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Salón del evangelio puro y de la iglesia que Cristo edificó

 

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Apocalipsis

El Capítulo Diez de esta exposición

"El MILENIO y la 
Primera
resurrección”
 

Estimado (a) estudiante de las Sagradas Escrituras, Apocalipsis es "alimento sólido" (Hebreos 5:13-14); también este comentario. Digerirlo todo requiere mucho tiempo, paciencia y gran concentración. Nuestra oración al Señor es que encuentre usted edificante este análisis. Gustosamente, recibiremos sus observaciones, evaluaciones, sugerencias, inquietudes o correcciones, siempre y cuando
respiren objetividad y sean respaldadas por textos bíblicos, argumentos lógicos
o información histórica fidedigna. iglesia_de_cristo@msn.com
 

Introducción

            Estimado lector, si usted es de las personas que aman la Verdad sobre todas las cosas, estará dispuesto a escudriñar esta exposición con toda objetividad y paciencia. Analizará, sin prejuicio sectario, cada punto, cada argumento. De cierto, hay muchas interpretaciones distintas y contradictorias sobre el Milenio y la Primera Resurrección. Las más populares las encontramos deficientes, pues no resisten el análisis lógico ni se ajustan a la sana exégesis bíblica. En este estudio, afirmamos lo siguiente:

  •    Que el Milenio precede la segunda venida de Cristo;

  •    Que muchos países ya están viviendo el tiempo del Milenio;

  •    Que la "primera resurrección" es literal;

  •    Que participan en la "primera resurrección" solo los mártires;

  •    Que la "primera resurrección"  ocurrió yá;

  •    Que el llamado “rapto de la iglesia”, tal y como enseñado por los pentecostales y otros grupos, es una falsa doctrina.

            El entendimiento perfecto de estos temas no es esencial para la salvación. Por lo tanto, no nos conviene pasar demasiado tiempo estudiándolos o debatiéndolos. Sin embargo, son temas encontrados en la Biblia y, por consiguiente, merecen nuestra sabia consideración. Las interpretaciones erróneas y sensacionalistas sobre el “Milenio” y el “Rapto” las catalogamos como muy perjudiciales para muchas almas ingenuas, las cuales se alimentan con falsas esperanzas de “más oportunidades para salvación” después de la segunda venida de Cristo. La realidad es que no habrá para ellas, ni para nadie, la menor posibilidad de salvarse después del segundo regreso del Señor. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

 

 

Breve bosquejo del estudio.

-El texto de Apocalipsis 20:1-10.

-Las condiciones en la tierra antes y después del Milenio.

-Las naciones siguen en la tierra durante el Milenio.

-Estamos viviendo el Milenio.

-La "primera resurrección."

-Seis razones para interpretar la "primera resurrección" como literal.

-Ocho razones para concluir que la "primera resurrección" no puede ser figurativa.

-El fin del Milenio. Se prepara el escenario mundial para la introducción del temible "poco de tiempo" antes de la destrucción de la tierra y el juicio final.

Apocalipsis 20:1-10
A continuación, se encuenta el texto de Apocalipsis 20:1-10.

(1) “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

     (2) Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

     (3) y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos los mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

     (4) Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

     (5) Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

     (6) Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

     (7) Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,

     (8) y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.

     (9) Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

     (10) Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20:1-10).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I.  Introducción:

A.   “Vi a un ángel que descendía del cielo” (20:1).

1.  “Un ángel.” Este mensajero de Dios desciende del cielo con una misión específica: atar a Satanás por mil años (20:2).

2.  Desciende del cielo a la tierra porque Satanás se encuentra en la tierra desde que fue echado del cielo al triunfar Cristo sobre él en la cruz (Apocalipsis 12:7-13). Esta “visita” del ángel a la tierra no es visible al ojo humano porque los ángeles son seres espirituales invisibles para nosotros, a menos que se encarnen como en el caso de los ángeles que aparecieron a Abraham. De todos modos, se trata de un encuentro entre seres espirituales.

B.  “La llave del abismo.”

1.   “La llave,” o sea, el poder para abrir y cerrar.

2.   “El abismo” es el lugar donde fueron echados “los ángeles que pecaron”; es el “infierno” o son las “prisiones de oscuridad”         (2 Pedro 2:4).

C.  “Una gran cadena en la mano.”

1.  No es pequeña o débil la “cadena” sino grande y fuerte.

2.  Desde luego, no se trata de una “gran cadena” literal sino del gran poder que tiene Dios para sujetar inmóvil a Satanás o restringir su radio de acción en la tierra.

D.  “Lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él.” Mediante estas acciones Dios demuestra que tiene plena potestad sobre Satanás. Este ser está a la merced del único Dios verdadero, el Todopoderoso. Si a Jehová le place encerrar a Satanás por un tiempo, lo puede hacer sin dificultad alguna. ¿Quién es capaz de romper el “sello” que Dios pone sobre Satanás? ¡Ni Satanás mismo!

1.  El ángel realiza exitosamente su misión “atando” a Satanás. No sólo lo ata sino también lo arroja al abismo, lo encierra y pone su sello sobre él.

a)   No se trata de meras palabras figurativas sin significado sino de acciones realizadas por Dios, mediante su ángel, contra el gran enemigo Satanás.

b)   Efectivamente, estas medidas limitan a Satanás en sus movimientos; lo traban.

c)   Conclusión: A Satanás no se le concede la misma medida de poder durante toda la Era Cristiana. Hay un tiempo cuando su poder es limitado. Se trata del Milenio (“mil años”) cuando está encerrado en el abismo.

2.  “Por mil años,” o sea, el MILENIO.

a)   La duración del Milenio.

(1)  Tal cual los demás “tiempos” de Apocalipsis, este periodo de “mil años” es simbólico. No hay por qué interpretarlo literalmente como si se tratara de mil años exactos, ni un segundo más, ni un segundo menos. Los tiempos simbólicos de Apocalipsis se interpretan en armonía con el contexto donde aparecen.
(2)  Si comparamos los “mil años” con el tiempo de “mil doscientos sesenta días” (1,200 “años proféticos”. Apocalipsis 11:3), con el tiempo de “una hora” cuando los “diez cuernos” entregan su poder a la bestia (Apocalipsis 17:12) y también con el “poco de tiempo” antes del fin (Apocalipsis 20:3), hay razón para concluir que quizás se trate de un periodo comparativamente largo. Con todo, jamás debemos perder de vista el hecho de que “para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día” (2 Pedro 3:8). O sea, cabe la posibilidad de que el Milenio sea una época relativamente corta.

b)  El Milenio no abarca toda la Era Cristiana.

(1)   Antes del Milenio, Satanás está suelto; durante el Milenio, él está atado; después del Milenio, será suelto de nuevo. Todo esto ocurre durante la Era Cristiana. Por lo tanto, es del todo imposible que el Milenio abarque toda la Era Cristiana. Conforme al texto, el Milenio es la segunda de tres épocas distintas que componen nuestra Era.
(a)  La “Primera Época” de la Era Cristiana: Satanás suelto; las “naciones” engañadas; la iglesia verdadera perseguida.
(b)  La “Segunda Época” de la Era Cristiana (el Milenio): Satanás atado; las “naciones” no son engañadas; la iglesia verdadera no es perseguida.
(c)  La “Tercera Época” de la Era Cristiana: Satanás suelto; las “naciones” serán engañadas; la iglesia verdadera será perseguida de nuevo.
(2)  Después del Milenio, viene el “poco de tiempo” (Apocalipsis 20:3). Por lo tanto, se deduce que el Milenio NO abarca toda la Era Cristiana. De cierto, ¡no abarca el “poco de tiempo”!
(3)  Estos argumentos son contundentes e irrefutables. Definitivamente el Milenio no abarca toda la Era Cristiana. Afirmar lo contrario es obviar la clara enseñanza del pasaje y seguir una tangente que culmina en la falsa interpretación del Milenio y de otros temas relacionados.
(a)  Contra estos argumentos, se afirma que Cristo ató a Satanás cuando no cedió a las tres fuertes tentaciones a las cuales fue sometido durante los cuarenta días que pasó en el desierto al principio de su ministerio. Se cita Mateo 12:29 para sostener esta tesis. “Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.” Cristo hizo muchos milagros, entre ellos, echó fuera los demonios. Se deduce que Cristo había entrado “en la casa” de Satanás atándolo, y se observa que el verbo “ata” en Mateo 12:29 es el mismo utilizado en Apocalipsis 20:2. Se concluye que Satanás fue atado al principio del ministerio de Cristo y que está atado durante toda la Era Cristiana. También se asevera que el poder que lo ata es el Evangelio de Cristo.
(b)  Encontramos defectuosos estos argumentos y estas conclusiones por las siguientes razones:

(i)   Durante su ministerio terrenal, Cristo probó, mediante los milagros que hizo y al resucitar él mismo de entre los muertos, que tenía poder sobre Satanás, pero no lo ató de una vez en aquel tiempo para la duración de la Era Mosaica o para la duración de toda la Era Cristiana. Al contrario, lo dejó suelto para que se efectuara la crucifixión, para que el pueblo incrédulo de Israel fuese castigado mediante la destrucción de su templo y la muerte de millones de judíos, para que engañara a las naciones hasta el inicio del Milenio, para que las naciones engañadas hicieran alianza con la “gran ramera”, etcétera. Fíjese: Cristo venció al Hades (Hechos 2:31); sin embargo, el Hades sigue hasta el fin del tiempo (Apocalipsis 1:18; 6:8; 20:13). Cristo venció la muerte (Apocalipsis 1:18; Hebreos 2:14-15; 1 Corintios 15:55); sin embargo, la muerte sigue segando la vida de los seres humanos, siendo la muerte el “postrer enemigo que será destruido” (1 Corintios 15:26). De la misma manera, Cristo “ató” a Satanás; sin embargo, Satanás sigue suelto, con la excepción del periodo del Milenio, hasta el fin cuando es echado en el infierno. De manera convincente y terminante, Cristo demostró su potestad sobre el pecado, el Hades, la muerte y Satanás, asegurando su eventual triunfo total sobre todas las fuerzas de maldad. Sin embargo, para el cumplimiento de los designios de Dios, estas fuerzas siguen manifestándose en la tierra hasta el fin.

(ii)  La realidad es que Satanás sigue suelto en la tierra aun durante el ministerio de Cristo. Engaña a casi todos los judíos, ¡aun a los seguidores del Señor! Engaña a los romanos. El resultado es la crucifixión del Mesías.

(iii)  Al triunfar Cristo en la cruz sobre “los principados y las potestades” (Colosenses 2:15), Satanás es echado del cielo (Apocalipsis 12:7-13) a la tierra y “una gran voz en el cielo” exclama: “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12). Según este evento y estas palabras, Satanás no es atado sino suelto en la tierra donde persigue a Israel según la carne, como también a “la descendencia” de la mujer vestida del sol, o sea, persigue a la iglesia verdadera.

(iv)  Satanás entrega su poder a la primera bestia, a la segunda bestia y a la imagen de la bestia (Apocalipsis 13). Anda suelto durante los primeros tres siglos de la Era Cristiana instigando al Imperio Romano a perseguir a la iglesia verdadera. Anda suelto durante la Edad Medieval, manifestándose libre y ferozmente a través de la gran “iglesia madre apóstata” y la “imagen” que ella mandó a crear (Apocalipsis 13). Anda suelto durante el “poco de tiempo” engañando a las naciones (Apocalipsis 16:12-16; 20:1-3, 7-8). Pero, ¡no anda suelto durante el Milenio!

(v)  El “evangelio eterno” (Apocalipsis 14:6) “ata”, en sentido figurado, a Satanás sólo en los corazones de quienes lo obedecen. Los demás seres humanos son presas de él. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8; 1 Timoteo 2:24-26). ¡”Anda” suelto! A través de la Era Cristiana, los hombres y las mujeres que obedecen el evangelio puro siempre son un “remanente”. Los pecadores son la mayoría abrumadora. La Verdad de Dios nunca triunfa en la mayoría de los corazones. Según las visiones de Daniel y de Apocalipsis, hay épocas durante la Era Cristiana cuando los santos son vencidos (Daniel 7:21-22; Apocalipsis 11:7; 12:7). Durante referidas épocas, ciertamente el Evangelio no ata a Satanás. ¡Este malvado anda suelto!

c)  El Milenio precede la segunda venida de Cristo.

(1)  El Milenio transcurre durante el tiempo de la existencia de la tierra y durante el tiempo cuando las naciones seculares siguen en la tierra.
(2)  Al venir Cristo la segunda vez, la tierra y el cielo se huyen de delante de él y no se encuentra ningún lugar para ellos (Apocalipsis 20:11). Se consumen en fuego (2 Pedro 3:9-14). “Perecerán... serán mudados” (Hebreos 1:10-12).
(3)  Ya que nuestro planeta no existirá después de la segunda venida de Cristo, ¡es del todo imposible que el Milenio tome lugar en la tierra después de la segunda venida de Cristo! Tiene que transcurrir antes de la segunda venida.
(4)  Cristo no regresa antes del Milenio sino después.
(5)  Cristo no viene antes del Milenio para “raptar” a su iglesia sino que regresa para llevar a los santos a la gloria y a poner fin al mundo..
(6)  Nadie se queda en la tierra después de la segunda venida de Cristo, pues la tierra misma no permanece después de la segunda venida.
(7)  Cristo no regresa una tercera vez después del Milenio para poner fin al mundo. La Biblia no enseña “tres retornos” del Señor sino dos, nada más.
(8)  Dado que el Milenio precede la segunda venida de Cristo, están equivocados todos los teólogos y todos los pastores pentecostales que lo colocan después de la segunda venida de Cristo o después del supuesto “rapto” de la iglesia.

II.  Consideremos las condiciones en la tierra antes, durante y después del Milenio.

A.  Antes, durante y después del Milenio.

1.  Las condiciones en la tierra antes del Milenio: Satanás engaña a las naciones. La frase “para que no engañase más a las naciones” (20:3) claramente implica que antes de quedar atado, Satanás engañaba a las naciones.

2.  Las condiciones en la tierra durante el Milenio: Satanás no engaña a las naciones. “Lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones (20:2-3).

3.  Las condiciones en la tierra después del Milenio: Satanás engaña a las naciones. “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones”    (20:7-8).

4.  Los datos bíblicos sobre el Milenio no nos obligan a concluir que estas “condiciones” prevalezcan simultáneamente en todos los países durante el mismo periodo exacto de tiempo. Es evidente que el Milenio comienza en algunos países antes que en otros. De igual manera, puede terminar en algunos países antes que en otros. Sin embargo, para todas las naciones que lo experimentan, el Milenio cae, en términos generales, entre la primera época de persecución y la segunda época de persecución, la cual ocurre durante el “poco de tiempo” que precede la segunda venida de Cristo.

B.  Referente al poder y la obra de Satanás en la tierra antes y después del Milenio, ¿qué significa “engañar a las naciones”?

1.  A nuestro entender, por “naciones” se quiere decir en particular: los gobernantes y la mayoría de los ciudadanos que componen los distintos países o reinos de la tierra.

2.  “Engañar a las naciones” significa influir en los gobernantes de tal modo (mediante señales, filosofías huecas y religiones falsas) que ellos no sigan a Dios sino a Satanás.

3.  “Engañar a las naciones” no significa que Satanás logre corromper a todos y cada uno de los ciudadanos de todas las naciones en la tierra. De hecho, no logra conquistar a las personas que siguen fielmente a Dios. Estos cristianos verdaderos resisten tenazmente a Satanás, aun dando sus vidas en martirio por la causa de Cristo. Son miembros fieles de la iglesia verdadera de Cristo. Acuérdese: la iglesia verdadera sigue en la tierra durante el “poco de tiempo” hasta los últimos días agónicos del planeta (Apocalipsis 11:3-7; 20:9).

C.  Durante el Milenio, Satanás no engaña a las naciones. ¿Qué significa “no engañase más a las naciones” (20:3)?

1.  Que los gobernantes no protegen ni promueven la falsa religión idolátrica;

2.  Que los sacerdotes de la falsa religión no dominan a los gobernantes;

3.  Que los gobernantes no establecen una “religión del estado”, vetando a todas las demás religiones, iglesias, cultos, etcétera;

4.  Que los gobernantes garantizan libertad de culto;

5.  Que los gobernantes no persiguen o matan a los creyentes, ni permiten que otros lo hagan.

D.  El pecado sigue en la tierra durante el Milenio.

1.  Satanás está atado, ¡pero no están atados sus “agentes”! Sus “agentes” son todos aquellos seres humanos que viven durante el Milenio disfrutando y abusando de las libertades y de los derechos personales concedidos por los gobiernos no engañados. Impulsados por el materialismo y los deseos carnales, estos pecadores siguen fomentando la maldad en la tierra. Lo que no pueden hacer es matar a los cristianos. Los gobernantes no engañados no se lo permiten. De la manera que hubo cristianos verdaderos en la tierra durante el tiempo cuando Satanás engañaba a las naciones antes del Milenio, asimismo hay personas malas en la tierra durante el tiempo (el Milenio) cuando Satanás no engaña a las naciones.

2.  Además, dondequiera que existan la “madre iglesia” apóstata, las “sectas cristianas” y las demás religiones no fundadas por Dios, también afloran, por inferencia necesaria, el error, el engaño y el pecado. Referidas religiones falsas permanecen en la tierra durante el Milenio (Ver la partida “E” abajo). Por lo tanto, el error, el engaño y el pecado también se hallan en la tierra durante el Milenio.

3.  Las personas que nacen y viven durante el Milenio tienen el mismo libre albedrío que tienen todos los seres humanos de todos los tiempos. No se trata de una generación o de generaciones de personas incapaces de pecar, perfectamente santas y salvas eternamente sencillamente en virtud de haber nacido durante el Milenio. Dios no hace excepción de personas. Las personas que nacen y viven durante el Milenio han de ser probabas tal cual las de otros tiempos. Tienen que escoger entre el bien y el mal. No lo pueden hacer si el mal no está presente. Por lo tanto, el mal está presente durante el Milenio. Pero, hay un mal que no está presente en las naciones que decretan la libertad religiosa, a saber: ¡el de perseguir y matar a los cristianos verdaderos!

4.  Debido a que sigue el pecado en la tierra durante el Milenio, siempre permanece en el corazón de los impíos la semilla de maldad la cual, una vez creadas las condiciones favorables, germina y brota trayendo el fin del Milenio y el inicio del temible “poco de tiempo”. Para el entendimiento correcto del tema, nos conviene tener presente:

a)  Que el Milenio no termina de repente, por ejemplo,  en el lapso de unos segundos, como cuando bajan el telón en un teatro.

b)  Que el “poco de tiempo” no comienza casi en el mismo instante, como si levantaran de nuevo el telón y “¡He aquí: una “nueva obra” para el mundo, completamente distinta al que acabamos de presenciar!”

c)  Que lo que sucede, más bien, es que muchos cambios de índole política, cultural, moral y espiritual no saludables para nuestra raza, se fraguan poco a poco, desembocando, eventualmente, en el fin del Milenio. Estos “cambios” portentosos pueden tomar lugar porque el pecado sigue en la tierra durante el Milenio (Ver la Sección IV para un análisis de algunos factores que pueden resultar en la terminación del Milenio).

5.  Suelto de nuevo después de los mil años, Satanás engaña fácilmente a las naciones ¡precisamente porque el pecado ha seguido en la tierra durante el Milenio! Satanás no comienza su nueva obra después del Milenio en un mundo completamente libre de pecado y de maldad, en un mundo moralmente esterilizado, en un mundo que no conoce ninguna clase de corrupción, en un mundo habitado solo por personas perfectamente santas.

E.  ¿Cuáles son las entidades que existen en la tierra durante el Milenio?

1.  La “madre iglesia” apóstata (la Católica Romana) permanece en la tierra durante el Milenio, beneficiándose de la libertad de culto para reponerse (después de haber sido despojada en siglos anteriores por los “diez cuernos”, Apocalipsis 17:16) y seguir promoviendo el viejo paganismo, aunque disfrazado con aún más astucia como “cristianismo”. Sabemos que la “madre iglesia” apóstata existe en la tierra durante el Milenio porque ella no es destruida hasta la segunda venida de Cristo (2 Tesalonicenses 2:8). Lo sabemos también por el testimonio de la historia según la cual la iglesia apóstata ha tenida una existencia ininterrumpida en la tierra desde su inicio hasta el presente. Cristo viene después del Milenio. Por lo tanto, la “madre iglesia” apóstata permanece en la tierra durante el Milenio.

2.  Las “sectas cristianas” y las demás religiones erradas permanecen en la tierra durante el Milenio, acogiéndose a la preciada libertad de culto para multiplicarse y extenderse.

3.  La iglesia verdadera permanece en la tierra durante el Milenio gozando de libertad de culto. Las entidades políticas (estados, países, naciones, reinos, instituciones y organizaciones gubernamentales) no la persiguen. Puede evangelizar libremente, proclamando el evangelio puro sin temer la persecución o el martirio de algunos miembros. Sabemos que la iglesia verdadera permanece en la tierra durante el Milenio:

a)  Porque el pecado existe en la tierra durante el Milenio. La única entidad divina con la encomienda de predicar el evangelio puro y hacerle guerra al mal (al pecado) es la iglesia verdadera fundada por Cristo. Por lo tanto, la iglesia verdadera permanece en la tierra durante el Milenio y sigue cumpliendo su santa misión de presentar a los seres humanos las únicas dos alternativas: la vida o la muerte.

b)  Porque si la “madre iglesia” apóstata permanece en la tierra durante el Milenio, lógicamente permanece también su contraparte, o sea, la iglesia verdadera.

c)  Porque, obviamente, el plan de Dios para su iglesia era que ella permaneciera en la tierra hasta la segunda venida de Cristo. El Milenio precede la segunda venida de Cristo. Por lo tanto, la iglesia verdadera permanece en la tierra durante el Milenio. (Estos tres argumentos no son contundentes sino circunstanciales. Sin embargo, el próximo argumento lo consideramos convincente).

d)  Porque durante el “poco de tiempo” después del Milenio, la iglesia verdadera se encuentra en la tierra. Esto lo sabemos porque las naciones engañadas se arremeten contra ella, siendo representada ella simbólicamente por el “campamento de los santos” y la “ciudad amada” (Apocalipsis 20:9). Lógicamente, la iglesia verdadera no es quitada de la tierra durante el Milenio para luego ser establecida de nuevo en la tierra durante el “poco de tiempo”. Por lo tanto, se deduce que la iglesia verdadera existe en la tierra durante el Milenio. La existencia de la iglesia verdadera en la tierra durante el “poco de tiempo” presupone su existencia en la tierra durante el Milenio, o, al menos, durante parte del Milenio.

4.  Las “naciones” (las entidades políticas) siguen en la tierra durante el Milenio.

a)  Sabemos que siguen en la tierra porque Satanás no puede engañarlas. Si no las puede engañar, se infiere que existen en la tierra. Esta deducción es necesaria e irrefutable. Definitivamente, las naciones siguen en la tierra durante el Milenio.

b)  ¿Cuáles “naciones” siguen en la tierra durante el Milenio? Las seculares, incluso los “diez cuernos” (naciones) conquistados por Cristo (Apocalipsis 17:14).

(1)  Sabemos que se trata de naciones seculares porque las que siguen en la tierra durante el Milenio son las mismas que fueron engañadas antes del Milenio, o proceden de ellas, siendo también las que serán engañadas después del Milenio. Tanto aquellas como estas son seculares. Por lo tanto, las que existen en la tierra durante el Milenio también son seculares.
(2)  El concepto de una “Teocracia Santa” en la tierra durante el Milenio carece completamente de apoyo bíblico. No hay ninguna profecía o enseñanza en la Biblia que indique que los gobiernos seculares (“las naciones”) existentes durante el Milenio se unan para formar todos una sola “Teocracia Santa”. Tampoco se enseña que Cristo baje del cielo para sentarse sobre un trono literal en Jerusalén desde donde ejerciera dominio sobre las naciones seculares de la tierra durante el Milenio. Estas teorías carecen de respaldo bíblico, habiéndolas inventado los pastores y los “teólogos” sensacionalistas quienes venden millones de libros, videos y casetes, haciéndose ricos a expensas de los ingenuos y de los que no aman la Verdad sino que van en pos de las “profecías”, de las señales, de los “misterios” y del emocionalismo religioso .

F.  Conclusión: Según todas estas consideraciones, en la actualidad ¡muchos países están viviendo el tiempo del Milenio! Hay libertad de culto en casi todo el globo terráqueo. La iglesia verdadera no es perseguida en la gran mayoría de los países. ¡Jamás ha habido tiempos de libertad como los que vivimos!

1.  Hay quienes ponen en tela de juicio esta conclusión alegando que nuestros días son como los tiempos de Noé antes del diluvio o como los de Sodoma y Gomorra. En apoyo de su conclusión, citan las estadísticas alarmantes sobre la criminalidad, los vicios (alcoholismo, drogadicción, prostitución), la violencia doméstica, el número elevado de homosexuales y lesbianas, la perversión de los valores morales, etcétera. Dicen que estos tiempos son los más malos de la historia y que Cristo está para venir en cualquier momento. No faltan líderes religiosos que, osadamente, fijan fechas exactas para la segunda venida. Para los que piensan así, es inconcebible que estemos viviendo el tiempo del Milenio.

2.  Pero, encontramos deficiente y equivocada esta evaluación. Es cierto que hay mucha maldad en nuestros días, pero esta maldad que tanto nos aflige ciertamente no alcanza los niveles elevados de depravación que ha habido en otras épocas de la historia humana.

a)  En nuestros días, a pesar de la mucha maldad, hay millones y millones de almas sinceras que repudian a Satanás y viven en santidad. En cambio, en las épocas anteriores de suma maldad, el número de los fieles del Señor se vio reducido a un remanente minúsculo.

b)  Aun en San Francisco y Los Ángeles, California, focos de la perversión sexual, hay miles de creyentes que ponen en alto el nombre del Señor denunciando con coraje el pecado. En cambio, ¡no se hallaban en Sodoma y Gomorra ni siquiera diez almas sanas! (Génesis 18:32).

c)  Durante la Era Medieval, no sólo la perversión moral, sino también la superstición más profunda, la ignorancia más intensa, la intolerancia más fiera y la idolatría más prolífica arropaban a casi todos los seres humanos. En cambio, hoy día el número de personas libradas de esas condiciones terribles es muchísimo mayor.

d)  Para colmo, en las épocas anteriores al Milenio, los verdaderos hijos de Dios fueron perseguidos, torturados y aun  muertos. Con rarísimas excepciones, esto no sucede en el presente. Definitivamente, el tiempo que vivimos es mejor que las épocas anteriores. Quien piense que no, quizás carezca de perspectiva histórica. Desarrollamos una perspectiva histórica correcta por medio del estudio asiduo de la historia. No podemos evaluar correctamente nuestros tiempos si desconocemos lo que ha pasado en épocas anteriores.

3.  También se alega que muchos “cristianos” son perseguidos fuertemente en este tiempo (la última década del siglo veinte) y que por lo tanto no estamos viviendo el Milenio (In the Lion´s Den -”En el foso de los leones”-, por Nina Shea, Broadman and Holman Publishers, Nashville, Tennessee, EE. UU. 1997).

a)  Que quede claro: no afirmamos que todo país del tiempo presente esté viviendo el Milenio. Algunos, sí, lo han iniciado garantizando libertad de culto; otros no (por ejemplo, algunos países árabes).

b)  Quizás el Milenio haya terminado ya en algunos países, por ejemplo, en la China donde en el siglo diez y nueve había libertad de culto y más “misioneros” del “cristianismo” que en cualquier otro país del mundo (Christian History -”La historia cristiana”- Issue 52 (Vol. XV, No. 4).

c)  En los países del presente donde no hay libertad religiosa, tal vez en el futuro no muy lejano se legisle a favor de ella. De sucederse, el Milenio comenzará también en referidos países.

d)  Referente a los presuntos “mártires cristianos” del presente, para que cualifiquen como verdaderos “mártires de Jesús” (Apocalipsis 17:6) es necesario que hayan sido cristianos de verdad, según el Nuevo Testamento, y que hayan sido muertos “por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían” (Apocalipsis 6:9). En el caso de estos “mártires” del presente:

(1)  ¿Se trata de “cristianos verdaderos” o de personas que han abrazado el “cristianismo” (quizás una forma corrupta del cristianismo) porque su tribu, clan o cultura lo ha aceptado como la religión oficial de la colectividad?
(2)  ¿Se trata de “cristianos” muertos básicamente a causa de los conflictos políticos y culturales entre tribus y razas o se trata de cristianos muertos, única y exclusivamente,.por su fe sincera y su conversión genuina al verdadero evangelio de Cristo? Aunque profese ser “cristiano”, no es “mártir de Jesús” aquel que matan sencilla y llanamente porque integra una tribu, una casta o una raza diferente.
(3)  ¿Se trata de “cristianos” que desafían y provocan innecesariamente a las autoridades o se trata de cristianos que obedecen a las autoridades seculares, siempre y cuando ellas no impongan leyes que conflijan con los fundamentos de la fe cristiana?

G.  Observación: La “iglesia madre” apóstata, algunas “sectas cristianas” (por ejemplo, los Testigos de Jehová, los Pentecostales, los Mormones, los Adventistas, los Bautistas, etcétera) y otras religiones (los musulmanes, los Hari Krishna, etcétera) están beneficiándose grandemente durante el “Milenio” de la “libertad de culto” concedida en el presente por la mayoría de los países en la tierra. ¿Está aprovechándola al máximo el verdadero pueblo de Dios? Si no la aprovechamos más que nadie, ¡hay de nosotros! ¿Estamos siendo diligentes? O, ¿estamos ofuscados con los placeres y las riquezas del mundo, ocupados más en la construcción de planteles que en la evangelización, aprovechando toda oportunidad para entretenernos a nosotros mismos en vez de servir a la humanidad sufrida y desamparada? ¿Estamos gastando enormes recursos en debates estériles sobre “palabras”, controversias interminables y agotadoras sobre opiniones de hombres y conflictos personales entre “líderes”? El tiempo no detiene su marcha. El Milenio de libertad para la iglesia llegará a su fin. Y, ¿qué habremos hecho durante el Milenio? ¡El tiempo oportuno para la iglesia del Señor es ahora! Es este tiempo precioso de libertad religiosa. ¡Que sepamos aprovecharlo al máximo!

III.  El gran evento que acontece al principio del Milenio: ¡los mártires resucitan literalmente para reinar literalmente con Cristo durante el Milenio! Este evento se llama: La “primera resurrección” (Apocalipsis 20:5-6).

A.  Seis razones para interpretar la "primera resurrección" como LITERAL.

1.  Porque Juan vio las “ALMAS” de los creyentes físicamente MUERTOS (Apocalipsis 20:4) y no los cuerpos carnales de los cristianos vivos en la tierra. “Vi las almas de los decapitados.”

a)  Juan vio a seres que habían vivido en la tierra pero que habían sufrido el martirio por seguir la Verdad de Dios. Muertos, estos mártires volvieron a vivir glorificados al ser resucitados por Dios en la "primera resurrección".

b)  Juan vio a seres que habían sido resucitados literalmente de entre los que habían muerto físicamente.

2.  Porque estas “almas” de los mártires se encuentran en el CIELO y no en la tierra.

a)  Viven y reinan “con Cristo” (Apocalipsis 20:4 y 6).

(1)  Cristo reina en el cielo a la diestra de Jehová.
(2)  Por lo tanto, estas almas, estando “con Cristo”, viven y reinan en el cielo donde está Cristo a la diestra de Jehová.
(3)  No viven y reinan en la tierra porque han sido muertos sus cuerpos físicos “por causa del testimonio de Jesús” (Apocalipsis 20:4).

b)  ¿Cómo llegan estas “almas” al cielo? Se sobreentiende que Dios las saca del Paraíso, adonde va el alma de todo justo que muere en el Señor (Lucas 16:19-31), vistiéndolas de sus nuevos cuerpos resucitados, llevándolas al cielo y sentándolas con Cristo.

(1)  El cuerpo que reciben los mártires resucitados no es el de carne y sangre sino el cuerpo “espiritual”, poderoso y glorioso, o sea, es el mismo cuerpo que recibirán los demás muertos en Cristo cuando resuciten al venir el Señor (1 Corintios 15:42-44).
(2)  El “alma” no muere literalmente al morir el cuerpo físico. Por lo tanto, tampoco “resucita” literalmente. No tiene necesitad de ser resucitada literalmente ya que no pierde su vida. Lo que resucita literalmente es el cuerpo, pero no el mismo cuerpo que va a la tumba sino el cuerpo transformado (1 Corintios 15:42-44; Filipenses 3:20-21).
(3)  Juan vio “almas”. El uso del vocablo “almas” no quiere decir, necesariamente, que Juan viera en la visión “almas” desnudas, es decir, sin cuerpo (2 Corintios 5:1-10). De hecho, se sobreentiende que estas “almas” de los mártires estaban “vestidas” de su nuevo cuerpo porque se trata de personas resucitadas. Entre nosotros que vivimos en la tierra, hay la costumbre de utilizar la palabra “alma” en referencia a los seres humanos que habitan cuerpos de carne y sangre. Podemos decir a una multitud de personas vivas en la tierra: “Ustedes son almas”, y lo son, pero no son almas sin cuerpo. Asimismo, las “almas” que vio Juan no son almas sin cuerpo sino que están revestidas de su nuevo y perfecto “cuerpo espiritual”.

3.  La "primera resurrección" debe interpretarse como literal porque los santos que participan en ella resucitan no para volver a vivir en la carne (como Lázaro) sino para permanecer eternamente con Dios. Sabemos que esto es así porque “la segunda muerte no tiene potestad sobre” ellos (Apocalipsis 20:6).

a)  La “segunda muerte” es el infierno, o sea, “el lago que arde con fuego y azufre” (Apocalipsis 20:14; 21:8).

b)  “No tiene potestad sobre ellas” significa que no las nunca más una amenaza. ¿Por qué “nunca más”? Porque estas almas jamás volverán a la tierra para vivir en cuerpos de carne y sangre.

c)   Si la “segunda muerte” jamás puede ser ni siquiera una amenaza para los que participan en la "primera resurrección", se deduce que ellos no están en la tierra sino en un lugar totalmente seguro más allá del alcance de la terrible “segunda muerte”. Ese lugar es el cielo de Dios, y llegan allá al ser levantados en la "primera resurrección". La "primera resurrección" es literal y final. Los que en ella participan no volverán a morir.

4.  La "primera resurrección" debe interpretarse como literal porque el evento ocurre en determinado tiempo de la Era Cristiana, a saber: al principio del Milenio.

a)  No ocurre en infinitas ocasiones a lo largo de la Era Cristiana desde Pentecostés hasta el fin del mundo sino en un tiempo determinado, específicamente, al principio del Milenio.

b)  No ocurre ANTES del Milenio durante la época cuando Satanás engañaba a las naciones sino al principio del Milenio cuando Satanás queda atado.

c)  No ocurre durante el tiempo cuando la iglesia verdadera estaba siendo perseguida y algunos miembros estaban sufriendo el martirio sino después de la primera época de mártires.

(1)  La primera época de mártires duró desde casi el comienzo de la iglesia hasta el tiempo cuando Cristo conquistó a los diez cuernos, es decir, hasta el tiempo cuando las naciones representadas por los diez cuernos desechan el yugo de Satanás dejando de perseguir a la iglesia verdadera y de matar a los santos.
(2)  La segunda época de mártires es el “poco de tiempo” cuando el número de los mártires será completado (Apocalipsis 6:11).

d)  Lógicamente, la "primera resurrección" no podía ocurrir ANTES de la muerte de los mártires ¡porque estos tenían que morir para que se efectuara la "primera resurrección"! ¿Quiénes participan en la "primera resurrección"? Los mártires. No habiendo mártires, la "primera resurrección" ¡jamás se efectuaría! ¿Cómo puede el maestro de escuela premiar a los discípulos que se destacan si no cuenta con tales discípulos? Para premiarlos, ¡primero es necesario que los haya, es decir, que haya discípulos que se hayan destacado! Asimismo, era preciso que hubiera mártires para que se efectuara la resurrección de los mártires, o sea, para que transcurriera la "primera resurrección".

5.  La "primera resurrección" debe interpretarse como literal porque la segunda resurrección es literal.

a)  Siendo literal la segunda resurrección, también lo es la primera, ya que, gramaticalmente, las dos pertenecen a la misma categoría.

b)  Sabemos que las dos resurrecciones de Apocalipsis 20 pertenecen a la misma categoría por el uso de la frase “los otros muertos” en el versículo cinco. “Los otros muertos” significa “el resto de los muertos”. “Otros” o “resto” implica “de la misma categoría”. ¿Quiénes son los “otros muertos”, o sea, “el resto de los muertos”? Son los demás “muertos en Cristo”, es decir, son los cristianos que se mantienen fieles hasta la muerte pero que no figuran como mártires porque mueren de causas naturales. Estos “otros muertos” resucitarán literalmente cuando llegue el fin, acompañando a Cristo en su segunda venida (1 Tesalonicenses 4:16-17). Si los “otros muertos” resucitan literalmente en la segunda resurrección, entonces lógicamente los que resucitan en la "primera resurrección" también resucitan literalmente. Interpretar la "primera resurrección" como figurativa y la segunda como literal hace violencia a la gramática y a la sintaxis del pasaje.

6.  La "primera resurrección" debe interpretarse como literal porque la palabra