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Índice del contenido completo del comentario Apocalipsis: análisis de las profecías y visiones

Índice del Contenido del Capítulo Diez

DESGLOSE de recursos sobre el Rapto en esta Web

APOCALIPSIS

Capítulo Diez de
Análisis de las profecías y visiones

Tema 3

La yuxtaposición en la línea del tiempo entre el Milenio y “el día del Señor”: ¿cuál viene primero?

Una visión artística que representa, de forma concreta material, la venida del "Fiel y Verdadero", montado sobre su "caballo blanco". "De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso" (Apocalipsis 19:11-21). Tanto el jinete con el caballo blanco miran hacia el "planeta azul", nuestra Tierra, donde serán ejecutadas las determinaciones de la Deidad sobre la humanidad y el planeta mismo. Pese a que la "paloma blanca", a la izquierda, inferior, simbolice la paz, aquel día será día de guerra entre las naciones engañadas y "los ejércitos celestiales", terminando con la muerte de todos los enemigos de Dios. ¿Ocurre todo esto al venir "el día del Señor... como ladrón en la noche"?

Parte 1

 “El día del Señor vendrá como ladrón en la noche…”
¿Vendrá antes o después del Milenio?

2 Pedro 3:10-14

(3:10) “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. (3:11) Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, (3:12) esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! (3:13) Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora justicia. (3:14) Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.”

Análisis


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“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén” (Apocalipsis 1:7).

I.  “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche…” (3:10). En el versículo 12, “el día del Señor” se identifica como el “día de Dios”. “…esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios…” (3:12).

A.  ¿Qué cosa “vendrá como ladrón en la noche”?

1.  “…el día del Señor” es lo que “vendrá como ladrón en la noche”, según revela el Espíritu Santo al apóstol Pedro. Instruyendo el apóstol Pablo a la iglesia en Tesalónica sobre lo venidero, utilizó la misma terminología. “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche(1 Tesalonicenses 5:2).

a)  El énfasis en ambos textos es sobre “el día”. En ambas cláusulas, el sujeto es “el día”, siendo “del Señor” la preposición que lo identifica, mientras “vendrá” es el verbo futuro que señala lo que hará “el día”, y la frase adverbial “como ladrón en la noche” informa cómo vendrá “el día”. El sujeto “el día” pertenece a la categoría de vocablos usados para designar tiempos, siendo otros ejemplos: “la hora, “la semana”, “el mes” y “el año”. Guiados los apóstoles Pedro y Pablo, por el Espíritu Santo,  a seleccionar “el día” como sujeto principal de sus respectivas oraciones, destacan, efectivamente, el factor tiempo. Esto queda aún más evidente en la fraseología precisa del apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 5:4. “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.” ¿Qué cosa pudiera sorprender “como ladrón”? “…aquel día…” Subrayamos una y otra vez: “…aquel DÍA…” “…aquel DÍA…” El tiempo de la manifestación de Cristo es, pues, lo que sorprenderá a los seres humanos que duerman en la “noche”, en las “tinieblas”, de sus embriagueces y demás pecados, conforme a todo lo explicado en 1 Tesalonicenses 5:1-8.

b)  De la manera que el ladrón suele venir “en la noche”, sorprendiendo al incauto, al desprevenido, al que está vencido por el estupor de sus excesos o vicios, asimismo vendrá “aquel día”“el día del Señor”, día de violencia y destrucción- sobre el pecador empedernido e impenitente, dormido, confiadamente, “en la noche” (adaptamos metafóricamente esta frase) de su ignorancia espiritual, de su estupor moral, de sus sueños ilusorios de “Paz y seguridad” (1 Tesalonicenses 5:3). Ya que estas “tinieblas” sociales-morales-espirituales predominarán día y noche (2 Timoteo 3:1-7) durante el “poco de tiempo” (Apocalipsis 20:3, 7-10) previo al “día del Señor”, “aquel día” sorprenderá grandemente a los que estén sumidos en ellas, no importando la hora cuando se inicie.

c)  Pero, ¡no sorprenderá a los “hermanos” (a los cristianos) que no estén “en tinieblas”! “…vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.” ¿Estamos permitiendo que esta verdad alumbre debidamente nuestro entendimiento? ¡La Segunda Venida de Jesucristo no sorprenderá a los cristianos que estén viviendo en “la luz” de las enseñanzas translucientes impartidas por el Espíritu Santo sobre los eventos principales programados por Dios para el tiempo del fin! Porque están instruidos en el tema “de los tiempos y de las ocasiones”, son  “sobrios” y estarán velando. “Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente… Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios(1 Tesalonicenses 5:1-8). Prosiguiendo Pablo su segundo viaje evangelístico, pasó aproximadamente tres semanas en Tesalónica, estableciendo la iglesia e instruyéndola ampliamente, incluso sobre “los tiempos” y “las ocasiones”. Mediante las dos cartas dirigidas a aquella congregación, el apóstol reforzó su adoctrinamiento en torno a eventos venideros. ¿Cuán “perfectamente” saben los cristianos del presente “acerca de los tiempos y de las ocasiones” por haber recibido las mismas enseñanzas dadas por los apóstoles del Siglo I, no corrompidas por especulaciones fantasiosas humanas? ¿Cuántos no están “en tinieblas, para que aquel día” los “sorprenda como ladrón”?

d)  El verdadero sentido de “como ladrón en la noche” es dado a conocer también por la comparación paralela “…como los dolores a la mujer encinta” encontrada en 1 Tesalonicenses 5:3. “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.” Ambas cláusulas forman parte de la misma oración en 1 Tesalonicenses 5:2-3. Leyendo corrida toda la oración, ¿cómo pasar por desapercibido el que se da en la segunda parte principal de la oración el sentido real de “vendrá como ladrón en la noche”? Copiamos la oración completa. “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.” Una sola oración, compuesta de treinta y siete palabras, organizadas en varias cláusulas. Prestemos mucha atención, analizándola. ¿Se fija en la frase “…que cuando digan…”? Certeramente, esta frase vincula lo que la sigue con la cláusula adverbial “así como ladrón en la noche” que la precede, haciendo la función de expresión copulativa, es decir, que une. Efectivamente, la información dada después de la frase “…que cuando digan…” explica lo que quiere decir “así como ladrón en la noche”, a saber, que cuando los seres humanos que viven “en tinieblas” comiencen a decir “Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”.

(1)  ¿Cómo viene el “ladrón en la noche”, de acuerdo con el contexto de 1 Tesalonicenses 5:1-11? Viene “como los dolores a la mujer encinta”. ¿Y cómo suelen venir tales dolores? En el día no esperado. Repentinamente. Cuando la mujer encinta esté sintiéndose maravillosamente bien. Vienen con fuerza, causando, a menudo, gritos de dolor.

(2)  Entonces, de la manera que el “día de alumbramiento” trae “dolores”, asimismo “el día del Señor” que viene “como ladrón en la noche” traerá sufrimiento, tanto que se describe como “destrucción repentina”. “Destrucción”, no para los que saben “perfectamente” cómo será “el día del Señor”, sino para los que, diciendo “Paz y seguridad” entre sí, se unen en oposición a Dios y su pueblo fiel.

(3)  Dada esta comparanza tan acertada e instructiva, podemos afirmar categóricamente que “como ladrón en la noche” no tiene nada, en absoluto, que ver con algún “rapto secreto”, o “rapto silencioso de personas santas”. Todo lo contrario: “El día del Señor” que “vendrá como ladrón en la noche” será día de “dolores”, día de “destrucción repentina” para gentes impías, confiadas neciamente en sus propios supuestos poderes, y por implicación, será día de llantos y gritos, de lamentos y angustia, de vergüenza y derrota eterna.

e)  Respaldan perfectamente el énfasis que estamos dando al factor tiempo las repetidas referencias a “hora”, “día”, “tiempo” y otros términos relacionados con el tiempo, encontradas en el mensaje profético de Cristo sobre la destrucción del templo judío, su “venida” y el “fin”. A continuación, copiamos varios textos, ennegreciendo las expresiones claves, pero sin comentarlas.

(1)  Mateo 24:42. “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.”

(2)  Mateo 24:43. “Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.”

(3)  Mateo 24:44. “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.”

(4)  Marcos 13:32. “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.”

(5)  Marcos 13:33. “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.”

(6)  Marcos 13:35-36. “Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana, para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.”

2.  En otro texto, Apocalipsis 16:15, Cristo mismo dice: “He aquí, yo vengo como ladrón”. Observamos que no figura expresamente el factor tiempo en esta declaración del Señor. Sin embargo, el contexto es el mismo de 2 Pedro 3:10 y 1 Tesalonicenses 5:4, a saber, el de la Segunda Venida de Cristo. Por lo tanto, lo lógico sería dar a la frase “como ladrón” en Apocalipsis 16:15 el mismo significado que tiene en los escritos de Pedro y Juan, y viceversa.

a)  El contexto inmediato de Apocalipsis 16:15 abarca desde el 16:13 hasta el 16:16. Considerémoslo. Las naciones engañadas por Satanás, actuando él a través de los “tres espíritus inmundos a manera de ranas”, se reúnen para “la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso”. Esta “batalla” será librada en un lugar llamado “Armagedón”. ¿Cuándo? En “aquel gran día del Dios Todopoderoso”. Así pues, aunque el factor tiempo no es presente en la declaración “Yo vengo como ladrón”,  es incluido sí en su contexto. De nuevo, se trata de un “día”. De “aquel gran día” identificado como “del Dios Todopoderoso”, llamado sencillamente el “día de Dios” en 2 Pedro 3:12. En la visión del Sexto Sello (Apocalipsis 6:15-17), los impenitentes, desde “los grandes” hasta “todo siervo”, presenciando los fenómenos en la naturaleza que señalan la intervención directa de Dios, reconocen que ha llegado el “gran día” de “la ira del Cordero”. ¿Son sinónimos “aquel gran día del Dios Todopoderoso” y el “gran día” de “la ira del Cordero”? Incuestionablemente. En ambos, la Deidad confronta a las naciones rebeldes engañadas por Satanás en el tiempo del fin, no pudiendo “sostenerse en pie” los enemigos de Dios y del Cordero (Apocalipsis 6:17). Su derrota fulminante y final se describe gráficamente en Apocalipsis 19:11-22. Así pues, en “aquel gran día del Dios Todopoderoso”, en el “gran día” de “la ira del Cordero, repentinamente, Cristo vendrá “como ladrón” sobre las naciones reunidas en oposición a Dios. O sea, vendrá inesperadamente, a la hora que no piensen.

(1)  Respetado lector, Jesucristo proclama “He aquí, yo vengo como ladrón” en el contexto de Apocalipsis 16:13-16. La declaración no está meramente intercalada en el pasaje, desvinculada de las revelaciones que la preceden o siguen. Al contrario, el contexto mismo establece los parámetros para el tiempo de su ejecución. Recapitulamos: se trata de las naciones engañadas reunidas para la batalla de Armagedón en “aquel gran día del Dios Todopoderoso”. Pautar la ejecución de “…yo vengo como ladrón” para cualquier otro tiempo o evento violentaría las exigencias del exégesis sano. Por ejemplo, pautarla para antes del Milenio, como un “rapto silencioso” de los santos, el que no impactara materialmente a naciones engañadas, sería un grave desacierto. Definitivamente, en este pasaje, “…vengo como ladrón” no tiene nada que ver con algún “rapto silencioso”, o “rapto secreto”, sino más bien con la confrontación estrepitosa, visible globalmente, entre la Deidad, airada por verse rechazada, y por otro lado, las naciones sublevadas, “unidos” sus gobernantes “contra Jehová y contra su ungido” (Salmo 2:1-3).

(2)  Así que, Cristo vendrá “como ladrón” sobre las naciones engañadas, pero que conste: su venida sobre ellas “como ladrón” no quiere decir, de modo alguno, que venga “secretamente”. Sucederá todo lo contrario: ¡Vendrá abiertamente! Visiblemente para todos los que estén vivos en aquel día. “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén” (Apocalipsis 1:7). Y vendrá con violencia irresistible sobre aquellas naciones engañadas (Apocalipsis 19:11-22). “…y todos los linajes de la tierra harán LAMENTACIÓN por él.” Estos textos nos ayudan a comprender el verdadero significado de “como ladrón”, y este mismo significado es el que tiene “como ladrón” en 2 Pedro 3:10 y 1 Tesalonicenses 5:4. Su significado principal en los tres textos analizados es: “de sorpresa, y con violencia”; con “dolores” y “destrucción repentina” para los que estén “en tinieblas”, resultando en “lamentación”.

b)  Suponiendo correcto este significado fundamental de “como ladrón en la noche”, se infiere, necesariamente, que la frase ni siquiera tiene que ver con los cristianos que anden en luz, y no “en tinieblas”, que sean “del día”, y no “de la noche”. Consiguientemente, la doctrina de un “rapto secreto”, o “rapto silencioso” de los santos, ha de calificarse como “gran error”. Por cierto, referida doctrina es, conforme a nuestros estudios y convicciones, un enorme y complejo engaño artificioso que ha despistado a cientos de millones de creyentes en todo el mundo.

-Refuerza nuestra conclusión el hecho de que los “hijos de luz e hijos del día”, es decir, los cristianos leales al Señor, serán arrebatados al cielo antes de que venga Cristo “como ladrón” sobre las gentes impenitentes que permanezcan “en tinieblas”. Razonemos un tanto. Habiendo llegado el tiempo para iniciarse “el día del Señor”, primero son resucitados los que hayan muerto en Cristo, y enseguida, son transformados y arrebatados los santos vivos en la tierra. Luego todos estos acompañan al “Fiel y Verdadero” en su manifestación “como ladrón” contra los seres humanos arropados en sus “tinieblas” y confiados en su propio poder. Este es el cuadro de eventos proyectado en textos bíblicos tales como 1 Tesalonicenses 4:13-18; 5:1-11; 1 Corintios 15:51-52; Apocalipsis 11:1-14 y 14:14-20. Viniendo, pues, los santos con Cristo en su Segunda Venida, ¿con qué lógica o sentido postular que él se los “raptara secretamente”? ¡VIENEN CON ÉL en su Segunda Venida! Una “Segunda fase” de la Segunda Venida el Espíritu Santo no la enseña, ni por implicación, como tampoco una “Tercera Venida”. La tesis de un “rapto secreto” simplemente no se halla en los textos bíblicos sobre la Segunda Venida de Cristo, ni armoniza, de modo alguno, con todo lo revelado sobre acontecimientos profetizados para el futuro de la humanidad y el globo terráqueo.

3.  En su mensaje para la iglesia en Sardis, Cristo también utiliza la frase “como ladrón”“Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Apocalipsis 3:3).

a)  La connotación clara de “vendré sobre ti como ladrón”, en el contexto de la carta a la iglesia en Sardis, es la de una advertencia, o amenaza, de fuerte disciplina o castigo. Parafraseando: Guardar el evangelio “que has recibido y oído”; arrepentirte de tus obras imperfectas (3:2), de las manchas en tus vestiduras (3:4), y velar. Pues, si no lo haces, habrá consecuencias severas. “Vendré sobre ti como ladrón.” Ahora bien, esta advertencia fue dada para los cristianos que había en Sardis hacia fines del Siglo I, y por consiguiente, se deduce que fuera ejecutada en aquel tiempo, de no rectificar aquella iglesia su derrotero. En este texto, el que “como ladrón” no está relacionado con la Segunda Venida de Cristo es obvio a simple vista, pues este evento está programado para el fin del tiempo, y no para el tiempo de aquella iglesia en Sardis.

b)  ¿Por qué escogió el Señor la comparación “como ladrón” para comunicar  a la iglesia en Sardís la manera de su venida sobre ella en castigo (Hebreos 12:1-13) de no responder apropiadamente los cristianos en aquella ciudad a sus consejos? ¿Qué quería decir? Él mismo explica, al menos en parte, lo que quería decir al añadir “y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”. De nuevo, parafraseamos: ¿Por qué te digo que vendré sobre ti “como ladrón”? ¿Qué es el sentido de mis palabras? ¿De esta comparanza? Específicamente, que tú “no sabrás a qué hora vendré sobre ti”. ¿Quién puede decir a qué hora vendrá el ladrón? Pues, tampoco podrás saber a qué hora venga yo sobre ti, si no velas, si no guardas mi palabra. Seguramente, te castigaré, pero quizás en la hora, y de la manera, que tú no puedas anticipar, que te sorprenda sobremanera.

 c)  Así que, una vez más el factor tiempo se destaca como el aspecto más importante de la expresión “como ladrón”. “…y no sabrás A QUÉ HORA vendré sobre ti.” ¿Venir Cristo “secretamente”, o “silenciosamente” sobre la iglesia en Sardis, para castigar a los miembros recalcitrantes y “raptar” a los “cristianos preparados”? Ninguna de estas ideas armoniza con el contexto de “como ladrón” en Apocalipsis 3:3.

B.  ¿Manifestarse Jesucristo, en su Segunda Venida, “secretamente”, o “silenciosamente”, para “raptar” a los “cristianos preparados”, “dejando atrás” a los cristianos no preparados, como también a todos los demás pecadores, concediendo a todos ellos nuevas oportunidades para buscar de Dios? Ninguna de estas ideas es inherente en la cláusula “el día del Señor vendrá como ladrón en la noche”. Tampoco en la declaración “…yo vengo como ladrón”. Tampoco en la advertencia “vendré sobre ti como ladrón”. Ninguna de ellas armoniza con las enseñanzas claras del Espíritu de Dios sobre lo que acontecerá en “el día del Señor”, llamado también el “día de Dios”, “el gran día del Dios Todopoderoso” y el “día de la ira… del Cordero”. Más aún, son contrarias al mismo carácter de Cristo, pues este no es “ladrón” que venga a “raptar” a su pueblo, sino el “Fiel y Verdadero” que actúa abiertamente y con transparencia. No “rapta” a los santos vivos en la tierra al iniciarse “el día” de su Segunda Venida, sino que los arrebata (1 Tesalonicenses 4:17) en presencia de sus enemigos (Apocalipsis 11:11-12), los cuales son muertos enseguida “con la espada” que sale “de la boca del que” monta el “caballo blanco” (Apocalipsis 19:21), no siendo “dejados atrás” con vida en la tierra.

1.  “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos ARREBATADOS juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:17-18). He aquí, verdades divinas sobre la Segunda Venida de Cristo, las que nada tienen que ver con alguna teórica “Tercera Venida”, o “Segunda Fase” de la Segunda Venida. He aquí, el ARREBATIMIENTO de los santos vivos en la tierra al principio del “día del Señor”, y no algún “Rapto secreto, o rapto silencioso”.

2.  “Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los VIERON. Y oyeron una gran voz del cielo que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; Y SUS ENEMIGOS LOS VIERON” (Apocalipsis 11:11-12).  He aquí, el ARREBATAMIENTO BÍBLICO, y no, en absoluto, algún “Rapto secreto”. Los “dos testigos”, a saber, Cristo y el Espíritu Santo, son representados en la tierra por los evangelistas, obispos, maestros y demás ministros fieles del evangelio puro, como también por todos los cristianos genuinos. Silenciados estos hacia fines del “poco de tiempo”, y muertos algunos por la bestia opositora y sus naciones engañadas, reciben, de repente, “el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobres sus pies”. Los enemigos de Dios y su pueblo VEN este acontecimiento. Luego, cuando los fieles del Señor suben “al cielo en una nube”, ¡“SUS ENEMIGOS LOS” VEN! Nada de “rapto secreto”. Tampoco de “enemigos que no vean el arrebatamiento”; de “enemigos dejados atrás para seguir viviendo en el planeta Tierra”.

C.  Apoyándonos en las doctrinas bíblicas sobre “como ladrón en la noche” esbozadas y sostenidas en este estudio, cordialmente llamamos a los rapteros” modernos a desistir de sembrar el falso y dañino “evangelio” del ficticio “rapto secreto”. Usamos el término rapteros no despectivamente sino como identificación concisa para los que abogan el complejo sistema doctrinal desarrollado en torno al núcleo de “rapto secreto” al centro. Qué reconozcan, pues, sus múltiples errores al respecto, rectificándolos. Qué renuncien y resistan a concilios religiosos, iglesias y movimientos independientes que persistan en revolcar a los creyentes ingenuos con fantasías proféticas, proyecciones fantasmagóricas, “sueños mentirosos” y visiones falsamente atribuidas a Dios, Cristo y el Espíritu Santo. La Deidad nos ha dado revelaciones claras y precisas sobre el significado de “como ladrón en la noche”. Qué los rapteros las acepten y enseñen, sin añadiduras novelescas, para que sus oyentes, o lectores, anden en la luz del día, y no en las tinieblas de la noche. Y “…para que aquel día” NO los “sorprenda como ladrón en la noche”. ¡Amén!

II.  Apoyándonos en este estudio, tenemos por evidente, y realmente irrefutable, la siguiente deducción: El Milenio PRECEDE la venida del “día del Señor… como ladrón en la noche”.

A.   Aquel “día del Señor” sorprenderá grandemente a las naciones engañadas, como también a los cristianos mal instruidos, tibios o hipócritas. Los sorprenderá como sorprende la aparición repentina e improvista del “ladrón en la noche”.

B.  Aquel “día del Señor” será día de dolores y llantos, de “destrucción repentina” para las naciones recalcitrantes y los cristianos reincidentes. “…día de la ira… del Cordero.” “…gran día del Dios Todopoderoso”, cuando confrontará él en Armagedón a las naciones sublevadas, derrotándolas de una vez para siempre. Día de manifestaciones e intervenciones divinas tan espectaculares como espantosas.

C.  Después de aquel “día del Señor”, grande y aterrador, ningún ser humano se quedará “en pie” (Apocalipsis 6:15-17); ninguna nación permanecerá en la tierra. Se habrá consumado “la ira de Dios” (Apocalipsis 15:1); se habrá consumado “el misterio de Dios” (Apocalipsis 10:5-7).

D.  Por lo tanto, dados estos hechos, es del todo imposible que el Milenio transpire después de la venida del “día del Señor… como ladrón en la noche”. Se equivocan los pentecostales y demás religiosos que pautan el Milenio para después de la venida del “día del Señor… como ladrón en la noche”.

-Parte 2, de este estudio. ¿Cuál viene primero: el Milenio o “el día del Señor”? Determinantes los eventos que acaecen en “el día del Señor”

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