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“La Cena del Señor”
(1 Corintios 11:20)

 Siendo…
“la comunión de la sangre de Cristo…

la comunión del cuerpo de Cristo.”
(1 Corintios 10:16)

Curso para cristianos que administran
la mesa del Señor

Adaptable para la instrucción de la membresía en general

Parte 1

-Desglose de temas estudiados en la “Parte 1”:

1.  ¿Cuánta importancia tiene la Cena del Señor?

-¿Con qué razón o justificación catalogar la Cena de acto principal ?

-¿Qué acciones o actitudes pueden restar importancia a la Cena del Señor?

2.  ¿ Cómo deberían comportarse los miembros de la iglesia durante la Santa Comunión?

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1.  ¿Cuánta importancia tiene la Cena del Señor?

   Ya que Jesucristo mismo instituyó la Santa Cena, lógicamente todo cristiano debería atribuirla muchísima importancia. “Haced esto en memoria de mí” , instruyó el Señor a sus discípulos. Por consiguiente, la Cena del Señor s e reviste de importancia trascendental por ser la conmemoración divinamente instituida del sacrifico expiatorio del Hijo de Dios en la cruz del Calvario. Además, porque es “la comunión de la sangre de Cristo ... la comunión del cuerpo de Cristo (1 Corintios 10:16). En la adoración que los cristianos tributamos a Dios cada domingo, la Cena ocupa el lugar de acto principal .

a)  ¿Con qué razón o justificación catalogar la Cena de “acto principal” ? Porque, según Hechos 20:7, el propósito primordial de reunirse la iglesia primitiva el primer día de cada semana era precisamente comer el pan y tomar de la copa en memoria del sacrificio de Cristo. “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente.” El apóstol Pablo “se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén” (Hechos 20:16). Sin embargo, pese a su horario apretado, Pablo, llegando a la ciudad de Troas, se queda “siete días” (Hechos 20:6), esperando la reunión de la iglesia “el primer día de la semana” . ¿Y por qué se reunía la iglesia “el primer día de la semana” ? No precisamente para escuchar a Pablo, o a cualquier otro predicador, sino “para partir el pan” , es decir, celebrar la Santa Cena. Tanto el lenguaje como las circunstancias reveladas indican que la iglesia en Troas se reunía todos los domingos para la Cena, siendo este acto la razón a priori de su convocación , y no algún sermón, conferencia o exposición sobre la Palabra, por importante que este tipo de intervención también fuese.

b)  ¿Qué acciones o actitudes pueden restar importancia a la Cena del Señor? A continuación, una lista parcial:

(1)  Hacer de ella un mero rito repetitivo, un ejercicio mecánico, y por ende, un acto carente de profundo significado y sentimientos vivos.  

(2)  Celebrarla con la mayor rapidez posible, relegándola a plano secundario. En el culto donde el mensaje precede la Cena sucede a menudo que el predicador se extiende demasiado, tanto que la tentación o tendencia es avanzar y celebrar la Cena aceleradamente con tal de no alargar exageradamente la reunión. Un remedio para este mal es programar la Cena para el tiempo antes del mensaje.

(3)  No prepararse adecuadamente el hermano designado para administrarla.

(4)  No preparar a la congregación.

(5)  Celebrarla sin pronunciar palabras o citar textos que resalten su importancia.

(6)  Celebrarla con sequedad, haciendo de ella un acto soso, frío, sin vida.           

(7)  Referente a ella, decir siempre las mismas palabras o leer el mismo texto todos los domingos, sin variar. El fruto de semejantes prácticas es, a la larga, la creación de un ritualismo que adormece a la mente y enfría al corazón del adorador.

(8)  Remover, literalmente, la mesa del Señor del lugar céntrico que le corresponde en el lugar de reunión.

c)  Los comentarios de no pocos cristianos indican que, para ellos, el “sermón” tiene muchísimo más importancia que la Cena del Señor . Los siguientes rasgos son típicos de este grupo:

(1)  Prestan más atención a la predicación que a la Cena.

(2)  Tienden a ser más reverentes durante el mensaje que durante la celebración de la Cena.

(3)  Todo el culto gira en torno al mensajero y su mensaje. Los demás actos, incluso la Cena, son secundarios.

(4)  Su conciencia no les reprende si pierden la Cena del Señor, pero se sienten incómodos, hasta molestos, si no hay predicación o si la pierden por alguna razón.

-Esta mentalidad dista bastante de ser la de cristiano maduro. Corregirla corresponde tanto a los que administran la congregación como a quienes predican u ofician la mesa del Señor. Recalcamos: los cristianos en Troas se reunieron “para partir el pan” y no con el fin principal de escuchar una predicación.

d)  Algunos opinan que todos los actos celebrados en la reunión dominical son igualmente importantes : cantar himnos es tan importante como la Cena; también orar, ofrendar o predicar. Sin querer minimizar la importancia de cualquier de estos actos o pretender que todo cristiano acepte nuestra apreciación, observamos que el sacrifico expiatorio de Cristo es central para nuestra fe, salvación y esperanza. Sin él, todo lo demás se desploma. Los mensajes, los cánticos espirituales, las ofrendas, ¿de qué servirían? Al conmemorar el sacrificio de Cristo, atribuyéndola siempre máxima importancia, damos fe de tener presente constantemente el valor incalculable de la sangre vertida en la cruz, del cuerpo inmolado en la cruz. No por nada ocupaba la mesa del Señor el primer lugar en las reuniones de las congregaciones establecidas durante los primeros siglos de esta Era Cristiana. ¿Qué lugar ocupa en la suya?

e)  El dogma de la “misa católica romana” es, lamentablemente, una corrupción total de la auténtica y original Cena del Señor. Con todo, el lugar céntrico que retiene la misa a través de los siglos en la liturgia católica evidencia la importancia que los creyentes, aun los más desviados en doctrina y práctica, han atribuido a la Cena del Señor desde tiempos antiguos. ¿Nos atrevemos a darle menos importancia a la verdadera Cena del Señor? En algunas catedrales y capillas católicas romanas, los sacerdotes celebran la misa todos los días . Al extremo contrario van algunas iglesias protestantes, celebrando la Cena del Señor acaso una sola vez al año . Nosotros la celebramos el primer día de cada semana , pero ¿continuamente damos a este acto memorial divinamente instituido, domingo tras domingo, la importancia que merece?

2.  ¿ Cómo deberían comportarse los miembros de la iglesia durante la Santa Comunión?

   Con la mayor solemnidad y reverencia posible. Entre las distracciones inaceptables mencionamos las siguientes: conversaciones, su­surros, murmullos, mover sillas o bancas, levantarse y caminar por el salón, conmociones de cualquier clase, salir fuera, ir a tomar agua, ir al sanitario, jugar con niños, entretenerse los niños con juguetes ruidosos, caminar o correr los niños por los pasillos o frente a la tarima, juntarse niños en juegos o intercambios alborotosos, gritar o llorar a toda boca cualquier niño.

a)  ¿Por qué tanto silencio y disciplina? Porque cada adorador ha de estar en plena y profunda “comunión” personal con el cuerpo y la sangre de Cristo, es decir, es menester que discierna el significado y la tremenda importancia del sacrificio realizado por el Señor. “La copa de bendición... ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?”  “El que come y bebe indignamente , sin discernir el cuerpo del Señor, juicio como y bebe para sí” (1 Corintios 10:16; 11:29). Realmente imprescindible es guardar silencio si nuestro anhelo y firme propósito es entrar en plena comunión, concentrándose completamente en los multifacéticos aspectos instructivos y edificantes de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Esto lo comprende la mente espiritual, pero no tan fácil la mente espiritualmente inmadura por trastornarla demasiado influencias materiales o carnales. Se desprende que no actúa sabiamente o con “inteligencia espiritual” el cristiano que rompe la comunión, concentración, meditación, devoción, de los miembros sentados en derredor suyo, hablándoles, haciéndoles preguntas, susurrando, cantando , aunque bajito, riéndose, jugando con sus hijos u otros niños, regañándolos en voz alta, haciendo gestos o movimientos que distraigan , etcétera, etcétera, etcétera.

b)  ¿Es aceptable que toda la congregación cante algún himno durante la celebración de la Santa Comunión ? Opinamos que no es apropiado hacerlo. Cantar por sí solo requiere un grado de concentración en las palabras y la melodía del himno o cántico espiritual entonado, a menos que cante uno mecánicamente, proceder que rinde nulo el acto. Igualmente, discernir dignamente el cuerpo y la sangre del Señor también requiere absoluta concentración . ¿Conviene dividir nuestra atención entre dos actos de culto? No cantan algunos mientras se trae la lectura de la Palabra. No canta una parte de la congregación durante la predicación. Cuando un hermano dirige una oración, la congregación no canta. Así que, ¿con qué sentido o justificación cantar himnos durante la Cena? En el aposento alto, Cristo y los apóstoles cantaron un himno después de la celebración de la primera Cena y no durante ella (Mateo 26:26-30). Seguimos el modelo de Cristo para la Cena (Lucas 22:17-20) cuando ora el que administra la Cena, invocando bendiciones para el pan y la copa, dando gracias. Orar más de uno a la vez en voz alta, cantar un coro o cantar todos los congregados durante la Cena son acciones que pertenecen a la categoría de innovaciones humanas.

c)  Varias actitudes y procedimientos comunes nos llevan a concluir que el silencio es un vacío insoportable para no pocas personas, incluso cierta categoría de cristianos . Estos tampoco aguantan el silencio, ¡ni siquiera en la congregación durante la Santa Cena! Siempre quieren oír voces, música, cualquier sonido aunque sea algún ruido discordante con el lugar o la ocasión. Para ellos, el silencio es incómodo, pesado, inquietante, aun amenazante. Se ponen nerviosos. Pues, ¡qué cantemos un himno durante la Cena para desvanecer el silencio! Es necesario enseñar, con delicadeza y paciencia, a estas almas aún inmaduras que el cristiano se conoce a sí mismo (2 Corintios 2:11), se examina y se prueba a sí mismo, se confronta a sí mismo, precisamente en los ratos de silencio y tranquilidad, forjando una comunión más íntima con su Creador y con el Hijo sacrificado en la cruz. Para el cristiano maduro, el silencio no es un vacío a llenarse lo más pronto posible con lo que sea sino un tiempo valiosísimo , demasiado escaso para la mayoría, a ser aprovechado para la evaluación personal, en la introspección, la meditación y la oración . El silencio ante el sacrificio de Cristo es señal de seriedad y reverencia . “Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora” (Apocalipsis 8:1). Pues, ¿es cosa extraña que también en la congregación haya ocasiones cuando el silencio sea la atmósfera más apropiada?

d)  Pese a que todos los miembros de una congregación celebren la Cena durante el mismo espacio de tiempo, fundamentalmente la participación de cada miembro es un acto muy personal y particular . Este aspecto es más importante que el de “acto colectivo”. “Pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí (1 Corintios 11:28-29). Lo personal e individual de la acción se destacan mediante las frases “cada uno” , y “el que come y bebe” . Singular , y no plural. Por lo tanto, lo recomendable es conceder a cada miembro la oportunidad y el privilegio de concentrarse en la Cena, sin ocupar su atención con himnos, lecturas bíblicas largas o extensos comentarios hechos durante la repartición del pan y la copa . La responsabilidad de crear el ambiente propicio a ello corresponde al hermano que administra la mesa del Señor. Pero, si el tal tampoco soporta el silencio, su fuerte inclinación será llenar el aire con su propia voz , lo cual obligaría al adorador a atenderle en vez de dedicar toda su mente y corazón a la contemplación personal del Cordero inmolado en la cruz, sepultado, resucitado, glorificado y coronado Rey del Reino espiritual de Dios.

e)  ¿Incrementa la solemnidad y eficacia de la Cena la lectura en voz alta de textos bíblicos durante la repartición del pan y la copa ? Tal vez para miembros cuya mente divague pronto, pues algunos adolecen del síndrome de la inatención. Otros lo consideran no del todo edificante por la razón de que la voz del lector compite con meditaciones personales. Recomendación del que escribe para el oficiante que determine leer una porción de la Biblia durante la repartición de la Cena: leer solo de dos o tres versículos, y que estos estén estrechamente relacionados con la Cena del Señor . Leer pasajes no relacionados sería llevar la mente del adorador por tangentes que no resalten la Cena y su propósito. Largas lecturas hechas mientras los ayudantes entreguen el pan o la copa a los congregados no convienen.

f)  Advertencia para todo varón que oficia la mesa del Señor: ¡ cuidado de establecer para sí mismo un patrón invariable ! El mismo patrón seguido servilmente semana tras semana, mes tras mes, año tras año, se convierte en amo fuerte incapaz de cambiar, intolerante de cualquier cambio. El ritualismo en formatos de culto y formas de expresarse no relacionadas con doctrinas inviolables es contraproducente. Variar rompe ritos . ¿Siempre lee usted textos bíblicos o hace comentarios durante la repartición del pan y la copa? ¿Qué le impide cambiar de cuando en cuando su procedimiento? Decir o leer todo cuanto quisiera antes de la repartición. Guardar silencio durante la repartición. Librar al adorador de la necesidad de prestar a usted atención. Concederle la oportunidad de estar a solas con su Señor crucificado, de confrontarse a sí mismo en la cruz. La “comunión” que él necesita sobre todo es con la sangre y el cuerpo del Señor, y no precisamente comunión con usted, con su espíritu, con su mente, o comunión con los demás cristianos presentes, y esto es así no obstante el hecho de participar todos de la Cena durante el mismo espacio de tiempo.

“La Cena del Señor”
(1 Corintios 11:20)

 Siendo…
“la comunión de la sangre de Cristo…

la comunión del cuerpo de Cristo.”
(1 Corintios 10:16)

Curso para cristianos que administran
la mesa del Señor

Adaptable para la instrucción de la membresía en general

Parte 2

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3.  ¿ Quiénes cualifican para oficiar la mesa del Señor?

   Solo los varones cristianos fieles , y no los faltos de conocimiento, entendimiento o buen testimonio. Tampoco los que se congregan esporádicamente. Y, lógicamente, tampoco quienes no tengan la habilidad de dirigirse a la congregación con soltura, gracia, dignidad y madurez.

¿ Damas que oficien la mesa del Señor?

a)  ¿Cualifica para presidir la mesa del Señor una hermana de buen testimonio ? Negativo . “Presidir”, “oficiar” o “administrar” implica, necesariamente, tomar autoridad o dominio . Por consiguiente, la dama cristiana que presidiera la Cena estaría ejerciendo dominio sobre los varones cristianos presentes, acción censurada por el Espíritu Santo en 1 Timoteo 2:12. “No permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre , sino estar en silencio.”

-Algunos cristianos discrepan de esta conclusión, arguyendo que si los ancianos o administradores de la congregación autorizan a una hermana a presidir la mesa del Señor, ciertamente no estaría ella ejerciendo dominio sino acatando la voluntad de varones investidos de la autoridad para tomar decisiones. Replicamos respetuosamente que los líderes de una congregación, ya sean ancianos (obispos) o administradores conforme a las directrices de 1 Corintios 16:15-16, no cuentan con la potestad de autorizar a una dama cristiana a “ejercer dominio sobre el hombre” . Su “autoridad” no comprende nulificar mandatos del Espíritu Santo. Así que, claramente estableciendo el Espíritu Santo que la mujer no ejerza “dominio sobre el hombre” por las dos razones dadas por él en 1 Timoteo 2:13-14, cualquier decisión en contra ha de tomarse como un atrevimiento descabellado de mentes no sumisas a la voluntad divina.

¿Damas que sirvan la Cena a la congregación?

b)  ¿Es aceptable que hermanas de buen testimonio sirvan la Cena a la congregación , repartiendo el pan y el fruto de la vid, sin dirigirse a los presentes? A primera vista, quizá  parezca una acción totalmente válida para las damas cualificadas. Estarían sirviendo, y no dominando a nadie. Sin embargo, el “factor sexo” surge natural e inevitablemente. Consabido es que al varón le seduce más su vista, cuando de la atracción sexual se trata, que a la mujer – diez veces más según algunos estudios al respecto. El varón presta más atención a la apariencia física de la mujer –su figura, facciones del rostro, cabello. En cambio, a la mujer le atrae no tanto lo físico del varón sino su forma de ser, por ejemplo, el trato tierno y respetuoso. A la luz de estas realidades innegables, visualicemos y analicemos lo que tiende a suceder cuando damas sirven la Cena a la congregación.

-De acuerdo con el número de miembros que componen una congregación, se levantan dos damas, cuatro, seis o más, caminan hacia el frente, se paran frente a toda la asamblea, toman en sus manos los platos de pan sin levadura, y luego de la oración se acercan a la feligresía, repartiéndoselo. Vuelven al frente y repiten los mismos movimientos en la repartición del fruto de la vid. Supongamos que los varones espiritualmente maduros de la congregación, como también las damas espiritualmente maduras , no prestaran atención alguna a ningún aspecto de las damas que sirven –su fisiología femenina, atuendo femenino, andar típico de mujer, peinado, adornos, perfume, maquillaje, etcétera. Pero, los varones menos maduros y los inconversos de visita, ¿tampoco prestarían atención alguna a ninguno de estos atributos femeninos? ¿No lo haría ningún  adolescente, adulto joven o varón mayor de edad? ¿Siquiera involuntariamente? ¿Tampoco las damas cristianas menos maduras o las inconversas de visita? A estas consideraciones se replica que de todos modos los presentes en la asamblea estarían viendo a las damas congregadas, ya durante el culto, antes o después. Y claro, eso es así, pero no estarían viéndolas en el desempeño de algún ministerio formal en presencia de todos los congregados. Especial atención atrae la mujer que se presenta ante una asamblea. ¿Quién lo negará? Su caso es muy diferente al de la mujer que permanece entre los adoradores sin destacarse en algún rol ante el público.

-Abundemos un poco más. Hoy, domingo, cuatro damas distribuyen la Cena a la congregación. El próximo domingo, cuatro varones lo hacen. ¿Quién afirma que la reacción de los congregantes a las cuatro damas sea exactamente la misma que a los cuatro varones? No dudamos de que ciertas “atracciones o tensiones sexuales” palpiten en cualquier reunión de personas de ambos sexos, pero ¿con qué justificación proveer para su intensificación en la asamblea de los santos ? ¿No sería más sabio procurar su disminución ? En contra de estas observaciones se plantea que no debiera haber ninguna reacción carnal de los congregantes a los que ministran frente a la congregación . Desde luego, esto sería lo ideal. Pero, este “ideal” lo percibo como irreal e inalcanzable mientras estemos en cuerpos de carne y sangre. Eliminar totalmente todo sentimiento, emoción o reacción carnal relacionada a la presencia y los movimientos de otros seres humanos que ocupan cuerpos carnales, ¿cuántas personas son capaces de lograrlo?

-Se multiplican las objeciones a la línea de argumentación que estamos presentando. Nos dicen que nunca cruzaría por la mente de los espirituales ni el más fugaz pensamiento de índole carnal, aunque caminara frente a la congregación, sirviendo la Cena, una hermana de hermosa cara y figura, cuya vestimenta resaltara sus dotes físicas . Quizá no. Con todo, ¿cuántos varones, por muy santos que fueran, la mirarían como si fuera un banco, un púlpito o cualquier objeto inanimado? Y no solo los varones, pues ¿cuántas del sexo femenino la mirarían de la misma manera? A lo cual se objeta: “¡Qué nadie se fije en los que sirven, sean damas o sean varones! ¡Qué miren al piso o al techo!” Y siguen las porfías.

-Pero, ¿por qué esta insistencia obstinada? ¿No tienen las damas suficientes ministerios espirituales? Conforme a mi entendimiento del Nuevo Testamento, ¡tienen demás! Tantos que jamás pueden cumplir a cabalidad todos los que les corresponden bíblicamente. ¿Por qué, pues,  el empeño de asignarles ministerios dudosos o controversiales? ¿Acaso para implementar también en la iglesia del Señor la “agenda feminista” tan popular y poderosa en muchas culturas de actualidad? ¿O por qué sea “políticamente correcto” incluir a damas en la administración de la iglesia y su adoración? Nos parece no equivocarnos al observar que cristianos decididos a introducir y mantener innovaciones a como dé lugar, pese a consecuencias indeseables, están impulsados por motivaciones no puramente bíblicas o espirituales.

-¿Por qué presionan algunas damas para que le den participación en la repartición de la Cena? ¿Acaso para sentirse útiles? ¿Llenar algún vacío en su alma? Un vacío creado porque no hacen en la iglesia lo que pueden y deben hacer legítimamente. En nuestra hermandad existe una anomalía curiosa y realmente preocupante , a saber, mujeres cristianas maduras, en términos de años de edad, casadas y con hijos, que no quieren enseñar , o no se atreven a enseñar , a las mujeres jóvenes de acuerdo con el mandato de Tito 2:2-4. Mas sin embargo, importunan con pertinacia para que los administradores les pongan a desempeñar algún ministerio frente a la congregación. No podemos menos que cuestionar su madurez espiritual y poner en tela de juicio sus motivaciones.

-Se complica todo este asunto todavía más. Al recibir las damas permiso para repartir los elementos de la Cena, surge la problemática de las modas, el maquillaje, los adornos y los peinados . ¿Permitiremos que sirvan la Cena hermanas que usan pantalones ceñidos al cuerpo, faldas cortitas, escoltes bajitos o cualquier otra prenda sexualmente sugestiva? ¿Autorizaremos que la sirvan las que tienen el pelo recortado a estilo de varón, lucen muchas joyas o se embarran de maquillaje? ¿Quién asentará las directrices para la selección de las damas tenidas por aptas de servir?

-Evaluando todas estas consideraciones, mi apreciación personal es que autorizar a damas a repartir la Santa Cena es dar al adversario “ocasión de maledicencia” y provocar, sin justificación alguna, controversias contraproducentes. Peor aún, divisiones. ¿Dividir a una iglesia del Señor en el empeño terco de implementar procedimientos humanos o complacer a ciertos miembros? ¡Inconcebible! ¡Ay de aquellos que lo hagan!

 

¿Jóvenes o neófitos que presidan la mesa del Señor?

c)  Para el ministerio de presidir la mesa del Señor, ¿cualifican los jóvenes bautizados o neófitos de buen testimonio ?

-Encargar a varones adolescentes o a neófitos en la fe la adminis­tración de la mesa del Señor es un proceder altamente cuestionable . Con muy raras excepciones, difícilmente reúne el joven o el neófito los atributos espirituales necesarios para oficiar la Cena con seriedad, solemnidad y gran reverencia, impartiéndola el profundo significado que merece. Esto se debe en parte a que aún no brilla su testimonio por haber sido puesto a prueba una y otra vez con éxito a través de varios años.

¿Jóvenes o neófitos que distribuyan el pan y la copa?

d)  ¿Es aceptable que varones jóvenes o neófitos en la fe repartan el pan y la copa ? Positivo, con tal de ser ellos fieles en la asistencia, de testimonio intachable y de porte serio en la adoración, como también en todo lo concerniente a obras de la iglesia y la vida espiritual en el Señor.

e)  ¿Es aceptable que varones jóvenes o neófitos en la fe dirijan oraciones, dando gracias por el pan y el fruto de la vid? Aplica lo mismo asentado ya para la distribución del pan y la copa.

 


“La Cena del Señor”
(1 Corintios 11:20)

 Siendo…
“la comunión de la sangre de Cristo…

la comunión del cuerpo de Cristo.”
(1 Corintios 10:16)

Curso para cristianos que administran
la mesa del Señor

Adaptable para la instrucción de la membresía en general

Parte 3

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4.  ¿Es importante y sabio prepararse de antemano los varones que ofician la mesa del Señor? Absolutamente. Tan importante como sabio.

a)  “De antemano” , es decir, antes de llegar al lugar de reunión de los santos. Al oficiante que no cuenta con amplio conocimiento y experiencia no le conviene esperar hasta la hora que precede el culto para prepararse. Lo aconsejable es que haga preparativos adecuados durante los días anteriores al domingo, separando espacios de tiempo dedicados a seleccionar juiciosamente algún texto bíblico apropiado y desarrollar comentarios concisos sobre su contenido.

b)  ¿Qué son algunas directrices que, implementadas, contribuyen a una preparación adecuada ?

a)  Meditar profunda y largamente sobre el significado y el propósito de todo lo relacionado con la Santa Comunión –toda enseñanza, todo punto.

b)  Escoger un texto bíblico apropiado para leer antes de la Cena, tomando el cuidado de no leer siempre el mismo texto o de leer algún texto traído durante, digamos, los tres o cuatro domingos anteriores.

c)  Escrutar el texto seleccionado , procurando comprender a cabalidad sus enseñanzas. El significado de cada palabra o frase clave. El contexto del texto: cuándo, dónde, a quién o quiénes y por quién fue dictado o escrito. Desmenuzarlo, pero no con la intención de pronunciar un mini sermón antes de la Cena sino para entenderlo completamente el oficiante mismo, poder escoger dos o tres puntos importantes y hacerlos relevantes para la membresía presente.

d)  Ensayar la lectura del texto en voz alta, una y otra vez, para que al estar frente a la audiencia poder leerlo, o mejor aún, citarlo de memoria, con perfecta soltura, buena expresión y dignidad, no tartamudeando o balbuciendo, no con voz apagada o vacilante, ni con los ojos clavados siempre en la letra, acciones estas que restan de la sublimidad de la Cena.

- Balbucir. (Del lat. balbutīre). intr. defect. Hablar o leer con pronunciación dificultosa, tarda y vacilante, trastocando a veces las letras o las sílabas.” Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

e)  Orar que Dios le use en el ministerio de oficiar la mesa del Señor de tal manera que los participantes estén en plena comunión con Cristo, conmemorando de corazón el sacrificio del Hijo de Dios para gloria de él y recibiendo cada adorador fortalecimiento espiritual.

f)  Tener cuidado de sí mismo el que oficia la mesa del Señor en anticipación de administrar la Cena, tomando los pasos necesarios para estar en perfecta comunión con Dios. Que esté tranquilo, confiado, en paz consigo mismo, en paz con su familia, en armonía espiritual con los miembros de la iglesia, libre de perturbaciones mentales o emocionales.

5.  ¿Es preciso leer siempre el mismo texto , por ejemplo, 1 Corintios 11:27-34, en preparación para la repartición de los elementos de la Cena?

a)  Negativo. Pero, no faltan varones que hacen exactamente esto, o congregaciones que hayan establecido semejante rito. ¡Se lee el mismo pasaje bíblico cada domingo! Sin embargo, patrón que haga obligatoria tal práctica no lo hallamos en el Nuevo Testamento.

b)  Opinamos que es sabio evitar este tipo de repetición por la razón de que tiende a crear ritualismo en el culto , y consabido es que el ritualismo es mortífero para el culto “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24). El mismo ritualismo practicado a través de meses y años adquiere el peso de una cadena gruesa de hierro. Las cadenas del ritualismo sofocan al espíritu del adorador. Adormecen, aburren, causan la muerte espiritual. Por ejemplo, cierto hermano lee siempre el mismo texto de la Biblia cuando le corresponde administrar la Cena. Toda la congregación sabe cuál texto leerá y qué comentarios traerá. Los menos maduros, viéndolo pararse tras la mesa del Señor, se desconectan del acto. Sus mentes vagan. No oyen sus palabras. “¡Eeea!, el mismo pasaje una y otra vez. Las mismas palabras. El mismo tono de voz.” Provocar innecesariamente esta reacción en algunos discípulos del Señor, por débiles que sean estos, es realmente inexcusable, pues no deberíamos hacer tropezar a ninguno sino hacerlo todo para edificación.

6.  ¿Es correcto empezar la celebración de la Santa Comunión sin leer texto alguno o hacer co­mentarios apropiados ? ¿Meramente orar por el pan y mandar a repartirlo enseguida, haciendo otro tanto con la copa?

a)  Conforme a nuestra apreciación, semejante práctica tiende a causar impresiones negativas , por ejemplo, que el oficiante sea algo frío de espíritu, poco interesado en la Cena, inepto para este ministerio, indigno de este ministerio, que no comprenda su importancia, que no valúe su lugar céntrico en el culto, que tenga prisa para efectuarlo. Es como si él dijera: “Vamos a acabar con esto pronto. Cosas y actividades más importantes están pendientes. Además, no queremos pasar ni por un minuto el tiempo determinado para esta reunión.”

b)  La timidez o el nerviosismo afectan a algunos varones al extremo de no poder ellos pronunciar casi palabra alguna en presencia de una congregación. Suelen clavar sus ojos en la mesa o el piso. Proyectan incomodidad, inseguridad, inmadurez, temor. Varones de esta categoría simplemente no cualifican para administrar la mesa del Señor. Invitarlos o ponerlos a oficiar la Cena es hacer agravio a la congregación.

7. ¿Es necesario leer siempre algún texto bíblico ?

a)  No es indispensable hacerlo. Traer explicaciones concisas sobre algún aspecto de la Cena es una alternativa aceptable.

b)  ¿Cuales son algunos de los “aspectos” aludidos ? A continuación, una lista parcial:

(1)  El trasfondo histórico de la institución de la Cena por Cristo en el aposento alto, incluso su relación con la pascua judía.

(2)  El significado preciso del pan sin levadura y de la copa en el contexto de la Cena del Señor.

(3)  Por qué se utiliza pan sin levadura, y no algún otro pan.

(4)  La eficacia absoluta y definitiva de un solo sacrificio hecho una vez para siempre por Cristo, comparado con los sacrificios repetitivos bajo el Antiguo Testamento o el susodicho “sacrificio” igualmente repetitivo de la misa católica romana.

-Mencionar por nombre la “misa católica romana” en comentarios previos a la participación de la Cena del Señor puede resultar contraproducente para algunos adoradores por tratarse de un tema cargado de controversia o porque se sienten incómodos, aun ofendidos, al escuchar comparanzas de esta índole.

-La suficiencia eterna de un solo sacrificio y el hecho de que los elementos de la Cena nunca se transforman en “carne literal y sangre literal”, contrario al dogma católico romano de la “transubstanciación”, pueden exponerse positivamente sin mencionar “iglesias” o “doctrinas de hombres”.

(5)  Comer el pan y tomar la copa “dignamente” es un tema vital que el oficiante puede desarrollar concisamente previo a la participación de los elementos. ¿Qué significa “dignamente” ? ¿Qué implica este vocablo respecto a la conducta o condición moral del adorador? ¿Respecto a los pensamientos o imágenes que ocupen su mente durante la participación de los elementos?

(6)  Otro tema apropiado: la preparación moral, espiritual y mental que el cristiano puede efectuar durante los días anteriores a la Cena con el propósito de comerla sin incurrirse en pecado.

(7)  Identificar, con tacto y reverencia para todos, a los que tienen derecho de comer la Santa Cena, como además a los que no deberían comerla, dando razones claras.

(8)  Explicar por qué la Cena del Señor se celebra cada domingo en las congregaciones guiadas por el Nuevo Testamento, abundando sobre los beneficios y bendiciones espirituales que producen esta práctica.

(9)  Describir la muerte por crucifixión que sufrió nuestro Redentor, resaltando tanto la dureza como la grandeza de su sacrificio.

(10)  Comentar acerca de la presencia del Señor en la Cena, explicando de qué manera es presente él, lo que observa, etcétera.

c)  “Concisión” en la presentación de temas previos a la participación de los elementos es altamente recomendable. Este no es el tiempo para exposiciones largas. Más bien,  breves, al grano, concentrados, como se concentra la luz en una piedra preciosa. De tres o cuatro minutos, y no de diez o quince. La “concisión” es fruto de una buena preparación, y esta incluye rigorosa disciplina mental. Quien pronuncia un mini sermón como introducción para la Cena del Señor no demuestra la disciplina característica de un administrador maduro. Quien se vale de la “introducción” para traer temas no relacionados con la Cena comete un error descabellado, dando evidencia clara de no cualificar como administrador de la mesa del Señor.

 

8.  ¿Cuáles son algunos textos bíblicos apropiados para la celebración de la Santa Cena ? A continuación, una lista parcial.

a)  Juan 6:25-59. No leer todos los treinta y tres versículos de este pasaje para una sola celebración de la Cena, sino seleccionar una porción para este domingo, otra para un domingo futuro, etcétera.

b)  Mateo 26:26-29; Marcos 14:12-25; Lucas 22:7-23. Estos pasajes relatan la institución de la Cena.

c)  Los textos de los cuatro evangelios que cuentan la crucifixión de Cristo. No leer necesariamente todo el relato. No leer veinte, treinta o cuarenta versículos, sino escoger uno solo o unos pocos, haciendo comentarios acertados, interesantes, penetrantes, edificantes, bien expresados y concisos, que impacten.

d)  Hechos 2:42. Enfatizar la palabra “perseveraban” . Continuaban en la celebración de la Cena. Este verbo indica frecuencia, sin que transcurra mucho tiempo entre las ocasiones de celebrarse la Comunión.

e)  Hechos 20:7. El propósito primordial de congregarse los cristianos de Troas era partir el pan. Lo hicieron el primer día de la semana. ¿Quién los enseñó a hacerlo de esta manera? El apóstol Pablo, por inspiración divina. Por lo tanto, seguimos su ejemplo en el presente.

f)  Romanos 5:6 -11. “Cristo murió por nosotros.” -¿Quién daría su único hijo para salvar de peligro a una persona mala? Abundar; aplicar. –Justificados por su sangre. –Seremos salvos de la ira venidera. No ocupar diez minutos, quince o más, exponiendo todo el pasaje, sino repartir las enseñanzas entre varios domingos.

g)  1 Corintios 5:7-8. Nuestra pascua es Cristo. La Cena es una fiesta solemne de la iglesia. El significado de “nueva masa” . Cómo celebrar la Cena: con los panes “sin levadura, de sinceridad y de verdad” . Las implicaciones de esta simbología. Para celebrar la Cena dignamente, debemos ser sinceros y estar en la verdad.

-Recomendamos abundar sobre una sola de estas enseñanzas a la vez, es decir, no intentar profundizar en todas durante el transcurso de una sola celebración de la Cena, sino repartirlas entre varias celebraciones, pues cada una es de suma importancia y muy edificante cuando desarrollada debidamente.

-Estas mismas observaciones son aplicables a los textos que siguen.

h)  1 Corintios 10:16-22.

i)   1 Corintios 11:17-34.

j)   Efesios 1:15-23; 2:13-16; 3:14-19.

k)  Filipenses 2:1-11.

l)   Colosenses 3:1-4.

m) Tito 2:11-15.

n)  Hebreos 3:1-6; 9:23-28; 10:10-25.

o)  1 Pedro 1:17-25.

p)  Apocalipsis 1:10-17. Resaltar el poder y la majestad del Cristo glorificado.

q)  Apocalipsis 5:11-14. El culto que los seres celestiales rinden al Cordero. Los cristianos en la tierra debemos alabarle con la misma reverencia.

r)  Apocalipsis 19:6-9. La Cena del Señor en la iglesia comparada con “la cena de las bodas del Cordero” .

s)  Isaías 53:2-12.

t)  Isaías 13:1-10.

 

-Para introducir el acto de la Cena, se aconseja la lectura de un solo texto y no de toda una serie de textos. La costumbre de algunos hermanos nombrados a presidir la mesa del Señor es leer cuatro o cinco pasajes corridos. Mejor un solo pasaje, o un solo versículo, leído con sentimiento y vigor, expuesto con claridad, que varios textos leídos rápidamente, con tono monótono, sin explicación alguna, o acompañados de comentarios flojos, superficiales, secos o demasiado extensos.

 

___________________________________

 

Ejecución ordenada de la repartición del pan y la copa

Sugerencias breves

A.  Sean dos, cuatro, seis o más los varones encargados de la repartición, que sus movimientos sean coordinados y armoniosos, proyectando organización y solemnidad en todo momento, y no desorganización, descuido, inatención o falta de dignidad.

B.  Procedimiento sugerido.

1.  Sentarse el nombrado a presidir la mesa del Señor, con sus ayudantes, en la primera fila de sillas o bancas al frente.

a)  En el preciso momento de iniciarse la celebración de la Cena, pararse todos en el mismo instante, caminando al mismo compás y ubicándose detrás de la mesa en posiciones previamente acordados.

b)  Otra opción es la siguiente: ocupar su posición el que preside la mesa. Al mismo tiempo, juntarse sus ayudantes en el fondo del local y caminar con orden y compás por el pasillo, o los pasillos, hacia el frente tomando posiciones ya determinadas detrás de la mesa donde descansan los recipientes de pan y fruto de la vid, o al lado de la mesa.

c)  Si el que preside ocupa el púlpito, los que distribuyen el pan y la copa ocupan posiciones detrás de la mesa del Señor.

2.  Presencia y comportamiento al ubicarse en sus posiciones relativas a la mesa del Señor.

a)  No se paran distanciados el uno del otro sino lado a lado.

b)  No se paran salteados, es decir, unos más adelante que otros, sino como soldados en fila, ordenadamente.

c)   No se saludan el uno al otro frente a la congregación, estrechándose las manos, o intercambiando saludos.

d)  No dicen nada el uno al otro. No se ríen. Tampoco proyectan tristeza o cualquier otro sentimiento negativo.

e)  No llaman atención a sus personas mediante ningún gesto o expresión. Este no es el momento para socializar o lucirse sino para dirigir la atención de todos los adoradores a la cruz en memoria del Cristo inmolado.

f)  Brazos sostenidos derechitos a su lado. Cabeza inclinada levemente.

k) Vestidos todos con decoro.

3.  Manejo de los recipientes .

a)  Con gracia y cuidado. No con torpeza.

b)  De haber múltiples recipientes, uno solo entrega los del pan sin levadura a los demás ayudantes y uno solo entrega los del fruto de la vida a los demás ayudantes. No se acerca cada uno a la mesa tomando un recipiente. Asimismo manejan los recipientes una vez terminada la distribución.

4.  Distribución del pan y la copa.

a)  Habiendo el que preside cumplido debidamente su introducción, y habiendo orado, él con sus ayudantes participan del pan.

b)  Después de una pausa de breves segundos, el oficiante indica a los ayudantes que procedan con la distribución, diciendo, por ejemplo: “Adelante, hermanos” .

c)  Los ayudantes se mueven al compás hacia los congregados.

d)  Una vez terminado la distribución, se juntan todos en el fondo del salón, luego se marchan con orden y compás hacia el frente, no adelantándose unos a otros. Llegando, se ponen, tal cual soldados de fila, cara a la congregación. Luego, con el mismo orden, entregan los recipientes al hermano encargado de recibirlos y colocarlos de nuevo sobre la mesa.

e)  El mismo proceso se repite para la distribución de la copa.

5.  Cumplida la distribución tanto del pan como de la copa, con la misma dignidad y buen orden vuelven a tomar sus asientos. Si está pautada la ofrenda para después de la Cena, lo indicado es que el mismo grupo de ayudantes ocupen la primera fila de sillas o bancas, evitando volver a reunirse en el fondo del local, para luego caminar al frente.

6.  Ensayar estos procedimientos cuantas veces sea necesario para lograr su ejecución impecable. Quizá ayude mucho nombrar a uno de los ayudantes como director del grupo. Con espíritu de servidor, él indicaría a los demás cuando iniciar ciertos movimientos, por ejemplo, cuando empezar a caminar hacia el frente después de la distribución del pan o de la copa.

7.  “Gozándome y mirando vuestro buen orden” escribe el apóstol Pablo a la iglesia en Colosas. El “buen orden” es, de veras, admirable, y más aún en el contexto del culto y las obras espirituales del glorioso Reino de Dios.


“La Cena del Señor”
(1 Corintios 11:20)

 Siendo…
“la comunión de la sangre de Cristo…

la comunión del cuerpo de Cristo.”
(1 Corintios 10:16)

Curso para cristianos que administran
la mesa del Señor

Adaptable para la instrucción de la membresía en general

Parte 4

-Desglose de temas estudiados en la “Parte 4”.

9.  ¿Conviene permitir que participen de la Cena las personas que no son miembros de la iglesia, es decir, que no han sido bautizadas por inmersión y “para perdón de los pecados” ?

10.  ¿Deberían los que reparten el pan y la copa retener siempre los recipientes en sus propias manos , no permitiendo que ninguno los toque o que los congregados los pasen del uno al otro, siguiendo siempre esta estrategia para evitar que coma la Cena algún inconverso, religioso sectario o miembro infiel de la congregación?

11.  ¿Es sabio advertir constantemente a los seguidores de Cristo el peligro de comer y beber “juicio para sí” (1 Corintios 11:29)?

-Las fuertes advertencias, duras reprensiones y amenazas de “juicio y condenación”, repetidas a menudo, tienden a crear un ambiente pesado, tenso, cargado de temor, negativismo y hasta depresión espiritual.

12.  ¿Es necesario orar antes de partir el pan ?

-¿Es aceptable dar gracias por el pan y la copa mediante una sola oración ?

-¿Es aceptable orar por el pan, luego, enseguida, orar por la copa antes de repartir el pan , para entonces repartir ambos elementos a la vez?

-Algunos temas a excluirsede las oraciones por el pan y la copa.

13.  ¿Es imprescindible cantar un himno después de la Comunión ?

-¿Es apropiado recoger la ofrenda inmediatamente después de la Cena ?

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La participación de personas que no pertenecen a la iglesia.

9.  ¿Conviene permitir que participen de la Cena las personas que no son miembros de la iglesia , es decir, que no han sido bautizadas por inmersión y “para perdón de los pecados” ?

a)  Ya que estas almas no han “obedecido de corazón a aquella forma de doctrina” autorizada por Dios (Romanos 6:17), no es correcto que participen de la Cena del Señor . En las congregaciones donde visitan personas inconversas todos los domingos, o casi todos, lo indicado sería explicar frecuentemente quienes tienen derecho de participar, y quienes no, exponiendo razones con claridad y respecto, con mucho tacto, humildad y amor por las almas no convertidas. De no haber inconversos presentes, disertar sobre por qué el que no es bautizado bíblicamente debiera abstenerse de comer el pan y tomar la copa sería invertir tiempo y energía en asuntos irrelevantes para los adoradores.

b)  Si una persona no convertida al Señor participa de la Cena, ¿resulta culpable de algún pecado el que preside la mesa del Señor o los que distribuyen el pan y la copa? Respondemos a esta pregunta con otras dos preguntas, a saber: ¿Qué pecado cometerían? ¿Qué culpa tendrían? En definitiva, Dios no los ha hecho jueces de todas las almas presentes , bien sean miembros o no miembros. No cuentan con alguna directriz divina que les autorizara a ofrecer o denegar la Cena conforme a su evaluación personal de todo individuo presente en la asamblea. Así que, se hace culpable solo el inconverso que participa , añadiendo a los demás pecados que ya carga. No aprobando el oficiante y sus ayudantes la acción del inconverso, de modo alguno se les puede inculpar de haber participado en pecado ajeno.

c)  Con pocas excepciones, las personas mundanas que acuden a nuestros cultos entienden, aun sin que se les instruya, que no tienen derecho a comer la Cena. En cambio, no pocos de los que militan en iglesias ajenas a nuestra hermandad, al congregarse con nosotros se creen dignos de participar en la Cena . ¿Por qué negársela, quizá ofendiéndolos públicamente e hiriendo sus sensibilidades a tal extremo que se alejen airados de nosotros, vetándonos la oportunidad de exponerles “más exactamente el camino de Dios” (Hechos 18:26)? Participando de la Cena sin tener derecho de hacerlo, lo que hacen es añadir otro error a los que ya ponen en peligro su alma. Al continuar con nosotros, tal vez lleguen al entendimiento del evangelio puro, corrigiendo sus errores y tomando los pasos necesarios para asegurar su salvación. “Continuar” , digo, pero, claro, no por tiempo indefinido sino solo por el tiempo razonable necesario para recibir instrucción adecuada, la que impartirían pronto, se supone, los responsables de la congregación.

10.  ¿Deberían los que distribuyen el pan y la copa retener siempre los recipientes en sus propias manos , no permitiendo que ninguno los toque o que los congregados los pasen del uno al otro, siguiendo invariablemente esta estrategia para evitar que coma la Cena algún inconverso, religioso sectario o miembro infiel de la congregación?

a)  Procediendo asimismo los que reparten el pan y la copa, efectivamente, se hacen jueces de las almas congregadas. Incuestionablemente, asumen un rol que no les corresponde. “A mi juicio, esta hermanita no anda en santidad. Su vestimenta la hallo algo escandalosa. Así pues, no le voy a servir la Cena. Aquel hermano, yo lo sorprendí en una mentirita la semana pasada. Ciertamente, él no es digno de participar. Le voy a negar la Cena.” Pero, ¡alto! El ayudante que anda juzgando así a sus hermanos en la fe, ¿acaso conoce íntimamente la condición espiritual de cada uno justamente en la hora de conmemorar el sacrificio de Cristo? Aquel “hermano sorprendido en una mentirita”, ¿acaso ya se hubiese arrepentido sinceramente, rogando perdón a Dios? Al ayudante que reparte la Cena, ¿Dios le ha dado potestad para decidir quiénes participen y quiénes no? Negativo. ¡De modo alguno! El que reparte la Cena también es un ser falible, y no un juez espiritual infalible.

b)  La instrucción divina lee: “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo , y coma así del pan y beba de la copa (1 Corintios 11:28). No dice: “Pruebe y juzgue el que reparte a todo participante potencial”. Reiteramos: si extiende su mano y participa cualquier persona indigna, la culpa es suya y no del hermano que anda repartiendo la Cena. Referente a disciplinar al miembro que anda desordenadamente , incluso, advertirle el pecado de tomar la Cena indignamente, este deber atañe a los administradores de la congregación, y no necesariamente a los que reparten la Cena .

11.  ¿Es sabio advertir constantemente a los seguidores de Cristo el peligro de comer y beber “juicio para sí” (1 Corintios 11:29)?

a)  La advertencia del apóstol Pablo para la iglesia en Corinto es clara y fuerte. “De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí” (1 Corintios11:27 y 29). Leer y comentar juiciosamente esta advertencia de vez en cuando en las congregaciones de actualidad es, sin duda, saludable, pues es palabra de Dios. Pero, no vemos que el Espíritu Santo haya ordenado que estas advertencias se pronuncien todos los domingos. La frecuencia de su proclamación la determinaría, lógicamente, el estado espiritual de la congregación . O sea, si un número crecido de la congregación anda en la carne, si está adueñándose un espíritu de rebeldía o si muchos se están apostatando de la fe, tales circunstancias justificarían frecuentes y fuertes advertencias sobre “tomar indignamente la Cena del Señor”. Por el contrario, si predomina en la congregación el espíritu de santidad, si se sigue fielmente la “sana doctrina” , si el vínculo perfecto del amor une a la gran mayoría de tal manera que son de “una misma mente” , “de un mismo sentir” , ¿con qué razón “advertir constantemente el peligro de comer y beber juicio para sí”?

b)   Las fuertes advertencias, duras reprensiones y amenazas de “juicio y condenación”, repetidas a menudo, tienden a crear un ambiente pesado, tenso, cargado de temor, negativismo y hasta depresión espiritual. Pero, ¿no se supone que la Cena del Señor sea una hermosa experiencia positiva, inspiradora, elevadora ? ¿Edificante y sublime en grado sumo? ¿Cómo llenar estas expectativas si el adorador es obligado a escuchar, casi todos los domingos, fulminaciones amenazantes, insinuaciones inquietantes, juicios fuertes, advertencias a granel? De la manera que no faltan predicadores obsesionados con el lado escuro y violento de pecados, juicios, condenaciones y destrucción, asimismo el tema predilecto de algunos que administran la mesa del Señor es el de “culpable del cuerpo y de la sangre del Señor… juicio come y bebe para sí” . Los extremos suelen ser perjudiciales y contraproducentes. Sabio es el administrador de la mesa del Señor que procura el balance en sus comentarios y señalamientos, inclinándose más por el lado positivo que por el negativo , a menos que las circunstancias ameriten lo contrario.

12.  ¿Es necesario orar antes de partir el pan ? “Y tomó el pan y dio gracias , y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí” (Lucas 22:19). ¿Valuamos el ejemplo de Cristo? Pues, también debemos dar gracias por el pan antes de comerlo. ¿Es necesario orar antes de tomar la copa ? “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias , les dio, diciendo: Bebed de ella todos” (Mateo 26:27). Si Cristo dio gracias por la copa, ¿con qué justificación no hacer lo mismo nosotros? ¿Por qué no seguir el mismo ejemplo del Señor? ¿Por qué eliminar, alterar, trasponer? El candente afán de “cambiar”, de restar importancia a ejemplos, a menudo presagia pasos definitivos de apostasía.

a)  ¿Es aceptable dar gracias por el pan y la copa mediante una sola oración ? Ya que Cristo no lo hizo, ¿con qué razón o lógica lo haríamos nosotros? ¿Acaso para acelerar la celebración de la Cena? Ciertamente, esta es la impresión que tal acción transmite. “Basta con pronunciar una sola oración que incluya tanto el pan como la copa. Está demás la redundancia de dos oraciones.” Discrepamos. Cada componente de la Cena tiene su significado muy particular. El cuerpo inmolado . “El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” La sangre derramada que limpia de pecado . “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?” (1 Corintios 10:16). Cada uno merece que le demos la importancia especial que le corresponde. Entre las distintas formas de realzarlos individualmente figura la de dar gracias por el pan, y luego, mediante oración distinta, dar gracias por la copa (1 Corintios 10:16).

b)  ¿Es aceptable orar por el pan, luego, enseguida, orar por la copa antes de repartir el pan, para entonces proceder a repartir ambos elementos a la vez? Ya que Cristo no lo hizo así, ¿con qué razón o lógica hacerlo nosotros? Más bíblico es seguir el ejemplo del Señor. Algunos cristianos aseguran que “cambios insignificantes” de esta índole no alteran en absoluto el significado fundamental de la Cena. ¿Peca quien abogue o practique los cambios indicados? Quizá no peque. Dios sabe. Pero, ¿con qué justificación sustituir un proceder propio por el que asentó el mismo Señor? ¡Tan fácil, apropiado y seguro es seguir el ejemplo de Cristo! ¿O por qué inquietar a algunos de la congregación, introduciendo “cambios” que los alarma? A propósito, los “cambios” calificados de “insignificantes” resultan a menudo ser “significantes” por impactar negativamente la calidad, y por ende, la aceptabilidad de nuestro culto a Dios.

c)  ¿Es aceptable que una hermana ore en voz alta bendiciendo el pan o la copa ? Negativo. Al orar ella en voz alta frente a la congregación, estaría ejerciendo dominio sobre los varones presentes.

d)  ¿ Quiénes cualifican para dirigir las oraciones por el pan y la copa? Solo los varones fieles y santos.

e)  En las oraciones por el pan y la copa, ¿ qué conviene enfatizar ? A continuación, apuntamos algunas sugerencias. Alabar a Dios y a Cristo por el amor incomparable de ambos manifiesto en el sacrificio expiatorio en la cruz del Calvario. Dar gracias por la redención, la reconciliación, la esperanza que este sacrificio hace posible. Por el “camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne” (Hebreos 10:20). Por “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10). Pedir santificación para cada participante. “Enfatizar” sí, pero con esta salvedad: que el orante no intente enumerarlos todos en una sola oración. Que su oración no sea larga. Que no ore para ser oído “de los hombres” . Que no llame atención a sí mismo sino que ensalce en todo momento al Cristo crucificado

f)  Algunos temas deberían ser excluidos de las oraciones por el pan y la copa. Por ejemplo, peticiones por enfermos, intercesiones por la obra evangelística de la iglesia, plegarias por situaciones problemáticas que aquejen a algunos de la congregación,  etcétera. Valerse de la oración por el pan o la copa para regañar a la congregación, señalar males, enseñar sobre asuntos no relacionados con la Cena del Señor, corregir, reprender o redargüir lo haría solo inepto para el ministerio de la oración.

13.  ¿Es imprescindible cantar un himno después de la Comunión?

a)  Habiendo Cristo instituido la Cena, el relato de Mateo continúa: “Y cuando hubieron cantado el himno , salieron al monte de los Olivos” (Mateo 26:30). Marcos 14:26 también registra este detalle. “El himno.” ¿Qué “himno” ? Según el Talmud, los judíos acostumbraban cantar los Salmos del 113 hasta el 118 en conexión con la Pascua, llamándolos “el gran Hallel” , es decir, la gran alabanza. Pero, hasta donde sepamos, Dios no ordenó a cantar el himno o himnos como acción necesaria para la celebración correcta de la Pascua judía. El Talmud es una recopilación de interpretaciones y tradiciones judías, y no una obra inspirada por Dios mismo. Dadas estas consideraciones, más el contexto de Mateo 26:30, deducimos que no es imprescindible cantar un himno después de la Comunión.

-¿ Conviene cantar un himno después de la Cena? O cantar un himno o traer algún breve comentario apropiado. Así, porque concluir sin decir siquiera una palabra alusiva al acto de la Cena parecería algo seco, opinamos. Se puede decir, por ejemplo: “Dios nos conserve en su Reino, ayudándonos a perseverar en santidad para que el próximo domingo podamos celebrar de nuevo esta fiesta espiritual solemne de los cristianos” .  

La ofrenda y la Cena 

b)  ¿Es apropiado recoger la ofrenda inmediatamente después de la Cena ? Ya que la Biblia no establece el orden del culto, se trata de un asunto opinable. Damos nuestro parecer. Quizá no convenga por la siguiente razón principal: si se establece la rutina de recoger la ofrenda tan pronto termine la Cena, algunos miembros, aun antes de concluida la Comunión, estarán sacando sus carteras o rebuscando en sus bolsillos el dinero para la ofrenda , pen­sando en la ofrenda cuando toda su atención debiera estar concentrada aún en la Santa Cena. Hemos observado una y otra vez esta misma tendencia en congregaciones donde se recoge la ofrenda tan pronto termine la Cena.

-Algunas congregaciones recogen la ofrenda antes de la predicación, celebrando la Cena después del himno de invitación. Otras interponen un himno entre la Cena y la ofrenda. Todavía otras celebran la Cena antes de la predicación, recogiendo la ofrenda después del himno de invitación. Cualquier de estos procedimientos lo encontramos más sabio que el de recoger la ofrenda tan pronto termine la Cena.

“La Cena del Señor”
(1 Corintios 11:20)

 Siendo…
“la comunión de la sangre de Cristo…

la comunión del cuerpo de Cristo.”
(1 Corintios 10:16)

Curso para cristianos que administran
la mesa del Señor

Adaptable para la instrucción de la membresía en general

Parte 5

-Desglose de temas estudiados en la “Parte 5”.

-14.  ¿Es necesario ofrecer la Cena del Señor cada vez que se reúna la congregación el primer día de la semana ?

-¿La Cena del Señor “siempre de noche" .

-Se afirma que la Santa Cena debiera celebrarse de noche porque fue instituida de noche .

-¿Fue el asunto de “la hora” absolutamente determinante para la validez de la Pascua judía, y por ende, para la de la Cena del Señor?

-Sin duda alguna, el factor de la hora fue accidental . Corroboran esta conclusión otras circunstancias meramente accidentales relacionadas con la institución de la Santa Cena, tales como: el aposento alto, el tercer piso, cena literal para saciar el hambre y la sed, la hora cuando llega la noche, sentarse a una sola mesa, el himno después de la Cena.

-Los cristianos defensores de “la Cena del Señor siempre de noche” citan el ejemplo de la iglesia en Troas , observando que allá y en aquel entonces la congregación se reunió de noche para conmemorar la muerte de Cristo.

-Confrontamos otra problemática, a saber: ¿ qué calendario o sistema de medir el tiempo seguían los cristianos en Troas? ¿El judío o el romano?

-En apoyo de la “Cena del Señor siempre de noche” se arguye que el acto es representado como “ Cena ”, y no como “santo desayuno” o “santo almuerzo” .

- Evidencias de la historia antigua sobre la hora para la celebración de la Cena del Señor.

-Los que respaldan la doctrina de “la Cena siempre de noche” traen todavía otro argumento , diciendo: “Si el ejemplo bíblico no establece el pre­cedente o patrón de celebrar la Cena del Señor siempre de noche, tampoco se podría apelar a ejemplos bíblicos para enseñar que se celebre el primer día de la semana ”.

-Si Cristo fue crucificado el día viernes, entonces la Santa Cena fue instituida el jueves por la noche . ¿Significa esto que los cristianos debiéramos celebrarla el día jueves por la noche?

-Observación sobre el contenido de esta “Parte 5”. Efectivamente, esta lección es también un estudio sobre cómo distinguir entre, por un lado, circunstancias incidentales o accidentales que no constituyen leyes divinas y, por el otro, ejemplos o enseñanzas que revelan la voluntad de Dios para su pueblo .

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14.  ¿Es necesario ofrecer la Cena del Señor cada vez que se reúna la congregación el primer día de la semana ? O sea, si la congregación se reúne por la mañana y también por la tarde o por la noche, ¿es necesario ofrecer la Cena en cada reunión?

a)  Nuestra convicción es que sí, que es necesario, pues los feligreses impedidos a participar del culto celebrado por la mañana, tal vez puedan congregarse en la tarde o la noche, y viceversa. Por ejemplo, si el hermano Francisco está obligado a trabajar desde las 3:00 p.m. hasta la medianoche el primer día de la semana, ¿sería correcto privarle de la bendición de participar de la Cena, no brindándole la oportunidad de celebrarla en el culto efectuado por la mañana ? Procederían arbitrariamente los administradores de una congregación que determinaran tener más de un culto cada domingo, pero ofrecer la Cena en uno solo.

b)  El primer día de la semana abarca veinticuatro horas , y no solo las horas de luz o las de oscuridad. Por lo tanto, la Cena del Señor puede celebrarse a cualquier hora del día o de la noche . No obstante, algunos cristianos aseguran que es necesario cele­brar la comunión de noche y que no debiera celebrarse de día , añadiendo los más extremistas que celebrarla de día es pecar. A continuación, examinamos sus argumentos.

¿La Cena del Señor “siempre de noche”?

c)  Afirman que la Santa Cena debiera celebrarse de noche porque fue instituida de noche .

(1)  De hecho, la Cena del Señor fue instituida de noche. Pero, surge la siguiente pregunta: ¿Acaso escogiera Cristo las horas de la noche para instituir la Santa Cena con la intención deliberada y premeditada de asentar un precedente para la iglesia , el que estaría vigente en todo lugar durante toda la Era Cristiana ? Personalmente, no encuentro en todo el Nuevo Testamento alguna explicación o mandamiento que sostuviera semejante postulado. Escrutando  todos los textos sobre la Cena, no hallamos ni una palabra sobre la supuesta necesidad de celebrar la Cena “de noche”. Curioso de verdad de ser tan importante este particular. De todos modos, ¿qué tendría que ver el factor “noche” con el significado o el valor de la Cena? ¿Acaso “la noche” la hiciera más espiritual, sublime o relevante?

(2)  ¿Acaso recibiese Cristo órdenes de su Padre respecto a la necesidad de instituir la Cena “de noche”? ¿O se valió Cristo de la Pascua judía por la fuerte simbología que proyectaba esta fiesta solemne hacia “las cosas celestiales” del Nuevo Testamento (Hebreos 9:23), sin intención alguna de establecer “la noche” como único tiempo aceptable para comer la Cena del Señor? “Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles” (Lucas 22:14) ¿Fue el asunto de “la hora” absolutamente determinante para la validez de la Pascua judía, y por ende, para la de la Cena del Señor? ¿O fue meramente accidental ? Si fue determinante, tendríamos que verificar la hora exacta para cuando Cristo “se sentó a la mesa” , y luego imponer esa misma hora en todas las congregaciones en todo el mundo , tarea que se volvería muy complicada, si bien no imposible, por las veinticuatro zonas distintas de tiempo en vigor alrededor de nuestro planeta Tierra. “Cuando era la hora.” ¿Qué hora, precisamente, y según qué patrón de contar las horas? ¿El del pueblo de Israel, del Imperio Romano o del presente? Estas consideraciones nos llevan a deducir que “la hora” no era necesaria para validar la Pascua, y por consiguiente, tampoco valida o invalida la Cena del Señor.

(3)  Sin duda alguna, el factor de la hora fue accidental . Corroboran esta conclusión otras circunstancias meramente accidentales relacionadas con la institución de la Santa Cena.

-La Cena del Señor fue instituida en un aposento alto (Lucas 22:10-12). ¿Debemos, pues, siempre celebrarla en un aposento alto? ¿Se desviste la Cena de su significado, valor o sublimidad si la celebramos en algún lugar que no sea un aposento alto? ¿Pecamos si no la celebramos en un aposento alto? Si es necesario celebrarla en un aposento alto, ¡qué dilema es el de la inmensa mayoría de las congregaciones ya que no disponen de un aposento alto! La iglesia de Troas celebró la Cena en un “tercer piso” (Hechos 20:7-12). ¿Debemos imitar su ejemplo bajo pena de condenación si no lo hacemos así? Estas preguntas y planteamientos sirven para resaltar el hecho de que el asunto del “aposento alto” era pura circunstancia accidental. De seguro, el lugar donde se lleva a cabo la Cena del Señor es de poca o ninguna importan­cia. En centenares de miles de pueblitos y aldeas a través del mundo, ¡ni siquiera existen edificios o casas de dos pisos, o más! Se desprende que la Santa Cena los cristianos la pueden celebrar a la sombra de un árbol, a orillas de un río, lago o mar, en una casa de familia, en un barco, catacumba o cueva, en fin, en cualquier lugar donde las circunstancias obliguen.

-Los judíos debían celebrar la pascua cada año. En el día catorce del primer mes de su calendario, correspondiente más o menos al mes de abril de nuestro calendario, cada familia debía inmolar un cordero, asando la carne y comiéndosela, con “panes sin levadura” y “hierbas amargas” (Éxodo 12:1-28). Se alimentaban físicamente de su cena pascual. La Cena del Señor fue instituida durante el transcurso de una cena pascual, en la que Cristo y sus apóstoles participaron en cumplimiento de las órdenes del Antiguo Testamento al respecto. ¿Es, pues, necesario celebrar la Cena del Señor en medio de una cena literal consumida para saciar el hambre y la sed? Interesantemente, algunos cristianos en Corinto cayeron en este mismo error. Fueron reprendidos severamente, escribiendo el apóstol Pablo: “Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo” (1 Corintios 11:20-22). Así que, comprendemos que la cena literal de la pascua judía fue una circunstancia accidental en lo concerniente a la Cena del Señor, y no un requisito para validarla.

- “El himno” cantado después de la cena pascual también pertenece a la categoría de acciones o circunstancias incidentales a la celebración de la Cena del Señor, no siendo necesarias para validarla. Esto ya lo hemos comprobado.

-Mateo 26:20 dice: Cuando llegó la noche , se sentó a la mesa con los doce” . ¿Estaba el Señor asentando precedentes inviolables? ¿Quiere decir que tan pronto llegue la noche, todos los miembros de la congregación, la que sea, debieran estar congregados ya para comer la Santa Cena, de inmediato, a la hora que llega la noche, ni antes ni después ?

-A propósito, ¿cuándo llega la noche? ¿Al ponerse el sol, pero antes de oscurecerse completamente el cielo? ¿O cuándo ya no se pueda verse ni el reflejo de la luz solar en los cielos? En el Ártico y el Antártico, pasan semanas sin que se ponga el sol. ¿Cómo celebrarían los habitantes de aquellos lugares la Cena del Señor “siempre de noche” durante la época cuando no hay noche? ¡Qué dilema! Se cae de la mata que el factor de la hora no es determinante. En definitiva, no se trata de un precedente o patrón inviolable.

-Algunas congregaciones programan un solo culto para los domingos, fijando alguna hora de la tarde para su única reunión –las 2, las 3 o las 4 p.m., por ejemplo. Por razones de seguridad.  Porque algunos miembros vienen de lejos para congregarse.  Porque dependen del apoyo de predicadores o maestros de otras congregaciones, pudiendo estos prestar sus servicios solo durante las horas de la tarde. Celebran la Cena del Señor por la tarde . No ha llegado la noche . Por lo tanto, ¿debemos denunciar a tales congregaciones como “apóstatas”, y tener a sus miembros como pecadores? Realmente inconcebible.

-Fíjese también en los detalles “se sentó a la mesa” . Dos detalles: (1) Cristo “se sentó” (2) “a la mesa” . ¿También deberíamos  catalogar estos dos detalles como precedentes inviolables? O sea, ¿deben todos los miembros de la congregación sentarse para así comer digna y correctamente la Cena, y no solo sentarse sino sentarse a una mesa ? ¿Acercar sus sillas a una sola mesa , pues dice “la mesa” y no dos mesas, tres o más , sentándose? ¡Cuán larga mesa haría falta para una congregación de trescientos miembros! De no haber mesa o sillas, ¿pecarían los cristianos que comieran la Cena de pie? Obviamente, se trata de detalles incidentales y no de parámetros imprescindibles sin los que quedara inválida la Cena del Señor.

 

El ejemplo de la iglesia en Troas.

(4)  Los cristianos defensores de “la Cena del Señor siempre de noche” citan el ejemplo de la iglesia en Troas , observando que allá y en aquel entonces la congregación se reunió de noche para conmemorar la muerte de Cristo. “Había muchas lámparas en el aposento alto.” Pablo “alargó el discurso hasta la medianoche.” “Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba” (Hechos 20:7-12).

-En el estudio de las Sagradas Escrituras, la atención a todo detalle es loable. Igualmente, la exégesis inteligente requiere que distingamos entre detalles circunstanciales y los que revelan leyes de Dios , o por lo menos  arrojan alguna luz sobre estas leyes. Comete un grave error quien eleva a “ley” algún detalle meramente incidental, complicando la obra de Dios y atando “cargas pesadas y difíciles de llevar” (Mateo 23:4). Pues bien, la congregación en Troas celebró la Cena del Señor por la noche. Nos incumbe preguntar que si “de noche” figura en este ejemplo como requerimiento doctrinal o si fue mera circunstancia accidental. ¿Debemos inferir que el Espíritu Santo hubiese instruido a la iglesia en Troas a reunirse para la Cena después del oscurecer, bajo pena de censura y condenación de no hacerlo?

-Planteamos que los argumentos ya presentados para sostener que “la noche” era una circunstancia accidental cuando Cristo instituyó la Cena y no un precedente espiritual inviolable, también son aplicables al caso de la iglesia en Troas . Favor de revisarlos si no se acuerda de ellos en este instante. Reiteramos: “El primer día de la semana” abarca veinticuatro horas. La hora particular para la celebración de la Cena la deciden los administradores de cada congregación. Ellos determinan la hora más propicia, analizando las circunstancias que afectan a la mayoría de los miembros. En Troas, se infiere que los dirigentes de la congregación determinaron reunirse de noche. ¿Por qué? Nuestra convicción es que no por haber recibido algún mandamiento al respecto de parte del Espíritu Santo sino por razones que afloran cuando consideramos los siguientes hechos.

- Troas . “Ciudad marítima de Misia en la costa del mar Egeo en la parte noroeste del Asia Menor, 16 km al sur del lugar donde se supone estuvo la antigua Troya. Hallábase frente a la isla de Tenedos. La región circunvecina, incluyendo toda la costa al sur del Helesponto, se llamaba también Troas o Tróade. La ciudad era una colonia macedónica y romana que prometía mucho y era llamada la Alejandría Troyana. Gracias a su buen puerto, Julio César, César Augusto y especialmente Constantino pensaron seriamente establecer allí la capital del Imperio.” (Diccionario ilustrado en ilumina , www.caribebetania.com)

- Troas . Ciudad romana, mayormente de gentiles, y por ende, ciudad pagana. Ya que una porción alta de los habitantes del Imperio Romano eran esclavos se supone que también en Troas hubiese muchos de esta clase. También se da por sentado que en aquella ciudad tanto amos como obreros y esclavos estuvieran trabajando durante las horas diurnas del primer día de la semana. ¿A qué hora, pues, podrían los cristianos reunirse? Lógicamente, ¡de noche! No dudamos de que estas circunstancias particulares de la iglesia en Troas fuesen determinantes en cuanto a la hora de reunirse, y no algún mandato del Espíritu Santo .

-Confrontamos otra problemática, a saber: ¿ qué calendario o sistema de medir el tiempo seguían los cristianos en Troas? ¿El judío o el romano? El día judío comenzaba con la puesta del sol. En cambio, el día romano comenzaba a la medianoche. Si seguían el sistema judío, el primer día de la semana comenzaba para ellos al ponerse el sol, habiendo finalizado el séptimo día. En tal caso, estaban congregados el sábado por la noche según el sistema romano, el que también seguimos hoy día. Recalcamos: el día judío se componía primero de la noche, la cual comenzaba con la puesta del sol, y luego de las horas diurnas que la seguían. Por consiguiente, las primeras horas de la noche del primer día de la semana según el sistema judío correspondían a las primeras horas de la noche del día sábado según el sistema romano. ¿Cuál calendario debemos seguir los cristianos del presente? ¿Es preciso iniciar cada día con la puesta del sol, como lo hacían los judíos, y reunirnos el sábado por la noche para partir el pan?

-Observamos que había “muchas lámparas” que alumbraban aquel aposento alto en Troas (Hechos 20:8). ¿Es, pues, necesario que utilicemos lámparas, y no velas o bombillas eléctricas, para alumbrar el lugar donde celebramos la Cena? Quien respondiera que sí no estaría en sus cabales.

-¿Con qué justificación invertimos energías y precioso tiempo en la consideración de todos estos asuntos? Lo hacemos porque nuestro deseo es no equivocarnos en la enseñanza impartida a los santos del Señor. Además, el deber de todo “buen ministro de Jesucristo” es velar que nadie cargue a las congregaciones con opiniones humanas, estorbando su obra, inquietándolas o aun dividiéndolas, y este servidor anhela ser “buen ministro de Jesucristo” . El Espíritu Santo advierte el peligro de guardar tiempos no legislados por Dios. “Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros” (Gálatas 4:9-11). Decís que la Cena ha de celebrarse siempre de noche. Guardáis las horas. ¿No es esto mismo lo que hacen quienes enseñan “la Cena siempre de noche”? Esclavizan a “débiles y pobres rudimentos” en detrimento a la unidad y la libertad de los hijos de Dios.

“Santa Cena” y no “santo desayuno” o “santo almuerzo”

(5)  En apoyo de la “Cena del Señor siempre de noche” se arguye que el acto es representado como “ Cena ”, y no como “santo desayuno” o “santo almuerzo” . ¿Cuánta importancia merece este argumento? Consideremos.

-La “Cena del Señor” es un acto espiritual y no carnal; simbó­lico y no literal . Por lo tanto, quien interpreta carnal o literalmente el vocablo “Cena” hace caso omiso a las normas de la exégesis correcta, no tomando en cuenta el contexto espiritual y simbólico.

-Razonemos sanamente. Si es necesario celebrar la Comunión “de noche” porque 1 Corintios 11:20 dice que es “cena”, por la misma razón y lógica debemos colocar sobre la mesa del Señor suficiente comida y bebida para saciar el hambre y la sed porque es “cena”. ¿Para que sirve una “cena” sino para llenar el vientre? Así que, no bastan unos pedacitos de pan sin levadura y recipientes pequeñitos de jugo de la uva. Pero, desde luego, la Cena del Señor no es una cena literal . Por consiguiente, no se requiere cantidad de comida y bebida para su celebración. Y por la misma razón no es preciso celebrarla de noche.

-¿Cómo se sabe que la Cena del Señor no es una cena literal?

-Porque Lucas 22:20 explica que la Santa Comunión fue insti­tuida “después que hubo cenado” Cristo. “Después que hubo cenado” cla­ramente demuestra que la comunión instituida por Cristo no era una cena común y corriente. Ya habían cenado literalmente Jesús y los apóstoles cuando el Señor instituye la Cena espiritual en memoria de su cuerpo y sangre. La Cena del Señor sería una “cena” simbólica, y por lo tanto, no regida por las circunstancias y los propósitos de una cena literal.

-Sabemos que la Cena del Señor no es una cena literal justamente porque el apóstol Pablo censura a los cristianos en Corinto por hacer de la Cena espiritual una cena literal . “¿No tenéis casas en que comáis y bebáis?” (1 Corintios 11:22). Podían conmemorar la muerte del Señor comiendo una porción pequeña de pan sin levadura y tomando solo un poquito del “fruto de la vid”. No era necesario “cenar” en sentido literal, comiendo y bebiendo para saciar el hambre y la sed. Igualmente, no era necesario reunirse “de noche” para comer la “cena del Señor” , pues el vocablo “cena”, en su contexto espiritual, había perdido su significado literal.

-Se sabe que la Cena del Señor no es una cena literal porque ella se celebra solo el primer día de cada semana. En cambio, la cena común y corriente se come todos los días de la semana.

-El vocablo “cena” se usa simbólicamente no solo en 1 Corintios 11:20 sino también en otros pasajes bíblicos .

- Apocalipsis 3:20 . He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo .” ¿Entra y cena Cristo solo “de noche” porque el texto dice “cenaré” ? ¡Inconcebible! En sentido figurado, Cristo cena a cualquier hora del día o la noche con todo aquel que le oye, abriéndole la puerta de su corazón. De igual manera, ¡podemos “cenar” con el Señor, mediante la Santa Comunión, el primer día de cada semana, a cualquier hora del día o de la noche ! Definitivamente, la Cena del Señor es simbólica y no literal.

- Apocalipsis 19:9 . “Y el ángel dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.” Pero, en la tierra nueva, donde los salvos cenaremos con Dios, “no habrá noche” (Apocalipsis 21:25). Pues, ¡qué maravilla! ¡No podremos “cenar” en el cielo, “pues allí no habrá noche” ! El sentido figurado de “cena” en este pasaje es totalmente evidente, y el mismo sentido del vocablo en la frase “cena del Señor” es igualmente evidente para el estudioso perceptivo y objetivo.

 

(6)  Evidencias de la historia antigua sobre la hora para la celebración de la Cena del Señor.

Datos históricos.

-El famoso escritor y administrador romano Plinio el Menor (murió en el 113 d.C.) escribe: “Los cristianos afirmaron, no obstante, que no tenían ninguna falta o error, sino la costumbre de reunirse un día fijado, antes del alba ...” (“Cartas” dirigidas a Trajano, Tomo 10, Capítulo 96). ¿Cuál fue el “día fijado”? Sin duda, el primer día de la semana, conforme a Hechos 20:7. ¿A qué hora se reunían? “Antes del alba.”

-¿Por qué se reunían “antes del alba”, es decir, muy temprano por la mañana, antes de aparecer el sol en el horizonte? Posiblemente, porque un número no pequeño de los cristianos fueran esclavos. Sujetos a servidumbre, se veían obligados a trabajar durante las horas diurnas y quizás parte de la noche. Entre los cristianos que no eran esclavos, los que eran jornaleros, dueños de negocios, agricultores u oficiales tampoco tendrían libre todo el primer día de la semana, pues se trata de la época antes de que el emperador romano Constantino se convirtiera al cristianismo, y el primer día de la semana era un día de trabajo cualquier. Al convertirse Constantino en creyente, pronunció “sagrado” el primer día de la semana, librando a los cristianos de la necesidad de trabajar los domingos.

- Justino Mártir , griego convertido a Cristo, filósofo y apologista de la iglesia del Siglo II d.C., fallecido en el 165 d.C., escribió: “El día llamado domingo , todos los que viven en la ciudad, o en alguna área rural, se congregan en un solo lugar”. Este escritor no dice que los cristianos de su época se congregaran cada domingo solamente por la noche. Referente a la Santa Cena, dice: “Habiendo dado gracias por los elementos, se hace una distribución a cada persona, y los diáconos los envían a los que se encuentran ausentes (Apología 1, Página 67). Este último detalle, “los diáconos los envían a los que se encuentran ausentes” , constituye muy fuerte evidencia circunstancial para la celebración de la Cena de día , y no de noche . Considere: en aquel tiempo antiguo, cuando no había automóviles, trenes, motociclos, bicicletas o siquiera patines, ¿hubiese sido factible o práctico enviar los elementos de la Cena a los ausentes , aun a los que vivían “en alguna área rural”, después de un culto que terminara a las ocho de la  noche, o todavía más tarde ? ¿Cuántas personas de las clases pobres de aquel tiempo poseían aunque fuese siquiera un burrito?

- Tertuliano , teólogo, moralista y defensor del cristianismo, fallecido en el 220 d.C., escribió: “El sacramento de la eucaristía lo tomamos en las congregaciones antes del amanecer (“Sobre la corona”, III, 3). Ya para el tiempo de Tertuliano, se utilizaba ese vocablo “sacramento” en referencia a la Santa Cena . Pero, en cuanto a la hora de celebrarla, el testimonio es inconfundible: “antes del amanecer” .

-¿Qué, pues? ¿Erraron gravemente aquellos cristianos al comer la Cena “antes del amanecer” , “antes del alba” ? ¿Por la madrugada? ¿Antes de salir el sol? ¿No comprendían que es “Santa Cena” y no “santo desayuno”?

¡Tampoco el primer día de la semana!

(7)  Los que respaldan la doctrina de “la Cena siempre de noche” traen todavía otro argumento, diciendo: “Si el ejemplo bíblico no establece el pre­cedente o patrón de celebrar la Cena del Señor siempre de noche, tampoco se podría apelar a ejemplos bíblicos para enseñar que se celebre el primer día de la semana ”.

-Al recibir los discípulos de Jesucristo la orden “Haced esto en memoria de mí” , en lo concerniente al “día” de hacerlo, existían, lógicamente, dos opciones: fijar la Deidad algún día para la celebración, o dejar el día a discreción de cada congregación . Paralelamente, en cuanto a la “hora” de celebrarla, había dos opciones: fijar la Deidad una hora exacta para celebrarla los cristianos en todo el mundo, o dejar la hora a discreción de cada congregación . Escrutados los ejemplos y textos bíblicos relevantes en el Nuevo Testamento, comprendemos que la Deidad no fijó una hora exacta para celebrar la Cena del Señor los cristianos en todo el mundo. Además, ya descubrimos también situaciones o circunstancias que prácticamente imposibilitaran la celebración de la Cena a una hora exacta en todo el globo terráqueo. Por el contrario, el Espíritu Santo fija sí el día en Hechos 20:7, a saber, “el primer día de la semana” . El jueves no, ni tampoco el sábado, sino “el primer día de la semana” .

-Al reflexionar nosotros un poco más sobre el asunto de la “hora”, especulamos que el Espíritu Santo, de haber querido fijar una hora exacta, hubiese seleccionado las tres de la tarde , la hora cuando expiró Cristo en la cruz, o quizá las seis de la madru­gada , ya que la resurrección ocurrió al amanecer del primer día de la semana. En realidad, el Espíritu de Dios no establece ninguna hora específica para la Cena del Señor, ni tampoco legisla su celebración “siempre de noche” .

-¿ Quién escogió el primer día de la semana para la celebración de la Santa Cena? Todo el contexto del Nuevo Testamento en lo relacionado con el culto y la organización de la Iglesia de Cristo, obra en contra de la tesis según la que los cristianos del Siglo I decidieran por su cuenta el día para la Cena. Numerosas declaraciones de Dios revelan su meta de “una misma regla” (Filipenses 3:16), de “la unidad de la fe” (Efesios 4:13), de hablar “todos una misma cosa” (1 Corintios 1:10), para los seguidores de su Hijo en todo el mundo. Pero, ¿cómo hacer factible esta unidad de práctica y culto si no impusiera “una misma regla” en todas y cada una de las congregaciones? Así que, no solo el ejemplo de la iglesia en Troas sino también el sentido común y la sana lógica dictan que el Espíritu Santo es quien enseñó a todas las congregaciones del Siglo I a celebrar la Cena “el primer día de la semana” .

-Al participar de la mesa del Señor el primer día de cada semana, ¿estamos guardando, efectivamente, un día en particular, teniéndolo como más sagrado que los demás días? En definitiva, el cristiano maduro no tiene el domingo como más sagrado que los demás días  (Romanos 14:1-12). Para el cristiano maduro todos los días son iguales, pues todos son sagrados, siendo el tiempo mismo “sagrado”, un don de Dios que ninguno debiera despreciar o desperdiciar. Los cristianos debemos ser tan santos el lunes, como el domingo, como el viernes. Conmemorar la muerte de Cristo el domingo no significa que este día sea más sagrado que cualquier otro de la semana.

 

¿Celebrar la Cena los jueves?

d)  Si Cristo fue crucificado el día viernes, entonces la Santa Cena fue instituida el jueves por la noche . ¿Significa esto que los cristianos debiéramos celebrarla el día jueves por la noche? El Espíritu Santo no formuló semejante conclusión, y esto lo sabemos porque instruyó a la congregación en Troas a celebrarla el primer día de la semana. “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan” (Hechos 20:7). Guiado por revelaciones del Espíritu Santo, el apóstol Pablo, tal cual los demás apóstoles, instituía la misma organización y culto en todas las iglesias por igual. Confirmación lo tenemos en los siguientes textos bíblicos: “Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias (1 Corintios 4:17). Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones” (1 Corintios 14:33-34). “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en todas las iglesias de los santos (1 Corintios 16:1). En lo concerniente a la Cena del Señor, instruidos tanto por estos pasajes como por los pasajes sobre “perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” , deducimos que el Espíritu Santo enseñaba a todas las iglesias a celebrarla “el primer día de la semana” . El por qué del “primer día de la semana” no se dilucida expresamente en algún texto particular, pero las razones son evidentes: Cristo resucitó el primer día de la semana, el “poder” del Espíritu Santo se manifestó en los apóstoles el primer día de la semana (Hechos 1:7-8; 2:1-18), siempre cayendo Pentecostés en este día, las condiciones para salvación según la Gran Comisión fueron publicadas en este día (Hechos 2:37-41) y la iglesia fue establecida el primer día de la semana (Hechos 2:42-47). En contraste, el jueves era el día de la traición y del arresto de Jesús .

 

 

“La Cena del Señor”
(1 Corintios 11:20)

 Siendo…
“la comunión de la sangre de Cristo…

la comunión del cuerpo de Cristo.”
(1 Corintios 10:16)

Curso para cristianos que administran
la mesa del Señor

Adaptable para la instrucción de la membresía en general

Parte 6

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15.  ¿Es requerimiento que el participante esté de rodillas cuando come el pan y toma la copa de la Cena del Señor?

-No hallamos en el Nuevo Testamento mandamiento o ejemplo alguno al respecto. Por lo tanto, no existe fundamento para ser exigente o dogmático en cuanto a este particular. La posición del cuerpo físico –que si sentado, parado o arrodillado- no se reviste de importancia . Lo que sí importa grandemente es la condición del corazón, el estado del espíritu y la preparación de la mente . En Juan 13:223-25 se nos informa que el discípulo amado, clara referencia al apóstol Juan, estaba recostado cerca del pecho de Jesús”. Él no estaba arrodillado sino “recostado” , y esta posición de “recostado” a la mesa refleja la costumbre común y corriente de aquellos tiempos según la que se recostaban para comer. Según Mateo 26:20, Cristo se sentó a la mesa con los doce” . No mandó a los apóstoles a arrodillarse para la institución de la Santa Cena. Por consiguiente, se deduce que ningún cristiano del presente cuenta con precepto o ejemplo bíblico para ordenar a arrodillarse a los creyentes que se disponen a comer la Cena del Señor.

-“Los comensales se reclinaban con la cabeza en dirección a la mesa y se apoyaban en el codo izquierdo; usaban la mano derecha para tomar la comida. Los pies de las personas así reclinadas quedaban fácilmente al alcance de alguno que pasara (Lc 7.36–50; Jn 12.3). Por tanto, a nuestro Salvador no le fue difícil lavarles los pies a sus discípulos en la última • Cena, y enjugárselos con la toalla que para tal efecto llevaba ceñida (Jn 13.5–12). Esto explica también la postura de • Juan en la misma cena; porque reclinándose al lado y enfrente de Jesús, tenía que estar, por así decirlo, en su seno (Jn 13.23–25) y podía fácilmente recostar la cabeza en el pecho del Señor. Era una postura expresiva para indicar intimidad, amistad y amor (Lc 16.22; Jn 1.18).” Diccionario ilustrado, artículo sobre “Comer”, en www.caribebetania.com , del programa “ilumina”.

16.  ¿ Qué tipo de pan se pone sobre la mesa del Señor? Pan sin levadura.

a)  Siguiendo el ejemplo de Cristo y de la iglesia primitiva, hoy día utilizamos pan sin levadura , el cual representa, apropiadamente, el santo y puro cuerpo de Cristo, el Cordero de Dios sin mancha o defecto. Se enseña por implicación el uso del pan sin levadura en 1 Corintios 5:5, exhortando el apóstol Pablo a los corintios: “celebremos la fiesta... con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad” . “La fiesta” es la Santa Comunión. Cierto es que el lenguaje de este texto es retórico, simbolizando los “panes sin levadura” la sinceridad y la verdad. Mas sin embargo, esta simbología quedaría sin sentido si no se usaba pan sin levadura literal en la mesa del Señor en el tiempo cuando Pablo escribió estas palabras. Efectivamente, esta simbología tan acertada presupone el uso de pan sin levadura en la Cena . Se infiere necesariamente su uso en la Cena , y no el de algún pan común y corriente.

b)  ¿ Cómo se prepara pan sin levadura? Se hace una mixtura de harina de trigo y agua, o quizás aceite puro. Luego, se cocina la masa. No se le echa ninguna clase de levadura. “Levadura: Sustancia para fermentar y levantar la masa. En épocas bíblicas se usaba para ello un trozo de masa agriada” (Nuevo diccionario bíblico ilustrado, CLIE, página 666).

c)  ¿Dónde se puede conseguir el pan sin levadura ya preparado? Si le da trabajo conseguirlo en las tiendas donde venden comestibles, puede ordenarlo, contactando a:

(1)   Star Bible, PO Box 81220, Fort Worth, Texas 76182; Telephone: 800-433-7507

(2)   Firm Foundation, PO Box 610, Austin, Texas 78767.

  (3)  Gospel Advocate, PO Box 150, Nashville, Tenn. 37202. Teléfono: 800-251-8446.

  (4)  Mars Hill Book Store. Teléfono: 800-321-4587.

 

17.  ¿ Cuántos panes se colocan en la mesa del Señor? El Nuevo Testamento nada revela al respeto.

a)  No faltan cristianos que disientan, afirmando que es necesario poner un solo pan sobre la mesa del Señor . Citan al apóstol Pablo quien escribió: “Siendo uno sólo el pan (1 Corintios 10:17) . ¿Quiere decir el apóstol que deberíamos poner un solo pan literal sobre la mesa del Señor? Negativo. Él mismo expone el sentido de su expresión añadiendo en el mismo versículo: “Pues todos participamos de aquel mismo pan” . “De aquel.” ¿De cuál? La inconfundible referencia es a Cristo mismo . Cristo es un solo pan. De él pueden y deben participar todos los cristianos fieles en todo el mundo. “Todos participamos.” No solo los cristianos en Corinto sino los cristianos en el mundo entero. No los miembros de una sola congregación sino los de todas las congregaciones sobre toda la faz de la tierra. No tan solo la congregación en Corinto sino también Pablo, y por ende, todos los cristianos. “Todos participamos.” Pablo se incluye entre los “todos” .

b)  ¿Qué tan grande tendría que ser “un solo pan” para una congregación de mil miembros, o más? La iglesia en Jerusalén llegó a tener muchos miles de miembros (Hechos 2:41; 5:14; 6:1,7), quizá hasta veinte mil, o aún más. De haber recibido aquella congregación el mandato de poner un solo pan literal sobre la mesa del Señor, ¡cuán enorme hubiese sido ese pan! ¿Qué panadero hubiese haber podido confeccionarlo? ¿Cómo se las arreglarían miles de miembros para tomar cada uno un solo pan en sus manos, separar un bocado, luego pasar el gran pan al siguiente, y así sucesivamente hasta llegar a último de los muchos miles?

c)  Consideremos. Cristo uno solo es, y la iglesia es una y universal. Si la iglesia universal tiene que comer de un solo pan como manifestación de su fe única en un solo Cristo, ¡cuán grande tendría que ser ese pan! ¡Totalmente imposible le sería a la iglesia universal realizar semejante manifes­tación de su fe! Pero, ¿con qué justificación seguir aumentando especulaciones de esta categoría? A resumida cuenta, no importa el número de panes, ni la forma que tenga el pan, que si redondo o cuadrado, sino la condición del corazón del adorador que come el pan, y su propósito al hacerlo.

 

18.  ¿ Cuántas copas debemos poner sobre la mesa del Señor?

a)  Esta pregunta y la anterior comparten la misma naturaleza. ¿Qué importa más, la copa literal o lo que representa su contenido? ¿El recipiente o envase literal, o lo que representa su contenido? Pese a lo obvio, algunos cristianos aseguran enérgicamente que todos los miembros de una congregación debieran tomar de una sola copa, de un solo recipiente, y tan fuerte es su convicción que provocan divisiones en congregaciones en las que logran convencer a algunos miembros, pero no a todos.

-A propósito, ¿con qué justificación limitar la participación de la copa, singular, a los miembros de una sola congregación? Si toda la iglesia en todo el mundo ha de manifestar ante Dios y el mundo una sola fe en un solo sacrificio hecho una vez para siempre, se deduce que todos los miembros en todo el mundo deberíamos tomar de una sola copa. Y de hecho y en realidad, la iglesia universal bebe de una sola copa, es decir, de la sangre del Señor, y come un solo pan, a saber, el cuerpo de Cristo .

-Es, pues, evidente que el número de copas y platillos utilizados para repartir la Cena en cada congregación no tiene im­portancia, como tampoco tiene importancia vital el púlpito sino el mensaje, los himnarios sino las palabras de los himnos, las sillas sino los que las ocupan o el local de reunión sino los adoradores.

b)  Durante el acto de instituir la Cena, ¿tomaron Cristo y los apóstoles de una sola copa? ¿De un solo recipiente? Las palabras de Lucas 22:17 nos enseñan que no lo hicieron. “Y habiendo tomado la copa dio gracias, y dijo: tomad esto, y repartidlo entre vosotros.” Se implica que el fruto de la vid fuese preparado en un solo recipiente, “la copa”. Entonces, Cristo instruye a los apóstoles a repartir el contenido . Prestemos mucha atención a la fraseología exacta del versículo. Cristo no dice “tomad est a , y repartid la entre vosotros”, como si se tratase de la copa misma , o sea, del recipiente literal que contenía el fruto de la vid, sino que dice “tomad est o , y repartid lo entre vosotros”, refiriéndose incuestionablemente al contenido de la copa. De cierto, el verbo “repartir” indica que los doce debieran dividir el contenido de la copa entre sí, no tomando cada uno tragos del mismo envase , sino echando cada uno una porción del fruto de la vid en su propio vaso. De esta manera, todos tomarían del mismo elemento, el jugo de la uva, el que simboliza la san­gre del Señor. El número de copas o envases individuales, su tamaño y forma, el material de que son hechas, que si de plástico, papel, cristal, barro, plata u oro, caen en la categoría de asuntos opinables y no en la de doctrinas de rigor.

-En el aposento alto en Jerusalén donde Cristo instituyo la Santa Cena, trece varones participaron de la copa. Supongamos todos los miembros de una congregación particular tuviera que beber de un solo envase para que su Cena fuera válida ante Dios. ¿Qué tamaño tendría el envase del que tomaran tres mil miembros, por ejemplo, los tres mil bautizados en Pentecostés? ¿Cuánto tiempo tardarían en pasar un solo envase de un miembro a otro hasta llegar al último de los tres mil? Hacer estas dos preguntas es realzar lo insostenible de la tesis de “una sola copa”.

c)  Para mayor esclarecimiento de este tema, tenemos a bien presentar a continuación un artículo escrito por el hermano Hugo McCord.

 


“¿ Un solo pan y una sola copa?”

(Se analiza la doctrina según la cual todos los miembros de una congregación
debieran tomar el fruto de la vid de una sola copa.)

Por Hugo McCord

 

     Algunos buenos cristianos han llegado a la conclusión que todas las personas presentes en una audiencia en el tiempo presente (Nota del traductor: Se sobreentiende que se trata de todos los miembros de una congregación reunidos para la cena del Señor el primer día de la semana.) deben tomar de un solo recipiente, es decir, de una sola copa o vasito, porque Jesús, al celebrar su última pascua, tomó una copa “del fruto de la vid” (Lucas 22:18), y, entregándosela a los doce apóstoles, dijo: “Bebed de ella todos” (Mateo 26:27).

     Benditos sean sus corazones, no comprenden que asegurar que todos beban de un solo recipiente, un recipiente del cual beben todos, ¡no es celebrar la cena del Señor! Las Sagradas Escrituras no enseñan a “discernir el número de copas” sino a “discernir el cuerpo del Señor” (1 Corintios 11:29). Estos cristianos sinceros, en su deseo encomiable de hacerlo todo conforme a la Biblia, desaciertan completamente, quizás involuntariamente, el significado bíblico del vocablo “copa” en la cena del Señor.

     El recipiente no tiene nada que ver con la cena del Señor. Solo sirve como medio para llevar el “fruto de la vid” (Lucas 22:18) a la boca de la persona (del celebrante). Al tomar Jesús “la copa”, dando “gracias” y diciendo: “Tomad esto, y repartidlo entre vosotros” (Lucas 22:17), no estaba diciendo que partieran en doce pedazos la copa literal que tenía en su mano, sino que doce bocas debieran beber, cada una, una porción del fruto de la vid. Al decir Jesús: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre” (Lucas 22:20), no se refería a la copa literal en su mano, sino a su “contenido” (El léxico griego de Thayer, Página 533).

     Al escribir Pablo que los cristianos debieran beber “la copa” (1 Corintios 11:26), el vocablo “copa” ya había perdido su significado material de recipiente, refiriéndose solo al “fruto de la vid” . De igual manera, cuando Pablo escribió que la “copa” es “la comunión de la sangre de Cristo”, de nuevo el vocablo “copa” ha perdido su significado material de recipiente, refiriendo solo al “contenido de la copa” (1 Corintios 10:16, El léxico griego de Thayer, Página 533, Lucas 22:20), o sea, al “fruto de la vid” .

     Además, aquellos cristianos sinceros mal orientados quienes apoyan un solo recipiente para la congregación, no comprenden que, bíblicamente, todos los cristianos de todas las congregaciones en todo el mundo beben “una copa”, ¡pero no los recipientes! Hubiese sido difícil para Pablo, estando en Éfeso, beber del mismo recipiente del cual bebían los cristianos en Corinto, a 340 kilómetros de Éfeso.

     Bíblicamente, hay solo una copa, la cual significa el fruto de la vid y no un solo recipiente. Todos los cristianos en todo el mundo parten el pan y beben el fruto de la vida el primer día de la semana (Hechos 20:7). “Nosotros (Pablo, con todos los cristianos en todo lugar) , con ser muchos, somos un cuerpo” (1 Corintios 10:17). Todos participamos de “una copa” , no teniendo que ver el factor de ubicaciones geográficas. Dos manuscritos griegos (F y G) de 1 Corintios 10:17 dicen: “Nosotros, los muchos, somos un cuerpo, y todos nosotros participamos de un pan y de una copa .

      Se podía escoger entre dos panes, a saber, pan con levadura y pan sin levadura, pero el pan de la pascua que Jesús usó era pan sin levadura (Éxodo 12:8, 15; 23:15; 34:18). El pan sin levadura Dios lo había estipulado para la pascua como “pan de aflicción” , un recordatorio para los israelitas de su cautiverio en Egipto (Deuteronomio 16:3-4). En la cena del Señor, Jesús usó ese pan, diciendo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo” (Mateo 26:26), aquel cuerpo que Pilato “azotó” (Juan 19:1), aquel cuerpo que soportó la “corona de espinas” (Juan 19:2), aquel cuerpo que fue clavado en la cruz (Marcos 15:25), aquel cuerpo que fue abierto “con una lanza” (Juan 19:34).

     Se podía escoger entre distintas copas (de jugo de naranjo, jugo de manzana, etcétera), pero Jesús escogió la que había en la mesa, el “fruto de la vid” , diciendo a sus apóstoles: “Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo testamento” (Mateo 26:26-27). Después de que los apóstoles hubiesen comido el pan y tomado la copa, aún estaba presente a la mesa el cuerpo entero de Jesús, con su sangre, y esto significa que el pan y el fruto de la vida representan el cuerpo y la sangre del Señor, y que la cena del Señor ha sido ordenada por Dios para que se cumpla la petición de Jesús: “Haced esto en memoria de mí” (1 Corintios 11:24).

(Traducido del inglés por Homero Shappley de Álamo)

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