APOCALIPSIS
Análisis
de las profecías y visiones
Capítulo
Dos
de este
“Análisis”
"Siete
grandes profecías sobre el
fin del universo y del tiempo"
Análisis
de cada evento o manifestación en particular.
Parte 4

-La súbita transformación
de los cristianos perseguidos
"Un gran temblor de
tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás…”-Relámpagos
–Truenos –“Un enorme granizo” -“Y hubo…
voces.”
-Los enemigos de Dios se llenan de espanto y terror,
desbandándose en huída desesperada.
-Algunos blasfeman. Otros dan gloria a Dios. ¡Todos son muertos físicamente
por la espada que sale de la boca de aquel que monta el caballo blanco.
-La segunda hoz es utilizada para vendimiar a los últimos pecadores.
-"El cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla;
y todo monte y toda isla se removió de su lugar"
(Seguimos el formato y la
secuencia de la anterior “Parte 3”.)
II. El segundo evento trascendental que
apunta hacia el fin del universo y del tiempo: la súbita
transformación de los cristianos fieles. "Y el que estaba sentado
sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada"
(Apocalipsis 14:16). Aplicamos la profecía de Apocalipsis 14:14-16 a la
transformación de los cristianos fieles vivos en la tierra cuando
llegue el momento en el que las naciones engañadas serán destruidas por el
fuego divino que desciende del cielo (20:9).
(Ver también la exposición, en la
última parte del Capítulo Cuatro, sobre la resurrección de los dos testigos
y su ascensión al cielo, conforme a Apocalipsis 11:11-12.)
A. Esta misma transformación es enseñada en 1
Corintios 15:51-52 y 1 Tesalonicenses 4:13-18.
B. La interpretación de Apocalipsis 14:14-16.
1. "He aquí una nube blanca;
y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre."
El ser "semejante al Hijo del Hombre" es Cristo mismo
quien viene en las nubes (Apocalipsis 1:7; 1 Tesalonicenses 4:17; Mateo
24:30; Hechos 1:9-11).
2. "Que tenía en la cabeza
una corona de oro." Cristo es rey del Reino
espiritual (1 Corintios 15:25-28). “Le fue dada una corona, y salió
venciendo, y para vencer” (Apocalipsis 6:2).
3. "Y en
la mano una hoz aguda." “Hoz.
(Del lat. falx, falcis).
f. Instrumento que
sirve para segar mieses y hierbas, compuesto de una hoja acerada, curva, con
dientes muy agudos y cortantes o con filo por la parte cóncava, afianzada en
un mango de madera.” (Biblioteca de
Consulta Microsoft® Encarta® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation.
Reservados todos los derechos.) En el contexto de esta profecía, la hoz
simboliza la cosecha de las almas justas vivas en la tierra al ir
llegando a su culminación el “poco de tiempo”.
4. "Y del templo salió otro
ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz
y siega; porque la hora de segar ha llegado."
Es decir, ha llegado la hora de apartar "a los malos de
entre los buenos" (Mateo 13:36-49). Ha llegado la hora para la
transformación de los buenos. El ángel sale del templo celestial de Dios con
este mensaje para el Cristo sentado sobre la nube, pues Cristo mismo no
tenía conocimiento de “la hora” fijada para estas acciones. “Pero
de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que
están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32).
5. "Y el que estaba sentado
sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada."
El texto profético bajo análisis proyecta dos
cosechas para el día del fin. La segunda cosecha nos orienta para el
entendimiento correcto de la primera.
a) La segunda cosecha, efectuada cuando
“otro ángel, que tenía poder sobre el fuego”
arroja su hoz en la tierra y vendimia los racimos, es la de
las almas pecadoras (14:18-20). Entonces, lógicamente, la primera
cosecha es la de las personas justas vivas en la tierra al
aparecer Cristo, con sus “ejércitos celestiales”, en el cielo. (Más
adelante en este Capítulo estudiamos con detenimiento la segunda cosecha.)

b) “Fue segada.”
Es decir, son transformados los cristianos fieles
vivos en la tierra en el día del fin. “No todos dormiremos; pero todos
seremos transformados” (1 Corintios 15:51), aclara el apóstol Pablo.
Transformados, sin experimentar muerte física: tal es la bendición que
recibirán las personas justas que aún se encuentran vivas en "el
campamento de los santos y la ciudad amada", es decir, en la iglesia
dondequiera que exista en cualquier lugar de la tierra, cuando llegue el
día del fin.
(1) Estos cristianos no levantan armas carnales para
resistir a las naciones engañadas. No cuentan con recursos militares
carnales. Su única esperanza descansa en el Señor quien no tarda en
librarlos del enemigo, transformándolos y llevándoselos.
(2) De nuevo, se nos enseña que las naciones engañadas
no logran acabar totalmente con la iglesia durante el "poco de tiempo".
Aunque trabada y duramente acosada, la iglesia sigue en la tierra
durante referida época. Pero, el peligro para la iglesia se incrementa
de forma alarmante durante los últimos días del periodo, desembocándose en
la muerte violenta de algunos fieles y la cesación de la obra evangelística
de la iglesia. Mueren los dos testigos de Dios, pero, “después de tres
días y medio” ¡son resucitados! (Apocalipsis 11:7-11).
Repentinamente, viene la liberación milagrosa para ellos, como también
para los demás cristianos vivos en la tierra, cuando todos los
justos vivos en aquella hora son transformados "en un momento, en un
abrir y cerrar de ojos" (1 Corintios 15:51-52), siendo
"arrebatados... en las nubes para recibir al Señor en el aire"
(1 Tesalonicenses 4:17). “Gran temor” cae sobre los
enemigos de Dios los que ven este suceso grandioso (Apocalipsis 11:12), pero
ya es demasiado tarde para ellos.
C. Habiendo sido transformados, los cristianos
fieles no experimentan en carne propia las grandes catástrofes que
sobrevienen enseguida a los enemigos de Dios.
1. Ningún texto bíblico enseña que los cristianos
fieles tengan que permanecer en la tierra durante las últimas horas agónicas
de la destrucción final.
2. De permanecer en la tierra durante esas últimas
horas catastróficas, quizá sufrieren algunos la misma muerte violenta
programada para los impíos impenitentes y obstinados, a no ser que Dios los
librara milagrosamente del gran terremoto, la plaga del granizo muy pesado y
las demás plagas catastróficas pautadas para el día del fin. De permanecer
en la tierra, ¿cómo evitar presenciar los terribles castigos divinos que
caerán sobre las naciones engañadas durante aquellas últimas horas?
3. A nuestro entender, los fieles del Señor serán
librados de tan espantosa experiencia, siendo transformados antes de que
ocurra el "gran terremoto" y los demás eventos que resultarán en la
muerte violenta de los enemigos de Dios y la desintegración total del
planeta Tierra, con todo el universo material. Apoyan esta tesis:
a) La explicación, presentada anteriormente, de la
primera siega de la tierra.
b) La profecía sobre la muerte, resurrección y
ascensión de los dos testigos
(Ver no solo los comentarios
hechos anteriormente, sino también la exposición más extensa presentada en
la última parte del Capítulo Cuatro de este “Análisis”.)
c)) La profecía y los comentarios del Señor en Lucas
21:24-36. Prestemos atención a la secuencia de eventos proyectados por
Cristo mismo.
(1) Profecía sobre Jerusalén y los tiempos de los
gentiles: “Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los
tiempos de los gentiles se cumplen” (Lucas 21:24). ¿Fue hollada
Jerusalén por los gentiles solo por unos pocos años durante la década de los
sesenta del Siglo I de la Era Cristiana? Negativo. Históricamente, fue
hollada durante siglos por el Imperio Romano, luego muchos siglos más por
los musulmanes. Obviamente, esta profecía del Señor abarca largos siglos, y
no unos pocos años. ¿Se cumplieron los tiempos de los gentiles y regresó
Cristo por Segunda Vez en el año 70 d.C.? ¡Absurdo! Estas palabras
proféticas nos enseñan que Cristo contemplaba no solo la destrucción de
Jerusalén en el Siglo I sino eventos y condiciones subsiguientes, incluso
algunos relacionados con el fin del tiempo.
(2) Profecías para el “poco de tiempo”
(Lucas 21:25-27). “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en
las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa
del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y
la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las
potencias de los cielos serán conmovidas.” El cuadro espantoso que
describe el Señor es muy parecido al escenario que el Espíritu Santo
descubre en Apocalipsis para el temible “poco de tiempo.”
(3) Más adelante en su discurso, el Señor aborda la
posibilidad de “escapar de todas estas cosas que vendrán”
(Lucas 21:36). “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por
dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie
delante del Hijo del Hombre.”
(a) Debidamente advertidos por las profecías de
Cristo, según Mateo 24:15-22, los cristianos pudieron huir de la gran
tribulación que sobrevino a Jerusalén cuando los romanos la sitiaron en el
año 67 d.C.
(b) Asimismo, cuando llegue el tiempo de las últimas
horas agónicas para la tierra, los cristianos podrán “escapar de todas
estas cosas que vendrán”. La similitud entre los dos
eventos es significante, pero también lo son algunas diferencias. Mateo
24:15-22 enfoca la Jerusalén terrenal del Siglo I. En cambio, Lucas 21:25-36
es para el periodo del “poco de tiempo”, abarcando toda la
tierra. “Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre
la faz de toda la tierra” (Lucas 21:35).
III. La tercera categoría de eventos que
apuntan hacia el fin del universo y del tiempo se compone de las
catástrofes que impactan la naturaleza misma: un gran terremoto,
cuyo sacudido sin precedente hace que las ciudades se desplomen, granizo muy
pesado, relámpagos y truenos. El sol se pone oscuro y la luna como sangre.

A. "Un gran temblor de tierra, un
terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres
han estado sobre la tierra" (16:18; 6:12; 11:19). Este "terremoto"
que acontece al final del "poco de tiempo" es único en su
categoría.
1. Es "tan grande".
2. Es "cual no lo hubo jamás desde que los
hombres han estado sobre la tierra".
3. ¿Será literal este “gran terremoto
cual no lo hubo jamás”? Indudablemente.
a) Mediante la frase "cual no lo hubo jamás desde
que los hombres han estado sobre la tierra" se implica que hubiera
terremotos anteriores a este último, comparándose este con aquellos.
Lógicamente, tanto aquellos anteriores como este último pertenecen a la
misma categoría. De otro modo, la comparación no tendría validez o
significado. Por lo tanto, si los terremotos anteriores eran literales,
también lo es este último. Si este último es figurado, también lo eran los
anteriores.
b) Si el terremoto de este pasaje no es literal sino
simbólico, ¿qué cosa simbolizaría? ¿Acaso representaría grandes
estremecimientos en los poderes políticos? Tal interpretación no concordaría
con el cuadro de las condiciones políticas durante el tiempo del fin. Ya lo
hemos estudiado: cuando el mundo se va acercando a sus últimos días, los
poderes políticos no se encuentran batallándose los unos a los otros sino
que están en paz. Además, el destino final de las naciones engañadas no es
el de ser meramente conmovidas o alteradas sino el de quedarse totalmente
destruidas.
c) De todos modos, ya lo hemos comprobado: el fin
de toda cosa material y carnal será abrupto, literal y violento. Un
"gran terremoto" literal encaja perfectamente en este escenario.
d) Quizá nuestra mente resista aceptar que un
terremoto literal de tal magnitud pudiera ocurrir. En tal caso, nos
convendría considerar el fin trágico de la generación incrédula del tiempo
antes del Diluvio, la que rehusaba creer que el agua pudiera subir y cubrir
toda la tierra, hasta la montaña más alta de aquel tiempo (2 Pedro 3:3-7).
Para Dios, ¡no hay nada imposible! Él ha dicho que este universo material
pasará. ¿Cómo pasará? No, de cierto, como la neblina que se esfuma
silenciosamente sino "con grande estruendo" (2 Pedro 3:10),
explotando y ardiendo. Un "gran terremoto" literal presagia la
inminente destrucción del planeta mismo.
4. Con el fin de apreciar el impacto de terremotos,
consideremos unos datos relacionados con este tipo de fenómeno y los
estragos espantosos causados por algunos temblores, maremotos y erupciones
volcánicas.
a) Datos.
(1) Se registran en
todo el globo terráqueo aproximadamente mil terremotos a diario.
(2) Un temblor que registra "8" en la escala Richter
puede sentirse a mil setecientos kilómetros de distancia.
(3) Las ondas sísmicas tipo "P" viajan a seis
kilómetros por segundo y las de tipo "S" a 1.3 kilómetros por segundo.
Significa que la onda sísmica tipo "P" puede viajar 360 kilómetros en un
minuto, o aproximadamente 21,600 kilómetros en una hora. En solo dos horas,
o menos, tal onda sísmica puede afectar a todo el globo terráqueo.
(4) Hay una "conexión directa entre terremotos y
volcanes" (Enciclopedia
Colliers, Tomo 6, Páginas 649-652).
b) Ejemplos.
(La siguiente información fue
recopilada de la Enciclopedia Colliers, los libros de Británica World Data
para los años 1992 y 1993, el Almanaque Gondal de 1974 y la Enciclopedia
Groliers en CD-ROM de 1994. Se presentan muchos ejemplos con el propósito de
comprobar que ha habido grandes terremotos en casi toda la tierra desde
tiempos remotos hasta el presente y que los terremotos han destruido,
parcial o completamente, muchas ciudades. Según Apocalipsis 16:19,
caerán las ciudades de las naciones a consecuencia del último "gran
temblor".)
-El terremoto más fuerte jamás registrado en la escala
Richter ocurrió el 26 de diciembre de año 2004, en el fondo del mar,
cercano a la costa de Indonesia. Midió 9.3 puntos. El maremoto (tsunami)
engendrado por este potente terremoto devastó a grandes áreas costaneras de
Indonesia, Sri Lanka, India, Tailandia y otros países, dejando un saldo de
sobre 200,000 muertos.

(1)
Antioquía, Siria. Año 526 d.C. Se cree que hubo 250,000 muertos.
(2)
Beirut, Jordania. Destruida en el 551 d.C.
(3)
Corinto, Grecia. Año 586 d.C. 40,000 víctimas.
(4)
China. Año 1038. 23,000 muertos en la provincia de Shansí.
(5)
China. Año 1290. En Chihli, 100,000 muertos.
(6)
Japón. Año 1293. En Kamakura, 30,000 muertos.
(7) República
Dominicana. Año 1554. Arrasadas las ciudades de La Vega y Santiago.
(8)
China. Provincia de Shensí. Año 1556. Hubo 830,000 muertos.
(9) León, Nicaragua.
Año 1609. Destruida por el terremoto y la erupción simultánea del volcán
Momotombo.
(10) Lima, Perú. La ciudad fue casi totalmente
destruida en el 1646 y de nuevo en el 1687.
(11) Japón. Año 1703. Murieron 200,000.
(12) India. 1737.
Ciclón, seguido de un terremoto; destruida la ciudad de Calcuta.
300,000 muertos.
(13) Persia. 7 de junio de 1755. En el norte del país,
40,000 muertos.
(14) El terremoto
acaecido en Lisboa, Portugal el día 1 de noviembre de 1775 (el "día de todos
los santos"). Murió un veinte por ciento de la población. Veinte tres
millones de kilómetros cuadradas fueron afectados.
(15) Perú y Ecuador. Año 1797. En Cuzco y Quito,
41,000 muertos.
(16) Caracas, Venezuela. Año 1812. Terremoto, seguido
de incendios. Hubo 12,000 muertos.
(17) San Salvador. Año 1854. La mayoría de los
edificios se desplomaron. Año 1965 y de nuevo en el 1986. Miles de muertos.
Diez mil en 1986.
(18) Mendoza, Argentina. Año 1861. Murieron 10,000.
(19) Ecuador y Perú. Año 1868. Murieron 70,000.
(20) Venezuela y Colombia. Año 1875. Murieron
16,000.
(21) Valparaíso, Chile. Año 1906. Terremoto e
incendio. 1,500 víctimas.
(22) Jamaica. Año 1907. Murieron 1,400.
(23) Puerto Rico. Octubre de 1918. Terremoto y
marejada. 116 muertos y
grandes daños.
(24) China. 16 de diciembre de 1920. Destruidas 10
ciudades en la provincia de Kansú. 180,000 muertos.
(25) El terremoto que ocurrió en Tokio, Japón el día 1
de septiembre de 1923. Casi toda la ciudad fue destruida. Cien mil
personas murieron. Hubo cambios de hasta 278 metros en el suelo del mar.
(26) Chillán, Chile. Año 1939. Entre 30,000 y
40,000 muertos.
(27) Perú. 31 de mayo de 1970. Devastada la región
montañosa del norte. 66,794 muertos, 200,000 heridos,
400,000 sin hogar.
(28) Managua, Nicaragua. Año 1931. Destruida y
reconstruida. 1972. Más de 10,000 murieron. 200,000 sin hogar. El 50%
de los establecimientos comerciales destruidos y el 70% de las viviendas.
(29) El terremoto en Guatemala en el 1976. Se
deslizaron las laderas de las montañas. Miles murieron.
(30) Costa Rica y Panamá. Año 1992. Un terremoto de
7.4 en la escala Richter. Mucha destrucción. 82 muertos.
(31) Rusia. 29 de abril de 1992. 17,000
viviendas destruidas. Una avalancha de fango y piedra sepultó el pueblo de
Khakhieti.
(32) India. 20 de octubre de 1992. Murieron 1,600.
(33) Cairo, Egipto. Mueren 550 el 12 de octubre de
1993. 10,000 heridos. 5,000 viviendas destruidas.
(34) Indonesia. 12 de diciembre de 1993. Más de 2,500
murieron.
(35) El terremoto en Los Ángeles, California. Pocos
murieron, pero hubo pérdidas billonarias.
(36) El terremoto que azotó a Kobe, Japón, en el 1995.
Hubo aproximadamente 5,000 muertos. Gran parte de la ciudad y el
puerto fue destruida.
(37) El volcán Vesubio en Italia. Destruyó la ciudad
de Pompea el día 24 de agosto de 79 d.C. Dos mil murieron. La ciudad fue
enterada bajo 68 metros de ceniza (el equivalente a un edificio de 20
pisos).
(38) El volcán Krakatoa, entre Java y Sumatra,
literalmente explotó en el año 1883, arrojando ocho kilómetros cúbicos de
material al espacio, parte del cual alcanzó una altura de 80 kilómetros.
La explosión se pudo escuchar a una distancia de 5,500 kilómetros. Dos
tercios de la isla de Krakatoa desaparecieron. El maremoto que se produjo
alcanzó 40 metros (el equivalente a un edificio de 12 pisos) ocasionando
la muerte de 36,000 personas. Tales explosiones volcánicas afectan la
atmósfera por grandes distancias llenándola de humo y cenizas que oscurecen
al sol y hacen bajar las temperaturas.

(39) El volcán del Monte Peleé, Martinica, en el
oriente del Caribe, explotó en 1902. De 30,000 personas que vivían en
las cercanías del volcán y en la ciudad en la costa, ¡todas murieron
menos un solo prisionero que se encontró en una celda subterránea! El calor
de las cenizas y de la lava era tan intenso que hizo hervir las aguas de la
bahía. Los barcos se volcaron o se quemaron.
(40) El volcán Mauna Loa en Hawai es uno de los más
activos del mundo. En términos de masa cúbica, es la montaña más grande del
mundo. Mide 4,550 metros de alto; tiene 125 kilómetros de largo y 95 de
ancho. ¡Es más grande que toda la isla de Puerto Rico!
(41) "Científicos alemanes y franceses...
descubrieron una región volcánica en el suelo submarino del Pacífico Sur, a
2,000 kilómetros de las costas chilenas. La expedición... informó del
descubrimiento de 37 volcanes cuyas cimas se encuentran entre los 100 y los
600 metros de profundidad, calculándose su altura en el mayor de los casos
en los 4,000 metros"
(El Diario, Puerto Rico, 11 de mayo del 1995, Pág. 26).
(42) Filipinas. El volcán Pinatubo echó humo negro y
espeso a una altura de 14,900 metros. Las cenizas cubrieron
centenares de kilómetros. Casi 800 murieron y centenares de miles se
quedaron sin hogar.
5. Los daños devastadores que produce el "gran
temblor": "La gran ciudad fue dividida en tres partes, y las
ciudades de las naciones cayeron" (16:19).
a) Imaginemos el daño que cause un terremoto global de
12 puntos en la escala Richter. El terremoto más fuerte registrado midió
solo 9.3 en esta escala. Conforme a las gradaciones de la escala Richter, un
terremoto de 12 puntos sería treinta y cinco veces más potente. Un terremoto
de 15 puntos sería sesenta y cinco veces más potente. El "gran temblor"
del fin será un "terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás".
Se proyecta devastación global.
b) La "gran ciudad" quizá sea una
referencia a Roma misma, la "reina" de las ciudades corruptas de la tierra
por ser la sede de la "madre iglesia" apóstata. "Dividida en tres partes"
significa su destrucción total.
c) El "gran temblor" resulta en la destrucción
tanto de la "gran ciudad" como de las demás ciudades de las
naciones. ¿Por qué el énfasis sobre "las ciudades"?
Reflexionando, discernimos algunas razones.

(1) Porque cuando ocurre un gran terremoto, "las
ciudades" son las obras del hombre que más daño sufren. Se desploman los
rascacielos, edificios comerciales, condominios, hospitales, casas, puentes
y autopistas elevadas. Estallan grandes incendios. Los maremotos devastan
las ciudades costaneras.
(2) Porque las ciudades, levantadas y promovidas con
mucho orgullo humano, siempre son el foco de toda maldad y de la
oposición a Dios. Son como poderosos imanes que halan hacia sus adentros
las masas inmorales y depravadas, los elementos mafiosos y las personas, los
grupos y las organizaciones liberales que promueven el humanismo, el
hedonismo, el materialismo, el escepticismo y el ateísmo. En términos
generales, estas condiciones han distinguido a las ciudades desde Babel,
Sodoma, Gomorra, Babilonia, Atenas y Roma hasta Nueva York, Tókio, Ciudad
México, Los Ángeles, Miami, Moscú, Londres, París, Caracas, Buenos Aires,
Sao Paulo, Hong Kong y San Juan. Entonces, ¡cuánto más sobresaldrán estas
mismas condiciones en las ciudades durante el "poco de tiempo" cuando
la maldad estará en pleno apogeo! “Muchas ciudades son notorias por sus
problemas: sobrepoblación, crimen, arrabales y congestión”
(Illustrated World Atlas de
Reader’s Digest, Páginas 44-45). El orgullo de
todas las personas materialistas e inmorales que moran en la "gran
ciudad" y "las ciudades de las naciones" se convertirá en espanto
y terror cuando la tierra comience a temblar violentamente, las calles se
agrieten y los edificios tambaleen, desplomándose al sentirse las primeras
ondas sísmicas del "gran terremoto". Impactadas por el "gran
temblor" las ciudades de la tierra serán reducidas a escombros
ardientes.
(3) Los romanos decían: “Las ciudades son
dioses”. En el siguiente extracto, la ciudad aludida
es Cartago, en la provincia de África, del Imperio Romano, y el tiempo es el
Siglo IV de la Era Cristiana. “La ciudad se veía chabacana y chillona,
siendo su belleza pintada solo una máscara para todo lo que se escondía en
toda sombra. De repente, todo en derredor suyo hacía que Travis se sintiera
enfermo: la ciudad con su barniz de encanto escabroso que encubría un
pozo muro de maldad y dolor y deseos malos. Travis tenía que luchar
consigo mismo para que el poder de la ciudad no lo conquistara, para
mantenerse independiente, para conservar su individualidad. Pero, a la
verdad, sentía que la ciudad comenzara a meterse para sus adentros,
entretejiéndose con los cordones de su propio espíritu, y sabía que, al
permanecer, él también caería presa, cautivado por su cántico incesante de
sirena. Los romanos tenían razón al decir: De cierto, las ciudades son
dioses.” (Del libro “To
the Ends of the Earth –Hasta los puntos más distantes de la tierra”. Por T.
Davis Bunn. Thomas Nelson Publishers. Nashville. USA 1996.)
De cierto, las grandes ciudades de actualidad son
dioses, o más bien, diosas para multitudes de personas del tiempo presente.
(4) Datos relacionados con ciudades. “Para el año
1900 d.C., el 14 % de la población global vivía en ciudades. Durante el
Siglo XX, se escaló la tasa de urbanización; en el 2000, alrededor del 47 %
de la población mundial –más o menos 2.8 billones de personas- vivía en
áreas urbanas. Para el año 2030, más de la mitad de la población del mundo
estará viviendo en ciudades. Las cinco más grandes son: Tokio, Ciudad
México, Sao Paulo, New York City y Mumbai (Bombay)”
(Illustrated World Atlas de
Reader’s Digest, Páginas 44-45).
d) A consecuencia de este "gran temblor",
¿morirán grandes números de los que se oponen a Dios? Sin duda alguna,
¡morirán quizá millones y millones! ¡Sin Dios en su corazón! ¡Sin esperanza!
6. Fenómenos relacionados con el "gran
temblor de tierra". Ya que hay una relación comprobada entre la
erupción de volcanes y los temblores, pensamos que algunos de los fenómenos
señalados a continuación, posiblemente los cause la erupción de volcanes
durante el día del fin.
a) "Relámpagos"
(11:19; 16:18). Visualizamos los cielos llenos de largos, grandes y
entrelazados "relámpagos" que descargan poderosísimas corrientes de
electricidad, quizá matando a no pocos de los humanos malvados que se
levantan contra Dios.

b) "Truenos" (11:19; 16:18). Truenos
descomunales, como jamás escuchados. Que rompen los tímpanos. Que agrietan y
hacen caer las viviendas y los edificios. Que hacen temblar y desplomarse
las montañas. Que llenan de terror.
c) "Un enorme granizo como del peso de un
talento" (16:21; 11:19).
(1) Un "talento": 49,200 gramos. El
talento "ático" equivalía aproximadamente a 22 kilogramos
(48.8 libras); el talento "judío", a 45 kilogramos (99.2 libras) (Comentario sobre
Apocalipsis, Albert Barnes, Página 379).
(2) Se trata de bolas gruesas de aproximadamente 50
centímetros, compuestas de hielo y, muy probablemente, de las cenizas
arrojadas al espacio por los volcanes, como también por los incendios
voraces causados por el "gran terremoto".
(3) Este "enorme granizo", tal cual bolas de
destrucción y muerte que caen del cielo, bombardea la tierra, destruyendo
cosechas y viviendas, también matando seres humanos.

(4) La reacción de los impíos rebeldes a esta
terrible granizada: "Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga
del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande" (16:21)
(a) ¿Cómo suelen reaccionar las personas incrédulas,
mundanas y materialistas al azotar desastres naturales tales como
inundaciones, tornados, huracanes, tormentas eléctricas o terremotos?
Algunas se amedrentan, mientras otros ¡blasfeman! Maldicen a Dios por los
daños, las muertes, los heridos, las pérdidas materiales y los
contratiempos. Pocos reflexionan sobre el significado de tales eventos para
el hombre en la tierra, se recapacitan o se humillan. Deben hacer un alto,
meditando sobre cuán frágil es la vida del ser humano en este planeta, pero,
lastimosamente, la mayoría se vuelve todavía más obstinada y dura de
corazón.
(b) Es de esperarse que asimismo reaccionen los impíos
rebeldes a la "plaga" del granizo que caerá sobre ellos durante el tiempo
del fin.
d) "El sol se puso negro como tela de cilicio, y
la luna se volvió toda como sangre" (6:12).
(1) Por la gran
cantidad de humo que sube de los enormes incendios voraces causados en
toda la tierra por el "gran temblor".
(2) Por la gran cantidad de humo y de ceniza
arrojada al espacio por los volcanes que explotan con furia increíble.
(3) Estos fenómenos hacen que el sol se opaque y que
la luna adquiera el color de "sangre".
IV. Una señal
(manifestación, evento) celestial que antecede el fin del universo
y del tiempo. "Y hubo...voces" (16:18; 11:19). Estas
"voces" se hacen oír tanto en la tierra como en el cielo.
A. Otros textos bíblicos
que aluden a estas "voces" son los siguientes:
1. "Porque el Señor mismo
con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios,
descenderá del cielo" (1 Tesalonicenses 4:16).
2. "Y enviará sus ángeles
con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos"
(Mateo 24:31).
3. "Y hubo grandes voces en el cielo, que
decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su
Cristo" (Apocalipsis 11:15).
B. Estas "voces" proclaman:
1. El fin de los reinos
del mundo (Apocalipsis 11:15; 19:17-18);
2. El triunfo de Dios sobre el mal (Apocalipsis 11:17-18);
3. La siega de la iglesia y de la tierra (Apocalipsis
14:14-20);
4. Que ha venido el tiempo de juzgar a los muertos, de dar
el galardón a los justos y de destruir a los que destruyen la tierra
(Apocalipsis 11:18);
5. "Hecho está" (Apocalipsis
16:17), claramente señalando el fin.
V. Evento que ocurre justamente antes del fin del
universo y del tiempo: los enemigos de Dios se llenan de espanto y
pavor, desbandándose en huída desesperada. Al vivir en carne propia
estos acontecimientos sobremanera horríficos, "los reyes de la tierra, y
los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo
libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y
decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del
rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;
porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie"?
(Apocalipsis 6:15-17).
A. Una lista parecida de personas aparece en Apocalipsis
19:18, nuevamente destacándose el paralelismo de estos textos. Las personas
señaladas representan los distintos rangos sociales, militares, políticos,
etcétera de la raza humana. Quiere decir que durante el "poco de tiempo"
Satanás logra engañar no solo a los poderosos sino a personas de toda
condición social y económica.
B. Este texto nos pinta un cuadro de naciones engañadas que
huyen de la presencia de Dios, intentando esconderse. ¿Contradice
esta profecía los pasajes que presentan a las naciones engañadas como
osadamente reunidas para guerrear contra Dios? Negativo. Al escudriñar
cuidadosamente la secuencia de acontecimientos indicada por estos
pasajes bíblicos, desaparece cualquier aparente contradicción. Consideremos:
1. Primero, las naciones son engañadas por Satanás,
acordando, durante el transcurso del “poco de tiempo”, resistir a
Dios y su Reino espiritual.
2. Entonces, llevadas por su fanatismo diabólico llega
la hora cuando rodean “el campamento de los santos”, dando muerte a
algunos cristianos.
3. De pronto, interviene Cristo, transformando a los
cristianos y llamándolos a “gran voz”: “Subid acá”.
4. Enseguida, Cristo actúa a través de la misma
naturaleza del planeta Tierra (el "terremoto tan grande", relámpagos,
truenos, enorme granizo, ponerse negro el sol y cambiar de color la luna)
para traer sobre las gentes engañadas, desde el más poderoso hasta el más
humilde, castigos severos. A consecuencia de estos castigos mueren
algunos, tal vez gran número, de los enemigos de Dios (Apocalipsis
11:13). Quedan con vida en la tierra, pero solo por muy corto tiempo, dos
distintos grupos de enemigos, a saber:
a) El primero grupo: los que blasfeman
(Apocalipsis 16:21).
(1) Entre estos blasfemadores figuran, seguramente,
“la bestia… y… el falso profeta” (Apocalipsis 19:20). Esta
“bestia” simboliza el poder secular-político engañado por Satanás que se
pone al mando durante el “poco de tiempo”. En los Capítulos Seis y
Siete de este “Análisis”, se traen muchas evidencias que sostienen esta
conclusión. El “falso profeta” simboliza toda iglesia o religión
falsa y engañosa.
(2) Al contemplar el lienzo de Armagedón pintado en
Apocalipsis 19:11-21, vemos a la bestia y al falso profeta personificados en
los líderes máximos de las naciones y religiones engañadas. Blasfemando
estos líderes al Cristo que acaba de traer sobre ellos castigos tan
terribles, endurecidos e impenitentes, son apresados por las fuerzas
celestiales de Dios y “lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde
con azufre” (19:20). Derecho no se les concede de presentarse en la
corte celestial. ¡Van directo para el infierno! Acto seguido, el mismo
“diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde”
ya “estaban la bestia y el falso profeta” (20:10).
b) El segundo grupo: “los demás”
(Apocalipsis 19:21; 11:13 y 6:15-17).
(1) Entre “los demás” se encuentran los que
“se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo” (Apocalipsis
11:13). Algunos de estos se esconden en las cuevas y entre las peñas de los
montes (Apocalipsis 6:15-17). Con ojos sobresalidos por los fenómenos
descomunales que están presenciando, ven al "Cordero de Dios"
manifestar su autoridad y poder de manera fulminante y, de repente,
comprenden con gran consternación y espanto que "el gran día de su ira ha
llegado" y que nadie "podrá sostenerse en pie" (Apocalipsis
6:17). Al fin, reconocen y confiesan que Dios es Dios, pero ¿basta su
“confesión de última hora” para librarles del lago de fuego? Solo Dios sabe.
"Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda
lengua confesará a Dios" (Romanos 14:11). Tarde o temprano, bien sea en
esta vida o más allá de la muerte del cuerpo físico, esta palabra profética
del Señor tiene su inevitable cumplimiento en todos y cada uno de los seres
humanos.
(a) Estas escenas armonizan perfectamente con
Apocalipsis 1:7. "Todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los
linajes de la tierra harán lamentación por él." "Los que le
traspasaron", o sea, los incrédulos, juntamente con todos los
pecadores de toda la tierra, ya que todos estos, al no arrepentirse de su
incredulidad, supersticiones, creencias erróneas, palabras y actos impíos,
efectivamente, consienten a la crucifixión, aunque lo nieguen. Aplicando
Apocalipsis 1:7 al tiempo del fin, "todos los linajes de la tierra
harán lamentación por él" paralela "los reyes de la
tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo
siervo y todo libre” quienes lamentan, diciendo: “escondednos
del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del
Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse
en pie?"
(b) Armonizan también con Mateo 24:30. "Entonces
lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre
viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria."
Lamentarán, se humillarán y confesarán a Dios, pero ¡ya es demasiado tarde!
No pueden escapar de la ira de Dios, la que se hace manifestar en "justa
retribución" (2 Tesalonicenses 1:5-10).
(2) ¿Qué desenlace experimentan el grupo
“los demás”? ¿Se escapan con sus vidas? ¡De modo alguno! "Los
demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba
el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos"
(19:21).
(a) "Fueron muertos" significa que estos
pecadores no serán transformados sino que verán muerte, la muerte física,
una muerte violenta ocasionada por la intervención directa del
jinete del caballo blanco.
(b) "La espada que salía de la boca del que
montaba el caballo" representa el medio, o los medios, que Cristo
utilice para hacer morir físicamente a los sobrevivientes de los desastres
catastróficos del día del fin. Quizá simbolice el poder mismo de la
"palabra" del Señor, ya que al solo pronunciar él las palabras de la
"sentencia", los pecadores vivos en el día del fin caerían muertos, talados
en el instante por la misma "palabra" divina, la que es poderosa no solo
para crear y sostener sino también para destruir. Al fin y al cabo, todo lo
que existe fue creado por el poder de la "palabra" de Dios ("Sea la luz,
y fue la luz."), toda la creación es sustentada de día en día "con la
palabra de su poder" (Hebreos 1:3) y todo lo temporal será sacudido y
destruido al escucharse las palabras de "la voz" que conmoverá toda
cosa movible (Hebreos 12:26-28).
(3) La muerte violenta de los últimos pecadores
con vida en la tierra también es enseñada en Apocalipsis 14:17-20. "Salió
otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz
aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego,
y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y
vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. El ángel
arrojó su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas
en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la
ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil
seiscientos estadios.” La interpretación del pasaje:

(a) "Salió otro ángel...teniendo también una hoz
aguda" (14:17). Antes de aparecer este ángel, Cristo viene sentado sobre
una "nube blanca". Recibiendo la orden de meter su hoz, lo hace,
segando a la iglesia, transformando a los cristianos fieles (Apocalipsis
14:14-16). Después, sale el segundo ángel con otra hoz (14:17), la cual se
utiliza para segar a los pecadores aún vivos en la tierra en el día del
fin.
(b) "Salió... otro ángel, que tenía poder sobre el
fuego." "El fuego" es para el castigo de los enemigos de Dios y
su mención en conexión con la segunda hoz confirma que se trata precisamente
del acto de segar a los impíos de la tierra.
(c) “Llamó a gran voz." La "gran voz"
de este ángel es una de "las voces" (16:18; 11:19) que se
escuchan en el cielo y en la tierra cuando el fin está llegando a su momento
fulminante.
(d) "Vendimia los racimos de la tierra, porque sus
uvas están maduras." O sea, la copa de maldad está rebosando. Ya no
hay remedio, y cuando ya no hay remedio, ¡Dios destruye! "Más
ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus
palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová
contra su pueblo, y no hubo ya remedio" (2 Crónicas 36:16).
"Racimos de la tierra" es metáfora para todos los seres humanos
corruptos y rebeldes de la tierra.
(e) "El ángel arrojó su hoz en la tierra y vendimió
la viña de la tierra." En este contexto "arrojar" implica un acto
violento de gran ira. La misma idea de "muerte violenta" para los impíos no
arrepentidos se proyecta claramente en las frases "fueron muertos con la
espada" (19:21) y "descendió fuego del cielo, y los consumió"
(20:19). Obviamente, no se trata de la muerte espiritual sino de la muerte
física violenta.
(f) "Echó las uvas en el gran lagar de la ira de
Dios y fue pisado el lagar fuera de la ciudad." “Las uvas” son
los pecadores vivos en la tierra al regresar Cristo. ¿Qué cosa es "el
gran lagar"? "En el lagar las uvas se pisaban. Las uvas se
colocaban en el lagar, que era un receptáculo del que salía un tubo que
llevaba el jugo de las uvas aplastadas a un receptáculo de al lado"
(Nuevo Diccionario Bíblico
Ilustrado, Página 656).
“El gran lagar” es
lenguaje figurativo. Sin embargo, la “ira de Dios” es real, como
también lo es el castigo corporal que recibirán los impíos vivos en la
tierra al manifestarse el Señor con sus ejércitos celestiales.
-Puede que “el gran lagar” simbolice la tierra misma,
ya estremecida en todos sus contornos y cuarteada de un lado a otro por el
“gran terremoto cual no hubo jamás,” convulsionada y entrando
precipitadamente en su etapa agónica final. Sobre su superficie
contorsionada mueren los impíos y sale su “sangre hasta los frenos de los
caballos, por mil seiscientos estadios”. Esta escena escalofriante es
semejante a la de “la gran cena de Dios” donde “todas las aves que
vuelan en medio del cielo” se congregan para consumir “carnes de
reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus
jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes,” pues
“fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el
caballo” (19:17-21).
(g) "Fuera de la ciudad." "La
ciudad" es la “ciudad amada” (20:9), o sea, la iglesia.
“Fuera de la ciudad”, es decir, en un lugar tenido ya por inmundo y
condenado. Se infiere que el acto de pisar Dios "el lagar” de su ira
no lo presenciarán cristianos vivos en la tierra.
(4) "De Dios descendió fuego del cielo, y los
consumió" (20:9). Esta expresión también enseña la muerte
violenta de los últimos sobrevivientes de las naciones engañadas.

VI. Los últimos eventos. "El cielo se
desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla
se removió de su lugar" (6:14). "Y toda isla se huyó, y los
montes no fueron hallados" (16:20). "Y vi un gran trono blanco y al
que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo,
y ningún lugar se encontró para ellos" (20:11).
A. La total destrucción del universo material es
profetizada en estos textos.
B. Al acontecer este evento, "el tiempo no” será
“más" (10:6).
(En adición a estos textos y eventos, se encuentran otros
que tienen que ver con el "poco de tiempo". Los abordaremos en el
transcurso de estos estudios sobre el libro de Apocalipsis.)
