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APOCALIPSIS

Análisis de las profecías y visiones

Capítulo Dos
de este “Análisis”

 "Siete grandes profecías sobre el
  fin del universo y del tiempo"

Análisis de cada evento o manifestación en particular.

Parte 4

-La súbita transformación de los cristianos perseguidos

"Un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás…”-Relámpagos         –Truenos      –“Un enorme granizo”    -“Y hubo… voces.”
-
Los enemigos de Dios se llenan de espanto y terror,
desbandándose en huída desesperada.
-Algunos blasfeman. Otros dan gloria a Dios. ¡Todos son muertos físicamente por la espada que sale de la boca de aquel que monta el caballo blanco.
-La segunda hoz es utilizada para vendimiar a los últimos pecadores.
-"El cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla;
y todo monte y  toda isla se removió de su lugar"
 

(Seguimos el formato y la secuencia de la anterior “Parte 3”.)

II.  El segundo evento trascendental que apunta hacia el fin del universo y del tiempo: la súbita transformación de los cristianos fieles. "Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada" (Apocalipsis 14:16). Aplicamos la profecía de Apocalipsis 14:14-16 a la transformación de los cristianos fieles vivos en la tierra cuando llegue el momento en el que las naciones engañadas serán destruidas por el fuego divino que desciende del cielo (20:9). (Ver también la exposición, en la última parte del Capítulo Cuatro, sobre la resurrección de los dos testigos y su ascensión al cielo, conforme a Apocalipsis 11:11-12.)

A.  Esta misma transformación es enseñada en 1 Corintios 15:51-52 y 1 Tesalonicenses 4:13-18.

B.  La interpretación de Apocalipsis 14:14-16.

1.  "He aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre." El ser "semejante al Hijo del Hombre" es Cristo mismo quien viene en las nubes (Apocalipsis 1:7; 1 Tesalonicenses 4:17; Mateo 24:30; Hechos 1:9-11).

2.  "Que tenía en la cabeza una corona de oro." Cristo es rey del Reino espiritual (1 Corintios 15:25-28). “Le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer” (Apocalipsis 6:2).

3.  "Y en la mano una hoz aguda." Hoz. (Del lat. falx, falcis). f. Instrumento que sirve para segar mieses y hierbas, compuesto de una hoja acerada, curva, con dientes muy agudos y cortantes o con filo por la parte cóncava, afianzada en un mango de madera.” (Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.) En el contexto de esta profecía, la hoz simboliza la cosecha de las almas justas vivas en la tierra al ir llegando a su culminación el “poco de tiempo”.

4.  "Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz y siega; porque la hora de segar ha llegado." Es decir, ha llegado la hora de apartar "a los malos de entre los buenos" (Mateo 13:36-49). Ha llegado la hora para la transformación de los buenos. El ángel sale del templo celestial de Dios con este mensaje para el Cristo sentado sobre la nube, pues Cristo mismo no tenía conocimiento de “la hora” fijada para estas acciones. “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre” (Marcos 13:32).

5.  "Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada." El texto profético bajo análisis proyecta dos cosechas para el día del fin. La segunda cosecha nos orienta para el entendimiento correcto de la primera.

a)  La segunda cosecha, efectuada cuando “otro ángel, que tenía poder sobre el fuego” arroja su hoz en la tierra y vendimia los racimos, es la de las almas pecadoras (14:18-20). Entonces, lógicamente, la primera cosecha es la de las personas justas vivas en la tierra al aparecer Cristo, con sus “ejércitos celestiales”, en el cielo. (Más adelante en este Capítulo estudiamos con detenimiento la segunda cosecha.)

 

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b)  “Fue segada.”  Es decir, son transformados los cristianos fieles vivos en la tierra en el día del fin. “No todos dormiremos; pero todos seremos transformados” (1 Corintios 15:51), aclara el apóstol Pablo. Transformados, sin experimentar muerte física: tal es la bendición que recibirán las personas justas que aún se encuentran vivas en "el campamento de los santos y la ciudad amada", es decir, en la iglesia dondequiera que exista en cualquier lugar de la tierra, cuando llegue el día del fin.

(1)  Estos cristianos no levantan armas carnales para resistir a las naciones engañadas. No cuentan con recursos militares carnales. Su única esperanza descansa en el Señor quien no tarda en librarlos del enemigo, transformándolos y llevándoselos.

(2)  De nuevo, se nos enseña que las naciones engañadas no logran acabar totalmente con la iglesia durante el "poco de tiempo". Aunque trabada y duramente acosada, la iglesia sigue en la tierra durante referida época. Pero, el peligro para la iglesia se incrementa de forma alarmante durante los últimos días del periodo, desembocándose en la muerte violenta de algunos fieles y la cesación de la obra evangelística de la iglesia. Mueren los dos testigos de Dios, pero, “después de tres días y medio” ¡son resucitados! (Apocalipsis 11:7-11). Repentinamente, viene la liberación milagrosa para ellos, como también para los demás cristianos vivos en la tierra, cuando todos los justos vivos en aquella hora son transformados "en un momento, en un abrir y cerrar de ojos" (1 Corintios 15:51-52), siendo "arrebatados... en las nubes para recibir al Señor en el aire" (1 Tesalonicenses 4:17). “Gran temor” cae sobre los enemigos de Dios los que ven este suceso grandioso (Apocalipsis 11:12), pero ya es demasiado tarde para ellos.

C.  Habiendo sido transformados, los cristianos fieles no experimentan en carne propia las grandes catástrofes que sobrevienen enseguida a los enemigos de Dios.

1.  Ningún texto bíblico enseña que los cristianos fieles tengan que permanecer en la tierra durante las últimas horas agónicas de la destrucción final.

2.  De permanecer en la tierra durante esas últimas horas catastróficas, quizá sufrieren algunos la misma muerte violenta programada para los impíos impenitentes y obstinados, a no ser que Dios los librara milagrosamente del gran terremoto, la plaga del granizo muy pesado y las demás plagas catastróficas pautadas para el día del fin. De permanecer en la tierra, ¿cómo evitar presenciar los terribles castigos divinos que caerán sobre las naciones engañadas durante aquellas últimas horas?

3.  A nuestro entender, los fieles del Señor serán librados de tan espantosa experiencia, siendo transformados antes de que ocurra el "gran terremoto" y los demás eventos que resultarán en la muerte violenta de los enemigos de Dios y la desintegración total del planeta Tierra, con todo el universo material. Apoyan esta tesis:

a)  La explicación, presentada anteriormente, de la primera siega de la tierra.

b)  La profecía sobre la muerte, resurrección y ascensión de los dos testigos (Ver no solo los comentarios hechos anteriormente, sino también la exposición más extensa presentada en la última parte del Capítulo Cuatro de este “Análisis”.)

c))  La profecía y los comentarios del Señor en Lucas 21:24-36. Prestemos atención a la secuencia de eventos proyectados por Cristo mismo.

(1)  Profecía sobre Jerusalén y los tiempos de los gentiles: “Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplen” (Lucas 21:24). ¿Fue hollada Jerusalén por los gentiles solo por unos pocos años durante la década de los sesenta del Siglo I de la Era Cristiana? Negativo. Históricamente, fue hollada durante siglos por el Imperio Romano, luego muchos siglos más por los musulmanes. Obviamente, esta profecía del Señor abarca largos siglos, y no unos pocos años. ¿Se cumplieron los tiempos de los gentiles y regresó Cristo por Segunda Vez en el año 70 d.C.? ¡Absurdo! Estas palabras proféticas nos enseñan que Cristo contemplaba no solo la destrucción de Jerusalén en el Siglo I sino eventos y condiciones subsiguientes, incluso algunos relacionados con el fin del tiempo.

(2)  Profecías para el “poco de tiempo” (Lucas 21:25-27). “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.”  El cuadro espantoso que describe el Señor es muy parecido al escenario que el Espíritu Santo descubre en Apocalipsis para el temible “poco de tiempo.”

(3)  Más adelante en su discurso, el Señor aborda la posibilidad de “escapar de todas estas cosas que vendrán” (Lucas 21:36). “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”

(a)  Debidamente advertidos por las profecías de Cristo, según Mateo 24:15-22, los cristianos pudieron huir de la gran tribulación que sobrevino a Jerusalén cuando los romanos la sitiaron en el año 67 d.C.

(b)  Asimismo, cuando llegue el tiempo de las últimas horas agónicas para la tierra, los cristianos podrán “escapar de todas estas cosas que vendrán”. La similitud entre los dos eventos es significante, pero también lo son algunas diferencias. Mateo 24:15-22 enfoca la Jerusalén terrenal del Siglo I. En cambio, Lucas 21:25-36 es para el periodo del “poco de tiempo”, abarcando toda la tierra. “Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra(Lucas 21:35).

III.  La tercera categoría de eventos que apuntan hacia el fin del universo y del tiempo se compone de las catástrofes que impactan la naturaleza misma: un gran terremoto, cuyo sacudido sin precedente hace que las ciudades se desplomen, granizo muy pesado, relámpagos y truenos. El sol se pone oscuro y la luna como sangre.

 

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A.  "Un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra" (16:18; 6:12; 11:19). Este "terremoto" que acontece al final del "poco de tiempo" es único en su categoría.

1.  Es "tan grande".

2.  Es "cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra".

3.  ¿Será literal este “gran terremoto cual no lo hubo jamás”? Indudablemente.

a)  Mediante la frase "cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra" se implica que hubiera terremotos anteriores a este último, comparándose este con aquellos. Lógicamente, tanto aquellos anteriores como este último pertenecen a la misma categoría. De otro modo, la comparación no tendría validez o significado. Por lo tanto, si los terremotos anteriores eran literales, también lo es este último. Si este último es figurado, también lo eran los anteriores.
b)  Si el terremoto de este pasaje no es literal sino simbólico, ¿qué cosa simbolizaría? ¿Acaso representaría grandes estremecimientos en los poderes políticos? Tal interpretación no concordaría con el cuadro de las condiciones políticas durante el tiempo del fin. Ya lo hemos estudiado: cuando el mundo se va acercando a sus últimos días, los poderes políticos no se encuentran batallándose los unos a los otros sino que están en paz. Además, el destino final de las naciones engañadas no es el de ser meramente conmovidas o alteradas sino el de quedarse totalmente destruidas.
c)  De todos modos, ya lo hemos comprobado: el fin de toda cosa material y carnal será abrupto, literal y violento. Un "gran terremoto" literal encaja perfectamente en este escenario.
d)  Quizá nuestra mente resista aceptar que un terremoto literal de tal magnitud pudiera ocurrir. En tal caso, nos convendría considerar el fin trágico de la generación incrédula del tiempo antes del Diluvio, la que rehusaba creer que el agua pudiera subir y cubrir toda la tierra, hasta la montaña más alta de aquel tiempo (2 Pedro 3:3-7). Para Dios, ¡no hay nada imposible! Él ha dicho que este universo material pasará. ¿Cómo pasará? No, de cierto, como la neblina que se esfuma silenciosamente sino "con grande estruendo" (2 Pedro 3:10), explotando y ardiendo. Un "gran terremoto" literal presagia la inminente destrucción del planeta mismo.

4.  Con el fin de apreciar el impacto de terremotos, consideremos unos datos relacionados con este tipo de fenómeno y los estragos espantosos causados por algunos temblores, maremotos y erupciones volcánicas.

a)  Datos.

(1)  Se registran en todo el globo terráqueo aproximadamente mil terremotos a diario.
(2)  Un temblor que registra "8" en la escala Richter puede sentirse a mil setecientos kilómetros de distancia.
(3)  Las ondas sísmicas tipo "P" viajan a seis kilómetros por segundo y las de tipo "S" a 1.3 kilómetros por segundo. Significa que la onda sísmica tipo "P" puede viajar 360 kilómetros en un minuto, o aproximadamente 21,600 kilómetros en una hora. En solo dos horas, o menos, tal onda sísmica puede afectar a todo el globo terráqueo.
(4)  Hay una "conexión directa entre terremotos y volcanes" (Enciclopedia Colliers, Tomo 6, Páginas 649-652).

b)  Ejemplos. (La siguiente información fue recopilada de la Enciclopedia Colliers, los libros de Británica World Data para los años 1992 y 1993, el Almanaque Gondal de 1974 y la Enciclopedia Groliers en CD-ROM de 1994. Se presentan muchos ejemplos con el propósito de comprobar que ha habido grandes terremotos en casi toda la tierra desde tiempos remotos hasta el presente y que los terremotos han destruido, parcial o completamente, muchas ciudades. Según Apocalipsis 16:19, caerán las ciudades de las naciones a consecuencia del último "gran temblor".)

-El terremoto más fuerte jamás registrado en la escala Richter ocurrió el 26 de diciembre de año 2004, en el fondo del mar, cercano a la costa de Indonesia. Midió 9.3 puntos. El maremoto (tsunami) engendrado por este potente terremoto devastó a grandes áreas costaneras de Indonesia, Sri Lanka, India, Tailandia y otros países, dejando un saldo de sobre 200,000 muertos.

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(1)  Antioquía, Siria. Año 526 d.C. Se cree que hubo 250,000 muertos.
(2)  Beirut, Jordania. Destruida en el 551 d.C.
(3)  Corinto, Grecia. Año 586 d.C. 40,000 víctimas.
(4)  China. Año 1038. 23,000 muertos en la provincia de Shansí.
(5)  China. Año 1290. En Chihli, 100,000 muertos.
(6)  Japón. Año 1293. En Kamakura, 30,000 muertos.
(7)  República Dominicana. Año 1554. Arrasadas las ciudades de La Vega y Santiago.

 

(8)  China. Provincia de Shensí. Año 1556. Hubo 830,000 muertos.
(9)  León, Nicaragua. Año 1609. Destruida por el terremoto y la erupción simultánea del volcán Momotombo.
(10)  Lima, Perú. La ciudad fue casi totalmente destruida en el 1646 y de nuevo en el 1687.
(11)  Japón. Año 1703. Murieron 200,000.
(12)  India. 1737. Ciclón, seguido de un terremoto; destruida la ciudad de Calcuta. 300,000 muertos.
(13)  Persia. 7 de junio de 1755. En el norte del país, 40,000 muertos.
(14)  El terremoto acaecido en Lisboa, Portugal el día 1 de noviembre de 1775 (el "día de todos los santos"). Murió un veinte por ciento de la población. Veinte tres millones de kilómetros cuadradas fueron afectados.
(15)  Perú y Ecuador. Año 1797. En Cuzco y Quito, 41,000 muertos.
(16)  Caracas, Venezuela. Año 1812. Terremoto, seguido de incendios. Hubo 12,000 muertos.
(17)  San Salvador. Año 1854. La mayoría de los edificios se desplomaron. Año 1965 y de nuevo en el 1986. Miles de muertos. Diez mil en 1986.
(18)  Mendoza, Argentina. Año 1861. Murieron 10,000.
(19)  Ecuador y Perú. Año 1868. Murieron 70,000.
(20)  Venezuela y Colombia. Año 1875. Murieron 16,000.
(21)  Valparaíso, Chile. Año 1906. Terremoto e incendio. 1,500 víctimas.
(22)  Jamaica. Año 1907. Murieron 1,400.
(23)  Puerto Rico. Octubre de 1918. Terremoto y marejada. 116 muertos y         grandes daños.
(24)  China. 16 de diciembre de 1920. Destruidas 10 ciudades en la provincia de Kansú. 180,000 muertos.
(25)  El terremoto que ocurrió en Tokio, Japón el día 1 de septiembre de 1923. Casi toda la ciudad fue destruida. Cien mil personas murieron. Hubo cambios de hasta 278 metros en el suelo del mar.
(26)  Chillán, Chile. Año 1939. Entre 30,000 y 40,000 muertos.
(27)  Perú. 31 de mayo de 1970. Devastada la región montañosa del norte. 66,794 muertos, 200,000 heridos, 400,000 sin hogar.
(28)  Managua, Nicaragua. Año 1931. Destruida y reconstruida. 1972. Más de 10,000 murieron. 200,000 sin hogar. El 50% de los establecimientos comerciales destruidos y el 70% de las viviendas.
(29)  El terremoto en Guatemala en el 1976. Se deslizaron las laderas de las montañas. Miles murieron.
(30)  Costa Rica y Panamá. Año 1992. Un terremoto de 7.4 en la escala Richter. Mucha destrucción. 82 muertos.
(31)  Rusia. 29 de abril de 1992. 17,000 viviendas destruidas. Una avalancha de fango y piedra sepultó el pueblo de Khakhieti.
(32)  India. 20 de octubre de 1992. Murieron 1,600.
(33)  Cairo, Egipto. Mueren 550 el 12 de octubre de 1993. 10,000 heridos. 5,000 viviendas destruidas.
(34)  Indonesia. 12 de diciembre de 1993. Más de 2,500 murieron.
(35)  El terremoto en Los Ángeles, California. Pocos murieron, pero hubo pérdidas billonarias.
(36)  El terremoto que azotó a Kobe, Japón, en el 1995. Hubo aproximadamente 5,000 muertos. Gran parte de la ciudad y el puerto fue destruida.
(37)  El volcán Vesubio en Italia. Destruyó la ciudad de Pompea el día 24 de agosto de 79 d.C. Dos mil murieron. La ciudad fue enterada bajo 68 metros de ceniza (el equivalente a un edificio de 20 pisos).
(38)  El volcán Krakatoa, entre Java y Sumatra, literalmente explotó en el año 1883, arrojando ocho kilómetros cúbicos de material al espacio, parte del cual alcanzó una altura de 80 kilómetros. La explosión se pudo escuchar a una distancia de 5,500 kilómetros. Dos tercios de la isla de Krakatoa desaparecieron. El maremoto que se produjo alcanzó 40 metros (el equivalente a un edificio de 12 pisos) ocasionando la muerte de 36,000 personas. Tales explosiones volcánicas afectan la atmósfera por grandes distancias llenándola de humo y cenizas que oscurecen al sol y hacen bajar las temperaturas.

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(39)  El volcán del Monte Peleé, Martinica, en el oriente del Caribe, explotó en 1902. De 30,000 personas que vivían en las cercanías del volcán y en la ciudad en la costa, ¡todas murieron menos un solo prisionero que se encontró en una celda subterránea! El calor de las cenizas y de la lava era tan intenso que hizo hervir las aguas de la bahía. Los barcos se volcaron o se quemaron.
(40)  El volcán Mauna Loa en Hawai es uno de los más activos del mundo. En términos de masa cúbica, es la montaña más grande del mundo. Mide 4,550 metros de alto; tiene 125 kilómetros de largo y 95 de ancho. ¡Es más grande que toda la isla de Puerto Rico!
(41)  "Científicos alemanes y franceses... descubrieron una región volcánica en el suelo submarino del Pacífico Sur, a 2,000 kilómetros de las costas chilenas. La expedición... informó del descubrimiento de 37 volcanes cuyas cimas se encuentran entre los 100 y los  600 metros de profundidad, calculándose su altura en el mayor de los casos en los 4,000 metros" (El Diario, Puerto Rico, 11 de mayo del 1995, Pág. 26).
(42)  Filipinas. El volcán Pinatubo echó humo negro y espeso a una altura de 14,900 metros. Las cenizas cubrieron centenares de kilómetros. Casi 800 murieron y centenares de miles se quedaron sin hogar.

5.  Los daños devastadores que produce el "gran temblor": "La gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron" (16:19).

a)  Imaginemos el daño que cause un terremoto global de 12 puntos en la escala Richter. El terremoto más fuerte registrado midió solo 9.3 en esta escala. Conforme a las gradaciones de la escala Richter, un terremoto de 12 puntos sería treinta y cinco veces más potente. Un terremoto de 15 puntos sería sesenta y cinco veces más potente. El "gran temblor" del fin será un "terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás". Se proyecta devastación global.

b)  La "gran ciudad" quizá sea una referencia a Roma misma, la "reina" de las ciudades corruptas de la tierra por ser la sede de la "madre iglesia" apóstata. "Dividida en tres partes" significa su destrucción total.

c)  El "gran temblor" resulta en la destrucción tanto de la "gran ciudad" como de las demás ciudades de las naciones. ¿Por qué el énfasis sobre "las ciudades"? Reflexionando, discernimos algunas razones.

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(1)  Porque cuando ocurre un gran terremoto, "las ciudades" son las obras del hombre que más daño sufren. Se desploman los rascacielos, edificios comerciales, condominios, hospitales, casas, puentes y autopistas elevadas. Estallan grandes incendios. Los maremotos devastan las ciudades costaneras.
(2)  Porque las ciudades, levantadas y promovidas con mucho orgullo humano, siempre son el foco de toda maldad y de la oposición a Dios. Son como poderosos imanes que halan hacia sus adentros las masas inmorales y depravadas, los elementos mafiosos y las personas, los grupos y las organizaciones liberales que promueven el humanismo, el hedonismo, el materialismo, el escepticismo y el ateísmo. En términos generales, estas condiciones han distinguido a las ciudades desde Babel, Sodoma, Gomorra, Babilonia, Atenas y Roma hasta Nueva York, Tókio, Ciudad México, Los Ángeles, Miami, Moscú, Londres, París, Caracas, Buenos Aires, Sao Paulo, Hong Kong y San Juan. Entonces, ¡cuánto más sobresaldrán estas mismas condiciones en las ciudades durante el "poco de tiempo" cuando la maldad estará en pleno apogeo! “Muchas ciudades son notorias por sus problemas: sobrepoblación, crimen, arrabales y congestión” (Illustrated World Atlas de Reader’s Digest, Páginas 44-45). El orgullo de todas las personas materialistas e inmorales que moran en la "gran ciudad" y "las ciudades de las naciones" se convertirá en espanto y terror cuando la tierra comience a temblar violentamente, las calles se agrieten y los edificios tambaleen, desplomándose al sentirse las primeras ondas sísmicas del "gran terremoto". Impactadas por el "gran temblor" las ciudades de la tierra serán reducidas a escombros ardientes.

(3)  Los romanos decían: “Las ciudades son dioses”.  En el siguiente extracto, la ciudad aludida es Cartago, en la provincia de África, del Imperio Romano, y el tiempo es el Siglo IV de la Era Cristiana. “La ciudad se veía chabacana y chillona, siendo su belleza pintada solo una máscara para todo lo que se escondía en toda sombra. De repente, todo en derredor suyo hacía que Travis se sintiera enfermo: la ciudad con su barniz de encanto escabroso que encubría un pozo muro de maldad y dolor y deseos malos. Travis tenía que luchar consigo mismo para que el poder de la ciudad no lo conquistara, para mantenerse independiente, para conservar su individualidad. Pero, a la verdad, sentía que la ciudad comenzara a meterse para sus adentros, entretejiéndose con los cordones de su propio espíritu, y sabía que, al permanecer, él también caería presa, cautivado por su cántico incesante de sirena. Los romanos tenían razón al decir: De cierto, las ciudades son dioses.” (Del libro “To the Ends of the Earth –Hasta los puntos más distantes de la tierra”. Por T. Davis Bunn. Thomas Nelson Publishers. Nashville. USA 1996.) De cierto, las grandes ciudades de actualidad son dioses, o más bien, diosas para multitudes de personas del tiempo presente.

(4)  Datos relacionados con ciudades. “Para el año 1900 d.C., el 14 % de la población global vivía en ciudades. Durante el Siglo XX, se escaló la tasa de urbanización; en el 2000, alrededor del 47 % de la población mundial –más o menos 2.8 billones de personas- vivía en áreas urbanas. Para el año 2030, más de la mitad de la población del mundo estará viviendo en ciudades. Las cinco más grandes son: Tokio, Ciudad México, Sao Paulo, New York City y Mumbai (Bombay)” (Illustrated World Atlas de Reader’s Digest, Páginas 44-45).

d)  A consecuencia de este "gran temblor", ¿morirán grandes números de los que se oponen a Dios? Sin duda alguna, ¡morirán quizá millones y millones! ¡Sin Dios en su corazón! ¡Sin esperanza!

6.  Fenómenos relacionados con el "gran temblor de tierra". Ya que hay una relación comprobada entre la erupción de volcanes y los temblores, pensamos que algunos de los fenómenos señalados a continuación, posiblemente los cause la erupción de volcanes durante el día del fin.

a)  "Relámpagos" (11:19; 16:18). Visualizamos los cielos llenos de largos, grandes y entrelazados "relámpagos" que descargan poderosísimas corrientes de electricidad, quizá matando a no pocos de los humanos malvados que se levantan contra Dios.

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b)  "Truenos" (11:19; 16:18). Truenos descomunales, como jamás escuchados. Que rompen los tímpanos. Que agrietan y hacen caer las viviendas y los edificios. Que hacen temblar y desplomarse las montañas. Que llenan de terror.

c)  "Un enorme granizo como del peso de un talento" (16:21; 11:19).

(1)  Un "talento": 49,200 gramos. El talento "ático" equivalía aproximadamente a 22 kilogramos (48.8 libras); el talento "judío", a 45 kilogramos (99.2 libras) (Comentario sobre Apocalipsis, Albert Barnes, Página 379).
(2)  Se trata de bolas gruesas de aproximadamente 50 centímetros, compuestas de hielo y, muy probablemente, de las cenizas arrojadas al espacio por los volcanes, como también por los incendios voraces causados por el "gran terremoto".
(3)  Este "enorme granizo", tal cual bolas de destrucción y muerte que caen del cielo, bombardea la tierra, destruyendo cosechas y viviendas, también matando seres humanos.

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(4)  La reacción de los impíos rebeldes a esta terrible granizada: "Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande" (16:21)
(a)  ¿Cómo suelen reaccionar las personas incrédulas, mundanas y materialistas al azotar desastres naturales tales como inundaciones, tornados, huracanes, tormentas eléctricas o terremotos? Algunas se amedrentan, mientras otros ¡blasfeman! Maldicen a Dios por los daños, las muertes, los heridos, las pérdidas materiales y los contratiempos. Pocos reflexionan sobre el significado de tales eventos para el hombre en la tierra, se recapacitan o se humillan. Deben hacer un alto, meditando sobre cuán frágil es la vida del ser humano en este planeta, pero, lastimosamente, la mayoría se vuelve todavía más obstinada y dura de corazón.
(b)  Es de esperarse que asimismo reaccionen los impíos rebeldes a la "plaga" del granizo que caerá sobre ellos durante el tiempo del fin.

d)  "El sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre" (6:12).

(1)  Por la gran cantidad de humo que sube de los enormes incendios voraces causados en toda la tierra por el "gran temblor".
(2)  Por la gran cantidad de humo y de ceniza arrojada al espacio por los volcanes que explotan con furia increíble.
(3)  Estos fenómenos hacen que el sol se opaque y que la luna adquiera el color de "sangre".

IV.  Una señal (manifestación, evento) celestial que antecede el fin del universo y del tiempo. "Y hubo...voces" (16:18; 11:19). Estas "voces" se hacen oír tanto en la tierra como en el cielo.

A.  Otros textos bíblicos que aluden a estas "voces" son los siguientes:

1.  "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo" (1 Tesalonicenses 4:16).

2.  "Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos" (Mateo 24:31).

3.  "Y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo" (Apocalipsis 11:15).

B.  Estas "voces" proclaman:

1.  El fin de los reinos del mundo (Apocalipsis 11:15; 19:17-18);

2.  El triunfo de Dios sobre el mal (Apocalipsis 11:17-18);

3.  La siega de la iglesia y de la tierra (Apocalipsis 14:14-20);

4.  Que ha venido el tiempo de juzgar a los muertos, de dar el galardón a los justos y de destruir a los que destruyen la tierra (Apocalipsis 11:18);

5.  "Hecho está" (Apocalipsis 16:17), claramente señalando el fin.

V.  Evento que ocurre justamente antes del fin del universo y del tiempo: los enemigos de Dios se llenan de espanto y pavor, desbandándose en huída desesperada. Al vivir en carne propia estos acontecimientos sobremanera horríficos, "los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie"? (Apocalipsis 6:15-17).

A.  Una lista parecida de personas aparece en Apocalipsis 19:18, nuevamente destacándose el paralelismo de estos textos. Las personas señaladas representan los distintos rangos sociales, militares, políticos, etcétera de la raza humana. Quiere decir que durante el "poco de tiempo" Satanás logra engañar no solo a los poderosos sino a personas de toda condición social y económica.

B.  Este texto nos pinta un cuadro de naciones engañadas que huyen de la presencia de Dios, intentando esconderse. ¿Contradice esta profecía los pasajes que presentan a las naciones engañadas como osadamente reunidas para guerrear contra Dios? Negativo. Al escudriñar cuidadosamente la secuencia de acontecimientos indicada por estos pasajes bíblicos, desaparece cualquier aparente contradicción. Consideremos:

1.  Primero, las naciones son engañadas por Satanás, acordando, durante el transcurso del “poco de tiempo”, resistir a Dios y su Reino espiritual.

2.  Entonces, llevadas por su fanatismo diabólico llega la hora cuando rodean “el campamento de los santos”, dando muerte a algunos cristianos.

3.  De pronto, interviene Cristo, transformando a los cristianos y llamándolos a “gran voz”: “Subid acá”.

4.  Enseguida, Cristo actúa a través de la misma naturaleza del planeta Tierra (el "terremoto tan grande", relámpagos, truenos, enorme granizo, ponerse negro el sol y cambiar de color la luna) para traer sobre las gentes engañadas, desde el más poderoso hasta el más humilde, castigos severos. A consecuencia de estos castigos mueren algunos, tal vez gran número, de los enemigos de Dios (Apocalipsis 11:13). Quedan con vida en la tierra, pero solo por muy corto tiempo, dos distintos grupos de enemigos, a saber:

a)  El primero grupo: los que blasfeman (Apocalipsis 16:21).

(1)  Entre estos blasfemadores figuran, seguramente, “la bestia… y… el falso profeta” (Apocalipsis 19:20). Esta “bestia” simboliza el poder secular-político engañado por Satanás que se pone al mando durante el “poco de tiempo”. En los Capítulos Seis y Siete de este “Análisis”, se traen muchas evidencias que sostienen esta conclusión. El “falso profeta” simboliza toda iglesia o religión falsa y engañosa.

(2)  Al contemplar el lienzo de Armagedón pintado en Apocalipsis 19:11-21, vemos a la bestia y al falso profeta personificados en los líderes máximos de las naciones y religiones engañadas. Blasfemando estos líderes al Cristo que acaba de traer sobre ellos castigos tan terribles, endurecidos e impenitentes, son apresados por las fuerzas celestiales de Dios y “lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre” (19:20). Derecho no se les concede de presentarse en la corte celestial. ¡Van directo para el infierno! Acto seguido, el mismo “diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde” ya “estaban la bestia y el falso profeta” (20:10).

b)  El segundo grupo: “los demás” (Apocalipsis 19:21; 11:13 y 6:15-17).

(1)  Entre “los demás” se encuentran los que “se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo” (Apocalipsis 11:13). Algunos de estos se esconden en las cuevas y entre las peñas de los montes (Apocalipsis 6:15-17). Con ojos sobresalidos por los fenómenos descomunales que están presenciando, ven al "Cordero de Dios" manifestar su autoridad y poder de manera fulminante y, de repente, comprenden con gran consternación y espanto que "el gran día de su ira ha llegado" y que nadie "podrá sostenerse en pie" (Apocalipsis 6:17). Al fin, reconocen y confiesan que Dios es Dios, pero ¿basta su “confesión de última hora” para librarles del lago de fuego? Solo Dios sabe. "Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios" (Romanos 14:11). Tarde o temprano, bien sea en esta vida o más allá de la muerte del cuerpo físico, esta palabra profética del Señor tiene su inevitable cumplimiento en todos y cada uno de los seres humanos.

(a)  Estas escenas armonizan perfectamente con Apocalipsis 1:7. "Todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él." "Los que le traspasaron", o sea, los incrédulos, juntamente con todos los pecadores de toda la tierra, ya que todos estos, al no arrepentirse de su incredulidad, supersticiones, creencias erróneas, palabras y actos impíos, efectivamente, consienten a la crucifixión, aunque lo nieguen. Aplicando Apocalipsis 1:7 al tiempo del fin, "todos los linajes de la tierra harán lamentación por él" paralela "los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre” quienes lamentan, diciendo: “escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?"
(b)  Armonizan también con Mateo 24:30. "Entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria." Lamentarán, se humillarán y confesarán a Dios, pero ¡ya es demasiado tarde! No pueden escapar de la ira de Dios, la que se hace manifestar en "justa retribución" (2 Tesalonicenses 1:5-10).

(2)  ¿Qué desenlace experimentan el grupo “los demás”? ¿Se escapan con sus vidas? ¡De modo alguno! "Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos" (19:21).

(a)  "Fueron muertos" significa que estos pecadores no serán transformados sino que verán muerte, la muerte física, una muerte violenta ocasionada por la intervención directa del jinete del caballo blanco.

(b)  "La espada que salía de la boca del que montaba el caballo" representa el medio, o los medios, que Cristo utilice para hacer morir físicamente a los sobrevivientes de los desastres catastróficos del día del fin. Quizá simbolice el poder mismo de la "palabra" del Señor, ya que al solo pronunciar él las palabras de la "sentencia", los pecadores vivos en el día del fin caerían muertos, talados en el instante por la misma "palabra" divina, la que es poderosa no solo para crear y sostener sino también para destruir. Al fin y al cabo, todo lo que existe fue creado por el poder de la "palabra" de Dios ("Sea la luz, y fue la luz."), toda la creación es sustentada de día en día "con la palabra de su poder" (Hebreos 1:3) y todo lo temporal será sacudido y destruido al escucharse las palabras de "la voz" que conmoverá toda cosa movible (Hebreos 12:26-28).

(3)  La muerte violenta de los últimos pecadores con vida en la tierra también es enseñada en Apocalipsis 14:17-20. "Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. El ángel arrojó su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.” La interpretación del pasaje:

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(a)  "Salió otro ángel...teniendo también una hoz aguda" (14:17). Antes de aparecer este ángel, Cristo viene sentado sobre una "nube blanca". Recibiendo la orden de meter su hoz, lo hace, segando a la iglesia, transformando a los cristianos fieles (Apocalipsis 14:14-16). Después, sale el segundo ángel con otra hoz (14:17), la cual se utiliza para segar a los pecadores aún vivos en la tierra en el día del fin.

(b)  "Salió... otro ángel, que tenía poder sobre el fuego." "El fuego" es para el castigo de los enemigos de Dios y su mención en conexión con la segunda hoz confirma que se trata precisamente del acto de segar a los impíos de la tierra.

(c)  “Llamó a gran voz." La "gran voz" de este ángel es una de "las voces" (16:18; 11:19) que se escuchan en el cielo y en la tierra cuando el fin está llegando a su momento fulminante.

(d)  "Vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras." O sea, la copa de maldad está rebosando. Ya no hay remedio, y cuando ya no hay remedio, ¡Dios destruye!  "Más ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio" (2 Crónicas 36:16). "Racimos de la tierra" es metáfora para todos los seres humanos corruptos y rebeldes de la tierra.

(e)  "El ángel arrojó su hoz en la tierra y vendimió la viña de la tierra." En este contexto "arrojar" implica un acto violento de gran ira. La misma idea de "muerte violenta" para los impíos no arrepentidos se proyecta claramente en las frases "fueron muertos con la espada" (19:21) y "descendió fuego del cielo, y los consumió" (20:19). Obviamente, no se trata de la muerte espiritual sino de la muerte física violenta.

(f)  "Echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios y fue pisado el lagar fuera de la ciudad." “Las uvas” son los pecadores vivos en la tierra al regresar Cristo. ¿Qué cosa es "el gran lagar"? "En el lagar las uvas se pisaban. Las uvas se colocaban en el lagar, que era un receptáculo del que salía un tubo que llevaba el jugo de las uvas aplastadas a un receptáculo de al lado" (Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, Página 656). “El gran lagar” es lenguaje figurativo. Sin embargo, la “ira de Dios” es real, como también lo es el castigo corporal que recibirán los impíos vivos en la tierra al manifestarse el Señor con sus ejércitos celestiales.

-Puede que “el gran lagar” simbolice la tierra misma, ya estremecida en todos sus contornos y cuarteada de un lado a otro por el “gran terremoto cual no hubo jamás,” convulsionada y entrando precipitadamente en su etapa agónica final. Sobre su superficie contorsionada mueren los impíos y sale su “sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios”. Esta escena escalofriante es semejante a la de “la gran cena de Dios” donde “todas las aves que vuelan en medio del cielo” se congregan para consumir “carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes,” pues “fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo” (19:17-21).

(g)  "Fuera de la ciudad."  "La ciudad" es la “ciudad amada” (20:9), o sea, la iglesia. “Fuera de la ciudad”, es decir, en un lugar tenido ya por inmundo y condenado. Se infiere que el acto de pisar Dios "el lagar” de su ira no lo presenciarán cristianos vivos en la tierra.

(4)  "De Dios descendió fuego del cielo, y los consumió" (20:9). Esta expresión también enseña la muerte violenta de los últimos sobrevivientes de las naciones engañadas.

 

 

VI.  Los últimos eventos. "El cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y  toda isla se removió de su lugar" (6:14). "Y toda isla se huyó, y los montes no fueron hallados" (16:20). "Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos" (20:11).

A.  La total destrucción del universo material es profetizada en estos textos.

B.  Al acontecer este evento, "el tiempo no” será “más" (10:6).

(En adición a estos textos y eventos, se encuentran otros que tienen que ver con el "poco de tiempo". Los abordaremos en el transcurso de estos estudios sobre el libro de Apocalipsis.)