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PDF del Capítulo Uno, Parte 1

Parte 2 del Capítulo Uno

Miniatura de una imagen disponible para la proyección digital o para imprimir, por ejemplo, en un  acetato para retro proyector: El apóstol Juan escribe la “revelación de Jesucristo”. Proyectarla al principio del estudio. Nota: siguiendo este mismo ejemplo, indicamos cuándo proyectar las demás imágenes confeccionadas para este estudio.

 

APOCALIPSIS

Análisis de las profecías y visiones

Capítulo Uno de este Análisis

Parte 1


La isla de Patmos hoy día. El apóstol Juan se encontraba desterrado en esta isla cuando recibió las visiones audiovisuales de “Apocalipsis”. www.pages.prodigy.net

La naturaleza de Apocalipsis y el valor del libro para el que lo lee. ¿Quién escribió Apocalipsis, dónde y cuándo? Cinco tesis distintas sobre cuántos años cubren las visiones y profecías apocalípticas. Cinco indicaciones claves en el texto mismo del libro de Apocalipsis. 

PDF de Capítulo Uno, Parte 1

[Imagen. La naturaleza del libro. ¿Dónde fue escrito? ¿Quién lo escribió?]

I.  La naturaleza del libro.

A.  “Apocalipsis”, el último libro del Nuevo Testamento, es un escrito de índole  esencialmente profética, siendo esta obra el instrumento escogido por Dios para presentar revelaciones inspiradas en torno a numerosos eventos y circunstancias de la Era Cristiana, como además sobre la identidad, la naturaleza, las acciones y el destino de varias entidades espirituales o seculares-políticas. Se hallan entre las profecías unas cuantas que describen gráficamente el espantoso desenlace final de la gran “Guerra Universal” entre los dos poderosos contrincantes Dios y Satanás. Esta misma “Guerra” es la que toma lugar también en la tierra entre las fuerzas del Bien y del Mal, entre la iglesia verdadera fundada por Jesucristo y las organizaciones, tanto espirituales como seculares, que se oponen a ella y su mensaje divino.

 

Patmos Island
El monasterio de San Juan, en Patmos. www.holiday-in-Athens.com

B.  Los siguientes dos textos inspirados identifican el contenido principal de Apocalipsis.

1.  Apocalipsis 1:1. "La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto…"

a)  “Revelación” es el término inspirado que fija con precisión el contenido del libro de Apocalipsis. ¿Qué contiene esta “revelación”? Contiene la presentación de “las cosas que deben suceder pronto”.

b)  ¿Qué propósito motiva a Dios a dar, mediante Jesucristo, esta “revelación”? También se contesta esta pregunta en el Versículo 1. Se nos dice que Dios desea "manifestar… las cosas que deben suceder". Allá en el Siglo I, estando aún vivo el apóstol Juan, Dios previo, desde su trono en el cielo, “las cosas” que, para aquel tiempo, pertenecían al futuro. No habían sucedido aún, pero acontecerían en el futuro después de la fecha en que Juan recibió “la revelación”. "Deben suceder", es decir, el Dios omnisciente, contemplando el espacio de tiempo desde el Siglo I a través de los siglos subsiguientes de la Era Cristiana, discernía claramente “las cosas” que iban a pasar, al menos las que quería “manifestar” a la iglesia. Pero, qué conste: prever no es sinónimo de predestinar. Dios preveía que sucederían muchas cosas malas, como también cosas buenas, hecho que comprueba siquiera la lectura somera de Apocalipsis. Ahora bien, las malas se manifestarían, no porque la Deidad las programara o predestinara adrede, sino más bien a consecuencia del pecado ya existente en el mundo desde la caída de Adán y Eva. Sucederían a resultado del poder de Satanás en los seres humanos sometidos voluntariamente a él. Ya que la “simiente corruptible” (1 Pedro 1:23-25) continuaría permaneciendo en la tierra también durante toda la Era Cristiana, se producirían, inevitablemente, cosas malas a lo largo de esta Era, pues “el árbol malo da frutos malos” (Mateo 7:15-20). Además, algunas de “las cosas” previstas deberían suceder porque Dios mismo determinó intervenir providencialmente en ciertas situaciones humanas para que se ejecutara “lo que él quiso” (Apocalipsis 17:14-17).

2.  Apocalipsis 1:3. "Las palabras de esta profecía." Esta expresión también pone de relieve el contenido céntrico de Apocalipsis. Fundamentalmente, su contenido es de "profecía", en contra distinción a revelaciones básicamente hortatorias (de exhortación), consoladoras o doctrinales.

II.  El valor de Apocalipsis para quien lo lee. Nos parece oportuno explicar en esta sección el origen de nuestro Análisis de las profecías y visiones, y la meta que perseguimos en su desarrollo.

A.  El valor de Apocalipsis. Muchísimas personas que leen aunque sea solo una porción de Apocalipsis, opinan que el libro es demasiado difícil de entender, aun indescifrable en las partes de alto contenido metafórico. Pronto se desorientan en su estudio, desanimándose, al tropezar con tantas exóticas figuras retóricas. Se escuchan exclamaciones tales como: “¡Leer o estudiar ese libro es una pérdida de tiempo!” “Cada comentarista interpreta el libro a su manera, presentando casi todos y cado uno explicaciones contradictorias.” Pues bien, a la verdad, el libro no es fácil. Sin embargo, desde el primer versículo se destaca su importancia y valor para el lector, y por ende, se infiere que entenderlo no es totalmente imposible.

1.  Apocalipsis 1:3. “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas…” ¿Se da cuenta? ¡Leer u oír “las palabras de esta profecía” trae bienaventuranzas! Pero, ¿cómo recibir bendiciones si casi todo el libro es, conforme a la apreciación de no pocos, un misterio envuelto en un enigma? ¿Cómo guardar “las cosas” de este libro si no son entendibles? ¿Con qué lógica manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto” (Apocalipsis 1:1) si estas “cosas” no son comprensibles?

2.  Apocalipsis 22:7 y 9. “Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” El ángel que mostraba al apóstol Juan “estas cosas” se identifica, diciendo: “Yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro(Apocalipsis 22:9). Recalcamos: ¿cómo guardarlas los humanos, o siquiera los ángeles, si no se pueden entender?

3.  Apocalipsis 22:16. Apocalipsis fue dado por Dios para “testimonio… en las iglesias” (Apocalipsis 22:16). Pero, si este “testimonio” no es entendible, ¿con qué lógica darlo “en las iglesias”?

4.  Apocalipsis 19:10. “El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía” (Apocalipsis 19:10). Esto quiere decir, a nuestro entender, que “la profecía”, y por inferencia, su real y fiel cumplimiento, figura notablemente en el “testimonio” que Jesús da “en las iglesias”, y también como orientación o aviso para el mundo inconverso. Pero, este “testimonio de Jesús” solo traería confusión y hasta burla de resultar totalmente incomprensible. Surtiría el mismo efecto que hablar “lengua extraña”, sin interpretarla, en presencia de quien no la entienda (1 Corintios 14:9-11, 27-28).

5.  Conclusión. A la luz de estos textos, al autor de este Análisis le parece no solo razonable y beneficioso sino también absolutamente necesario escudriñar Apocalipsis asidua y pacientemente. Aún más, se tiene como un deber impuesto implícitamente por Dios. Así que, este servidor viene esforzándose, hace tiempo, para cumplir con lo que percibe como su deber personal de entender, al grado máximo posible, las profecías y visiones del libro. Respetado lector, le animamos a hacer otro tanto. Personalmente, ya he podido comprobar que Apocalipsis es un enorme tesoro riquísimo y variado. Examinarlo poco a poco, explorando, visualizando, profundizando, aprendiendo, haciéndolo nuestro, redunda en bendiciones valiosísimas, siendo una de las más grandes la de certificar la veracidad del libro. Y esto se logra al presenciar nosotros el incuestionable cumplimiento de profecías proyectadas para el tiempo que vivimos, al igual que verificar el asombroso cumplimiento de profecías y visiones dadas, conforme a nuestra apreciación, para etapas anteriores de la Era Cristiana.

B.  Para este Análisis de las profecías y visiones de Apocalipsis establecemos la meta siguiente: presentar las interpretaciones que, a nuestro juicio, son las más lógicas por ser las que mejor armonizan entre sí, concuerdan con las demás Escrituras inspiradas y se ajustan a los eventos ya transcurridos durante la Era Cristiana, como también a los acontecimientos y las circunstancias significativas del tiempo presente (segunda década del Siglo XXI). A pesar de haber desarrollado el autor de este Análisis fuertes convicciones sobre el significado y la aplicación de las profecías y visiones, jamás pretende que sea aceptada su interpretación como la definitiva o la única admisible. Lejos de declarar su análisis “finalizado de una vez para siempre”, sigue investigando materias relacionadas y comparando otras interpretaciones con la que él ofrece. A propósito, este Análisis no es una mera recopilación o comparación de interpretaciones ya publicadas, sino mayormente el resultado de estudios e investigaciones originales. En este Análisis, no pretendemos descubrir y refutar toda interpretación contraria a la nuestra. Hace años, se me asignó la tarea de enseñar el libro de Apocalipsis a los alumnos de la Escuela de Estudios Bíblicos Intensivos de las Iglesias de Cristo en Puerto Rico, tomando el curso, a estas alturas, el quinto grupo de estudiantes. Esta obra resulta ser, pues, el fruto de intensos estudios efectuados durante unos cuantos años, acompañados por la ferviente oración de no defraudar o instruir erróneamente al estudiantado. Seguramente, el lector perspicaz aprecia la importancia de también estudiar él mismo detenida y objetivamente todas las interpretaciones traídas antes de hacer cualquier evaluación.

 

III.  El trasfondo histórico de Apocalipsis.

A.  ¿Quién es el autor?

1.  Dios es el autor. “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio… y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan…” (Apocalipsis 1:1). Cuatro seres desempeñaron distinto papeles para hacer llegar a la iglesia, y por vía de la iglesia, a la humanidad, el libro de Apocalipsis, circunstancia que también contribuye a revestirlo de aún más importancia. Los cuatro seres:

a)  Dios es quien concibe el libro y compone su mensaje.

b)  Jesucristo recibe de su Padre el mensaje, llamándose el libro “la revelación de Jesucristo”.

c)  Un ángel recibe de Jesucristo “la revelación”.

d)  El apóstol Juan recibe del ángel “la revelación”.

2.  Juan mismo afirma haber recibido la revelación.

a)  Apocalipsis 1:1. "La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan."

b)  Apocalipsis 1:4. "Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono."

c)  Apocalipsis 1:9. "Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo."

d)  Apocalipsis 21:2. "Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido."

e)  Apocalipsis 22:8. "Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas."

3.  Los siguientes escritores del Siglo II y de la primera parte del Siglo III de la Era Cristiana atestiguan que el apóstol Juan recibió y escribió el libro de Apocalipsis: Justino Mártir, Ireneo, Clemente, Origen, Tertuliano e Hipólito.

B.  ¿Dónde fue escrito? "En la isla llamada Patmos" (1:9).

1.  La localización de Patmos, su tamaño y su topografía: "Unos 100 km. al suroeste de Éfeso, 16 km. de largo por 12 de ancho, rocosa y sin árboles. Se informa que Juan fue desterrado allí durante la persecución bajo Domiciano en el año 95 d. C., suelto y permitido su regreso bajo el emperador siguiente, Nerva, en el 96 d. C. y que vivió hasta el reinado de Trajano que comenzó en el 98 d. C." (Compendio manual de la Biblia, Henry Haley, 609).

2.  La razón por la cual Juan se encontraba en la isla:

a)  "Por causa de la palabra de Dios" (1:9).

b)  "Y el testimonio de Jesucristo" (1:9).

C.  ¿Cuándo fue escrito Apocalipsis? En el año 95 d. C., o quizá en el 96.

1.  La razón principal que nos lleva a concluir que Apocalipsis fuese escrito en el año 95, o el año 96, después de Cristo descansa en el testimonio de Ireneo, cristiano erudito, autor y apologista que vivió en el Siglo II. Ireneo escribió: "La Revelación fue vista no hace mucho tiempo sino casi durante el tiempo de nuestra generación hacia el fin del reinado de Domiciano".

a)  El emperador romano Domiciano reinó desde el año 81 d. C. hasta el año 96 d. C.

-“Tito Flavio Domiciano (51-96), emperador romano (81-96). Era el segundo de los hijos del emperador Vespasiano, y hermano del emperador Tito, a quien sucedió. A pesar de ser popular entre el Ejército, los senadores le odiaron por sus intentos de dominarles y en especial por su adopción del título de dominus et deus (‘señor y dios’). En el 85, se nombró censor perpetuo, lo que le dio el derecho vitalicio de supervisar el comportamiento del Senado. Después de la sublevación de Saturnino, y en particular durante los tres últimos años de su reinado, aterrorizó a la aristocracia, ejecutó a muchos de sus miembros por supuestos actos de traición y confiscó sus posesiones para hacer frente a sus crecientes gastos. Expulsó de Roma a los filósofos y matemáticos, y persiguió a los cristianos. El 16 de septiembre del 96, fue asesinado en una conjuración de los oficiales de la corte y de su esposa, la emperatriz Domicia.” (Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993--2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.)

b)  Ireneo, nacido en el año cerca de 140 d. C., era contemporáneo de Policarpo, asegurando haber escuchado a este predicar.

-“San Ireneo (c. 140-202), prelado cristiano y padre de la Iglesia. Nació en Asia Menor y de niño escuchó predicar a san Policarpo, obispo de Esmirna, discípulo de san Juan Evangelista. En el 177 fue nombrado obispo de Lyon, cargo en el que logró muchas conversiones entre los galos.” (Microsoft ® Encarta ® 2007. © 1993--2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.)

c)  Policarpo, quien murió en el año 155 d. C., era, a su vez, contemporáneo del apóstol Juan por más de veintinueve años.

d)  Conclusión importante. Ireneo tuvo amplias oportunidades personales para obtener directamente de Policarpo información fidedigna acerca del apóstol Juan, sus obras en el Reino de Dios y sus escritos.

e)  Objeción a la conclusión. Se alega que el lenguaje de Ireneo en el idioma original es ambiguo dando lugar a una interpretación diferente, a saber, que el pergamino de Apocalipsis, supuestamente ya existente desde antes del año 67 d. C., fuera visto en el año 95 ó 96 d. C., o que Juan mismo, como persona viva en la tierra, fuera visto.

f)  Evaluación de la objeción. El contexto de la afirmación de Ireneo claramente indica que se trata de las visiones de Apocalipsis, y no del pergamino en el que las visiones fueran escritas. “La Revelación fue vista”, escribe Ireneo. “Fue vista” armoniza perfectamente con el medio utilizado por Dios para transmitir las profecías, a saber, escenarios que el apóstol Juan vio transcurrir como en vivo. Consideremos: el verbo "Vi" aparece por lo menos treinta y siete veces en Apocalipsis, y el verbo "Miré", al menos doce veces. Ciertamente, "la Revelación fue vista", tal y como dice Ireneo. Estas consideraciones invalidan, a nuestro parecer, la objeción.

g)  La expresión "no hace mucho tiempo sino casi durante el tiempo de nuestra generación" la consideramos una evidencia inexpugnable de que Apocalipsis data desde el año 95 d. C. y no desde la década de los sesenta del Siglo I. Razonemos objetivamente. Ireneo nació cerca del año 140 d. C., datando sus obras literarias principales desde más o menos el año 180 d. C. (La enciclopedia británica, Tomo XII, Página 633, 1964). Diciendo Ireneo “nuestra generación”, se dirige a la generación existente en el momento cuando compuso su escrito, o sea, la generación viva para los años del 130 a más o menos el 188. Tomemos nota: para aquella generación de Ireneo, la sexta década del Siglo I no era, en definitiva, “casi durante” su tiempo, habiendo transcurrida entre sesenta y cien años, o más, antes de su generación. En cambio, bien que el año 95 d. C. no cayera precisamente dentro del tiempo sino casi durante el tiempo” de la generación viva cuando Ireneo escribió “Contra herejías”, obra donde aparecen las palabras citadas, se acerca por veintiocho años, o más, a la generación de Ireneo que la fecha del 67 d. C.

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Ireneo escribe sobre Apocalipsis.

-Algunos datos pertinentes.

-Ireneo nació entre el año 120 d. C. y el 140 d. C. Murió en el año 202 d. C.

-Su obra “Contra herejías” fue escrita entre los años 182 d. C. y 188 d. C.

-Los datos sobre su vida y sus comentarios sobre Apocalipsis se encuentran en “Los padres eclesiásticos de la época antes del Concilio de Nicea”, Tomo I, Páginas 309-567. (Publicado en inglés por Wm. B. Eerdmans Publishing Company, Grand Rapids, Michigan, USA. Edición de junio de 1975.)

-Ireneo escribió una refutación extensa de las herejías de su tiempo en la obra titulada “Contra herejías”, presentando en este libro interpretaciones sobre algunas profecías de Apocalipsis. Las citamos, no con el propósito de analizarlas detenidamente, sino para poner en claro que, para Ireneo, las profecías apocalípticas recibidas por el apóstol Juan NO fueron cumplidas antes del año 70 d. C.

-Reiteramos: en cuanto a la fecha para cuando el apóstol Juan recibiera las profecías de Apocalipsis, Ireneo dice: “La visión apocalíptica... fue vista no hace mucho tiempo, sino casi en nuestros días, hacia fines del reinado de Domiciano”  (Tomo I, 559-560). Él alude a “todas las copias antiguas aprobadas” de Apocalipsis existentes en su tiempo (Tomo I, 558). Así que, se sobreentiende que no se trata de dos o tres copias nuevas sino de una cantidad de “copias antiguas”.

-Comentarios de Ireneo sobre Apocalipsis.

-Ireneo afirma que los diez reyes (diez cuernos) aún no habían venido (Tomo I, Página 559), que el Imperio Romano (el reino que estaba en poder cuando vivía Ireneo) sería dividido entre ellos, que los diez reyes serían los “últimos” y que el “hombre de perdición” vendría sentado sobre ellos. Dice que los diez reyes son los diez dedos de la imagen que vio Nabucodonosor y que Cristo es la piedra pequeña que desmenuzó la estatua vista en la visión de Nabucodonosor, según revelada e interpretada en Daniel 2 (Tomo I, 553-555).

-Opinó que el Anticristo se sentaría en un templo en Jerusalén y que su “tiranía” duraría tres años y medio, durante los cuales los santos serían perseguidos y vencidos (Tomo I, 553-554). Lo identifica como la primera bestia del Capítulo 13 de Apocalipsis.

-Con claridad inconfundible, Ireneo indica que, para él, las profecías de Apocalipsis no se habían cumplido, pues escribe: “Cuando venga el Anticristo...” (Tomo I, 557), y referente a la bestia dice: “Cuando venga...” (Tomo I, 558). Refiriéndose a los diez reyes, explica que sería necesario esperar su aparición (Tomo I, 559). Se deduce, por lo tanto, que Ireneo proyectaba la aparición de estos seres para un tiempo futuro a los años del 182 al 188 d. C., tiempo en el que escribió los textos citados. Definitivamente, no fijó el cumplimiento de las profecías para la década de los sesenta del Siglo I.

-Para él, se concentran en la bestia “toda suerte de iniquidad y de engaño... todo poder apóstata” (Tomo I, 558).

“También Lateinos tiene el número seiscientos sesenta y seis; y es una solución muy probable, siendo éste el nombre del último reino de los cuatro vistos por Daniel. Pues, quienes gobiernan en el presente son latinos.” Sugiere como “meritorio” el nombre “Titán”, el cual se deletrea en griego “Teitan”, dando sus letras el valor numérico de 666. Añade: “Hay una probabilidad muy fuerte de que se llame Titán el (Anticristo) que ha de venir. Sin embargo, no tomaremos el riesgo de pronunciar positivamente al respecto” (Tomo I, 559).

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2.  A pesar del testimonio de Ireneo, algunos comentaristas insisten en que Apocalipsis fue escrito antes del año 70 d. C., presentando los siguientes argumentos.

a)  Argumento 1. Para el año 95 d. C., el apóstol Juan hubiese tenido noventa años de edad, o quizá más. Se deduce que hubiese sido demasiado viejo, y por ende, físicamente débil, para recibir las extensas y complicadas revelaciones de Apocalipsis. Respondemos:

(1)  Quien sostiene este argumento pone en tela de juicio el poder de Dios de conservar a Juan fuerte en cuerpo, mente y espíritu para que siguiera activo en el Reino espiritual aun cuando ya muy avanzado de edad. Quizá las palabras de Cristo en Juan 21:22 indiquen que Dios proyectara para Juan largos años de servicio. "Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a tí?" Es decir, "Si quiero que Juan viva largos años, aun a una edad muy avanzada, tengo potestad y poder para lograrlo".

(2)  El historiador cristiano Eusebio de Cesarea (269 – 339 d. C.) anota, en su obra Historia eclesiástica, varias evidencias según las que el apóstol Juan, una vez fallecido el emperador perseguidor Domiciano en 96 d. C., salió de Patmos, yendo a vivir en Éfeso, donde permaneció unos años más ocupado en obras del Señor.

Sección XX, 9 de Historia eclesiástica

“9. Así pues, entonces, según una antigua tradición nuestra, el apóstol Juan, viniendo del destierro en la isla, pasó a vivir a Éfeso.”

Sección XXIII de Historia eclesiástica

“1. Por entonces [desde 96 hasta el reinado de Trajano: 98 – 117 d. C.    93], el apóstol y evangelista Juan, aquel a quien Jesús amaba, todavía estaba con vista en Asia y continuaba allí cuidando de la iglesia tras volver del destierro de la isla, una vez que hubo muerto Domiciano.

2. Bastarán los testigos para garantizar que entonces Juan todavía vivía, pues ambos son fidedignos y reconocidos en la ortodoxia de la iglesia. Se trata de Ireneo y de Clemente de Alejandría.

3. El primero, en algún punto del libro II de Contra las herejías [2.33], escribe lo siguiente: «Y todos los ancianos de Asia que mantienen contactos con Juan, el discípulo del Señor, dan testimonio de que lo transmite Juan, pues permaneció con ellos hasta los tiempos de Trajano».

4. También el libro III de la misma obra expone así: «Pero incluso la iglesia de Éfeso, puesto que la fundó Pablo y que Juan permaneció en ella hasta los tiempos de Trajano, es un testimonio verdadero de la tradición de los apóstoles». [3.3]

5. Por otro lado, Clemente indica el mismo tiempo, y añadió un relato, indispensable para aquellos que gustan de oír cosas hermosas y de algún provecho, a la obra que tituló ¿Quién es el rico que se salva? Así pues, tómala y lee lo que allí se halla escrito.” [El texto de ¿Quién es el rico que se salva? se puede leer en www.editoriallapaz.org/historia_Juan_apostol_joven_Efeso.htm]

(3)  En el contexto de años de vida y largo servicio en la iglesia de Cristo, Simeón, hijo de Cleofás (Lucas 24:18), hasta iguala o supera al apóstol Juan, pues ¡Simeón fue martirizado a los ciento veinte años de edad! Eusebio de Cesarea relata lo siguiente acerca de Simeón.

Sección XXXII de Historia eclesiástica

“1. Una tradición sostiene que, en el tiempo del emperador cuya época estamos estudiando [la de Trajano: 98 – 117 d. C.], después de Nerón y Domiciano, resurgió en ciertas partes y en las ciudades una nueva persecución contra nosotros por causa de las revueltas del pueblo. En ésta, el hijo de Clopás [Cleofás –Lucas 24:28], el cual ya indicamos que fue el segundo en ser instituido obispo de la iglesia de Jerusalén, nos hemos enterado que murió martirizado.

2. De esto es testigo aquel Hegesipo que ya hemos citado en diversas ocasiones. Añade que, claramente en ese mismo tiempo, Simeón sufrió una acusación y que fue atormentado por muchos días, y de muchos modos diferentes, hasta que, dejando consternado al mismo juez y a los suyos, alcanzó una muerte parecida a la Pasión del Señor.

[Hegesipo de Jerusalén: c. 110 – c. 180 d. C. Convertido a Cristo, Hegesipo escribió una historia de la iglesia primitiva, de la cual solo se conservan ocho porciones citadas por Eusebio de Cesarea en su Historia eclesiástica.]

3. Pero no hay nada como escuchar al propio autor, que refiere textualmente lo que sigue: «Por esto, claramente algunos herejes acusan a Simón, hijo de Clopás [Cleofás], a causa de ser descendientes de David y cristiano, y de este modo sufre el martirio a los ciento veinte años de edad, en tiempos del emperador Trajano y del gobernador Ático».

4. Hegesipo dice que sucedió que sus acusadores, cuando se investigaba acerca de la tribu real de los judíos, fueron apresados porque ellos también pertenecían a ella.

-Calculando un poco se puede decir que Simón vio y oyó en persona al Señor, tomando como prueba su larga edad y la referencia, en los Evangelios, a María de Clopás, el cual, como ya demostramos, era su padre.

5. Este mismo escritor dice que otros descendientes de uno de los que llaman hermano del Señor, de nombre Judas, también vivieron hasta este reinado tras dar testimonio de la fe en Cristo en época de Domiciano, como ya relatamos anteriormente, y escribe como sigue:

6. «Así pues, llegan y se ponen a la cabeza de toda iglesia por ser mártires y de la familia del Señor. Y una vez que hubo una profunda paz en la Iglesia aún permanecen hasta el emperador Trajano, hasta que el hijo del tío del Señor, al que llamamos antes Simón, hijo de Clopás, fue del mismo modo denunciado y acusado por las sectas. También él, por la misma causa, bajo el gobernador Ático, por muchos días dio testimonio mientras lo torturaban, de manera que todos se maravillaban en extremo, incluso el gobernador, de cómo lo aguantaba, siendo ya de ciento veinte años de edad. Finalmente ordenaron que fuera crucificado».

[Citas de Historia eclesiástica copiadas electrónicamente de www.escrituras.tripod.com  (Traductor no identificado. Ennegrecimiento de ciertas palabras y frases por HSdeÁ.)]

(4)  Policarpo, uno de los obispos de la iglesia en Esmirna, estuvo activo en la iglesia hasta ya entrado en años. Nacido en el año 69, o 70, d. C., fue muerto en el año 155 d. C., sufriendo martirio al rehusar negar a Cristo. Tenía ochenta y seis años de edad. [Martirio de Policarpo. www.editoriallapaz.org/historia_Policarpo_martirio.htm]

(5)  En el presente, no faltan cristianos de edad avanzada cuyas aportaciones a la obra del Señor siguen siendo sustanciales. Entre ellos figuran quienes redactan libros y artículos valiosos basados en sus largos años de estudio, oración, meditación, observación y experiencia.

b)  Argumento 2. Se observa que no hay alusión alguna en el libro de Apocalipsis a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C., "el evento más importante, en términos religiosos, en dos mil años", a opinión de cierto comentarista (Burton Coffman, Comentario sobre Apocalipsis, Introducción, Página 5). Se concluye que el libro de Apocalipsis fue escrito antes de referido evento. Analizamos este argumento.

(1)  En primer lugar, ciertamente han transcurrido durante la Era Cristiana eventos más importantes para nosotros los cristianos que la destrucción de Jerusalén. Por ejemplo: las persecuciones que sufrió la iglesia verdadera a manos de los romanos antes de la conversión de Constantino, el nacimiento y el desarrollo de la segunda bestia (la "gran apostasía"), las fieras persecuciones de la "madre iglesia apóstata” contra los cristianos verdaderos, la aparición y la obra de los "diez cuernos" o la iniciación y el desarrollo del Milenio. En términos de su impacto directo sobre la iglesia, ¿no tienen estos eventos muchísimo más importancia que la caída de Jerusalén? La destrucción de Jerusalén tuvo muchísimo más importancia para los judíos inconversos que para la iglesia del Señor.

(2)  Además, si Apocalipsis fue escrito antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70, se anticiparía la inclusión en el libro de profecías detalladas sobre aquel evento. De no haberlas, se deduce que la “revelación” fue recibida después de la destrucción de Jerusalén. De hecho, no hay tales profecías en Apocalipsis. En la próxima partida se trae el ejemplo de un comentarista que discrepa de esta afirmación, aplicando él muchas de las profecías de Apocalipsis precisamente a la destrucción de Jerusalén.

c)  Argumento 3. En su comentario "El libro de Revelación" (Noble Patterson Publisher-Distributor, PO. Box 7410, Ft. Worth, TX 76111, 1966), Foy E. Wallace, Hijo, afirma que Apocalipsis fue escrito "temprano en el reinado de Nerón y antes de la destrucción de Jerusalén" (Página 29). Sostiene que se trata de profecías sobre "el derrocamiento de la Jerusalén apóstata, la obliteración de la teocracia judaica con la demolición del templo, la caída calamitosa del judaísmo y el fin catastrófico del estado de Israel"; que el triunfo de la iglesia sobre los poderes perseguidores "se simboliza mediante las escenas triunfantes de una resurrección y una entronización, ambas figurativas; y que... las visiones del Libro de Revelación fueron cumplidas en las experiencias de las iglesias de aquel periodo, no alcanzando el Apocalipsis el tiempo más allá de la era de las persecuciones romanas contra la iglesia" (Página 27).

(1)  No obstante la aseveración del comentarista Wallace al efecto de que cualquier otra interpretación sería forzada, haciendo violencia al lenguaje del libro (Página 30), encontramos la suya conflictiva con realidades históricas, como además limitada en extremo la aplicación que él hace de las profecías y visiones apocalípticas, pues comprime el cumplimiento de la mayoría dentro de unos pocos años de la sexta década del Siglo I, limitando todas al tiempo del Imperio Romano previo a la conversión del emperador Constantino.

(a)  Por ejemplo, referente a la profecía de Apocalipsis 13:7, el comentarista Wallace dice que Satanás obró por medio de los emperadores romanos, particularmente por Nerón, para vencer a los santos mediante "la destrucción de Jerusalén, la ciudad sagrada y el templo santo" (Páginas 292-293). Pero, ¿venció Nerón a los cristianos? ¡De modo alguno! Mató sí a algunos, más sin embargo la iglesia siguió creciendo a pasos agigantados. ¿Resultó la destrucción de Jerusalén en la derrota de los santos? ¡Desde luego que no! Quienes quedaron vencidos eran los judíos incrédulos y no los santos de la iglesia.

(b)  El comentarista Wallace dice que la "tierra" (Apocalipsis 13:1) es "la gente de Palestina" (Página 295), y que la segunda bestia son "los perseguidores gobernantes de Palestina" (Página 296), ofreciendo una pequeña explicación enigmática sobre la "imagen" de la bestia, la que no armoniza con la descripción dada en el Capítulo 13 de Apocalipsis. En la sexta década del Siglo I, ¿ordenaron los gobernantes de Palestina a los judíos a fabricar una imagen al emperador? ¿Mandaron a los judíos a matar a los cristianos que no adorasen al emperador? ¿Intervinieron para controlar absolutamente el comercio en Palestina, poniendo una marca tanto en los judíos como en los cristianos que no rindieran culto al emperador? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Cuáles son las evidencias?

(c)  Disertando sobre la "gran ramera", el comentarista Wallace asevera que Jerusalén es la única ciudad que responde a las descripciones simbólicas del Capítulo 17 de Apocalipsis, añadiendo que ella es la "madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra", y que la "tierra" de la profecía encierra solo a Judea y Palestina, nada más (Páginas 364-365). Estimado lector, traeremos, con el favor de Dios, una interpretación más acorde con los hechos históricos, demostrando ampliamente que la Roma "espiritual", corrupta en doctrina y vida, hace mucho mejor el rol de "madre de las rameras" que la Jerusalén terrenal del Siglo I.

(2)  Las profecías detalladas sobre la destrucción de Jerusalén las encontramos en Mateo 24, Marcos 13, Lucas 17:20-37 y Lucas 21, y no en Apocalipsis.

d)  Argumento 4. Amparándose en los Capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, se sostiene que, conforme a las siete cartas dirigidas a las siete iglesias de Asia, los judíos incrédulos seguían persiguiendo a los cristianos para el tiempo cuando el libro de Apocalipsis fue revelado, y se afirma que esta clase de persecución no fue efectuada después de la caída de Jerusalén. Se deduce que Apocalipsis fuese escrito antes de la caída de Jerusalén. Escrutamos este argumento.

(1)  Leemos atentamente las siete cartas, preguntado: ¿Qué son las evidencias de una alegada persecución judía contra las iglesias? ¿Acaso lo que dice Apocalipsis 2:9? “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.” ¿O Apocalipsis 3:9? “He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten.” Observamos que en ambos textos se aclara que los que decían ser judíos no lo eran, sino que mentían.

(2)  En realidad, los judíos incrédulos no desaparecieron de la faz de la tierra después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. Al contrario, entre ellos hubo tal resurgimiento después de aquella derrota aplastante que para el año 131 d. C., lograron montar contra el Imperio Romano otra tremenda confrontación sanguinaria. Dadas estas circunstancias, es de suponerse que los judíos incrédulos del tiempo entre el año 70 y el año 135 siguieran oponiéndose no solo a Roma sino también a los cristianos.

D.  El significado de "Apocalipsis" (ἀποκάλυψις).

1.  El reconocido lexicógrafo Joseph Henry Thayer, D.D., define el vocablo griego ἀποκάλυψις (Apocalipsis) como sigue: "Poner al descubierto". Según él, se trata de "la instrucción acerca de las cosas divinas antes no conocidas". Específicamente, en el caso del último libro del Nuevo Testamento llamado “Apocalipsis” se trata de "la revelación de las cosas futuras relacionadas con la consumación del reino divino" (El léxico Griego-Inglés de Thayer, 62).

2.  En su Léxico Griego-Español, Alfred Tuggy provee la siguiente información. ἀποκάλυψις, εως, ἡ. Revelación, manifestación, apocalipsis. A) Revelación de una verdad en general (con objeto en gen.): Lc. 2:32; Ro. 16:25; Ef. 1:17. B) Revelación por medio de visiones, sueños, etc., (con el autor en gen.): 1 Co. 14:6; 1 Co. 14:26; 2 Co. 12:1; 2 Co. 12:7; Gá. 1:12; Gá. 2:2; Ef. 3:3; Ap. 1:1. (Ver C.).  C) Revelación escatológica: Ro. 2:5; Ro. 8:19; 1 Co. 1:7; 2 Tes. 1:7; 1 P. 1:7; 1 P. 1:13; 1 P. 4:13. Ap. 1:1. (Ver B.) (Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento, Alfred E. Tuggy. Editorial Mundo Hispano. El Paso, Texas)

3.  Contrasta con estos léxicos la definición del Diccionario de uso del español, Tomo 1, Página 215, donde se afirma que Apocalipsis es el "Último libro del Nuevo Testamento, que se refiere a lo que ocurrirá al acabarse el mundo".

a)  La expresión "lo que ocurrirá al acabarse el mundo" implica que las profecías de Apocalipsis no cubran los casi veinte siglos ya transcurridos de la Era Cristiana sino que se limiten solo a los eventos del fin del universo y del tiempo.

b)  Infinidad de tratados, libros, sermones, sitios de Internet, etcétera, sobre Apocalipsis respaldan esta misma línea de interpretación. Por ejemplo, el autor Louis Scoczek sostiene que todas las profecías de Apocalipsis se cumplen durante los últimos siete años de la existencia de la tierra, no aplicando él ninguna profecía apocalíptica a los veinte siglos ya transcurridos del cristianismo (El Apocalipsis al día, Libros CLIE, Terrassa (Barcelona), España. Página 302). Sin embargo, evidencias abundantes rinden insostenible esta tesis, las que serán presentadas con lujo de detalle en este “Análisis”.

4. "Apocalipsis" y "apocalíptico" figuran con frecuencia asombrosa en obras literarias y cinematográficas de actualidad, casi siempre en el contexto de eventos catastróficos de índole malévola que presagien el colapso total de civilizaciones o el fin violentísimo del mundo. Su uso obedece a las percepciones populares sobre el significado de “Apocalipsis” y el supuesto tiempo para el cumplimiento de las profecías.

5. Para el entendimiento correcto de Apocalipsis, tengamos presente en todo momento el significado básico de la palabra griega original: "poner al descubierto". Aplicado al libro de Apocalipsis escrito por el apóstol Juan, esto quiere decir: "descubrir a la luz eventos y condiciones futuras". Profundizándonos en las profecías y las evidencias de su cumplimiento, veremos que ese "futuro" comenzó a fines del Siglo I, y no en la última mitad del Siglo XX, o, como especulan algunos intérpretes, que todavía, a estas alturas, ni siquiera haya comenzado. 

 

[Imagen. ¿Cuántos años cubren las profecías?]

IV. ¿Cuánto tiempo cubren las profecías de Apocalipsis?

A.  Anotamos, a continuación, algunas teorías respecto al tiempo que cubren las profecías apocalípticas.

1.  Teoría. Cubren desde el reinado del emperador Nerón hasta el año 70 d. C., o sea, cubren tan solo unos pocos años de la sexta década del Siglo I.

2.  Teoría. Cubren desde el reinado de Nerón hasta la conversión del emperador romano Constantino en el año 324 d. C.

3.  Teoría. Cubren desde la década de los sesenta del Siglo I hasta el año 476 d. C., fecha en que Odeacro, varón no romano, ocupó el trono del Imperio Romano.

-Curiosamente, se encuentra en muchas obras de índole histórica un error mayúsculo acerca de la fecha para el fin del Imperio Romano, a saber, que aquel Imperio cayera en el año 476 d. C., idea creída y propagada ampliamente hasta el sol de hoy. Lo cierto es que no cayó hasta más de un milenio después del año 476, hecho comprobado por Edward Gibbon, Will Durant y otros historiadores de renombre. Sobre este particular se abunda mucho en este “Análisis”, particularmente en la exposición sobre los Capítulos 13 y 17 de Apocalipsis.

4.  Teoría. Con la excepción de las siete cartas a las iglesias de Asia, cubren desde más o menos la década de los sesenta del Siglo XX (1960 - 1969), cuando muchos predicadores pentecostales y otros líderes religiosos comenzaron a predecir la inminente Segunda Venida de Cristo, hasta una “Tercera Venida” de Cristo, proyectada por ellos, para poner fin al mundo.

5.  Teoría. Cubren desde algún punto en el futuro cercano, después del presente año (2010), hasta la culminación del plan de Dios para la raza humana y el universo, siendo esta la posición del Sr. Louis Scoczek, citado anteriormente, solidarizándose con él muchísimos expositores de actualidad.

6.  Aseveración nuestra. Cubren desde el año 95 d. C. hasta el fin del mundo y del tiempo.

 

[Imagen. Cinco indicaciones claves.]

B.  Para la determinación acertada de cuánto tiempo cubren las profecías apocalípticas Dios nos proporciona cinco indicaciones claves en pasajes del mismo libro de Apocalipsis. Apocalipsis 1:1; 1:3; 22:10; 1:19 y 10:5-7.

1.  Apocalipsis 1:1. "La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto".

a)  ¿Qué quiere decir "pronto"?

(1)  ¿Qué todas las profecías se cumplirían dentro de un término de tres meses, tres años, tres siglos o muchos siglos?

(2)  Para nosotros los seres humanos, el elemento de relatividad es inherente en el adverbio "pronto", ya que este vocablo no identifica con precisión exacta algún tiempo determinado.

(a)  El significado o sentido de "pronto" lo determinan el contexto verbal, como además ciertos gestos y aun el tono de voz.

(b)  También influye nuestro peculiar concepto humano del "tiempo", pues este elemento es, para nuestra raza, limitado e incierto. En cambio, para Dios, quien "es el único que tiene inmortalidad" (1 Timoteo 6:16), "pronto" no quiere decir, necesariamente, "de inmediato" o "dentro de unas pocas horas o de unos pocos días", ya que para él "un día es como mil años, y mil años como un día" (2 Pedro 3:8).

2.  Apocalipsis 1:3; 22:10. “El tiempo está cerca." Dado que esta frase aparece en el contexto de profecías, entendemos que significa: "El tiempo para iniciarse el cumplimiento de las profecías está cerca".

a)  El elemento de relatividad también es atributo inherente del adverbio "cerca".

(1)  ¿Cómo debe entenderse este adverbio? ¿"Muy cerca, a punto de comenzarse", como en la declaración del Juan el Bautista: "el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 3:2)? De hecho, el reino de Dios iba a manifestarse dentro de pocos días en la persona de Cristo y sería establecido entre los hombres dentro de aproximadamente tres años y medio después del anuncio de Juan el Bautista.

(2)  O, ¿quiere decir "quizá después de muchos siglos", como en 1 Pedro 4:7, donde escribe el apóstol: "El fin de todas las cosas se acerca"? Pedro no dice que el fin de Jerusalén se acerca sino "el fin de todas las cosas". En su segunda carta, “todas estas cosas” abarcan los cielos, los elementos, “la tierra y las obras que en ella hay” (2 Pedro 3:10-11), y no tan solo Jerusalén o la tierra de Israel. El apóstol Santiago anunció en el Siglo I: "La venida del Señor se acerca" (Santiago 5:8). ¿Acaso escogiera el Espíritu Santo esta fraseología particular para advertir la inminente destrucción del templo judío y Jerusalén? Semejante aplicación no armoniza con la doctrina del Nuevo Testamento sobre la Segunda Venida de Cristo, la que siempre se relaciona con la resurrección de los muertos, la transformación de los vivos y la destrucción total del universo material.

b)  El verdadero significado de "cerca" solo el contexto de Apocalipsis lo puede determinar.

3.  Apocalipsis 1:19. "Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas".

a)  La expresión "las que han de ser después de estas" indica secuencia de tiempo, sin que haya un lapso prolongado de tiempo que separe "las que son" de "las que han de ser después". Primero, "las que son"; enseguida, "las que han de ser después", sin un intervalo largo de tiempo que los separe. Entendemos que Cristo está afirmando que los eventos futuros revelados en Apocalipsis comenzarían a suceder inmediatamente después de la revelación de "las que son", o poco tiempo después.

b)  "Las que has visto." El apóstol Juan había visto:

(1)  Un ser "semejante al Hijo del Hombre" (1:13);

(2)  "Los siete candeleros de oro" (1:12);

(3)  Las siete estrellas (1:16).

c)  "Las que son." No se trata de las cosas que “son” en nuestro tiempo del Siglo XXI sino de las que “eran” en el tiempo cuando Juan recibió las revelaciones. Se refiere a las circunstancias doctrinales, morales, sociales y políticas que afectaban a las iglesias del Siglo I, en particular a las siete iglesias de Asia, provincia del Imperio Romano. De hecho, las siete cartas, pese a ser breves, revelan mucho acerca del ámbito en el que se desenvolvían aquellas congregaciones.

d)  "Las que han de ser." Estas cosas que "han de ser" no son exclusivamente las que serán después del tiempo presente (principios del Siglo XXI), abarcando la frase "han de ser" todas las cosas que iban a suceder desde el tiempo cuando las revelaciones fueron dadas a Juan hasta el tiempo presente, como también algunas cosas que han de suceder durante el período que cubre desde el presente hasta el fin del mundo.

4.  Apocalipsis 10:5-7. "El ángel que vi en pie sobre el mar... juró... que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará".

a)  En este pasaje, claramente se anuncia el fin del tiempo y, por ende, la consumación del plan (“misterio”) de Dios para la raza humana y el universo. De este hecho se desprende el que los eventos profetizados mediante las primeras seis trompetas ocurren antes del fin del tiempo.

b)  Al seguir desarrollando nosotros este “Análisis”, estudiaremos otras profecías parecidas a esta del “séptimo ángel” sobre el fin del universo y del tiempo.

5.  Conclusiones:

a)  Los parámetros de tiempo que establece la terminología "pronto", "el tiempo está cerca" y "las cosas que han de ser después" por un lado y, por el otro extremo, la que dice "el tiempo no sería más", nos llevan a la fuerte convicción de que las profecías de Apocalipsis cubren desde los últimos años del Siglo I después de Cristo hasta el fin de todas las cosas materiales y del tiempo mismo.

b)  En adición a los parámetros de tiempo fijados por las frases estudiadas, confirman nuestra conclusión las interpretaciones de las profecías que ofrecemos en esta obra. Veremos que las profecías realmente cubren el tiempo desde los últimos años del Siglo I de nuestra Era hasta el fin del universo.

c)  Cualquier otra posición sobre el tiempo que cubren las profecías apocalípticas carece, hasta donde hayamos podido verificar, de evidencias o argumentos convincentes que la respalden.

V.  ¿Para quiénes fue escrito Apocalipsis?

A.  “Juan, a las siete iglesias que están en Asia…” (Apocalipsis 1:4). “…los siete candeleros…” en medio de los cuales se para Cristo “son las siete iglesias (Apocalipsis 1:20). “El que tiene las siete estrellas en su mano…” manda siete cartas a las siete iglesias en Asia (Apocalipsis 2 y 3). Asumiendo que el “siete” sea el número profético de completitud, razonamos que aquellas “siete iglesias… en Asia” representaban la totalidad de congregaciones en el Siglo I, y por extensión, representan a la totalidad de congregaciones en todo lugar y tiempo desde el año 95 d. C. hasta el fin del universo material y del tiempo mismo.

B.  Reflexionando sobre todas las bienaventuranzas, profecías, enseñanzas, advertencias y orientaciones de Apocalipsis, a este servidor le parece inconcebible que fuesen limitadas solo a las siete iglesias de Asia. ¿Todo Apocalipsis solo para aquellas siete iglesias de Asia? ¡Imposible! ¿Qué no fuera para las demás congregaciones de aquel tiempo, las que experimentaban, sin duda, más o menos lo mismo que las iglesias de Asia? No es razonable. De la manera que las cartas inspiradas dirigidas por los apóstoles Pablo, Juan y Pedro a congregaciones particulares o individuos, son, en realidad, para la iglesia universal, asimismo el libro de Apocalipsis. Pablo escribió dos epístolas a los corintios, pero las mismas contienen instrucciones aplicables universalmente a los cristianos. Apocalipsis es para todo “el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas…” (Apocalipsis 1:2). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor…” (Apocalipsis 14:13). ¿Solo los que murieran “en el Señor” en las “siete iglesia… en Asia”? ¡Claro que no! Apocalipsis es para mí. Apocalipsis es para usted. ¡Apocalipsis es para todos!

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  -Observación del autor. Más importante aún que el estudio de "Apocalipsis" es el de la "sana doctrina" fundamental revelada en su totalidad por el Espíritu Santo (Juan 16:13). "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren" (1 Timoteo 4:16). "Cualquier que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo" (2 Juan 9). Una anomalía curiosa y preocupante de nuestra época es el afán que manifiestan muchos creyentes, incluso predicadores, evangelistas y pastores, por "Apocalipsis" y otros textos proféticos, sin haber aprendido ellos siquiera "los rudimentos de la doctrina de Cristo" (Hebreos 6:1), por ejemplo, que el bautismo bíblico es por inmersión y "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38; 8:34-40). "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre... Y entonces los declararé: Nunca os conocí..." (Mateo 7:22-23). ¿Y por qué "nunca"? Obviamente, porque jamás llegaron a creer y bautizarse como ordena Cristo en la Gran Comisión, diciendo: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo..." (Marcos 16:15-16). Estimado estudioso de las Sagradas Escrituras, respetuosamente le animamos a escudriñar no solo "Apocalipsis" sino a estudiar detenidamente las " Doctrinas fundamentales del evangelio"

 

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