandarte.
(2)  El líder máximo de ambos reinos tomaba el título de “emperador”.
(3)  Ambos reinos persiguieron a los verdaderos hijos de Dios.
b)  Con todo, el “Sacro Imperio Romano”, en términos de  territorio, riquezas y poder, no era sino una mera “imagen” de la grandeza y poderío de aquel original Imperio Romano, estando este en el apogeo de su dominio y gloria.
c)  Tome nota: la Iglesia Católica Romana no era la “imagen” sino la entidad que ordenó la fabricación de la “imagen”. Esto es muy importante para la identificación de la segunda bestia y la imagen que ella manda a hacer.
d)  Tampoco es correcto identificar la “imagen” como la “Santa Inquisición”. Consideremos un detalle clave: en su inmensa mayoría, los “moradores de la tierra” se oponían a la formación de la “Santa Inquisición”, con sobrada razón temiéndola y odiándola. En cambio, gustosamente cooperaron para el establecimiento del Sacro Imperio Romano.
4.  ¿Qué quiere decir: “Se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia”?

a)  “Se le permitió” significa que Dios mismo permitió que la iglesia apóstata infundiera aliento a la imagen.

b)  “Infundir aliento” significa “dar vida” o “animar”. Aplicada la profecía al Sacro Imperio Romano (también identificado como “Latino”, por ser el latín su idioma oficial), surge la pregunta: ¿sostienen los hechos históricos que existiera una relación tan estrecha entre la iglesia apóstata y el Sacro Imperio Romano? Realmente, ¿infundió la “madre iglesia” apóstata (la Católica Romana) aliento al Sacro Imperio Romano? ¿Le daba vida? ¿Lo mantenía en pie? Sin duda, todo esto y mucho más lo hacía la Iglesia Católica Romana a favor del Sacro Imperio Romano, abundando y sobreabundando pruebas históricas.

(1)  Por ejemplo, la historia nos enseña que el Papa, y los demás líderes de la iglesia apóstata, participaron directamente en la formación del Sacro Imperio Romano. Verdaderamente, ¡le infundieron vida!
(a)  En el año 800 d.C., el Papa Leo III coronó emperador a Carlomagno en la basílica de San Pedro en Roma, y todos los presentes le aclamaron diciendo: “¡Larga vida y victoria a Carlos, el Augusto más pío, coronado por Dios, como el gran emperador pacífico de los romanos”! El Papa Católico corona al emperador del Sacro Imperio Romano. El Papa ejerce tremenda autoridad política, secular y material. De cierto, el Papa, segundado por su jerarquía, infunde vida al nuevo Imperio Romano. Que no pasemos por desapercibido tan significante hecho, cuyas repercusiones se hacen sentir en escala grande a través de los siglos subsiguientes, particularmente durante el resto de la Edad Medieval, impactando a multitudes de personas en muchos países.
(b)  Los Papas que siguieron a Leo III coronaron a unos cuantos de los “emperadores” o “reyes” del Sacro Imperio Romano.
(c)  El juramento que hacían los “emperadores” al ser coronados por los Papas era como sigue: “Yo, el emperador, me comprometo y prometo, en el nombre de Cristo, delante de Dios y del bendito apóstol Pedro, que seré el protector y defensor de la Santa Iglesia de Roma, en todo cuanto me sea posible serle útil, hasta donde me permita la asistencia divina y hasta donde mi conocimiento y poder alcancen” (Gibbon, El debilitamiento y la caída del Imperio Romano, Tomo I, 303).
(2)  También la iglesia apóstata infundió aliento al estado secular (el gobierno del Sacro Imperio Romano) al “animarlo” a perseguir y matar a los “herejes”. Para la iglesia apóstata, “hereje” era todo aquel que no se sometiera a la doctrina inventada e impuesta por la jerarquía eclesiástica. Desde luego, en esta categoría de “hereje” caería cualquier alma valiente que intentara guardar la “sana doctrina” del Nuevo Testamento.

c)  ¿Por qué quería la iglesia apóstata crear la “imagen” a la primera bestia e infundirle aliento? La explicación se encuentra en el versículo quince: “Para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase”.

(1)  “Hablase”, es decir: para que el gobierno secular hablase a favor de la Iglesia Católica Romana y en contra de todas las personas que la jerarquía de la iglesia apóstata identificara como “herejes,” denunciándolas la “imagen” (el estado) públicamente, enjuiciándolas en las cortes y, al no lograr que renunciaran sus creencias, condenándolas a castigos o a muerte.
(2)  “Hiciese matar a todo el que no la adorase”, es decir: para que el gobierno secular matase a todas las personas que no adorasen a la segunda bestia, o sea, que no veneraran al Papa ni se sometieran a la voluntad de la corte papal.
(3)  Estas profecías fueron cumplidas con certeza asombrosa durante la Edad Oscura cuando los gobiernos seculares, animados, instigados o amenazados por la jerarquía de la iglesia apóstata, denunciaban, castigaban o mataban a cientos de miles de personas estigmatizadas como “herejes”.

F.  La segunda bestia “hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre” (Apocalipsis 13:16-17).

1.  Para la interpretación de esta profecía, tengamos presente en todo momento que la segunda bestia ejerce su poder en presencia del Imperio Romano sanado. Recalcamos y subrayamos: ¡en PRESENCIA del Imperio Romano SANADO! No perdamos de vista el contexto de la profecía sobre “la marca... el nombre... o el número” de la bestia. Ubicar correctamente esta profecía en la línea del tiempo es vital para una interpretación libre de errores.

a)  El Imperio Romano sanado llegó a su fin en el siglo dieciséis de nuestra época.

b)  Por lo tanto, las profecías sobre lo que haría la segunda bestia en presencia de la primera ¡no son para el siglo veintiuno!

(1)  La profecía sobre la “marca o el nombre... o el número” de la bestia ¡fue cumplida durante la Edad Oscura (Medieval)! Fue cumplida durante la existencia del Imperio Romano sanado.
(2)  El Imperio Romano no existe en el Siglo XXI. No hay razón lógica alguna para identificar a la Unión Europea o al Mercado Común Europeo como una manifestación o aparición nueva del antiguo Imperio Romano.
(3)  Definitivamente, esta profecía sobre la “marca” y el “número” de la bestia no es para el Siglo XXI.
(4)  ¡Tampoco es para el futuro! El Imperio Romano no volverá a levantarse de nuevo. Se sanó una sola vez de su herida mortal. No hay profecía que predijera otras sanidades para aquel Imperio.

2.  “Hacía que a todos... se les pusiese una marca.” Es decir, a toda persona, sin tomar en cuenta su estado social, material o político. Durante la Edad Oscura, las dos bestias tenían autoridad “sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación” (Apocalipsis 13:7). Por consiguiente, disponían de la potestad para “marcar” a toda persona.

3.  “Una marca en la mano derecha, o en la frente.” ¿Qué era la “marca”?

a) ¿Era literal? Es decir, ¿se trata de una marca material, visible o palpable, hecha específicamente en la mano derecha y no en la izquierda, o en la frente y no en la mejilla, de todas los habitantes del mundo donde dominaba la segunda bestia? Quizás la iglesia apóstata hiciera que se impusiese alguna “marca” literal en sus feligreses durante algún tiempo de la Edad Oscura. De haberlo hecho, desconocemos las evidencias. En realidad, el contexto de la profecía no nos obliga a interpretar la “marca” como literal.

b)  ¿Es la “marca” el código en forma de rayas (CUP, o sea, Código Universal de Productos) que aparece en la mayoría de los productos vendidos hoy día? Definitivamente, ¡no lo es! Hemos establecido ya que la profecía sobre la “marca” no es para el Siglo XXI, ni tampoco para el futuro. Consideremos:

(1)  La segunda bestia exigía la “marca” durante el tiempo cuando actuaba en presencia de la primera bestia sanada.
(2)  La bestia sanada (el Imperio Romano sanado) existía durante la Edad Oscura, muriendo a mediados del siglo dieciséis.
(3)  Se deduce que la “marca” era para aquel tiempo de la Edad Oscura cuando la iglesia apóstata tenía el poder de controlar el comercio y de exigir, a pena de castigo o muerte corporal, que todo ciudadano se identificara con una “marca”.
(4)  En el tiempo presente, la iglesia apóstata (la Católica Romana) no tiene el poder de controlar el comercio del mundo, ni de exigir, a pena de castigo o muerte corporal, que todo habitante del globo tenga una “marca” para tener el derecho de comprar y vender. La iglesia apóstata de actualidad tiene grandes riquezas, mas sin embargo no controla el comercio de los países más productivos y ricos del mundo. Curiosamente, los países más productivos y ricos del mundo actual ¡no son “católicos”! Algunas de estas potencias económicas actuales son: Estados Unidos de América (los católicos componen solo el veintidós por ciento de la población del país), Japón, Alemania, Inglaterra, Indonesia, Taiwán, China y Arabia Saudita. Es notable que ¡ningún país predominantemente “católico” (por ejemplo, Italia, España, Colombia, Argentina, Chile, Venezuela o Perú) figura entre los países más productivos y ricos del mundo actual!
(5)  ¿Es la “marca” alguna codificación visible o invisible en las tarjetas de crédito? ¡Negativo, en absoluto! La profecía sobre la “marca” se cumplió durante la Edad Oscura. Reiteramos: esta profecía no es para nuestros días.
(6)  ¿Será la “marca” alguna señal invisible grabada en la frente o en la mano derecha mediante el uso de láser? De cierto, que no. Tales ideas sensacionalistas solo nacen en la mente de personas que aplican las profecías de Apocalipsis al presente o al futuro, ignorando los casi dos mil años de la Era Cristiana que ya pasaron. Durante estos dos mil años, se cumplieron muchas profecías apocalípticas, incluso la profecía sobre la “marca” de la bestia.

c)  ¿Puede interpretarse simbólicamente aquella “marca” que todo habitante de las tierras donde dominaba la segunda bestia tendría que recibir para satisfacer la voluntad imperiosa de la jerarquía “cristiana” apóstata? Sin duda alguna. En tal caso, la “marca”  hubiese sido cualquier objeto, frase, jerga, contraseña o ademán que la persona utilizara para identificarse política o religiosamente. Por ejemplo:

(1)               La “señal de la cruz”;
(2)               El acto de persignarse;
(3)               Una cruz cosida o dibujada en la ropa;
(4)               Un crucifijo;
(5)               Una imagen de María o de algún santo;
(6)               El rosario;
(7)               El uso del escapulario;
(8)               Alguna bandera de significado religioso o político;
(9)               Las insignias de las distintas y múltiples organizaciones de la iglesia apóstata;
(10)           Las insignias de los gremios industriales y comerciales aprobados por la iglesia apóstata;
(11)           Ciertos colores tales como el amarrillo o la  escarlata;
(12)           En fin, cualquier doctrina, práctica o símbolo de la iglesia apóstata o del poder secular que la apoyaba.

4.  “Que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca.”

a)  Esta profecía fue cumplida durante la Edad Oscura.

b)  Las dos bestias dominaban completamente a todos los ciudadanos, imponiendo la ley secular y también la espiritual. Lógicamente, controlaban también el comercio. (Estudiar el Capítulo Siete, la Sección I – F – 2 – d, para apreciar el tremendo dominio económico que ejercía la “madre iglesia” apóstata durante la Edad Medieval).

c)  Ejemplos de las restricciones económicas impuestas por la jerarquía de la iglesia apóstata referente al comercio:

(1)  Alejandro III era el Papa de la iglesia apóstata desde el año 1159 hasta el año 1181 d.C. El Concilio Lateranense (año 1179) convocado por él, ordenó que ninguna persona traficara con los “herejes”, es decir, con las personas que no tuvieran la “marca” de la bestia, o sea, la aprobación de la iglesia apóstata.
(2)  El Sínodo de Tours, también convocado por Alejandro III, emitió un edicto según el cual ningún hombre debiera comprarle nada o venderle cosa alguna a los “herejes”.
(3)  Martín V era Papa desde el año 1417 hasta el año 1431 d.C. Este prelado convocó el Concilio de Constancia, el cual impuso el mismo tipo de ley.
G.  “El número de su nombre es “número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis (Apocalipsis 13:18). Muchos comentaristas opinan que el “nombre” de la bestia es “Lateinos”. Concurrimos. De hecho, esta interpretación data desde el Siglo II d.C. Por ejemplo, referente a “lateinos Ireneo escribió: Esta interpretación “me parece muy acertada, ya que este es el nombre del último de los cuatro reinos vistos por Daniel, siendo lateinos los que reinan en el presente”. Para Ireneo, “el presente” era el tiempo del segundo siglo cuando el Imperio Romano estaba en su apogeo. (Ireneo. Asia Menor, 130 – Lyon, 208. Padre de la Iglesia. Obispo de Lyon desde 177. Combatió a los gnósticos en su Tratado contra las herejías. (© 1996 Editorial Norma, S.A. Reservados todos los derechos.) Las siguientes consideraciones sostienen la interpretación según la que “lateinos” es el nombre de la bestia.
1.  El libro de Apocalipsis fue escrito en griego. “Lateinos” es un nombre griego.
2.  El valor numérico del nombre “Lateinos” es precisamente “seiscientos sesenta y seis”.
a)  L  - 30
b)  A – 1
c)  T – 300
d)  E – 5
e)  I – 10
f)  N - 50

g)  O - 70

h)  S - 200

3.  “Lateinos” es “nombre de hombre”. En el lenguaje latín, el nombre del hombre que fundó Roma era “Latino”. Traducido al griego, su nombre es “Lateinos”. Latino. Rey legendario del Lacio. Según otra leyenda, fue el Júpiter de los latinos.” “Latino, latina. Adjetivo y nombre. Del Lacio y de las regiones que se fueron incorporando al Imperio romano. 2 Perteneciente al Imperio romano. 3 Perteneciente al grupo de lenguas derivadas del latín. 4 adj. Perteneciente o relativo al latín.” (© 1996 Editorial Norma, S.A. Reservados todos los derechos)

4.  Según la interpretación de las dos bestias que hemos dado, el “nombre” de la bestia debe corresponder contextualmente al Imperio Romano sanado, a la iglesia apóstata o a ambas entidades. No es correcto buscar el nombre entre las naciones o los líderes del tiempo actual porque el contexto no es el del tiempo presente sino del tiempo cuando el Imperio Romano sanado existía y la segunda bestia actuaba en su presencia. El nombre “Lateinos” llena perfectamente la exigencia contextual del pasaje.

a)  En el caso del Imperio Romano:

(1)  El fundador de Roma se llamaba “Latino” (“Lateinos” en el griego).
(2)  El idioma del Imperio Romano era el “latín”. En el occidente, el latín seguía siendo el idioma del Imperio hasta su debilitamiento a fines de la Edad Oscura.
(3)  Referente al Imperio Romano sanado, desde que ocurriera la separación de la parte oriental de la parte occidental del Imperio, la parte oriental se conocía como el Imperio “Griego” porque el griego era el idioma oficial. En cambio, la parte occidental se conocía como el Imperio “Latino”, pues el latín era su idioma oficial. Cuando ocurrió la separación, el Imperio oriental tomó el nombre “Romano” asignando al Imperio occidental el nombre “Latino”. La separación ocurrió a fines del siglo siete después de Cristo.

b)  En el caso de la iglesia apóstata del occidente (uno de los dos cuernos de la segunda bestia), ¡ella misma se denominaba “latina”!

(1)  Se leía la Biblia solo en latín;
(2)  La misa, las oraciones, los himnos, las letanías, los cánones, los decretos, en fin, todo se hacía en latín.
(3)  El clérigo se identificaba como “latino”.
(4)  Los concilios se identificaban como “latinos”.
(5)  Durante la Edad Oscura, el adjetivo “latino” se aplicaba a todo, ¡hasta al mundo mismo!

5.  Conclusiones: “Lateinos” es el nombre más indicado para la segunda bestia. ¿Cuál otro “nombre” más apropiado pudiera haberse concebido para la segunda bestia, la cual es la iglesia apóstata? Se ajusta perfectamente al contexto apocalíptico de las dos bestias, particularmente al de la segunda bestia.

1.  La profecía sobre el “nombre” de la bestia y el “número de su nombre” ¡se cumplió amplia y acertadamente cuando la iglesia apóstata comenzó a identificarse como la iglesia “latina”, celebrar su culto pervertido en latín, aliarse estrechamente con el Imperio “Latino” e imitar en su organización eclesiástica al Imperio Romano. Debemos considerar lo acertado de esta profecía como otra prueba de peso a favor de la inspiración divina del libro de Apocalipsis.
2.  Reiteramos: esta profecía sobre el tan discutido número “seiscientos sesenta y seis” ya se cumplió. La profecía no es para el siglo veintiuno, ni es para el futuro. Se cumplió durante la Edad Oscura.