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-Apocalipsis.
Desglose completo del contenido de
"Análisis de las profecías y visiones".
Contando las "Presentaciones gráficas", este comentario ocupa más de 600 páginas tamaño carta.
“Análisis de las profecías y visiones”
Capítulo Uno de este “Análisis”
Parte 1
-Derechos reservados
-Observación del autor. Más importante aún que el estudio de "Apocalipsis" es el de la "sana doctrina" fundamental revelada en su totalidad por el Espíritu Santo (Juan 16:13). "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16). "Cualquier que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo" (2 Juan 9). Una anomalía curiosa y preocupante de nuestra época es el afán que manifiestan muchos creyentes, incluso predicadores, evangelistas y pastores, por "Apocalipsis" y otros textos proféticos, sin haber aprendido ellos siquiera "los rudimentos de la doctrina de Cristo" (Hebreos 6:1), por ejemplo, que el bautismo bíblico es por inmersión y "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38; 8:34-40). "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre... Y entonces los declararé: Nunca os conocí..." (Mateo 7:22-23). ¿Y por qué "nunca"? Obviamente, porque jamás llegaron a creer y bautizarse como ordena Cristo en la Gran Comisión, diciendo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo..." (Marcos 16:15-16). Estimado estudioso de las Sagradas Escrituras, respetuosamente le animamos a escudriñar no solo "Apocalipsis" sino a estudiar detenidamente las "Doctrinas fundamentales del evangelio"
(Presentación gráfica. El
apóstol Juan escribe la “revelación”.
Nota: siguiendo este mismo ejemplo, indicamos para el maestro
que dispone de un retro proyector, cuándo enseñar cada presentación
gráfica.)
"La
naturaleza de Apocalipsis y el valor del libro para el lector. ¿Quién lo
escribió, dónde y cuándo? Cinco tesis distintas sobre
cuántos años
cubren las profecías.
Cinco indicaciones claves
en el texto mismo
de Apocalipsis."
(Presentación gráfica. La naturaleza del libro. ¿Dónde fue escrito? ¿Quién lo escribió?)
I. La naturaleza del libro.
A. “Apocalipsis”, el último libro del Nuevo Testamento, es un escrito de índole esencialmente profética, siendo esta obra el instrumento escogido por Dios para presentar revelaciones inspiradas en torno a numerosos eventos y condiciones de la Era Cristiana, como además sobre las acciones y el destino de varias entidades espirituales o seculares-políticas. Se hallan entre las profecías unas cuantas que describen gráficamente el espantoso desenlace final de la gran Guerra Universal entre los dos poderosos contrincantes Dios y Satanás. Esta misma Guerra es la que se lucha también en la tierra entre las fuerzas del Bien y del Mal, entre la iglesia verdadera fundada por Jesucristo y las organizaciones, tanto espirituales como seculares, que se oponen a ella y su mensaje divino.
B. Los siguientes dos textos inspirados identifican el contenido principal de Apocalipsis.
1. Apocalipsis 1:1. El libro de Apocalipsis es "la revelación de Jesucristo... para manifestar... las cosas que deben suceder". “Revelación” es el término inspirado que fija con precisión el contenido de Apocalipsis. “La revelación de Jesucristo.”
a) ¿Quién es el autor de esta “revelación”? El Versículo Uno lo identifica como Jesucristo mismo, pues dice “la revelación de Jesucristo”.
b) ¿Qué propósito motiva a Jesucristo a dar esta “revelación”? También esta pregunta se contesta en el Versículo 1: Jesucristo desea "manifestar… las cosas que deben suceder". Allá en el Siglo I, cuando aún estaba vivo el apóstol Juan, Jesucristo previo, desde su trono en el cielo, “las cosas” que, para aquel tiempo, pertenecían al futuro. No habían sucedido aún, pero acontecerían en el futuro después de la fecha en que Juan recibió “la revelación”. "Deben suceder", es decir, Jesucristo, mirando desde aquel día a través de los siglos venideros de la Era Cristiana, discernía claramente “las cosas” que iban a suceder. Ya que las veía, pues debían suceder. Indefectiblemente, iban a suceder, no porque Dios las hubiese preprogramado meticulosamente hasta el último detalle y segundo, predestinándolas, sino simplemente porque su capacidad de previsión no fallaba. Las veía como si hubiesen ocurrido ya porque tuvo a bien, así lo entendemos, descubrir en el futuro personajes, entidades y eventos que impactaran a su pueblo, comunicando proféticamente a la iglesia lo que vio.
2. Apocalipsis 1:3. "Las palabras de esta profecía." Esta expresión también pone de relieve el contenido céntrico de Apocalipsis. Fundamentalmente, su contenido es de "profecía", en contra distinción a revelaciones básicamente hortatorias (de exhortación), consoladoras o doctrinales.
II. El valor de Apocalipsis para quien lo lee. En esta sección también explicamos el origen de nuestro “Análisis de las profecías y visiones”, y la meta que perseguimos en su desarrollo.
A. El valor de Apocalipsis. Muchísimas personas que leen aunque sea solo una porción de Apocalipsis opinan que el libro es demasiado difícil de entender, aun indescifrable en las partes de alto contenido metafórico. Pronto se desorientan en su estudio, desanimándose, al tropezar con tantas exóticas figuras retóricas. No faltan exclamaciones tales como: “¡Leer o estudiar ese libro es una pérdida de tiempo!” “Cada comentarista interpreta el libro a su manera, presentando casi todos y cado uno explicaciones contradictorias”. Pues bien, a la verdad, el libro no es fácil. Sin embargo, desde el primer versículo se destaca su importancia y valor para el lector, y por ende, se infiere que entenderlo no es totalmente imposible.
1. Apocalipsis 1:3. “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas…” ¿Se da cuenta? ¡Leer u oír “las palabras de esta profecía” trae bienaventuranzas! Pero, ¿cómo recibir bendiciones si casi todo el libro es, conforme a la apreciación de no pocos, un misterio envuelto en un enigma? ¿Cómo guardar “las cosas” de este libro si no son entendibles? ¿Con qué lógica “manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto” (Apocalipsis 1:1) si estas “cosas” no son comprensibles?
2. Apocalipsis 22:7 y 9. “Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” El ángel que mostraba al apóstol Juan “estas cosas” se identifica diciendo: “Yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los guardan las palabras de este libro” (Apocalipsis 22:9). Recalcamos: ¿cómo guardarlas los humanos, o siquiera los ángeles, si no se pueden entender?
3. Apocalipsis 22:16. Apocalipsis fue dado por Dios para “testimonio… en las iglesias” (Apocalipsis 22:16). Pero, si este “testimonio” no es entendible, ¿con qué lógica darlo “en las iglesias”?
4. Apocalipsis 19:10. “El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía” (Apocalipsis 19:10). Esto quiere decir, a nuestro entender, que “la profecía”, y por inferencia, su real y fiel cumplimiento, figura notablemente en el “testimonio” que Jesús da “en las iglesias”, y como orientación o aviso para el mundo inconverso. Pero, este “testimonio de Jesús” solo trae confusión y hasta burla de resultar totalmente incomprensible. Lo mismo que hablar “lengua extraña”, sin interpretarla, en presencia de quien no la entiende (1 Corintios 14:9-11, 27-28).
5. Conclusión. A la luz de estos textos, me parece no solo razonable y beneficioso sino también absolutamente necesario escudriñar Apocalipsis asidua y pacientemente. Aún más: es un deber impuesto implícitamente por Dios. El autor de este “Análisis” está esforzándose para cumplir. Respetado lector, le animamos a hacer otro tanto. Personalmente, ya he podido comprobar que Apocalipsis es un enorme tesoro riquísimo y variado. Examinarlo, poco a poco haciéndolo nuestro, redunda en bendiciones valiosísimas, siendo una de las más grandes la de poder verificar la veracidad del libro, y esto se logra al ver nosotros con nuestros propios ojos el cumplimiento incuestionable tanto de profecías pautadas para el tiempo presente como para las etapas anteriores de la Era Cristiana.
B. Para este "Análisis de las profecías y visiones de Apocalipsis" establecemos la meta siguiente: presentar las interpretaciones que, a nuestro juicio, son las más lógicas por ser las que mejor armonizan entre sí, concuerdan con las demás Escrituras inspiradas y se ajustan a los eventos ya transcurridos durante la Era Cristiana, como también a los acontecimientos y las circunstancias significativas del tiempo presente (principios del Siglo XXI). A pesar de haber desarrollado el autor de este “Análisis” fuertes convicciones sobre el significado y la aplicación de las profecías y visiones, jamás pretende que sea aceptada su interpretación como la definitiva o la única admisible. Lejos de declarar su análisis “finalizado de una vez para siempre”, sigue investigando materias relacionadas y comparando otras interpretaciones con la que él ofrece. Este “Análisis” no es una mera recopilación o comparación de interpretaciones ya publicadas, sino mayormente el resultado de estudios e investigaciones originales. En este “Análisis”, no pretendemos descubrir y refutar toda interpretación contraria a la nuestra. Hace años, se me pidió enseñar el libro de Apocalipsis a los alumnos de la “Escuela de Estudios Bíblicos Avanzados de las Iglesias de Cristo en Puerto Rico”, y ya está tomando el curso el quinto grupo de estudiantes. Este “Análisis” es el fruto de intensos y largos años de estudios, acompañados por la ferviente oración de no defraudar o instruir erróneamente al estudiantado. Seguramente, el lector perspicaz apreciará la importancia de también estudiar él mismo detenida y objetivamente todas las interpretaciones traídas antes de hacer cualquier evaluación.
III. El trasfondo histórico de Apocalipsis.
A. ¿Quién es el autor? El apóstol Juan.
1. Juan mismo afirma haber recibido la revelación:
a) Apocalipsis 1:1. "La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan."
b) Apocalipsis 1:4. "Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono."
c) Apocalipsis 1:9. "Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo."
d) Apocalipsis 21:2. "Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido."
e) Apocalipsis 22:8. "Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas."
2. Los siguientes escritores del Siglo II y de la primera parte del Siglo III de la Era Cristiana atestiguan que el apóstol Juan es el autor de Apocalipsis: Justino Mártir, Ireneo, Clemente, Origen, Tertuliano e Hipólito.
B. ¿Dónde fue escrito? "En la isla llamada Patmos" (1:9).
1. La localización de Patmos, su tamaño y su topografía: "Unos 100 km. al suroeste de Éfeso, 16 km. de largo por 12 de ancho, rocosa y sin árboles. Se informa que Juan fue desterrado allí durante la persecución bajo Domiciano en el año 95 d.C., suelto y permitido su regreso bajo el emperador siguiente, Nerva, en el 96 d.C. y que vivió hasta el reinado de Trajano que comenzó en el 98 d.C." (Compendio manual de la Biblia, Henry Haley, 609).
2. La razón por la cual Juan se encontraba en la isla:
a) "Por causa de la palabra de Dios" (1:9).
b) "Y el testimonio de Jesucristo" (1:9).
C. ¿Cuándo fue escrito Apocalipsis?
1. A continuación, la razón principal para pensar que fuese escrito en el año 95 o el año 96 después de Cristo: el testimonio de Ireneo, cristiano erudito, autor y apologista que vivió en el Siglo II. Ireneo escribió: "La Revelación fue vista no hace mucho tiempo sino casi durante el tiempo de nuestra generación hacia el fin del reinado de Domiciano".
a) El emperador romano Domiciano reinó desde el año 81 d.C. hasta el año 96 d.C.
b) Ireneo, nacido en el año 130 d.C., era contemporáneo de Policarpo, afirmando haber escuchado a este predicar.
c) Policarpo, quien murió en el año 155 d.C., era, a su vez, contemporáneo del apóstol Juan por más de veintinueve años.
d) Conclusión importante. Ireneo tuvo amplias oportunidades personales para obtener directamente de Policarpo, información fidedigna acerca del apóstol Juan, sus obras en el Reino de Dios y sus escritos.
e) Objeción a la conclusión. Se alega que el lenguaje de Ireneo en el idioma original es ambiguo dando lugar a una interpretación diferente, a saber, que el pergamino de Apocalipsis, supuestamente ya existente desde antes del año 67 d.C., fuera visto en el año 95 ó 96 d.C., o que Juan mismo, como persona viva en la tierra, fuera visto.
f) Evaluación de la objeción. El contexto de la afirmación de Ireneo claramente indica que se trata de las visiones de Apocalipsis, y no del pergamino en el que las visiones fueron escritas. “La Revelación fue vista”, escribe Ireneo. “Fue vista” armoniza perfectamente con el medio utilizado por Dios para transmitir las profecías, a saber, escenarios que el apóstol Juan vio transcurrir como en vivo. Consideremos: el verbo "Vi" aparece por lo menos treinta y siete veces en el libro y el verbo "Miré" por lo menos doce veces. Ciertamente, "la Revelación fue vista", tal y como dice Ireneo. Estas consideraciones invalidan, a nuestro parecer, la objeción.
g) La expresión "no hace mucho tiempo sino casi durante el tiempo de nuestra generación" la consideramos una evidencia inexpugnable de que Apocalipsis data desde el año 95 d.C. y no desde la década de los sesenta del primer siglo. Razonemos imparcialmente. Ireneo nació cerca del año 130 d.C., datando sus obras literarias principales desde más o menos el año 180 d.C. (La enciclopedia británica, Tomo XII, Página 633, 1964). Al decir él “nuestra generación”, se dirige a la generación existente en el momento cuando compuso su escrito, o sea, la generación viva para los años del 130 a más o menos el 188. Tomemos nota: para aquella generación de Ireneo, la sexta década del Siglo I no era, en definitiva, “casi durante” su tiempo, habiendo transcurrida por lo menos sesenta años antes de su generación. En cambio, el año 95 d.C. caía no precisamente dentro del tiempo sino “casi durante el tiempo” de la generación viva cuando Ireneo escribió “Contra herejías”, obra donde aparecen las palabras citadas.
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Ireneo escribe sobre Apocalipsis.
-Algunos datos pertinentes.
-Ireneo nació entre el año 120 d.C. y el 140 d.C. Murió en el año 202 d.C.
-Su obra “Contra herejías” fue escrita entre los años 182 d.C. y 188 d.C.
-Los datos sobre su vida y sus comentarios sobre Apocalipsis se encuentran en “Los padres eclesiásticos de la época antes del Concilio de Nicea”, Tomo I, Páginas 309-567. Publicado en inglés por Wm. B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids , Michigan, USA. Edición de junio de 1975.
-Ireneo escribió una refutación extensa de las herejías de su tiempo en la obra titulada “Contra herejías”. En lo concerniente a su interpretación de Apocalipsis, el lector la analizará objetivamente a la luz del texto de Apocalipsis y de las explicaciones ofrecidas en este “Análisis”. Tenemos a bien presentarla aquí como evidencia irrefutable de que, para Ireneo, las profecías apocalípticas del apóstol Juan NO fueron cumplidas antes del año 70 d.C.
-Reiteramos: en cuanto a la fecha para cuando el apóstol Juan recibiera las profecías de Apocalipsis, Ireneo dice: “La visión apocalíptica... fue vista no hace mucho tiempo, sino casi en nuestros días, hacia fines del reinado de Domiciano” (Tomo I, 559-560). Él alude a “todas las copias antiguas aprobadas” de Apocalipsis existentes en su tiempo (Tomo I, 558). Pues, se sobreentiende que no se trata de dos o tres copias nuevas sino de una cantidad de “copias antiguas”.
-Comentarios de Ireneo sobre Apocalipsis.
-Ireneo afirma que los diez reyes (cuernos) aún no habían venido (Tomo I, Página 559), que el Imperio Romano (el reino que estaba en el poder cuando vivía Ireneo) sería dividido entre ellos, que los diez reyes serían los “últimos” y que el “hombre de perdición” vendría sentado sobre ellos. Dice que los diez reyes son los diez dedos de la imagen que vio Nabucodonosor y que Cristo es la piedra pequeña que desmenuzó la estatua en la visión de Nabucodonosor, según revelada e interpretada en Daniel 2 (Tomo I, 553-555).
-Opinó que el Anticristo se sentaría en un templo en Jerusalén y que su “tiranía” duraría tres años y medio, durante los cuales los santos serían perseguidos y vencidos (Tomo I, 553-554). Lo identifica como la primera bestia del Capítulo Trece de Apocalipsis.
-Con claridad inconfundible, Ireneo indica que, para él, las profecías de Apocalipsis no se habían cumplido, pues escribe: “Cuando venga el Anticristo...” (Tomo I, 557), y referente a la bestia dice: “Cuando venga...” (Tomo I, 558). Refiriéndose a los diez reyes, explica que sería necesario esperar su aparición (Tomo I, 559).
-Para él, se concentran en la bestia “toda suerte de iniquidad y de engaño... todo poder apóstata” (Tomo I, 558).
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2. Pese al testimonio de Ireneo, algunos comentaristas insisten en que Apocalipsis fue escrito antes del año 70 d.C., presentando los siguientes argumentos.
a) Argumento 1. Para el año 95 d.C., el apóstol Juan hubiese tenido noventa años de edad, o quizá más. Se deduce que hubiese sido demasiado viejo y débil para recibir las extensas y complicadas revelaciones de Apocalipsis. Respondemos:
(1) Quien sostiene este argumento pone en tela de juicio el poder de Dios de conservar fuerte a Juan en cuerpo, mente y espíritu para que siguiera activo en el Reino espiritual aun cuando ya muy avanzado de edad. Quizá las palabras de Cristo en Juan 21:22 indiquen que Dios proyectara para Juan largos años de servicio. "Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a tí?" Es decir, "Si quiero que Juan viva largos años, aun a una edad muy avanzada, tengo potestad y poder para lograrlo".
(2) Policarpo mismo estuvo activo en la iglesia hasta ya bastante viejo. Nacido en el año 69 d.C., fue muerto en el año 155 d.C., sufriendo martirio al rehusar negar a Cristo. Tenía ochenta y seis años de edad.
(3) En el presente, no faltan cristianos de edad avanzada cuyas aportaciones a la obra del Señor siguen siendo sustanciales. Entre ellos figuran quienes redactan libros y artículos valiosos basados en sus largos años de estudio, oración, meditación, observación y experiencia.
b) Argumento 2. Se observa que no hay alusión alguna en el libro de Apocalipsis a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., "el evento más importante, en términos religiosos, en dos mil años", a opinión de cierto comentarista (Burton Coffman, Comentario sobre Apocalipsis, Introducción, Página 5). Se concluye que el libro de Apocalipsis fue escrito antes de referido evento. Analizamos este argumento.
(1) En primer lugar, ciertamente han transcurrido durante la Era Cristiana eventos más importantes para nosotros los cristianos que la destrucción de Jerusalén. Por ejemplo: las persecuciones que sufrió la iglesia verdadera a manos de los Romanos antes de la conversión de Constantino, el nacimiento y el desarrollo de la segunda bestia (la "gran apostasía"), las fieras persecuciones de la "madre iglesia" apóstata contra los cristianos verdaderos, la aparición y la obra de los "diez cuernos" o la iniciación y el desarrollo del Milenio. En términos de su impacto directo sobre la iglesia, ¿no tienen estos eventos muchísimo más importancia que la caída de Jerusalén? La destrucción de Jerusalén tuvo muchísimo más importancia para los judíos inconversos que para la iglesia del Señor.
(2) Además, si Apocalipsis fue escrito antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70, se anticiparía la inclusión en el libro de profecías detalladas sobre el evento. De no haberlas, se deduce que la Revelación fue recibida después de la destrucción de Jerusalén. De hecho, no hay tales profecías en Apocalipsis. En la próxima partida se trae el ejemplo de un comentarista que discrepa de esta afirmación, aplicando él muchas de las profecías de Apocalipsis precisamente a la destrucción de Jerusalén.
c) Argumento 3. En su comentario "El libro de Revelación" (Noble Patterson Publisher-Distributor, PO. Box 7410, Ft. Worth, TX 76111, 1966), Foy E. Wallace, Hijo, afirma que Apocalipsis fue escrito "temprano en el reinado de Nerón y antes de la destrucción de Jerusalén" (Página 29). Sostiene que se trata de profecías sobre "el derrocamiento de la Jerusalén apóstata, la obliteración de la teocracia judaica con la demolición del templo, la caída calamitosa del judaísmo y el fin catastrófico del estado de Israel"; que el triunfo de la iglesia sobre los poderes perseguidores "se simboliza mediante las escenas triunfantes de una resurrección y una entronización, ambas figurativas; y que... las visiones del Libro de Revelación fueron cumplidas en las experiencias de las iglesias de aquel periodo, no alcanzando el Apocalipsis el tiempo más allá de la era de las persecuciones romanas contra la iglesia" (Página 27).
(1) No obstante la aseveración del comentarista Wallace al efecto de que cualquier otra interpretación sería forzada, haciendo violencia al lenguaje del libro (Página 30), encontramos la suya conflictiva con realidades históricas, como además limitada en extremo la aplicación que él hace de las profecías y visiones apocalípticas, pues pauta el cumplimiento de la mayoría para unos pocos años de la sexta década del Siglo I, limitando todas al tiempo del Imperio Romano previo a la conversión del Emperador Constantino.
(a) Por ejemplo, referente a la profecía de Apocalipsis 13:7, el comentarista Wallace dice que Satanás obró por medio de los emperadores romanos, particularmente por Nerón, para vencer a los santos mediante "la destrucción de Jerusalén, la ciudad sagrada y el templo santo" (Páginas 292-293). Pero, ¿venció Nerón a los cristianos? ¡De modo alguno! Mató a algunos, más sin embargo la iglesia siguió creciendo a pasos agigantados. ¿Resultó la destrucción de Jerusalén en la derrota de los santos? ¡Desde luego que no! Quienes quedaron vencidos eran los judíos incrédulos y no los santos de la iglesia.
(b) El comentarista Wallace dice que la "tierra" (Apocalipsis 13:1) es "la gente de Palestina" (Página 295), y que la segunda bestia son "los perseguidores gobernantes de Palestina" (Página 296), ofreciendo una pequeña explicación enigmática sobre la "imagen" de la bestia, la que no armoniza con la descripción dada en el Capítulo Trece de Apocalipsis. En la sexta década del Siglo I, ¿ordenaron los gobernantes de Palestina a los judíos a fabricar una imagen del emperador? ¿Mandaron a los judíos a matar a los cristianos que no adorasen al emperador? ¿Intervinieron para controlar absolutamente el comercio en Palestina poniendo una marca tanto en los judíos como en los cristianos que no rindieran culto al emperador? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Cuáles son las evidencias?
(c) Disertando sobre la "gran ramera", el comentarista Wallace asevera que Jerusalén es la única ciudad que responde a las descripciones simbólicas del Capítulo Diecisiete de Apocalipsis, añadiendo que ella es la "madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra", y que la "tierra" de la profecía encierra solo a Judea y Palestina, nada más (Páginas 364-365). Traeremos una interpretación más acorde con los hechos históricos, demostrando ampliamente que la Roma "espiritual", corrupta en doctrina y vida, hace mucho mejor el rol de "madre de las rameras" que la Jerusalén terrenal del primer siglo.
(2) Las profecías detalladas sobre la destrucción de Jerusalén las encontramos en Mateo 24, y no en Apocalipsis.
d) Argumento 4. Amparándose en los Capítulos Dos y Tres de Apocalipsis, se sostiene que, conforme a las siete cartas dirigidas a las siete iglesias de Asia, los judíos incrédulos seguían persiguiendo a los cristianos para el tiempo cuando el libro de Apocalipsis fue revelado, y se afirma que esta clase de persecución no fue efectuada después de la caída de Jerusalén. Se deduce que Apocalipsis fue escrito antes de la caída de Jerusalén. Escrutamos este argumento.
(1) En las siete cartas, ¿qué son las evidencias de una alegada persecución judía contra las iglesias? ¿Acaso lo que dice Apocalipsis 2:9? “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.” ¿O Apocalipsis 3:9? “He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten.” En ambos casos, se aclara que los que decían ser judíos no lo eran, sino que mentían.
(2) En realidad, los judíos incrédulos no desaparecieron de la faz de la tierra después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Al contrario, entre ellos hubo tal resurgimiento después de aquella derrota aplastante que para el año 131 d.C., lograron montar contra el Imperio Romano otra tremenda confrontación sanguinaria. Es de suponerse que los judíos incrédulos del tiempo entre el año 70 y el año 135 siguieran oponiéndose no solo a Roma sino también a los cristianos.
2. En su Léxico Griego-Español, Alfred Tuggy provee la siguiente información. ἀποκάλυψις, εως, ἡ. Revelación, manifestación, apocalipsis. A) Revelación de una verdad en general (con objeto en gen.): Lc. 2:32; Ro. 16:25; Ef. 1:17. B) Revelación por medio de visiones, sueños, etc., (con el autor en gen.): 1 Co. 14:6; 1 Co. 14:26; 2 Co. 12:1; 2 Co. 12:7; Gá. 1:12; Gá. 2:2; Ef. 3:3; Ap. 1:1. (Ver C.). C) Revelación escatológica: Ro. 2:5; Ro. 8:19; 1 Co. 1:7; 2 Tes. 1:7; 1 P. 1:7; 1 P. 1:13; 1 P. 4:13. Ap. 1:1. (Ver B.) (Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento, Alfred E. Tuggy. Editorial Mundo Hispano. El Paso, Texas)
(Presentación gráfica. ¿Cuántos años cubren las profecías?)
(Presentación gráfica. Cinco indicaciones claves.)
(1) ¿Qué todas las profecías se cumplirían dentro de un término de tres meses, tres años, tres siglos o muchos siglos?
(2) Para nosotros los seres humanos, el elemento de relatividad es inherente en el adverbio "pronto", pues este vocablo no identifica con precisión exacta algún tiempo determinado.
(a) El significado o sentido de "pronto" lo determinan el contexto verbal, como además ciertos gestos y aun el tono de voz.
(b) También influye nuestro peculiar concepto humano del "tiempo", pues este elemento es, para nuestra raza, limitado e incierto. En cambio, para Dios, quien "es el único que tiene inmortalidad" (1 Timoteo 6:16), "pronto" no quiere decir necesariamente "de inmediato" o "dentro de unas pocas horas o de unos pocos días", ya que para él "un día es como mil años, y mil años como un día" (2 Pedro 3:8).
2. Apocalipsis 1:3; 22:10. “El tiempo está cerca". Dado que esta frase aparece en el contexto de profecías, entendemos que significa: "El tiempo para iniciarse el cumplimiento de las profecías está cerca".
a) El elemento de relatividad también es atributo inherente del adverbio "cerca".
(1) ¿Cómo debe entenderse este adverbio? ¿"Muy cerca, a punto de comenzarse", como en la declaración del Juan el Bautista: "el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 3:2)? El reino de Dios iba a manifestarse dentro de pocos días en la persona de Cristo y sería establecido entre los hombres dentro de aproximadamente tres años y medio después del anuncio de Juan el Bautista.
(2) O, ¿quiere decir "quizá después de muchos siglos", como en 1 Pedro 4:7, donde escribe el apóstol: "El fin de todas las cosas se acerca"? Pedro no dice que el fin de Jerusalén se acerca sino "el fin de todas las cosas". En su segunda carta, “todas estas cosas” abarcan los cielos, los elementos, “la tierra y las obras que en ella hay” (2 Pedro 3:10-11), y no tan solo Jerusalén o la tierra de Israel. En el Siglo I, Santiago anunció: "La venida del Señor se acerca" (Santiago 5:8). ¿Acaso escogió el Espíritu Santo esta fraseología particular para advertir la inminente destrucción del templo judío y Jerusalén? Semejante aplicación no armoniza con la doctrina del Nuevo Testamento sobre la Segunda Venida de Cristo, la que siempre se relaciona con la resurrección de los muertos, la transformación de los vivos y la destrucción total del universo material.
b) El verdadero significado de "cerca" solo el contexto de Apocalipsis lo puede determinar.
3. Apocalipsis 1:19. "Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas".
a) La expresión "las que han de ser después de estas" indica secuencia de tiempo sin que haya un lapso prolongado de tiempo que separe "las que son" de "las que han de ser después". Primero, "las que son"; enseguida, "las que han de ser después", sin un intervalo largo de tiempo que los separe. Entendemos que Cristo está afirmando que los eventos futuros revelados en Apocalipsis comenzarían a suceder inmediatamente después de la revelación de "las que son", o poco tiempo después.
b) "Las que has visto." El apóstol Juan había visto:
(1) Un ser "semejante al Hijo del Hombre" (1:13);
(2) "Los siete candeleros de oro" (1:12);
(3) Las siete estrellas (1:16).
c) "Las que son." No se trata de las cosas que “son” en nuestro tiempo del Siglo XXI sino de las que “eran” en el tiempo cuando Juan recibió las revelaciones. Se refiere a las circunstancias doctrinales, morales, sociales y políticas que afectaban a las iglesias del Siglo I, en particular a las siete iglesias de Asia, provincia del Imperio Romano. De hecho, las siete cartas, pese a ser breves, revelan mucho acerca del ámbito en el que se desenvolvían aquellas congregaciones.
e) "Las que han de ser." Estas cosas que "han de ser" no son exclusivamente las que serán después del tiempo presente (principios del Siglo XXI), abarcando la frase "han de ser" todas las cosas que iban a suceder desde el tiempo cuando las revelaciones fueron dadas a Juan hasta el tiempo presente, como también algunas cosas que han de suceder durante el período que cubre desde el presente hasta el fin del mundo.
4. Apocalipsis 10:5-7. "El ángel que vi en pie sobre el mar... juró... que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará".
a) En este pasaje, claramente se anuncia el fin del tiempo y, por lo tanto, la consumación del plan (“misterio”) de Dios para la raza humana y el universo. De este hecho se desprende que los eventos profetizados mediante las primeras seis trompetas ocurren antes del fin del tiempo.
b) Al seguir desarrollando nosotros este “Análisis”, estudiaremos otras profecías parecidas a esta del “séptimo ángel” sobre el fin del universo.
5. Conclusiones:
a) Los parámetros de tiempo que establece la terminología "pronto", "el tiempo está cerca" y "las cosas que han de ser después" por un lado y, por el otro extremo, la que dice "el tiempo no sería más", nos llevan a la fuerte convicción de que las profecías de Apocalipsis cubren desde los últimos años del Siglo I después de Cristo hasta el fin de todas las cosas materiales.
b) En adición a los parámetros de tiempo fijados por las frases estudiadas, confirman nuestra conclusión las interpretaciones de las profecías que ofrecemos en esta obra. Veremos que las profecías realmente cubren el tiempo desde los últimos años del Siglo I de nuestra Era hasta el fin del universo.
c) Cualquier otra posición sobre el tiempo que cubren las profecías apocalípticas carece, hasta donde hayamos podido verificar, de evidencias o argumentos convincentes que la respalden.